Para poder llegar a la comprensión cabal de este asunto es necesario detenerse en diversos puntos, tratados en este libro: los fundamentos de la responsabilidad criminal, la psicología de los psicópatas y su peculiar personalidad y el modo en que podemos interpretar los avances de la neurociencia y su pretensión determinista del comportamiento humano desde la perspectiva del concepto de libertad en el que se sustenta todo nuestro sistema jurídico. Así pues, si está dispuesto el lector, le pedimos que nos acompañe junto a Clarice Starling a los sótanos de un hospital para asesinos perturbados. Allí, impoluto de blanco en su celda de plexiglás, nos espera sonriente el Dr. Hannibal Lecter.
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS. UNA EXPLORACIÓN DEL MAL
cine y derecho/cinemateca El Silencio de los Corderos es una excelente película que obtuvo los premios de cinematografía más importantes, y como toda gran obra cinematográfica posee un rico contenido de temas o “lecturas” para reflexionar sobre la condición humana y como ésta se expresa dentro del tejido social. El subtítulo de este libro, “Una exploración del Mal”, nos advierte de cuál va a ser el foco principal de nuestro análisis, dado que el protagonista masculino no es sino el célebre psiquiatra caníbal y asesino en serie Hannibal Lecter, quizás la más icónica representación de lo que puede entenderse dentro de un universo realista “el hombre malvado” contemporáneo, es decir, la personificación del Mal.
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EL SILENCIO DE LOS CORDEROS UNA EXPLORACIÓN DEL MAL VICENTE GARRIDO - VIRGILIO LATORRE
cine y derecho • cinemateca
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS Una exploraciรณn del Mal
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH
María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen M. Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS Una exploraciรณn del Mal
Vicente Garrido - Virgilio Latorre
CINE Y DERECHO
cinemateca Valencia, 2017
Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
Director de la Colección:
Javier de Lucas
Catedrático de Filosofía del Derecho Coordinador:
Mario Ruiz Sanz
Profesor Titular de Filosofía del Derecho
© Vicente Garrido Virgilio Latorre
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9169-585-1 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
ÍNDICE EL SILENCIO DE LOS CORDEROS DATOS TÉCNICOS................................................................................................
9
SINOPSIS.............................................................................................................. 11 INTRODUCCIÓN...................................................................................................
15
Capítulo 1 LAS LECTURAS DEL SILENCIO DE LOS CORDEROS 1.1 LOS JUEGOS.................................................................................................
19
1.2. RELACIONES E IDENTIDADES......................................................................
23
1.3. LA PELÍCULA: ÉTICA Y ESTÉTICA.................................................................
29
1.4. LA CHICA DEL SMITH & WESSON.................................................................
34
1.5. PRIMEROS PRINCIPIOS, CLARICE:EL PERFIL Y EL FBI..................................
38
Capítulo 2 NO MATARÁS: LOS PSICÓPATAS ANTE LA LEY 2.1. ¿QUIÉN ES CRIMINALMENTE RESPONSABLE ANTE LA LEY?......................
47
El aspecto objetivo........................................................................................
48
El aspecto subjetivo.......................................................................................
49
Sobre la libertad............................................................................................
50
2.2. LOS PSICÓPATAS...........................................................................................
52
2.3. ¿MENTES, A PESAR DE TODO, DEFECTUOSAS?..........................................
57
2.4. ¿SON LOS PSICÓPATAS CRIMINALMENTE RESPONSABLES?.....................
61
2.5. EL TRATAMIENTO LEGAL Y JURISPRUDENCIAL DE LOS PSICÓPATAS EN ESPAÑA........................................................................................................
66
2.6. LECTER COMO PSICÓPATA......................................................................... 71 Capítulo 3 UNA EXPLORACIÓN DE LA MALDAD Y EL DERECHO 3.1. EL MAL.........................................................................................................
79
El mal recreativo...........................................................................................
83
8
Índice
¿Son los psicópatas la encarnación del mal?..................................................
90
La mente narrativa........................................................................................
93
3.2. EL DERECHO Y EL RELATO DE LA RESPONSABILIDAD FRENTE AL MAL....
97
El desafío de la Neurociencia.........................................................................
98
La importancia del relato de la libertad..........................................................
104
3.3. ¿QUÉ HACEMOS CON LECTER?: “Encerrarlos y para siempre” (Schröeder).. 112 Tirad la llave..................................................................................................
115
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS..................................................................................... 121
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS
DATOS TÉCNICOS Título original
The Silence of the Lambs
Año
1991
Duración
115 min.
País
Estados Unidos
Director
Jonathan Demme
Guion
Ted Tally (Novela: Thomas Harris)
Música
Howard Shore
Fotografía
Tak Fujimoto
Reparto
Jodie Foster (Clarice Starling), Anthony Hopkins (Hannibal Lecter), Scott Glenn (Jack Crawford), Ted Levine (Buffalo Bill), Anthony Heald, Diane Baker, Brooke Smith, Tracey Walter, Kasi Lemmons, Chris Isaak, Charles Napier, Roger Corman, Frankie Faison, Paul Lazar, Daniel von Bargen, Cynthia Ettinger
Productora
Orion Pictures
Género
Thriller criminal y psicológico.
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Premios
Vicente Garrido - Virgilio Latorre
1991: 5 Oscars: Película, director, actor (Hopkins), actriz (Foster), guión adaptado. 1991: Globos de Oro: Mejor actriz drama (Foster). 5 nominaciones 1991: 2 Premios BAFTA: Mejor actor (Hopkins) y actriz (Foster). 9 nominaciones 1991: Festival de Berlín: Oso de Plata - Mejor director (ex aequo “Ultrà”) 1991: Nominada al Cesar: Mejor película extranjera 1991: 3 premios National Board of Review: Director, película, actor (Hopkins) 1991: 4 premios Círculo de Críticos de Nueva York: Incluyendo mejor película 1991: 5 premios Asociación de Críticos de Chicago: Incluyendo Mejor película 1991: Sindicato de Productores (PGA): Mejor película 1991: Sindicato de Directores (DGA): Mejor director 1991: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión adaptado
SINOPSIS La película da inicio con una conversación entre Clarice Starling, una joven agente en prácticas del FBI, y Jack Crawford, el director del Departamento de Ciencias de la Conducta de la Academia de Quantico (Virginia), una unidad especial encargada de elaborar perfiles psicológicos de asesinos en serie. Crawford le pide a su alumna que vaya a entrevistar a Hannibal Lecter a un hospital forense para locos homicidas, un asesino en serie caníbal que se niega a colaborar con el programa del FBI de extraer datos entrevistando a esos asesinos. El motivo real para este encuentro es que pueda ayudarla en la captura del asesino serial Buffalo Bill, responsable de las muertes de varias chicas jóvenes. Quizás Lecter pueda darle pistas para desarrollar un perfil provechoso, porque sin duda él es toda una autoridad en “asesinos sistemáticos”. Este primer encuentro, sin embargo, no funciona bien, y solo el hecho de que Clarice resulta ultrajada cuando ya se marchaba —un preso le arroja su propio semen a la cara— provoca en Lecter un cambio de parecer y le da una pista para que siga investigando. Posteriormente, aparece el cadáver de Fredica Brimmel, la (aparentemente) tercera víctima de Bill, y Starling se queda con Crawford durante la autopsia. Ésta indica que había sido asesinada pasados tres días desde su captura. Al examinar la boca de la joven asesinada, ambos encuentran dentro la crisálida de una mariposa. Mientras tanto, en Memphis, Tennessee, Catherine Martin se dirige a su casa en coche cuando es engañada y secuestrada por Bill. Cuando su madre, la senadora Ruth Martin, se entera, el asunto ya cobra otra dimensión. Clarice Starling vuelve con Hannibal Lecter y le ofrece un trato: si él le aporta información relevante para atrapar a Bill y rescatar a Catherine, la senadora Martin transferirá a Lecter a una nueva institución mucho más cómoda para él. Lecter acepta, pero le añade otro trato privado a Clarice, un quid pro quo en el que ella deberá responder preguntas de su pasado privado y él le dará a cambio información para capturar a Buffalo Bill. Clarice acepta y Lecter comienza haciéndole preguntas a la agente sobre sus recuerdos de la infancia y la muerte de su padre. Después, Lecter
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le explica que lo que Bill busca es cambiarse a sí mismo, y que es presa de una obsesión que le hace creer que es transexual, lo cual se refleja con la metamorfosis de la crisálida de mariposa. A continuación se revela cómo el doctor Chilton, administrador del psiquiátrico, ha estado escuchando en secreto la conversación entre Lecter y Starling. Chilton le advierte a Lecter de que la propuesta de Crawford es mentira y le ofrece una nueva que está respaldada —ahora sí— directamente por la senadora Martin: si revela la identidad de Buffalo Bill, será transferido a una prisión convencional, una gran mejora en comparación con el pozo en el que ahora está preso. Chilton quiere notoriedad, y por ello no duda en revelar la propuesta fraudulenta del FBI. Lecter, en una conversación privada con Chilton da su consentimiento —y aprovecha para hacerse con el bolígrafo de éste sin que se dé cuenta—, pero insiste en que únicamente proporcionará esa información a la senadora en persona, lo que ésta acepta. Después de entrevistarse con la senadora, Lecter es llevado a una gran sala perteneciente a un antiguo juzgado, donde permanecerá encerrado en una jaula y vigilado hasta que Bill haya sido capturado. En ese lugar Starling y Lecter mantienen una nueva conversación dentro de su particular quid pro quo, donde la agente le cuenta una anécdota de su infancia, cuando una noche, en el rancho de su tío, se levantó al oír gritos de los corderos destinados al matadero e intentó frustradamente salvar a uno. Hannibal Lecter le pregunta si aún sigue oyendo esos lamentos, y si cree que salvando a Catherine logrará acallarlos. Antes de que Starling se vea obligada a abandonar el lugar, Lecter le da el expediente del caso de Buffalo Bill en el que ha dejado una pista importante para que Clarice pueda encontrar al asesino. Esa misma tarde, Lecter aprovechará la hora de la cena para escapar. Usando solo el clip del bolígrafo que había sustraído a Chilton, que tiene camuflada en la mano, consigue escapar del psiquiátrico, acabando con los dos oficiales encargados de supervisarle y fingiendo ser uno de ellos vistiéndose con su ropa y arrancándole la piel facial para usarla a modo de máscara de modo que simule estar herido y así ser evacuado. Mientras, Starling con la ayuda de su compañera de estudios Ardelia, descubre la pista que Lecter le ha dejado en el expediente, y comprende
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que el asesino conocía a Fredica Bimmel, de ahí que se desplace donde ésta vivía, en Belvedere, Ohio, donde se entera de que Bimmel era costurera. Las prendas del armario de la joven asesinada tienen parches idénticos a la piel arrancada de la última víctima de Bill. Starling entonces deduce que lo que Bill busca es transformarse a sí mismo en mujer tejiendo capas de piel superpuestas entre sí. De inmediato telefonea a Crawford, quien le informa de que la teoría de la transexualidad coincide con uno de los casos del hospital Johns Hopkins: Jame Gumb, quien reside a las afueras de Chicago. Tras la llamada, Starling continúa entrevistando a los amigos de Fredica, y así llega hasta el hogar de Jack Gordon, que no es otro que Jame Gumb. El FBI va a capturarlo a una dirección donde él no está. Starling entra y observa mediante diversos indicios que se encuentra en presencia del asesino. Sin posibilidad de recibir ayuda del exterior, ha de enfrentarse ella sola a Buffalo Bill, a quien finalmente mata, liberando también a la hija de la senadora. Durante su graduación de honor como Agente Especial de la Academia del FBI, Starling recibe una llamada telefónica de Lecter desde un país caribeño, quien quiere saber si los corderos han dejado de chillar. Le pide que no le busque; él, a cambio, no la molestará. Lecter deja el teléfono sin colgar, y lo vemos ir tras un Dr. Chilton muy asustado, que pide medidas de protección, pues tiene miedo a que Lecter lo encuentre... y se lo coma.
INTRODUCCIÓN
El silencio de los corderos costó 19 millones de dólares en 1991, y obtuvo unos beneficios mundiales de cerca de 300 millones. Aún en la actualidad, casi treinta años después, esa recaudación sería considerada excelente y, desde luego, lo suficientemente buena como para justificar ante los inversores la realización sin pensar de una secuela, lo que nos da una idea del extraordinario éxito que alcanzó esta película. Como es lógico, no es ésta la razón principal por la que nos disponemos a comentar El silencio de los corderos para esta colección de Cine y Derecho, pero tampoco hemos de despreciarla, porque la película tuvo una influencia muy importante tanto dentro del arte cinematográfico como en la propia Criminología e incluso en la misma organización de las instituciones policiales de todo el mundo. Por lo que respecta al desarrollo posterior del cine, el film de Jonathan Demme (fallecido cuando estábamos elaborando este libro) inauguró una nueva etapa en lo que podríamos denominar “thriller de psicópatas”, caracterizado por asesinos en serie particularmente retorcidos e inteligentes que ponen en jaque a los policías o analistas en perfilación criminal encargados de investigarlos. Son ejemplos representativos de esta modalidad del género criminal Copycat (1995), El coleccionista de huesos (1999) y, sobre todo, Seven (1995), pero podemos añadir muchos más títulos que llegan incluso hasta la actualidad. Esta influencia también se extendió a la televisión si cabe con más fuerza, en series como Criminal Minds, Profiler, Luther, la francesa Profilage, True Detective o The Following, por citar solo unas pocas. En la Criminología, el éxito de la película puso de moda el estudio académico de los perfiles psicológicos de los asesinos seriales o “perfiles criminales” (criminal profiling) que es la innovadora metodología para la investigación criminal desarrollada por el Departamento de Ciencias de la
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Conducta del FBI a finales de los años 70 del pasado siglo, donde lo que se destaca no es tanto el examen de las evidencias físicas de la escena del crimen, sino la lectura de las huellas de comportamiento o decisiones de los asesinos. Interpretando esas conductas de los asesinos, los perfiladores extraen inferencias acerca de su personalidad y otros datos que permiten estrechar el foco de la investigación policial. Tanto los artículos como los libros científicos y de divulgación sobre asesinos seriales y el método del profiling aumentaron de forma espectacular tras la aparición del film. Finalmente, muchas policías del mundo crearon en su organigrama una unidad de “análisis del comportamiento” o “inteligencia criminal” especializado en esta metodología, que se nutrió también de los estudios sobre análisis geográfico del delito que por aquellos años estaban empezando a aplicarse en el marco de la investigación espacial del crimen, y que dentro del profiling conoció una especialización orientada a poder ubicar el lugar de residencia de asesinos o violadores reincidentes. Sin embargo, con independencia de lo expuesto, El silencio de los corderos es una excelente película que obtuvo los premios de cinematografía más importantes, y como toda gran obra cinematográfica posee un rico contenido de temas o “lecturas” para reflexionar sobre la condición humana y como ésta se expresa dentro del tejido social. El subtítulo de este libro, “Una exploración del Mal”, nos advierte de cuál va a ser el foco principal de nuestro análisis, dado que el protagonista masculino no es sino el célebre psiquiatra caníbal y asesino en serie Hannibal Lecter, quizás la más icónica representación de lo que puede entenderse dentro de un universo realista (y fuera por consiguiente del género fantástico gótico con sus vampiros, hombres-lobo, etc.) “el hombre malvado” contemporáneo, es decir, la personificación del Mal. De este modo, invitamos al lector a que se pregunte cómo entiende el Derecho la figura del psicópata y qué respuestas ofrece ante un personaje que no parece respetar las normas morales más esenciales o temer a la ley plasmada en el Código Penal. Para poder llegar a la comprensión cabal de este asunto es necesario detenerse en diversos puntos, tratados en este libro: los fundamentos de la responsabilidad criminal, la psicología de los psicópatas y su peculiar personalidad y el modo en que podemos interpretar los avances de la neurociencia y su pretensión determinista del
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comportamiento humano desde la perspectiva del concepto de libertad en el que se sustenta todo nuestro sistema jurídico. Hemos querido hacer un libro dirigido al público lector interesado en los temas de la Criminología y el Derecho, así como en los aficionados al cine que desean profundizar en la comprensión de las películas, más allá de su mérito artístico. Por ello hemos limitado la profundidad del debate de algunos de los argumentos expuestos, aunque hemos intentado que todo lo escrito sea riguroso. Pero antes de entrar en estos temas sustantivos, es necesario comprender bien la forma y el fondo de El silencio de los corderos, porque nuestra reflexión sobre el Mal y el Derecho se deriva directamente de lo que esta obra fílmica ofrece y suscita; no es una mera excusa para hablar de estos temas, sino que nos proporciona el encuadre y el cauce por el que desarrollamos nuestros argumentos. Así pues, si está dispuesto el lector, le pedimos que nos acompañe junto a Clarice Starling a los sótanos de un hospital para asesinos perturbados. Allí, casi en posición de firmes en un pulcro mono azul en su celda de plexiglás, nos espera sonriente el Dr. Hannibal Lecter.
Capítulo 1
LAS LECTURAS DEL SILENCIO DE LOS CORDEROS
1.1. LOS JUEGOS Una primera lectura de la película, quizá la más destacable en cuanto que domina y sirve de elemento generador de los acontecimientos, es su oferta de una sucesión de juegos, varios de ellos entrelazados según los intervinientes. No obstante, todos ellos están basados en una concepción sobre el dilema que se genera en todo ser humano entre la cooperación y el egoísmo. John Rawls, en su Teoría de la Justicia, aborda básicamente esta idea hasta el extremo de que toma como referencia para exponer su teoría de justicia procedimental el juego del pastel: para asegurar la igualdad o la equivalencia, un niño corta y el otro escoge, de tal manera que cuidará el primero de que los trozos sean iguales, pues de otro modo el que elige se llevará la mejor parte. Así pues, lo que nos propone El silencio de los corderos es que nos sumerjamos en diversos juegos de naturaleza perversa. Un “juego” en este contexto es un conflicto donde cada jugador debe decidir, primero, si va a perseguir un fin egoísta o va a cooperar; y en segundo lugar, si va a cumplir con lo acordado o si va a desertar del compromiso (o traicionar)1. 1
El modelo o tipo de juego por excelencia es el conocido como “el dilema del prisionero”. En su formulación original, es como sigue. La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante un año por un cargo menor. En este dilema clásico, sin embargo, no hay
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El primer juego —el que mueve toda la acción y asienta las bases de lo que luego va a suceder— incluye el triángulo conformado por el jefe Crawford y Lecter, por una parte, y Clarice por otra: Crawford a Clarice: Si Lecter decide hablar, tratará de averiguar todo lo posible sobre usted. Le mueve esa curiosidad que induce a la serpiente a espiar el nido de un pájaro. Ambos sabemos que en una entrevista siempre se produce un cierto toma y daca, pero aun así no le revele nada concreto sobre usted2. Este triángulo puede interpretarse como la confrontación del bien (el FBI, la Ley) y el mal (Lecter como asesino serial), de manera que estaría asentado sobre elementos egoístas, es decir, la Justicia debe de cumplirse a expensas del bienestar del criminal. Sin embargo lo peculiar del caso es que tiene un contenido cooperativo, porque tanto Crawford y Clarice como Lecter tienen un mismo fin, para lo cual han de cooperar: la identificación, localización y detención del asesino en serie Buffalo Bill. El gran juego comienza, precisamente, porque el FBI se ve incapaz de detener a este último, y por ello se ve obligado a buscar el consejo de un experto criminal y psiquiatra eminente: el mismo Lecter.
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posibilidad de desertar. Una vez ha tomado cada jugador una decisión, ha de arrostrar con las consecuencias. Este texto pertenece a la novela. En el film está mucho más sintetizado, pero el mensaje es el mismo: “No le permita que entre dentro de su cabeza”, le dice Crawford a Starling.