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EDUARDO OLIER inteligencia y seguridad

Ensayo sobre guerra y economía La guerra económica global

Aunque no lo parezca, guerra y economía son conceptos intercambiables. La guerra encierra siempre intereses económicos; y la economía sustenta las luchas por el poder; convirtiéndose ella misma en un arma de combate. Y en medio, formando un todo con ambas, surge la política como el elemento esencial que dirige guerra y economía en una u otra dirección. El mundo actual vive inmerso en múltiples conflictos; unos según guerras declaradas, y otros bajo nuevos modelos de guerras híbridas que se dan de forma generalizada en casi todos los países, aunque la sociedad en su conjunto no las perciba como tal. Una característica que determinará el futuro del siglo XXI, incluyendo las nuevas crisis económicas y sociales que están por venir; la primera de ellas, quizás, al principio de la próxima década. Este libro explica cómo se cruzan guerra y economía con el trasfondo de la política, y muestra los diferentes aspectos que llevarán a un nuevo orden mundial hoy en formación; donde las nuevas tecnologías serán uno de los elementos clave en los cambios políticos y sociales, y las luchas de poder, que sustentarán el devenir de este siglo.

La guerra económica global

inteligencia y seguridad

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EDUARDO OLIER

inteligencia y seguridad


LA GUERRA ECONÓMICA GLOBAL Ensayo sobre guerra y economía


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Ángel M. López y López

Tomás S. Vives Antón

Marta Lorente Sariñena

Ruth Zimmerling

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA GUERRA ECONÓMICA GLOBAL Ensayo sobre guerra y economía

EDUARDO OLIER

Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Director de la colección: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC Universidad de Valencia

© Eduardo Olier

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-366-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice

PRESENTACIÓN............................................................................................... 9

PARTE I. ECONOMÍA 1. ESCASEZ.................................................................................................... 15 2. RIQUEZA................................................................................................... 25 3. CAPITAL.................................................................................................... 35 4.

MATERIAS PRIMAS................................................................................. 45

5. MERCADOS.............................................................................................. 55 6. DINERO..................................................................................................... 63 7.

AJUSTE DE MÁRGENES......................................................................... 73

8. CAPITALISMO.......................................................................................... 83 9. GLOBALIZACIÓN.................................................................................... 95 10. CICLOS Y CONTRACICLOS.................................................................. 107

PARTE II. ESPACIOS 11. POLÍTICA.................................................................................................. 121 12. RELIGIÓN................................................................................................. 131 13. GEOGRAFÍAS............................................................................................ 141 14. NACIONES................................................................................................ 153 15. SUPRANACIONES................................................................................... 165 16. TECNOLOGÍA.......................................................................................... 175 17. MIGRACIONES........................................................................................ 185 18. INTERNET................................................................................................ 197 19. CONQUISTAS........................................................................................... 209 20. PÉRDIDAS................................................................................................. 219


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Índice

PARTE III. DOMINIO 21. GUERRA.................................................................................................... 229 22. GUERRA TOTAL....................................................................................... 241 23. GEOECONOMÍA..................................................................................... 253 24. PODER....................................................................................................... 267 25. REDES COMPLEJAS................................................................................ 279 26. EL GRAN HERMANO.............................................................................. 289 27. REVOLUCIONES...................................................................................... 303 28. ESTRATEGIAS........................................................................................... 315 29. POTENCIAS.............................................................................................. 327 30. NUEVO ORDEN MUNDIAL.................................................................. 337 REFLEXIONES FINALES.................................................................................. 349 BIBLIOGRAFÍA.................................................................................................. 351


PRESENTACIÓN En nuestra sociedad hablar de guerra puede levantar rechazos. Las guerras son algo que ninguna sociedad avanzada —sociedad opulenta, podríamos decir— está dispuesta a asumir, al menos en su propio territorio. El pensamiento dominante es que las guerras, de ser necesarias, han de mantenerse lejos. Ni siquiera países como Estados Unidos, muy volcados en la defensa de su presencia global y de su modelo de sociedad democrática global, que tiene fuerzas militares desplazadas por toda la geografía mundial, son hoy capaces de entrar en conflictos donde al final mueran sus soldados. Su sociedad no lo permitiría. Ya han sufrido demasiadas muertes en los últimos años. La última guerra de Irak promovida por George Bush fue un punto y final. Sin embargo, todo lo anterior no quita para que sean decenas, por no decir cientos, los conflictos armados actuales. Ni tampoco, la permanente preparación para la guerra que se da en las sociedades modernas y, también, en las menos avanzadas. Siendo estas últimas las que, en proporción, más esfuerzo militar realizan. Como también existen geografías en las que la guerra parece ser una constante. Véase sino Oriente Medio o ciertos países de África. Así, para evitar que la guerra acabe con la vida de los soldados de los países avanzados desplazados en los frentes, esas guerras con seres humanos se van transformando en guerras tecnológicas; si bien, siempre quedará la necesidad de llegar físicamente al territorio que se pretende conquistar o mantener en paz, según la terminología más actual; ya que las guerras se van transformando poco a poco en misiones de paz o, también, en guerras humanitarias que tratan de evitar matanzas de seres humanos en lugares donde la vida no tiene ningún valor. Con todo, estas últimas son guerras selectivas que se llevan a cabo en unas zonas y en otras no, según los intereses políticos y económicos en juego. Con todo, ya sean guerras de mantenimiento de la paz o guerras humanitarias, al final da la impresión de que se trata de la transmutación obligada del lenguaje para que las sociedades avanzadas mantengan su inquietante tranquilidad; es decir, se hace la guerra para evitar males mayores.


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El mundo actual vive además otro tipo de guerras que por no ser con armamento militar son menos cruentas. La guerra tiene en la actualidad otras formas de expresión, ya que cada vez son menos los conflictos militares entre estados, que se trasladan a nuevos modelos de guerra. Así aparecen coaliciones en contra de un enemigo común; surgen nuevos actores que dan forma a guerras híbridas, guerras contra el terrorismo, y se manifiesta en lo económico en guerras incruentas pero no por ello menos letales; sin olvidar los nuevos términos de ciberguerra que aluden a un nuevo espacio-tiempo en el curso de los conflictos. ¿Cómo abordar estos nuevos fenómenos? Lo normal es llegar a ellos de forma secuencial. Dicho de otra manera, describirlos desde donde se estaba y llegar hasta donde se está o se piensa que se estará. Para ello, la historia es un buen método. Sin embargo, lo que aquí pretendemos es menos complejo. Primero, se trata de centrarse en la guerra económica. Y segundo, dar una perspectiva de los elementos que la circundan. Ya que la guerra, al final es economía. Lo económico es esencial para lanzarse a un conflicto; como también es imprescindible como método de ataque o defensa ante un contrario u oponente, por no llamarle enemigo. La guerra económica es un concepto quizás nuevo y poco tratado. Lo que no quiere decir que no haya sido permanente desde que dos grupos entraron en guerra para dirimir sus diferencias. Siempre quedará la política para no llegar hasta ahí. Sin embargo, el inicio de la guerra, cualquiera que sea, es siempre político. Y, en consecuencia, económico. Pues no existe política sin economía, o al revés. Así que, con estos elementos iniciamos el camino alrededor de la guerra económica. Y para abordarlo, nos ha parecido que teníamos que dejar al lector que siguiera su propio camino. Lo que nos ha llevado a estructurar la guerra económica en relación con los elementos económicos que anteceden o se superponen a la guerra. Es decir, conjugar guerra y economía a través de los elementos que las conectan. Primero, de acuerdo a los tres contextos donde se dan: economía, espacios y dominios; ya que según nuestro entender, sin economía no hay guerra, y la guerra construye o destruye la economía; además, toda guerra, al igual que todo acto económico, tiene un espacio en el que se desarrolla; y, finalmente, tanto la guerra como la economía persiguen un estado de dominación; lo que, en definitiva, marca las tres partes de este libro: economía, espacios y dominio. Segundo, una vez establecido el contexto, con sus tres apartados,


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proceder al desarrollo de las ideas que conectan economía y guerra; para ello, se ha dividido cada uno de los grupos en diez capítulos donde economía y guerra conviven e interactúan. Y, tercero, estructurar todo el texto a modo de ensayos. Cada uno con una perspectiva que permita al lector sacar sus propias conclusiones. Ya habrá tiempo de reescribirlo todo con un nuevo argumento y una nueva disposición. Ahí quedan, de momento, las páginas que siguen.


PARTE I. ECONOMÍA


1. ESCASEZ El economista, premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, nació en Gary, Indiana; una pequeña ciudad cerca del lago Michigan, cuna también del rey del pop, Michael Jackson. Samuelson falleció en 2009 en su casa de Beltmont (Massachusetts) con 94 años. Se le considera uno de los economistas más influyentes del siglo XX. Economía1 de Paul Samuelson es el libro de economía más vendido del mundo. La primera edición apareció en 1948. Samuelson lo fue adaptando hasta la duodécima edición de 1985. A partir de esa fecha, las nuevas publicaciones corrieron a cargo de William Nordhaus, un especialista en economía del cambio climático. El libro ha sido traducido a cuarenta idiomas y en total se han vendido más de cuatro millones de copias. Dicen que Samuelson se hizo rico con los derechos del libro. Con enorme sinceridad, Samuelson se pregunta en el libro sobre la capacidad que tiene la economía para afrontar los problemas de la sociedad. Su conclusión es que la economía no puede resolver cualquier cosa que suceda en el universo. Pues la economía, según Samuelson, trata “simplemente” de describir, analizar y hacer comprensible los procesos que tienen que ver con las transformaciones productivas y tecnológicas relacionadas con el uso de los recursos disponibles. Una actividad en la que la política influye de manera determinante. Los políticos, con sus decisiones económicas, condicionan con frecuencia las libertades económicas individuales; y aunque traten en muchos casos de buscar una distribución equitativa de los recursos, son, con sus decisiones, los primeros en abrir el campo de las desigualdades al condicionar, precisamente, la libertad individual. De aquí que Samuelson comentara que las desigualdades podrían ser tolerables siempre que existiera una fuerte e irresistible razón para ello. El mundo de hoy, sin embargo, no parece ir por este camino: la economía está fuertemente politizada, y son los bancos centrales y los ministros de finanzas quienes determinan su marcha.

1

P. Samuelson. Economics. McGraw Hill. 1948.


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Las desigualdades tienen que ver con las diferencias que se dan en la obtención, reparto o utilización de los recursos disponibles, ya sean naturales u otros generados por la transformación ingeniosa del ser humano. Sin embargo, los recursos (podríamos decir, también, los bienes) son siempre limitados. Nada hay en el mundo que no lo sea. De no ser así cualquier deseo sería largamente satisfecho, pues si los recursos fueran infinitos, no existirían bienes económicos. Nada sería entonces insuficiente y, por lo tanto, no habría materia de estudio en el orden económico, según explica Samuelson. No existirían ni la economía ni los economistas. Los bienes serían libres, como el aire que respiramos o el agua que bebemos, aunque esto hoy en día no sea así; de momento, no hay impuestos por respirar, pero la pureza del aire se debilita debido a la polución y al cambio climático, y el agua es un bien económico que ya no se utiliza libremente. Con estas perspectivas, Samuelson recomienda que los niños pequeños deberían ser conscientes de que decir “ambos” no es una buena elección cuando hay que elegir entre “esto” o lo “otro”. Y también que la propia experiencia suele ser una buena consejera, pues cualquier familia responsable es plenamente consciente de las limitaciones que tienen sus capacidades económicas. Una circunstancia que el Estado de bienestar ha prostituido en muchos lugares donde todo se espera del estado, que siempre vendrá en ayuda de los ciudadanos. Lo cual limita la libertad, desincentiva el esfuerzo y acaba incrementando las desigualdades. Circunstancias muy propias de los países ricos y, también, de los menos ricos, cuando, al final, el estado acabará reduciendo sus prestaciones por unas u otras razones. Es la falacia del Estado de bienestar. Lo habitual, sin embargo, es que siempre haya algo que falte, tanto en lo individual como en lo colectivo; existiendo, en consecuencia, una ley de la escasez que evita que todos tengamos de todo y en la cantidad que desearíamos. La Ley de la escasez ha tenido desde antiguo consecuencias relevantes. Primero, porque es otro aspecto que crea desigualdad. Segundo, porque perturba el reparto equitativo de los recursos que son, según la propia Ley, escasos. Y, tercero, porque aquellos que necesitan los recursos que no tienen acabarán buscándolos pacífica o violentamente.


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Desigualdad y escasez son, por tanto, dos elementos esenciales de la vida de las personas y, en consecuencia, condicionan la marcha de las sociedades, la acción política y el deseo de adquirir lo que no se tiene, o aquello que ya se posee pero que se desea tener en mayor grado. Un hecho que motiva conflictos dentro y fuera de los grupos sociales, ya estén formados en clanes, tribus o sociedades complejas, siempre dirigidos por clases dirigentes que son, al final, las que buscan reducir sus niveles de escasez. Sin olvidar que, dentro de la Ley de la escasez, existen otras motivaciones aparte de lo económico, aunque siempre en relación con ello, como es adquirir más poder; pues economía y poder van unidos: el hecho económico tiene una relación directa con el poder, y se podría decir que el contrario también es cierto. Al final, la búsqueda de mayor poder también conduce a un mayor grado de bienestar económico. La escasez, sin embargo, no sólo tiene que ver con los recursos. Si volvemos a Samuelson, la economía tiene que ver con las transformaciones de los procesos productivos y tecnológicos que dependen de los recursos disponibles. Con lo que se podría hablar de escasez tecnológica, y también de escasez de conocimiento, elementos igualmente determinantes en la economía, que crean desigualdades muy evidentes. En las sociedades primitivas se vivía una economía de transacciones. Se cambiaba cualquier cosa para conseguir lo que se precisaba. Lo que, en muchas ocasiones, era el inicio de guerras o violencias de todo tipo. Para el antropólogo Claude Lévi-Strauss2 cualquier transacción económica tiene en su seno un peligro de conflicto. Dicho de otra manera: el comercio nunca es neutro, y encierra en sí un principio de violencia. De manera que la guerra, para Lévi-Strauss, es el resultado de una intercambio económico defectuoso. Otros antropólogos, como es el caso de Pierre Clastres3, piensan que la guerra en las sociedades primitivas no tenía tanto que ver con la carencia de recursos, sino que provenía de choques que nacían del mantenimiento de la pureza cultural y la cohesión social de los diferentes grupos, pues se pensaba que los contactos con terceros podrían traer la destrucción propia. La 2

3

C. Lévi-Strauss. Antropología estructural. Paidos. 1987 P. Clastres. Archéologie de la violence. Editions de l’Aube. 2013.


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guerra no sería, por tanto, una consecuencia de la búsqueda de los recursos necesarios mediante intercambios comerciales, sino que los intercambios serían más bien el origen de los conflictos. Para Clastres, el origen de la guerra estaría en las interacciones de grupos distintos. Surge, sin embargo, el problema del porqué de las invasiones, que perecen ir en sentido diferente: no se trata de problemas de pureza de razas, sino más bien de la búsqueda violenta de lo que otros tienen. Basta pensar en las invasiones bárbaras y la caída del Imperio Romano. En el mundo globalizado de hoy, los conflictos podrían ser vistos desde ambos planteamientos. El modelo de vida occidental, aunque muy evolucionado con el paso de los siglos, se sustenta en unos valores que provienen de la sociedad judeo-cristiana, y chocan sin duda con otros modelos culturales y religiosos como sería el musulmán, que mantiene unas tradiciones y una forma de vida muy diferentes. Unas tradiciones que, llevadas al extremo, han sido el origen del yihadismo, que ataca con actos terroristas el modelo de sociedad occidental que, por otra parte, no ha sido capaz de repartir la riqueza de una forma más equitativa, ni proponer un modo de vida atractivo para otros pueblos. El Fin de la Historia de Francis Fukuyama4 no ha sido tal, sino que parece haber iniciado otro tipo de Historia, como es la difícil relación entre dos modos culturales: la sociedad islámica y la occidental. Con el problema de que esta última va perdiendo los fundamentos que la construyeron, lo que la debilita grandemente respecto de la segunda. Desde otro punto de vista, es razonable también la posición de LéviStrauss, en el sentido de que muchos conflictos armados han sido promovidos por la carencia de recursos energéticos o agrícolas en los países occidentales. De manera que, desde los orígenes de la Historia, la falta de recursos han sido la causa de muchas guerras. Tal como avanzamos antes, es interesante ver cómo la tecnología es un elemento por el que muchos han luchado de variadas formas desde hace cientos o, incluso, miles de años. Sirva el ejemplo de la seda, ahora que el presidente Xi Jinping anunció en 2013 la construcción de una nueva ruta comercial desde China hacia Asia Central, Oriente Medio y Europa. Una 4

F. Fukuyama. El fin de la historia y el último hombre. Planeta. 1992.


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nueva Ruta de la Seda de la que luego hablaremos. Detrás se encuentra una inversión multimillonaria en infraestructuras, que pretende conectar al 65% de la población mundial en un nuevo paso hacia la globalización económica dirigida desde China. La primitiva Ruta de la Seda tuvo que ver con la lucha que, durante cientos de años, existió para lograr la tecnología que permitía la fabricación de tejidos de seda. Un material usado en la antigüedad como moneda de cambio, que tenía un valor similar al oro o la plata. China mantuvo el monopolio de la seda durante miles de años. Sin embargo, durante la dinastía Han, a principios del siglo II a.C., se abrió una ruta comercial para comerciar con la seda y así poder pagar a los aliados que combatían con China para su defensa y en la conquista de nuevos territorios. Muchos años después, hacia la mitad del siglo VI, será el emperador Justiniano quien, por medio de varios monjes de la orden de San Basilio, ayudados por monjes budistas de Khotan5, se hará con gusanos de seda originales que llevarán a Bizancio. Así se rompió el monopolio chino. Una labor de espionaje, más que una guerra de armas, para conseguir una tecnología clave para la economía de entonces. Quizás una de las primeras acciones de la Historia por parte de unos servicios de inteligencia en favor de la superioridad económica: el uso de los servicios de inteligencia en el contexto de la guerra económica. La Ley de la escasez encierra en sí misma un incentivo para la guerra. Ya se entienda escasez como falta de recursos, necesidad de tecnologías o diferencias culturales o religiosas; o como la necesidad de adquirir más poder para conseguir alguna de estas cosas. Sin embargo, en términos estrictamente económicos, la Ley de la escasez tiene que ver con la elasticidad de la demanda. Lo que lleva al precio de los bienes: cuando su precio es bajo, los consumidores tienden a comprar más de un producto concreto. Circunstancia que también se da si los compradores tienen altos ingresos. La demanda de un producto, por tanto, será elástica si las compras aumentan o disminuyen según sean bajos o altos los precios. En caso contrario, será inelástica, cuando las cantidades demandadas varíen poco con los cambios de precios. Lo cual puede, de nuevo, conducir a la guerra; en este caso, guerra económica.

5

https://en.wikipedia.org/wiki/Buddhism_in_Khotan


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Según un estudio6 sobre la relación entre elasticidad de la demanda y la acción militar, los autores del mismo demuestran que, en caso de demanda inelástica, los incentivos para la guerra aumentan con el tiempo hasta hacer un conflicto inevitable. Además, concluyen que, en ciertos casos, la regulación de precios y cantidades a suministrar por los países ricos en recursos esenciales puede ser una forma de evitar la guerra. Por el contrario, existen otras situaciones en las cuales la guerra se precipita como consecuencia de mantener un control sobre precios y cantidades. Situación que no habría desembocado en una guerra si se hubiera dejado funcionar a los mercados en régimen de competencia. Como ejemplo, estos autores mencionan la Guerra del Pacífico entre Bolivia y Chile. Este último país atacó la alianza defensiva entre Perú y Bolivia que controlaban los depósitos de guano, un mineral que se forma a partir del excremento de las aves costeras, que es rico en fósforo y nitrógeno, y es muy usado en fertilizantes y explosivos. La guerra se precipitó precisamente por el incremento de los precios debido al extensivo uso que se hacía de ese material para la agricultura. Muchas guerras del siglo XX tuvieron que ver con la manipulación de los mercados. Los autores del estudio que comentamos hacen referencia a la guerra de la Independencia de Argelia (1954-1962), a la Guerra de los Seis Días en 1967, y también a la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, gobernado entonces por Sadam Hussein, lo que dio origen a la primera Guerra del Golfo. Llegándose así a una interesante consecuencia de la Ley de la escasez, que podemos explicitar como una suerte de teorema: si un país pobre en recursos intercambia recursos abundantes de su propiedad con otro rico en recursos perecederos, este acabará invadiéndolo, siempre que tenga las fuerzas para acometer la acción violenta. Lo anterior explica bien los problemas con el crudo de petróleo en el pasado. Con la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), a principios de los años 1970, esta organización decidió aumentar fuertemente los precios del petróleo para incrementar sus ingresos. Entre 1973 y 1974 el preció aumentó más del 50%. Y entre 1979 y 1981 prácticamente se dobló. Para ello redujeron la producción, tratando

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D. Acemoglu et al. A Dynamic Theory of Resource Wars. The Quarterly Journal of Economics (2012) 127, 283-331


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