Cástor Miguel Díaz Barrado
ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
CÁSTOR MIGUEL DÍAZ BARRADO AMÉRICA EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN: RASGOS Y PRINCIPIOS DESDE LA ÓPTICA DEL DERECHO INTERNACIONAL
La integración que tiene lugar en América representa una realidad compleja que no es fácil de perfilar tanto en sus contenidos políticos como jurídicos. El análisis de la evolución que está experimentando revela, sin embargo, que los Estados que conforman el continente americano dotan a la integración de rasgos propios y singulares. Estas características diferencian, en esencia, la integración americana de aquella que acontece en otros lugares del planeta, a pesar de que no dejen de existir rasgos comunes entre todos los esfuerzos de integración. Incluso, se constata que los distintos esquemas de integración en América gozan de rasgos precisos y de peculiaridades que hacen que cada uno de ellos merezca un análisis concreto. Más aún, la integración en América proporciona aspectos que delimitan determinados modelos de integración y, en buena parte, los Estados americanos han intentado activar múltiples iniciativas de integración cuyo último objetivo no es otro que garantizar espacios en los que tenga lugar una profunda colaboración entre los Estados. La proliferación de esfuerzos de integración hace que estemos en presencia de una realidad muy abigarrada y, sobre todo, en la que no resulta fácil establecer criterios siempre comunes. Ahora bien, el estudio, en perspectiva jurídica, de los rasgos y principios que definen esta integración resulta imprescindible para conocer con exactitud el fenómeno de la integración en América.
monografías
monografías
monografías
AMÉRICA EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN: RASGOS Y PRINCIPIOS DESDE LA ÓPTICA DEL DERECHO INTERNACIONAL
AMÉRICA EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN: RASGOS Y PRINCIPIOS DESDE LA ÓPTICA DEL DERECHO INTERNACIONAL
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
AMÉRICA EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN: RASGOS Y PRINCIPIOS DESDE LA ÓPTICA DEL DERECHO INTERNACIONAL
CÁSTOR MIGUEL DÍAZ BARRADO Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
Valencia, 2018
Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Cástor Miguel Díaz Barrado
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-073-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice Prólogo..................................................................................................... 9 Celestino del Arenal Moyúa Introducción............................................................................................. 13
I. RASGOS ESENCIALES QUE DEFINEN LA INTEGRACIÓN EN EL CONTINENTE AMERICANO......................................... 27 1. LA PROLIFERACIÓN Y PLURALIDAD DE PROCESOS DE INTEGRACIÓN...................................................................... 29 2. EL CARÁCTER MULTIDIMENSIONAL DE LOS PROCESOS DE INTEGRACIÓN.................................................................... 53 2.1. Lo económico como componente esencial de la integración.................................................................................. 55 2.2. La incorporación de los componentes de índole política y social................................................................................ 74 2.3. El carácter multidimensional, sin excepciones, en algunos esquemas de integración................................................... 87 2.4. Los supuestos en los que lo económico ocupa un lugar más secundario................................................................. 95 2.5. La primacía de “criterios ideológicos” en la configuración de las dimensiones de la integración................................. 106 2.6. En conclusión: Diversidad en las dimensiones de la integración............................................................................. 115 3. EL CARÁCTER EVOLUTIVO Y DINÁMICO DE LA INTEGRACIÓN............................................................................... 117 3.1. Momentos en los que se produce el nacimiento de los esquemas de integración...................................................... 119 3.2. La evolución en la asunción de competencias y reformas institucionales en los esquemas de integración.................. 132 3.3. Las fórmulas jurídicas en las que se expresan los esquemas de integración........................................................... 135 4. LOS CRITERIOS QUE DETERMINAN “EL ALCANCE TERRITORIAL” DE LOS ESQUEMAS DE INTEGRACIÓN....... 150 4.1. El alcance hemisférico de la integración........................... 156 4.2. El alcance regional de la integración................................. 158 4.3. El alcance subregional de la integración........................... 164
8
Índice
II. PRINCIPIOS Y FUNDAMENTOS QUE SUSTENTAN LA INTEGRACIÓN EN AMÉRICA............................................................ 169 1. LA PAZ COMO FUNDAMENTO IMPRESCINDIBLE DE LA INTEGRACIÓN...................................................................... 173 1.1. La paz en los instrumentos constitutivos de los esquemas de integración................................................................... 178 1.2. El contexto americano que facilita que la paz constituya un fundamento básico de la integración........................... 192 1.3. Establecimiento de Zonas de Paz en los espacios de integración, más allá de CELAC............................................. 200 1.4. Algunas competencias de los esquemas de integración en materia de paz, seguridad y defensa.................................. 204 2. LA DEMOCRACIA: PRINCIPIO “CONSTITUCIONAL” DE LA INTEGRACIÓN................................................................ 214 2.1. La democracia en el orden internacional y su repercusión en América....................................................................... 216 2.2. La posición panamericana y de la integración hemisférica sobre el “principio democrático”...................................... 222 2.3. La democracia en la integración de alcance regional y subregional.......................................................................... 229 2.3.1. La democracia en la integración regional.............. 231 2.3.2. La democracia en la integración subregional......... 237 3. EL RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS: PRINCIPIO NECESARIO PARA LA INTEGRACIÓN........................ 249 3.1. Los derechos humanos en la integración hemisférica........ 255 3.2. Los derechos humanos en la integración regional............. 261 3.3. Los derechos humanos en la integración subregional....... 266 4. EL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL: BASE DE LA INTEGRACIÓN...................................................................... 277
Conclusiones............................................................................................. 289 Bibliografía............................................................................................... 299
Prólogo Los procesos de integración internacional constituyen uno de los fenómenos mas característicos de las actuales relaciones internaciones. Su estudio representa, hoy, una de las tareas más importantes para los especialistas en Relaciones Internacionales y en Derecho Internacional. Las principales dinámicas, aunque no únicas, que están en la base de los procesos de integración que conocen las relaciones internacionales son los procesos de creciente interdependencia y de globalización que están transformando radicalmente la sociedad internacional. Es evidente que la interdependencia, en cuanto consiste en el incremento e intensificación de las interacciones con costes recíprocos y eventualmente beneficios para los actores implicados en la misma, ha estado presente siempre a lo largo de la historia de las relaciones internacionales. De hecho, la propia existencia de sociedades internacionales históricas descansa, en mayor o menor medida, en la existencia de interacciones de esa naturaleza, que son las que generan principalmente intereses comunes o colectivos. Lo que sucede es que sólo a partir del siglo XIX se ha producido un incremento de los niveles de interdependencia realmente transformador de la sociedad internacional y de las pautas de comportamiento de los actores internacionales, especialmente de los Estados, y, consecuentemente, solo a partir de ese momento ha pasado a ser una dinámica realmente transformadora de las relaciones internacionales. En ese escenario se inserta precisamente la creación de las primeras organizaciones internacionales, como respuesta de los Estados a los costes y beneficios que se derivan de la interdependencia. El desarrollo del proceso de globalización, a partir principalmente de la segunda mitad del siglo XX, a través de los fenómenos de la instantaneidad, superación del tiempo, ubicuidad, superación del espacio, como factores condicionantes de una parte cada vez más importante de la actividad humana, e interconectividad, interconexión de todos los sistema y redes de comunicación e información, verticales y horizontales, y, en definitiva, de poder, que proporciona alcance sistémico a los dos primeros fenómenos, ha contribuido, a su vez, a incrementar espectacularmente los niveles de interdependencia, impulsando a los Estados a poner en marcha no sólo organizaciones internacionales y mecanismo de cooperación y concertación, como
10
Prólogo
en el pasado, sino, lo que es más significativo, procesos de integración regional y subregional, que se han desarrollado de manera especialmente significativa en Europa y América. Cuando los costes de evitar las consecuencias de la interdependencia y la globalización son demasiado altos para un Estado en términos individuales, puede ser más rentable para ese Estado no tratar de cambiar el nivel de interdependencia, sino alterar la forma en que le afecta, es decir, establecer procedimientos de toma de decisiones conjuntos con otros Estado y actores internacionales. La expresión más importante de esta dinámica en la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI será precisamente la puesta en marcha de procesos de integración en el ámbito de los Estados. En definitiva, la interdependencia, en cuanto que complejiza las relaciones internacionales, multiplica los canales de comunicación y da lugar a intereses comunes entre los actores internacionales y muy especialmente entre los Estados, ha contribuido decisivamente a la institucionalización de la sociedad internacional y, en concreto, en lo que ahora nos interesa, a la puesta en marcha de mecanismos de integración entre los Estados, a través de los cuales éstos tratan de soslayar o dar respuesta a los problemas y efectos derivados de dicho fenómeno. Por esto, se necesitan estudios que aborden con profundidad y rigor, como es el caso de la obra que ahora prologo, los principales elementos que definen a la integración y, más todavía, si esto se hace en el marco de una determinada región del planeta, como es el caso de América Latina y el Caribe. El trabajo que ha realizado el Profesor Díaz Barrado, en este sentido, en la línea de las labores de investigación que viene realizando desde hace tiempo, encaja perfectamente en está necesaria línea de trabajo, proporcionándonos un estudio clarificador del fenómeno de la integración en esa región. Abordar la integración en América no sólo desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales sino, también, en la óptica del Derecho Internacional es imprescindible para comprender un fenómeno que tiene múltiples dimensiones y es extraordinariamente complejo. Con esta obra, el profesor Díaz Barrado cubre una laguna, al menos en la doctrina internacionalista española, a la hora de tratar este fenómeno desde una perspectiva poco abordada y de especial interés en el ámbito de los estudios internacionales.
Prólogo
11
La región americana, desde siempre, ha realizado importantes esfuerzos de integración. Incluso en los primeros periodos, tras la independencia de las Repúblicas de América, estuvo presente la necesidad de aunar a los Estados que estaban surgiendo, mediante el establecimiento de instituciones comunes. La convocatoria por Simón Bolívar del Congreso Anfictiónico de Panamá, que se celebró en 1826, aún se mantiene en el recuerdo de la doctrina científica y, también, de los Estados de la región. No obstante, la nueva realidad internacional que nace tras la Segunda Guerra Mundial abre nuevas vías a la integración y favorece no sólo la consolidación del panamericanismo sino, también, la puesta en marcha de distintos acuerdos de integración. El estudio de esta realidad se hace en esta obra con rigor y poniendo el acento en aquellas líneas que perfilan de forma más significativa los esfuerzos integradores. En esta línea, “América en busca de la integración: Rasgos y Principios desde la óptica del Derecho Internacional”, representa una excelente aportación que delimita las características que tiene la integración en la región americana, mediante el estudio de los distintos acuerdos de integración que se han suscrito, sin olvidar la existencia de una realidad política sumamente compleja. La lectura de este trabajo nos lleva a destacar especialmente dos cuestiones, que nos parecen de especial interés. Por un lado, que se describan y analicen con rigor los principales acuerdos de integración que han tenido lugar en América y en particular, en el espacio latinoamericano-caribeño. La mera delimitación de los diversos acuerdos y la determinación de sus principales características supone un cuidadoso trabajo dada la realidad tan compleja que tiene lugar en el continente americano en materia de integración. Por otro lado, como también hace el autor, resulta de interés que se identifiquen los principios en los que se basa la integración en la región, que han dado forma y contenido al propio fenómeno de la integración. Las conclusiones a las que se llega en este trabajo resultan especialmente útiles para futuras investigaciones. Además, lo que añade interés a esta obra, se formulan propuestas concretas que podrían ser tenidas en cuenta por los gobiernos de los Estados y por las Organizaciones Internacionales. Los rasgos y los principios que, de acuerdo con el autor, definen la integración en el ámbito americano, nos remiten, a su vez, a los valores que están en las esencias del fenómeno de la integración. Como he tenido la oportunidad de señalar, en relación a la Comunidad
12
Prólogo
Iberoamericana de Naciones, pero aplicable igualmente a los procesos de integración en América Latina: “El acervo iberoamericano está constituido, por lo tanto, por un conjunto de principios, valores y compromisos que encuentran sus bases no sólo en una historia, una comunidad y una cultura común, labrada a lo largo del tiempo, sino también en la propia dinámica de diálogo, concertación y cooperación iberoamericana puesta en marcha por las Cumbres Iberoamericanas a partir de 1991, que ha permitido el progresivo desarrollo y afirmación de dicho acervo. La riqueza y operatividad del mismo, desde una perspectiva de paz, justicia, desarrollo, democracia y derechos humanos, en el mundo actual proporciona a la Comunidad Iberoamericana no sólo una especial responsabilidad en la consecución de dichos objetivos a nivel interno, sino igualmente un papel internacional relevante en la gobernanza de la sociedad mundial” (El acervo iberoamericano: Valores, principios y objetivos de la Comunidad Iberoamericana, Secretaría General Iberoamericana, Madrid, 2006, p. 13). Lo mismo acontece en la integración en la región americana que está dotada de una serie de rasgos, principios y valores que expresan el devenir de esos procesos de integración y resumen los aspectos centrales que los delimitan, tanto desde la óptica de las Relaciones Internacionales como desde la perspectiva del Derecho Internacional. A esta tarea le ha dedicado su tiempo el profesor Díaz Barrado con el convencimiento de que era posible llegar a conclusiones que despejaran algunas de las incertidumbres que plantea la integración en el continente americano y sobre la base de nociones que estuvieran bien asentadas en la práctica de la integración. Por esto, hay que felicitar al autor por el trabajo realizado, útil tanto para especialistas como para estudiantes, que representa una manera de comprender, mediante el análisis pormenorizado de los distintos procesos de integración americanos, de sus éxitos, problemas y perspectivas de futuro, lo que la integración, nos atrevemos a decir, no sólo americana, aporta a las relaciones internacionales en el siglo XXI. En Madrid a 20 de enero de 2018
Celestino del Arenal Moyúa Catedrático Emérito de Relaciones Internacionales
Introducción La integración en América es uno de los factores que más determinan el contenido que tienen las relaciones internacionales en este continente1 y, asimismo, es un componente esencial para comprender el papel que juega el ordenamiento jurídico internacional en nuestros días. En realidad, no sería posible examinar la realidad americana contemporánea sin tener en cuenta que se han producido múltiples y diversos esfuerzos de integración y que, además, los Estados americanos están decididos a otorgar a la integración un lugar fundamental en sus relaciones mutuas. La plasmación normativa e institucional de los esquemas de integración que ha ocurrido en América nos revela una práctica muy rica en esta materia que debe ser objeto de estudios pormenorizados. En verdad, es difícil no encontrar alusiones a la integración en las distintas reuniones internacionales, al más alto nivel, que han tenido lugar en el continente americano en los últimos cincuenta años, siendo así que, incluso, muchas de estas reuniones responden, en esencia, a la constitución o puesta en marcha de algún esquema de integración. En tiempos relativamente recientes, han tenido lugar, entre otras, por primera vez en la historia, la Reunión de Presidentes suramericanos, tal como ocurrió en Brasilia en el año 2000 y, un poco antes, se produjo también por primera vez la reunión de Presidentes americanos, en Miami, en 1994. En ambos casos se sientan las bases para la puesta en marcha de acuerdos o esquemas de integración, lo que significa que la voluntad integradora es uno de los campos que más preocupan al conjunto de los Estados americanos.
1
El presente trabajo es el resultado de una línea de investigación que he realizado durante muchos años. Se sitúa en el marco de las labores del Proyecto de investigación del Laboratorio iberoamericano para el análisis de la cultura, el comercio y el desarrollo como elementos de la cohesión social en Iberoamérica, 08-CAP31621-AECID. Convocatoria abierta y Permanente y del Proyecto: “Acciones de Dinamización, ‘Redes de Excelencia’, del Plan Nacional de I+D+I ‘Nuevos Desafíos del Derecho Internacional’ (Ref. DER2015-69273-REDT), MINECO/ FEDER, UE”. A lo largo de este trabajo las citas correspondientes a preceptos de tratados y expresiones de Resoluciones, Declaraciones, Planes de Acción de Conferencias y Cumbres e instrumentos similares aparecen entrecomillados sin poner, en la mayoría de los casos, la fuente puesto que son textos de uso común y de fácil acceso por Internet.
14
Introducción
Prescindir del estudio de la integración en América significaría desconocer uno de los rasgos que definen la identidad y la realidad americanas de nuestro tiempo y, además, implicaría hacer un balance equivocado de lo que está sucediendo en América y de la proyección política y económica que debe tener este continente hacia el futuro. En particular, como se ha dicho en relación con la integración latinoamericana que es una buena parte de la integración que acontece en el Hemisferio, “la integración latinoamericana constituye uno de los procesos históricos más prolongados, y también más azarosos, de la historia regional. Aspiración más que realidad, la integración latinoamericana ha sido objeto de numerosos abordajes académicos, todos los cuales, en su diversidad, parecieran coincidir en un aspecto clave: la integración regional no es un fenómeno unívoco sino que se expresa en una pluralidad de escenarios y modalidades que requieren, para ser comprensibles, de abordajes subregionales2”. Lo importante, en todo caso, es que la integración se ha constituido en uno de los temas capitales de la política exterior de los Estados americanos y que sería muy difícil explicar la evolución que se ha producido en este espacio, desde el final de la segunda guerra mundial hasta nuestros días, sin que prestásemos la debida atención al fenómeno de la integración. Numerosos estudios se han destinado a descubrir esta realidad y existe una abundante y rica práctica en la materia. La integración es una de las cuestiones centrales en el ordenamiento jurídico internacional contemporáneo y, también, de la realidad americana. El comportamiento de los Estados de este continente, incluso de aquellos que tienen una menor tradición integracionista, como es el caso de los Estados Unidos y Canadá, queda condicionado por su participación o no en esquemas de integración. En particular, podemos apreciar cómo estos Estados que, durante largo tiempo estuvieron ausentes de los esfuerzos de integración, se han sumado, desde principios de los años noventa del siglo XX, a la realidad integradora tanto con su incorporación al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como en las posiciones que han mantenido en relación con el eventual establecimiento de un Área de Libre Comercio en las Américas
2
Presentación por F. ROJAS ARAVENA, en La integración latinoamericana: visiones regionales y subregionales, Luis Guillermo Solís y Francisco Rojas Aravena (coords.), FLACSO, San José de Costa Rica, 2006.
Introducción
15
(ALCA). Pero, también, la doctrina científica ha destinado numerosos esfuerzos para el estudio de la integración en América, en particular en todo lo relativo a la integración que ha tenido lugar en América Latina y el Caribe. Se ha llegado a la conclusión, con razón, de que “en América Latina existe un consenso casi generalizado entre los actores políticos, económicos y sociales sobre las grandes y positivas virtudes de la integración regional. Ésta es vista como un dinamizador del crecimiento económico y una palanca importante para disminuir la desigualdad nacional y aumentar la cohesión social. El problema básico, que requeriría de una profunda discusión, es el de los costes de la integración y los esfuerzos que supone, al existir una creencia común, propalada incluso desde los gobiernos, de que es un proceso inevitable y de pura ganancia3”. No se puede decir, sin embargo, que la integración sea un fenómeno singular de América sino que también acontece, y con bastante intensidad, en otros continentes del planeta. La integración es, por lo tanto, un fenómeno global e internacional que se refleja en el conjunto de las relaciones internacionales y que afecta a la política exterior de todos los Estados. Más aún, se puede decir que la integración, que comenzó teniendo un carácter básicamente regional, se ha convertido en un fenómeno más global y universal no sólo porque cubre a la mayor parte de las regiones que se han conformado en la escena internacional sino, también, porque tiende a vincular a Estados que no necesariamente pertenecen a la misma región geográfica o histórico-cultural. Con esto, se están sobrepasando, en la realidad internacional, los límites que la integración en su óptica habitual y tradicional había marcado. Pero, en verdad, no podemos negar que las expresiones más destacadas de la integración tienen lugar, precisamente, en función de criterios básicamente geográficos y, por esto, los principales esquemas de integración los encontramos en los distintos continentes del planeta. Un fenómeno, en suma, regional y global que expresa su principal impronta a través de la instauración de acuerdos de alcance regional. Las regiones conforman, por ahora, el escenario ideal y más apropiado para que se activen esquemas de integración.
3
C. MALAMUD, Integración y cooperación regional en América Latina: diagnóstico y propuestas, Real Instituto Elcano, Documento de trabajo. 15/201526/10/2015, p. 5.
16
Introducción
En este sentido, Europa no sólo ha sido pionera en la implantación de la integración sino que, al mismo tiempo, se ha constituido en el continente que presenta, por ahora, el proceso de integración más sólido y articulado, desde la óptica normativa e institucionalmente. Hasta tal punto es así que, en realidad, la primera integración europea ha impedido que prácticamente surjan otros esquemas de integración en el espacio europeo. Con seguridad, los logros políticos y económicos, pero también de contenido social, que ha alcanzado la Unión Europea eran impensables cuando comenzó en la sociedad internacional el fenómeno de la integración. Ahora bien, debemos constatar que, en la actualidad, más allá de la integración que representa la Unión Europea, sólo la reciente creación de la Unión Económica Euroasiática, en 2015, que supone una ampliación del espacio europeo en sentido propio, se podría calificar como otro esquema de integración que interviene en este continente4. La integración está presente, y con fuerza, en Europa y la experiencia, en particular de la Unión Europea, ha aportado muchos elementos para la comprensión del fenómeno de la integración en su conjunto y, además como veremos, ha repercutido también en la integración americana. Pero, no debemos olvidar tampoco que África ha producido distintos esquemas de integración que tienden a una mayor multiplicidad y que hacen que se configure una realidad de integración mucho más compleja, al menos por lo que se refiere al número de acuerdos de integración que se han implementado5. La influencia de la integración africana en la integración en América es, sin duda, menor al haberse producido de manera más tardía pero, en todo caso, no cabe descartar que existan componentes que se influyan mutuamente. Por lo menos, en ambos supuestos, se ha producido un fenómeno de proliferación de esquemas de integración que, esencialmente, toman como base el criterio regional6.
4
5
6
C. M., DÍAZ BARRADO, La unión económica euroasiática: un paso crucial para la integración en el continente europeo y en el espacio euroasiático, Revista General de Derecho Europeo, nº 40, 2016, pp. 11-47. Por todos, C. M., DÍAZ BARRADO, Nuevas perspectivas de las instituciones económicas en el espacio africano: avances políticos y normativos, Anuario Español de Derecho Internacional, nº 28, 2012, pp. 59-104. M. KABUNDA, Integración regional en África: obstáculos y alternativas, Nova África, 2009, nº. 25, pp. 91-112.
Introducción
17
Lo importante para nosotros es que no se pueden desconocer estas realidades si queremos profundizar en la integración en América y que, por lo menos, debemos tenerlas en cuenta a grandes rasgos para delimitar y conceptuar desde la perspectiva político-jurídica el fenómeno de la integración que acontece en el espacio americano. Por supuesto, sería una equivocación trasladar a la integración americana los presupuestos, fundamentos, reglas y rasgos que perfilan la integración en otras zonas del planeta pero, al mismo tiempo, el análisis de la integración en América no puede prescindir de otras realidades que, en muchas materias, están muy próximas y que establecen mecanismos parecidos para la integración7. Más allá, la práctica americana en materia de integración nos descubre, sin embargo, que los esquemas que se han generado en América disponen de sus propias características y especificidades y que son portadores de rasgos singulares. Entre otras, podemos destacar, como una nota particular de la integración en América, “la débil imagen que transmiten los procesos de integración económica en América Latina más allá de la retórica de las cumbres presidenciales” siendo así que “a pesar de los logros, estos procesos continúan sujetos a importantes limitaciones que impiden que la integración subregional contribuya eficazmente al desarrollo económico de sus Estados miembros8”. En cualquier caso, todos los modelos y fórmulas que se utilizan para la integración y, también, todos los esquemas de integración responden a particulares condiciones políticas, económicas y de otra índole que son las que provocan su nacimiento y que determinan el contexto en el que se aplican. Esto hace que todos los procesos de integración estén dotados de una cierta singularidad y peculiaridad. Esto también justifica que se proceda a la realización de un estudio que se centre en exclusividad en la integración americana, con el fin de descubrir aquello que realmente la caracteriza y define. No obstante, el examen de la integración en América no resulta fácil puesto que nos enfrentamos a una realidad sumamente compleja porque la voluntad de los Estados americanos ha llegado a producir
7
8
Un análisis general de la integración en H. HEINONEN, Regional Integration and the State, Doctoral dissertation, University of Helsinki, Helsinki 2006. F. RUEDA-JUNQUERA, ¿Qué se puede aprender del proceso de integración europeo?, Nueva Sociedad, 219, enero-febrero 2009, p. 65.
18
Introducción
múltiples esquemas de integración que, además, responden a modelos y fórmulas muy distintas tanto por lo que se refiere a sus objetivos y dimensiones como en lo relativo a sus aspectos políticos y jurídicos. Sería una exageración decir que en América existen tantos esquemas de integración como Estados pero, sin embargo, no nos alejamos mucho de la realidad si afirmamos que los 35 Estados que conforman el continente americano han tenido la capacidad de implementar cerca de 15 procesos de integración. No se trata, por lo tanto, de una integración que presente elementos uniformes ni tampoco contamos con esquemas de integración que respondan a unos mismos fines u objetivos sino que, en el fondo, las expresiones de la integración en América son, en realidad, la manifestación de las diversas identidades e intereses que habitan en el continente y que hacen que se haya producido una “integración fragmentada”. Claro que existen elementos comunes pero se parte de una realidad enmarañada en la que los mecanismos de la integración están dotados de características propias y responden, en el fondo, al contenido de la voluntad de integración que se expresa en cada caso. El panorama de la integración en América se ha ido complicando con el tiempo y ha dado lugar a una realidad abigarrada en la que no resulta fácil establecer parámetros comunes y, menos aún, criterios que sirvan para cada uno de los esquemas de integración en los que se han embarcado los Estados de la región. Las particularidades son muchas y, al mismo tiempo, no se advierten tendencias nítidas que nos señalen el camino que en el futuro debe recorrer la integración en este espacio. Es verdad que se trata de una integración dinámica pero, como se decía en relación con América Latina y el Caribe, “el propio dinamismo ha llevado a una mayor complejidad del proceso, tanto en sus aspectos económicos como institucionales. Para consolidar los logros alcanzados se han adelantado iniciativas diversas, la mayoría de las cuales están orientadas hacia una mayor articulación y convergencia de los esquemas existentes9”. Pero que, en realidad, no han sido capaces de establecer modelos de integración que satisfagan el objetivo final que no es otro que asegurar el desarrollo económico y
9
Secretaría Permanente del SELA, Guía de Integración de América Latina y el Caribe SP/Di Nº 5-01, mayo 2001.
Introducción
19
social de la región y garantizar el bienestar de los pueblos y los ciudadanos10. A partir de ahí, sin embargo, se deben analizar los distintos esquemas de integración sin olvidar que, pese a todo, podemos descubrir algunos aspectos comunes y que, sobre todo, cabría identificar las principales pautas y principios sobre los que se asienta la integración americana. Por lo menos, pueden ser identificados los principales rasgos que definen la integración en América así como los primordiales fundamentos y principios que le sirven de base. La aproximación a la integración en América, que cabe hacer desde distintas perspectivas, se puede realizar también con una visión jurídica en la que se destaquen los componentes que normativamente y desde la óptica institucional perfilan este fenómeno. No se trata sólo de describir los diversos instrumentos jurídicos que se han adoptado, ni de reseñar únicamente el marco normativo que diseña cada esquema de integración y, mucho menos, la tarea debe consistir en resaltar los aspectos que configuran el sistema institucional del que se han dotado cada uno de estos esquemas integracionistas. Por el contrario, sin perder de vista todos esos factores, lo que queremos es ofrecer una visión de la configuración jurídica que en América ha alcanzado el fenómeno de la integración, en la que prime la consideración de aquellos rasgos que la perfilan y que determinan su plena conformación jurídica. Pero, también, es nuestra intención que se ofrezca un lugar destacado a los principios en los que se sustenta la integración en América que es lo que determina, al cabo, las expresiones y dimensiones que puede llegar a alcanzar. El estudio consiste, por ello, en la tarea de enfocar la integración en América desde la óptica de las relaciones internacionales pero con aquellos ingredientes jurídicos que están presentes en todo esquema de integración y que, se quiera o no, son los que mejor expresan el “marco constitucional” en el que se lleva a cabo la integración en esta región. En definitiva, queremos
10
En el caso de UNASUR se ha dicho que “podría avanzarse en otros que ofrecieran beneficios directos a los países y ciudadanos, como los proyectos conjuntos de infraestructura o energía, o los relativos a facilitar el intercambio entre personas y trabajadores”, AGENCIA ESPAÑOLA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO, La integración regional en América Latina: nuevos y viejos esquemas. Incertidumbres de futuro, Documento de Trabajo, Coordinación y elaboración: Mónica Colomer, noviembre 2015, p. 19.
20
Introducción
resaltar, al hilo del análisis de la realidad integradora en América, aquellos componentes que resumen los rasgos que tiene cada esquema de integración y que han recibido algún tipo de traducción jurídica11. La importancia de la integración en el orden internacional supone, aunque no se reconozca, la existencia de una rama de este ordenamiento jurídico que podemos denominar “derecho de la integración” y que, como todo sector del ordenamiento jurídico, dispone de sus propios valores y principios y, además, de reglas autónomas y de específicos procedimientos de creación de normas. Más allá, por lo tanto, de las características que definen en particular al “derecho de la integración” y que, en el caso de la integración en América, se expresan con mayor o menor intensidad según el esquema de integración de que se trate, la primera tarea que debemos realizar consiste en determinar aquellos rasgos que perfilan a la integración en un determinado contexto y que, a la postre, son los que nos indican las características que tendrá el “ordenamiento jurídico de la integración”. Hace algún tiempo se indicó que “el Derecho de la Integración es el conjunto de normas jurídicas que regulan un proceso de integración entre dos o más países. Esta expresión designa, al mismo tiempo, la disciplina o los estudios sistemáticos que se ocupan de dicho ordenamiento jurídico. Las principales categorías analíticas a ser utilizadas por esta disciplina, se identifican con mayor precisión en la medida en que sea posible captar la naturaleza de este nuevo sistema normativo” siendo así que “hasta el surgimiento, hace poco más de treinta años, de los esquemas o programas de integración económica regional, en especial del programa de integración de la Comunidad Europea, el estudio de los ordenamientos jurídicos para la regulación de las relaciones internacionales no prestó gran atención a la posibilidad de que aquellos nuevos procesos pudiesen dar lugar al establecimiento de sistemas jurídicos diferentes del Derecho Internacional tradicional12”. Por esto, 11
12
Un análisis que puede servir de partida: J. H., LAVOPA, La dimensión jurídica de la integración, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, http:// cari.org.ar/pdf/dimension.pdf. También, S. NEGRO, Derecho de la integración. Manual, Editorial B de f, 2010; y J. M. SOBRINO HEREDIA, El derecho de la integración, THEMIS: Revista de Derecho, nº. 42, 2001 (Ejemplar dedicado a Derecho de la Integración), pp. 7-27. A. ZELADA CASTEDO, Derecho de la Integración Económica Regional, Buenos Aires 1989, p. 19.