ENVEJECIMIENTOS Y CINES IBÉRICOS
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
ENVEJECIMIENTOS Y CINES IBÉRICOS BARBARA ZECCHI, RAQUEL MEDINA, CRISTINA MOREIRAS-MENOR, MARÍA PILAR RODRÍGUEZ (Editoras)
Maria Inês Castro e Silva María Donapetry Patrícia Martinho Ferreira Santiago Fouz Hernández Ramon Girona Concha Gómez João Paulo Guimarães Julián Daniel Gutiérrez Albilla Patricia Keller Margarita Ledo Andión Asier Leoz María Marcos Ramos Raquel Medina Imma Merino
Guillem Molla Cristina Moreiras-Menor Jitka Ondrušková Eva París-Huesca Àngel Quintana María do Cebreiro Rábade Villar María Pilar Rodríguez Carlos Roldán Larreta Celia Sainz Javier Sánchez Zapatero Paul Julian Smith Félix Zamora Gómez Barbara Zecchi
tirant humanidades Valencia, 2021
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© Barbara Zecchi Raquel Medina Cristina Moreiras-Menor María Pilar Rodríguez
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18802-21-8 MAQUETA: Innovatext Ilustración de cubierta: © Barbara Zecchi, 2021 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice AGRADECIMIENTOS............................................................................................ 11 INTRODUCCIÓN. EL ENVEJECIMIENTO EN LA SOCIEDAD. EL ENVEJECIMIENTO EN EL CINE..................................................................... 15 Barbara Zecchi, Raquel Medina, Cristina Moreiras-Menor y María Pilar Rodríguez
I. EL ENVEJECIMIENTO DEL AUTEUR Capítulo 1 ZOMBIS, DEMENCIA Y LA MEDICALIZACIÓN DE LA POBREZA EN CAVALO DINHEIRO, DE PEDRO COSTA.............................................. 63 João Paulo Guimarães
Capítulo 2 PASIÓN Y REDENCIÓN: EL ENVEJECIMIENTO EN ALMODÓVAR.. 79 Paul Julian Smith
Capítulo 3 VISIONES DE Y DESDE LA VEJEZ EN EL CINE VASCO......................... 95 María Marcos Ramos
Capítulo 4 L’ENVELLIMENT I LA HUMANITZACIÓ DELS MITES EN EL CINEMA D’ALBERT SERRA................................................................................................ 121 Àngel Quintana
Capítulo 5 TABLAS, MEMORIA, DESEO: LA VEJEZ EN EL CINE DE VENTURA PONS...................................................................................................................... 141 Santiago Fouz Hernández
Capítulo 6 WAYS OF SEEING: EL ENVEJECIMIENTO EN EL CINE DE ISABEL COIXET................................................................................................................. 169 Concha Gómez
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Índice
II. CUERPOS QUE ENVEJECEN Capítulo 7 LA ÉTICA DE LA FINITUD QUEER: ENVEJECIMIENTO Y DUELO EN MORRER COMO UN HOMEM DE JOÃO PEDRO RODRIGUES...... 193 Julián Daniel Gutiérrez Albilla
Capítulo 8 CORPOS NON PRODUTIVOS NO NOVO CINEMA GALEGO ............. 225 Margarita Ledo Andión
Capítulo 9 “ESTE CUERPO ES MÍO”: RESIGNIFICACIÓN DE LA MADUREZ DE LA MUJER EN EL CINE DE PILAR MIRÓ Y JOSEFINA MOLINA . 247 Eva París-Huesca
Capítulo 10 LOLA HERRERA ENTRE DOS MARIOS: UNA CONVERSACIÓN....... 273 María Donapetry
Capítulo 11 CINE VASCO DE LOS 90: UNA VISIÓN HETEROGÉNEA DE LA TERCERA EDAD................................................................................................. 285 Asier Leoz
III. ENVEJECIMIENTO Y MEMORIA Capítulo 12 PEDRO COSTA E MIGUEL GOMES: ENVELHECIMENTO E MEMÓRIA COLONIAL NO CINEMA PORTUGUÊS CONTEMPORÂNEO................... 309 Patrícia Martinho Ferreira Maria Inês Castro e Silva
Capítulo 13 PROSOPOGRAFÍA, GENERACIÓN, COHORTE. EL NUEVO CINE GALLEGO ANTE EL PASADO CULTURAL................................................. 339 María do Cebreiro Rábade Villar
Capítulo 14 RECUERDOS Y OLVIDOS: LA VEJEZ EN EL CINE DE LA MEMORIA. 367 Javier Sánchez Zapatero
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Índice
Capítulo 15 LA TERCERA EDAD EN EL CINE VASCO: LA MIRADA TRANSGRESORA DE LA GENERACIÓN KIMUAK.......................................................................... 389 Carlos Roldán Larreta
Capítulo 16 ZUBIAK: MAIXABEL LASA Y LOS PUENTES RESTAURATIVOS........ 413 María Pilar Rodríguez Jitka Ondrušková
Capítulo 17 “EL IMSERSO DE LA MEMORIA” DE LOS VENCIDOS: MONTSE ARMENGOU Y RICARD BELIS...................................................................... 433 Guillem Molla
Capítulo 18 EL TIEMPO, LA VEJEZ Y LA MEMORIA EN EL CINE CATALÁN RECIENTE............................................................................................................ 459 Ramon Girona
Capítulo 19 CASA DE NINGÚ: MEMÒRIA I RESISTÈNCIA DE VEUS CREUADES ENTRE UNA RESIDÈNCIA DE GENT GRAN I UN POBLE MINER EN PROCÉS D’ABANDONAMENT................................................................ 481 Imma Merino
IV. EL ENVEJECIMIENTO DEL CINE Capítulo 20 LAS MUERTES DE LA IMAGEN. ERRANCIA, ENTROPÍA Y PROYECCIONES DE LUZ................................................................................. 507 Patricia Keller
FILMOGRAFÍA. EL ENVEJECIMIENTO EN LAS PRODUCCIONES CINEMATOGRÁFICAS IBÉRICAS.................................................................... 547 Celia Sainz
NOTAS BIOGRÁFICAS.......................................................................................... 555
AGRADECIMIENTOS
Este volumen se ha desarrollado casi completamente durante los largos meses de la COVID-19, una pandemia que ha catapultado nuestras vidas a unos nuevos espacios de paradojas: la ilusión de comunicación dentro del aislamiento, la experiencia de proximidad pese a la lejanía, y la falacia de una mayor libertad de expresión frente al incremento de renovados controles sociales y ataques a la privacidad. Nuestros entornos académicos, desde hace tiempo bajo amenaza por la racionalidad instrumental del paradigma neoliberal y la consecuente crisis del estado del bienestar, han recibido nuevos golpes frontales: la pandemia se está utilizando como pretexto para recortes que están destripando las universidades públicas y privadas, en particular las humanidades. Aún así somos conscientes, como docentes universitarias con seguridad de empleo, de nuestros privilegios dentro de un contexto global que ha puesto en evidencia y ha exacerbado las desigualdades: el enriquecimiento desproporcionado de unos (los de siempre) frente a la precariedad e incertidumbre de una mayoría cada vez más grande, hecha de minorías raciales, de mujeres, de habitantes del Sur Global, y de otros sectores de la población cuya subsistencia tambaleaba incluso antes de la pandemia. Entre los grupos más afectados se encuentran las personas mayores, el tramo de población más vulnerable al virus, no solo por cuestiones biológicas sino también por razones socioeconómicas y por prácticas discriminatorias edadistas (la edad ha sido uno de los factores más determinantes para elegir quien recibía un respirador en las UCIs). Mientras estamos escribiendo estas líneas, más del 90% de las muertes por la COVID-19 hasta la fecha corresponde a personas de más de 55 años; y después de los hospitales, las residencias de mayores están entre los lugares con un porcentaje más alto de fallecimientos.
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Agradecimientos
Cuando empezamos este volumen, la vejez era sinónimo de invisibilidad. Con la pandemia, las personas mayores han asumido un nuevo protagonismo que, en lugar de desmantelar las narrativas dominantes de decadencia y vulnerabilidad del imaginario cultural, ha consolidado su posición de víctimas. Más que nunca, los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales y los productos culturales han espectacularizado la vulnerabilidad del envejecimiento. En este sentido, como nos han enseñado Judith Butler y Athena Athanasiou con sus reflexiones en Dispossession: The Performative in the Political (Polity Press: Cambridge, 2013) a pesar de las buenas intenciones, los discursos de victimización dejan de ser válidos cuando sustituyen la posibilidad de movilización política y de resistencia. De ahí que en el contexto actual este volumen haya adquirido una trascendencia política que no tenía cuando se concibió. ¿De qué forma el cine contribuye a la perpetuación de los estereotipos edadistas? ¿Cómo puede transformar el mismo marco que ha perpetuado y legitimado? ¿Cómo se visibiliza el envejecimiento de forma ética? ¿Cómo se denuncia la mirada reificadora o, en el mejor de los casos, cómo se transforma en acción política la mirada afectiva, paternalista y, en el sentido más literal del término, patética? El espectro de la COVID-19 recorre estas páginas. Implícita o explícitamente está presente en estas reflexiones: ha retrasado los estrenos de algunas de las películas que estudiamos, ha limitado nuestro acceso a archivos y filmotecas, ha aumentado nuestras responsabilidades familiares dificultando nuestro trabajo, y ha limitado nuestras relaciones a la esfera virtual. Desde esta cuarta pared, las editoras agradecemos en primer lugar a las autoras y autores de los capítulos que, a pesar de las circunstancias, o precisamente debido a ellas, han aceptado con entusiasmo, y desde un mismo compromiso ético, nuestra invitación a colaborar en este proyecto, produciendo unos trabajos excepcionales. Agradecemos también a Ventura Pons y a Lola Herrera que han accedido generosamente a unas entrevistas tan íntimas y reveladoras; a Félix Zamora que ha traducido del inglés en tiempo récord el capítulo que concluye este volumen; y a Celia Sainz
Agradecimientos
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que ha editado con profesionalidad y esmero extraordinarios estas páginas, además de recopilar una imprescindible filmografía. Muchas gracias también a las y los cineastas, las productoras y las otras instituciones que nos han cedido los derechos de reproducción de las imágenes: Pedro Costa, El Deseo, Oria Films, Albert Serra y Andergraun Films, Ventura Pons y Els Films de la Rambla, Isabel Coixet y Miss Wasabi Films, João Pedro Rodrigues, João Rui Guerra da Mata y Rosa Filmes, Xacio Baño, Margarita Ledo, Egeda, Sogepaq, Video Mercury Films, Sabre Producciones, KRK Ediciones, Juanma Bajo Ulloa, María Lopetegui y Euskadiko Filmategia, Zeitun Films, Filmika Galaika, Ingrid Guardiola, Montse Armengou, Ricard Belis y Sense Ficció - TV3, O Som e a Fúria, Lola Films, Kimuak, Txintxua Films, Jon Sistiaga, Eva Vila, Benecé Produccions, Neus Ballús, Adrián Onco, National Science & Media Museum/Science & Society Picture Library, Pere Portabella y Films 59, the Estate of Stan Brakhage, Marilyn Brakhage y Fred Camper, Barbara Casavecchia, Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi. Damos las gracias también a la Editorial Tirant lo Blanch, y en particular a Elia Domingo Barberá, que ha confiado en nosotras, apoyando con entusiasmo nuestro deseo de publicar un volumen plurilingüe. Y a la Universidad de Michigan, a la Universidad de Massachusetts, y al equipo de investigación de Comunicación de la Universidad de Deusto por la cofinanciación. Finalmente, una mención especial merecen nuestras y nuestros estudiantes que han contribuido al diálogo sobre los temas de este volumen; y nuestras familias que nos han acompañado a lo largo de esta iniciativa, con todo el apoyo y cariño de siempre. Dedicamos este volumen a la memoria de las personas mayores que nos han dejado en estos meses durante la COVID-19.
INTRODUCCIÓN. EL ENVEJECIMIENTO EN LA SOCIEDAD. EL ENVEJECIMIENTO EN EL CINE Barbara Zecchi University of Massachusetts Amherst Raquel Medina Aston University Cristina Moreiras-Menor University of Michigan María Pilar Rodríguez Universidad de Deusto
1. DECADENCIA O ÉXITO: LA FALSA DICOTOMÍA EDADISTA En 1969, Robert N. Butler acuña el término “ageism” para referirse a la discriminación por edad o, en sus palabras, a los prejuicios de “un grupo etario contra otro grupo etario” [one age group against another age group] (1969, p. 243). El gerontólogo norteamericano precisa que el edadismo es una discriminación invisibilizada por una sociedad como la estadounidense que da más valor a “la acción y al vigor de la juventud frente a la sabiduría y la experiencia que se adquieren con la edad” [action and the vigor of youth over wisdom and experience of age] (1969, p. 243). La incertidumbre de la lengua española que—más de 50 años después del neologismo de Butler— todavía oscila entre las palabras “edadismo,” “etarismo,” “edaísmo,” o hasta “ageísmo” para indicar el mismo concepto, y el hecho que el Diccionario de la Real Academia no contemple aún ninguno de
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Barbara Zecchi, Raquel Medina, Cristina Moreiras-Menor y M.ª Pilar Rodríguez
estos términos1 son evidencia de la poca visibilidad que tiene esta forma de discriminación también en la sociedad española. En el resto de Europa, la situación no parece ser muy diferente: el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) todavía no hace referencia explícita a los derechos de las personas mayores como tales. En los casos de discriminación por edad, el CEDH usa la categoría de “otra condición.” El reciente informe de Naciones Unidas “Global Report on Ageism” (19 marzo 2021) afirma que la discriminación por razón de edad provoca el empeoramiento del estado de salud, el aislamiento social y adelanta la muerte. El informe pide que se actúe con rapidez para aplicar estrategias eficaces contra el edadismo porque envejecer supone además el riesgo de la pobreza. Pero también lamenta que la información precisa sobre la precariedad en la vejez se vea obstaculizada por la ausencia de una base de datos internacional. Para muchos países la edad es un significante sin significado. Los estudios etarios (o estudios sobre el envejecimiento: age/ing studies en inglés) constituyen una disciplina relativamente reciente que se ha conceptualizado dentro de un marco fundamentalmente blanco, occidental y heteronormativo. Los trabajos pioneros coinciden en denunciar los discursos hegemónicos que retratan la edad avanzada como una época de decrepitud, aislamiento social, pasividad, vulnerabilidad, improductividad económica y pobreza; en reiterar que la discriminación por edad está más extendida que el sexismo y el racismo; y en afirmar que afecta a cualquier ser humano que haya llegado a la tercera edad (Butler, 1969; Barrow & Smith 1979; Bythway 1995; Palmore 2001). Aún así el edadismo no repercute en el ser humano siempre de la misma forma, ni en todos los grupos de la misma manera. Una perspectiva historizada e interseccional—que 1
En México se usa también el término “viejismo.” El Fundéu RAE hizo una primera recomendación en 2014 y en 2020 reiteró que hay que usar “edadismo,” término que evita anglicismos y mantiene la referencia a la palabra edad, lo que no ocurre en la forma edaísmo.
Introducción. El envejecimiento en la sociedad. El envejecimiento en el cine
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estudie el envejecimiento sin naturalizaciones ahistóricas, y en relación con el género y la sexualidad, la raza y la etnicidad, el estatus socioeconómico y el contexto geopolítico, la capacidad física y mental, etc.—es fundamental para ilustrar la diversidad de la experiencia de la vejez. El respeto por la sabiduría adquirida por la experiencia, la jerarquía por antigüedad y la veneración prescrita hacia la tercera (y cuarta) edad han fundamentado la base de la moral y el ordenamiento social de la mayoría de las civilizaciones. Entre los numerosos ejemplos de sistemas socioculturales y políticos gerontofílicos baste citar las lecciones de los viejos sabios del Confucianismo, la representación bíblica de un dios padre como un hombre mayor, la gerontocracia griega con la Gerusía en Esparta, el Senado en Roma, el Conseil des Anciens en Francia, o los Ocho Inmortales del Partido Comunista en China, entre otros. Con la modernidad, la revolución burguesa y los nuevos sistemas de producción, estas expresiones de gerontofilia se van paulatinamente desplazando hacia formas ideológicas, discursivas y materiales de gerontofobia. La expansión capitalista neoliberal encuentra “razón de sobra para reconocer, si no exagerar, las cualidades degenerativas de la edad” [ample reason to acknowledge, if not exaggerate, the degenerative qualities of age] (Cole, 1983, p. 38) y en la actualidad, paradójicamente, el mismo sistema que fomenta la discriminación edadista alimenta un potente mercado dirigido a la vejez, y en particular a la vejez de las mujeres. Los discursos hegemónicos neoliberales fabrican nociones del envejecimiento que atribuyen al cuerpo indicadores visibles, socialmente percibidos y concebidos como signos de decadencia y declive, que necesitan ser ocultados y borrados. Según Margaret Gullette (2004), la edad y el envejecimiento han sido naturalizados en exceso [overnaturalized] por los “maestros de lo natural que se afanan en borrar la cultura” [the masters of the natural who busily erase culture] (p. 102), que nos inducen a lidiar con el envejecimiento al tratarse
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de algo espantoso, sinónimo de pérdida, enfermedad, dependencia, fragilidad, falta de deseo sexual, improductividad y hasta de pobreza. La discriminación por edad no se manifiesta solo como confrontación entre dos grupos (jóvenes y mayores), como había sugerido Robert Butler, sino también contra uno mismo. Desde las primeras etapas de la vida, el cuerpo está sometido a un constante autoescrutinio (Twigg, 2004, p. 61), y a un proceso de internalización de los estereotipos negativos del envejecimiento (Levy & Schlesinger, 2001; Serra, Watson, Sinclair & Kneale, 2011). Estos discursos negativos— la llamada “narrativa dominante de decadencia” [the master narrative of decline] según Gullette (1997, 2004)—, nos envejecen más que la biología. La vejez no es simplemente la consecuencia ineludible de un proceso de deterioro biológico, sino también el resultado de condicionamientos socioculturales que imponen sobre la edad unos significados que, a su vez, se conciben como originados por el propio envejecimiento. Para decirlo con Gullette, “envejecemos por la cultura” [we age by culture] (2004). Sin embargo, en lugar de cuestionar los discursos edadistas, en claro contraste con la conceptualización de esta fase de la vida como declive y dependencia, a partir de los años cincuenta la gerontología social ha desarrollado unas normas para envejecer con éxito, que van más allá de meras cuestiones de salud basadas en la distinción entre lo patológico (personas mayores con enfermedades o discapacidades) y lo no patológico (las que no padecen ninguna de ellas), distinción que definía la vejez anteriormente. El envejecimiento exitoso [successful aging] (Rowe & Kahn, 1997) en cambio toma en consideración, además de la baja probabilidad de enfermedad y discapacidad, otros dos factores: la habilidad funcional cognitiva y física y el compromiso activo con la vida. De ahí que las industrias farmacéuticas, cosméticas y del ocio productivo, y los imperativos neoliberales de mantenernos activos, autónomos y responsables, la actividad física, la actividad sexual, el turismo, el uso de productos cosméticos, y las cirugías estéticas, etc., se conviertan en elementos que favorecen y fomentan la concepción de la vejez como un espacio de consumo.
Introducción. El envejecimiento en la sociedad. El envejecimiento en el cine
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Las políticas neoliberales de austeridad y la diversidad de oportunidades de mercado han sido responsables de la afirmación de la noción de envejecimiento exitoso con el objetivo de, por una parte, retrasar los costes médicos que supone la longevidad de la población para las arcas de los estados y, por otra, abrir un sinnúmero de nichos de mercado destinados principalmente a la tercera edad. En este contexto, las personas que prefieren no ser activas, o que no pueden serlo por cuestiones económicas, enfermedad o discapacidad, se consideran como un problema para la sociedad por su actitud complaciente (Katz, 2000). En definitiva, el envejecimiento exitoso no difiere en sustancia de los discursos de decadencia porque se concibe como un intento de antienvejecimiento. En ambos casos la vejez se considera la peor fase de la vida que hay que temer, retrasar y prevenir. Para superar el enfoque binario entre decadencia o éxito, Linn Sandberg (2013) reivindica un espacio teórico para la vejez que define como envejecimiento afirmativo [affirmative aging] que, por un lado, reconoce las especificidades materiales del cuerpo que envejece, pero, por el otro, las desvincula de cuestiones de productividad, independencia y actividad. Sandberg reelabora los argumentos del corpomaterialismo feminista, y, como había hecho Judith Butler para las teorías del género, defiende la vuelta del enfoque de los estudios etarios al cuerpo, un enfoque que la gerontología cultural había abandonado por la tesis de Gullette (1997, 2004, 2013) de que “envejecemos por la cultura” [we age by culture]. Por medio de aproximaciones interseccionales, y siguiendo el concepto deleuziano de “diferencia positiva” [positive difference], Sandberg propone que la diferencia del envejecimiento se tiene que entender como “una fuerza prolífica y productiva” [as a proliferative and productive force] (2013, p. 19): El envejecimiento afirmativo, en contraste con el envejecimiento exitoso, no aspira a no tener edad ni intenta rechazar y combatir la vejez, sino que busca una conceptualización y aceptación de la vejez en toda su diversidad, desde la activa hasta la sedentaria, desde la sexualmente vibrante hasta la sexualmente indiferente. La vejez afirmativa es, en úl-
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En este contexto el envejecer se puede entender como parte de un proceso de devenir—el concepto de “becoming” de Braidotti vía Deleuze (2006)—, es decir, un proceso de producción continua de la diferencia. Por lo tanto, dentro de esta concepción neomaterialista del envejecimiento, al igual que ocurre con el género según Butler, la edad también tiene un carácter de performatividad (Woodward, 2006): el envejecimiento “se hace” [we do age] (Schroeter, 2005, p. 147). Cheryl Laz comenta que “la expresión popular ‘actúa según tu edad’ ofrece una útil metáfora de la dimensión performativa” [the common expression ‘act your age’ provides the useful metaphor of performance] (1998, p. 85) de esta etapa de la vida. Desde los primeros trabajos de los estudios etarios, el género ha sido la interseccionalidad que ha suscitado mayor interés. En los mismos años en los que Robert N. Butler acuñaba el término “ageism,” Simone de Beauvoir, en su libro La vejez (1970/1983), ponía de manifiesto la diferencia entre envejecimiento femenino y masculino. Para la filósofa francesa, si el sistema capitalista margina a todas las personas mayores cuando dejan de ser productivas, las mujeres postmenopáusicas sufren además la discriminación de la sociedad patriarcal por haber perdido la capacidad reproductiva. Hay una falta de simetría entre el envejecimiento masculino y el femenino, puesto que la vejez estigmatiza más a las mujeres que a los hombres (Pearsall, 1997; Kegan, 2002). Como decía Susan Sontag, el envejecimiento es la convención social que realza al hombre, pero que destruye progresivamente a la mujer (1972/1983, p. 29).
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Affirmative old age, in contrast to successful ageing, does not aspire to agelessness or attempt to reject and fight old age, but instead seeks a conceptualisation and acceptance of old age in all its diversity, from active to sedentary, from sexually vibrant to sexually indifferent. Affirmative old age is as such ultimately a political force and empowering strategy.