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Una historia

Jeremy L. Caradonna

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SOSTENIBILIDAD

Una historia

Jeremy Caradonna, en su magnífico libro, “Sostenibilidad. Una Historia”, recorre la trayectoria del término, desde sus orígenes a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII en Inglaterra y América del Norte, con la aparición de la planificación forestal, hasta la actualidad, momento en el que la “sostenibilidad” ha ampliado su semántica para abarcar no sólo el aspecto del equilibrio ambiental, sino su combinación con la prosperidad económica y la justicia social, impulsando así un movimiento global que ofrece tanto una manera de entender el reto de la preservación del planeta, como de buscar los medios para lograrlo.

SOSTENIBILIDAD

El término “sostenibilidad” está ahora más de moda que nunca. Está presente en todos los ámbitos de la vida, desde lo más mundano, en los alimentos que compramos, por ser “sostenibles”, en el supermercado de nuestro barrio, hasta lo más alto de la política internacional, en los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, que deben guiar las acciones de los gobiernos de todo el mundo.

Jeremy L. Caradonna

Jeremy L. Caradonna obtuvo su doctorado en la Universidad Johns Hopkins en el año 2008. Ha sido profesor de Historia durante nueve años en la Universidad de Alberta y actualmente da clases sobre estudios ambientales en la Universidad de Vitoria. Es un gran defensor del movimiento de la sostenibilidad y escribe con frecuencia sobre sistemas alimentarios sostenibles, economía ecológica y sobre historia ambiental. Vive en Victoria (British Columbia, Canadá) con su mujer y sus dos hijas.

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Autor de la fotografía Dean Kalyan


SOSTENIBILIDAD Una Historia


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


SOSTENIBILIDAD Una Historia

JEREMY L. CARADONNA Traducciรณn:

TERESA PAREJO NAVAJAS

Profesora de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid Afiliada al Sabin Center for Climate Change Law (Universidad de Columbia, Nueva York)

tirant humanidades Valencia, 2017


Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. El papel utilizado para la impresión de este libro está libre de cloro y está calificado como papel ecológico

© Jeremy L. Caradonna

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-16786-97-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A los estudiantes de Historia 495 (Historia de la Sostenibilidad) de la Universidad de Alberta, sin quienes este libro nunca podrĂ­a haberse escrito.


Índice Agradecimientos..................................................................................................... 11 Introducción........................................................................................................... 13 1. CONTRA ESTE CRECIMIENTO: FUENTES DE SOSTENIBILIDAD EN LOS INICIOS DEL MUNDO MODERNO......................................... 39 2. MALESTAR EN LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL................................. 79 3. ECO-GUERREROS: EL MOVIMIENTO AMBIENTAL Y EL AUMENTO DEL CONOCIMIENTO ECOLÓGICO; LOS AÑOS 60 Y 70 DEL SIGLO XX............................................................................................... 121 4. ECO-NOMÍA 5. DEL CONCEPTO AL MOVIMIENTO....................................................... 179 6. LA SOSTENIBILIDAD HOY: DEL 2000 A LA ACTUALIDAD............. 225 7. EL FUTURO: 10 RETOS PARA LA SOSTENIBILIDAD......................... 293


Agradecimientos El agradecimiento es, en primer lugar, para mi mujer, Hannah, por su amor e infatigable apoyo. Nuestras hijas, Stella y Mia, han dado sentido a la investigación y desarrollo de este libro, en cada etapa. Tengo confianza en que el mundo que dejen atrás será algún día más sostenible que el que han heredado. Mis padres y suegros me han dado el gran apoyo que he necesitado a lo largo del proceso de redacción del libro. Ha sido un placer trabajar con Tim Bent, Keely Latcham, y con todo el equipo de Oxford University Press; su orientación ha reforzado de manera considerable el manuscrito. Éste (o algunas partes del mismo) también fueron leídas, criticadas y mejoradas por Andrew Gow, por los participantes en el Seminario de Historia Europea en la Universidad de Alberta, y por Jake Papineau, Lily Climenhaga, Mike Kennedy y Emily Kennedy. Mi muy sincero agradecimiento por todos sus oportunos comentarios. Por supuesto, cualquier error en las páginas de este libro sólo son achacables a mi. También me he beneficiado de las discusiones sobre sostenibilidad que he tenido con Ulrich Grober, Donald Worster, Chris Turner, Davil A. Bell, Kurt Rohrig, Paul Hawken, Nathan Perl-Rosenthal, Philippe Lucas, Mary Lucas, David Kahane, Cressida Hayes, Kris Hansen, Sarah Donald (ejem), Chloe Pope Durier, Thomas Shields, Kete Lackey, Jim Fenton, Ali Cowan, James Cowan, John Nelson, Jody Nelon, Terry Power, Jessie Power, James Gwinnett, Wendy Hoglund, Sarah Blais, Alez Blais, Fiona Williams, James McFarland, Phil Bell, Marcia Bell, Sean Flyn, Eric Hall, Mike Spring. Un agradecimiento especial a Stella, Mia, Sophie, Angus, Callum, Solomon, Esther, Milo Ignatius, Molly, Ana, Lily, Maya, Oliver, Bea, Sebastian, Hazel, Elliot, Francis, Linnaea, Sebastian, y a todos los niños que están por ahí, que hacen que me sienta optimista sobre el futuro.


Introducción “(La conservación y el cultivo de la madera deben garantizar su) continuidad, estabilidad y sostenibilidad”. Hans Carl von Carlowitz, 1713 “La sostenibilidad es un modo de vida diseñado para la permanencia”. Chris Turner, 20101

Por muy difícil que resulte de creer, el mundo fue posible antes de que se acuñaran los términos “sostenible” y “sostenibilidad”. Actualmente están cerca de ser términos ubicuos. En el mercado buscamos “alimentos sostenibles” que han sido producidos, por supuesto, a partir de “agricultura sostenible”; los Ministerios de los Recursos Naturales en muchas partes del mundo se esfuerzan por obtener cosechas sostenibles en su sector forestal; las Naciones Unidas (NNUU) lleva largo tiempo pregonando el “desarrollo sostenible” como una estrategia para la estabilidad global; y pobre de aquél ciudadano que no persiga un “estilo de vida sostenible”. La sostenibilidad surgió primero como un claro ideal social, ambiental y económico, a finales de los años 70 y 80 del siglo XX. Y en los años 90 ya se había convertido en un término comúnmente utilizado por los analistas políticos —el Consejo de Desarrollo Sostenible del Presidente Bill Clinton, a modo de ejemplo— pero su acogida no fue universal. Bill McKibben, probablemente el ambientalista más importante de los últimos 30 años, escribió un artículo de opinión en el New York Times en 1996 en el que rechazaba la consideración de la sostenibilidad como una palabra de moda pero poco excitante, que no engancha* y que “había aparecido, en parte, con la intención

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En el original, entrecomillado, “buzzless buzzword”, juego de palabras que alude a una palabra “sin zumbido”, que no genera emoción alguna, pero cuyo uso está de moda. Nota de la traductora.


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de generar confusión*” pero que nunca lograría su arraigo en la sociedad en general. Según McKibben, la sostenibilidad “nunca había formado parte de nuestra terminología**” y nunca lo haría. “Es este el momento de descubrir por qué, y después, alguna cosa más***”. (McKibben prefería el término “madurez”)2. Desde entonces, muchos han sido los que afirman que la “sostenibilidad” y el “desarrollo sostenible” son términos superficiales que ocultan la actual degradación ambiental y que facilitan el actual sistema de crecimiento económico. Todo esto es cuestionable y se discutirá en este libro. Pero una cuestión resulta clara: McKibben se equivocó al valorar la rápida desaparición del término “sostenibilidad”. Una forma de demostrar este mayor interés es echando un vistazo a los títulos de los libros que incluyen el término “sostenible” o “sostenibilidad”. Es difícil encontrar libros publicados antes de 1976 que utilicen estas palabras como títulos o incluso como palabras clave3. En efecto, tal y como muestra el gráfico 1, ningún libro escrito en inglés utilizó alguno de los dos términos en su título antes de 1970. Pero desde 1980 se ha producido una explosión en su uso, tanto en libros como en artículos, y no sólo incluyéndolos en los títulos, sino también abordando muchas de las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad. Y este aumento se produjo, efectivamente, en miles de libros. Más aún, si se hace una rápida búsqueda en Google del término “sostenibilidad”, se obtendrán aproximadamente 150 millones de entradas. ¿Es la “sostenibilidad” una palabra de moda? Ciertamente. Pero ¿es también una “palabra que no engancha”? Indudablemente no. Los gobiernos, las comunidades, las organizaciones e individuos en todo el mundo han procurado alinearse con los principios básicos de lo que llaman “sostenibilidad” —un deseo de crear una sociedad segura, estable, próspera y ecológicamente consciente. Las prácticas inspira-

* En el original, entrecomillado. Nota de la traductora. ** En el original, entrecomillado. Nota de la traductora. *** En el original, entrecomillado. Nota de la traductora.


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das en el concepto de sostenibilidad podrían generar la mayor transformación socioeconómica tras la revolución agrícola que tuvo lugar hace 10.000 años, o la (s) revolución (es) industrial (es) de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve. No se trata únicamente de una palabra de moda sino también de un poderoso término reactivo cuya aplicación incluye otros movimientos, probablemente todos ellos ambientales. Figura 1. Libros que contienen la palabra “sostenible” o “sostenibilidad” en su título. 1900-2012

La “sostenibilidad”, en primer lugar y principalmente, es usada como corrector, como contrapeso y directamente ligándola al cambio climático (un término que la mayoría de los gobiernos desearía evitar). Aquéllos que la utilizan argumentan que llevamos 250 años de asalto ecológico “insostenible” al planeta desde el inicio de la industrialización, que nos ha dejado un gran cargo de conciencia y mucha labor de limpieza. La “sostenibilidad” es, por tanto una forma de reconocimiento del desequilibrio generado por la humanidad. Se-


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gún Jeffrey Sachs, ahora vivimos en la Era del Antropoceno, en la que la “actividad humana” se ha convertido en el factor predominante del medio natural”4. Somos o nos hemos convertido en una especie de catástrofe natural. En el Quinto Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (2014) un grupo de científicos, cuyo trabajo es clasificar y resumir el estado de la ciencia, ha dejado claro que el sistema climático de la Tierra se está calentando de forma continua debido a las “concentraciones antropogénicas de gases de efecto invernadero”, tales como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, que atrapan el calor (en longitudes de ondas infrarrojas) que de otro modo escaparía de la atmósfera terrestre. “Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX”, concluye el informe5. El cambio climático ha comenzado ya a alterar los sistemas naturales y el medioambiente de forma alarmante: aumento de las temperaturas y cambios en los patrones meteorológicos de manera impredecible, cambios en el ciclo hidrológico generadores de sequías y mayores y más frecuentes tormentas, subida del nivel del mar como consecuencia del deshielo de los casquetes polares, extinción de algunas especies, etc. El cambio climático también sufre las consecuencias de los “ciclos de retroalimentación positiva” (pérdida de la cubierta de hielo reflectante, liberación de reservas naturales de metano, etc.) generando un efecto dominó que acelera el ritmo del calentamiento global. Si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando, las temperaturas globales medias podrían llegar a subir hasta en 8.1° F* hacia el año 21006. Más aún, la creciente población de homo sapiens en el planeta, que superó ya en el año 2012 la cifra de los 7 mil millones, sumada a la contaminación generada por el hombre y a la apropiación de alrededor del 30% de la producción primaria neta de material orgánico —esto es, utilizamos o transformamos mucho de

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8.1° Farenheit equivalen aproximadamente a 13.3º C. Nota de la traductora.


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lo que la naturaleza nos ofrece— ha tenido consecuencias devastadoras para los ecosistemas mundiales7. Esto es lo que la sostenibilidad quiere neutralizar: un sistema económico moribundo que ha agotado gran cantidad de los recursos limitados del mundo, incluyendo el agua dulce y el petróleo que ha generado el colapso de los sistemas financieros globales; y que ha llevado a la civilización al borde de la catástrofe por defender de forma imprudente el crecimiento económico a costa de los recursos y de los servicios esenciales de los ecosistemas8. Los que llamaremos “defensores de la sostenibilidad**” —desde científicos e ingenieros a economistas, educadores, responsables políticos y activistas sociales— son aquéllos que han asumido los retos indicados anteriormente. Lo que persiguen —y el modo en que lo hacen— está siempre sujeto a un intenso debate, incluso entre ellos mismos, aunque las líneas generales son fáciles de indicar: ciudades seguras y vivibles con abundantes espacios verdes; edificios que producen su propia energía; redes de transporte público eficaces que reducen la dependencia del coche privado; sistemas agrícolas que producen suficientes alimentos para alimentar a la población mundial sin necesidad de acudir a los organismos modificados genéticamente o al monocultivo y sin degradar los suelos y los cursos fluviales con petroquímicos; y un ambiente sano. Para sus defensores, la sostenibilidad implica planificación para el futuro y rechazo de aquéllo que amenaza las vidas y el bienestar de las generaciones futuras. Significa la creación de una economía “verde”, “baja en carbono”, que funciona con energía renovable y que no apoya ningún tipo de crecimiento que pudiera perjudicar la capacidad de los seres humanos y de otros organismos para vivir para siempre en la Tierra9. Para muchos ésto tiene una dimensión utópica: formas descentralizadas de democracia que apoyan la paz y la justicia social10.

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El texto original llama a estos defensores de lo sostenible “sustainists”, que no tiene equivalente en castellano. Nota de la traductora.


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De forma breve, para aquéllos que se adhieren a la sostenibilidad en su máxima expresión —como ideal ambiental, social, económico y político— la civilización se encuentra ante una encrucijada. Existen dos posibles vías: continuar como siempre, hacer caso omiso de la ciencia del cambio climático y pretender que nuestro sistema económico no está siendo mantenido con vida artificialmente o replantear y redefinir nuestra sociedad según las pautas de la sostenibilidad. Este es un libro sobre la creación del movimiento de la sostenibilidad, y, para expresar cuanto implica, ha de utilizar el término “movimiento” en el sentido más amplio de la palabra. Aquéllos que protestan en las manifestaciones, enarbolando letreros u ocupando espacios públicos, son sólo parte del mismo. Mas bien comprende el desarrollo y la aplicación del concepto de sostenibilidad en una amplia variedad de campos: urbanismo, agricultura y diseño ecológico, silvicultura, pesca, economía, comercio, población, vivienda y arquitectura, transporte, actividad empresarial, educación, justicia social, etc. Este libro tiene en cuenta cómo la sostenibilidad evolucionó desde una idea relativamente marginal hasta convertirse en el eje central de los acuerdos internacionales; un objetivo prioritario para los gobiernos, empresas y organizaciones sin ánimo de lucro; y una muy atractiva filosofía de esperanza y resiliencia. Este libro es un relato histórico del crecimiento de este movimiento: dónde surgió y cómo fue tomando forma. Aunque su origen es bastante reciente, las ideas que lo afianzaron se desarrollaron a lo largo de mucho tiempo. Las conferencias y comisiones de las Naciones Unidas que colocaron la sostenibilidad en la agenda de la comunidad internacional en los últimos 30 años fueron, en cierto sentido, el resultado de trescientos de debate sobre la relación entre la humanidad y el mundo natural. No podemos comprender el movimiento contemporáneo de sostenibilidad sin primero entender los eventos históricos que hicieron que la sostenibilidad fuera imaginable. El marco conceptual de la sostenibilidad se remonta al menos a finales del siglo diecisiete. Uno de los principales objetivos de este


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libro es revelar los acontecimientos intelectuales que configuraron dicho movimiento11. No deberíamos asumir que la sostenibilidad fue un resultado necesario o que la sociedad industrial estaba destinada a adoptar esta idea tal y como se ha producido, sino que la creciente importancia de la “revolución de la sostenibilidad” está unida a su desarrollo histórico. 12 La mayoría de los estudios sobre el concepto de sostenibilidad, por el contrario, dedican menos de un párrafo a discutir su pasado, y muchos escritores parecen asumir que la idea surgió, ex nihilo, por primera vez en 1987, cuando Gro Harlem Brundtland y la Comisión Mundial sobre Medioambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas publicaron el importante documento denominado Our Common Future, que ofreció la primera buena definición de “desarrollo sostenible”. Pero la definición de sostenibilidad ha sido objeto de intenso debate desde finales de los años 80 del siglo veinte. ¿Es un punto final o un proceso? ¿Qué se considera sostenible frente a insostenible? ¿Quién establece estas conclusiones? Se ha convertido en algo habitual en la literatura sobre la materia sugerir que la definición es demasiado vaga y por tanto, susceptible de abuso y de “pintar de verde” todo lo que le rodea13. Es realmente cierto que la sosteniblidad se concibe en términos amplios. En este sentido es un poco como “democracia”, “justicia” o “comunidad”, campos discursivos que sugieren una serie de condiciones más que un resultado concreto. Tal y como veremos, en el mercado de las ideas esta amplitud ha sido ventajosa para la sostenibilidad. Un buen comienzo está en la etimología. Ambos términos, “sostenible” y “sostenibilidad”, derivan del latín sustinēre, que aúna el prefijo sub (debajo de) y el verbo tenēre (poseer consigo), y significa “mantener”, “sostener”, “sujetar”, “soportar” o, quizá de forma más aguda, “restringir”. Del latín la palabra pasó al francés antiguo como sostenir y después al francés moderno como soutenir. (Desarrollos lingüísticos similares tuvieron lugar en otras lenguas romances en la Edad Media.)14 Del francés, la palabra pasó al inglés como el verbo


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“to sustain” (sostener)* y su uso se extendió de forma generalizada en la época moderna; puede encontrarse en el importante tratado de silvicultura de John Evelyn denominado Sylva (1664), por ejemplo. El Diccionario Oxford de inglés indica que el adjetivo “sostenible” se introdujo en la lengua inglesa a principios de los años setenta del siglo veinte. La creación de estos neologismos es un importante indicador de que el verbo (“sostener”) derivó a finales del siglo veinte hacia un concepto identificable (el mantenimiento de la sociedad humana a largo plazo). Cabe observar también la etimología paralela de la palabra alemana: nachhaltig (sostenible) y Nachhaltigkeit (sostenibilidad) se introdujeron en el dialecto sajón del alemán en el siglo dieciocho a través de los trabajos sobre prácticas sostenibles de explotación forestal de Hans Carl von Carlowitz. Casi todas las definiciones de sostenibilidad que han circulado en los últimos años subrayan un punto de vista ecológico —la noción de que la sociedad humana y la economía están estrechamente conectadas con el ambiente natural. Los humanos deben vivir de forma armoniosa con el mundo natural si ellos —o nosotros— quieren —queremos— subsistir, adaptarse (nos) y prosperar de forma indefinida en la Tierra. En lugar de considerar a la sociedad y al ambiente como esferas separadas o incluso antagónicas, el concepto de sostenibilidad asume que los humanos y sus sistemas económicos están unidos de forma indeleble. El modelo más común de sostenibilidad que ha emergido en los últimos años es del diagrama tripartito Venn que ilustra la interconexión de las “tres Es*”: medio ambiente, economía y equidad o igualdad social (véase figura 2). Este modelo fue aprobado en la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas de 2005 y aparece en innumerables libros, páginas webs y modelos ecológicos. A veces, una cuarta “E”, educación, se añade al diagrama para reflejar la importancia de ésta en el establecimiento de una sociedad sostenible. * *

La traducción al español ha sido añadida por la traductora. En inglés, los tres elementos del tripartito Venn comienzan con E: Environment (medio ambiente), Economics (economía), y Equity (equidad). Nota de la traductora.


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