Por ello, este libro trata de analizar y dar luz, desde una visión multidisciplinar, a los grandes desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea en el momento actual –la protección de los derechos fundamentales, el freno al euroescepticismo, la sostenibilidad económica, social y humana, la inmigración, la influencia de los medios de comunicación en la opinión pública, etc.- y darles una respuesta profundizando en el concepto de construcción de una ciudadanía europea. Una propuesta de trabajo para la formación de ciudadanos activos, críticos, responsables y conscientes con los que la Unión Europea debe enfrentar los retos del siglo XXI.
Coordinadores
Alberto D. Arrufat Cárdava Roberto Sanz Ponce
ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
ALBERTO D. ARRUFAT CÁRDAVA ROBERTO SANZ PONCE Coordinadores
LA CIUDADANÍA EUROPEA COMO LABOR PERMANENTE
La ciudadanía europea como labor permanente es una obra colectiva que pretende aportar ideas destinadas a asentar las bases de una ciudadanía europea responsable, crítica, reflexiva, activa, participativa, emprendedora, consciente, humana y preocupada por los problemas que afectan a todos y cada uno de los ciudadanos que habitan en los Estados Miembro. En los últimos diez años la Unión Europea ha descubierto como a los tradicionales problemas (financiación, cohesión, discriminación, etc.), se han añadido otros nuevos como la gestión de la migración, la polarización ideológica, la responsabilidad medioambiental, etc. Todos ellos, unidos a una crisis económica de amplio calado, han complicado las relaciones entre los Estados e, incluso, tensado las relaciones dentro de la propia arquitectura institucional.
monografías
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LA CIUDADANÍA EUROPEA COMO LABOR PERMANENTE
Cofinanciado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea
LA CIUDADANÍA EUROPEA COMO LABOR PERMANENTE
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LA CIUDADANÍA EUROPEA COMO LABOR PERMANENTE ALBERTO D. ARRUFAT CÁRDAVA ROBERTO SANZ PONCE Coordinadores Autores
ALBERTO D. ARRUFAT CÁRDAVA ANTONIO BERNAL GUERRERO JUAN I. ESCÁMEZ MARSILLA JUAN ESCÁMEZ SÁNCHEZ ANA PATRICIA M. FERREIRA VICENT GOZÁLVEZ PÉREZ ALFREDO JIMÉNEZ EGUIZÁBAL INMACULADA LÓPEZ FRANCÉS ELENA LÓPEZ LUJÁN MARÍA ISABEL LUIS RICO RAMÓN MÍNGUEZ VALLEJOS CARMEN PALMERO CÁMARA MARINA PEDREÑO PLANA CRUZ PÉREZ PÉREZ MIGUEL A. SANTOS REGO ROBERTO SANZ PONCE TAMARA DE LA TORRE CRUZ
Cofinanciado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea
tirant lo blanch Valencia, 2019
Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Alberto D. Arrufat Cárdava, Roberto Sanz Ponce, y otros
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-311-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A Tere y a Elena
Índice Prólogo..................................................................................................... 11 Capítulo 1. La construcción de ciudadanía europea como garantía de continuidad del proyecto europeo......................................... 17 Alberto Delfin Arrufat Cárdava Capítulo 2. Estrategia Europea para el desarrollo de una ciudadanía emprendedora. Luces y sombras................................................ 31 Antonio Bernal Guerrero Capítulo 3. Educación para la ciudadanía, formación inicial del profesorado y competencias changemaker. El principio del cambio.... 55 María Isabel Luis Rico Tamara De la Torre Cruz Carmen Palmero Cámara Alfredo Jiménez Eguizábal Capítulo 4. La educación de ciudadanos como agentes de sostenibilidad................................................................................. 77 Juan I. Escámez Marsilla Capítulo 5. La educación mediática en Europa: dimensión ciudadana de la educación en medios......................................................... 97 Vicent Gozálvez Pérez Capítulo 6. La compasión ante el reto de las migraciones: propuesta pedagógica......................................................................... 119 Ramón Mínguez Vallejos Marina Pedreño Plana Capítulo 7. Formar ciudadanos en el s. XXI. Estrategias de intervención educativa.............................................................................. 143 Cruz Pérez Pérez Inmaculada López Francés
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Índice
Capítulo 8. Infancia, Escuela y Ciudadanía europea: ¿Influye el aprendizaje precoz de la lengua inglesa?........................................... 169 Ana Patricia M. Ferreira Miguel A. Santos Rego Capítulo 9. La ciudadanía europea: un problema de “apego” y de educación....................................................................................... 193 Roberto Sanz Ponce Elena López Luján Capítulo 10. La perspectiva cognitiva para la comprensión de las intenciones y la predicción de las conductas del estudiantado como agente de sostenibilidad........................................................ 211 Juan Escámez Sánchez
Prólogo En enero de 2012, la Agencia Ejecutiva en el Ámbito Educativo, Audiovisual y Cultura de la Unión Europea nos concedió, dentro de su programa Jean Monnet, una subvención dirigida a acercar la Unión Europea a las Escuelas. El objetivo de la Comisión Europea era entendible y confesable: ante el incremento de la desafección y la creciente pérdida de confianza de la ciudadanía en el proyecto de integración, se aspiraba a trasladar en las escuelas no sólo el sentido último de la Unión Europea sino el interés que ésta tenía en contar con la participación de sus ciudadanos. La llamada captó nuestra atención por cuanto la idea de construir ciudadanos completos —globales, como sostienen algunos— siempre la hemos considerado una aspiración interesante, necesaria y arriesgada. Diseñar el proyecto no resultó tarea sencilla. Seleccionar qué aspectos de la Unión Europea debían ser trasladados a los escolares; cómo hacerlo, qué dinámicas debían utilizarse para que aquella experiencia no quedara únicamente en un seminario más cuyo impacto se perdiera apenas pasados unos días. En septiembre de 2011 el proyecto que presentamos a la Comisión llevó por título “Explica la UE”. Consistía en un curso de formación de 70 horas de duración dirigido a profesores de distintos niveles educativos organizado en torno a cuatro bloques esenciales: valores, derechos, gobierno y oportunidades. Profesionales de la enseñanza de más 240 escuelas, colegios e institutos atendieron —sin obtener a cambio compensación económica alguna— con interés todas las lecciones y seminarios que se prolongaron durante cinco semanas fuera de su horario laboral. Las clases y los seminarios fueron impartidos por Profesores universitarios y funcionarios de la Unión Europea. Su éxito fue tal que hubo que programar una segunda y una tercera edición del curso. Entonces surgió la tentación de publicar un manual para escolares que sirviera de ayuda a los profesores en su tarea docente; sin embargo, otras ocupaciones propias del mundo universitario impidieron llevar a término aquella pretensión. Concluidos los cursos, la opinión de profesores y asistentes era unánime: sobre la Unión Europea existe un conocimiento general básico que apenas permite a los ciudadanos sostener una posición con
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Los editores
datos y argumentos concretos; una suerte de lugares comunes que resulta muy vulnerable a la crítica feroz y sin concesiones. Por otro lado, explicar la Unión Europea como materia suponía sumergir a los profesores en tareas de construcción social y de formación de “ciudadanos del futuro” y, para ello, no sólo era necesario aportarles datos y referencias, sino aplicar un proceso discursivo y crítico que permitiese abordar cualquier cuestión sin quedar coartado por lo que implicaba la mera acumulación de conocimiento. La Comisión Europea decidió, en los años siguientes, seguir sosteniendo el proyecto que pasó del ámbito regional al nivel nacional. Bajo el nombre “Explica la UE 2”, la Universidad acogió a profesionales llegados de 12 provincias que, decidieron aplazar sus obligaciones laborales y personales para acudir a los cursos. En esta ocasión, los contenidos impartidos fueron previamente analizados por pedagogos que, una vez finalizada la parte material, proponían a los asistentes técnicas para la mejor trasposición de los contenidos al aula. Se insistió más en los recursos puestos a disposición del profesor y en su valor como instrumento para capacitar a los futuros ciudadanos europeos y para afrontar discusiones desde los valores señalados en los Tratados. Con la experiencia adquirida de dos proyectos y cinco ediciones, la EACEA decidió apoyar la última fase del proyecto Explica la UE que se presentó bajo el título “Explain the EU!! Method: a european trimester at every school”. En esta ocasión lo que queríamos era entrar en las escuelas y desarrollar una labor de acompañamiento del profesor en la difusión de la idea de Europa. Su ejecución se dividió en dos fases: durante la primera, los asistentes al curso fueron clasificados por áreas afines, se les preguntó al final de cada bloque qué asignaturas y qué actividades podían ayudar en el proceso de comprensión de los contenidos. La segunda fase consistió en acompañar a dichos profesores —asistentes a los cursos— durante un trimestre en las escuelas, colegios e institutos de adscripción pública, privada o concertada, proponiéndoles enfocar todos los contenidos que debían impartir en sus asignaturas desde la construcción de ciudadanía europea. Los resultados fueron sorprendentes: – Los profesores de los colegios remitieron decenas de ejercicios donde se abordaban desde las distintas materias la construcción de ciudadanos completos. Las actividades, ejercicios y ta-
Prólogo
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reas de matemáticas, lengua, ciencias sociales, música, etc., que llegaron por cientos, fueron remitidos a la Comisión Europea previa clasificación por materia, bloque y nivel educativo. – Se evidenciaba que el interés por las cuestiones europeas había sobrepasado el nivel trasladado en clase y la autonomía de la que pretendidamente se había dotado a los profesores daba lugar a desarrollos muy particulares y propios de los contenidos aprehendidos. – Resultaba sorprendente como dichos profesores captaban el interés de otros compañeros —a través de una figura que denominamos “Jean Monnet Antenna”— y como eran capaces de articular programaciones que implicaban más de una asignatura para impartir los descriptores de contenido señalados en los cursos. – Finalmente, los videos evidenciaban como los estudiantes manejaban datos, referencias y discutían desde argumentos basados en los principios de no discriminación, inclusión social, confianza comunitaria y respeto por las diferencias nacionales. En términos globales, el proyecto tuvo 473 beneficiarios directos y más de 8400 indirectos durante el tiempo que estuvo en marcha. La perspectiva de 4 años de implicación en la tarea de transferir de la norma a la Escuela la idea de Europa y su proyecto de integración nos hicieron cambiar de idea. Estaba equivocado, un manual de contenidos “Unión Europea” no era necesario pues los profesores —una vez focalizados en la cuestión— disponían de suficientes recursos como para conocer los datos esenciales referentes a la Unión Europea. Sin embargo, resultaba del todo procedente elaborar un manual destinado a promover la idea de que construir ciudadanía europea debe ser una labor permanentemente explorada. La Unión Europea es un patrimonio del que los europeos nos hemos dotado. Por ello, renunciar al mismo implicaría una pérdida sin parangón y su defensa comienza en las escuelas. La educación para la ciudadanía ha sido y es una preocupación creciente en los últimos años para la Unión Europea. La necesidad de formar ciudadanos comprometidos, libres y críticos frente a una visión meramente economicista de la ciudadanía se ha convertido en
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Los editores
una tarea pendiente para la educación del siglo XXI, en pro de una sociedad más justa, inclusiva y democrática. El papel de la escuela y de sus docentes en la revitalización de la idea de “Europa” y de “ciudadano europeo” es fundamental, más si cabe en un momento como el actual donde el desapego hacia estas ideas se puede observar claramente entre los más jóvenes. Todo ello, debería hacernos replantear ciertos principios y actuaciones. En ese sentido, la Unión Europea establecía líneas de actuación en referencia a la educación para la ciudadanía. El 17 de marzo de 2015, los 28 ministros se comprometían a que los estudiantes “adquiriesen las competencias cívicas, sociales e interculturales, promoviendo valores democráticos y derechos fundamentales, la inclusión social y la no discriminación, así como la ciudadanía activa”. Este libro pretende ser una piedra más en el camino. Un manual que nos ayude a asentar los pilares fundamentales de una educación para construcción de la ciudadanía europea, que nos permita ver sus potencialidades y sus limitaciones, que nos ayude a fijar el objetivo en los verdaderos problemas que afectan actualmente a la Unión Europea y a sus ciudadanos y establezca claves claras de actuación para el desarrollo de dicha ciudadanía. En definitiva, se trata de acercar la Unión Europea a la Escuela —como recogía el nombre del Proyecto—, de hacerla visible y cercana. Que los niños y jóvenes en edad escolar —verdaderos ciudadanos futuros de la Unión Europea— conozcan sus orígenes, sus valores comunes y compartidos, su identidad y que desde la propia escuela se fomente la defensa de dichos valores. Por último, no queremos terminar este Prólogo sin agradecer su trabajo a aquellos que colaboraron en el proyecto “Explica la UE” ya sea como profesores (en particular a Jorge Cardona Llorens, Ana Peyró, Cecilio Tamarit, Marian Camarero, Elvira Aleixandre, etc.), a los funcionarios de la EACEA —en particular a María Victoria de Iturriaga—, a los colaboradores que ayudaron a ejecutar de la mejor manera posible aquella terna de proyectos —muy particularmente a Enrique Badimón— y a José Mula por enseñarnos que la bondad de la norma se comprende mejor desde la experiencia. Tampoco queremos olvidarnos de todos los profesores y amigos que han colaborado con sus trabajos en este libro. Finalmente, como no podía ser de otra
Prólogo
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manera, a cuantos confiaron en el proyecto “Explica la UE” con su asistencia y a la EACEA por sostenerlo económicamente. Sin duda, una de las experiencias más interesantes, enriquecedoras y generadoras de valor que hemos hecho en nuestras vidas como universitarios. Los editores Valencia, 3 de enero de 2019
Capítulo 1
La construcción de ciudadanía europea como garantía de continuidad del proyecto europeo ALBERTO DELFIN ARRUFAT CÁRDAVA1 Universidad Católica de Valencia
Resumen: La Unión Europea es un proyecto político y social que incorpora algunas de las aspiraciones intelectuales más elevadas. Su origen marcadamente económico no impidió que, en los años setenta, se detectara la necesidad de enfocar la construcción europea en torno a la idea de la ciudadanía. La ciudadanía europea es una construcción legal que complementa la ciudadanía nacional con un estatuto jurídico que amplía el marco tradicional de protección de los ciudadanos. Desde 1992 pero, muy especialmente, a partir de la aprobación del Tratado de Lisboa las cuestiones relativas a la protección de los derechos humanos han mejorado en la Agenda de la Unión. La reclamada ratificación por parte de la Unión Europea del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de 1950 sigue pendiente de materialización; sin embargo, se han establecido cuatro vías de protección de los derechos de las personas que “habitan Europa”. Esa suerte de ciudadanía ampliada es una garantía de convivencia que requiere de una gestión sensible y de importantes dosis de negociación. La crisis económica y la deslealtad de los Estados crearon las condiciones óptimas para la aparición de partidos que, de manera, más o menos confesa propugnan la abdicación del proceso de integración europea y de sus valores. Palabras clave: Idea de Europa, Ciudadanía europea; Ciudadanía ampliada, desarrollo humano. Abstract: The European Union is a political and social project that incorporates some of the highest intellectual aspirations. Its markedly economic origin did not prevent, in the seventies, the need to focus the European construction on the idea of citizenship. European citizenship is a legal construction that complements national citizenship with a legal status that extends the traditional framework for the protection of citizens. Since 1992,
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Ha sido director y coordinador de las Acciones Jean Monnet “Explain the European Union”, “Explica la UE 2” y “Explain the EU!! Method: a european trimester at every school” otorgadas en concurrencia competitiva por la Education, Audiovisual and Culture Executive Agency de la Comisión Europea durante el periodo (2011-2015), dentro de sus programas “EU at School” y “Jean Monnet Action”. Este capítulo se enmarca dentro de las actividades previstas en el proyecto.
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Alberto Delfin Arrufat Cárdava
but especially since the adoption of the Treaty of Lisbon, issues relating to the protection of human rights have improved in the Union’s Agenda. The claimed ratification by the European Union of the European Convention on Human Rights and Fundamental Freedoms of 1950 is still pending; However, four ways of protecting the rights of people who “inhabit Europe” have been established. This kind of extended citizenship is a guarantee of coexistence that requires sensitive management and important doses of negotiation. The economic crisis and the disloyalty of the States created the optimal conditions for the appearance of parties that, in a more or less confessed way, advocate the abdication of the European integration process and its values. Keywords: The concept of Europe, European Citizenship; Extended Citizenship, human development.
1. CONFORMAR “EUROPA” Europa, como concepto, ha ocupado históricamente un espacio relevante en cada una de las generaciones de intelectuales y políticos del Continente e, incluso, fuera del mismo. Cuantos de ellos han conseguido concretar esos desvelos en propuestas político-organizativas definidas han evitado —siempre y paradójicamente— referirse a ellas como “Europa”. Ello es, sin duda, una prueba inequívoca de la preminencia que “la idea de Europa” impone a quienes desean materializarla. La idea de una Europa unida, ya sea como imperio para Cesar, bajo una religión para Carlos V, como ilustración para Rousseau, nación según Victor Hugo; sin olvidar la particular concepción de Ortega cuando concibe la “Nación-Europa” como única solución de salvación para los pueblos de Europa nunca ha llegado a madurarse de forma completa. Usando la fuerza de las legiones, la supremacía moral de la religión, la potencia de la democracia y la razón o, el poder omnímodo de la cultura, todos quedaron lejos de la anhelada Europa; sin embargo, tampoco puede afirmarse que fracasaran: cada intento fallido ha demostrado la influencia enorme que “Europa” tiene entre quienes la habitamos. Habitamos Europa porque la idea de ciudadanía es algo mucho más reciente, más selectiva, más compleja. Aunque data del siglo pasado, a la Unión Europea le costó casi veinte años referirse a sus ciudadanos y casi cuarenta adoptar el término de ciudadanía europea para referirse a quienes eran nacionales de los Estados Miembro. Has-
La construcción de ciudadanía europea como garantía de continuidad…
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ta el Tratado de Maastricht de 1992, creador de la Unión Europea, ninguno de los Tratados Fundacionales de las Comunidades Europeas (Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del carbón y del acero —CECA, 1952; Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea —CEE, 1958— y Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de la Energía Atómica —EURATOM, 1958—) aludieron a las personas en su consideración de ciudadanos sino, únicamente, como beneficiarios últimos de las libertades y ventajas promovidas por las estructuras trasnacionales establecidas. Antes, en 1974, la propuesta francesa de construir una identidad social adherida al proceso de integración fue rechazada por los Jefes de Estado y de Gobierno. Lo intentaría nuevamente Spinelli en la década de los ochenta, con similar éxito. Sin embargo, los políticos europeos eran conscientes de que, llevar a cabo la construcción del proceso de integración más ambicioso del mundo resultaría insuficiente, si éste no iba acompañado de la conformación de un sentimiento de adscripción identitaria al mismo. Será en el Consejo Europeo de Fontainebleu de 1984 cuando los “diez” reconocen que es indispensable que la Comunidad Económica Europea responda a la confianza de los pueblos europeos, adoptando las medidas que sean apropiadas para reforzar y promover su identidad —y su imagen— ante sus nacionales y en el mundo; para ello, estableció un Comité ad hoc, compuesto por Jefes de Estado y de Gobierno destinado a analizar y coordinar dichas acciones. Como primera medida, se aprueba la creación de un pasaporte europeo y se insta al Consejo a que adopte las medidas oportunas para que el mismo se ponga a disposición de los nacionales de los Estados Miembro antes del inicio de 1985. La creación de dicho pasaporte constituye un hito histórico de enorme relevancia, pues, por primera vez expresa al resto del mundo la adscripción de su portador no sólo al club de las naciones europeas sino también al grupo humano que se haya detrás de dicho proyecto. Supuso, también, la primera medida de apropiación de la identidad “Europa” por parte de las Comunidades surgidas treinta años antes y cuyo efecto psicológico sería letal para el orden europeo surgido tras la Segunda Guerra Mundial: sin hablar de europeísmo, ser un ciudadano europeo significaba serlo de un Estado miembro y, dicho requisito devino entonces en una suerte de pretensión, de validación por parte de las Comunidades Europeas del examen al que los Esta-
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dos candidatos debían someterse. Sin duda, la Comunidad Europea supo muy bien disimular el interés evidente de toda Organización Internacional por ampliar su número de Estados Miembro haciendo descansar el interés y la obligación, exclusivamente, en cada candidato a Estado Miembro. En un continente europeo todavía partido por la Guerra Fría donde, en su lado Occidental, también existían democracias jóvenes y dictaduras antiguas, la adhesión a la Comunidad Europea, significaba la acreditación de que dicho país reunía, no sólo las condiciones, sino la voluntad decidida de emprender definitivamente el camino de la modernidad. Esa leyenda, troquelada en la carátula de un pasaporte, identificaba y adelantaba en la fila de los aeropuertos a aquellos que habían sido bautizados como ciudadanos europeos en una suerte de selección que quedaba marcada en el subconsciente de quienes quedaban atrás. Una condición que, según el discurso comunitario, les era negada bien por no haber sido solicitado por sus propias autoridades dado que a ningún Estado sito en territorio europeo se le objetaba la aspiración de convertirse en Estado Miembro; bien porque, una vez iniciadas las conversaciones, se habían observado en él (sin perjuicio obviamente de las cuestiones económicas) resistencia a adoptar los estándares de democracia necesarios; losa ésta, difícil de sostener a largo plazo por cualquier gobierno ante sus ciudadanos. La adopción de un Pasaporte no fue la única decisión relevante adoptada en aquel Consejo; también se instó el estudio de las medidas a adoptar para la supresión de todas las formalidades de policía y aduana en las fronteras intracomunitarias hasta garantizar una verdadera y libre circulación de personas y para la consecución de un sistema general de equivalencia de los Diplomas universitarios, de forma que se hiciese efectivo el derecho al libre establecimiento en territorio comunitario. Universidad, Ciudadanía y Europa como tres ejes que trabajarán indisociablemente unidos durante prácticamente treinta años en una suerte de alianza enormemente fructífera y que ha dado a luz algunos de los proyectos más interesantes conocidos pero que también —por qué no reconocerlo— ha sobrepasado, en ocasiones, los límites de la indolencia y de la sana crítica. De aquel Comité liderado por D. Pietro Adonnino surgió el informe que anticipaba ya algunos derechos como la libre circulación