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derecho y tic´s derecho y tic´s

derecho y tic´s


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Belén Campuzano Laguillo

Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Jorge A. Cerdio Herrán

Angelika Nussberger

José Ramón Cossío Díaz

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Owen M. Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania) Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

José Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


MERCADO DIGITAL Principios y reglas jur铆dicas

SUSANA NAVAS NAVARRO

Catedr谩tica de Derecho civil Universidad Aut贸noma de Barcelona

SANDRA CAMACHO CLAVIJO Profesora agregada de Derecho civil Universidad Aut贸noma de Barcelona

Valencia, 2016


Copyright ® 2016 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de las autoras y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Director de la Colección: LORENZO COTINO HUESO Profesor Titular de Derecho constitucional de la Universidad de Valencia, Coordinador de Derecho TICs, Red de Especialistas de Derecho de las Tecnologías de la Información y Comunicación, www.derechotics.com

© Susana Navas Navarro Sandra Camacho Clavijo

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9119-527-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


A nuestros estudiantes Ellos son la motivaci贸n constante y permanente en la ense帽anza del Derecho


Prólogo Susana Navas Navarro Sandra Camacho Clavijo Sólo existe el libro inacabado. El que prologamos es uno de ellos. En este caso, es doblemente inacabado: por la materia sobre la cual se escribe —las nuevas tecnologías— y por las normas que la regulan, que lo hacen de forma fragmentaria, sectorial superponiéndose unas a otras y en permanente modificación. La provisionalidad es un rasgo inherente al volumen que el lector tiene en sus manos. Los avances tecnológicos son vertiginosos y espectaculares, como prueba, por ejemplo, la creación del ADN sintético; las leyes se van modificando (mejor aún, parcheando) en un intento vano del legislador de alcanzar la velocidad de aquéllos, pero con la mirada puesta más en “intervenir”, “prohibir” o “poner trabas”, en lugar de, verdaderamente, acompañarlos, como, también a título de ejemplo, pone de relieve la regulación de la mal llamada “tasa Google” o los maravillosos “bitcoins”. Sea lo que fuere, lo que sí resulta paladino, a las autoras de este libro, es el temor que suelen tener los juristas a las nuevas tecnologías. Todo lo nuevo que implica cambio, más, transformación, da miedo. Pero, queramos o no, son el presente y, sobre todo, serán el futuro. Debemos acostumbrarnos a la impermanencia, al cambio de circunstancias, a la incertidumbre, al caos. Del caos puede emerger la creatividad, la oportunidad. El internet de las cosas —que es ya el internet de los Big Data— es un avance del desarrollo tecnológico futuro. Es creatividad. Es oportunidad. Es prosperidad. Es más, representa claramente la no necesidad de un Estado o la reducción del Estado a la mínima expresión. Representa orden, igualdad y no intervención de ningún ente estatal, organismo público, Banco central, o de ningún político. Representa “libertad”. Esperemos que no lo malogren los propios individuos. Cuando el mundo analógico está tan intervenido, en todos los aspectos imaginables, la huida hacia el mundo digital o virtual es la huida de la “servidumbre” hacia la “libertad”. Existen desventajas, obvio, no todo son plácemes. De ello somos conscientes las autoras y se exponen, a modo de reflexión, al final del volumen. Nuestra pretensión es hacerlas visibles para que, de esta forma, el individuo pueda empoderarse, tomar las riendas de su propio destino, con responsabilidad, evitando que los medios tecnológicos que son solo eso, medios, lo


Susana Navas Navarro - Sandra Camacho Clavijo

instalen en una aparente “burbuja”, “gran hermano” o “mundo feliz”, en el que viva ignorante de su propia realidad. Despertar. Conocer, estudiar y reflexionar acerca de las nuevas tecnologías, de la sociedad de la información y del conocimiento, a partir del propio esfuerzo, permite la independencia de criterio, la energía de carácter necesaria para que su manejo suponga un beneficio para la sociedad. En último término, debe destacarse que los temas I, III y XIII han contado con el soporte bibliográfico del Instituto Max-Planck para la innovación y la competencia, cuya sede se halla, como se sabe, en Múnich. La Prof. Navas disfrutó, en él, de una estancia de investigación durante el mes de noviembre de 2015.


Abreviaturas AAVV

Autores varios

AC

Actualidad civil

ADI

Actas de Derecho industrial y Derecho de autor

ADR

Alternative Dispute Resolutions

AEDE

Asociación española de editores

AEPD

Agencia Española de Protección de Datos

Am. Banker

American Banker

Art./arts.

Artículo/artículos

BCR

Binding Corporate Rules

BMJ

Boletín Ministerio de Justicia

BOCG

Boletín oficial de las Cortes Generales

BOE

Boletín oficial del Estado

BTC

Bitcoin

Bus. L. Today

Business Law Today

Cal. L. Rev.

California Law Review

CC

Código civil

CCAA

Comunidades Autónomas

CCo

Código de comercio

CCoCat

Código de Consumo de Cataluña

CE

Comunidad europea

CER

Certificado electrónico reconocido

CGC

Condiciones generales de la contratación

Colum. J. L. & Arts

Columbia Journal of Law & the Arts

CNMV

Comisión nacional del mercado de valores

Coord.

Coordinado/coordinadores

CP

Código penal

Cybaris An Prop. L. Rev.

Intell.

Cybaris an Intellectual Property Law Review

Denver U. L. Rev.

Denver University Law Review

Dir.

Dirigido/Director


Abreviaturas

DNS

Domain Name System

DOCE

Diario oficial Comunidad Europea

DOGC

Diario oficial Generalitat de Catalunya

DOUE

Diario oficial Unión Europea

Duke Law & Technology Rev.

Duke Law & Technology Review

Ed./eds.

Editor/editores

EDE

Entidad de dinero electrónico

EDI

Electronic Data Interchange

Edic.

Edición

EEE

Espacio económico europeo

EFC

Establecimiento financiero de crédito

EFC-EP

Establecimiento financiero de crédito-Entidad de pago

EFC-EDE

Establecimiento financiero de crédito-entidad de dinero electrónico

E.I.P.R.

European Intellectual Property Review

EPC

Electronic Product Code

ERPL

European Review of Private Law

ESMA

Autoridad europea de supervisión de valores y mercados

FILPE

Fondo de inversión de largo plazo europeo

Forex

Foreign Exchange

FCC

Federal Communication Commission (USA)

GRUR

Gewerblicher Rechtsschutz und Urheberrecht

GT art. 29

Grupo de Trabajo del art. 29

HFT

High Frequency Trading

Harv. L. Rev.

Harvard Law Review

Harv. J. L. & Tech.

Harvard Journal Law & Technology Review

IASB

Junta de normas internacionales de contabilidad

IASC

Comité de normas internacionales de contabilidad

ICANN

Internet Corporation for Assigned Names and Numbers

IETF

Internet Engineering Task Force

IFRS

Normas Internacionales de información financiera

IGF

Internet Governance Forum


Abreviaturas

INC

Instituto Nacional de Consumo

INE

Instituto Nacional de Estadística

IP

Internet Protocol

J. Bus. & Tech. L.

Journal of Business & Technology Law Review

LC

Ley concursal

LCCC

Ley de contratos de crédito al consumo

LCD

Ley de competencia desleal

LCGC

Ley de condiciones generales de la contratación

LCS

Ley de contrato de seguro

LDE

Ley de dinero electrónico

LEC

Ley de enjuiciamiento civil

LFE

Ley de firma electronica

LFFE

Ley de fomento de la financiación empresarial

LGCA

Ley general de la comunicación audiovisual

LGT

Ley general de telecomunicaciones (1998)

LGT-2014

Ley general de telecomunicaciones (2014)

LH

Ley Hipotecaria

LMISI

Ley de medidas de impulso de la sociedad de la información

LMV

Ley de mercado de valores

LOCM

Ley de ordenación del comercio minorista

LOPDCP

Ley orgánica de protección de datos de carácter personal

LP

Ley de patentes

LPI

Ley propiedad intelectual

LRJCA

Ley reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa

LSP

Ley de Servicios de pago

LSSICE

Ley de Servicios de la Sociedad de la información y comercio electrónico

MAB

Mercado alternativo bursátil

Mich. St. L. Rev.

Michigan State Law Review

MiFID-I

Directiva 2004/39/CE

MiFID-II

Directiva 2014/65/UE


Abreviaturas

MiFIR-II

Reglamento (UE) 600/2014

Mit. Tech. Rev.

Massachusetts Institute of Technology Review

MLR

The Modern Law Review

MMR

MultiMedia und Recht

NASDAQ

National Association Dealers Automated Quotation

NIC

Normas internacionales de contabilidad

NIST

National Institute of Standards and Technologies

NJW

Neue Juristische Wochenzeitscrift

N. Y. U. Rev. L. & Soc. Change

New York University Review of Law & Social Change

North Carolina Journal of L. & Tech.

North Carolina Journal of Law a& Technology

Núm.

Número

Nw. J. Tech. & Intell. Prop.

Northwestern Journal of Technology & Intellectual Property

Nw. U. L. Rev.

Northwestern University Law Review

Okla. J. L. & Tech.

Oklahoma Journal of Law & Technology

ODR

Online Dispute Resolutions

ONS

Object Naming Service

OTC

over-the-counter

P2P

peer-two-peer

PbD

Privacy by Design

p./pp.

Página/páginas

Pepp. L. Rev.

Pepperdine Law Review

PETs

Privacy Enhancing Technologies

PFP

Plataforma de financiación participativa

PIA

Privacy Impact Assessment

PSC

Prestador de servicios de certificación

PSSI

Prestadores de servicios de la sociedad de la información

PYMES

Pequeñas y medianas empresas

RAE

Real Academia Española

RAJ

Repertorio Aranzadi de Jurisprudencia

RD

Real Decreto

RDBB

Revista de derecho bancario y bursátil


Abreviaturas

RDM

Revista de Derecho mercantil

RDP

Revista de derecho privado

RdP

Revista de Derecho Patrimonial

REDI

Revista Española de Derecho internacional

Reed.

Reedición

Rev. Banking & Fin. L.

Review of Banking & Finance Law

RFID

Radio Frecuency Identificators

RPDCP

Reglamento de protección de datos de carácter personal

s./ss.

Siguiente/siguientes

S. Cal. L. R.

South California Law Review

Santa Clara Tech. L.J.

High

Santa Clara High Technology Law Review

SEC

Security Exchange Commission (USA)

SIBE

Sistema de interconexión bursátil español

SMN

Sistema multilateral de negociación

SOA

Service Oriented Architecture

SOC

Sistema organizado de contratación

SSI

Servicio sociedad de la información

Stan. L. Rev.

Stanford Law Review

STC

Sentencia Tribunal Constitucional

STJUE

Sentencia Tribunal de Justicia de la Unión Europea

STS

Sentencia Tribunal Supremo

Syracuse J. Sci. & Tech. L. Rep.

Syracuse Journal of Science & Technology Law Report

T.

Tomo

TAE

Tasa anual equivalente

TCE

Tratado de Amsterdam

TJUE

Tribunal de Justicia de la Unión Europea

TRLMV T

exto refundido Ley del Mercado de valores

TS

Tribunal Supremo

Tex. L. Rev.

Texas Law Review

TIN

Tipo de interés nominal

Trad.

Traducido


Abreviaturas

TRLGDCU

Texto refundido Ley general para la defensa de consumidores y usuarios

UE

Uni贸n europea

UOC

Universitat Oberta de Catalunya

UrhrG

Urheberrechtsgesetz (Alemania)

USA

Estados Unidos

v. gr

verbi gratia

Vid.

vide

vol.

Volumen

W. Va. L. Rev.

West Virginia Law Review

WP

Working Paper

WSN

Wireless Sensor Network

Wall St. J.

Wall Street Journal

www

world wide web

wwwc

world wide web consortium

Yale J. L. & Tech.

Yale Journal of Law & Technology


Tema I

El internet de las cosas Susana Navas Navarro SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. 1. ¿Qué es el “internet de las cosas”? 2. “Cosa” en el mundo digital. II. LA TECNOLOGÍA. 1. Sistemas RFID. 2. Sensores wireless. 3. La web 3.0. III. LOS DATOS MASIVOS O “BIG DATA”. 1. Caracterización. 2. Tipos de datos. 2.1. Datos-materia prima y datos-conocimiento. 2.1.1. Datos-materia prima. Contenido digital online generado por los usuarios de internet. 2.1.2. Datos-conocimiento. La datificación. 2.2. El dato de carácter personal. 2.2.1. Concepto amplio. 2.2.2. Elementos e identificadores de la persona física. IV. LA REGULACIÓN DEL INTERNET DE LAS COSAS. 1. La regulación mediante principios-guía. 2. Los principios. 2.1. Buena fe. Deber de informar. 2.2. Consentimiento. Privacidad. 2.2.1. Modo de exteriorización del consentimiento. 2.2.2. El consentimiento según el tipo de datos. 2.2.3. La privacidad desde el diseño. 2.3. Proporcionalidad. 2.4. Responsabilidad. Tercero beneficiario. 2.5. Seguridad desde el diseño. 2.6. Neutralidad de la red y neutralidad tecnológica. Red abierta. 3. Lex electronica o Lex informatica.

I. INTRODUCCIÓN 1. ¿Qué es el “internet de las cosas”? Uno de los rasgos característicos de la sociedad actual es la ingente cantidad de datos, es decir, la información que se produce, que producimos. Con la liberalización de las telecomunicaciones, lo que provocó, junto a otros factores como, por ejemplo, el nacimiento del “software libre”, el crecimiento exponencial de las nuevas tecnologías hemos pasado de los “small data”, es decir, los limitados datos que son aprehensibles por el cerebro humano, a los “big data”, esto es, a cualquier dato o información que se genera, se almacena, se manipula concerniente a cualquier persona (física o jurídica) y a cualquier “realidad” ya se trate de un bien tangible o intangible (art. 333 CC). En definitiva, datos que son objeto de tratamiento tras el cual se pueden obtener correlaciones, patrones o tendencias que quedan ocultas al hombre o que habría tenido que emplear muchos años para descubrirlas. Una definición legal de “tratamiento de datos” la encontramos en materia de protección de datos de carácter personal. En efecto, se comprende “cualquier operación o conjunto de operaciones, efectuadas o no mediante procedimientos automatizados y aplicadas a datos personales, como la re-


Susana Navas Navarro

cogida, registro, organización, conservación, elaboración o modificación, extracción, consulta, utilización, comunicación por transmisión, difusión o cualquier otra forma que facilite el acceso a los mismos, cotejo o interconexión, así como su bloqueo, supresión o destrucción” (art. 2 letra b Directiva 95/46/CE del Parlamento europeo y del Consejo, de 24 de octubre de 1995, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, DOCE L 281, de 23 de noviembre de 1995; art. 4.3 de la Propuesta de Reglamento general de protección de datos, COM(2012) 11 final; art. 2 letra c de la Ley orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, BOE núm. 298, de 14 de diciembre; art. 5.1 letra t del Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, BOE núm. 17, de 19 de enero de 2008). Esta definición puede ser aplicada al tratamiento de cualquier tipo de dato y no sólo a aquellos de carácter personal, si bien, los “big data” o “datos masivos” implican una nueva forma de tratarlos. En efecto, en primer lugar, el tratamiento es siempre automatizado empleando, para ello, algoritmos cada vez más sofisticados; en segundo lugar, las operaciones que se realizan son cada vez más complejas, pues, los datos se recombinan constantemente, se reutilizan, se tratan los deshechos de datos, se extraen usos secundarios de los mismos y no se suelen suprimir o destruir dada la importancia de su reutilización (V. Mayer-Schönberger/ K. Cukier, Big data. La revolución de los datos masivos, trad. de A. Iriarte, Turner, Madrid, 2013, pp. 65 ss., 95 ss.; P. Bräutigam/ T. Klindt, “Industrie 4.0, das Internet der Dinge und das Recht”, NJW, 2015, pp. 1137-1143). Hemos pasado de los pequeños servidores, a los que estaban conectados los terminales de los usuarios, a los grandes centros de datos. Hemos pasado de conservar los datos en el disco duro de nuestro ordenador o en un lápiz USB a conservarlos en la “nube”. Hemos ido convirtiendo la realidad física en realidad digital y virtual y, en ese proceso, de forma acelerada, seguimos; seguimos “digitalizando y virtualizando todo”, seguimos “digitalizándonos y virtualizándonos”. En su origen, se hacía referencia a la “digitalización” como aquel proceso tecnológico que permitía convertir un documento en soporte papel o en otro soporte no electrónico en un soporte electrónico pasando a ser un documento electrónico, es decir, se convierte en uno o varios ficheros electrónicos que contienen la imagen codificada, fiel e íntegra del documento (Real Decreto 4/2010, de 8 de enero, por el que se regula el Esquema Nacional de Interoperabilidad en el ámbito de la administración electrónica, BOE núm. 25, de 29 de enero de 2010).


El internet de las cosas

Este proceso se puede aplicar no sólo a documentos sino a la representación de cualquier cosa en el mundo físico. Una vez digitalizado, mediante el empleo de algún dispositivo (gadget), como unas gafas, unos guantes, un traje o un casco, se puede acceder a una realidad en la que se tiene la apariencia de que existen cosas del mundo físico, sintiéndose inmerso, el usuario, en el mismo como si estuviera, realmente, viviendo en él. Esta realidad se genera mediante tecnología informática que, previamente, ha digitalizado a ese mundo físico que después “aparenta ser real”. Luego, “digital” y “virtual”, en rigor, no significan lo mismo puesto que “lo virtual” presupone “lo digital”. Un paso más en esta evolución viene representado por el cada vez más frecuente empleo de robots en nuestra vida cotidiana. Así, de la realidad digital vamos a la realidad virtual y de ésta volvemos a la realidad física pero “robotizándonos”. La robótica es el futuro inmediato (R. Calo, “Robotics and the Lessons of Cyberlaw”, 103 Ca. L. Rev. 513562, junio, 2015). Y el futuro es el presente en permanente transformación. La imagen digital se “datifica”, esto es, se convierte en “datos” mediante el empleo del código binario o lenguaje informático, para que un algoritmo pueda tratarlos en función de una o varias finalidades determinadas. La “datificación” de todas las cosas tangibles e intangibles ha conducido a hablar del “internet de las cosas”, si bien en la actualidad ya debería hablarse del “internet de los datos”. Se suele aludir a “internet de las cosas” o “de los objetos”, como traducción literal de la expresión inglesa “internet of things”, cuyo autor fue Kevin Ashton, en 1999, al hilo de una presentación que hizo para la multinacional Procter & Gamble, en la que relacionaba a los identificadores de radio frecuencia o RFID, con sus siglas en inglés, esto es, radio frecuency identificators, a los que en líneas posteriores presentaremos, con la cadena de suministro de cosas de la referida empresa (“The internet of things’ thing”, RFID Journal, 22.6.2009, www. Rfidjournal.com. Fecha de la consulta: noviembre 2015). En la misma advertía que la información que circulaba por internet era introducida por las personas y que, por tanto, dependía del tiempo de que éstas dispusieran para que hubiera más información accesible en la red. Sin embargo, si la información provenía directamente de las “cosas” que nos rodeaban incorporándose directamente a internet gracias a los ordenadores y, más en concreto, al software, se podría rastrear a las cosas, tener información directa en tiempo real de su uso, vida útil, características, la necesidad de nuevos suministros de esas cosas a las empresas que las emplean en la producción de otras cosas, si esa cosa tiene que ser reparada, reemplazada, mejorada, si su fecha de caducidad ya ha pasado, etc... con lo cual se reducen los deshechos y se ahorra en costes. En la actualidad,


Susana Navas Navarro

además de los sistemas RFID también se recaban datos mediante los sensores Wireless y las cookies u otra tecnología similar a éstas. Así, en su origen, el “internet de las cosas” nace como una forma de facilitar información, en la cadena de suministro de cosas, en las empresas, acerca de las mismas; con posterioridad, se extiende a otras cosas, a las personas, animales, energías y a los entornos o ambientes. Se trata, pues, de la “trazabilidad” de las cosas y de las personas. El internet de las cosas se nos aparece, entonces, como una plataforma, infraestructura o arquitectura global de información donde las cosas se comunican entre sí, dialogan, se transmiten información, se coordinan, se reconocen e identifican e interactúan entre ellas y con los ordenadores. El grupo RFID define el internet de las cosas como “una red mundial de objetos interconectados con un identificador único sobre la base de protocolos estándar de comunicación” (https://www.rfidjournal.com/internetof-things. Fecha consulta: noviembre 2015). Es lo que se conoce, desde el punto de vista técnico, como “interoperabilidad”. Pero, además, permiten transmitir información sobre las personas y sobre el entorno [R. H. Weber, “Internet of Things - Need for a new legal environment?”, Computer Law & Security Review 25 (2009), pp. 522-527]. Se trata de los denominados “smart objects” o “smart things”, expresiones vertidas en español como “objetos o cosas inteligentes”. En este sentido, internet se extiende a nuestras vidas cotidianas a través de redes inalámbricas imperceptibles al ojo humano: desde los objetos más personales a las “smart cities” o “smarts environments”, esto es, “ciudades o entornos inteligentes”. Los entornos inteligentes pueden ser de cualquier tipo desde espacios naturales a urbanos. Otra característica de la que goza el internet de las cosas es su “escalabilidad”, es decir, la capacidad que tiene la red de redes de adaptarse al cambio de circunstancias en el manejo de la cantidad de información sin perder su fluidez, su rapidez y la calidad de los procesos informáticos que generan, transmiten y analizan la información recibida. Así, va cambiando su tamaño y configuración a medida que cambia el volumen y la calidad de los big data. En rigor, el internet de las cosas no es una extensión de internet sino un nuevo sistema interdependiente que opera con su propia infraestructura sobre la base de la infraestructura ya existente en internet [Comunicación de la Comisión al Parlamento europeo, al Consejo, al Comité económico y social europeo y al Comité de las Regiones, Internet de los objetos - Un plan de acción para Europa, COM(2009) 278 final]. Las cifras hablan por sí mismas. En 2013 había más de un billón de cosas inteligentes conectadas a internet “comunicándose entre ellas”. Se ha estimado que, para 2020, habrá más de 27 billones de cosas conectadas directamente a internet mediante sensores Wireless. Y esta cifra se doblará cada cinco años. Hay que tener en cuenta


El internet de las cosas

que las personas, en las economías desarrolladas, poseen entre 1000 y 5000 cosas. Luego, no es descabellado pensar que habrá, en un tiempo no muy lejano, más objetos, en el planeta Tierra, que personas. En términos monetarios, en EU28, en 2013, el internet de las cosas representaba 307 billones de euros. Se prevé, sin embargo, que para el 2020, supondrá 1.181 billones de euros.

Esto ha conducido a la Unión Europea a constituir, en 2009, el Internet of Things European Research Cluster que permita hacer la transición de una economía y sociedad 2.0 a la 3.0. En su Agenda Digital para Europa, para 2020, el internet de las cosas ocupa un lugar destacado junto al mercado único digital [Communication form the Commission to the European Parliament, the Council, the European Economic and Social Committee and the Committee of the Regions, A Digital Single Market Strategy for Europe, COM(2015) 192 final]. Así, de su aplicación inicial al canal de suministro de una empresa, el “internet de las cosas” se acaba convirtiendo en la pieza clave del “ubiquitous computing”, expresión que puso de moda Mark Weiser [“The origins of ubiquitous computing research at PARC in the late 1980s”, IBM Systems Journal, (1999)]: todo es accesible, a través de internet, en cualquier lugar y en cualquier momento por cualquier persona. Un ejemplo de ello se observa claramente en los servicios de computación en la nube. En la actualidad, se considera que el “internet de las cosas” comprende tres polos: el internet de la energía, el internet de la infraestructura o logística y el internet de las comunicaciones creando una plataforma operativa coherente a nivel mundial que actúa, de forma autónoma, buscando continuamente formas de aumentar la eficiencia en todos los ámbitos, lo que, al decir de algunos autores, nos lleva a una sociedad de la abundancia con un coste marginal cercano a cero (J. Rifkin, La sociedad de coste marginal cero, Paidós, Barcelona, 2014). La tecnología que le sirve de base, como hemos advertido y, en su momento detallaremos, es la basada en los sistemas RFID o sistemas de identificación mediante radiofrecuencia, así como los sensores Wireless, cada vez más frecuentemente empleados como sistema de captura de datos, hasta el punto de ir desplazando paulatinamente a los sistemas RFID.

2. “Cosa” en el mundo digital Aunque, en su origen, el internet de las cosas fue esencialmente el “internet de la logística” y, por consiguiente, “cosa” se refería a “cosa corporal” y, más en concreto, a producto o materia prima, en la actualidad, “cosa” ha pasado a tener un concepto amplísimo que comprende “todo aquello que


Susana Navas Navarro

sea susceptible de suministrar información”, esto es, cualquier cosa corporal o incorporal, la persona humana, la empresa, los animales, las energías, las partículas, los átomos, hechos, situaciones, un entorno, un contexto o ambiente. Se trata, pues, de sectores de la realidad (social, dirían los juristas) tangible o intangible que proporcione información que sea susceptible de ser recogida, almacenada y tratada mediante algoritmos para una o varias finalidades. Esto es, analizar la funcionalidad de un determinado material, el tráfico en una ciudad específica, predecir un cambio del clima en una zona concreta del Planeta, la erupción de un volcán, obtener perfiles de los usuarios de internet, la toma de decisiones con eficacia jurídica por agentes electrónicos así como cualesquiera otras finalidades imaginables. En este sentido, la clásica bipartición entre cosas y personas, comprendiendo en las primeras a los animales y a las cosas corporales e incorporales y comprendiendo en las segundas tanto a la persona física como jurídica, que es la bipartición en la que se han basado los ordenamientos jurídicos, desde que se abandonara la conocida clásica tripartición de Gayo “personas, cosas, acciones” [Institutiones Iustinianis, 1,2,12: “Omne autem ius, quo utimur, vel ad personas pertinet vel ad res vel ad actiones” (P. Krüger, Institutiones, Corpus Iuris Civilis, vol. I, 16ª. edic., Berlín, Weidmann, 1954)], aparece claramente difuminada en la medida en que “todo aquello representado en la realidad física” puede ser una “cosa” a efectos de su digitalización. Incluso, como veremos en el epígrafe dedicado a la tecnología empleada en el internet de las cosas, puede llegar a ser un “servicio de la sociedad de la información”. La persona humana y, en general, cualquier ser vivo es objeto de “cosificación”. Luego, la información que de la misma, así como de otras “cosas”, se obtenga también es objeto de “cosificación”, esto es, se convierte en “cosa” de la que obtener más información. La información transformada en “conocimiento” es, a su vez, tratada como “cosa” al poder ser susceptible de proporcionar más información. Y, así, sucesivamente. En el internet de las cosas, las personas son sujeto y objeto a un tiempo. En la www son sujeto observador y objeto observado.

II. LA TECNOLOGÍA 1. Sistemas RFID Las cosas contienen elementos identificadores únicos imperceptibles que recogen información, la almacenan, permite localizarse entre sí, comunicarse datos, cruzarlos y generar más información. En concreto, la tecnología que, hoy por hoy, se emplea son los identificadores de radio frecuencia o


El internet de las cosas

RFID. En 2009, se predecía ya que el coste económico aproximado de un identificador de este tipo sería, en 2015, alrededor de 5 céntimos de dólar. Se trata, pues, de una tecnología que se puede producir en serie a muy bajo coste. Esencialmente, el sistema tecnológico RFID [Recomendación de la Comisión de 12 de mayo de 2009, sobre la aplicación de los principios relativos a la protección de datos y a la intimidad en las aplicaciones basadas en identificación por radiofrecuencia (2009/387/CE)] consiste, en primer lugar, en una etiqueta (tag) que contiene un microchip, esto es, un circuito eléctrico que almacena los datos y una antena que comunica esos datos por ondas de radio, que se inserta en una cosa y es único para ésta. En segundo lugar, el sistema RFID posee un lector que consta de una antena y un demodulador que convierte la información analógica en información digital. Ésta se envía por medio de la red, mediante una conexión a internet, a un centro de datos en una “granja de servidores” para ser tratada, procesada, cruzada con otros datos en un superordenador central. La conexión se lleva a cabo por una aplicación denominada middleware [J. E. Smith, “You Can Run, But You Can’t Hide: Protecting Privacy from RFID Technology”, North Carolina Journal of L. & Tech., vol. 8, issue 2: Spring, 2007, pp. 255-256; A. Grünwald/ Ch. Nüssing, “Machine To Machine (M2M)-Kommunikation. Regulatorische Fragen bei der Kommunikation im Internet der Dinge”, MMR 2015, pp. 378-383] que, a su vez, hace un primer procesamiento de los datos recogidos. A cada identificador único o tag se asigna un código electrónico, el EPC (electronic product code), al que después aludimos, que usa 96 bytes, lo que permite —y permitirá— que 8000 trillones de trillones de cosas puedan ser identificados de forma única. Este código se conecta a internet mediante una dirección IP y un nombre de dominio. Mediante el sistema RFID la información relativa a la cosa portadora del identificador se conecta a otros datos para obtener una determinada información útil al propietario del identificador en función de las finalidades que persiga (Mª. R. Llácer Matacás, “La autodeterminación informativa en la sociedad de la vigilancia: Ubiquitous Computing” en Mª. R. Llácer Matacás, Protección de datos personales en la sociedad de la información y la vigilancia, La Ley, Madrid, 2011, pp. 63-65). A título de ejemplo, una rápida reposición de productos en un supermercado en el mismo momento en que el identificador, que llevan incorporado, detecta su carencia, lo que permite gestionar mejor su distribución, su inventario o los canales de venta; la creación de perfiles de los usuarios de internet con fines de publicidad dirigida online, sería otro de los conocidos supuestos.


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