Esther Hava García
EL CONTROL PENAL DE LAS ARMAS ANÁLISIS DEL CAPÍTULO V DEL TÍTULO XXII DEL CÓDIGO PENAL
delitos
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EL CONTROL PENAL DE LAS ARMAS Análisis del Capítulo V del Título XXII del Código Penal
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
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EL CONTROL PENAL DE LAS ARMAS
Análisis del Capítulo V del Título XXII del Código Penal
ESTHER HAVA GARCÍA
tirant lo blanch Valencia, 2019
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Director de la Colección: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC Catedrático de Derecho Penal Universitat de València
© Esther Hava García
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-207-5 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/ empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Para Almudena, arma gemela. Para Alcira y Guille, armas cargadas de futuro.
ÍNDICE ABREVIATURAS............................................................................................. 13 INTRODUCCIÓN........................................................................................... 15
I. LA CULTURA DE LAS ARMAS: ALGUNOS DATOS A TENER EN CUENTA............................................................................................ 19 II. EL CONTROL DE LAS ARMAS Y DEL ARMAMENTO: MARCO NORMATIVO INTERNACIONAL, EUROPEO Y ADMINISTRATIVO.................................................................................................. 29 1. El control de las armas en el contexto internacional...................... 29 1.1. La regulación del armamento de guerra.................................. 31 1.2. La regulación de las armas de fuego pequeñas y ligeras........... 36 2. El control de las armas en el contexto europeo.............................. 43 2.1. Derecho comunitario originario.............................................. 44 2.2. Derecho comunitario derivado................................................ 48 3.2.1. La Directiva 91/477/CEE............................................... 48 2.2.2. El Reglamento (UE) 258/2012....................................... 54 2.2.3. La Directiva (UE) 2017/541........................................... 55 3. La compleja regulación administrativa de las armas y explosivos.. 57 3.1. La Ley de Seguridad Ciudadana.............................................. 58 3.2. El Reglamento de Armas......................................................... 61 3.3. El Reglamento de Explosivos.................................................. 64 III. LA REGULACIÓN PENAL DE LAS ARMAS: CONSIDERACIONES GENERALES A PROPÓSITO DEL CAPÍTULO V DEL TÍTULO XXII DEL CP....................................................................... 65 1. Antecedentes históricos.................................................................. 65 2. Ubicación sistemática y bien jurídico protegido............................. 72 3. Elementos comunes a los tipos....................................................... 81 3.1. Configuración del injusto........................................................ 81 3.2. Sujeto activo............................................................................ 83 3.3. Estructura típica...................................................................... 84 3.4. Tipo subjetivo......................................................................... 88 IV. TENENCIA ILÍCITA DE ARMAS: ANÁLISIS DE LOS ARTÍCULOS 563 A 565 CP............................................................................. 93 1. Cuestiones previas......................................................................... 93 1.1. Caracterización de los tipos..................................................... 95 1.2. El concepto de tenencia........................................................... 98 1.2.1. Tenencia compartida...................................................... 101 1.2.2. Tenencia de varias armas............................................... 102 1.2.3. El supuesto animus possidendi....................................... 103 2. Tenencia de armas prohibidas o modificadas (art. 563 CP)............ 104
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2.1. Armas prohibidas.................................................................... 107 2.2. Armas modificadas.................................................................. 114 2.3. Supuestos específicos de justificación y atipicidad.................... 115 3. Tenencia ilícita de armas de fuego reglamentadas (art. 564 CP)..... 116 3.1. Tipo básico (art. 564.1 CP)..................................................... 118 3.1.1. Objeto material.............................................................. 119 3.1.2. Carencia de licencia o permiso....................................... 122 3.2. Tipos agravados (art. 564.2 CP).............................................. 124 3.2.1. Ausencia o alteración de marcas de fábrica o número.... 125 3.2.2. Introducción ilegal en territorio español........................ 127 3.2.3. Modificación sustancial de las características de fabricación................................................................................ 130 4. Tipo atenuado (art. 565 CP).......................................................... 132 V. DEPÓSITOS DE ARMAS, MUNICIONES O EXPLOSIVOS: ANÁLISIS DE LOS ARTÍCULOS 566 A 568 CP........................................ 135 1. Cuestiones previas......................................................................... 135 2. Depósito de armas o municiones (art. 566.1 CP)........................... 138 2.1. Objeto material....................................................................... 139 2.1.1. Armas y municiones de guerra....................................... 139 2.1.2. Armas y municiones reguladas en tratados internacionales.................................................................................. 142 2.1.3. Armas de fuego reglamentadas y sus municiones........... 145 2.2. Conductas típicas.................................................................... 145 2.2.1. Fabricación.................................................................... 145 2.2.2. Comercialización........................................................... 146 2.2.3. Depósito de armas de guerra.......................................... 148 2.2.4. Depósito de armas y municiones reguladas en tratados internacionales............................................................... 149 2.2.5. Depósito de armas de fuego reglamentadas.................... 150 2.2.6. Depósito de municiones de armas de fuego reglamentadas................................................................................. 151 2.3. Autoría y participación........................................................... 152 2.4. La tipificación expresa del tráfico de armas (art. 566.1.3º CP). 154 3. Desarrollo o empleo de determinadas armas (art. 566.2 CP).......... 156 3.1. Desarrollo............................................................................... 157 3.2. Empleo e inicio de preparativos militares para su empleo........ 158 3.3. No destrucción........................................................................ 158 4. Delitos relativos a sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes (art. 568 CP).......................................... 160 4.1. Accesoriedad administrativa.................................................... 161 4.2. Conductas típicas.................................................................... 163 4.3. Penalidad................................................................................ 163
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VI. DISPOSICIONES COMUNES: ANÁLISIS DE LOS ARTÍCULOS 569 Y 570 CP..................................................................................... 165 1. Depósitos establecidos en nombre de una asociación delictiva (art. 569 CP)......................................................................................... 165 2. Penas privativas de derechos (art. 570 CP)..................................... 166 2.1. Privación del derecho a la tenencia y porte de armas............... 166 2.2. Inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio.... 168
BIBLIOGRAFÍA...............................................................................................
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ABREVIATURAS AAN BOCG CESEDEN CICR CIPAE CNI CP DO DRAE FFAA FFCC GEDEX ITC JIMDD LECRIM LO LOSC SIPRI OEA ONG ONU OPAQ OSCE RA RAPC RD RE SAP SAN SEPI STC/SSTC STS/SSTS
Auto de la Audiencia Nacional Boletín Oficial de las Cortes Generales Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional Comité Internacional de la Cruz Roja Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos Centro Nacional de Inteligencia Código Penal Diario Oficial de la Unión Europea Diccionario de la Real Academia Fuerzas Armadas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad Grupos de Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos y de naturaleza NRBQ (Nuclear, Radiológica, Biológica y Química) Instrucción Técnica Complementaria Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso Ley de Enjuiciamiento Criminal Ley Orgánica Ley Orgánica 5/2015, de 30 de marzo, de protección de la Seguridad Ciudadana Stockholm International Peace Research Institute Organización de Estados Americanos Organización No Gubernamental Organización de Naciones Unidas Organización para la Prohibición de las Armas Químicas Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas RD 989/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería Real Decreto Real Decreto 130/2017, de 24 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Explosivos Sentencia de la Audiencia Provincial Sentencia de la Audiencia Nacional Sociedad Estatal de Participaciones Industriales Sentencia/Sentencias del Tribunal Constitucional Sentencia/Sentencias del Tribunal Supremo
TC TS TCA TCCE TFUE TUE UE UNODC
Tribunal Constitucional Tribunal Supremo Tratado sobre Comercio de Armas Tratado Constitutivo de la Comunidad Econ贸mica Europea Tratado de Funcionamiento de la Uni贸n Europea Tratado de la Uni贸n Europea Uni贸n Europea Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
INTRODUCCIÓN Al lector que conozca, al menos superficialmente, la regulación de los delitos de tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones y explosivos, probablemente le resultará paradójico el título de este libro. Porque paradójico es denominar “control penal de las armas” a una regulación que, debiendo ser punta de lanza de la política criminal contra delitos de extraordinaria gravedad (asesinatos y homicidios, terrorismo, trata de personas, y otros fenómenos propios de la delincuencia organizada violenta), ha sido constantemente descuidada por el legislador penal (que se ha limitado a ir parcheando unos preceptos que, en esencia, datan del siglo XIX); prácticamente abandonada por la doctrina (que tan solo en contadísimas ocasiones se ha ocupado de su estudio), y aplicada con apatía por la jurisprudencia (que se ha centrado casi en exclusiva en las modalidades de tenencia). Pero lo anterior no resulta tan extraño si se tiene en cuenta que tanto los instrumentos internacionales como el derecho comunitario europeo y los reglamentos estatales sobre la materia (que están llamados inevitablemente a integrar estos tipos penales) conforman un verdadero caos normativo que nadie parece interesado en ordenar: en parte por la dificultad que supone regular de forma sistemática y clara una materia de por sí muy compleja; y en parte por la presencia de ciertos intereses, poco o nada confesables en público, pero muy presentes en ciertas reuniones “de alto nivel político” que tienen lugar lejos de luces y taquígrafos. En efecto, no son pocas las deficiencias de las que adolecen las normas que se encargan del control de armas en los órdenes distintos al penal. Por un lado, los instrumentos internacionales se ven obligados a mantener un delicado equilibrio entre las necesidades político criminales de nuestro mundo globalizado (en esencia, la de frenar la carrera criminal de la delincuencia organizada y armada) y la conveniencia de preservar unas ciertas “reglas del juego” que favorecen el beneficio de unos pocos poderosos: los fabricantes de armas. Ese delicado equilibrio también se percibe en el ámbito de la Unión europea, la cual ha decidido dejar al margen del control comunitario las medidas que los Estados estimen “necesarias para la protección de los intereses esenciales de su seguridad y se refieran a la producción o al comercio de armas, municiones y material de guerra” (art. 223 TCCE; art. 346 TFUE). Por otro lado, las principales normas administrativas llamadas a integrar los tipos penales (en su mayoría reglamentos pero también alguna orden ministerial, rango problemático de cara al respeto del principio de legalidad), tampoco facilitan demasiado la aplicación de estos delitos, pues es una tarea enormemente difícil (cuando no prácticamente imposi-
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ble) determinar en determinados supuestos cuál es el conjunto de reglas, procedimientos, autorizaciones y demás requisitos aplicables a las diversas conductas que recogen los tipos penales (desde la no destrucción de ciertas armas a su clásica tenencia ilícita), en función de los diferentes perfiles que pueden tener sus autores (desde la confusa regulación aplicable a los “civiles” o a miembros de cuerpos armados, hasta la oscura normativa que ha de aplicarse a los fabricantes y comerciantes de armamento de defensa), y respecto de una variedad cada vez más casuística de objetos (armas prohibidas, modificadas, reglamentadas, de guerra, químicas, biológicas, nucleares, radiológicas, minas antipersonas, municiones en racimo, municiones en general, sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios, asfixiantes, componentes de tales sustancias o aparatos); casuística que, por lo demás, sigue empeñada en remitirse a largas y complejas (pero también taxativas) listas de tales objetos, de modo que será inevitable que de vez en cuando estos preceptos penales se queden obsoletos (así por ejemplo, cuando sean posibles los robots y “drones asesinos” —posibilidad que, al parecer, prácticamente es ya una realidad). Todo ese caos normativo desembarca en el ámbito punitivo a consecuencia de una de las características más marcadas que presentan estos delitos: su naturaleza de leyes penales en blanco, que los hace dependientes de la normativa extrapenal (estatal, europea y en ocasiones internacional) hasta tal punto, que bien puede decirse que constituyen verdaderos tipos abiertos; un mero control más (en la práctica, ni el más importante ni el más eficaz), que viene a sumarse a la larga lista de controles (internacionales, europeos y administrativos) que conforman la madeja normativa, y que de vez en cuando es objeto de reformas (apresuradas e irreflexivas) con el único fin (simbólico) de cubrir el expediente frente a las nuevas exigencias que van llegando desde las instancias supranacionales, cada vez más preocupadas por someter a controles estrictos la circulación y el mercado de determinadas armas (o al menos, cada vez más interesadas en intervenir y fiscalizar efectivamente su comercio entre Estados). La regulación de los delitos de tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones y explosivos no es solo caótica y desordenada; también resulta una verdadera prueba de fuego para quien desee interpretar y aplicar estos tipos penales desde una perspectiva mínimamente garantista. Ello se debe a diversos factores que se interrelacionan entre sí, produciendo una suerte de desgraciada simbiosis dogmática y político criminal: en primer lugar, son todos delitos caracterizados por exigir el nivel más laxo de desvalor de resultado: el peligro abstracto; en segundo lugar, las figuras “centrales” de la regulación son delitos
Introducción
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de “mera tenencia” y “depósito” (que no deja de ser también en su expresión más popular una modalidad tenencia de una o varias armas, según los casos), esto es, infracciones penales cuyos contornos distan mucho de ser precisos, permitiendo en ocasiones algunas disquisiciones que deberían resultar escandalosas para quien aspire a mantener una posición mínimamente garantista en la interpretación de preceptos penales. Estas características (y la paulatina relajación de los criterios a tener en cuenta para acreditarlas en sede judicial) han permitido que los delitos de tenencia de armas sean, con mucha diferencia, los más perseguidos y enjuiciados del Capítulo V del Título XII del CP en la práctica policial y procesal de nuestro país, normalmente como consecuencia del hallazgo de un arma prohibida o reglamentada sin licencia durante una diligencia de entrada y registro en el domicilio de un acusado por otro delito. Lo anterior trae como consecuencia dos resultados a todas luces indeseables. Por un lado, los tipos penales de tenencia se han convertido en la práctica judicial en una especie de circunstancia agravante no escrita que se le impone, a partir de una carga probatoria mínima, al autor de otro delito (el que motivó el hallazgo), lo que además de compadecerse mal con los principios limitadores del ius puniendi (particularmente con el de responsabilidad por el hecho) provoca un sistemático “corte y pega” en la fundamentación jurídica de las condenas, que no solo infringe la obligación de motivar el fallo, sino que también propicia que en ocasiones se deslicen auténticas necedades en las sentencias (porque necedad es, por ejemplo, afirmar en el año 2018 que el bien jurídico protegido en estos delitos es la “seguridad interior del Estado”). Por otro lado, la realidad policial (siempre tan escasa de recursos y miras) parece contentarse en la mayoría de los casos con constatar el hallazgo del arma en el correspondiente registro (pues este de por sí ya asegura la condena por tenencia ilícita), de modo que son muy infrecuentes las investigaciones encaminadas a “tirar del hilo” para averiguar quién suministró el arma y la munición, de dónde proceden éstas y por qué empresas fueron fabricadas. El panorama del que parte un estudio que se pretende minucioso sobre el control penal de las armas es, como puede comprobarse, desolador. Y sin embargo, las páginas siguientes persiguen unos objetivos cuya consecución, si la tarea se emprende con la necesaria humildad, puede resultar medianamente alcanzable: exponer, ilustrar y ofrecer interpretaciones plausibles de los delitos contenidos en el Capítulo V del Título XXII del CP.
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De este modo, se ofrecen en primer lugar algunos datos que pueden resultar útiles para conocer el fenómeno de la “cultura de las armas” desde el punto de vista criminológico, y se analiza de forma resumida los principales instrumentos normativos que se han ido elaborando en el ámbito internacional para ordenar el comercio de las armas en las diferentes etapas históricas (desde el control del armamento de guerra a la fiscalización del comercio de las armas de fuego pequeñas y ligeras), y las principales normas europeas sobre la materia (lo que obliga a diferenciar entre derecho comunitario originario y derivado), además de exponer de forma sucinta (y desde luego no exhaustiva) las principales normas implicadas en el control administrativo de las armas. A continuación, se aborda el estudio de la regulación contenida en el Capítulo V del Título XXII del CP, estudio que a su vez se divide en diferentes partes, dedicada la primera de ellas al análisis de algunas cuestiones generales sobre los antecedentes históricos, la ubicación sistemática y ciertos elementos comunes a todos los tipos penales de dicho Capítulo (como la configuración del injusto, su estructura típica de leyes penales en blanco y la exigencia generalizada de dolo), y las siguientes al examen pormenorizado de los diferentes delitos, que he decidido agrupar en dos categorías distintas: la dedicada a la tenencia ilícita de armas (artículos 563 a 565 CP) y la relativa a los depósitos de armas, municiones y explosivos (artículos 566 a 568 CP). El trabajo se completa con un breve comentario a las disposiciones comunes contenidas en los artículos 569 y 570 CP (referidas a los depósitos establecidos en nombre de una asociación con propósito delictivo y a determinadas penas privativas de derechos cuya imposición se prevé en algunos casos con carácter potestativo y en otros de modo imperativo). Como es habitual en este tipo de trabajos, he procurado enfrentarme a la rica y compleja problemática que plantean todos estos delitos de tenencia, tráfico y depósito de armas conjugando mis propias reflexiones con las diferentes (y a menudo cuestionables) interpretaciones que realiza la jurisprudencia de sus diferentes elementos, y con los valiosos (pero sin duda escasos) estudios que ha aportado la doctrina sobre dichos elementos. El lector decidirá si he conseguido salir airosa del reto.
I. LA CULTURA DE LAS ARMAS: ALGUNOS DATOS A TENER EN CUENTA1 1. La noche del 1 octubre de 2017 tuvo lugar lo que constituye hasta el momento la peor masacre en territorio norteamericano desde los atentados terroristas del 11-S: un jubilado de 64 años abría fuego desde su habitación de hotel contra una multitud de personas que asistían a un festival de música country en Las Vegas (Nevada), causando en quince minutos 58 víctimas mortales y 546 lesionadas, y convirtiéndose de este modo en el perpetrador de la mayor matanza por arma de fuego de la historia de los Estados Unidos. Una hora más tarde el francotirador se suicidó disparándose a sí mismo, utilizando para ello una de las 23 armas (la mayoría automáticas) que tenía consigo en la habitación. En su casa fueron halladas otras 18 armas, abundante munición y posible material para fabricar bombas2. Nevada es uno de los estados norteamericanos con una regulación más flexible sobre compraventa de armas. Cuatro meses más tarde, el 14 de febrero de 2018, un ex alumno asesinaba en una escuela secundaria de Florida (California) a 17 personas, una masacre peor que la de Columbine, donde “solo” murieron 13 víctimas. Días antes del suceso, el joven de 19 años había grabado sus planes en vídeo: “Hola, me llamo Nick y voy a ser el próximo tirador en un colegio en 2018. Mi objetivo es matar al menos a 20 personas, con una AR-15”, un fusil semiautomático que compró un año antes junto a numerosa munición de forma absolutamente legal3. El tiroteo de Florida se convertía en el decimoctavo ocurrido en escuelas estadounidenses en los primeros dos meses de 2018, lo que equivale a una media de un tiroteo cada 60 horas (más del doble que en cualquiera de los tres años anteriores en el mismo periodo). A mediados de noviembre de ese año, ya se habían contabilizado 80 incidentes con arma de fuego en centros escolares estadounidenses (dos más que el total de 2016)4. Probablemente son muchos, y complejos, los factores que explican el porqué ocurren sucesos como los anteriores, pero parece fuera de dudas que la laxitud de la regulación estadounidense en materia de tenencia
El último acceso a todas las fuentes electrónicas citadas a lo largo del libro es de 20 de noviembre de 2018. 2 Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/2017_Las_Vegas_shooting. 3 El País, 31 de mayo de 2018. 4 Según datos publicados por la organización Everytown for Gun Safety: https://everytownresearch.org/gunfire-in-school/. 1
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y comercio de armas constituye un factor, si no determinante, al menos altamente favorecedor de este clase de sucesos. Y esa laxitud legislativa se ve a su vez propiciada por una determinada “cultura de las armas”: aquélla que profesa un amplio sector de la sociedad norteamericana y que se apoya en la segunda enmienda de la Constitución estadounidense. Una cultura de las armas que explica, en última instancia, el porqué la National Rifle Association fue la única organización civil que participó, en representación de los Estados Unidos, en las negociaciones del Tratado sobre Comercio de Armas de Naciones Unidas. 2. La cultura de las armas es un fenómeno que, paradójicamente, ha ido adquiriendo mayor relevancia a medida que las posibilidades del ser humano de alcanzar la gloria o el reconocimiento social mediante el combate menguaban a causa de la guerra automatizada y la bomba nuclear. La cultura de las armas está basada en la mitificación del objeto, y es algo distinto al militarismo o a la predominancia social de valores belicistas, aunque desde luego se relaciona empíricamente con dichos valores5. En efecto, las armas son en sí mismas símbolos, fetiches, y como tales están entretejidas en una compleja trama de mitos e ideologías. Además, se integran en la conciencia humana mediante imágenes prefabricadas por el complejo armamentístico, que se difunden a través de una amplia variedad de bienes culturales: desde las armas de juguete a las novelas de espías6. Para ilustrar lo anterior basta con observar lo que ocurre en el mercado de los videojuegos: en febrero de 2016, Call of Duty (una serie de videojuegos en primera persona de estilo bélico) ya había vendido 250 millones de copias en todo el mundo por un valor total de 15.000 millones de dólares7; en mayo de 2018, los familiares de alumnos víctimas de varias matanzas en Estados Unidos tuvieron que movilizarse y recoger unas 100.000 firmas para impedir que se comercializara Active Shooter, un juego online que permite al jugador representar el rol de un tirador en una escuela8. El culto por determinadas armas está presente incluso en productos y objetos cuya temática o naturaleza debería ser, en principio, ajenas a ellas: No es casual que en una película de ciencia ficción sobre tec
Cf. R. LUCKHAM, “Of Arms and Culture”, Current Research on Peace and Violence, vol. 1, Núm. 1, Arms & Culture (1984), pp. 2-3. 6 Cf. R. LUCKHAM, op. cit., p. 3. 7 Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Call_of_Duty. 8 El País, 30 de mayo de 2018. 5