INTERGRUPOS PARLAMENTARIOS E INTEGRACIÓN EUROPEA
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Marta Lorente Sariñena
Ana Cañizares Laso
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Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
María Luisa Cuerda Arnau
Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Jaume I de Castellón
Carmen Domínguez Hidalgo
Catedrática de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile
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Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
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Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
José Luis González Cussac
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
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Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
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Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
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Elisa Speckmann Guerra
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Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania) Fueron miembros de este Comité: Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
INTERGRUPOS PARLAMENTARIOS E INTEGRACIÓN EUROPEA
BEATRIZ TOMÁS MALLÉN
tirant lo blanch Valencia, 2023
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ÍNDICE PRESENTACIÓN.................................................................................
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Capítulo Primero ASPECTOS INTRODUCTORIOS. EL PARLAMENTO EUROPEO COMO ELEMENTO DE PARLAMENTARISMO MULTINIVEL Y CATALIZADOR DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA......................... 15 I. LA IDEA ORIGINARIA Y PERSISTENTE DE UNA ASAMBLEA COMÚN PARA CONSTRUIR EUROPA...................................... II. LA ORIGINALIDAD DEL PE COMO ÚNICA ASAMBLEA INTERNACIONAL ELEGIDA POR LA CIUDADANÍA.................. III. EL PE COMO FORJADOR DE PARLAMENTARISMO MULTINIVEL DEMOCRÁTICO........................................................... 1. La superación del déficit democrático en evolución inversa a la de los parlamentos nacionales......................... 2. La aportación del PE al funcionamiento democrático interno de la institución parlamentaria: la original creación de los intergrupos............................................. 3. La contribución del PE a la democratización de otras asambleas internacionales y a otros procesos de integración regional...............................................................
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Capítulo Segundo EL ORIGEN DE LOS INTERGRUPOS EN EL PARLAMENTO EUROPEO Y LA APUESTA FEDERALISTA.......................... 57 I. LA CREACIÓN DE LOS INTERGRUPOS Y SU VOCACIÓN EUROPEÍSTA...................................................................................... II. LA INSPIRACIÓN: EMULANDO LA APERTURA DEL MOVIMIENTO EUROPEO Y DEL MODELO SOCIO-ECONÓMICO EUROPEO..................................................................................... III. EL FUNCIONAMIENTO: FLEXIBILIZANDO LA DISCIPLINA PARTIDISTA EN ARAS DE OBJETIVOS COMUNES..........
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Capítulo Tercero LA CONSOLIDACIÓN DE LOS INTERGRUPOS EN EL PARLAMENTO EUROPEO Y DE LA IDEA FEDERALISTA................ 81 I. EL FLORECIMIENTO DEL INTERGRUPO FEDERALISTA....... II. EL PARALELISMO CON LOS PROYECTOS DE CONSTITUCIONALIZACION EUROPEA...................................................... III. LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS INTERGRUPOS COMO MARCO REGULATORIO DE LA DESCONFIANZA DE LOS GRUPOS POLÍTICOS..........................................................
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Capítulo Cuarto ¿EL PARALELO DECLIVE DE LOS INTERGRUPOS EN EL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL PROYECTO INTEGRADOR?. 99 I. EL OCASO DEL INTERGRUPO FEDERALISTA......................... II. EL PARALELISMO CON LA PÉRDIDA DE FUERZA DEL PROYECTO INTEGRADOR......................................................... III. LA CORRELACIÓN ENTRE UN MAYOR FORMALISMO INSTITUCIONAL EN EL SENO DEL PE, DESCONFIANZA HACIA LOS INTERGRUPOS Y EUROESCEPTICISMO HACIA EL PROYECTO INTEGRADOR............................................
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Capítulo Quinto LOS INTERGRUPOS A ESCALA PARLAMENTARIA NACIONAL Y LAS PREOCUPACIONES EUROPEÍSTAS EN EL CASO ESPAÑOL..................................................................................................... 121 I. LOS INTERGRUPOS EN LAS CORTES GENERALES................ 1. La ausencia de formalización y la praxis intergrupal ....... 2. Las complejas dinámicas intergrupales en las Cortes Generales desde la perspectiva multinivel........................... II. LA FORMALIZACIÓN DE LOS INTERGRUPOS EN LOS PARLAMENTOS AUTONÓMICOS.................................................... 1. El reglamento y otras bases normativas.............................. 2. Algunos ejemplos de intergrupos autonómicos................. III. EL CARIZ EUROPEÍSTA DE LOS INTERGRUPOS ESTATALES Y REGIONALES..................................................................... 1. Mimetización a escala nacional de la experiencia de los intergrupos europeos....................................................... 2. Transnacionalidad y transversalidad a escala nacional de los intergrupos europeos............................................
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Capítulo Sexto CONSIDERACIONES FINALES: LA POSIBLE REVITALIZACIÓN DE LOS INTERGRUPOS COMO VECTORES DE PARLAMENTARISMO MULTINIVEL Y CATALIZADORES DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA........................................................................................... 195 I. LA INDISPENSABLE RECUPERACIÓN DEL INTERGRUPO FEDERALISTA EN EL PARLAMENTO EUROPEO................... II. EL DESEABLE IMPULSO DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA DESDE LOS INTERGRUPOS EN LOS PARLAMENTOS NACIONALES..................................................................................... III. LA NECESARIA SINTONÍA DE LOS INTERGRUPOS CON EL PARLAMENTARISMO MULTINIVEL Y LA PROFUNDIZACIÓN EN UN SENTIMIENTO CONSTITUCIONAL EUROPEO................................................................................................
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PRESENTACIÓN El presente trabajo no pretende ensayar una clasificación de los intergrupos parlamentarios puesto que existen, si bien aislados, algunos estudios que los catalogan y describen en función de criterios tales como el ámbito de interés y objetivo del intergrupo, su trayectoria histórica, su estructura, sus métodos de trabajo y la eficacia de sus acciones respectivas a través de una serie de índices1. Se persigue, más bien, poner el énfasis en el alcance de su actividad parlamentaria o «pseudoparlamentaria» en clave de integración europea y en función de dos elementos: de un lado, el carácter transnacional de algunas de las cuestiones específicas que constituyen el objeto de interés aglutinante de los intergrupos; y, de otro lado, la patente transversalidad, para la construcción europea, de algunos objetivos en torno a los cuales se han formado determinados intergrupos. La investigación, en tal dirección —que viene precedida de una aproximación multinivel sobre los intergrupos parlamentarios que realicé hace algún tiempo— intenta profundizar en el objetivo principal de acercarse al proceso de constitucionalización de Europa utilizando parámetros concretos que sirvan para verificar el pulso de la integración europea2. En efecto, no se trata de incidir en los perfiles más o menos difusos de las tendencias en las últimas décadas sobre europeización del Derecho Constitucional y correlativa constitucionalización del Derecho europeo, sino de dotar de contenido y sentido a dichos perfiles a través de los intergrupos parlamentarios y su impacto en la consolidación
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A tal efecto, remitimos al análisis y catalogación de los intergrupos propuestos por CORBETT, Richard et al.: The European Parliament, Londres, Cartermill publishing, 3.ª ed., 1995, pp. 175-178. Ese acercamiento inicial en TOMÁS MALLÉN, Beatriz: «Una aproximación multinivel a los intergrupos parlamentarios», en VV.AA.: Constitución y democracia. Ayer y hoy: libro homenaje a Antonio Torres del Moral, vol. 3, Madrid, Universitas, 2012, pp. 2855-2874.
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del sistema institucional, del sistema de fuentes y del sistema de valores y derechos, tanto de la Unión Europea (UE) como de sus países miembros. Con tales premisas, y tal como reza el título del libro, se abordarán los intergrupos parlamentarios y la integración europea desde una perspectiva de parlamentarismo y de constitucionalismo multinivel. En este sentido, un primer capítulo introductorio se ocupará del Parlamento Europeo (PE) como vector de ese parlamentarismo multinivel y como catalizador de la integración europea, a cuyo efecto el estudio se centrará preliminarmente en la idea originaria y persistente de una asamblea común para construir Europa, en la originalidad de la Eurocámara como única asamblea internacional elegida por la ciudadanía, y en el PE como forjador de parlamentarismo multinivel democrático. Todos ellos aportarán elementos de mejora para: superar el clásico déficit democrático del sistema institucional comunitario (especialmente, en lo atinente al PE), consolidar la original creación de los intergrupos en el seno de la Eurocámara como indicio de democraticidad interna, y contribuir a la democratización de otras asambleas parlamentarias internacionales y a otros procesos de integración regional. El capítulo segundo se acercará al origen de los intergrupos en el PE y a su inicial apuesta o vocación federalista, sin perder de vista dos aspectos interesantes: de un lado, la inspiración de los intergrupos en el carácter abierto del movimiento europeo y la evolución del modelo socio-económico europeo y, de otro lado, el funcionamiento de los intergrupos flexibilizando la disciplina partidista en aras de la consecución de objetivos comunes. Sigue un capítulo tercero que versará sobre la consolidación de los intergrupos en el PE y de la idea federalista, poniéndose el foco de interés en el florecimiento del intergrupo federalista promovido por Altiero Spinelli, en el paralelismo con los proyectos (no vinculantes o fallidos) de constitucionalización europea y en
Presentación
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la institucionalización de los intergrupos como marco regulatorio de la desconfianza de los grupos políticos. Se completa el bloque central dedicado a los intergrupos en el PE con un capítulo cuarto en el que se aborda su posible declive, así como el del propio proyecto integrador, un planteamiento que se asienta en determinados datos como el ocaso del intergrupo federalista, la pérdida de fuerza del proyecto integrador, y la correlación con un mayor formalismo institucional en el seno del PE (alimentado por la desconfianza hacia los intergrupos y hacia el proyecto integrador). Seguidamente, el capítulo quinto se ocupará de la práctica de los intergrupos en las Cortes Generales españolas (teniendo en cuenta la ausencia de formalización pese a la praxis intergrupal, o las complejas dinámicas intergrupales desde la perspectiva multinivel), y en los Parlamentos autonómicos, cerrando el capítulo con unas reflexiones sobre el cariz más o menos europeísta de los intergrupos estatales y regionales, partiendo de la transnacionalidad y la transversalidad de los intergrupos europeos y su impacto a escala nacional. No nos adentraremos en otras realidades comparadas que, si bien podrían aportar elementos de interés, permitirán extraer conclusiones más bien discretas, dada la enorme asimetría y diversidad existente en las realidades parlamentarias extranjeras (incluidas las de los países miembros de la UE)3.
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De hecho, no se han realizado investigaciones comparadas sobre los intergrupos parlamentarios a nivel nacional. Sobre la diversidad de situaciones (que incluye la inexistencia de intergrupos en buen número de países) puede verse una tabla relativa a los intergrupos en los países miembros de la UE extraída de un estudio de la Dirección general de estudios del PE, concretamente Communication aux membres: réglementation du lobbyisme et des intergroupes dans les parlements nationaux des Etats membres (Bruxelles, 17 octobre 1996, PE 212.408/rév.), citado por DUTOIT, Laurent: Les intergroupes du Parlement européen, Euryopa (Études, vol. 12), Genève, Institut européen de l’Université de Genève, 2001, p. 37.
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Se cierra la monografía con un capítulo sexto de consideraciones finales sobre la posible revitalización de los intergrupos como vectores de parlamentarismo multinivel y catalizadores del proceso de integración europea. Se pone el punto de mira en propuestas como la recuperación del intergrupo federalista en el PE, el deseable impulso de la integración europea desde los intergrupos en los Parlamentos nacionales, la necesaria sintonía de los intergrupos con el parlamentarismo multinivel y la profundización en un sentimiento constitucional europeo. La consolidación de esa conciencia ciudadana europea resulta, en fin, tanto más necesaria cuanto que los alardes de euroescepticismo han conocido un aumento en la última década (coincidiendo prácticamente con la última gran reforma del Derecho primario de la UE operado por el Tratado de Lisboa) a causa de las recientes y actuales crisis, desde la económica y financiera mundial que estalló en 2008, la invasión rusa de Crimea en 2014, la migratoria y de refugiados en 2015, la del Brexit en 2015, la del Coronavirus en 2020 o la agresión rusa a Ucrania en 2022. Retos, todos ellos, que han pretendido afrontarse en la presente obra sobre la base de la experiencia de los intergrupos parlamentarios en el proceso de integración europea.
Capítulo Primero ASPECTOS INTRODUCTORIOS. EL PARLAMENTO EUROPEO COMO ELEMENTO DE PARLAMENTARISMO MULTINIVEL Y CATALIZADOR DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA
I. LA IDEA ORIGINARIA Y PERSISTENTE DE UNA ASAMBLEA COMÚN PARA CONSTRUIR EUROPA La creación de una asamblea común encarna seguramente la faceta institucional más clara del pacifismo jurídico que se encuentra en la raíz de la construcción de Europa4. Y esa asamblea se asociaba precisamente a una función de arbitraje o mediación que justamente debía forjar esa paz en Europa por la vía del Derecho y no de la guerra. Algunos de los precursores de ese pacifismo jurídico orientado a conseguir una paz perpetua en el Viejo Continente formularon propuestas en tal sentido: entre otros, cabe mencionar a Pierre Dubois ya a finales del siglo XIV; Émeric Crucé o el Duque de Sully —Maximilien de Béthune— en el siglo XVII; el último con una propuesta integracionista inspiradora de proyectos posteriores
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Como bien ha expuesto VALDIVARES SUÁREZ, María Ludivina: La búsqueda del Leviatán europeo. La construcción de la unión de Europa en los proyectos de paz perpetua, Gijón, Ediciones Trea, 2010, p. 51: «Si la función del derecho es establecer la paz jurídica, la propia idea de derecho implica el arbitraje, la mediación entre los distintos valores e intereses que luchan por afirmarse. De esta forma, exige la creación de un sujeto (una institución, un órgano) y unos procedimientos a través de los cuales se haga efectivo el establecimiento de la paz jurídica y, por tanto, a través de los cuales se canalice el conflicto social».
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como los elaborados en el siglo XVIII por el Abate Pierre, JeanJacques Rousseau o Immanuel Kant, a los que se unió William Penn (quien sugirió la creación de una «Dieta Europea», concebida como un Parlamento formado por representantes de los países europeos que adoptarían decisiones por mayoría y dispondría de una fuerza armada)5; y ya en el siglo XIX pueden traerse a colación los proyectos «europeístas» elaborados por Saint-Simon (precursor del socialismo utópico que concibió Europa como un Estado federal), el filósofo positivista Auguste Comte, el pensador anarquista y del mutualismo Joseph Proudhon, o Charles Lemmonier (quien en 1872 publicó el ensayo Los Estados Unidos de Europa para fundar una Federación de los pueblos de Europa). De ese ideal de consecución de la paz por la vía del Derecho a concretar dicho objetivo en la función legislativa y en la separación de poderes a escala europea no había más que un paso. A este respecto, se ha observado que «si Saint-Simon había evidenciado con mayor fuerza que otros autores la necesidad de una función legislativa que se dibuja con perfiles propios, William Ladd da un paso definitivo en la aplicación de la teoría de la separación de poderes al Gobierno europeo: es el primer autor que no solo diferencia con claridad las diversas funciones que deberían ser realizadas a nivel europeo, sino que considera fundamental que sean realizadas por órganos distintos. El propio Ladd evidencia la importancia de la separación de poderes cuando señala que una de las dos principales causas del fracaso de las uniones o ligas de Estados, a lo largo de la historia, había sido precisamente la unión de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo en un solo cuerpo»6.
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William Penn (1644-1718) fue cuáquero y fundador de Pensilvania, siendo el primer inglés que concibió un proyecto para unos «Estados Unidos de Europa» en paralelo a otras propuestas que sirvieron posteriormente de inspiración para la Constitución de Estados Unidos de 1787. VALDIVARES SUÁREZ, María Luidivina: op.cit., p. 211.
Aspectos introductorios. El parlamento europeo como elemento de parlamentarismo multinivel y...
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Semejante perspectiva nos situaría en la senda de «la prehistoria y la historia del Derecho constitucional europeo»7, o «en la línea de una iniciática historia del constitucionalismo en clave europea»8. Aplicado este planteamiento a la historia del constitucionalismo español con acierto se han rememorado «las palabras que, en la Gaceta de Madrid de 13 de marzo de 1831 (n.º 1581, publicada el 15 de marzo), dan cuenta de la aparición de un nuevo proyecto de paz perpetua: la Constitución Europea, del asturiano Juan Francisco Siñeriz y Trellas. En ella se afirma, refiriéndose a los ‘gobernantes’ de Europa, que el proyecto de Siñeriz, “Cualquiera que sea el Gobierno que hayan adoptado para regir, ninguna alteración les propone sino el de constitucionalizarse en un solo punto, que es el de no derramar por capricho o ambición la sangre humana, y dejar al arbitrio de un senado, que pudiera llamarse Senado de la humanidad, la decisión de si es justa o no una guerra en la que se crean empeñados”»9. Es cierto asimismo que todas las propuestas significativas de crear una «Federación europea», una «Unión Europea», unos «Estados Unidos de Europa», no han contemplado explícitamente la creación de una asamblea común con funciones legislativas, haciendo en cambio más hincapié en el intergubernamentalismo. Así sucedió con el famoso discurso de Winston Churchill pronunciado el 19 de septiembre de 1946 en la Universidad de Zurich10, con propuestas de federalización para Europa que no ocultaban que los británicos tenían su propia «commonwealth» de naciones («We British have our own commonwealth of nations») y que el primer paso de la construcción debía ser la creación de un Consejo de Europa. En ese mismo discurso, Churchill rememoró el no
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JIMENA QUESADA, Luis y TAJADURA TEJADA, Javier: «La prehistoria y la historia del Derecho constitucional europeo (ensayo de paralelismo con el decurso del Derecho constitucional nacional)», Revista de Derecho Político, n.º 94, 2015, pp. 11-52. VALDIVARES SUÁREZ, María Luidivina: op.cit., p. 52. Ibidem, p. 53. http://www.coe.int/T/E/Com/About_Coe/DiscoursChurchill.asp.
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menos famoso de Aristide Briand pronunciado el 5 de septiembre de 1929 ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones, basado en un memorándum visionario redactado por su gabinete «sobre la organización de un régimen de Unión federal europea», en el que se pretendía que la «Unión Europea» fuera una «entente regional» reservada a los Estados miembros de la Sociedad de Naciones y con sede en Ginebra. El caso es que ese «lazo federal» quedaba un poco diluido al concebirse la Unión Europea como una especie de «agencia regional» de la Sociedad de Naciones. De hecho, se trataba más bien de un sistema intergubernamental en el que habría un órgano decisorio (una «Conferencia europea») con representación de todos los Gobiernos europeos completado por un órgano ejecutivo como instrumento de acción (un «Comité político permanente») y un soporte administrativo (una «Secretaría permanente»). Por tanto, no habría un control democrático directo ni se sugería en lugar alguno de ese memorándum la creación de un Parlamento Europeo11. Por su parte, la Declaración Schuman de 9 de mayo de 1950 se centró más bien en la creación de una «Alta Autoridad Común» (la actual Comisión Europea) bajo cuyo control se pondría la producción de carbón y acero para asegurar «inmediatamente el establecimiento de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la Federación Europea», pero el tratado que definió los principios y compromisos esenciales previstos en la Declaración (el Tratado de la CECA) estableció cuatro instituciones entre las que figuraba, además de la Alta Autoridad, el Consejo («Consejo Especial de Ministros») y el Tribunal de Justicia, una «Asamblea
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BLAISE, Ronan: «Aristide Briand et le projet d’Union fédérale européenne», 20 de julio de 2008 (https://www.taurillon.org/aristidebriand-et-le-projet-d-union-federale-europeenne?lang=fr): «se ve claramente que se trata de un sistema fundamentalmente intergubernamental y sin control democrático directo. En efecto, ese memorando no introduce la más mínima mención a algún Parlamento Europeo responsable de controlar esas nuevas instituciones. Las cuales funcionarían, pues, sin duda, más o menos, como el actual Consejo de Europa».
Aspectos introductorios. El parlamento europeo como elemento de parlamentarismo multinivel y...
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Común». Esta, según el art. 20 TCECA, se componía de «representantes de los pueblos de los Estados reunidos en la Comunidad», y «ejerce los poderes de control que le son atribuidos por el presente Tratado»; más concretamente, el art. 21 TCECA disponía que la Asamblea se formaba por «delegados que los Parlamentos están llamados a designar en su seno una vez por año, o elegidos por sufragio universal directo, según el procedimiento fijado por cada Alta Parte Contratante». Por tanto, aunque la Asamblea se configura como un órgano supervisor sin poderes legislativos, su función de control se veía respaldada por una legitimidad democrática derivada, aún no por la elección popular directa a escala europea de sus miembros, pero sí por el hecho de tratarse de delegaciones parlamentarias que gozaban de su correspondiente legitimidad nacional. Entre las modalidades de control, el art. 23 TCECA contemplaba las preguntas orales y escritas de los miembros de la Asamblea a la Alta Autoridad, mientras el art. 24 TCECA preveía la discusión en sesión pública del informe general presentado por la Alta Autoridad e incluso una moción de censura relativa a dicho informe que, de prosperar (se requería ya entonces la misma doble mayoría cualificada que en la actualidad exige el art. 234 TFUE, es decir, dos tercios para la aprobación y quórum de la mitad de miembros que componían la Asamblea), comportaba el cese colectivo de la Alta Autoridad12. Por otro lado, además de las derechos, deberes y prerrogativas (incluida la inmunidad) de los miembros de la
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Hasta el momento, esa doble mayoría cualificada ha comportado que no se haya aprobado ninguna de las nueve mociones de censura presentadas. En 1999, la Comisión Santer renunció antes de que la Eurocámara forzara su dimisión. En lo que respecta al último intento, el PE rechazó una moción de censura contra el equipo del entonces presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, el 27 de noviembre de 2014, con 461 votos en contra, 101 a favor y 88 abstenciones; la moción fue motivada por el escándalo «Lux leaks» (el papel del presidente de la Comisión en los sistemas de evasión fiscal —el sistema tributario en Luxemburgo—).
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Asamblea13, el TCECA contenía un Protocolo sobre las relaciones con el Consejo de Europa que enfatizaba la necesidad de entablar lazos lo más estrechos posibles entre ambas organizaciones europeas «y especialmente entre las dos Asambleas»14. De todos modos, aunque en el funcionamiento originario de la Asamblea Común de la CECA no se fraguara todavía la figura de los intergrupos, la experiencia de sus comisiones parlamentarias y de los grupos (cuya constitución se previó en el primer Reglamento parlamentario de conformidad con la afinidad política)15 permitía vislumbrar el nacimiento ulterior de aquellos. A título de ejemplo, los debates en el seno de la Comisión de inversiones (a propósito de la política de inversiones para la racionalización y la modernización de la industria siderúrgica, a cuenta de cierta tensión entre las posturas más liberales y las más dirigistas) puso de manifiesto las discrepancias entre los miembros de dicha comisión y el enfoque mantenido por los grupos parlamentarios sobre la base de sus respectivas ideologías16. Lo cual denota que los desafíos de la construcción europea no reclaman exclusivamente un mandato de partido o una afinidad política unidireccionales, sino que implican igualmente un grado de pragmatismo guiado por el bien común susceptible de recabar la adhesión de diversas ideologías políticas.
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En particular, arts. 7 a 9 del Protocolo sobre los privilegios e inmunidades de la CECA establecido en virtud el art. 76 TCECA. Para facilitar dichos lazos, se recomendaba, por ejemplo, que los países miembros de la CECA designaran a los representantes de la Asamblea de la CECA entre los que eran al tiempo representantes de la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa (art. 2 del Protocolo), o que la Asamblea de la CECA remitiera un informe anual de actividad a la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa (art. 3 del Protocolo). Véase PIODI, Franco: Les Commissions de l’Assemblée Commune, Luxembourg, Unité ‘Centre Archivistique et Documentaire’ (CARDOC) du Parlament Européen, 2008, p. 111; y con relación al debate sobre la financiación de los grupos políticos, ibidem, p. 126. Ibidem, p. 33.