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LA ACCESIÓN INMOBILIARIA ANTE LA TENDENCIA UNIFICADORA DEL DERECHO PRIVADO EUROPEO (Especial referencia a la construcción en suelo ajeno)
Mª del Rosario Díaz Romero Profesora Titular de Derecho Civil Universidad Autónoma de Madrid
Valencia, 2014
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Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación DER2011-25092, sobre “Actualidad y futuro de la Responsabilidad civil extracontractual desde una perspectiva de Derecho europeo y comparado”, financiado por ADICYT. Ministerio de Ciencia e Innovación.
Directores de la Colección: FRANCISCO DE P. BLASCO GASCÓ Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Valencia
MARIO CLEMENTE MEORO Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Valencia
© Mª del Rosario Díaz Romero
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A mis padres, Sagrario y VĂctor.
ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN.................................................................................. 11 II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS........................................................... 15 III. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA............................................ 19 IV. PRINCIPIOS RECTORES DE SU RÉGIMEN JURÍDICO....................... 23 1. Lo accesorio sigue a lo principal......................................................... 23 2. Superficies solo cedit........................................................................... 25 3. Principio de la buena fe....................................................................... 34 V. ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DE ACCESIÓN...... 41 VI. SUPUESTOS DE ACCESIÓN.................................................................. 43 1. Accesión mobiliaria............................................................................ 44 A) Unión: adjunción o conjunción................................................... 44 a) Concepto.............................................................................. 44 b) Régimen jurídico. Efectos..................................................... 45 B) Mezcla: confusión o conmixtión................................................. 48 a) Concepto.............................................................................. 48 b) Régimen jurídico.................................................................. 48 C) Especificación............................................................................. 49 a) Concepto.............................................................................. 49 b) Régimen jurídico.................................................................. 49 2. Accesion inmobiliaria......................................................................... 51 A) Natural (fluvial).......................................................................... 51 a) Aluvión................................................................................ 52 b) Avulsión............................................................................... 52 c) Mutación de cauce............................................................... 53 d) Formación de isla................................................................. 58 B) Artificial...................................................................................... 60 a) Edificación, plantación o siembra en suelo ajeno.................. 61 b) Accesión invertida................................................................ 82 c) Empleo de materiales ajenos................................................. 97 VII. EL DERECHO DE ACCESIÓN Y EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD. 103 VIII. EL DERECHO DE ACCESIÓN Y LA LEY DEL SUELO......................... 115 XI. EL DERECHO DE ACCESIÓN EN EUROPA......................................... 125 1. Regulación en los ordenamientos jurídicos europeos.......................... 126
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Índice
A) Italia........................................................................................... 126 B) Francia........................................................................................ 127 C) Alemania.................................................................................... 128 D) Suiza........................................................................................... 130 E) Portugal...................................................................................... 131 2. El derecho privado europeo. Tendencias unificadoras.......................... 133 A) Posibilidad de aproximación de legislaciones europeas en materia de derecho de propiedad y formas de adquisición y transmisión............................................................................................. 133 B) El borrador del Marco Común de Referencia (DCFR)................ 139 C) Conclusiones............................................................................... 143 JURISPRUDENCIA......................................................................................... 147 BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................. 151
I. INTRODUCCIÓN El artículo 353 del Código civil establece, como disposición general en materia de accesión, que “la propiedad de los bienes da derecho por accesión a todo lo que ellos producen, o se les une o incorpora, natural o artificialmente”, por lo que al interpretar este precepto la doctrina y la jurisprudencia han advertido y criticado los dos fenómenos que constituyen el contenido yuxtapuesto de este precepto. Se ha distinguido, así, entre el denominado Ius fruendi o derecho de adquisición de frutos y la unión o incorporación natural o artificial de una cosa a la principal1. Como ha manifestado Alonso Pérez, “se ha dicho que la accesión supone un concepto extremadamente azaroso, pues las fuentes históricas no presentan una terminología unitaria y coherente, ni ningún escritor romano agrupó los casos que hoy englobamos en el concepto de accesión. La categoría resulta un tanto artificiosa y comprende instituciones muy diversas. El laboreo incesante de los intérpretes del Derecho común sobre los supuestos concretos dictaminados por los juristas romanos clásicos, vieron en la figura el dato constante de «la conjunción o unión que se opera entre dos cosas, una considerada más importante que otra». El Derecho moderno, a partir sobre todo de los exégetas del Code, ha generalizado la idea de considerar la accesión como «una forma de adquirir la propiedad por la circunstancia de que a una cosa principal o más importante se une o incorpora otra valorada como accesoria o secundaria». El titular de la principal accede al dominio de la menos relevante, precisamente porque la incorporación ha formado un todo inseparable o de difícil involución. La separación entre lo principal y lo accesorio no es siempre imposible, pero es siempre difícil. De ahí que la razón fundamentante de la adquisición dominical en la accesión se presente con frecuencia como simple resultado de la atracción natural que ejerce la cosa principal”2. En todo caso, según este autor, la figura de la accesión exige tres elementos fundamentales: 1. La unión irreversible de dos cosas, sin que ello
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Vid. al respecto, Alonso Pérez, M.: “Comentario al art. 353 CC”, Comentarios al Código civil y Compilaciones Forales, 1980, pp. 193-198; Díez-Picazo. L, Gullón, A.: Sistema de Derecho civil III, Madrid, 1990, p. 180.; García de Marina, M.: El derecho de accesión, Barcelona, 1995, p. 18. Alonso Pérez, M.: “Comentario al art. 353 CC”, Comentarios al Código civil y Compilaciones Forales, 1980, pp. 193-198
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suponga asimilación completa de la cosa accesoria a la principal, sino incorporación, que es una categoría intermedia entre la independencia y la asimilación. 2. Una de las dos cosas tendrá carácter accesorio o secundario y estará destinada a unirse a la principal y subordinarse a ella. 3. Desaparición de la titularidad dominical independiente sobre la cosa accesoria, al expandir su dominio sobre ella el propietario de la principal. Respecto al derecho de disfrute o adquisición de frutos, éstos siguen el destino establecido por el régimen jurídico del disfrute y pertenecen a la persona que en cada caso ostente la facultad de disfrute3. Por ello, el verdadero contenido de la accesión lo constituye la unión o incorporación de una cosa a otra principal, cuyo propietario la adquiere4, materia que se va a tratar de analizar en el presente trabajo, dedicando una
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Así lo recoge la STS de 28 de junio de 1991: “El artículo 353 del Código civil, que explicita, de manera harto simplificada, la doctrina sobre la accesión elaborada por los glosadores y, transmitida al Código Civil francés, sin las matizaciones que mostró siempre la jurisprudencia romana sobre el instituto, no impide que al tratar de las clases o modalidades de la accesión, se consideren las diferencias muy importantes entre las accesiones por unión o incorporación, de las referidas a los frutos, vinculadas estrechamente al ius fruendi, es decir, al derecho que tiene el titular de una relación jurídica fruitiva a aprovecharse de las rentas, productos y beneficios que produzca su objeto. Puede, por tanto, ocurrir, y así sucede con suma frecuencia que no sea el propietario quien se aproveche de los frutos porque no tenga la facultad de goce y, lo sea, el usufructuario, el arrendatario o el simple poseedor de buena fe no propietario, tal como reconoce el artículo 451 del Código civil. En el caso presente, establece la sentencia de primera instancia, aceptada por la impugnada, que debe tenerse por justificada la titularidad administrativa de gestión y explotación de las máquinas recreativas a favor de la entidad de la documental pública obrante en autos, circunstancia fundamental que unidas a las demás que explica, conducen al resultado desestimatorio de la tercería”. Vid. también, Bonet Bonet, V.: “Observaciones sobre la accesión en nuestro derecho positivo”, Revista Crírica de Derecho Inmobiliario, 1971, pp.105-106; Canovas Coutiño, G.: “La accesión y el Registro de la Propiedad”, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1952, p. 904; De Tena y Martin, V.: “Proyecciones del derecho de accesión en el Registro de la Propiedad”, Información Jurídica, 1952, p. 659; DíezPicazo, L.: “La modificación de las relaciones jurídico-reales y la teoría de la accesión”, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1966, pp. 832-833 y “Producción de los bienes y rendimiento económico”, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario; 1978, p.476; López Vilas, R.: “Comentario al artículo 353 CC”, Comentario del Código civil I, Ministerio de Justicia, Madrid, 1993, pp. 992-993; Moreno Quesada, B.: “Régimen jurídico de los frutos pendientes”, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1967, pp. 973 y ss.; Nuñez Boluda, Mª.D.: La accesión en las edificaciones, Barcelona, 1994, pp.19 y ss. Díez-Picazo, L., Gullón, A.: “Sistema….”, p. 180 y “La modificación de…”, p. 833; García de Marina, M.: Ob. cit., p. 18. Vid. sobre el tema la STS de 22 de marzo de 1963.
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mayor atención a la accesión inmobiliaria y con especial referencia a las construcciones en suelo ajeno. La intención no es sólo examinar esta figura desde un punto de vista legislativo, doctrinal y jurisprudencial, sino presentar la accesión, y, sobre todo, el tema de la construcción en suelo ajeno, en relación con nuestro entorno actual, conforme la realidad de nuestros días, con sus implicaciones registrales y las novedades introducidas por la Ley del Suelo de 2008 en el ámbito de la declaración de obra nueva. Todo ello, teniendo en cuenta la dimensión europea de su régimen jurídico, tanto respecto del derecho comparado europeo, como de los intentos de unificación del Derecho Privado Europeo. Para ello es esencial mostrar su regulación en nuestro ordenamiento jurídico de forma exhaustiva, con interpretaciones doctrinales y jurisprudenciales, y completar el estudio con una muestra de derecho comparado en Europa. Y, desde esta perspectiva, resulta indispensable concluir con el análisis de la posible aproximación de legislaciones europeas en materia de derecho de propiedad y formas de adquisición y transmisión, para averiguar o tratar de conocer cómo puede afectar a la accesión la tendencia unificadora del Derecho Privado Europeo.
II. ANTECEDENTES HISTÓRICOS Delimitada de este modo la figura de la accesión, procede, a nuestro juicio, comenzar su estudio haciendo, al menos, una breve referencia a sus inicios históricos5. Y, en principio, el primer impulso lleva a buscar su origen en el Derecho romano, pero esta idea se ve pronto truncada al descubrir que, como recoge Díez-Picazo6, los romanistas niegan que existiera una teoría general de la accesión y afirman que “ésta fue una desacertada construcción de los intérpretes del Derecho común, que pretendieron dotar de un sentido unitario a una serie de casos particulares, que en el Derecho romano fueron recibiendo soluciones particulares. La mentalidad práctica de los juristas romanos les hacía resolver los problemas que cada día se les planteaban, buscando la solución del caso concreto, sin pretender construir teorías generalizadoras. Siguiendo a Díez-Picazo7, el principio superficies solo cedit (lo construído cede al suelo y pertenece al propietario de éste) se creó para regular el fenómeno más antiguo, la inaedificatio, basándose en una norma de las XII Tablas (6.8), en la que se estableció que el propietario de una viga que se
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Para una visión más completa de los precedentes históricos de la figura, remitimos al completo estudio realizado por Alonso Pérez, M.: Ob. cit., pp. 228 y ss. Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, p. 834: “Señalaban los especialistas que los términos accedere y accessio, que a veces son utilizados en las fuentes, se emplean allí sin un significado técnico definido, con un sentido vago y general, para indicar aumento o incremento que una cosa recibe, y, en el campo patrimonial, todo incremento del patrimonio…”. La palabra accessio, asegura este autor, citando a Branca: Enciclopedia del Diritto, vol. I, Milán, 1958, pp. 261 y ss, tiene en las fuentes significados muy diversos y comprende una serie de casos igualmente diversos, en los que se produce una adquisición o un aumento de la propiedad, y en los que lo importante no es la forma o modo de producirse sino el resultado. El término accessio comprendía: a) situaciones de subordinación entre cosas unidas o no materialmente, b) hecho que completa (tejas), enriquece (frutos) o engrandece (tierra) una cosa, c) hecho que jurídicamente atribuye al propietario de la cosa lo que la enriquece o engrandece. En el Derecho romano, concluye este autor, aparecen, por tanto, “una serie de fenómenos típicos que fueron autónomamente regulados”. Vid. igualmente, Garrido Palma, V.M.: “¿Superficies solo cedit? El principio de accesión y el principio de superficie”, Revista de Derecho Notarial, 1969, pp. 92-95; Hernández Crespo, C.: “La accesión invertida”, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1972, p. 730; López Vilas, R.: Ob. cit., p. 992. Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, pp. 835-838. Vid. igualmente, Serrano Alonso, E.: “La accesión bien mueble a inmueble: una interpretación del artículo 361 CC”, Revista de Derecho Privado, 1981, pp. 670-671.
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introducía en un edificio ajeno o de las estacas clavadas en una viña ajena no podía retirarlas. Más tarde, las mutaciones de tierras debidas a cambios fluviales, fueron agrupándose en cuatro supuestos: alluvio, avulsio, insula, alveus, y, posteriormente, se resuelven los casos de siembra o plantación en terreno ajeno o con materiales ajenos, de forma similar a la inaedificatio. Finalmente, con el principio accessio cedit principale (lo accesorio cede a lo principal), se regulan las uniones de bienes muebles de metal o madera de diferentes propietarios: ferruminatio, soldadura, etc. Y advierte Díez-Picazo, que “fuera quedan los supuestos de especificación y de confusión como distintos e independientes de los anteriores”8. Como se afirmaba anteriormente9, fue en el Derecho común cuando comienzan las teorías unificadoras que, en época anterior a la Glosa, entendían la accesión como un modo de adquirir la propiedad, en el que los glosadores reunían los casos de producción de frutos, la conjunción y los incrementos fluviales, que los humanistas ampliarían a la specificatio y la confusio, estableciendo cuatro modos de adquisición de la propiedad: ocupación y tradición (aprehensio), y especificación y accesión (accessio), basados en un principio único: accessorium sequitur principale, entendiendo la accesión como consecuencia del derecho de propiedad, en virtud del Derecho natural.. De este modo, según Pothier10, el propietario de la cosa principal adquiere por derecho todo lo accesorio por producción o unión inseparable, teoría que fue recogida por los redactores del Código Napoleónico, entendiendo la accesión como efecto del derecho de propiedad y modo de adquirir el dominio. La doctrina, por tanto, otorgó a la figura de la accesión dos naturalezas distintas: a) Por un lado, se entendió como modo de adquirir la propiedad de todo lo unido de forma inseparable al objeto del anterior derecho
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Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, p. 835, y cita a Ferrini: “Appunti sulla dottrina della specificazione”, Bull. Ist. Dir. Rom.; Opere, IV, p. 43; Pandette 4ª ed. Milán, 1953. Indica, además, que la mayor parte de los textos romanos se encuentran en Dig. 41,1 «De adquirendo rerum domini», cuya primera elaboración y unificación teórica parece ser obra de Gayo (libro secundo de rerum cotidianarum sive aureorum). Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, pp. 835-836, cit. a Gorla: “L’accesione nel Diritto Civile italiano”, Rivista Ital., per le Scienz. Giur., 1931, pp. 87 y ss. Pothier,: Traité du domaine du proprietè, París, 1846, pp. 156 y ss., cit. por DíezPicazo, L.: “La modificación…”, pp. 836-837. Vid. igualmente, Garrido Palma, V.M.: Ob.cit. p. 93.
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de propiedad, justificándolo con el principio de atracción real del derecho de propiedad. b) Por otro, se configura como una facultad, integrante del derecho subjetivo de propiedad, cuyo efecto es la ampliación del objeto de dicho derecho a todo lo que se le une de forma inseparable. Distinta fue, como mantienen Garrido Palma y Hernández Crespo, la posición del Derecho germánico, en el que rigió el principio del trabajo, es decir, la atribución de la propiedad de lo incorporado al incorporante, haciendo converger de forma independiente su derecho y el derecho del propietario del suelo. El fundamento de tal solución reside en el carácter nómada de estas poblaciones, en las que lo importante era lo transportable, pudiendo intuirse la provisionalidad de las edificaciones y su posible desmantelamiento y traslado, aunque más tarde, también respecto a edificaciones estables, se siguió aplicando el principio de prioridad a favor del incorporante o constructor, permitiéndole trasladar la casa o exigir una indemnización11. Sintetizadas ambas corrientes reguladoras de los diferentes supuestos de accesión, cabe ahora afirmar que nuestro derecho positivo recoge el criterio romanista de atribuir al dueño del suelo las incorporaciones realizadas en él (arts. 358, 359 y 361 CC).
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Garrido Palma, V.M: Ob. cit., p. 94; Hernández Crespo, C: Ob. cit., p. 730.
III. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÍDICA En vista de las consideraciones expuestas en líneas anteriores en torno a la reducción del contenido del artículo 353 del Código civil al fenómeno de la unión o incorporación, la definición del derecho de accesión se puede concretar, como han manifestado algunos autores12, en “la adquisición de una cosa por el propietario de la principal a la cual se le une o incorpora otra”. Pero hemos de advertir que en la mayoría de los casos, el concepto está irremediablemente unido a la determinación de la naturaleza jurídica, cuestión que, como hemos esbozado en líneas anteriores, es también objeto de debate por la complejidad de esta institución. En este sentido, las principales teorías acerca del fundamento y naturaleza jurídica de la accesión, la explican como: a) Modo de adquirir la propiedad., derivado de la atracción real de la propiedad de la cosa principal respecto de la accesoria13. b) Facultad del derecho de propiedad, que permite el aumento del objeto sobre el que recae. c) Fenómeno modificativo del objeto. La jurisprudencia, en STS de 31 de mayo de 1949 ya consideraba la accesión como un modo de adquirir la propiedad y la STS de 22 de marzo de 1963 insistía en que “la accesión integra un modo de adquirir o el ejercicio de una facultad extensiva dominical”14.
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Díez-Picazo, L., Gullón, A.: Sistema…. ”, p. 180. Vid. en este sentido, Albaladejo García, M.: “Comentario al artículo 609 del Código Civil”, Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, T. VIII, EDERSA, Madrid, 1987, pp. 3-4; Bonet Bonet,V.: Ob. cit., pp. 103-104; Borrell y Soler, A.M.: El dominio según el Código civil español, Barcelona, 1948, p. 291; De Tena y Martín, V.: Ob. cit., p. 656, entiende la accesión como una prolongación del dominio; Miquel González, J.Mª.: “Comentario al artículo 609 del Código Civil”, Comentario del Código Civil, T.I, Ministerio de Justicia, Madrid, 1993, p. 1544; Orosa Roldán, M.A.: “Accesión invertida”, La Ley, 1985, p. 1270; Otero Valentín, I.: “Adquisiciones patrimoniales”, Revista de Derecho Privado, 1922, p. 57; Traviesas, M.: “Ocupación, accesión y especificación”, Revista de Derecho Privado, 1919, pp. 289 y ss. Vid. igualmente, STS de 28 de mayo de 1904, en la que se afirmaba que “del texto del art. 353 del propio Código se deduce la accesión que supone la propiedad anterior al hecho que la motiva”; STS de 4 de junio de 1925, en la que se entendía como una manirfestación del dominio; STS de 16 de marzo de 1993.
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Sin embargo, existen autores15 que afirman la imposibilidad de construir una teoría unitaria de la accesión como modo de adquirir la propiedad o como una facultad derivada del dominio. En este sentido, Díez-Picazo16 pone de relieve que: a) Desde el Derecho común, la doctrina mantendrá que la accesión es un modo de adquirir la propiedad, basándose en que el efecto principal de la accesión es la “adquisición de un nuevo derecho de propiedad, sobre el todo resultante de la unión de dos cosas inseparables”. Adquisición que se produce, como explica este autor, por el poder de atracción real del derecho de propiedad de la cosa principal, que “no permite la coexistencia concurrente de un dominio de otra persona sobre la misma cosa”. Y advierte este autor, que dentro de esta teoría hay que tener en cuenta la existencia de dos sistemas, que se diferencian por considerar, uno, como accesión todos los fenómenos a los que se ha hecho referencia, y por excluir, otro, la especificación y la conmixtión, entendiendo que no hay, en estos casos, conjunción de cosas y, por lo tanto, son modos de adquirir distintos a la accesión. Son los sistemas de nuestro Código civil y del Código civil italiano, respectivamente. b) La teoría de la accesión como facultad del derecho de propiedad reside en la idea del “derecho de accesión”, expresión que se utiliza como epígrafe de esta materia en nuestro Código civil, entendiendo que su finalidad consiste en aumentar el objeto con todo lo que se le une de forma inseparable. c) La idea de accesión como fenómeno modificativo del objeto principal al que se le une o incorpora otra “accesoria”, se apunta por Díez-Picazo, al mostrar su desacuerdo con las dos tesis anteriores. Por un lado, precisa que la adquisición de la propiedad del objeto accesorio no es la finalidad de la situación jurídica regulada, sino el resultado fi-
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Díez-Picazo, L., Gullón, A.: Ob. cit., p. 181. En este punto, Carrasco Perera,A.: “Ius aedificandi” y accesión (la construcción en suelo ajeno en el marco de los principios urbanísticos), Madrid, 1986, pp. 380, opina, en relación a su estudio del Ius aedificandi, que “la regla de la accesión no es sólo una consecuencia del ius aedificandi, sino que se configura como una técnica de defensa de la exclusividad de aquél. Es una técnica «reaccional», no un derecho subjetivo ni una facultad dominical”. Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, pp. 838-841, citando a Russo, “Accessione (Diritto civile)”, Nuovo Digesto,y a Ferranti, Commentario del Codice civile, Libro della Proprietà, Milán, 1943.
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nal de ella, la solución del conflicto de intereses planteado por el supuesto17. Y, además, es sólo una vertiente del fenómeno, ya que también se produce la extinción del derecho de propiedad de otra persona18, o es origen de situaciones especiales, como la comunidad del artículo 381 del Código civil, respecto al supuesto de mezcla, o de interinidad, por la atribución del derecho de opción del artículo 361 del Código civil, en casos de construcciones en suelo ajeno. Y por otro lado, explica que las facultades “son formas de poder jurídico, cuyo ejercicio y defensa quedan confiadas al arbitrio de la persona. Para que la accesión fuera un derecho o una facultad del propietario tendría que existir un poder de la persona de provocar una expansión de su propio dominio”19. Y explica que en la mayor parte de los casos ello no es así, como ocurre con los fenómenos naturales, en los que no interviene la intención de las personas, o con las edificaciones en suelo ajeno, en las que la actividad humana es, en principio, contraria a Derecho, y la posible decisión sobre los efectos que se le otorgue está limitada a lo establecido en la Ley. Por todo lo expuesto, este autor mantiene que no es posible construir una teoría unitaria de la accesión porque ésta se compone de una serie de fenómenos que modifican la composición o contextura de las cosas y, en consecuencia, las relaciones jurídico-reales que las afectan20. Son fenómenos que generan diferentes conflictos de intereses que la normativa trata de resolver, no aplicando el poder absorbente de la propiedad sino el principio de la buena fe y la función social de la propiedad; por ello, cuando especificante y edificante sean de buena fe pueden llegar a adquirir el dominio. En consecuencia, pueden diferenciarse dos tipos de modificaciones: a) De contenido, si afectan al contenido de los recíprocos derechos y deberes de la relación.
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Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, p. 839, explica que “así como en la ocupación y en la tradición, la adquisición es el centro de gravedad de toda la situación jurídica, tanto desde el punto de vista mecánico como desde el funcional, en la accesión esto no ocurre así. En la accesión, la adqusición deviene por vía indirecta, como manera de solucionar el conflicto planteado”. Vid. igualmente, López Vilas, R.: Ob. cit., p. 993; Serrano Alonso, E.: Ob. cit., pp. 671-672. Vid. también, Gullón Ballesteros, A.: “Accesiones inmobiliarias”, Cuadernos de Derecho Judicial, 1994, p. 218. Díez-Picazo, L.. “La modificación…”, p. 840. Como precisa Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, pp. 829-832, por modificación de la relación jurídico-real debe entenderse todo acontecimiento que provoca una alteración o una variación en la estructura o en el contenido de la relación jurídica, que, sin embargo, continúa perviviendo. Vid. igualmente, López Vilas, R.: Ob. cit., p. 994.
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b) Estructurales, si alteran los elementos que componen la esfera externa de la relación: sujetos, objeto y circunstancias. – La subjetiva se producirá, así, por cambio de sujetos titulares de la relación, a través de la transmisión del derecho real (titularidad activa) o del gravamen (titularidad pasiva). – La objetiva se establecerá por ampliación, reducción o sustitución por subrogación del objeto, mediante un convenio modificativo celebrado entre las partes de la relación, de forma unilateral por el titular que tenga derecho legal o convencional para realizarla, o ipso iure si se produce un determinado supuesto de hecho al que la ley, o una disposición negocial, imponga este efecto jurídico. Y concluye explicando, este autor, que “una de las formas típicas de modificación del objeto de una relación jurídico-real está constituida por la serie de fenómenos que nuestro Derecho positivo y nuestra doctrina científica conoce con el nombre de accesión…”.
IV. PRINCIPIOS RECTORES DE SU RÉGIMEN JURÍDICO Como se ha tenido ocasión de observar, el término accesión comprende una serie de fenómenos que originan determinados conflictos de intereses, que el Derecho positivo trata de solucionar aplicando un conjunto de reglas, cuyo fundamento descansa principalmente en tres principios: – Lo accesorio sigue a lo principal. – La superficie cede al suelo. – Principio de la buena fe.
1. Lo accesorio sigue a lo principal Para la jurisprudencia, el artículo 353 descansa, fundamentalmente, sobre el principio accesorium sequitur principale (SSTS de 31 de mayo de 1941 y 19 de febrero de 1948), según el cual, ante un supuesto de unión inseparable de cosas, las consideradas accesorias deben seguir el régimen de la principal. Según la STS de 31 de mayo de 1941, “la aplicación del principio accessio cedit principali, invocado en el recurso, exige como supuesto necesario una relación entre dos cosas, en cuya virtud se presenta o aparece una como dependiente de la otra y ésta con carácter de preeminencia respecto a la subordinada, por lo que, si las cosas son independientes entre sí, no cabe la aplicación de aquella máxima jurídica reconocida en el artículo 353 del Código civil”. Y la STS de 19 de febrero de 1948 declaraba que tras una primera concesión de terrenos, para facilitar la industria pesquera, se autoriza posteriormente otra para la construcción de un muelle “cuyo derecho otorgado, por su lugar y por ser complemento de la fundamental concesión que continúa con carácter de preeminencia, ha de entenderse como accesorio y seguir las reglas de aquélla en razón al principio accesorium sequitur principale, que de manera general reconoce el Código civil en el art. 353…”. Por tanto, la relación de accesoriedad puede determinarse desde diversos puntos de vista o utilizando diferentes criterios. En este sentido, destaca la exposición apuntada por Carrasco Perera, siguiendo la relación aportada por Schultz21.
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Carrasco Perera, A.: Ob. cit., pp. 68-70, citando a Schultz: System der Rechte auf der Eingriffserwerb, Acp, 1904, pp. 362 y ss.
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Mª DEL ROSARIO DÍAZ ROMERO
Según este autor, “son varios los criterios para determinar la cualidad de cosa principal: 1) Criterios naturalísticos. Lo principal sería lo que da el nombre y el ser al todo, siendo lo accesorio un añadido inesencial. 2) Criterios objetivos de existencia. Lo accesorio es lo que no puede existir sin otro, de manera que lo principal se estructura como la base física de la existencia del todo. Este criterio es rechazable en la medida en que no existe fundamento alguno para trasladar al ámbito del derecho la condición física de los objetos. 3) Criterios de uso. (Schultz los llama fundados en las «Ciencias de la Cultura»). Se dirá que es accesorio aquello que separado del grupo no impida hacer uso del resto. Para escapar a la crítica de que una concepción semejante condiciona la aplicación de la regla ASP a puras motivaciones subjetivas, se establece entonces que el criterio de uso debe ser medido de acuerdo a un patrón objetivo: el uso que generalmente se hace de la cosa en el tráfico mediante un criterio de utilización uniforme («usus rei, consuetudinis pater familias»). Este punto de vista objetivo parece haber sido tenido en cuenta en el artículo 376. 4) Criterios de valor de cambio. Es la regla subsidiaria que ofrece el art. 377 cuando la relación de accesoriedad no pueda ser determinada según el criterio de utilización objetiva. 5) Criterio de la sustituibilidad. Lo determinante ahora es cuál de las cosas y con qué coste puede ser sustituida o reemplazada. Se remite al cálculo del «valor de reproducción». Aquel propietario que tuviese que soportar un valor de reproducción superior al otro para recuperar la cosa se convierte en el dueño del todo resultante. 6) Criterio mixto. Se mantiene en el Derecho común para los supuestos de pinctura y scriptura. El criterio básico es el de «existencia», y como corrector el del «valor» (no necesariamente de cambio; así, propter excellentiam artis). Nuestro Código, en el art. 377.2., se limita a considerar en todo caso como principal a la pintura, escritura, escultura y grabados de todo tipo respecto de la tabla, el metal, el papel o el lienzo. No se trata de un criterio corrector, ya que no se exige la existencia de una diferencia apreciable entre el arte y la materia para que aquél sea considerado como principal”.
LA ACCESIÓN INMOBILIARIA ANTE LA TENDENCIA …
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En síntexis, podemos afirmar, siguiendo a Díez-Picazo22, que, en la relación de principalidad y accesoriedad, “la subordinación puede venir por razón de una normal dependencia funcional o de un ocasional contacto entre ellas” y que, en nuestro Derecho positivo, el primer criterio adoptado para determinar el carácter accesorio o principal es el “destino económico de las cosas y el rango social de ese destino”. Así se puede observar en el artículo 376 del Código civil, en el que se define como principal “aquella cosa a la que se le ha unido otra por adorno, o para su uso o perfección”23. En defecto de este criterio, el artículo 377 Cc continúa ofreciéndonos dos criterios más: el del valor económico y, subsidiariamente, el del volumen; aclando, igualmente, que en los casos de “pintura y escultura, en los escritos, impresos, grabados y litografías, se considerará accesoria la tabla, el metal, la piedra, el lienzo, el papel o el pergamino”.
2. Superficies solo cedit Del principio accesorium sequitur principale, aplicándose ya a supuestos más concretos, se deriva la regla superficies solo cedit, que entiende como principal el suelo, otorgando carácter accesorio a la edificación, y reconoce la atracción real del derecho de propiedad del suelo. Principio que se recoge en los artículos 358 y 359 del Código civil, al establecer que “lo edificado, plantado o sembrado en predios ajenos, y las mejoras o reparaciones hechas en ellos, pertenecen al dueño de los mismos con sujeción a lo que se dispone en los artículos siguientes” (artículo 358); y que “todas las obras, siembras y plantaciones se presumen hechas por el propietario y a su costa, mientras no se pruebe lo contrario” (artículo 359). Y así puede observarse en la STS de 31 de mayo de 1949, que, ante un supuesto de edificio indivisible construido en parte sobre suelo ajeno, explica que “claras y precisas las normas que estatuye el Código civil en
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Díez-Picazo, L.: “La modificación…”, pp. 846-847. Vid. el completo trabajo de Clavería Gosalbez, L.H.: “Las pertenencias en el Derecho Privado español”, Anuario de Derecho Civil, 1976, pp. 37-38, en el que cree que “el criterio de la perfectio, o esencia, es el adecuado para distinguir los accesorios o pertenencias de las partes de la cosa”: las partes rei, explica, “integran la cosa, de modo que la falta de una de ellas hace que la cosa no esté completa, siendo la pertenencia algo que complementa la cosa, le da utilidad o la adorna…”; Ballarín Marcial, A.: “Partes, pertenencias y accesorios”, Revista Temis,1957, pp. 156 y ss., en el que también ofrece diferentes criterios de distinción y reconoce el de la perfectio como el más adoptado por la doctrina moderna, aunque, a su juicio, debe completarse con otros criterios: vinculación física, relación funcional.