Skip to main content

1_9788413361628

Page 1

coordinadores

Fenómenos como el rebasamiento del marco jurídico del Estado nacional por el sistema económico globalizado y la automatización de la producción han repercutido de manera radical en el derecho del trabajo. A la par de una transformación del derecho sustantivo de los trabajadores, somos testigos de una serie de reformas al proceso judicial laboral, hechas con la intención de adaptar la impartición de justicia al nuevo contexto económico-social: cosmopolita e incluyente, pero también impersonal y desamparador. La tendencia común es a transformar el tradicional sistema mixto de juicios escritos y orales en un sistema eminentemente oral. Hoy es indispensable que legisladores y juristas de todo el mundo dialoguen entre sí, que conozcan procedimientos judiciales distintos e intercambien ideas, con miras a una eventual integración internacional del derecho del trabajo. Esta meta ya no es una utopía, es una necesidad apremiante. La presente recopilación describe el proceso jurídico en materia laboral de España, Costa Rica, Colombia, Chile, Argentina, Venezuela, Brasil y México. Expertos laboralistas de los ocho países ofrecen esta obra con la intención de que abogados y público general nos nutramos de otras visiones del derecho del trabajo.

HÉCTOR ARTURO MERCADO LÓPEZ MARÍA DEL ROSARIO JIMÉNEZ MOLES

homenajes & congresos

homenajes & congresos

MODELOS DE JUSTICIA LABORAL IBEROAMERICANA: HOMENAJE A PEDRO GUGLIELMETTI

homenajes & congresos

MODELOS DE JUSTICIA LABORAL IBEROAMERICANA: HOMENAJE A PEDRO GUGLIELMETTI

coordinadores

HÉCTOR ARTURO MERCADO LÓPEZ MARÍA DEL ROSARIO JIMÉNEZ MOLES

ESPAÑA COSTA RICA COLOMBIA CHILE

ARGENTINA VENEZUELA BRASIL MEXICO

homenajes & congresos


MODELOS DE JUSTICIA LABORAL IBEROAMERICANA: HOMENAJE A PEDRO GUGLIELMETTI


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Naciona

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


MODELOS DE JUSTICIA LABORAL IBEROAMERICANA: HOMENAJE A PEDRO GUGLIELMETTI Autores Antonio Baylos Grau Arion Mazurkevic Daniela Marzi Muñoz Francisco J. Trillo Párraga Harold Mosquera Rivas Héctor Armando Jaime Martínez Héctor Arturo Mercado López Joaquín Aparicio Tovar José Leonardo Carmona García Joselyn Brenes Morales Juan Manuel Mosquera Luna Maite Carolina Soto Yáñez María del Rosario Jiménez Moles Mauricio Castro Méndez Omar Astudillo Contreras Paola Diaz Urtubia Rafael Carvallo Santelices Sebastián Coppoletta Sidnei Machado Coordinadores Héctor Arturo Mercado López María del Rosario Jiménez Moles

tirant lo blanch Ciudad de México, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

© VV.AA.

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1336-162-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice PRESENTACIÓN................................................................................................ 9 PEDRO GUGLIELMETTI: LA PASIÓN POR LA DEMOCRACIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA SOCIAL............................................................................ 11 Joaquín Aparicio Tovar

LA JUSTICIA LABORAL EN ESPAÑA: NOTAS SOBRE LA TUTELA JUDICIAL DE LOS DERECHOS LABORALES........................................................ 17 Antonio Baylos Francisco Trillo

EL DERECHO DE HUELGA EN COSTA RICA A PARTIR DE LA REFORMA PROCESAL LABORAL....................................................................................... 39 Joselyn Brenes Morales Mauricio Castro Méndez

PRINCIPIOS CARACTERÍSTICOS DEL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO Y LA SEGURIDAD SOCIAL EN COLOMBIA.................................................. 109 Harold Mosquera Rivas Juan Manuel Mosquera Luna

EL PROCESO LABORAL CHILENO................................................................ 153 Paola Diaz Urtubia Daniela Marzi Muñoz Omar Astudillo Contreras Rafael Carvallo Santelices

ASPECTOS SUSTANCIALES Y PROCESALES DEL COBRO DE CRÉDITOS LABORALES........................................................................................................ 197 Sebastián Coppoletta

EL SISTEMA DE JUSTICIA LABORAL EN VENEZUELA.............................. 221 Héctor Armando Jaime Martínez Maite Carolina Soto Yáñez José Leonardo Carmona García

A JURISDIÇÃO DO TRABALHO NO BRASIL................................................ 281 Sidnei Machado Arion Mazurkevic


8

Índice

EL PROCEDIMIENTO LABORAL EN MÉXICO............................................. 321 Héctor Arturo Mercado López María del Rosario Jiménez Moles


Presentación El presente libro nace de una reflexión acerca de la situación actual del mundo laboral. El sistema de producción capitalista, cuyo efecto social es el ensanchamiento continuo de la clase trabajadora, nos conduce, paradójicamente, a un derrotero inaudito: la desaparición de las figuras del trabajo y el trabajador. Más acá de las condiciones de explotación prevalecientes, de la histórica lucha de clases en el nivel infraestructural, la clase trabajadora de hoy enfrenta dos grandes problemas concretos: el rebasamiento del marco jurídico-político del Estado-nación por el sistema económico globalizado y las consecuencias de la automatización. Hoy un trabajador puede dedicarse a atender llamadas en un centro de atención telefónica situado en República Dominicana, perteneciente a una compañía de Estados Unidos contratada por una transnacional japonesa, en calidad de empleado de una empresa española de capital humano acerca de la cual él no sabe nada. En hechos más notorios, día a día somos testigos de la manera en que el trabajo manual se ve desplazado por la robótica y el trabajo intelectual se ve desplazado por las tecnologías de la información. Fenómenos como la subcontratación irrestricta y la automatización conllevan a la desaparición del trabajador como agente económico y sujeto de un derecho propio. En consecuencia, la administración de justicia deviene ineficaz. Los patrones se diluyen hasta desaparecer. El juzgador ignora cómo llamarlos a juicio, porque ya no hay manera de reconocerlos en el complejo entramado de las relaciones de subcontratación. En ocasiones el patrón reside en otro país, o equivale sin más a un programa informático con el nombre de Uber, Amazon, Google… Las dos consecuencias jurídicas inmediatas de esta situación son la reducción del derecho del trabajo a un derecho individual, contra el espíritu social con que fue concebido en las legislaciones del siglo XX, y la desvirtuación del propósito general del derecho laboral de realizar la justicia social en el equilibrio de las relaciones entre el trabajo y el capital. ¿Cómo pueden los trabajadores defender sus derechos en calidad de individuos y de clase? Más sencillo aún: ¿qué queda del derecho de los trabajadores? Con la intención de dar una respuesta pragmática


10

Presentación

a estas interrogantes, aquí las planteamos en relación con el derecho procesal. La presente compilación tiene por objeto comparar los procesos jurídicos en materia laboral de ocho países de Iberoamérica: España, Costa Rica, Colombia, Chile, Argentina, Venezuela, Brasil y México, cuya evolución general ha ido en el sentido de transformar el tradicional sistema mixto de juicios escritos y orales en un sistema eminentemente oral. México se ha nutrido de las buenas prácticas y la experiencia de estos países. Fruto de ello son las reformas a la legislación laboral de 2017 y 2019. La intención de dar a conocer los procedimientos laborales iberoamericanos, junto con el comentario que los autores hacen acerca de ellos, es continuar con el mismo esfuerzo de diálogo y retroalimentación jurídica que se ha venido dando entre nuestros países los últimos años. Los autores de los ensayos que componen esta obra tienen algo en común: todos han estudiado y colaborado con el gran jurista Pedro Guglielmetti, el Nonno del Grupo de Bolonia. Guglielmetti es un progresista, que entiende el derecho del trabajo como un derecho social, y a los trabajadores como una clase internacional ligada por intereses comunes y por derechos que trascienden —o cuando menos deberían trascender— los ordenamientos jurídicos nacionales. Guglielmetti ha formado a jueces, magistrados, litigantes, líderes sindicales e investigadores de todo el mundo. Sus cursos han dado pie a una vasta producción académica, pero sobre todo han logrado infundir una necesaria inspiración social en la actividad jurisdiccional que llevan a cabo sus discípulos y colaboradores en distintos ámbitos, enseñándoles a conducir juicios más ágiles, autónomos y justos. Guiados por el mismo espíritu cosmopolita de integración internacional del derecho laboral, dedicamos este volumen a Pedro Guglielmetti, en homenaje a su labor y trayectoria. Agradecemos a los juzgadores, juristas e investigadores que participaron en la composición de esta obra, por el esfuerzo de describir los procedimientos laborales de sus países y exponer sus problemáticas. También agradecemos a los Licenciados Ana Corona Marín y Erick Fernando Cano Figueroa, por su ayuda para la recopilación de datos y la elaboración de los diagramas, y al Maestro Rigel Olivares Vargas por su cuidadosa labor de edición de los textos.


PEDRO GUGLIELMETTI: LA PASIÓN POR LA DEMOCRACIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA SOCIAL JOAQUÍN APARICIO TOVAR Escribe Eric Hobsbawm (2007): “El siglo XX ha sido el periodo más extraordinario de la historia de la humanidad, ya que en él se han dado, juntos, catástrofes humanas carentes de todo paralelismo, fundamentales progresos materiales y un incremento sin precedentes de nuestra capacidad para transformar, y tal vez destruir, la faz de la tierra” (9). Junto con destrucciones materiales y pérdida de vidas humanas por causas bélicas como jamás se habían dado en otros periodos de la historia, se puede afirmar que en el siglo XX se alcanzaron a realizar, al menos en algunas partes del mundo, algunas de las aspiraciones seculares de una gran parte de la población para poder vivir con decencia del fruto de su trabajo, en una sociedad en la que los derechos de ciudadanía fuesen reconocidos para todas y para todos. Si es cierto que la humanidad desde 1914 no conoce una auténtica paz, salvo en los años 20 del siglo pasado y aún con no pocas reservas, también lo es que, tras la Segunda Guerra Mundial, en el ambiente de la “guerra fría” entre las superpotencias, fue emergiendo una idea de la democracia que tenía su piedra basilar en el reconocimiento de los derechos sociales, incorporando ahora de un modo más generalizado las consecuciones de la Constitución Mexicana de 1917 y las de Weimar del 1919. Pero tampoco puede negarse que sin la Revolución soviética y la derrota del nazi-fascismo, en la que el Ejército Rojo fue determinante, es más que dudoso que se hubiese llegado a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y a la revitalización de los principios establecidos en la Constitución de la OIT de 1919, ni que hubiese nacido lo que hoy conocemos como Unión Europea, que tan fundamental ha sido para garantizar la paz entre los Estados Miembros, enfrentados durante años. Sin embargo, los avances en la cultura de los derechos, que son la base de la paz, sufrieron un brusco freno desde mediados de los años setenta del pasado siglo. Un freno que se transformó en regresión a


12

Joaquín Aparicio Tovar

partir de la caída del muro de Berlín en 1989. Lo que parecía estable ha dejado de serlo desde finales del siglo XX, y esa sensación se ha acentuado en estos primeros años del siglo XXI. Si siempre el futuro se oculta entre la niebla, en ella podíamos movernos con la brújula de una utopía por un mundo en paz y en el que los seres humanos se reconociesen como iguales, fraternos y libres. Pero ahora no hay un proyecto compartido de futuro, sino que, por el contrario, ese futuro está marcado por una globalización neoliberal que exalta el individualismo. Ese modo de llevar a cabo la globalización está provocando un enorme aumento de la desigualdad que genera grandes tensiones sociales y políticas. Es este un mundo en el que el optimismo social está cada vez más ausente para imponerse el pesimismo de la lucha competitiva del individualismo posesivo. Pedro Guglielmetti, latinoamericano de nacimiento, ciudadano del mundo, no es testigo pasivo de todos estos avatares porque nunca ha sido indiferente a los sufrimientos de la gente. Ha huido de la actitud contemplativa para tomar partido por las causas que aspiran a la emancipación de las personas oprimidas y postergadas: tantas, por desgracia, en América Latina. Nació al final de los supuestos “felices veinte”, que en realidad no fueron tales. Vino al mundo en Chile el año del crack de 1929 en el seno de una familia de emigrantes italianos acomodados. Quién sabe si esa coincidencia en la fecha de su nacimiento ya le marcó el destino de llevar con tanta energía la vida azacaneada que sorprende y causa admiración en propios y extraños. En los años treinta del siglo pasado el nazismo y el fascismo extendieron una “sombra negra”, en palabras de Gramsci (2019), en Europa, y muchos emigrantes alemanes o italianos en diversos países de América Latina, alejados de las barbaries que se cometían en sus países de origen, se sintieron identificados con aquellos regímenes que se presentaban fuertes y exaltadores de un nacionalismo que con relativa facilidad podía hacer presa en emigrantes más o menos desarraigados que no debieran su condición de emigrantes a la necesidad de huir de persecuciones en Europa. Una parte importante de la comunidad italiana de Chile no escapó a aquellos cantos de sirena y en un difuminado ambiente mussoliniano empezó a crecer el niño Pedro Guglielmetti. Pero con la llegada de la madurez y la derrota de aquellos odiosos regímenes tuvo un alejamiento total de aquella cultura y empezó a ver el mundo de una manera muy diferente. La lucha contra cualquier forma en que se ma-


Prólogo

13

nifieste el fascismo ha sido desde entonces una de sus constantes vitales y se ha empeñado en la defensa de la verdad frente a las mentiras de las retóricas huecas del fascismo y ahora mismo del neoliberalismo. En la defensa de la palabra, resuenan en Pedro los ecos de la mejor tradición de la Ilustración, de la racionalidad. No por casualidad el libro que publicó en 2013, en el que relata sus peripecias vitales se titula: Mienten y mentirán, por los siglos de los siglos, amén. ¡Reaccionemos! Manifiesto y vida de un octogenario. Sabe del valor ético, moral y psicológico de la lucha contra el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se manifieste, tanto si es mediante la violencia extrema y el asesinato, cual es el caso de la dictadura de Pinochet, como cuando adopta otras formas que Umberto Eco ha englobado en lo que llama “el fascismo eterno”, un fascismo de contornos difusos tan en boga hoy, caracterizado, entre otras cosas, por el culto de la tradición, por el rechazo de los valores de la Ilustración, por el culto de la acción por la acción, por el miedo a la diferencia y la xenofobia, por, en fin, la llamada a las clases medias frustradas (Eco, 1997). Como a tantas otras personas, la dictadura de Pinochet dejó en Pedro una huella indeleble. Cuando se produjo el golpe estaba fuera de Chile, organizando en Brasil una oficina, parte de la embajada, para mejor representación de los intereses chilenos. Vino el exilio y con él tristeza, enormes dificultades familiares y el inicio de una vida itinerante. El exilio, bien se sabe, produce un dolor difícilmente mitigable, pero la vitalidad de Guglielmetti ha sido el motor que le ha hecho seguir adelante, con una característica a la que ya se ha aludido, cual es que se ha movido buscando ampliar sus conocimientos, transmitirlos a los demás y usarlos como instrumentos para transformaciones sociales hacia una sociedad más justa. Eso explica sus estancias en diversos centros académicos como la Universidad de Cornell, Flacso, Clacso, la Universidad de Chile y tantas otras universidades y centros académicos, así como su temprana colaboración con el sindicato chileno CUT, unido a su militancia en el Partido Socialista. Su lucha por la justicia social le llevó a recalar profesionalmente por algún tiempo en la Organización Internacional del Trabajo, con la que no ha perdido vínculos y, una vez que el pueblo chileno pasó página de la dictadura de Pinochet, se incorporó a la agregaduría laboral de la embajada de Chile en Alemania, en donde residía un no desdeñable número de trabajadores chilenos, muchos de ellos llegados por mor del exilio. Entre los exilados en Alemania no


14

Joaquín Aparicio Tovar

podemos dejar de recordar a nuestra querida amiga María Esther Feres. Aquí, en pocas líneas, se resume un periplo vital que es mucho más rico de lo expuesto. No es necesario insistir en que ha pasado momentos de grandes dificultades y sufrimientos, pero ha sido capaz de superarlos gracias a su enorme vitalidad, confianza en la humanidad y los afectos que ha ido dando y recibiendo. Podría decirse, con los versos de Antonio Machado, que también ha recibido las flechas que le asignó Cupido. Entre las virtudes que adornan a Pedro Guglielmetti está su tesón, derivado de su enorme vitalidad, en las empresas que acomete. Una de las más destacadas es la del Curso de Expertas/os Latinoamericana/os en Relaciones Laborales. A finales de los años ochenta del pasado siglo tuvo la genial idea de organizar este Curso para ir creando lo que él llama a veces “una escuela de pensamiento” (aquí aparece el hijo de la Ilustración), de tal manera que expertas/os en relaciones laborales de América Latina viviesen una experiencia científica en suelo europeo en torno a la reflexión sobre el Estado Social y Democrático de Derecho, una de las mejores herencias del siglo XX, como se sugería al principio, que donde mejor cuajó ha sido precisamente en este rincón del mundo. El nacimiento de esta aventura fue debido a la feliz conjunción con Umberto Romagnoli. El entusiasmo de Pedro y la sapiencia e ilusión de Umberto fueron capaces de superar los no pocos obstáculos que se interponían en una empresa como esta, y desde hace treinta años en Bolonia empezó esta maravillosa experiencia que todavía hoy sigue viva, ahora en Toledo, pero con el mismo espíritu fundacional. Pedro se pregunta al final del libro del que antes se ha hablado y que publicó en 2013, si es un optimista o un pesimista. No niega que el mundo no va bien, que el Estado Social y Democrático de Derecho está sometido a brutales ataques, en especial desde la crisis de 2008, que fue aprovechada por la oligarquía que gobierna la globalización para llevar a cabo un desmantelamiento de los derechos sociales y de esenciales libertades, que pretende hacer perpetuo para establecer un paradigma diferente. La Unión Europea, no sin tensiones, es ahora un instrumento del capital financiero para imponer a los Estados políticas de ajuste y de recorte en gasto social. Parecería que la respuesta a aquella pregunta debería ser que Guglielmetti es un pesimista, pero tal vez hacerse la pregunta misma no tenga mucho sentido si se tiene, como él, la convicción de que los males sociales no son un designio de la providencia o un efecto de la naturaleza. Ser lúcido y consciente de la situación poco


Prólogo

15

halagüeña que depara el momento actual es el primer escalón para remediar los males sociales sobrevenidos. No vale de mucho el consuelo ensimismado del optimista ciego. El uso recto y limpio del lenguaje que Pedro reclama es ya una valiosa herramienta para la construcción de un futuro mejor en el que palabras como verdad y bondad deberían ser las que disciplinasen los comportamientos sociales. Por ello no admite que las palabras se prostituyan, no admite la corrupción del lenguaje, porque si eso se produce como hacen los medios de comunicación masivos, según estamos viendo repetidamente hoy, viene una degeneración de las personas incapaces de reconocerse a sí mismas si no es como enemigas. Un poeta al que Pedro admira, Luís García Montero (2019), nos recuerda que “hablar de bondad no supone dividir el mundo entre buenos y malos, sino responsabilizarnos de nuestros propios actos cada vez que actuamos o de nuestras palabras cuando opinamos. Hablar de verdad no supone la ingenuidad de apostar por una evidencia sin fisuras con vocación de dogma. La historia nos tiene muy avisados: los buenos son con frecuencia una amenaza cumplida en los relatos contados por los vencedores, y el sentido común puede legitimar con un peso de siglos las costumbres más injustas” (211). El esfuerzo por la verdad que Pedro nos pide está unido a la inquietud política, es obvio. Política, otra palabra que está siendo degradada para hacer inmunes los poderes de los detentadores de los grandes capitales. Recuperar la política desde la verdad es reaccionar para reivindicar la esencia de la democracia, ya que, como ha destacado el gran historiador Josep Fontana (2019), en muchas sociedades gobiernos elegidos por los ciudadanos adoptan medidas que “favorecen el enriquecimiento de un grupo reducido a costa de la mayoría y engendra con ello una sociedad cada vez más desigual” (7). Esto no puede dejarnos indiferentes. Pedro se ha referido algunas veces a las palabras de Antonio Gramsci cuando decía: “Odio a los indiferentes. Creo, como creía Friedich Hebbel, que ‘vivir significa tomar partido’. No pueden existir los hombres sin más, extraños a la ciudad. Quien vive de verdad no puede no ser ciudadano y no tomar partido. La indiferencia es abulia, es parasitismo, es bellaquería, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.” Pedro, por ser como eres, por todo lo que nos has dado y por todo lo que has hecho, con palabras de otro gran poeta español, Luís Cernuda, te decimos:


16

Joaquín Aparicio Tovar

Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan solo basta Como testigo irrefutable De toda grandeza humana

Referencias Eco, U. (1997). Cinque scritti morali. Milán: Bompiani. Fontana, J. (2019) Capitalismo y democracia. 1756-1848. Cómo empezó este engaño. Barcelona: Crítica. García Montero, L. (2019) Las palabras rotas. Barcelona: Alfaguara. Gramsci, A. (2019) El fascismo. La sombra negra de cien años de barbarie. España: Altamarea. Hobsbawm, E. (2007) Guerra y paz en el siglo XXI. Barcelona: Público


LA JUSTICIA LABORAL EN ESPAÑA: NOTAS SOBRE LA TUTELA JUDICIAL DE LOS DERECHOS LABORALES ANTONIO BAYLOS FRANCISCO TRILLO

1. ALGUNAS REFLEXIONES INTRODUCTORIAS Cualquier análisis que se proponga indagar, desde un punto de vista histórico, la contribución de la justicia laboral al estado actual del derecho del trabajo no puede prescindir de una introducción en la que se anoten, siquiera sintéticamente, los principales particularismos del espacio geopolítico de actuación de aquélla. Para desarrollar esta tarea, se propone el análisis de factores muy concretos que, a nuestro modo de ver, han determinado, de forma mediata o inmediata, la acción de la justicia laboral en España. El principal factor, a nuestro juicio, tiene que ver con el hecho de que España incorporó de forma tardía y particular las transformaciones políticas y económicas más relevantes acaecidas en Europa en los siglos XIX y XX. El siglo XIX español se caracterizó por una peculiar transición del Antiguo Régimen hacia el Liberalismo. A diferencia de lo que ocurría en Europa durante el transcurso del siglo XIX, la estructura económica española provocaba una demanda de trabajo basada principalmente en el sector primario que, lejos de ir reduciéndose, fue aumentando hasta principios del siglo XX1. De este modo, aquella transición se produjo en España con cierto retraso como consecuencia de la baja industrialización que, con mucha probabilidad, tuvo sus orígenes en el proteccionismo comercial dispensado al sector agrario. Ello motivó la prolongación temporal de las estructuras de poder feudal, retardando

1

En 1860, el 62,8% de la población trabajadora se localizaba en el sector primario; el 70%, en 1877; 69,3%, en 1887 y; en el año 1900, el 71,2% de los trabajadores se adscribían al sector de la agricultura y ganadería (Soto, 1989).


18

Antonio Baylos y Francisco Trillo

sensiblemente la eclosión y generalización del trabajo industrial (Rodríguez Labandeira, 1991) y, con ello, la aparición de la legislación obrera y de la justicia laboral. La configuración y funcionamiento de la justicia laboral, de la normativización de las relaciones laborales en general, se adecua en principio al bagaje político y cultural acumulado históricamente en un determinado espacio geopolítico. La labor de los juristas del trabajo de (re) construcción y definición de modelo (s) de regulación del derecho del trabajo acoge en su seno diferentes interpretaciones de la realidad sociolaboral que terminan condicionando, en mayor o menor medida, la intervención legiferante y jurisprudencial en cada momento. La preponderancia de unas u otras interpretaciones de la realidad laboral y su consiguiente reflejo en la ordenación —normativa y jurisprudencia— del trabajo subordinado alumbran una cultura, entre los juristas del trabajo, más o menos hegemónica (Baylos, 2013)2. La convicción en este modo de explicar los diferentes modelos de regulación del derecho del trabajo, donde la justicia laboral resulta protagonista, nos lleva a sostener un enfoque metodológico basado en la búsqueda y constatación de las continuidades y micro discontinuidades referidas, en nuestro caso, a la acción de la justicia laboral. Lo afirmado en el párrafo anterior nos obliga a repensar la acción de la acción de la justicia laboral en España, desde el siglo XIX hasta nuestros días, bajo esta clave de estudio. Dos son las continuidades que ponemos de relieve en este trabajo. En primer lugar, la subsunción de los conflictos y litigios laborales como una cuestión de orden público. Un (particular) tratamiento político, legislativo y judicial de las relaciones capital-trabajo que, por un lado, ha encuadrado a aquéllos entre las conductas sociales indeseables de delincuencia, marginalidad y peligrosidad. Por otro lado, esta concepción ideológica ha atribuido al conflicto social, especialmente a su dimensión organizativa y colectiva, una finalidad subversiva. Un reco-

2

Resultan especialmente ilustrativas a este respecto las contribuciones que conforman el primer acto de la obra citada, desarrolladas por los profesores A. BAYLOS, “Modelos de derecho del trabajo y cultura jurídica del trabajo”; U. ROMAGNOLI, “Para una historia de la cultura jurídica” y; L. MORA, “La cultura jurídica del trabajo en un cambio de época”.


La justicia laboral en España: notas sobre la tutela judicial de los derechos laborales

19

nocimiento, expresado en su sentido peyorativo, de su capacidad de “desordenar” el orden social establecido. En ambos casos, la función de la justicia laboral (¿?) se ha circunscrito casi exclusivamente al control y supervisión de la dimensión organizativa/representativa del conflicto, así como a la represión de las expresiones más típicas de éste: manifestaciones, huelgas… Una intervención estatal “inevitable”, la represión del conflicto social, cuyo encargo se ha encajado históricamente en el ámbito de actuación de la justicia laboral. Durante el transcurso de los siglos XIX, XX y XXI, con diferentes modos e intensidades, la justicia laboral en España se ha configurado y desarrollado a partir del mencionado encargo político. Ello explica, en buena medida, la otra característica históricamente imperturbable de la justicia laboral española. En efecto, la segunda de las continuidades de la justicia laboral tiene que ver con su empotramiento en el aparato del Estado en unos términos muy concretos, definidos en torno a la supremacía de un poder Ejecutivo cuyo proyecto de Sociedad repudiaba cualquier posibilidad de «autodeterminación social», entendida como creación del derecho a partir de las fuerzas sociales libremente organizadas (Herrera, 2002). En suma, los derechos de reunión, asociación y manifestación han sido objeto de una profusa y terrible actuación de la legislación del orden público. Desde el siglo XIX, la protección de la libertad de industria (Decreto de las Cortes de Cádiz de 8 de junio de 1813, sobre el libre establecimiento de fábricas y ejercicio de cualquier industria útil), como eje central del orden establecido y del status quo, la articulación de esta legislación ha pivotado, como ya entonces se reconociera, sobre la necesidad de remover “cuantos obstáculos se opusieron hasta ahora al fomento y prosperidad de las diferentes industrias” (Real Decreto de la Regente Mª Cristina, de 20 de enero de 1834). Destacadamente, aquellos derechos sociales, políticos y civiles que se reunían en los lugares de trabajo para avanzar en la construcción de una ciudadanía social. La libertad de empresa y la prosperidad económica, elevados a la categoría de valores superiores de la sociedad española, han autorizado, antes y ahora, la subalternidad y menosprecio aquellos derechos laborales capaces de promover y avanzar el “desorden social”. Este rasgo distintivo de la actuación político-legislativa promovería de forma decidida la ideología del contrato frente a la del estatus de la sociedad cor-


20

Antonio Baylos y Francisco Trillo

porativa (Palomeque, 1997). Hecho que, como se tratará de recuperar más adelante, ha resultado un condicionante de la acción de la justicia laboral española. Por su parte, el siglo XX español también presentó significativas discordancias temporales y materiales respecto al escenario político y económico que tuvo lugar en Europa a partir de la derrota del nazifascismo. El constitucionalismo social, que presidió la experiencia europea a partir de la década de los 40 del siglo XX, tuvo su correlato en España más de 30 años después, con la Constitución española de 1978, como consecuencia de la larga noche de piedra que supuso la dictadura franquista. Mientras en Europa se asistía al nacimiento y desarrollo de los treinta gloriosos, ligados al paradigma fordista de producción, la sociedad española no acumuló la experiencia política y económica, basado en la idea-fuerza de un crecimiento económico compatible y respetuoso con el concepto de ciudadanía social. El fordismo inacabado o seudofordismo español (Toharia, 1986) careció de la implantación de aquella idea-fuerza, a cambio de una desposesión de derechos sociales, civiles y políticos. Ello implicó un sensible autoritarismo de la intervención estatal en la regulación de las relaciones laborales, así como una acción represiva de la justicia laboral y penal, especialmente de aquellos derechos laborales que conectaban la esfera social y política: los derechos colectivos de los trabajadores. En último lugar, se hace referencia a los principales rasgos de la conformación y caracterización del movimiento sindical en España durante los siglos XIX y XX, como otro de los particularismos españoles que, sin lugar a duda, ha condicionado la acción de la justicia laboral. Al respecto, se destacarán brevemente dos hechos. El primero de estos hechos se conecta con la gestación del movimiento sindical durante el siglo XIX, donde se asistió a una raquítica afiliación y participación sindical de los trabajadores como consecuencia de la configuración del mercado interior español en “una agregación de células rurales aisladas, con un tráfico insignificante entre ellas” (Fontana, 1975). Repárese en que hasta 1840 no surgió la primera asociación sindical: Asociación de Tejedores del Algodón de Barcelona. A lo que cabe sumar una bajísima afiliación sindical como consecuencia de la tardía industrialización que experimentó España. Así, a principios del siglo XX se registraron en España 171 mil trabajadores afiliados a


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788413361628 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu