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Jurisprudencia Seleccionada de Canarias
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Dirigida por Víctor Caba Villarejo
Publicación trimestral Nº 54/ julio 2019 Índice
ARTÍCULOS – LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. EL EURO COMO PATRÓN MONETARIO, seleccionada por Ada Lucía Mariscal González..................................................................................................................... 5 JURISPRUDENCIA LAS PALMAS – CIVIL, seleccionada por Víctor Caba Villarejo..................................................................................... 71 TENERIFE – CIVIL, seleccionada por Antonio María Rodero García....................................................................... 123 LAS PALMAS – CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA, seleccionada por César García Otero.......................................... 184 TENERIFE – CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA, seleccionada por Pedro Hernández Cordobés........................... 216 LAS PALMAS – PENAL, seleccionada por Rosa Rubio Ramos.................................................................................... 236 TENERIFE – PENAL, por José Félix Mota Bello....................................................................................................... 266 LAS PALMAS – SOCIAL, seleccionada por Humberto Guadalupe Hernández.............................................................. 284 TENERIFE – SOCIAL, seleccionada por Eduardo Jesús Ramos Real...................................................................... 318 DOCTRINA DE LA DGRN – Comentarios, seleccionados por María Pilar de la Fuente García........................................................ 354 DICTÁMENES DEL CONSEJO CONSULTIVO DE CANARIAS – Comentarios, seleccionados por Óscar Bosch Benítez....................................................................... 404 CRÓNICA DE LA ACTIVIDAD LEGISLATIVA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CANARIAS – Seleccionada por Pedro Carballo Armas............................................................................................. 456
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ARTÍCULOS
SUMARIO
Las dos caras de la moneda. El euro como patrón monetario
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CAPÍTULO I. Análisis histórico-económico del euro como patrón monetario........... 8 CAPÍTULO II. Análisis jurídico del euro como patrón monetario............................... 30
4 ADA LUCÍA MARISCAL GONZÁLEZ REVISTA JURÍDICA DE CANARIAS ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. EL EURO COMO PATRÓN MONETARIO
Ada Lucía Mariscal González
Licenciada en doble grado Derecho y ADE por la ULPGC
“A mis padres, que me lo han dado todo. RESUMEN El presente trabajo aborda, desde la perspectiva de la Historia Económica y del Derecho, la adopción del euro como patrón monetario. En un primer momento, se describen históricamente los distintos patrones monetarios empleados desde 1870 hasta la creación de la Unión Económica y Monetaria, cuyo resultado fue la implantación de la moneda única en la Unión Europea. Seguidamente, se analiza la evolución del euro y las decisiones en política monetaria del Banco Central Europeo en tiempos de estabilidad económica y de crisis. A su vez, trata de sintetizar los defectos del diseño del euro para analizar cómo podría convertirse la Unión Europea en una zona monetaria óptima capaz de hacer frente a los shocks asimétricos entre los Estados miembros. La segunda parte del trabajo ahonda en las bases jurídicas del sistema monetario previo al euro, partiendo de las Comunidades Europeas hasta la actual Unión Europea y analiza el proceso de integración (Unión Económica y Monetaria) que culminó con la adopción del euro. Posteriormente, se describe la estructura jurídica en la que se asienta la implantación de la moneda común y los pilares en los que se sostiene el euro (cumplimiento de los criterios de convergencia y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento) y, por último, profundiza en el marco jurídico de las decisiones monetarias tomadas por el Banco Central Europeo durante la vigencia del euro, específicamente si se ha excedido o no de sus competencias en su toma de decisiones y las repercusiones jurídicas que comporta. PALABRAS CLAVE Unión Económica y Monetaria, Euro, Banco Central Europeo, Tratado de Maastricht. Patrón monetario, Sistema Monetario Europeo, prestamista de última instancia, zona monetaria óptima. ABSTRACT The present work approaches from the perspective of Economic History and Law the adoption of the euro as a monetary standard. Initially, the different monetary standards used since 1870 until the creation of the Economic and Monetary Union are described. Then it focuses on the explanation of the consecuence of the Economic and Monetary integration, which was the introduction of the single currency in the European Union. Next, it studies the evolution of the euro and the monetary policy decisions of the European Central Bank in times of economic stability and crisis. Likewise, it attempts to identify the defects of the design of the euro in order to advance how the European Union could become an Optimum Currency Area (OCA) capable of facing asymmetric shocks between the Member States. The second part of the work takes a closer look into the legal bases of the monetary system prior to
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the euro, starting from the European Communities until the current European Union and analyzes the integration process (Economic and Monetary Union) that culminated with the adoption of the euro. Subsequently, the legal structure established as a result of the introduction of the common currency and the pillars supporting the euro (fulfilment of the convergence criteria and the Stability and Growth Pact) are described, and finally, the study delves in the legal framework of the monetary decisions taken by the European Central Bank since the adoption of the euro, specifically if its powers conferred on the Treaties have been exceeded in its decision making and the legal repercussions that it entails. KEYWORDS Economic and Monetary Union, Euro, European Central Bank, Maastricht Treaty. Monetary standard, European Monetary System, Optimum Currency Area, lender of last resort.
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LISTA DE ABREVIATURAS AUE Acta Única Europea Art. Artículo BCE Banco Central Europeo BCN Bancos Centrales Nacionales BIRD Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo BM Banco Mundial BVG Bundesverfassungsgericht (Tribunal Constitucional Alemán) CECA Comunidad Europea del Carbón y el Acero CEE Comunidad Económica Europea CEF Comité Económico Financiero ECU uropean Currency Unit EE.UU Estados Unidos de América ELA Emergency Liquidity Assistance EURATOM Comunidad Europea de la Energía Atómica FED Reserva Federal de los Estados Unidos FEEF Fondo Europeo de Estabilidad Financiera FMI Fondo Monetario Internacional GATT Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio IAPC Índice Armonizado de Precios de Consumo ISIN International Securities Identification Number IME Instituto Monetario Europeo MEDE Mecanismo Europeo de Estabilidad MEEF Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera MTC Mecanismo de Tipos de Cambio MUR Mecanismo Único de Resolución MUS Mecanismo Único de Supervisión OCA Optimum Currency Area OECE Organización Europea de Cooperación Económica OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OMT Operaciones Monetarias sobre Títulos (Outright Monetary Transactions) ONU Organización de las Naciones Unidas PAA Expanded Asset Purchase Programme PDE Procedimiento de Déficit Excesivo PEC Pacto de Estabilidad y Crecimiento PIB Producto Interior Bruto PSPP Public Sector Purchase Programme PSI Private Sector Involvement QE Quantitative Easing (medidas de relajación cuantitativa) SEBC Sistema Europeo de Bancos Centrales Sistema Europeo de Garantía de Depósitos SEGD SME Sistema Monetario Europeo SMP Securities Markets Programme TECG Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la UEM TFUE Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea TJCE Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas TJUE Tribunal de Justicia de la Unión Europea TLTRO Targeted Longer-Term Refinancing Operations TUE Tratado de la Unión Europea UE Unión Europea Unión Económica y Monetaria UEM
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LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. EL EURO COMO PATRÓN MONETARIO CAPÍTULO I. ANÁLISIS HISTÓRICO-ECONÓMICO DEL EURO COMO PATRÓN MONETARIO Índice: CAPÍTULO I. Análisis histórico-económico del euro como patrón monetario. I. Introducción. 1. Descripción y estructura del capítulo. 2. Metodología seguida y principales fuentes de información empleadas. 3. Justificación del trabajo y objetivos previstos. II. Evolución histórica de los patrones monetarios (1870-1979). 1. Antecedentes del patrón oro. 2. El club del oro (1870-1914). 3. La miopía del oro (1914-1945). 4. Una nueva edad del oro: los acuerdos de Bretton Woods (1945-1979). III. De la creación del sistema monetario europeo a la adopción del euro (1979-1999). 1. Antecedentes. 2. El Sistema Monetario Europeo (SME). 3. La Unión Económica y Monetaria (UEM) y la adopción del euro. IV. El euro en tiempos de estabilidad y de crisis. La evolución del papel del banco central europeo (BCE). 1. El BCE en tiempos de estabilidad y de crisis. 2. El proyecto del euro: las dos caras de la moneda. I. INTRODUCCIÓN Los aspectos monetarios parecen ocupar siempre un segundo plano en la Historia Económica1. La discusión teórica entre historiadores sobre la mayor o menor preponderancia de los aspectos monetarios en los grandes hitos históricos no parece tener fácil solución, pero sin duda alguna no puede obviarse que la historia del desarrollo humano ha sido condicionada (si no, determinada) por la necesidad de movilizar más y más dinero. Cuando Luis XII preguntó en 1499 a Gian Giacomo de Trivulzio qué necesitaba para conquistar Milán, su respuesta fue dinero, dinero y dinero2. Pero, ¿qué es el dinero y qué relación tiene con este Trabajo de Fin de Grado? En economía el dinero es cualquier bien que sirva como medio de pago en los intercambios, depósito de valor y unidad de cuenta en la que se expresan los precios de las mercancías3. La evolución de las formas de dinero ha pasado del “dinero mercancía”, con un material con un valor aceptado y conocido como las monedas de oro; al “dinero representativo”, billetes que plasmaban el valor del oro o de la plata y, por último, al “dinero fiduciario”, moneda emitida y respaldada por los bancos centrales sin valor intrínseco propio, que tiene valor solamente porque la sociedad confía en su estabilidad y que no es convertible en metales preciosos tales como el oro o la plata. El dinero fiduciario se emplea actualmente como patrón monetario en la mayoría de las economías del mundo.
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Todas las páginas web de referencia han sido consultadas por última vez el 27 de enero de 2019. El modelo de citas utilizado en el presente capítulo se corresponde con la Normas de Publicación de la Revista Española de Derecho Internacional (REDI) de la Asociación de Profesores de Derecho Internacional Público y Privado y Relaciones Internacionales (AEPDIRI). 1 KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa, Editorial Crítica, 1988, pp. 14-15. 2 EHRENBERG, R. Capital & Finance in the Age of the Renaissance, A Study of the Fuggers and Their Connections, Ed. Jonathan Cape (1928), p. 22. 3 Banco de España: La estabilidad de los precios, en http://aulavirtual.bde.es/wav/es/menu/precios/Estabilidad_de_Precios.html. *
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1. Descripción y estructura del capítulo En el presente trabajo estudio la evolución histórica de los distintos patrones monetarios empleados desde 1870 hasta la creación del Sistema Monetario Europeo (SME) en el año 1979; a continuación, analizo el proceso de creación del euro como patrón monetario empleado actualmente en la Unión Europea, adoptado como resultado del proceso de integración económica y monetaria iniciado en 1979; por último, también desde una perspectiva histórica, analizaré la evolución del euro desde su adopción, así como sus defectos de diseño y posibles soluciones para que la Unión Económica y Monetaria (UEM) opere como una zona monetaria óptima y el papel del Banco Central Europeo (BCE) en los tiempos tanto de estabilidad como de crisis económica que le ha tocado vivir desde el momento de su creación. 2. Metodología seguida y principales fuentes de información empleadas El método de investigación que me propusieron los tutores fue, en un primer lugar, proceder a la lectura de manuales generalistas para que me formara una visión global sobre el estado de la cuestión del euro. En las lecturas iniciales estudié los sistemas monetarios de la etapa previa al euro, el contexto histórico, los motivos que impulsaron la adopción de la moneda única, los criterios que los países optantes al euro debían cumplir para adoptarlo como moneda común y los pilares en los que se sostiene actualmente. Una vez quedó fijado el contenido en el que se iba a centrar el TFG, procedí a la lectura de manuales y artículos de investigación doctrinal especializados. Para desarrollar el epígrafe del análisis de la construcción del euro y sus defectos leí artículos de Blogs especializados en asuntos europeos (como La Mirada Europea); analicé las posturas de autores que se posicionan a favor y en contra del euro; estudié informes en los que se pone de manifiesto las posibles soluciones a los errores del euro y cómo construir, dada la actual situación de la UE, una zona monetaria óptima. Por último, leí obras de autores clásicos (R. Mundell, P. De Grauwe, J.M.Keynes) y obras recientes (B. Eichengreen, F.Saraceno, M.K. Brunnermeier, H. James). Por otro lado, para estudiar el papel del BCE desde su creación acudí inicialmente a artículos periodísticos para averiguar qué operaciones llevadas a cabo por el BCE habían tenido una mayor repercusión social. En un momento posterior, analicé los informes que el BCE publica periódicamente sobre sus decisiones monetarias y los datos económicos de su página oficial. Para profundizar en la actuación del BCE en los tiempos de estabilidad y de crisis estudié las Decisiones del BCE en las que se detalla de forma pormenorizada el tipo de operaciones que lleva a cabo. También analicé la normativa reguladora de la UE (concretamente en la que se basa la articulación del euro, en la que recogen las funciones y competencias del BCE y el marco jurídico del Eurosistema y del SEBC, tales como: Tratados, Actas, Protocolos Anexos, Estatutos y Reglamentos internos del BCE). A la vez, procedí al estudio de la Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la delimitación de las competencias que ostenta el BCE, para determinar si desde su creación se ha excedido de sus competencias asignadas. 3. Justificación del trabajo y objetivos previstos Se cumplen veinte años desde la adopción del euro y parece un tiempo suficiente (y razonable) para hacer balance. Las cifras ponen de manifiesto que es la moneda que usan diecinueve Estados miembro de la UE, que se emplea en el día a día por más de 340 miREVISTA JURÍDICA DE CANARIAS 9 ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69
llones de europeos y que es una de las monedas más importantes internacionalmente4. Sin embargo, las cifras dejan en el tintero una realidad mucho más compleja y apasionante: el euro tiene dos caras y representa una visión del mundo y del futuro muy concreta, con sus lados buenos y sus lados malos. Adoptar el euro y apostar por él significó elegir una de las opciones siguientes: libertad frente seguridad, integración frente soberanía nacional, solidez y rigor frente a flexibilidad, devaluaciones competitivas frente estabilidad de precios. El presente TFG pretende arrojar algo de luz sobre estas cuestiones: qué hemos ganado y perdido con la implantación del euro, por qué se decidió llegar hasta este nivel de integración en la UE, cómo se podría mejorar su diseño y funcionamiento y, por último, cómo funciona y qué papel tiene el BCE como director de orquesta de las finanzas europeas. II. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LOS PATRONES MONETARIOS DESDE 1870 HASTA 1979 1. Antecedentes del patrón oro W.W. Rostow ya había manifestado en 1980 que: los hombres y las sociedades han ideado y desarrollado sistemas monetarios que cumplían más o menos sus profundas necesidades y objetivos en el momento de concebirlos. Políticas monetarias distintas, en diferentes momentos y lugares, podrían haber conducido a resultados algo distintos a los que ahora registra la historia5. En Europa ha existido siempre la constante preocupación de que no hubiese suficiente dinero en circulación para permitir el desarrollo de las relaciones comerciales6. El origen de esta inquietud se encuentra en la limitada disponibilidad de oro y plata en el continente, lo que constreñía la posibilidad de acuñar nuevas monedas de acuerdo con la demanda existente. Por ello, la evolución de los patrones monetarios se ha servido de contantes innovaciones que impulsaron la adopción de sistemas de pago más eficaces. La continua necesidad de financiación provocada por las constantes guerras del Viejo Continente fue favoreciendo el establecimiento de sistemas monetarios más operativos. El descubrimiento de América, con la consiguiente entrada masiva en Europa de metales preciosos,alivió en cierta medida la necesidad de adulterar el oro y la plata para fabricar nuevas monedas. Con todo, el empleo de dichos metales como patrones monetarios se fue tornando ineficaz en la práctica debido sobre todo a la complejidad de su transporte para las transacciones comerciales lejanas, por su elevado peso y volumen. La existencia de patrones monetarios bimetálicos suponía la pervivencia y circulación de más de un tipo de dinero (oro, plata y cobre básicamente), de modo que el cobre se empleaba en las transacciones al por menor; el oro, en las grandes operaciones comerciales, y la plata para el resto de los pagos7. La operatividad de este tipo de sistema monetario radicaba en la gran flexibilidad con la que se podían realizar pagos de distinta magnitud, pero también entrañaba una gran inestabilidad. La ley de Gresham señala que, cuando el precio de mercado de la moneda difiere del precio de acuñación, es decir, cuando circula “moneda buena” y “moneda mala”, se tiende sistemáticamente a ahorrar y atesorar la moneda buena (la subvalorada en el mercado) y se gasta la mala o se lleva a la Casa de la 4
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BCE: “#EUROat20”, en https://www.ecb.europa.eu/euro/html/index.es.html. W.W. ROSTOW “The World Economy: History and Prospect”, University of Texas Press, 1980, pp. 42-43 KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 27-50 ob. cit. nota 1, p. 1. KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 39-42, 78-84 ob. cit. nota 1, p. 1
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Moneda. Dicho de un modo mucho más popular: la moneda mala expulsa del mercado a la moneda buena. El efecto divergente del precio de mercado de ambos metales y el descubrimiento de nuevos yacimientos de oro y plata desestabilizaba continuamente el precio de acuñación, activándose en consecuencia la Ley de Gresham. En concreto, la aparición de nuevos yacimientos de plata provocaba la depreciación de este metal con respecto al oro al multiplicar su oferta en el mercado. Por consiguiente, los gobiernos se enfrentaban a la constante dificultad de mantener una cierta paridad legal entre las monedas de oro y plata, que solo podía lograrse mientras existiera una relación fija entre ellas. La persistencia de esta dificultad fue el motivo que provocó el inicio de un definitivo proceso de abandono de los sistemas monetarios bimetálicos buscando una estabilidad que terminó con la implantación del patrón oro como sistema monometálico. 2. El club del oro (1870-1914) El siglo XIX conoció el fenómeno de una primera globalización sin precedentes que sirvió para impulsar la aceleración de las economías mundiales, su integración a escala global por la reducción de los riesgos cambiarios y la liberalización del intercambio de capitales8. El cambio institucional determinante para el florecimiento de la economía y que consiguió mantener la ansiada estabilidad monetaria de la que carecían los sistemas precedentes fue la adopción del patrón oro de manera generalizada entre los países avanzados9. Para pertenecer al sistema de patrón oro los gobiernos se vieron obligados a asumir políticas fiscales y monetarias ortodoxas que les hacían perder autonomía en política monetaria y en el control de los tipos de interés, pero la aceptación del patrón oro transmitía la imagen en el ámbito internacional de que el país se comprometía a mantener su moneda estable. Para adoptar el patrón oro se tuvo que hacer frente, primero, a un proceso de desmonetización de la plata que tuvo lugar en Gran Bretaña en 177410. El fenómeno de cambio del bimetalismo al patrón oro se extendió por toda Europa entre 1875 y 1880, si bien la completa desmonetización de la plata no tuvo lugar hasta 1893, de manera que hasta entonces oro y plata convivieron como patrones monetarios. El funcionamiento del patrón oro era a grandes rasgos el siguiente: las monedas nacionales tenían un valor fijado en este metal que determinaba su convertibilidad y que estaba avalado por los bancos centrales de las naciones que las emitían. Para poder garantizar ese valor estable, los bancos centrales estaban obligados a disponer de una determinada cantidad de oro que respaldase a la moneda. De esta manera se frenaba el uso indiscriminado de la facultad de los bancos centrales de emitir papel moneda en función de las directrices sancionadas por los distintos gobiernos y se evitaban así los desórdenes económicos relacionados con la inflación11. El papel de los bancos centrales resulta por lo tanto fundamental para que el sistema del patrón oro funcionara. En palabras de Liaquat Ahamed “un banco central es un banco al que se le ha concedido el monopolio de la emisión de moneda. Esta 8
TIRADO FABREGAT, D.A. en PALAFOX J., et alii Los tiempos cambian. Historia de la Economía, Tirant lo Blanch, 2014, pp. 154- 168. 9 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial: de los orígenes a la actualidad, Alianza Editorial, 2012, pp. 409-411. 10 KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 83-88 ob. cit. nota 1, p. 1. 11 GARCÍA RUIZ, J.L., “Patrón oro, banca y crisis (1875-1936): una revisión desde la historia económica”, Cuadernos de Estudios Empresariales de la Editorial Complutense, 1992, núm. 2, pp. 57-85. REVISTA JURÍDICA DE CANARIAS 11 ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69
potestad les permite regular el precio de los créditos —Los tipos de interés— y con ello determinar cuánto dinero circula en la economía”12. El principio de precios y flujo de especie formulado por Hume13, sobre el que se construyó el patrón oro, estima que todos los desequilibrios en cuentas producen movimientos de oro, es decir, si las transacciones entre países se pueden saldar con oro, un déficit da lugar a reducciones del nivel de oro y un superávit a entradas, por lo que el principal instrumento a disposición de los bancos centrales para variar los niveles de las reservas de oro y preservar el equilibrio en la balanza de pagos resulta ser siempre la posibilidad de aumentar o reducir los tipos de interés14. – Mientras se acumula oro, se disminuye el coste de los créditos para que siga entrando más dinero en el sistema. El aumento de la oferta monetaria eleva entonces los precios interiores (inflación), con el consiguiente incremento de las importaciones y reducción de las exportaciones. De esta manera, la reducción de los tipos de interés genera un efecto positivo sobre la producción y sobre el empleo. – Si el oro escasea, se aumenta el tipo de interés para evitar la salida de reservas del país y poder mantener así la paridad estipulada. Como consecuencia del incremento de los tipos de interés se contrae tanto la demanda interna como externa; en el primer caso, provoca una caída del nivel de empleo y de la producción; en el segundo, un descenso del déficit exterior. La caída de los precios (deflación) impulsa unas exportaciones más baratas consiguiendo el retorno a la situación de equilibrio en la balanza de pagos. El sistema resultaba eficaz siempre y cuando los bancos centrales aplicaran rígidamente las reglas del patrón oro. En la práctica, muchos países con superávit en vez de aumentar la oferta monetaria se dedicaban a atesorar más reservas del metal para evitar tensiones inflacionistas. El motivo subyacente al incumplimiento sistemático de los dictados del patrón oro radicaba en el carácter privado de los bancos centrales que, más que frente a los gobiernos, respondían frente a los accionistas que buscaban rentabilidad en sus inversiones15. El oro almacenado en las cámaras de seguridad no genera intereses, así que los bancos centrales no contaban con los suficientes alicientes para mantener el nivel de oro necesario para respaldar la convertibilidad de la moneda nacional. Por tanto, el único instrumento con el que contaban los gobiernos para sostener sus monedas era manipular los tipos de interés, aumentándolos para atraer la entrada de oro, lo que originaba, en primer lugar, una marcada disminución del nivel de renta y del empleo y, en segundo lugar, daba pie a unos desequilibrios financieros terribles que solían traducirse en una sucesión de crisis y burbujas provocadas por los pánicos bancarios. Debido a la gran integración del mercado de capitales y la liberalización de las finanzas ocurrida especialmente durante la segunda mitad del siglo XIX, las crisis se propagaban con rapidez. La evolución de los bancos centrales y su adaptación al contexto de las continuas crisis financieras que afloraban fue determinante16. Sus funciones fueron variando sustancialmente: en un principio, su misión se limitaba a preservar el valor de la moneda y a garantizar que el sistema del patrón oro funcionara correctamente; posteriormente, asumieron la 12
AHAMED L. Los señores de las finanzas: los cuatro hombres que arruinaron el mundo, Ediciones Deusto, 2010, p. 28. 13 HUME, D. “On the balance of trade”, 1752. 14 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 469-470 ob. cit. nota 9, p. 4. 15 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 470-472 ob. cit. nota 9, p. 4. 16 AHAMED L. Los señores de las… p. 32-34 ob. cit. nota 12, p. 5. 12 ADA LUCÍA MARISCAL GONZÁLEZ REVISTA JURÍDICA DE CANARIAS ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69
difícil función de mantener la confianza de los ciudadanos en las instituciones financieras, convirtiéndose en auténticos prestamistas de última instancia. Cuando había señales de pánico, la solvencia de los bancos privados solía ser puesta en tela de juicio, de modo que los clientes podían llegar a solicitar la retirada de sus fondos de forma masiva, generando las consecuentes dificultades de liquidez para los bancos. Para que el sistema bancario no se ahogara, los bancos centrales intervenían suministrando la liquidez requerida y evitando el pánico. Se convirtieron así en bancos de bancos. Pese a toda esta reglamentación, la realidad es que el éxito del patrón oro radicaba en último término en la solidez de la libra esterlina, “que era tan buena como el oro”, pero más fácilmente transportable. Kindleberger sostiene que el patrón oro era de facto un patrón esterlina, manejado y dirigido a escala mundial por el Banco de Inglaterra que aprendió durante el siglo XIX a manipular los tipos de descuento, a establecer los tipos de interés y consiguió que se emplearan efectos denominados en libras esterlinas en el comercio mundial17. De esta forma, se convirtió al mismo tiempo en un sistema monetario frágil, dependiente y vulnerable porque se sustentaba sencillamente en la confianza en sí mismo. 3. La miopía del oro (1914-1945) Una condición sine qua non para que el patrón oro funcionara correctamente era la inexistencia de situaciones anómalas como los conflictos armados18. El patrón oro no podía sostenerse en el caso de guerra declarada porque no disponía de la agilidad necesaria para permitir su financiación. Este hecho ya se había puesto de manifiesto durante las guerras napoleónicas, durante las cuales Gran Bretaña abandonó la convertibilidad de la libra al oro para proceder a financiarlas mediante la emisión de billetes que no estaban en absoluto respaldado por cantidad equivalente de oro. Durante la Primera Guerra Mundial, los países contendientes mantuvieron oficialmente el patrón oro, pero las presiones sobre el tipo de cambio, así como la necesidad de financiar los gastos de guerra provocaron su suspensión temporal19. Para afrontar los gastos bélicos los países beligerantes emitieron grandes cantidades de deuda pública y los bancos centrales imprimieron billetes sin guardar el equilibrio estipulado entre las reservas de oro y los billetes puestos en circulación20. Quedó de nuevo demostrado que, en tiempos de guerra, cuando el objetivo último del gobierno era la victoria en el campo de batalla, mantenerse en el patrón oro era insostenible desde el punto de vista monetario e insensato desde el punto de vista político. En definitiva, todos los bancos centrales europeos, contrincantes y neutrales, suspendieron el sistema monetario del patrón oro y, ante la inoperancia del sistema de pagos, los países aliados se concedieron créditos entre ellos para afrontar los gastos de la guerra. Tras la finalización de la conflagración la liquidación de las deudas entre aliados se erigió como el principal problema a resolver, hasta el punto de que se considera que la deficiente gestión del proceso de su ajuste y devolución, con el consiguiente enfriamiento de las relaciones internacionales y la falta de liderazgo de Estados Unidos a la hora de abordar el problema de las deudas, constituye el caldo de cultivo que propició el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, tampoco la impresión 17
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KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 95-96 ob. cit. nota 1, p. 1. COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 466-467 ob. cit. nota 9, p. 4. COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 483-492 ob. cit. nota 9, p. 4. GARCÍA RUIZ, J.L., “Patrón oro, banca y crisis (1875-1936)…pp. 66-67, ob. cit. nota 11, p. 4. REVISTA JURÍDICA DE CANARIAS 13 ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69
de billetes volvió a limitarse en absoluto a las prácticamente inexistentes reservas de oro que los bancos centrales europeos atesoraban. Ello acabó dando lugar a fuertes espirales inflacionistas que, en algunos casos especialmente localizados entre las naciones de Europa Central, incluso llegaron a convertirse en “hiperinflaciones”21. La causa del aumento acuciante de la oferta monetaria, es decir, de la monetización del déficit, radicaba en la necesidad que tenían todos estos países de afrontar los astronómicos gastos presupuestarios generados por el conflicto bélico y las reparaciones de guerra. El proceso de hiperinflación sufrido en Alemania en torno a 1922-1923 resulta insólito por la cantidad de factores que incidieron en él22. Tiene su origen en razones económicas derivadas del recurso a la monetización del déficit provocado por los gastos bélicos; razones fiscales derivadas de la pobre implantación de un sistema fiscal que captara recursos financieros por medio del establecimiento de nuevas figuras impositivas; razones financieras por la dificultad a la que se enfrentó el gobierno alemán para colocar bonos soberanos en los mercados internacionales; y razones políticas dirigidas a evitar el pago de las astronómicas reparaciones de guerra con las que el gobierno alemán se mostraba en desacuerdo. A partir de ese momento se puso en marcha una política monetaria expansiva, que lejos de aliviar la inflación por medio del abaratamiento de las exportaciones, provocó un nuevo repunte en la inflación, con la consiguiente depreciación del marco y la destrucción de la confianza de los ciudadanos en su moneda. El economista británico J. M. Keynes en Breve tratado sobre la reforma monetaria señaló que resultaba aberrante que el gobierno alemán, en un intento de reducir su deuda pública y depreciarla hasta hacerla casi inexistente, acudiera al recurso de la inflación, sabiendo que los ciudadanos que sufrirían las consecuencias económicas más severas serían los asalariados y los que habían adquirido bonos soberanos para financiar la guerra23. Keynes sostenía que el oro era una reliquia irracional, una “reliquia bárbara”, que formaba parte de una concepción fundamental de un mundo antiguo que se estaba desvaneciendo lentamente24. Los políticos y los banqueros centrales, sumidos en la profunda miopía con respecto al orden internacional que en el pasado había supuesto el patrón oro, trataban de restaurarlo como último remedio contra la inestabilidad económica, fomentando con ello los serios problemas financieros que se dieron en el período de entreguerras. Su restauración y la elección del tipo de cambio de cada divisa nacional con respecto al oro se llevó a cabo de una manera desigual, desorganizada y arbitraria, pues cada país adoptó la paridad que consideraba más conveniente para sus intereses, de forma que los tipos de cambio variaban enormemente entre países. Las naciones que volvieron al patrón oro con paridades sobrevaloradas vieron retrasada su recuperación económica, como fue el caso de Reino Unido, forzado a tomar la decisión de implantar la paridad prebélica con el objetivo de que Londres se mantuviera como gran centro financiero internacional. Aquellos países que volvieron al patrón oro, pero manteniendo sus políticas expansivas, procedieron a infravalorar sistemáticamente sus divisas. En definitiva, las naciones que antes abandonaron el patrón oro pudieron enfrentarse mejor a la Gran Depresión porque recuperaron su capacidad para emprender una política monetaria autónoma y expansiva. 21
COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 496-503 ob. cit. nota 9, p. 4. COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 503-508 ob. cit. nota 9, p. 4. 23 KEYNES, J.M. Breve tratado sobre la reforma monetaria, S.L. Fondo de Cultura Económica de España, 1992, pp. 60-61. 24 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, p. 484 ob. cit. nota 9, p. 4. 22
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La lucha de cada banco central por mantener la paridad de su divisa y la desigual vuelta al patrón oro dio lugar, por tanto, a una desintegración sucesiva y prolongada de la economía y contribuyó al inicio de la Gran Depresión, erigiéndose el patrón oro como el mecanismo fundamental para la transmisión internacional de las crisis financieras25. El último coletazo de la fiebre del oro tuvo lugar durante la Conferencia Internacional de Génova de 192226. En ella se adoptó el llamado “patrón de cambios oro”, con la principal diferencia con el patrón oro de que parte de las reservas de los bancos centrales podían ser atesoradas en divisas internacionales. Se albergaba así una cierta esperanza, quizás incluso fundada, de que supondría una mayor estabilidad para las divisas y los precios, entrañaría la adopción de políticas fiscales ortodoxas y que, por tanto, se reactivaría el espíritu inversor y se volvería a la edad dorada del patrón oro. Por supuesto, los gobiernos eran conocedores de que la puesta en marcha de políticas económicas deflacionistas y de altos tipos de interés eran el requisito sine qua non para alcanzar una necesaria estabilidad internacional que provocara el resurgimiento del comercio. Estas exigencias y el recelo a la hora de cancelar las políticas expansivas lastraron el completo retorno al patrón oro hasta el año 1925, sobre todo porque necesitaba de un contexto económico medianamente estable. Aunque el panorama monetario mejoró notablemente durante los felices años veinte por el aumento de la producción, de los beneficios empresariales, la caída de los precios, la reactivación de los flujos internacionales de capitales y, en general, por las políticas monetarias expansivas, no se consiguieron los objetivos buscados y las economías quedaron ciertamente desestabilizadas. El economista Barry Eichengreen señala que la descoordinada vuelta al patrón oro durante este período fue el desencadenante de los desequilibrios financieros provocados por la artificial atracción de capital especulador que convertirían la Gran Recesión en la Gran Depresión27. Al mismo tiempo, el injustificado afán de los países de acumular reservas de oro estaba acentuando la espiral deflacionista. El recelo y los entresijos políticos en la articulación de las relaciones internacionales y la falta de confianza en las instituciones que típicamente habían actuado como frenos ante las crisis catapultó la desintegración: por primera vez desde 1870 los diferenciales de los tipos de interés a un lado y otro del Atlántico se ampliaron hasta el punto de que se podía afirmar, sin duda alguna, que la época de la desintegración financiera había llegado28. Entre las causas que provocaron la Gran Depresión encontramos asimismo las políticas deflacionistas llevadas a cabo por los países que querían mantenerse en el club del oro, que vetaban en consecuencia las devaluaciones competitivas de las divisas y que forzaban a que todos los ajustes se centraran en el descenso de los precios, la producción y el empleo29. Lejos de lograr un incremento en las exportaciones con estas políticas ortodoxas y restrictivas, se provocó una generalizada caída de la demanda. Finalmente, las tensiones financieras fraguadas durante los años veinte explotaron en Estados Unidos con el desplome de la Bolsa de Nueva York en 1929, pero no fue hasta 1931 cuando empezó la Gran Depresión. Desde luego, el intento de la Reserva Federal de cortar de raíz el frenesí 25
COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 510-520 ob. cit. nota 9, p. 4. KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 453-467 ob. cit. nota 1, p. 1. 27 EICHENGREEN, B. La globalización del capital. Historia del sistema monetario internacional, Barcelona, Antoni Bosch, 2000, pp. 91-107. 28 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 513-514 ob. cit. nota 9, p. 4. 29 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 525-533 ob. cit. nota 9, p. 4. 26
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especulativo del mercado de capitales aumentando los tipos de interés para restringir así el crédito, pasará a la Historia como una de las decisiones menos acertadas en política monetaria. No se tuvo en cuenta que, desinflando la burbuja financiera, la economía mundial, que ya estaba agrietada, terminaría por fracturarse y por crear un panorama económico desolador30. Ya desde mediados de 1927 las decisiones en política monetaria de la Reserva Federal colocaron a Europa en una posición delicada, a causa de la peligrosa puesta en marcha de la política de facilitación de crédito en Estados Unidos con bajos tipos de interés. Esta situación desencadenó la absorción por parte de los Estados Unidos de una parte significativa de las reservas de oro y limitó el stock monetario mundial en una época en la que Europa dependía del dinero estadounidense. El drenaje de oro desde Europa a Estados Unidos explica la escalada de los tipos de interés en el Viejo Continente y el incremento del tipo de descuento de sus bancos centrales en un intento desesperado de captar y retener capital, evitando la huida masiva de oro hacia Estados Unidos. A su vez, los bancos centrales europeos no respondieron correctamente a su función de prestamistas en última instancia, porque permitieron que los bancos comerciales con problemas de liquidez se ahogaran. Los gobiernos, atados a sus políticas de equilibrio presupuestario, dejaban que los bancos quebraran sin contemplar la opción de nacionalizarlos. La propagación del pánico y las quiebras bancarias de forma sistémica se inició con la Gran Depresión en el año 1931. En primer lugar, se terminó minando la confianza en el sistema bancario alemán, a pesar del apoyo financiero de Reino Unido, Estados Unidos y Francia, debido a la tibia actuación del Banco Central Alemán a la hora de suministrar liquidez y, posteriormente, en Reino Unido y Estados Unidos. La fuga masiva de libras por la enorme demanda de retirada de fondos en Reino Unido provocó un giro de los acontecimientos en la historia monetaria mundial pues, el país que había sido estandarte y el más firme defensor del patrón oro, declaró la inconvertibilidad de la libra en septiembre de 1931. En ese momento se produjo una polarización en el sistema monetario internacional: a un lado se situaron los países que defendían la estabilidad suministrada por el patrón oro, entre otros Francia, que creían en la aplicación de la ortodoxia fiscal y la política monetaria restrictiva para la estabilización del sistema; al otro lado los que siguieron a la libra y apostaron por abandonar el patrón oro, la devaluación de sus divisas, la reducción de sus tipos de interés y el cambio de estrategia monetaria hacia políticas expansivas31. Los Estados Unidos, que habían comenzado una tímida política fiscal expansiva, retornaron a la senda del equilibrio presupuestario con la misión de estimular la confianza de los inversores y empresarios32. La política monetaria le llevó más tarde, ya con Roosevelt, al abandono del patrón oro en 1933, la devaluación del dólar para devolver la competitividad a sus exportaciones y la suspensión de la cláusula oro con la intención de reestructurar su deuda pública. En cuanto a su política económica, estuvo fuertemente marcada por la adopción inicial de una serie de políticas mercantilistas y por una falta de liderazgo en el panorama internacional por parte de la administración Hoover, que desató un nuevo paradigma proteccionista en el resto del mundo provocando la desintegración definitiva del comercio internacional y la paralización de las relaciones comerciales. Para luchar contra los desesperanzadores efectos de la crisis, el nuevo presidente Roosevelt 30
AHAMED L. Los señores de las… p. 481-511 ob. cit. nota 12, p. 5. KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 493-517 ob. cit. nota 1, p. 1. 32 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 534-546 ob. cit. nota 9, p. 4. 31
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aplicó a partir de 1933 los programas de New Deal que tenían la misión de fortalecer el “Estado del Bienestar”. Sin embargo, la recuperación económica de Estados Unidos tuvo más que ver con la depreciación del dólar y el aumento generalizado de los precios que con las medidas acordadas en el New Deal. El colofón al desastre ocurrido en las relaciones internacionales lo constituyó la Conferencia de Londres de 193333. En ella, los políticos tendrían que haber ofrecido una solución al problema de las deudas de la Primera Guerra Mundial y sentado las bases para la recuperación económica mundial, buscando alguna forma de estabilización del dólar ante el reciente abandono por parte de Estados Unidos del patrón de cambios oro. Los tres bancos centrales más importantes elaboraron el borrador de un acuerdo para su estabilización, pero la caída del dólar, así como la filtración a la prensa de las negociaciones frustraron el acuerdo. La desalentadora experiencia de la conferencia provocó que cada país se agrupara en bloques de influencia económica con sus semejantes y se alejara del resto: el Imperio Británico creó el área de la libra esterlina en la Commonwealth; Estados Unidos el área del dólar; el bloque del oro también fue por su lado. En algunas democracias europeas continuaban aplicándose los dogmas del equilibrio presupuestario: en Francia, se aumentaron los tipos de interés y se recortó el gasto público, de modo que la depresión se sintió de una forma más marcada; en el Reino Unido no se aplicaron las políticas keynesianas porque lo impidió el Tesoro Británico. Fue desde 1938, ante la manifiesta amenaza militar de las potencias fascistas, cuando las democracias europeas emprendieron políticas orientadas hacia el aumento del gasto y la inversión en la industria militar, lo que contribuyó a mejorar la situación económica. Las políticas económicas nazis reorientaron, por su parte, la economía de las industrias civiles hacia las militares, impulsando una mayor presión fiscal y controlando las operaciones comerciales con el exterior34. De esta forma, la vuelta a las políticas mercantilistas y proteccionistas, el afán imperialista de las potencias fascistas, el creciente interés por la expansión territorial, las políticas de rearme que trajeron consigo una mejoría económica, el establecimiento de bloques financieros desde la Conferencia de Londres y la perseverancia en la humillación a Alemania contenida en el Tratado de Versalles se erigen como la crónica del desastre anunciado de la Segunda Guerra Mundial35. Ferguson en La guerra del mundo (…) arguye que, tristemente, si las potencias occidentales hubieran iniciado antes y de forma más intensa la carrera en el rearme la Segunda Guerra Mundial podría, quizás, haberse evitado36. La financiación de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial entrañó unas ciertas medidas financieras: suspendió en 1939 las reglas de cobertura en oro del Banco Central Alemán, elevó los impuestos y se embarcó en la financiación de la deuda a largo plazo con bancos y cajas de ahorro; asimismo, obtuvo financiación de los territorios ocupados, como Bélgica, y a través de déficit de compensación37.La Unión Soviética y los Estados Unidos, representantes del comunismo y del mundo capitalista, también supieron dirigir sus economías con pragmatismo, coordinación y eficacia hacia la guerra total38. Estados Unidos 33
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KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 519-524 ob. cit. nota 1, p. 1 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 548-551 ob. cit. nota 9, p. 4. KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 522-535 ob. cit. nota 1, p. 1. FERGUSON, N. La guerra del mundo. Los conflictos del Siglo XX y el declive de Occidente (1904-1953), 2006, formato ePub, pp. 915-949. 37 KINDLEBERGER, C.P. Historia financiera de Europa… pp. 546-552 ob. cit. nota 1, p. 1 38 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 552-560 ob. cit. nota 9, p. 4. 34
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desde el rearme rápido apoyado en sus empresas capitalistas. La Unión Soviética a través de una eficiente producción armamentística organizada mediante la economía dirigida. Fue, precisamente, la producción en masa del armamento y el control de los aliados sobre los recursos naturales claves para la guerra lo que inclinó la balanza a su favor, a pesar de que al inicio del conflicto todos los factores económicos y toda la preparación financiera de las potencias del Eje las situaban en una posición más ventajosa. La victoria de los aliados dio lugar al establecimiento de dos potencias hegemónicas antagónicas, los EE.UU. y la Unión Soviética, que mantuvieron la pugna por imponer su sistema económico durante todo el tiempo conocido como el de la Guerra Fría. 4. Una nueva edad del oro: los acuerdos de Bretton Woods (1945-1979) Poco antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido, con Keynes a la cabeza como consejero económico del Ministerio de Hacienda, comenzó a desarrollar la ambiciosa idea de creación de un banco central internacional39. Dicha institución, algo semejante a un banco central mundial, contaría con un fondo de 26.000 millones de dólares para evitar la escasez de oro que había dificultado la financiación del período de entreguerras y prestaría de forma temporal dinero a los países necesitados. A su vez, una idea semejante pero algo menos ambiciosa se estaba gestando en Estados Unidos, con la creación de una institución parecida a una cooperativa internacional de crédito que daría acceso a préstamos a los distintos países y cuyo volumen de fondos, 5.000 millones de dólares, vendría determinado por las cantidades aportadas por los países miembros40. Tras varios años de negociaciones se invitó en 1944 a 44 países a participar en una conferencia en la que se discutiría la reconstrucción del sistema monetario internacional tras la guerra: dicha conferencia tuvo lugar en Bretton Woods (New Hampshire, EE.UU.)41. En ella se sentaron las bases para la reconstrucción de Europa y Japón y se normalizaron las relaciones económicas comerciales permitiendo que la economía mundial prosperase de nuevo. Se propuso la creación de una serie de organismos de cooperación internacional en distintos ámbitos: las Naciones Unidas (ONU) para facilitar la diplomacia; el Fondo Monetario Internacional (FMI) para dirigir el sistema monetario internacional; el General Agreement on Tariffs and Trade (GATT) para liberalizar el comercio y el International Bank for Reconstruction and Development (BIRD) para la reconstrucción económica (luego se convertiría en el actual Banco Mundial)42. El sistema monetario internacional creado en los acuerdos de Bretton Woods apostaba por los tipos de cambios fijos, pero ajustables, y trajo consigo una estabilidad monetaria y cambiaria que resultó clave para el crecimiento económico posterior. En primer lugar, se fijaba un precio de la onza de oro en dólares (35$/onza) y, en segundo lugar, los países se comprometían a mantener el valor de sus monedas nacionales en relación al dólar en un margen de fluctuación menor del 1%43. De este modo, el sistema se basaba en el oro y en el 39
STEIL, B. La batalla de Bretton Woods (traducido por BARBEITOS, I.), Deusto, 2016, pp. 91-105. AHAMED L. Los señores de las… p. 558-563 ob. cit. nota 12, p. 5. 41 FMI: “The end of the Bretton Woods System (1972-1981), en https://www.imf.org/external/about/histend. html. 42 COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 588-590 ob. cit. nota 9, p. 4. 43 EICHENGREEN, B. La globalización del capital. Historia del sistema monetario, ob. cit. nota 27, p. 9, pp. 131-190. 40
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dólar, la moneda de referencia. Además, el recuerdo de las espirales inflacionistas sufridas en los países europeos durante el período de entreguerras fue lo suficientemente impactante como para que se aplicaran políticas monetarias comedidas. Se optó por preservar la autonomía de cada país a la hora de adoptar sus políticas económicas y monetarias, así que, contrariamente a lo que sucedía con el sistema del patrón oro, se restringieron los movimientos de capitales fijando controles, lo que daba lugar a mercados financieros fragmentados con tipos de interés distintos. El control de los movimientos de capital retrajo los flujos internacionales de capital y suavizó las crisis financieras, gracias al papel mediador del FMI44. Dos fueron las principales razones que hicieron que el dólar se erigiera como eje y moneda preeminente del sistema monetario mundial. La primera es que Estados Unidos contaba con la gran mayoría de reservas de oro del mundo y que, tras la Segunda Guerra Mundial, se había instaurado un régimen de dependencia económica entre Europa y EE.UU. por las ayudas que este último había otorgado para financiar su reconstrucción a través del conocido como Plan Marshall. A cambio de la financiación, los americanos imponían la doctrina Truman que entrañaba la concesión de bases militares a los estadounidenses, convirtiéndose Europa en el bastión defensivo de los americanos frente a los soviéticos45. El sistema del patrón oro-dólar funcionó correctamente durante al menos dos décadas, permitiendo gozar de una etapa de importante estabilidad monetaria en los mercados internacionales. La financiación de la guerra de Estados Unidos en Vietnam propició una escalada en la inflación desde mediados de la década de 1960. Dicha circunstancia se unió a la irrupción de la crisis del petróleo, la necesidad de Estados Unidos de emitir dólares a marcha forzada, su incapacidad de mantener la paridad del dólar frente al oro por su déficit exterior y la preferencia de los países europeos por atesorar oro antes que dólares, lo que ponía en peligro el mantenimiento de las reservas de oro estadounidenses46. Fue finalmente en 1971 cuando el presidente Nixon decidió “cerrar la ventanilla del oro” y abandonar definitivamente el sistema de Bretton Woods47. Se dejó flotar el valor del dólar, sometido a varias devaluaciones sucesivas, convirtiéndose así en una moneda totalmente fiduciaria sin un respaldo metálico equivalente. Los bancos centrales europeos comenzaron a deshacerse a partir de 1973 de sus reservas en oro, al precio de mercado sin ninguna limitación, de modo que el oro comenzó a desaparecer definitivamente de los patrones monetarios. Una vez que se dejó flotar el dólar, las demás divisas emprendieron el mismo camino, lo que terminó en un proceso de marcada inflación. Al contrario que durante el período anterior los países, siguiendo los dictados del Departamento del Tesoro de Washington y del FMI (el Consenso de Washington), abandonaron el control de cambios y de capitales. Los movimientos internacionales de capital adquirieron un ritmo vertiginoso, provocados por la desregulación de los mercados y la liberalización exterior. Salvo en la zona europea donde se había creado un sistema monetario propio.
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COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 590-591 ob. cit. nota 9, p. 4. COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 572-574 ob. cit. nota 9, p. 4. STEIL, B. La batalla de Bretton Woods ob. cit. nota 39 p. 12, pp. 478-494. COMÍN COMÍN, F. Historia económica mundial…, pp. 650-654 ob. cit. nota 9, p. 4. REVISTA JURÍDICA DE CANARIAS 19 ISSN 1886-7588, núm. 54, julio-octubre (2019), págs. 3-69