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ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES EN EL SPIEGEL HISTORIAEL. Un acercamiento a través del Análisis Crítico del Discurso Histórico.


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES EN EL SPIEGEL HISTORIAEL. Un acercamiento a través del Análisis Crítico del Discurso Histórico.

RAÚL SÁNCHEZ PRIETO

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este trabajo ha contado con una subvención del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación en el marco del programa “Alianzas Europeas”. This work has also been partially supported by the EC2U Alliance Virtual Institute for Quality Education (Grant Agreement 101004065 — EC2U — EAC-A02-2019 / EAC-A02-2019-1).

© Raúl Sánchez Prieto

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-539-2022 ISBN: 978-84-19071-33-0 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN: LA LINGÜÍSTICA Y LA PERCEPCIÓN DE PUEBLOS EXTRANJEROS EN LA EDAD MEDIA............................

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2. IMÁGENES Y ACTITUDES PRECONCEBIDAS SOBRE ESPAÑA EN LOS PAÍSES DE HABLA NEERLANDESA: LA LEYENDA NEGRA..................................................................................................

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2.1. El conocimiento y análisis de imágenes preconcebidas como punto de partida para el análisis histórico...............................................

21

2.2. Los narrativos hispanófobos de la Leyenda Negra: origen, transmisión de las imágenes y actitudes preconcebidas sobre España y los españoles.................................................................................

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2.2.1. La 2.2.2. La 2.2.3. La 2.2.4. La

España España España España

antisemita..................................................... inquisitorial y fundamentalista...................... genocida....................................................... pobre, atrasada y retrógrada..........................

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3. CORPUS Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN.............................

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3.1. Corpus: el Spiegel Historiael........................................................

45

3.2. Diseño de la investigación...........................................................

47

3.2.1. Posicionamiento teórico y metodológico......................... 3.2.2. Hipótesis de partida....................................................... 3.2.3. Herramientas de análisis: Análisis Crítico del Discurso Histórico.........................................................................

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4. LA VISIÓN DE ESPAÑA EN EL SPIEGEL HISTORIAEL...............

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4.1. Caracterización geográfica de España (tópico: geografía).............

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4.2. Caracterización religiosa de España (tópico: religión)...................

94

4.3. Caracterización étnica y cultural de España (tópico: étnica y cultura).............................................................................................

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4.4. Caracterización de la moral cristiana de los españoles (tópico: virtutes)........................................................................................

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4.5. Descripción de conflictos y guerras en suelo ibérico (tópico: conflicto y guerra)..............................................................................

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Índice

4.6. Descripción de las riquezas materiales y culturales de España (tópico: riquezas materiales y culturales)..........................................................

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5. CONCLUSIONES Y RETOS................................................................

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6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.....................................................

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1. INTRODUCCIÓN: LA LINGÜÍSTICA Y LA PERCEPCIÓN DE PUEBLOS EXTRANJEROS EN LA EDAD MEDIA

España y los españoles miran hacia una larga historia de animadversión hacia ellos por parte de una buena parte de Europa occidental. A partir del siglo XVI, y no solo hasta el XVII, “España tiene mala prensa” (López de Abiada/López Bernasocchi 2004: 109), especialmente en los países protestantes del centro y norte de Europa. A pesar de una cierta mejora de la imagen internacional de España desde el final de la dictadura franquista y, sobre todo, desde los años noventa, esta mala fama de la nación ibérica sigue estando presente en Europa (García Cárcel 2017: 13), especialmente en el discurso mediático y popular de los Países Bajos y Flandes. Se sabe bien cómo y por qué surgió la Leyenda Negra, pues ha sido objeto de numerosos estudios desde la segunda mitad del siglo XX, desde Arnoldsson (1960) hasta Pérez (2009), Rodríguez Pérez (2015), Roca Barea (2017) o Martínez Luna (2018). Todos estos estudios analizan la hispanofobia como un fenómeno de la Edad Moderna que nace con el ascenso de la Monarquía Hispánica. Sería licito preguntarse si esas tendencias hispanófobas no existían con anterioridad al siglo XV, cuando la ocupación de Nápoles y Sicilia por parte de la Corona de Aragón y el auge del catolicismo español encarnado por Alejandro Borgia fueron los responsables del inicio de la animadversión (en un principio italiana, luego europea) hacia los españoles (García Cárcel 2017: 47). En este libro se explora la posible prehistoria de ese conjunto de percepciones negativas hacia España y los españoles que se conoce como la “Leyenda Negra”. Para ello se recurre a un análisis


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lingüístico, fundamentalmente enraizado en el Análisis Crítico del Discurso, de una de las crónicas históricas más determinantes de la historiografía de la región europea que más impulsó, junto con Inglaterra, el concepto de Leyenda Negra en el siglo XVI, los Países Bajos. Como se verá, el Spiegel Historiael, es una colección de cinco libros publicados en los siglos XIII y XIV por Jacob van Maerlant y Lodewijk van Velthem que narran la historia universal desde sus comienzos hasta el siglo XIII. Se trata de una adaptación al lector neerlandés de la época del famoso Speculum Maius de Vincent de Beauvais, obra escrita en latín y perteneciente formalmente al género literario medieval del “speculum”. A diferencia de los “specula” tradicionales, retratos morales de carácter subjetivo, el Speculum Maius y el Spiegel Historiael son más bien enciclopedias históricas que pretenden exponer hechos pasados de manera objetiva (Franklin-Brown 2012: 273). Por esta razón, el Spiegel Historiael es una fuente válida a la hora de determinar posibles antecedentes de la Leyenda Negra en los Países Bajos (y en los países de la Europea Occidental en general). La hipótesis de partida es, necesariamente, la presencia de algún tipo de poso antihispánico en las sociedades de habla neerlandesa que explique por qué la propaganda hispanófoba cuajó en la Holanda y el Flandes del siglo XVI con tanto éxito y en tan poco tiempo. El estudio que aquí se presenta propone un enfoque para el estudio de la percepción histórica de naciones basado en la empiría. Este método empírico permitirá investigar qué imagen se transmitió de España y de los españoles a las sociedades holandesa y flamenca de la Baja Edad Media antes de que eclosionara la Leyenda Negra. Se parte de un setting histórico, cultural y lingüístico concreto, los territorios de habla neerlandesa del siglo XIV. Obviamente, aún no se puede hablar de settings nacionales, aunque ya en esa época estuviesen definidos en cierta forma los territorios que posteriormente formarían Holanda (en torno a Delft, Leiden y Ámsterdam) y Flandes (entorno a Brujas, Amberes y Bruselas). Hasta la expansión española hacia Italia y el Norte de Europa, holandeses y flamencos apenas tenían una historia propia de relaciones con España y los españoles. Especialmente en el caso de aquellas culturas con poco contacto entre ellas, la percepción de un pueblo de lengua diferente


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con el que no se comparte ni siquiera frontera se suele componer de imágenes estereotipadas, pues “l’image de l’Autre est construite à travers un discours où le stéréotype règne en maître glorieux” (Laarimi/Ouasti 2001: 117). En el caso de países vecinos o con los que existen contactos políticos y culturales, la visión del “otro” es, en parte, una herramienta de cohesión interna del propio pueblo (y posteriormente, nación, cfr. Fernández Montesinos 2016: 60). En lo que respecta a territorios no colindantes que apenas mantienen relaciones políticas, culturales y económicas, las imágenes se desarrollan principalmente de forma indirecta. En la Edad Media la visión del Otro estaba determinada por la religión y la lengua (junto al territorio donde habitaban, véase Hastings 1997: 25) y que incluso ya empezaba a desarrollarse algún tipo de identidad nacional en este sentido, obviamente muy imbuido por la visión bíblica dominante en Europa: “There is in fact overwhelming evidence that ‘natio’ was regularly used in the Middle Ages in the Vulgate sense of a people distinct by ‘language, laws, habits, modes of judgement and customs’ (Hastings 1997: 17). Por lo tanto, los pueblos extranjeros eran vistos como grupos humanos diferentes al propio en términos religiosos y lingüísticos. Quizá esto explique, en el mundo germánico, las dos líneas de separación tradicionalmente marcadas por las sociedades del centro y norte de Europa en la Edad Media y en épocas posteriores. En lo que se refiere a la etnicidad, de un lado están quienes hablan “la lengua (germánica) del pueblo”, el “dietsc” en neerlandés medio o “diutisch” en alto alemán medio (o “thedisch”, “nativo”, en inglés medio), y de otro los hablantes de lenguas extranjeras (preferiblemente -pero no solo- románicas: “die Welschen”, “de Waalsen”, “the Welsh”). En lo referente a la religión, la gran línea divisoria separa al pueblo cristiano de un lado y a todos los demás del otro. En esta categoría se incluyen tanto a los todavía paganos como a los musulmanes (“infieles”, “sarracenos”). En este contexto, y siguiendo a, entre otros, Davies (2004: 575) se podría hablar ya en la Edad Media de incipientes “nationes”, al menos en el sentido de “naciones populares” de Jakobsson (1999), y, por lo tanto, de una autopercepción que, al igual que en la actualidad, está también condicionada por las percepciones que se tienen de las demás “nationes”. Estas percepciones están obviamente


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condicionadas por las dos categorías anteriormente introducidas, la comunidad de lengua y la religión, y, por esa razón, son en parte diferentes a las del mundo moderno o contemporáneo. No obstante, si ya en esta época hay una imagen más o menos formada de las naciones vecinas contrapuesta a la propia (Ehlers 1995:10), será legítimo estudiar las percepciones que una comunidad lingüísticocultural y religiosa determinada (“natio A”) tenga de otra y de sus gentes (“natio B”). En el caso que nos ocupará, la “natio A” es la comunidad de lengua germánica autodenominada “dietsc” o “duutsc” (el endoglotónimo “nederlantsch” nace posteriormente) y aglutina a todos los hablantes del bajofranconio en los territorios históricos de Holanda y Brabante. Se trata de una “natio” cristiana que vive en diferentes entidades políticas influenciada tanto por la “alemana” (con la que comparte el endoglotónimo) como por la francesa (sobre todo culturalmente). La “natio B” es, para las diferentes “gentes” que la componen, una comunidad cultural que se expresa en diferentes, pero muy semejantes, lenguas románicas, habitan la Península Ibérica y son de religión cristiana. Por lo tanto, la idea medieval de “nación hispánica”, expresada de tal forma en textos medievales como la Historia Compostelana (Gerter Urrutia 2012: 44) y claramente de origen leonés1, no coincide exactamente con la España actual, pero sí con el concepto geográfico romano y visigótico. Para los autores de los diferentes libros que componen el Spiegel Historiael, como también para el Speculum Historiale latino de Vincent de Beauvais (en el que, como se verá, está basado el Spiegel Historiael), no está del todo claro qué se entiende por esta “natio B”. “Spaengen” en sus diferentes formas parece hacer referencia igualmente a todos los territorios de la Península Ibérica, pero “spaensch” parece aplicarse tanto a los habitantes de los territorios cristianos como a los musulmanes. Se trata, por lo tanto, de una denominación más bien geográfica que refiere tanto a una “natio B1”, que coincidiría

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En la Historia Compostelana, la “hispanica natio” se entiende como el Imperio Leonés, algunos de cuyos monarcas adoptaron el título “Imperator totius Hispaniae”.


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con la autoidentificación medieval de gran parte de los cristianos ibéricos, como a otra “natio B2”, de lengua hispánica o árabe y de religión musulmana. En este trabajo se denominará “España” a ambos conceptos de nación, tanto al de la “España Cristiana” como al de la “España Musulmana”. De hecho, en las fuentes no suelen separarse los dos conceptos. Si se estuviese estudiando la visión exterior de una nación moderna, el marco teórico-aplicado podría tener en cuenta el uso de técnicas de investigación basadas en lo que comúnmente se conoce como “nation branding”, una subdisciplina del márketing que también cuenta con un incipiente desarrollo en la lingüística, la “lingüística de marca” (Kastens 2008 y 2012). Carnevale et al. (2017: 574), tras repasar todos los estudios publicados hasta la fecha en este nuevo ámbito de investigación lingüístico, define la lingüística de marca como un “novel, interdisciplinary framework concerning the role of language in consumer-brand relationships and define a new area of inquiry”. No obstante, el estudio de la percepción histórica de naciones tardomedievales presenta unas características muy diferentes a los de la lingüística de marca. En primer lugar (y en el mejor de los casos), solo se dispone de textos escritos, por lo general de difícil acceso a los estudiosos tanto por los tipos de documentos como por la lengua en la que están escritos. En el caso que aquí se presenta, el Spiegel Historiael neerlandés, se trata de un manuscrito, felizmente digitalizado, redactado en neerlandés medio. En segundo lugar, es necesario conocer y tener en cuenta el contexto históricocultural y político en el que surge el documento. Para ello ha de priorizarse en la interpretación lingüística del texto aquellos aspectos dominantes en la sociedad de la época, que, por lo general, no coinciden con las coordinadas culturales y políticas actuales. Un buen ejemplo es la motivación religiosa de casi todo tipo de texto medieval, también del Spiegel Historiael. Aunque esté claro que no es posible llevar a cabo un trabajo empírico basado en muchas de las herramientas y marcos teóricos que se utilizarían para estudiar percepciones nacionales en la actualidad, sí sería posible incorporar en parte el estudio de los


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estereotipos nacionales (incluso en grandes corpus como hacen Quasthoff/Hallsteindóttir 2016). No obstante, vistas las peculiaridades de la visión medieval de “España”, en este trabajo se seguirá una metodología mixta basada en el Análisis Crítico del Discurso que se expondrá posteriormente. Para la realización de este estudio es necesario aclarar previamente el concepto de percepción y adaptarlo al estudio de épocas y textos medievales. No solo, pero especialmente para la época medieval, el concepto de percepción (o “actitud”) de pueblos y lenguas podría definirse como una construcción psicológica solamente inferible a través de sus manifestaciones, puesto que “the structure of an attitude can be represented as an object-evaluation association and the knowledge structures linked to it” (Fabrigar et al. 2005: 80). Se trata, por lo tanto, de abstracciones imaginarias que son observables en los textos, pues generalmente se revelan en el discurso. Las actitudes hacia otros grupos humanos son manifestaciones abiertas de una ideología opaca y/o implícita (Fairclough 1995: 132) y se enmarcan dentro de unas convenciones sociales de una cultural nacional determinada. Por lo tanto, el papel de la sociedad y de sus convenciones es decisivo a la hora de conformar las actitudes hacia “nationes” extranjeras. En palabras de Garret (2010: 22), aunque refiriéndose únicamente a la lengua, “attitudes are learned”. Obviamente, el concepto de percepción (o actitud) de pueblos/ naciones es un “concepto paraguas” que engloba muy diferentes variables y posibilidades, incluso para la época que nos ocupa. Por esta razón es imprescindible descomponer y contextualizar brevemente todas las variables que pueden formar parte de ese concepto. A este fin se adapta el esquema de Baker (1992: 29) sobre los diferentes tipos de actitudes lingüísticas existentes a la percepción de territorios y gentes, distinguiendo diferentes tipos de percepciones. Cada uno de los tres tipos de percepciones o actitudes que se diferenciarán a continuación presenta un esquema básico dicotómico en el que se contraponen la autopercepción y la percepción del otro: • Percepción del territorio. Como se ha visto anteriormente, aunque no haya estados nación todavía, sí existe una au-


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topercepción basada en rasgos lingüístico-culturales y religiosos (además de en lo puramente étnico). En la documentación medieval accesible, en Europa el territorio propio es generalmente visto de forma positiva. Ya para San Isidoro, fundador de la idea goda, y posteriormente leonesa, de España como reino que ha de ser unificado, España es la más hermosa de todas las tierras que se extienden desde el Occidente hasta la India: “Omnium terrarum, quaeque sunt ab occiduo usque ad Indos, pulcherrima es, o sacra, semperque felix principum, gentiumque mater Hispania” (Isidoro de Sevilla 624: 1). Esta visión positiva de las gentes y de los reinos de la Península Ibérica es una constante durante toda la Edad Media y se repite en varias obras medievales, como en el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy (1238), en el Poema de Fernán González (s. XIII), en la Primera Crónica General de España de Alfonso X (s. XIII) o en el Liber de Praeconiis Hispaniae de Juan Gil de Zamora, ya en el siglo XIV (Roncero López (1993: 84ss). Esta visión contrasta con la que se impuso paulatinamente en España en la Edad Contemporánea como consecuencia de la recepción de la Leyenda Negra alentada en los países económicamente más pujantes de Europa Occidental tras el reinado de Felipe II. También en el caso de los Países Bajos (Holanda, Flandes, Brabante, etc.) es autoetnotipo suele ser positivo en esta época, aunque alguna de las características de la autopercepción es claramente negativa (como el estereotipo de la “botheid” o “brutalidad”, Frijhoff 2019: 10). De todas formas, y a diferencia del caso español, apenas existen estudios sobre la autopercepción neerlandesa antes del “mito batavo” de los humanistas neerlandeses del s. XVI, que presenta a Holanda como entidad histórico-nacional ya desde época (pre)romana basándose en Tácito y que surgió como mito fundacional y unificador de los Países Bajos frente al Imperio Español (González Sánchez 2012: 93). No parece haber documentación escrita sobre la autopercepción de los Países Bajos en la Edad Media: en las retrospectivas sobre la identidad nacional de estos países apenas se hace referencia al medievo (p.e. en Frijhoff 2019 o Leerssen 2019).


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Quizá la razón haya que buscarla en la ausencia de una marcada identidad “neerlandesa” motivada por razones históricas (formaba parte del Sacro Imperio), lingüísticas (no había fronteras lingüísticas perceptibles frente al bajo alemán) y religiosas. Sea como fuere, en la Edad Moderna, y a diferencia de lo acontecido en la Monarquía Hispánica, la autopercepción neerlandesa es muy positiva. Ya antes, pero sobre todo durante y después de los levantamientos contra Felipe II, los holandeses se autodefinían como el pueblo más libre, rico y seguro del mundo (Schama 1988: 52). La percepción de los territorios extranjeros es generalmente negativa en esta época. El narrativo de la Antigüedad Clásica que diferenciaba pueblos y territorios “civilizados” (aquellos que hacían parte de su órbita política y cultural) de “bárbaros” parece haber seguido manteniéndose en la Edad Media. En las fuentes escritas de la Europa Occidental, aquellas “nationes” que no se adhieren al cristianismo occidental y/o que no forman parte de la cultural feudal caballeresca son consideradas de modo más negativo (Classen 2002: xxiii). Sorprendentemente apenas hay estudios sobre la percepción de los territorios de la Península Ibérica en el resto de la Europa medieval más allá de los referidos al cristianismo. • Percepción del cristianismo occidental. Tanto en el caso del pueblo anteriormente definido bajo la denominación “natio A” como en el del denominado “natio B1” se trata de “nationes” cristianas occidentales convertidas y eclesiásticamente dependientes de Roma. Pertenecen, por lo tanto, al mismo “Kulturkreis” medieval (Goetz 2013: 2). Para los habitantes de estos territorios este cristianismo occidental es algo inherente a su forma de percibirse. En la documentación medieval y, sobre todo, en la literatura de esa época (Chanson de Roland, Willehalm, etc.) abundan las loas a los cristianos (Hoeppner 1999: 58). Hasta el cisma protestante, por lo tanto, en teoría la variable de la religión no debiera ser de relevancia en el caso que nos ocupa. Sin embargo, lo es debido a la presencia de la fe musulmana en la Península Ibérica. Como ya se ha dejado intuir, la imagen de los creyentes de otras religiones es central en el estudio de las percepciones


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y actitudes hacia las gentes de otros pueblos. La percepción de los “infieles” es generalmente muy negativa (Hoeppner 1999: 57ss), en especial si esos infieles son “sarracenos”. Esta actitud tan negativa hacia el islam, convertido para la Europa cristiana en el gran “enemigo de la fe” (Frassetto 1999: 83), es común a todas las “nationes” europeas, no solo a las ibéricas, y se manifiesta en la literatura y en la cultura de la época (Kagay 1999: 121ss). • Percepción de las lenguas. Las lenguas no parecen haber jugado un papel importante en la definición de la identidad étnica, “nacional” o religiosa de la Europa medieval (MccCants 2004: 11). Esto seguramente se deba al poco peso que las lenguas romances (y germánicas) tenían con respecto al latín. De hecho, en el caso de la Península Ibérica solo se puede hablar de autoconsciencia lingüística a partir del siglo XIII (Wright 2002: 262-281). En el caso del neerlandés tampoco sus hablantes parecen haber tenido consciencia de hablar una lengua germánica diferenciada de los demás dialectos hasta el siglo XIV o incluso XVI (De Grauwe 2002: 100-102), por lo que se hace muy complicado el estudio de la percepción y las actitudes de y sobre lenguas aún poco definidas y sin proyección ninguna como era el caso de los romances ibéricos y del “nederlantsch duutsch” frente al “overlantsch duutsch”. De hecho, desde el punto de vista germánico de la época, la civilización cristiana estaba dividida en dos grandes bloques lingüísticos poco diferenciados, el románico y el germánico. Los habitantes de los Países Bajos eran muy conscientes de esa diferenciación, como se aprecia en algunas fuentes, por ejemplo en Jan van Boendale (1352)2 y, seguramente, esta diferenciación venía acompañada de un uso derogativo del término “walsch” (frente a “dietsch”), como fue el caso en épocas posteriores. Es decir, el hablar una lengua románica y no germánica determina ya en la época tardomedieval la

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“Want tkerstenheit es gedeelt in tween // Die Walsche tongen die es een // Dandre die Dietsche al geheel” (De Grauwe 2002: 100-102), esto es: “Pues la Cristiandad está dividida en dos // por un lado quienes hablan románico // por otro todos lo que hablan germánico”.


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percepción de un pueblo como no solo como “extranjero”, sino también como “falso” y “poco de fiar”3. En definitiva, aunque la lengua no parece ser decisiva en la percepción de un pueblo extranjero, y, como afirma Machan (2012: 518), los conflictos de la Edad Media no tienen base lingüística, la lengua sí está (o puede estar) presente en la formación de actitudes hacia una “natio” determinada. El trabajo que aquí se presenta, y que tiene como corpus una crónica medieval neerlandesa, estudiará la percepción de un territorio y un pueblo extranjero en dicotomía con el territorio propio. Debido a lo anteriormente expuesto, el análisis propuesto incorporará las imágenes que se encuentren sobre la religión (o religiones) y la lengua (o lenguas) de esa “natio” extranjera en contraposición a la autopercepción religiosa y lingüística. El libro pretende ser un primer intento de contribución para desarrollar una investigación de base que sirva para entender la razón de la relativa mala percepción de España en los países de habla neerlandesa en épocas posteriores. Esta percepción negativa, general a la sociedad holandesa de la Edad Moderna y Contemporánea, podría tener raíces históricas anteriores al surgimiento de la propaganda orangista que tanto caló en una parte de los Países Bajos en el siglo XVI (y posteriormente). Para responder a la pregunta que todo estudioso de la imagen de España en los territorios de habla neerlandesa (y en otros) debiera hacerse, “¿hay algo anterior a la Leyenda Negra que explique el éxito de la hispanofobia en los Países Bajos?”, se hace es necesario volver los ojos a la Edad Media tardía, una época en la cual se empiezan a conformar las identidades nacionales pero en la que España y los españoles aún no son percibidos de forma abiertamente negativa en Europa.

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El Woordenboek der Nederlandsche Taal, el diccionario histórico de referencia del neerlandés, incluye esta acepción para el siglo XVI, citando incluso en la entrada “waalsch” la expresión hecha “wat Walsch is, valsch is” (“lo que es románico es falso”).


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El estudio también pretende ser una muestra de cómo la lingüística (neerlandesa), en este caso el Análisis Crítico del Discurso en su vertiente histórica, es necesaria para la interpretación de textos históricos sobre lo que en la actualidad denominaríamos “marca país”.


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