ACTOS JURÍDICOS, NEGOCIO JURÍDICO Y TEORÍA GENERAL DEL CONTRATO ra
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Rodrigo Barcia Lehmann
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ACTOS JURÍDICOS, NEGOCIO JURÍDICO Y TEORÍA GENERAL DEL CONTRATO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Marta Lorente Sariñena
Ana Cañizares Laso
Javier de Lucas Martín
Jorge A. Cerdio Herrán
Víctor Moreno Catena
José Ramón Cossío Díaz
Francisco Muñoz Conde
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
María Luisa Cuerda Arnau
Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Jaume I de Castellón
Manuel Díaz Martínez
Catedrático de Derecho Procesal de la UNED
Carmen Domínguez Hidalgo
Catedrática de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
José Luis González Cussac
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Consuelo Ramón Chornet
Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Elisa Speckmann Guerra
Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Fueron miembros de este Comité: Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón
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ACTOS JURÍDICOS, NEGOCIO JURÍDICO Y TEORÍA GENERAL DEL CONTRATO
Rodrigo Barcia Lehmann
tirant lo blanch Valencia, 2024
Copyright ® 2024 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Rodrigo Barcia Lehmann
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1169-867-2 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Abreviaturas BGB = Bürgerliches Gesetzbuch [código civil alemán]. CC = Código civil chileno. CCB = Código Civil brasilero. CCE = Código civil español. CC y C = Código Civil y Comercial C de C = Código de comercio chileno. C del T = Código del Trabajo. CPC = Código de Procedimiento Civil chileno. COT = Código Orgánico de Tribunales chileno. CV (CISG) = Convención de Viena de Compraventa Internacional de Mercaderías. C San = Código Sanitario. CS = Corte Suprema [chilena]. CA = Corte de Apelaciones [chilena]. Code = Código civil [francés]. Codice civile = Código civil [italiano]. CBR = Conservador de Bienes Raíces. DCFR = Proyecto de Marco Común de Referencia EIRL = Empresa Individual de Responsabilidad Limitada. GJ = Gaceta Jurídica. LAFPPA = Ley sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias (Ley N° 14.908). LCGC = Ley española n° 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación (hoy Real Decreto Legislativo 1/2007, Texto Refundido de la Ley General para la defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias). LGI = Ley de Garantías de la Infancia [N° 21.302 de 15 de marzo del 2022]. LPC = Ley de Protección del Consumidor [Ley N° 19.496 de 7 de marzo de 1997]. LPD = Ley de Protección de Datos de Carácter Personal [Ley N° 19.628 de 28 de agosto de 1999]. L de Q = Ley de Quiebras [derogada].
LERL = Ley sobre Efecto Retroactivo de las Leyes [Ley S/N de 7 de octubre de 1861]. LF = Ley de Filiación [Ley nº 19.585 de 26 de octubre de 1998]. LOCOD = Ley de Operaciones de Crédito en Dinero [Ley nº 18.010 de 27 de junio de 1981]. LSA = Ley de Sociedad Anónima [Ley nº 18.046 de 22 de octubre de 1981] LTF = Ley sobre Tribunales de Familia [Ley N° 19.968 de 30 de agosto de 2004]. LMC = Ley de Matrimonio Civil chilena [Ley N° 19.947 de 17 de mayo del 2004]. LPM = Ley de Protección de Menores [Ley Nº16.618 de 8 de marzo de 1967]. NNA = Niño, niña y adolescente. PECL = Principios Europeos de Derecho de los contratos. RALE = Real Academia de la Lengua Española. R = Repertorio del Código Civil Chileno. RC = Registro Conservatorio. RHG = Registro de Hipotecas y Gravámenes. RP = Registro de Propiedad. RIPE = Registro de Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar. RDJ = Revista de Derecho y Jurisprudencia. R de L y J Ch = Repertorio de Legislación y Jurisprudencia Chilenas. RRC = Reglamento del Registro Civil. C San = Código Sanitario. TS = Tribunal Supremo español. UF = Unidad de Fomento. UTM = Unidad Tributaria Mensual. ZPO = Zivilprozeβordung [Ley de Procedimiento Civil alemana]. § = Párrafo.
Índice Abreviaturas...................................................................................................
7
Prefacio..........................................................................................................
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Prólogo del autor.............................................................................................
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Capítulo I: Introducción al acto jurídico. ...........................................................
21
§ 1. Algunos aspectos relevantes de la teoría del acto jurídico en Chile................
21
Capítulo II: Concepto de acto jurídico y su clasificación........................................
31
§ 1. Análisis del acto jurídico.................................................................................... § 2. La clasificación de los actos jurídicos................................................................
32 42
Capítulo III: La estructura del acto jurídicos (los elementos y requisitos del acto jurídico)......................................................................................................
81
§ 1. Los elementos o cosas del acto jurídico............................................................ § 2. Los requisitos del acto jurídico.......................................................................... § 3. La declaración de voluntad como requisito del acto jurídico. ....................... § 4. La formación del consentimiento...................................................................... § 5. La voluntad o el consentimiento exentos de vicio como requisito del acto jurídico. ....................................................................................................... § 6. La capacidad de ejercicio como requisito del acto jurídico............................. § 7. El objeto y el objeto lícito como requisitos del acto jurídico........................... § 8. La causa y la causa lícita como requisitos del acto jurídico.............................. § 9. Las solemnidades propiamente tales como requisitos del acto jurídico.........
83 86 89 99 136 178 222 244 265
Capítulo IV: Las modalidades como elementos accidentales del acto jurídico.............
283
§ 1. Algunos aspectos generales de las modalidades del acto jurídico................... § 2. El plazo como modalidad del acto jurídico...................................................... § 3. La condición como modalidad del acto jurídico.............................................. § 4. El modo como modalidad del acto jurídico.....................................................
283 285 293 315
Capítulo V: Los efectos del acto jurídico..............................................................
319
§ 1. Los efectos del acto jurídico............................................................................... § 2. La representación...............................................................................................
319 331
Capítulo VI: Los actos jurídicos anómalos...........................................................
337
§ 1. Los actos simulados: la simulación dentro de la teoría del acto jurídico. ...... § 2. El acto jurídico fraudulento o en fraude a la ley. ............................................ § 3. El acto jurídico fiduciario. .................................................................................
338 362 366
10
Índice
Capítulo VII: Ineficacias del acto jurídico...........................................................
371
§ 1. Aspectos generales de las ineficacias................................................................. § 2. Las causas que generan ineficacia en el Derecho chileno...............................
374 378
Capítulo VIII: Los principios que configuran el contrato.......................................
507
Capítulo IX: La teoría del contrato y su interpretación..........................................
569
Bibliografía....................................................................................................
637
Prefacio El libro de Rodrigo Barcia Lehman constituye una importante contribución por la riqueza de sus reflexiones, la modernidad de su método y la exhaustividad del análisis. Es una obra que se erige como fundamental en el panorama civil y comparado; su relevancia, en efecto, no puede limitarse al derecho chileno, sino que se extiende a todos los sistemas de derecho civil. El autor logra reconstruir el debate sobre el negocio jurídico, el acto jurídico y el contrato con una mirada también histórica, económica, de derecho comparado y tecnológica, como en las referencias al smart contract. Sobre todo, es apreciable la capacidad de combinar el análisis teórico con observaciones prácticas y soluciones a problemas, que pueden ser de ayuda al juez, al abogado y al estudiante. Ante un libro tan significativo, conviene hacer algunas reflexiones. En primer lugar, es valioso el examen del negocio jurídico. Se trata de un tema central. Como señala Salvatore RICCOBONO en el Prefacio a la tercera edición de los “Negozi giuridici” de Vittorio SCIALOJA (Roma, 1933) “de todos los temas de la dogmática del Derecho civil, el relativo al negocio jurídico es el más importante, yo diría el centro vital de todo el sistema del Derecho privado”, porque sitúa en su fundamento el elemento de la voluntad que representa “el factor más conspicuo de la evolución del Derecho, desde las formas primitivas toscas hasta las formas más avanzadas, más humanas”1 . El origen de la institución parece incierto. Hasta los años 600/700 no tenemos datos fiables. Se cree que en el siglo XVII el padre del término técnico fue John ALTHUSIUS, también se ha escrito que fue en el siglo XVIII David NETTELBLADT. Todavía se dice que una fundación del negocio se encontraría en G.W. LEIHNITZ, que lo expresaría en su obra Nova Methodus, en la que intentó revolucionar la sistemática tradicional a favor de una simplificación en la distinción “sujeto-objeto, otros”. Carlo FADDA había observado que: “la doctrina general del negocio jurídico no se hace explícita en las fuentes: sin embargo, es seguro que los romanos habían intuido en muchas materias la utilidad de una teoría que incluyera las figuras que nosotros agrupamos bajo ese nombre (...) Ciertamente no es posible
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RICCOBONO, R, Prefacio a V. SCIALOJA, Negozi giuridici, Roma, 1933, páginas III y XII.
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Prefacio
encontrar en la doctrina romana un enunciado claro y nítido que responda a un concepto muy claro”. Con la escuela histórica y especialmente con Savigny, nace, de forma clara y precisa, la teoría del negocio, definida -en su conceptualización inicial- como una manifestación (o declaración) de la voluntad privada dirigida a la constitución o disolución de una relación jurídica. Es la manifestación del poder del sujeto para realizar, con plena libertad, sus intereses. La teoría ha tenido un gran éxito en la literatura germánica, pero su gran protagonismo también va acompañado de vivas discusiones y agrias contradicciones. La reflexión sobre el negocio entró en la doctrina italiana en los últimos años del siglo XIX, al principio de forma tenue y luego progresivamente más incisiva debido a la disminución de la influencia francesa en nuestros estudios, justificada por la mayor actividad de la literatura alemana, modelo de profundidad teórica y sistemática. El autor que fue el primero en estudiar la negociación de los contratos, dando una impronta a los desarrollos posteriores y aún hoy de considerable valor, es Vittorio SCIALOJA, cuyo volumen, ya citado, “Negozi giuridici” (Curso de Derecho Romano en la R. Universidad de Roma en el año académico 199 y 1993) y la “Prolusione” en el Curso de Pandette de la R. Universidad de Roma leída el 22 de enero de 18852, que reconstruyen magistralmente la teoría del negocio, poniendo de relieve los problemas que se derivan de ella y ofreciendo estímulos e ideas para futuros análisis. SCIALOJA parte de la definición de negocio de WINDSCHEID para afirmar a continuación que “la voluntad individual que produce efectos jurídicos constituye la esencia de la categoría”. Es cierto que “la voluntad individual por sí sola, independientemente del orden jurídico, no basta para producir efectos jurídicos” (p. 212) pero “el derecho no crea negocios jurídicos, sólo los sanciona” (p. 213). El segundo problema es para SCIALOJA la relación entre los efectos de la transacción y la intención de quienes la realizan. “En la mayoría de los casos las relaciones existen antes de que la ley les atribuya eficacia jurídica” (p. 214), de modo que “la ley, al atribuir determinados efectos a las transacciones individuales, tiende efectivamente a realizar la voluntad
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Puede leerse en Le prolusioni dei civilisti, I (1873-1899) publicado por ESI, Nápoles, 2012, páginas 207 y ss.
Prefacio
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de las partes, pero esta voluntad se dirige esencialmente a fines prácticos, económicos o empíricos” (p. 214 y 215). A continuación, se examina la relación “del acto de declaración con la voluntad interna del agente” (p. 216). Éste es el problema que suscita mayores interrogantes. La doctrina antigua considera “el valor interno como el verdadero elemento productor de los efectos: el acto de declaración no tendría otra importancia que la de dar a conocer la voluntad, que, como tal, no podría por sí misma tener efectos en el mundo externo” (p. 216). La objeción más grave procede de quienes niegan toda relevancia a la voluntad o intención ‘atribuyendo toda eficacia al acto de declaración’ (p. 216 y ss.). SCIALOJA señala que, en el marco de la teoría del negocio, se ha distinguido entre los diversos tipos de actos, dividiéndolos en distintas categorías: actos mortis causa, actos unilaterales, actos bilaterales y declaraciones dirigidas a construir una obligación contractual. Tras un largo examen, en el que emergen todas las cuestiones que deben regularse, para SCIALOJA “mientras que en una serie de negocios jurídicos la voluntad, que forma el contenido de la declaración, es esencial, de modo que donde falta, faltan los efectos jurídicos [como el del testamento], en otros negocios, en cambio, sólo se requiere otro elemento, que en opinión [de SCIALOJA] es el de la responsabilidad del agente” (p. 223). En otras palabras, ‘entre los negocios jurídicos deben existir dos categorías regidas por normas diferentes, una de las cuales tiene a la voluntad como causa directamente eficaz, la otra a la responsabilidad como elemento esencial para los efectos de la declaración’ (p. 227). Así, ‘cuando la voluntad hace valer su imperium, cuando la responsabilidad modera sus efectos, distribuyendo rigurosamente daños y ventajas, entonces la civilización brilla con mayor luz, y la humanidad realiza sus mayores progresos’ (p. 268). La articulación teórica de las esferas en que se descompone la noción de negocio dibujada por SCIALOJA es la síntesis del juicio más elevado a partir del cual se plantean todos los problemas que preocuparon a nuestros estudiosos hasta los años cuarenta y que hoy afloran en los nuevos desarrollos doctrinales y jurisprudenciales del contrato, aunque ya no se consideren -como veremos más adelante- bajo la categoría del negocio y se atribuyan erróneamente a la modificación del sistema social, marco político y económico, tan diferente al del siglo XIX que dio vida y fuerza a la figura del contrato. A pesar de que se pueda pensar lo contrario, los problemas en su verdadera realidad siguen siendo los mismos, pero la forma de abordarlos y resolverlos es diferente.
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Prefacio
A partir del pensamiento de Vittorio SCIALOJA comienza el proceso de despliegue de la teoría del negocio. Es un camino accidentado, lleno de contrastes, a menudo envuelto en prejuicios ideológicos, políticos y económicos. Está plasmado, aunque brevemente, en las bellas páginas de IRTI en “La cultura del derecho privado”. Es un punto de vista personal, que quizá no se comparta, pero que da sentido a todo un periodo difícil de relatar si no es siguiendo a los autores, cuyos entramados, polémicas, puntillosidades acaban por no plasmar con exactitud el marco jurídico. Si se quiere representar la esencia de los años que condujeron al umbral de la codificación italiana de 1942, no cabe duda de que se centró en la lucha en torno al “dogma de la voluntad”, que invierte “el problema mucho más amplio y más grave” de la autonomía individual en el ámbito del derecho privado”. Quedan, sin embargo, dos puntos firmes: la figura del negocio jurídico no se ha abandonado, aunque está en crisis debido a los intentos de superar el individualismo, que daba forma al Derecho privado, justificado “en una de ‘responsabilidad o del interés del medio’ o, en general, de ‘razones sociales’ fundadas”. Avanzaban las teorías objetivas. Queda por añadir que el esquema de la transacción ocupaba “el centro, no sólo del derecho privado, sino de todas las disciplinas jurídicas: es el instituto dominante de la parte general, común a todas las ramas de la ciencia”. Y aún hoy, a pesar de haber sido eliminado del código y completamente descuidado por la doctrina y la jurisprudencia, sigue teniendo fuerza para la investigación dirigida a los intentos de ordenar el material legislativo debido al método por el que se llegó a él. A diferencia del BGB, el Código de 1942 no ha previsto un título dedicado al negocio jurídico como parte introductoria a la disciplina de los actos voluntarios. Adoptó la siguiente ordenación del Libro IV titulado “De las obligaciones en general” y, tras establecer una norma sobre la fuente de las obligaciones (art. 1173 Código Civil), procede a su regulación para continuar, en el Título II, con el de la parte general del contrato y ciertos tipos específicos de contratos, prosigue con las “Promesas unilaterales” (entre las que incluye las “Obligaciones de deuda”) y ciertas obligaciones ex lege y finaliza con los “Actos torticeros”. El pensamiento del legislador se expresa, aunque de forma resumida, en la Relación del Código Civil: ‘Al redactar el nuevo código, de acuerdo con nuestra tradición jurídica, no se han dictado normas para regular el negocio jurídico, sino que se ha regulado ese negocio jurídico, centro de la vida negocial, que se llama contrato y, con una disposición general (art. 1324), se han declarado aplicables a los actos unilaterales entre vivos de
Prefacio
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contenido patrimonial las normas dictadas para los contratos”, lo que “no excluye la posibilidad de una extensión similar de las normas aplicadas, incluso a los actos unilaterales de naturaleza no patrimonial” (n. 604). Con esta aclaración, el Informe advierte que la previsión del artículo 1324, con su alcance expresivo, otorga a la doctrina “el instrumento y el taco legislativo para una elaboración científica conjunta del negocio jurídico” (n. 602). La doctrina italiana continuó entonces por la senda del desapego o abandono de la figura del negocio jurídico, que se completó con “Il contratto” de Rodolfo Sacco. Hoy, sin embargo, algunas voces autorizadas parecen reclamar la vuelta al “negozio” frente a una doctrina y una jurisprudencia que sacrifican la libertad contractual a distintas exigencias. En el centro del debate sobre el negocio se encuentra, de hecho, la identificación del límite de la protección de la voluntad de la persona y el alcance de su expansión y funcionamiento. Un filósofo moderno Vittorio POSSENTI ha demostrado que la aparición del concepto de persona, que subyace a la definición del negocio, está estrechamente vinculada a la que opone “persona como sustancia” a “persona como relación”. No se puede sino concluir que la discusión sobre la relación entre voluntad y declaración no puede conducir a una separación de ambos momentos, sino que existe porque hay una conexión intrínseca entre ellos, ya que constituyen la realidad inseparable de la persona. De ello se deduce que la tarea del Derecho y del intérprete consiste en encontrar una composición y un equilibrio lúcido, sin sacrificar la autonomía privada. Este punto de vista surge en el libro de Rodrigo BARCIA LEHMANN cuando afirma que “el negocio jurídico representa el estatuto común o general. Es una noción que permite darle coherencia al sistema, llenar vacíos normativos y logra un sistema contractual más eficaz. Así, las normas que regulan el negocio jurídico no se aplican en caso de un vacío de ley, por ejemplo, al testamento, sino que son las normas que regulan el testamento, salvo que se disponga lo contrario. En este sentido, el término negocio jurídico sirve como vaso comunicante para poder crear un estatuto jurídico común a distintas figuras, que emanan de la autonomía privada, no sólo contractuales”. La valorización de la autonomía privada y de la iniciativa individual impregna, de hecho, toda la reflexión no sólo sobre el negocio, sino también sobre el acto y el contrato. En esta perspectiva, el recurso al análisis económico del derecho con el que se abordan las cuestiones es magistral. Permite actualizar antiguos debates y huir de cierta retórica o paternalismo que a
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Prefacio
menudo connota algunos estudios. Emblemático del enfoque es el examen de las cláusulas abusivas que se desarrolla a la luz de la eficacia económica: de este modo, la disciplina se convierte en un refuerzo de la libertad contractual y no en una penalización de la misma. Las soluciones ofrecidas por el Autor me parecen preferibles y más atentas a los diferentes intereses en juego que las asumidas por la jurisprudencia italiana. Por otra parte, la valoración de las distintas cuestiones es siempre equilibrada, centrándose en las diferentes posturas y teorías, como puede apreciarse en el exhaustivo análisis sobre la interpretación e integración del contrato, que constituye uno de los perfiles más delicados y marca un momento de separación entre el civil law y el common law. Especialmente significativas son las observaciones sobre la buena fe y su relación con la equidad. El conocimiento del derecho comparado y de los principios del soft law permite al autor identificar criterios para su utilización y poner límites a una jurisprudencia que oscila en todos los sistemas. También pueden servir al jurista italiano por la racionalidad y la agudez. Merece la pena subrayar que la visión del Autor es económicamente compartible y en una perspectiva de eficiencias de mercado. Esto debe verse con favor porque una buena fe “eficiente” refuerza precisamente esa lealtad y cooperación que son funcionales al mercado y al mismo tiempo al individuo. No pueden aceptarse tesis diferentes que utilicen la buena fe en una perspectiva paternalista o para sustituir la voluntad de las partes por la del juez. De hecho, generan imprevisibilidad e incertidumbre, que perjudican a la propia seguridad jurídica. Se trata de un libro complejo y exhaustivo, que ofrece una imagen del contrato en la actualidad sin descuidar la tradición. Sobre todo, capta e intenta resolver los problemas actuales, al tiempo que sugiere direcciones para el desarrollo futuro. Al hacerlo, el Autor ofrece una lección de método al teórico y al práctico sobre cómo abordar el Derecho, lo cual es fundamental porque, como sostenía Wilhelm, la esencia de la cosa se manifiesta en el método.
Francesca Benatti
Profesora de Derecho Comparado Università Cattolica del Sacro Cuore di Milano
Prólogo del autor. Este libro que les presento aborda el acto jurídico, agregado las tesis objetivas que se sustentan en lo que se ha denominado teoría del negocio jurídico. Como se trata de un trabajo destinado a alumnos de Derecho, abogados litigantes y jueces, no es posible descartar los aportes que al acto jurídico se han hecho desde perspectivas objetivas (el negocio jurídico como criterio contrapuesto con el acto jurídico destaca la relevancia de las tesis objetivas). Esta concepción del negocio jurídico por tanto de alguna forma se presenta como una evolución de la concepción del acto jurídico que le precede. El negocio jurídico ya no es una exquisitez jurídica proveniente del Derecho comparado, concretamente del Derecho alemán e italiano, desde que esta figura ha sido recepcionada por importantes trabajos de la doctrina chilena, como las obras de LYON PUELMA, LÓPEZ SANTA MARÍA y ELORRIAGA DE BONIS y ALCALDE RODRÍGUEZ1, y por la mayoría de los países de Derecho continental europeo2. Así, la tesis
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La concepción del contrato que manifiesta LYON PUELMA, en el prólogo de su reciente libro sobre los contratos, ya manifiesta su inclinación por las tesis objetivas del contrato. Así LYON señala que la visión subjetiva del contrato es simplista y reduccionista. Y, además, agrega, respecto de la concepción objetiva del contrato, que: “[e]l contrato es, antes que nada, una ordenación racional de medios para la obtención de un resultado económico concreto”. ALCALDE RODRÍGUEZ, a pesar que no se refiere directamente al negocio jurídico, aplica la teoría objetiva de la base del negocio jurídico al Derecho chileno conjuntamente con la causa. Por su parte, CORRAL destaca que nuestro país se adscribiría desde la promulgación al Código de BELLO a la tesis del acto jurídico o la tesis subjetiva del contrato (elaborada por DOMAT y POTHER). CORRAL vincula al negocio jurídico a la pandectista alemana y las tesis liberales imperantes desde la unificación alemana. A diferencia, de lo que plantea CORRAL, es posible sostener que la teoría del negocio jurídico, al ser neutra, puede ser funcional a cualquier ideología. LYON PUELMA, Alberto, Integración, interpretación y cumplimiento de contratos, Ediciones UC, Santiago de Chile, 2017, página 19; ALCALDE RODRÍGUEZ, Enrique, La responsabilidad contractual. Causa y efectos de los contratos y sus obligaciones, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2018, páginas 260 a 277; y CORRAL TALCIANI, Curso de Derecho civil. Parte general, Thomson Reuters, Santiago de Chile, 2018, páginas 502 a 506. GALGANO separa el Derecho continental entre países que se adscriben al sistema francés, subjetivo o convencional, y los países que forman parte de una concepción objetiva del contrato o del negocio jurídico. GALGANO, Francesco, “Tabla 4. Negocio Jurídico y Contrato”, en: Atlas de Derecho Privado Comparado, 2000, páginas 112 y 113.
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Prólogo del autor
del negocio jurídico, aunque en sus inicios no se diferencia de la tesis del acto jurídico, en su desarrollo vendría a vincularse fuertemente con las tesis objetivas del acto jurídico. Esta concepción del negocio jurídico ha sido adoptada por la mayoría de las legislaciones europeas, incluida la española e italiana, y se ha acogido por la mayoría de los Códigos civiles latinoamericanos desde el siglo XX en adelante. Es más dentro de las tesis objetivas del contrato cabe destacar el denominado “Derecho de remedios”3, que se articula a raíz de la Convención de Viena de Compraventa Internacional de Mercaderías (CV, conocida también por su sigla en inglés CISG) y que daría lugar a importantes modificaciones legales en Europa y a la creación de un “soft law” contractual4. El denominado “soft law” se manifiesta fundamentalmente en los Principios Europeos de Derecho de los contratos, en su sigla inglesa PECL5 y el Proyecto de Marco Común de Referencia
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Los efectos de las obligaciones, en la actualidad, ha sido desplazados por el denominado “derecho de remedios”, que deriva de convenciones internacionales mercatorias y del “soft law”. Por citar sólo algunos autores: PIZARRO WILSON, Carlos, “Los remedios al incumplimiento contractual en los proyectos franceses de reforma del Derecho de contratos”, en: Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, XXXVI, Valparaíso, Chile, 2011, 1er Semestre, páginas 117 – 138; CONTARDO GONZÁLEZ, José Ignacio, Indemnización y resolución por incumplimiento, Monografías, Thomson Reuters, Santiago de Chile, 2016; y CÁRDENAS VILLARREAL, Hugo y REVECO URZÚA, Ricardo, Remedios contractuales. Cláusulas, acciones y otros mecanismos de tutela del crédito, Thomson Reuters, Santiago de Chile, 2018. En Latinoamérica una serie de profesores, inspirados en los trabajos de soft law europeo, han elaborado los denominados “Principios latinoamericanos de Derecho contractual”. Como destaca, el principal precursor de estos principios, el profesor de la UDP, Carlos PIZARO WILSON: “[e]l origen del proyecto está en el trabajo desempeñado por un grupo de profesores de distintos países de Latinoamérica, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Paraguay, Guatemala y Venezuela. Ha sido un proyecto ambicioso, que bajo el alero de las universidades de los miembros del grupo y con el valioso apoyo de la Fondation pour le Droit Continental (Francia) arrojó, luego de siete años de trabajo, 123 artículos que abarcan todo el espectro del derecho de los contratos”. DE LA MAZA, Iñigo, y PIZARRO WILSON, Carlos, Los Principios Latinoamericanos de Derecho de los Contratos, Boletín Oficial del estado, Madrid, España, 2017, página 15. Ver en: https://www.trans-lex.org/400200/_/pecl/
Prólogo del autor
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(DCFR)6 en Europa y en los restatement americanos (“american soft law”)7. Pero, además la presente obra se hace cargo del concepto de acto jurídico -que se contrapone con el de negocio jurídico-, su clasificación, estructura, modalidades, efectos e ineficacias. Asimismo, el libro que les presento aborda los denominados actos jurídicos anómalos, en los que no coindice la voluntad real con la declarada. En este trabajo también se hace una refe-
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Estos dos últimos instrumentos representan los esfuerzos europeos por intentar armonizar los distintos ordenamientos jurídicos que componen la Unión Europea, pero se sustentan en la CISG, como en los Principios UNIDROIT. Este esfuerzo se enmarca en el deseo de poder contar en el futuro con Códigos comunes de la UE. Como destaca, además, Hans SCHULTE-NÖLKE: “…el DCFR selecciona claramente no ya reglas comunes sino una aproximación a las mejores reglas. El DCFR contiene reglas que, aún elaboradas sobre una base muy amplia de derecho comparado, han resultado aceptadas por amplios grupos internacionales de expertos. Estas reglas pueden por tanto considerarse «las mejores» en el sentido de «las más aceptadas a nivel internacional». Éstas son, unas veces, el resultado de la elección entre variadas soluciones de los sistemas nacionales y, otras veces, aportaciones o acuerdos alcanzados dentro de los grupos de trabajo. Como consecuencia, cabe destacar que algunas reglas admitidas en el DCFR no son comunes en el sentido de existir en todos o muchos sistemas europeos. En ocasiones, asistimos al caso opuesto, y algunas normas del DCFR no existen en ninguno de los vigentes sistemas. Estas reglas expresan sencillamente la esperanza de que constituyan un punto de partida común y referencia para un debate sobre lo que pudieran ser futuras reglas comunes”. También estos instrumentos de “soft law” buscan asentar las bases de un futuro CC europeo. SCHULTE-NÖLKE, Hans, Prefacio, en: VON BAR, Christian, et al., JEREZ DELGADO, Carmen (coord.), Principios, Definiciones y reglas de un Derecho Civil europeo: el Marco Común de Referencia (DCFR), Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado, Madrid, 2015, páginas 21. El sistema del “common law” adoptado por USA tiene algunas particularidades asociadas a lo extenso de los territorios en que rige y a las leyes Federales y Estatales. No es del caso entrar a analizar el sistema americano, que se ordena en competencias exclusivas de la Corte Suprema Federal y de las Cortes Supremas Estatales, pero a lo menos se ha de destacar, que desde 1892 la “Nacional Conferencie of Commissioners on Uniform State Law”, a instancias de la “American Bar Association” se ha encargado de unificar los derechos estatales, creando leyes unificadoras (“uniforma law”), siendo una de las más conocidas la “Uniform Comercial Code” (UCC) redactado en 1952 y que rige en todos los Estados de América, salvo Lusiana. Además, de la “Nacional Conferencie of Commissioners on Uniform State Law” exsite el “American Law Institute”, que se ocupa también de la sistematización y simplificación del “common law”. Dicha organización autoriza los “restatements”, que agrupan las leyes como los precedentes judiciales en forma orgánica y sistematizada como verdaderas leyes o manuales. Así, por ejemplo, existen los “Restatement of Contracts” y “Restatement of the Law of Torts”. De esta forma, en rigor, no se trata de un sistema de “soft law”, sino de una ordenación de un Sistema de jurisprudencia vinculante.