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monografías ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA

ALICIA RIVAS VAÑÓ

LGBTI EN EUROPA: LA CONSTRUCCIÓN JURÍDICA DE LA DIVERSIDAD


LGBTI EN EUROPA La construcción jurídica de la diversidad


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LGBTI EN EUROPA

La construcción jurídica de la diversidad

ALICIA RIVAS VAÑÓ

Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Alicia Rivas Vañó

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-480-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Miguel, y a Miguel, Ali y Blanca.

ÂŤThere is a long and honorable tradition in the gay community, and it has stood us in good stead for a very long time. When somebody calls you a name, you take it and you own itÂť. Pride.


Índice Introducción.............................................................................................. 11

Capítulo I

La diversidad sexual en contexto 1.1. Homosexualidad, transexualidad, intersexualidad, bisexualidad…... 16 1.2. ¿Por vicio o por enfermedad?............................................................ 30 1.2.1. ¿Por vicio? Moral católica y homosexualidad......................... 30 1.2.2. ¿Por enfermedad? Psiquiatría, enfermedad mental y homosexualidad.................................................................................. 48 1.3. Los colectivos LGTBI pasan a la acción............................................ 55

Capítulo II

Primeros instrumentos de protección en Europa 2.1. El Consejo de Europa y los primeros reconocimientos de la diversidad sexual................................................................................................ 67 2.1.1. La jurisprudencia del TEDH: el caso Dudgeon........................ 68 2.1.2. El margen de apreciación estatal y el consenso europeo.......... 80 2.1.3. Dudgeon despeja el camino..................................................... 98 2.1.4. Avances en relación a la transexualidad.................................. 110 2.2. Los primeros instrumentos comunitarios de protección de la diversidad sexual......................................................................................... 122 2.2.1. Primeras iniciativas................................................................. 122 2.2.2. El protagonismo del Parlamento Europeo: la Resolución Roth.... 130 2.2.3. La estrategia litigadora en la Unión Europea: orientación sexual y no discriminación por razón de sexo............................ 134

Capítulo III

El reconocimiento jurídico de la orientación sexual como motivo de discriminación 3.1. El TEDH y las limitaciones del reconocimiento del respeto a la vida privada y familiar.............................................................................. 153 3.2. El TEDH y el reconocimiento de la prohibición de discriminación por orientación sexual....................................................................... 177 3.2.1. La sentencia Da Silva Mouta................................................... 178 3.2.2. El derecho a la no discriminación en la jurisprudencia del TEDH..................................................................................... 184


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Índice

3.2.3. El test de discriminación......................................................... 198 3.3. El Tratado de Amsterdam de 2 de octubre de 1997........................... 217 3.4. La Directiva 2000/78 y la protección laboral frente a la discriminación por orientación sexual............................................................... 224 3.4.1. El concepto de orientación sexual en la Directiva.................... 225 3.4.2. Concepto de discriminación: discriminación directa, indirecta y acciones positivas................................................................. 229 3.4.3. Ampliación del concepto de acoso.......................................... 233 3.4.4. Posibles excepciones a la prohibición de discriminación por orientación sexual................................................................... 236 3.4.5. La pareja homosexual............................................................. 240

Capítulo IV

La consolidación del reconocimiento del derecho a la diversidad sexual 4.1. La Carta de Derechos Fundamentales y el proyecto de Constitución Europea............................................................................................. 245 4.2. El TEDH y el TJUE ante los nuevos retos.......................................... 254 4.2.1. La eterna cuestión de las diferentes edades de consentimiento. 254 4.2.2. Vida familiar........................................................................... 266 4.2.3. Reivindicaciones relacionadas con la identidad de género....... 281 4.2.4. Viejas reivindicaciones y nuevos asuntos................................. 294 4.3. El Tratado de Lisboa y otras novedades legislativas........................... 297 4.4. La interpretación de los nuevos instrumentos por el TEDH y el TJUE................................................................................................. 311 4.4.1. Adopción y pareja homosexual............................................... 312 4.4.2. La identidad de género............................................................ 340 4.4.3. Nuevos desafíos...................................................................... 346 Conclusiones............................................................................................. Listado de sentencias.................................................................................


Introducción Desde la aparición en el mundo político y jurídico del discurso de los derechos, bien en su forma originaria de derechos ciudadanos, bien en su posterior configuración de derechos humanos con vocación de universalidad, las pretensiones de distintos grupos sociales de verse incluidos y protegidos por el manto del reconocimiento en el sistema no han parado de expandirse. Clase obrera, mujeres, minorías religiosas y étnicas, etc., han ido reivindicando su acceso a este esquema de aceptación con distinta fuerza y dispares resultados. Sin embargo, uno de los grupos sociales que más tarde ha llegado a este escenario, y que seguramente mayores dificultades está encontrando, es el que aglutina a personas con una orientación sexual o una identidad sexual diversa a la mayoría de la población, heterosexual, y estructurada en torno a un paradigma patriarcal. Los obstáculos que este colectivo tiene que afrontar son muchos y de muy diversa índole. El tabú y la represión social en materia de sexualidad han golpeado fuertemente a quienes no se estructuran en torno al criterio de heteronormalidad impuesto. Incluso en ámbitos académicos de corte progresista, dedicados al estudio crítico de los derechos humanos, la sola mención de la homosexualidad provoca, sobre todo en algunos compañeros, movimientos de incomodidad en la silla y cierta risita nerviosa que denota la dificultad para afrontar, en un discurso reivindicativo y emancipador, la realidad de la diversidad sexual en nuestro entorno cultural. Y sin embargo, se trata de un asunto que afecta a personas de todo el mundo, de todo estrato social, de toda condición. Aun cuando no hay consenso académico acerca del porcentaje de población que tiene, en mayor o menor medida, orientaciones sexuales homosexuales o identidades sexuales que no encajan en el binario hombre-mujer, parece aceptado que podemos estar hablando de una característica que comparten entre un tres o cuatro por ciento y un diez por ciento de las personas que habitan la Tierra. En este contexto, la elección de un tema como el que aquí se presenta se justifica por sí misma. Este trabajo de investigación parte de una premisa que se pretende demostrar a lo largo del desarrollo del mismo: el elemento determi-


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nante del proceso de reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual al que estamos asistiendo es la labor de los colectivos LGBTI. Sin la creación de un sistema de organización de la sociedad civil aglutinada en torno a la característica común de la diversidad sexual (entendida ésta en sentido amplio), sin la adquisición por parte de este colectivo de la conciencia de lucha y reivindicación de espacios propios, difícilmente estaríamos asistiendo a la evolución social que hoy se percibe en muchos países occidentales. La dificultad de incidir notablemente en los procesos electorales, dada la condición de auténtica minoría que tienen, ha llevado al colectivo, además, a buscar otros mecanismos de acción e intervención social, fundamentalmente en la forma de auténticos lobbies ante las instituciones europeas, que merecen una atención académica hasta ahora escasa. Por ello, aunque éste es un trabajo centrado en el análisis jurídico, resulta de particular relevancia la incorporación de elementos que habitualmente son ajenos a la investigación en el mundo académico jurídico, ya que, partiendo de la premisa inicial que se ha expuesto, difícilmente se puede comprender en todos sus aspectos esta evolución del tratamiento normativo de la diversidad sexual si no se atiende a factores ajenos al análisis jurídico, y muy particularmente, a la intervención de los colectivos reivindicativos del reconocimiento y protección de la libertad sexual. Todo ello será estudiado en un contexto geográfico e institucional muy concreto: Europa y sus organizaciones internacionales. En el primer capítulo se hará un recorrido histórico y contextual para entender la realidad de partida de este colectivo, incidiendo fundamentalmente en los paradigmas normativos y sociales a través de los cuales la diversidad sexual ha sido y es considerada como un elemento perturbador y repudiable. Se afrontarán determinados discursos que han contribuido notablemente a la represión de esta realidad, identificando dos posturas especialmente influyentes en el ámbito europeo: la doctrina de la Iglesia Católica, y la posición de la psiquiatría. Y se prestará una especial atención a la génesis del movimiento asociativo y reivindicativo del colectivo. A partir de entonces, el estudio estará dedicado al análisis histórico y a la evolución de las respuestas jurídicas que se han ido superponiendo a lo largo del tiempo. Se trata así de una investigación


Introducción

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cuya finalidad principal es la de realizar un recorrido histórico para entender la evolución del reconocimiento de la diversidad sexual en el mundo del Derecho, desde la doble perspectiva de la acción política de los colectivos LGBTI y de la respuesta jurídica obtenida a través tanto de los órganos legislativos europeos, como de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Por último se atenderá al análisis de las dificultades encontradas en estas respuestas, y cómo ellas ilustran una forma de entender los derechos humanos en Europa que carece de suficiente coherencia y fuerza normativa, proponiendo un modelo de acción diferente, que permita consolidar los avances experimentados y atender a las reivindicaciones aún pendientes del colectivo LGBTI. De este modo, el segundo capítulo estará destinado al estudio de los primeros instrumentos de reconocimiento de la diversidad sexual como factor merecedor de alguna forma de protección por parte del Derecho. Se realizará un análisis detallado de las primeras aportaciones jurisprudenciales de los Tribunales Internacionales europeos, profundizando en la incidencia de las estructuras jurídicas existentes en ese momento, y aportando a la descripción de la situación elementos normalmente ajenos al análisis jurídico. El tercer capítulo afrontará los primeros reconocimientos, tanto en el seno del Consejo de Europa como en relación a la Unión Europea, de un incipiente derecho a la no discriminación por orientación sexual, y las disfunciones que el tipo concreto de consagración de este derecho en ambos ámbitos ha suscitado, poniendo de relieve las dificultades teóricas y prácticas de una limitada concepción del principio de igualdad, cuyas consecuencias se explicitan en el capítulo siguiente. Efectivamente, el cuarto capítulo analiza la forma en que se han afrontado las reivindicaciones del colectivo LGBTI a partir del reconocimiento de la orientación sexual como motivo de protección antidiscriminatoria, señalando por un lado la positiva evolución que ha experimentado la situación de estas personas en Europa, e indicando, por otro, las disfunciones aún existentes en el sistema, que muestra una vez más los problemas de aplicación de un conjunto normativo que no sigue una línea interpretativa consolidada, sino que va encarando las nuevas demandas del colectivo de modo particularizado, sin atender a la propia naturaleza de los derechos en juego. Así, la cons-


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Introducción

tatación de la transformación en el modo de entender la diversidad sexual en las sociedades europeas se constituye en el elemento determinante en muchos casos de un reconocimiento de derechos que se realiza desde fuera de la propia naturaleza de los mismos, dejando su interpretación a merced de las cambiantes condiciones sociales. Los nuevos desafíos que esta posición de los Altos Tribunales europeos suponen serán analizados desde esta perspectiva, confrontándola con la alternativa consistente en interpretar los derechos humanos como elementos de un conjunto normativo con entidad propia, y por tanto, con consecuencias ineludibles de reconocimiento de derechos a las minorías sociales.


Capítulo I

La diversidad sexual en contexto Cuando hablamos de orientación sexual, nos estamos refiriendo a fenómenos, que tanto hoy como a lo largo de la historia han aglutinado múltiples y diversas manifestaciones. De este modo, homosexualidad masculina y femenina, transexualidad, travestismo, sadomasoquismo, etc., han compartido en cierta medida un tratamiento común, aun cuando estamos hablando de realidades distintas, de distintos modos de entender la sexualidad, y en algunos casos, de cuestiones en las que el factor sexual es secundario. Esta falta de valoración diferenciada de estas realidades proviene de diversas causas que históricamente han confluido: se trata en todos los casos de fenómenos minoritarios, que afectan a un porcentaje de población relativamente pequeño; son manifestaciones de sexualidad, un tema en general históricamente poco estudiado y rodeado de tabúes; y además, son asuntos sobre los que ha recaído a lo largo del tiempo la represión y condena sociales. No es hasta bien entrado el siglo XX, en su último cuarto, cuando determinados grupos conformados por personas con una orientación sexual homosexual, fundamentalmente masculina, empiezan a protagonizar un intento de visualización social, de normalización, que finalmente comienza a dar sus frutos en relación a la protección jurídica que se les reconoce. El camino, sin embargo, se presenta como un recorrido vacilante, a veces con evidentes elementos de retroceso, con enormes diferencias de un ordenamiento jurídico a otro, y con un claro protagonismo de organismos internacionales, que de manera excepcional han contribuido notablemente a la protección jurídica de estas situaciones. En este primer bloque vamos a definir las situaciones y pretensiones que hoy día se encuentran incluidos en el concepto de orientación sexual y vamos a estudiar cuál ha sido históricamente la posición social dominante frente a las mismas. No se pretende hacer un recorrido histórico pormenorizado y completo, sino tan sólo destacar las grandes líneas y los elementos que mejor representan el tratamiento de la homo-


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sexualidad1 a lo largo del tiempo, y cuyos posicionamientos han marcado gran parte del debate que aún hoy se mantiene en esta materia. La finalidad última de este capítulo es ofrecer una visión comprensiva de la realidad social y jurídica desde la que se parte en el avance de la protección de la orientación sexual en nuestro entorno cultural.

1.1. HOMOSEXUALIDAD, TRANSEXUALIDAD, INTERSEXUALIDAD, BISEXUALIDAD… Como acabamos de apuntar, son multitud de fenómenos distintos los que se han aglutinado, como si de lo mismo se tratara, en una terminología común, que ha recibido distintas denominaciones, como actos contra natura, actos impuros, actos repugnantes, sodomitas, etc., todas ellas denotando el carácter peyorativo y antimoral con que se concebían estas expresiones de sexualidad e identidad personal2. No es hasta que el Derecho empieza a dar protección a algunas de estas cuestiones, cuando surge el concepto de orientación sexual. Se

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A efectos de este trabajo, como una fórmula de simplicidad terminológica, vamos a denominar bajo el paraguas del término «homosexualidad» o «persona homosexual», una multitud de orientaciones e identidades sexuales respecto de las cuales es difícil encontrar una terminología común. A los solos efectos de tener una idea razonable acerca de los comportamientos humanos a los que se hace referencia cuando utilizamos una determinada terminología, y sin que ello implique la formulación de ninguna realidad polarizada, cuando hablamos de orientación sexual, en principio, nos vamos a referir a los comportamientos sexuales y afectivos que tienen que ver con la atracción sexual hacia personas del mismo sexo, o con la necesidad de asumir una identidad sexual que no viene marcada por una realidad biológica determinada. Sólo en ocasiones concretas diferenciaremos entre orientación e identidad sexual, para tratar de modo separado la distinta respuesta jurídica que se ha dado a la homosexualidad y a la transexualidad, fundamentalmente. Somos plenamente conscientes del carácter limitador y simplista de nuestro uso del lenguaje en este caso, aun cuando no es nuestra intención que ese sea el resultado del concreto uso terminológico aquí adoptado. Cuando sea posible, se utilizará el término LGBTI, siglas que se corresponden con los términos Lesbian, Gay, Transexual, Bisexual, Intersexual, intentando así aglutinar en una sola palabra la multitud de orientaciones e identidades sexuales que quedan fuera de la normatividad dominante. En palabras de T. MORRISON, «el lenguaje opresivo hace algo más que representar violencia: es violencia», apud D. ERIBON, Reflexiones sobre la Cuestión Gay, Barcelona: Anagrama, 2001, pág. 28.


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trata de un concepto que pierde ese carácter peyorativo, un concepto que pretende denominar una serie de comportamientos e identidades sexuales de forma neutra, sin añadir consideraciones ni valoraciones morales, lo que para el caso que nos ocupa ya supone un enorme cambio que denota una transformación más profunda de la concepción y aceptación social de la diversidad sexual3. Pero, ¿cuál es el contenido de este concepto de orientación sexual? ¿A qué tipo de conductas y preferencias sexuales estamos aludiendo? Para comenzar, cuando nos referimos a la orientación sexual de las personas, estamos indicando la particular manera en la que una persona afronta tanto su sexualidad como su identidad sexual, esto es, tanto sus preferencias sexuales (personas hacia las que se siente atraída) como su adscripción emocional y psicológica a un género determinado4. Sin embargo, el concepto de orientación sexual se empieza a utilizar en el mundo del Derecho para referirse, inequívocamente, y sin que sea limitativo, a la homosexualidad, definida ésta como el impulso sexual y afectivo que experimenta una persona por personas de su mismo sexo biológico. Homosexualidad que ha de ser entendida como masculina y femenina, o si se prefiere, como concepto inclusivo no

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Se utiliza el término «orientación sexual» en lugar del quizás más acertado de «diversidad sexual» por cuanto los instrumentos normativos de protección lo han acuñado, en un momento histórico determinado, y así ha sido introducido en legislación y jurisprudencia, como veremos más adelante. Los cambios terminológicos que se superponen a lo largo del tiempo son muy ilustrativos de la evolución jurídica que se está llevando a cabo. DIAZ LAFUENTE define el concepto de orientación sexual como «la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas», pero nosotros lo ampliamos para incluir la identidad sexual, por cuanto no aparece en los textos jurídicos como motivo diferenciado hasta hace muy poco, y solo residualmente, siendo a través de los conceptos de género o de orientación sexual como se ha producido la mayor parte del reconocimiento de los derechos vinculados con distintas identidades sexuales. En J. DIAZ LAFUENTE, «La Protección de los Derechos Fundamentales frente a la Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género en la Unión Europea». Revista General de Derecho Constitucional, nº 17, 2013, págs. 1-48, en pág. 10.


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sólo de gays5, sino también de lesbianas. Pero este concepto de orientación sexual también incluye a personas cuya preferencia sexual no se encuentra tan polarizada, esto es, personas que pueden demostrar interés sexual y afectivo por ambos sexos, en mayor o menor medida, y que se definen como bisexuales. Además, hay otro fenómeno incluido hasta ahora en la definición de la orientación sexual, algo más complejo por cuanto atañe fundamentalmente a la identidad sexual, y que ha sido también objeto de protección jurídica. Nos referimos a la transexualidad. Podría ser definida como la situación en la que se encuentra una persona que psicológicamente pertenece al sexo contrario al de su condición biológica. En estas circunstancias, la persona intenta adaptar su realidad biológica a su identidad psicológica, y es en este momento en el que la transexualidad resulta relevante para el Derecho. Se trata de una

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El origen del uso actual del término se sitúa en torno al último cuarto del s. XIX. En esta dirección apuntan quienes afirman que hacia fines del siglo, se usaba con su significado actual en los códigos de la comunidad homosexual norteamericana (http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=gay), aunque respecto de la popularización del vocablo hay quien lo sitúa en 1939, con la película Bringing up Baby, protagonizada por Cary Grant (http://etimologias.dechile.net/?gay), y quien sin embargo considera que no es hasta los años sesenta, con el inicio del proceso reivindicativo de la comunidad homosexual, cuando la palabra trasciende al vocabulario común, llegando al español hacia los años setenta (http://www.elcastellano. org/palabra.php?q=gay). Se trata sin embargo de un término que proviene del latín gaudium, «gozo», de donde se formó el occitano gai, que significaba en principio «gozo, alegría». Así ha sido utilizado hasta la irrupción de su nueva acepción. Ya en el siglo XII el poeta francés Chrétien de Troyes lo usaba con el significado de «feliz, alegre, exultante» y también «divertido». El inglés incorpora el término con el mismo significado, aunque hacia el siglo XVII adquiere la connotación de «persona autoindulgente que sólo busca el placer» (http://www.elcastellano.org/ palabra.php?q=gay). El español también contiene la acepción inicial del término, conformándose como gayo. Incluso en el siglo XX, Machado lo utilizó para crear la expresión gay-trinar en su poema Retrato, publicado en el periódico El Liberal en 1906. Sin embargo, se trata de un término cuyo contenido ha venido referido fundamentalmente a la homosexualidad masculina, siendo muy común la utilización de la expresión gays y lesbianas para incorporar en el discurso a la homosexualidad femenina, por más que para algunos autores se trate de una redundancia. La comunidad homosexual masculina acabó utilizando masivamente este vocablo, otorgándole el significado good as you, frente a las connotaciones patológicas que el término homosexual había acabado adquiriendo. Todas las fuentes electrónicas han sido consultadas el 18 de septiembre de 2012.


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realidad que ha sido incluida hasta ahora en el concepto de orientación sexual, pero cuyos componentes trascienden la mera conducta sexual y afectiva, afectando como acabamos de decir a la identidad sexual, condicionando la identidad personal en cuanto ser sexual. Por ello, el término orientación sexual no cubre todas las necesidades de protección de la persona transexual, y ya surge con fuerza la reivindicación del colectivo trans6 de recibir protección en términos de identidad sexual, de forma, por tanto, diferenciada de la homosexualidad y la bisexualidad, que sí ven reconocidas sus pretensiones, al menos a priori, en la terminología de la orientación sexual7. En este mismo sentido se empiezan a oír cada vez con más fuerza las reivindicaciones de otro colectivo, muy minoritario, y hasta ahora prácticamente invisible: las personas intersexuales, aquellas personas con distinto grado de hermafroditismo. Estamos aquí ante otro supuesto de identidad sexual, más que de orientación. Las condiciones de vida de las personas intersexuales han sido y son especialmente adversas, y hoy día presentan reivindicaciones que van desde la exigencia de no ser sometidos a tratamientos hormonales o quirúrgicos sin su consentimiento expreso (por lo que se descartarían éstos en edades tempranas) hasta el reconocimiento de su libertad de elección del sexo jurídico por el que optar8.

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Cada vez se utiliza con mayor asiduidad el término trans para referirse, tanto en la literatura científica, como sobre todo en la acción política y social a las cuestiones relacionadas con la transexualidad. Tanto es así, que aunque en los primeros movimientos reivindicativos, gays, lesbianas y transexuales aparecían y se organizaban juntos, las diferencias en cuanto a las necesidades y aspiraciones de unas y otros han llevado a la disgregación en colectivos distintos, aun cuando se mantienen muchas organizaciones LGBTI, pero incluso en estos casos, con áreas específicas de organización y acción transexuales. Algunas de estas reclamaciones se pueden consultar en http://www.isna.org/, página web de la IntersexSociety of North America (consultada el 8 de octubre de 2012). También en http://oii-espana.blogspot.com.es/, un blog creado por la Organización Internacional de Intersexuales para exponer el contenido de sus reclamaciones y su rechazo a la reasignación sexual no consentida (consultada el 8 de octubre de 2012). Y la sección sobre intersexualidad de ILGA Europe ofrece una importante información al respecto: http://www.ilga-europe.org/home/issues/trans_and_intersex/intersex (consultada el 5 de octubre de 2012). En relación a nuevas maneras de afrontar las cuestiones médicas relacionadas con la intersexualidad (o, en el sentido de las reivindicaciones de parte del colectivo,


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Además, debemos señalar que las cuestiones relacionadas con la identidad sexual y aquellas que tienen que ver con la orientación sexual homosexual, al tratar aspectos de la personalidad diferentes (la adscripción a un género, por un lado y la preferencia sexual por personas de tu mismo género, por otro), solo confluyen en determinados casos. Así, hay personas transexuales e intersexuales que una vez han definido su género, en los casos en que ésa es su voluntad, serán hetero, homo o bisexuales, compartiendo así las necesidades de protección de ambos colectivos, o tan solo de uno de ellos. Lo mismo se puede decir a la inversa, hay homosexuales con dificultades de identidad de género (transexuales o intersexuales homosexuales) aun cuando se trata de una minoría dentro del colectivo LGBTI. A pesar de lo dicho hasta ahora, establecer diferencias tan claras y delimitadas entre orientación e identidad sexual, no es una tarea fácil, y puede ser que estos conceptos no deban ser separados con tanta rapidez. Existen multitud de diferencias entre los seres humanos en relación a la sexualidad, la identidad sexual y el género. Dependiendo de las distintas combinaciones de estos conceptos, las personas se identifican en un sentido u otro. Homosexual, heterosexual, hombre, mujer, transexual, travesti, hermafrodita, transgénero, queer, etc., responden a un intento de sistematización de estos condicionantes vitales que seguramente es tanto artificial como carente de efectividad. Diferentes modelos teóricos han cuestionado a lo largo del tiempo precisamente este intento de catalogación de la identidad sexual y la sexualidad humana. Desde las críticas que provienen del feminismo respecto del concepto de género, entendido como una construcción social que limita y constriñe las aspiraciones de hombres y mujeres a sus diferentes roles en base a su identidad sexual, hasta la más radical construcción teórica queer, que niega toda base biológica al binario hombre/mujer y reivindica la libertad personal para crear una identidad y sexualidad únicos e intransferibles, la puesta en cuestión de las clásicas concepciones de sexo, sexualidad y género, hace que resulte muy difícil describir fenómenos que sin embargo existen en la rea-

la DSD, Disorders of Sex Development) ver http://www.accordalliance.org/(consultadas el 7 de octubre de 2012).


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