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LAS NUEVAS ESFERAS DE LA JUSTICIA EN LA DEMOCRACIA. UNA DISCUSIÓN SOBRE LOS MECANISMOS ALTERNOS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José añón roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge a. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José raMón Cossío díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

eduardo Ferrer MaC-gregor Poisot

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José antonio garCía-CruCes gonzáLez

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis LóPez guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

ángeL M. LóPez y LóPez

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

víCtor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

FranCisCo Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

angeLika nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

HéCtor oLasoLo aLonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

LuCiano PareJo aLFonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

ConsueLo raMón CHornet

Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia

toMás saLa FranCo

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

ignaCio sanCHo gargaLLo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

toMás s. vives antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

rutH ziMMerLing

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Javier de LuCas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LAS NUEVAS ESFERAS DE LA JUSTICIA EN LA DEMOCRACIA. UNA DISCUSIÓN SOBRE LOS MECANISMOS ALTERNOS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS

IZARELLY ROSILLO PANTOJA, ISRAEL COVARRUBIAS Y EDGAR PÉREZ GONZÁLEZ Coordinadores

tirant lo blanch Ciudad de México, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este libro será publicado y distribuido internacionalmente en todos los países donde la Editorial Tirant lo Blanch esté presente.

© VV.AA.

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc CP 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1130-856-4 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción..............................................................................................

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ISRAEL COVARRUBIAS IZARELLY ROSILLO PANTOJA EDGAR PÉREZ GONZÁLEZ

Bibliografía...............................................................................................

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Gobernar la democracia. Consideraciones sobre la resolución de conflictos en la vida pública y privada contemporánea ISRAEL COVARRUBIAS JOSUÉ CASTRO PUGA IZARELLY ROSILLO PANTOJA

I. Introducción..........................................................................................

17

II. ¿Es posible gobernar la democracia?.....................................................

20

III. El conflicto como símbolo de justificación...........................................

24

IV. Dinámicas disruptivas en la democracia...............................................

26

V. El problema de la continuidad-discontinuidad......................................

28

VI. Conclusiones.......................................................................................

31

VI. Bibliografía..........................................................................................

32

Ego et Alterum: Reflexiones moserianas y levinasianas sobre la ética necesaria en los interlocutores durante un proceso de mediación para la resolución de problemas LUTZ ALEXANDER KEFERSTEIN CABALLERO EDGAR PÉREZ GONZÁLEZ ISAÍAS RAMÓN RIVERA HERRERA

I. Sobre la tendencia del sujeto a tornarse juez..........................................

36

II. La indagación transformativa...............................................................

39

III. La apertura al Otro.............................................................................

40

IV. Bibliografía..........................................................................................

48


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Índice

La cultura de paz como pretensión de validez en la mediación IZARELLY ROSILLO PANTOJA ISRAEL COVARRUBIAS

I. Introducción..........................................................................................

49

II. Sobre la cultura de paz..........................................................................

50

III. La paz en la Teoría de la Justicia..........................................................

53

IV. Solución del conflicto desde la cultura de paz.......................................

57

V. La cultura de paz como pretensión de validez de la mediación..............

60

VI. Juzgados de paz y justicia comunitaria................................................

62

VII. Conclusión.........................................................................................

66

VIII. Bibliografía.......................................................................................

67

Derechos de las personas mayores y MASC. Oportunidades de justicia KARLA ELIZABETH MARISCAL URETA LUTZ ALEXANDER KEFERSTEIN CABALLERO

I. Introducción..........................................................................................

69

II. El derecho de acceso a la justicia...........................................................

71

III. Un recurso efectivo..............................................................................

72

IV. Los MASC y los Derechos Humanos...................................................

75

V. Derechos de las personas adultas mayores.............................................

77

VI. Oportunidades de justicia....................................................................

78

VII. Bibliografía........................................................................................

81

Mecanismos alternativos de solución de controversias y justicia cívica MARGARITA CRUZ TORRES

I. Introducción..........................................................................................

83

II. Conflicto y violencias, la necesidad de su prevención y atención...........

85

III. La práctica de los mecanismos alternos de solución de controversias...

89

IV. El acceso efectivo a la justicia a través de los MASC............................

92

V. Avances en materia de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias en México...........................................................................

94

VI. Conclusiones.......................................................................................

97

VII. Bibliografía........................................................................................

98


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Índice

La confidencialidad en los medios alternativos de solución de conflictos en materia penal. Alcances y repercusiones LIDUVINA PÉREZ OLVERA

I. Introducción..........................................................................................

101

II. Nacimiento y expansión de los medios alternativos de solución de conflictos (MASC).....................................................................................

104

III. Los principios rectores en los medios alternativos de solución de conflictos en materia penal..................................................................................

107

IV. La confidencialidad y el manejo de datos en los acuerdos reparatorios.

109

V. Excepciones a la regla general...............................................................

113

VI. La confidencialidad como secreto profesional del facilitador...............

115

VII. Conclusiones......................................................................................

116

VIII. Bibliografía.......................................................................................

117

Medios alternos de solución de conflictos y el sistema de justicia penal adversarial MA. CONSUELO ROSILLO GARFIAS HUMBERTO GERARDO RUÍZ FANTI

I. Introducción..........................................................................................

119

II. El proceso penal....................................................................................

123

III. Salidas alternas....................................................................................

127

IV. Realidades y retos................................................................................

129

V. Bibliografía...........................................................................................

133

¿Es la mediación la respuesta a la justicia laboral? ALEJANDRO MORALES SANJUANERO

I. Introducción..........................................................................................

135

II. La reforma constitucional de 2017 en materia laboral..........................

137

III. La reforma de 2019 a la ley federal del trabajo....................................

138

IV. El discurso...........................................................................................

140

V. Conciliación y mediación......................................................................

143

VI. La justicia restaurativa........................................................................

146

VII. Corolario...........................................................................................

147

VIII. Bibliografía.......................................................................................

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Los medios alternos como solución a la justicia administrativa GERARDO ALAN DÍAZ NIETO

I. Introducción..........................................................................................

151

II. Orígenes de la justicia administrativa....................................................

152

III. El acceso a la justicia administrativa....................................................

155

IV. Los MASC, una alternativa no jurisdiccional en la justicia administrativa....

156

V. Retos de los MASC en la justicia administrativa...................................

159

VI. Conclusiones.......................................................................................

163

VII. Bibliografía........................................................................................

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Introducción ISRAEL COVARRUBIAS1 IZARELLY ROSILLO PANTOJA2 EDGAR PÉREZ GONZÁLEZ3 Los mecanismos alternos para la resolución de conflicto o de controversias (MASC) es un campo que ha cobrado una relevancia creciente en los Estados democráticos actuales. En particular, su importancia radica en que proponen una forma distinta de pensar y ejercer las competencias de las instituciones de procuración e impartición de justicia en relación con la sociedad en su conjunto. La importancia de su papel no está determinada solo por lo que puede hacer más allá del campo jurisdiccional, sino porque son un dispositivo que anuncia una nueva forma de contractualización entre ciudadanos e instituciones de justicia. En el origen y evolución de los MASC, se observan diversos acontecimientos que han permitido que el arbitraje y la mediación sean considerados medios para solucionar las disputas. Para Francesco Zappalá, el arbitraje tiene orígenes y precedentes históricos que se confunden con la historia del derecho y la humanidad. Refiere que la mitología griega y, posteriormente la latina, atribuyen al juicio de Paris la primera representación del arbitraje en la asignación de la manzana de oro a la diosa más bella del Olimpo, donde la forma originaria de la resolución del conflicto es la justicia privada, mientras que en las sociedades primitivas las controversias se decidían mediante la fuerza, prevaleciendo la venganza personal (Zappalá, 2010: 196-198). 1

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Profesor investigador de tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UAQ. Miembro del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”. Profesora investigadora de tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UAQ. Líder del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”. Profesor e investigador de la UAQ, y actual Director de la Facultad de Derecho de la misma universidad. Miembro del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”.


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En su origen, la mediación representa la apertura de un sistema cerrado. Ya en Mesopotamia, tenemos la evidencia de los beneficios del arte de hacer acuerdos, de estar en el medio y de comprender los pensamientos, evitando una guerra por el litigio de los territorios (Viana Orta, 2015). De igual forma, la filosofía en China y Japón muestran que la mediación es un elemento indispensable en su sistema judicial, con un carácter consuetudinario para impulsar la eficacia de su sistema en la impartición de justicia. Los acontecimientos de la Primera y Segunda Guerra Mundial expresaron graves violaciones a los Derechos Humanos, donde la búsqueda de castigo, la impunidad, las condiciones inhumanas de encarcelamiento, y la brutalidad de los actos militares, representaron a los regímenes totalitarios que dieron vida a los conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX. Para Jacques Sémelin (2002), por la naturaleza de estos actos, han sido catalogados como “acontecimientos monstruosos”. Los conflictos extremos, o como hoy se les llama: “violencias extremas”, muestran una espiral de conflicto sin límites, que no debe silenciarse, sino “presentarse” para darlo a conocer ante la sociedad como una dominación política de la ciudadanía. La exposición a la violencia extrema debilita el Estado de derecho y el acceso a la justicia, lo que a su vez bloquea la consolidación de una cultura de la paz. Por ello, es necesario reconocer que la libertad y la democracia son el resultado de un largo proceso de domesticación del conflicto, tanto entre naciones como dentro de ellas. En México, la reforma constitucional al artículo 17 del 2017, dio apertura a la solución de conflictos por encima de los formalismos procesales, con lo que se garantiza el acceso a la justicia como derecho humano: “Artículo 17… Siempre que no se afecte la igualdad entre las partes, el debido proceso u otros derechos en los juicios o procedimientos seguidos en forma de juicio, las autoridades deberán privilegiar la solución del conflicto sobre los formalismos procedimentales…” (Poder Ejecutivo-Secretaría de Gobernación, 2017). Ahora bien, el conflicto es uno de los fenómenos que más ha llamado la atención en el estudio de las Ciencias Sociales, así como de las Ciencias Jurídicas. De hecho, es una suerte de fenómeno “matriz” en la construcción del orden social y jurídico. ¿Qué es el conflicto?, ¿por qué es importante el reconocimiento de sus formas de concreción pa-


Introducción

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ra la justicia?, ¿cómo afecta la vida en sociedad de una nación?, ¿bajo qué dimensiones se puede “domesticar”, aunque sea parcialmente? Es decir, ¿hasta qué punto el fracaso institucional del Estado en su conjunto frente a su resolución ha empujado a la invención de nuevos mecanismos de resolución? Quizá sean estas algunas de las preguntas que las/os autoras/es de esta obra se han puesto en su horizonte para reflexionar y compartir sus experiencias profesionales en el ámbito de los MASC. En el estudio clásico sobre el conflicto, el sociólogo Lewis A. Coser, dice que éste es “una lucha con respecto a valores y derechos sobre estados, poderes y recursos escasos” (1961: 8). Asimismo, el conflicto ha sido definido como una “relación antagónica entre sujetos individuales y/o colectivos, en competición por la posesión, el uso o el disfrute de los bienes disponibles para la satisfacción de las necesidades” (Enciclopedia Treccani, 2022). En este sentido, el conflicto se vuelve una divergencia que introduce formas de operatividad excluyentes frente a las pautas y a los valores compartidos y, al mismo tiempo, ese malestar expresa un alejamiento con las interacciones usuales que una sociedad construye para su reproducción. Por lo demás, el conflicto es solo una de las formas básicas de interacción que tiene la sociedad a su disposición. La otra forma general de interacción, que se coloca en la antípoda del conflicto, es la cooperación, que en ocasiones adopta la forma de la integración (Pasquino, 1991: 298). Esta primera aproximación nos coloca en el centro de los debates de la filosofía política —incluida la filosofía del derecho—, que hace referencia a la pretensión de “armonizar” o “desanudar” la proliferación de las discrepancias que redundan el binarismo “orden-movimiento” (Pasquino, 1991: 300). Asimismo, nos empuja a sostener el argumento de que el conflicto es “connatural a la propia configuración de la sociedad” (Pasquino, 1991: 301). Otro autor clásico por sus estudios en la materia, sentenciaba que “las sociedades no forman conjuntos totalmente armónicos y equilibrados, sino que siempre incluyen también diferencias entre grupos, valores inconciliables y expectativas” (Dahrendorf, 1971: 110). Y agrega que el conflicto no solo es contiguo a la formación de lazo social, sino que, además, “esconde una excepcional energía creadora de sociedades. Precisamente por tender más allá de las situaciones existentes son los conflictos un elemento vital de las sociedades” (Dahrendorf, 1971: 119).


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Así, el conflicto permite observar el problema de desarraigo con los valores y con las prácticas que ponen límites, sobre todo sociales y jurídicos, que cohesionan y permiten el aseguramiento de la identidad, individual e intragrupal. De este modo, el desarraigo, que cobra vida bajo la forma de la desafección legal, moral o social, puede terminar traduciéndose en acciones anómicas (Regalia, 1991: 303). Ahora bien, ¿por qué es la identidad la que se coloca en el centro de el campo del conflicto? Esto es, ¿por qué los antagonismos son la materia prima del derecho, las instituciones de justicia, y otras instancias de mediación y resolución? En gran medida se debe a que el conflicto pone en entredicho la identidad, y también pone en predicamento los fundamentos, tanto biográficos como sistémicos, de la democracia. De este modo, los MASC no son un mero paliativo a las fallas estructurales del sistema de justicia de un país, más bien son una respuesta al sistema social e institucional de la justicia. Representan una serie de ventajas frente al proceso judicial, pero no son su remedio absoluto. Responden ante el proceso judicial insuficiente e ineficaz, para implementar una intervención diferenciada ante determinado tipo de conflictos. De igual forma, garantizan el acceso a la justicia como Derecho Humano, toda vez que se pone a disposición de los ciudadanos diversos medios para que se puedan gestionar sus conflictos y con ello optar por el más adecuado. Una segunda aproximación es que en muchas ocasiones el conflicto puede desbordarse y provocar actos inadmisibles para la sociedad. En gran medida, esto es un efecto de la lucha entre sujetos en contextos de escasez que, en el más extremo de los casos, pondrá en peligro la integridad de la vida en sociedad y de las personas. Sin embargo, la sociedad produce internamente una capacidad supresora de él, estabiliza su fuerza destructora, la “normaliza” y sigue adelante. Es decir, “todo conflicto social presupone, y también crea, una comunidad entre las partes en lucha”, lo que permite mantener en pie la combinación entre lo “irreducible” y el “desacuerdo” (Dahrendorf, 1971: 117, 123). En otras palabras, “la sociedad produce así una estable dieta de conflictos que necesitan atención y que la sociedad aprende a manejar” (Hirschman, 1996: 276). Con mucha probabilidad, en nuestros días los MASC forman parte de esa capacidad supresora, por lo que los vuelve un poderoso indicador que permite observar empíricamente el estado de desarrollo del “espíritu de comunidad” de una sociedad, sobre todo respecto de la


Introducción

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percepción que tienen sus miembros sobre valores como la confianza, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad o la libertad. Pero también es un indicador del proceso de concretización de la adhesión a la norma, o de sus constantes interpretaciones —que configura, por su parte, un indicador certero de la negociabilidad de la ley— por parte de esos mismos miembros. Esto es relevante si el interés por la resolución del conflicto radica en comprender la “incapacidad” de los ciudadanos para imponer su voluntad y satisfacer sus exigencias y “la necesidad de llegar a algún compromiso o acomodo” (Hirschman, 1996: 271). De hecho, se puede decir que los MASC son un método de institucionalización del conflicto, más flexible, directo, y con mejores resultados para todos los involucrados. Aquí, hay que entender por institucionalización “cuando un conflicto se desarrolla según reglas aceptadas, confirmadas y observadas” por todos los involucrados en él (Pasquino, 1991: 302). Por lo anterior, se puede decir que los MASC son mecanismos autónomos de origen autocompositivos de pacificacion social, así como instrumentos independientes que salvaguardan Derechos Humanos, y finalmente, se deben considerar como medios que permiten fomentar la cultura del diálogo, la paz, el respeto y la restauración de las relaciones sociales. Los MASC han permitido cambiar la forma de atender el conflicto. También han logrado poner en evidencia la clausura de los sistemas de impartición de justicia, donde para el más desprotegido puede ser una instancia inalcanzable, ya sea por su precaria situación socioeconómica, o por los retardos deliberados en la impartición de justicia. Para John Rawls (2010), la justicia “es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad es de los sistemas de pensamiento”. Por lo tanto, la justicia no debe entrar en el mercadeo o regateos políticos ni al cálculo de intereses sociales. Las instituciones públicas deben reconocer las pretensiones y aspiraciones sociales de los individuos, donde la diversidad de sus ideas o propósitos puedan coexistir. Lo anterior permite una concepción compartida de justicia, ya que permite el establecimiento de vínculos como los de la amistad cívica, así como un deseo general de justicia que limita la búsqueda de otros fines meramente individuales. Lo anterior coloca a los MASC en una discusión más amplia, ya que problematiza y otorga respuestas precisas a las dinámicas que están articuladas a través de la relación entre derecho, comunidad y ciudada-


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nía. Por ello, desde la perspectiva de los MASC, el conflicto no puede ser comprendido, y mucho menos resuelto, si no se le estudia en las formas de historicidad que produce, pero también en aquellas formas que cambia con su irrupción en la vida democrática (Pasquino, 1991: 301; Dahrendorf, 1971: 118).

BIBLIOGRAFÍA Coser, L. A., (1961), Las funciones del conflicto social, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica. Dahrendorf, R, (1971), “Las funciones de los conflictos sociales”, en R. Dahrendorf, Sociedad y libertad. Hacia un análisis sociológico de la actualidad, Madrid, Tecnos. Enciclopedia Treccani (2022), “Conflitto”, Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana. Disponible en: https://www.treccani.it/enciclopedia/conflitto Hirschman, A. O. (1996), “Los conflictos sociales como pilares de las sociedades democráticas de libre mercado”, en A. O. Hirschman, Tendencias autosubversivas. Ensayos, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica. Pasquino, G. (1991), “Conflicto”, en N. Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino (ds.), Diccionario de política, Ciudad de México, Siglo XXI Editores. Poder Ejecutivo-Secretaría de Gobernación (2017), DECRETO por el que se reforman y adicionan los artículos 16, 17 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de Justicia Cotidiana (Solución de Fondo del Conflicto y Competencia Legislativa sobre Procedimientos Civiles y Familiares), Diario Oficial de la Federación, 15 de septiembre. Disponible en: https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ ref/dof/CPEUM_ref_232_15sep17.pdf Rawls, J. (2010), Teoría de la justicia, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica. Regalia, I. (1991), “Conflicto”, en N. Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino (ds.), Diccionario de política, Ciudad de México, Siglo XXI Editores. Sémelin, J. (2002), “Violencias extremas: ¿es posible comprender?”, Revista Internacional de Ciencias Sociales, núm. 174, diciembre. Disponible en: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000129074_spaacques Viana Orta, M. I. (2015), La mediación: orígenes, ámbitos de aplicación y concepto. Disponible en: https://core.ac.uk/download/pdf/71032606.pdf Zappalá, F. (2010), “Universalismo histórico del arbitraje”, Universitas, núm. 121, julio-diciembre. Disponible en: http://historico.juridicas.unam.mx/ publica/librev/rev/vniver/cont/121/cnt/cnt8.pdf.


Gobernar la democracia. Consideraciones sobre la resolución de conflictos en la vida pública y privada contemporánea ISRAEL COVARRUBIAS1 JOSUÉ CASTRO PUGA2 IZARELLY ROSILLO PANTOJA3

Sumario: I. Introducción; II. ¿Es posible gobernar la democracia?; III. El conflicto como símbolo de justificación; IV. Dinámicas disruptivas en la democracia; V. El problema de la continuidad-discontinuidad; VI. Conclusiones; VII. Bibliografía.

I. INTRODUCCIÓN El conflicto es inherente a toda sociedad humana, pues ahí donde hay pluralidad, necesariamente hay divergencia. Como señala Connolly (2005), el pluralismo es inevitable en tanto existe una diversidad dinámica y constante, que implica elementos de tensión y conflicto entre posiciones distintas. Ergo, el desarrollo de las distintas modalidades sociales e institucionales bajos las que se manifiesta el fenómeno del conflicto, es un aspecto central de la vida cultural de las democracias contemporáneas. De hecho, el conflicto es inherente a esta forma de gobierno. Ahora bien, la especificidad de la democracia, con relación a otras formas de organización política como lo es el 1

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Profesor investigador de tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UAQ. Miembro del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”. Profesor de tiempo libre en la Facultad de Derecho de la UAQ. Colaborador del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”. Profesora investigadora de tiempo completo en la Facultad de Derecho de la UAQ. Líder del cuerpo académico UAQ-CA-143: “Identidades, Medio Ambiente y Justicia en Contextos Democráticos”.


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Israel Covarrubias / Josué Castro Puga / Izarelly Rosillo Pantoja

autoritarismo, es que en ésta el conflicto no puede ser contrarrestado en la mayoría de las veces desde una lógica meramente reactiva, como es el caso de la utilización de la violencia de Estado. Exige su atención desde varios frentes, incluso de modo simultáneo, por lo que termina por complejizar la dinámica cotidiana de la democracia. De las diversas direcciones de análisis que se pueden identificar para llevar a cabo una indagación sobre el conflicto en la democracia, queremos destacar dos de ellas. La primera tiene que ver con el reconocimiento del conflicto dentro de ciertos límites institucionales, sea en su cara jurídica o social, sea en su expresión meramente biográfica o colectiva. Sin conflicto sencillamente no existe democracia. Este deviene una expresión de la consolidación del pluralismo intrínseco a la vida democrática, pues reconoce en esta última el juego de las diferencias, de las que siempre se producirán discrepancias, y que pueden ser puestas bajo una forma específica de negociabilidad, aunque en ocasiones son irreconciliables. En este sentido, es oportuno agregar que lo que cambian son los tipos de conflicto y el impacto que provocan para la vida en común. El segundo, el conflicto es un mecanismo de concreción del lazo social. Es decir, las sociedades viven a través del conflicto, y en vez de resolverlo, terminan reproduciendo sus expresiones. En él encuentran más sentido que en la resolución del mismo. Es una suerte de Weltanschauung, que nos empuja a preguntarnos por qué una sociedad, en un momento determinado de su historia, prefiere la vida conflictual a la vida más allá del conflicto. En este sentido, parecen ser adecuadas las palabras del sociólogo Wolfang Sofsky, cuando sugiere que “La sociedad es un aparato de protección mutua. Ella pone fin al estado de libertad absoluta” (2006: 8). Es decir, la vida en sociedad supone fijar un límite constante a la fuerza centrífuga que se produce en los intercambios entre los sujetos y su entorno. Sobre estos dos aspectos discurrirá esta contribución, animados por diversas aportaciones en campo de teoría política contemporánea, particularmente por una serie de autores que han contribuido decididamente al estudio de los mecanismos informales y simbólicos de mediación institucional, y que, a manera de una caja de herramientas robusta, nos permitirá el desarrollo de algunas reflexiones en torno a


Gobernar la democracia. Consideraciones sobre la resolución de conflictos...

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la manera en cómo se piensa y resuelven los conflictos sociales dentro del universo público y privado de las democracias. Ahora bien, cuando se habla de medios alternos para la resolución de conflictos (MASC), nos estamos metiendo de inmediato en un campo estrictamente jurídico, pues es ahí donde ha tenido el mayor interés e incidencia, particularmente debido a la sobrecarga de demandas a las instituciones tradicionales de justicia y al crecimiento de nuevas modalidades de interacción conflictual en las sociedades democráticas. Sin embargo, los medios alternos también son ocupados en diversas áreas contiguas al campo jurídico, y algunas de ellas, de hecho, anteceden este interés y puesta en marcha. Por ejemplo, tenemos una larga tradición de estudios y bitácoras de campo acerca de la resolución y procesos de pacificación de conflictos armados a partir de la segunda posguerra en diversas latitudes, donde su pertinencia subraya la importancia de la comprensión de la lógica del conflicto, reconociendo el grado de involucramiento y afectación de sus participantes, más allá de los medios específicos que se utilizan para resolver cada uno de ellos (Calvo Soler, 2014). Pero lo interesante de los MASC es que se han vuelto un valioso mecanismo que hoy está relacionado directamente con las maneras precisas en cómo tiene lugar la lógica del “arte de gobernar” la democracia, al referirse directamente al campo social de la justicia a partir de estrategias donde la toma de decisiones es alcanzada necesariamente en una estructura multinivel, horizontal en la medida de lo posible, y con la cada vez más necesaria participación de las partes afectadas, directa e indirectamente, por los llamados “portadores de decisiones”, que, como se sabe, son una de las principales fuentes de generación de controversias, incluidos los riesgos que genera el sistema social, a los gobiernos y a las instituciones públicas, incluso al Estado (Luhmann, 2006). Y ahí puede ser fructífera una discusión que coloque algunas de las dimensiones esenciales por las que el fenómeno del conflicto aparece como una variable independiente para la comprensión de la profundización democrática, así como para entender la inestabilidad política y social que manifiestan varias democracias alrededor del mundo.


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II. ¿ES POSIBLE GOBERNAR LA DEMOCRACIA? “Gobernanza” es una palabra clave que se ha utilizado con mucha frecuencia a partir de los años noventa del siglo pasado hasta nuestros días para connotar una nueva forma de organización de los asuntos públicos y privados. Se traduce al español del inglés governance, y supone hablar de un nuevo “arte de gobernar”, no obstante que en nuestra lengua la palabra aparece desde el siglo XIX (Colomer y Negretto, 2003). Es un concepto que influye y determina muchas de las maneras organizacionales del siglo XXI, a diferencia de la época inmediatamente anterior, que está identificada como aquella que nace al final de la Segunda Guerra Mundial y culmina con el cierre del siglo XX, donde encontramos un uso predominante del vocablo gobernabilidad, relacionado a su vez con la “capacidad” de conducción sobre una situación crítica, para que esta pueda ser conducida a un puerto “estable”, aunque ello no suponga que la situación será resuelta. Por ejemplo, un problema típico de ingobernabilidad es la permanencia de estructuras para-políticas en el territorio de un país, y que cobran forma a través de grupos paramilitares, guerrillas o crimen organizado. La palabra gobernanza es un vocablo que se ha popularizado en el lenguaje de las Ciencias Sociales, pero también en el lenguaje institucional, tanto a nivel local como a nivel internacional. Una palabra que reconoce la cara política de sus propósitos bajo la égida del “buen gobierno”, ya que no solo hace referencia a la dimensión procedural de la democracia, es decir, no solo atiende a las reglas y a los procedimientos institucionales, sino que es usada para connotar procesos y fenómenos que van desde la certificación de la actividad pública a los procesos de reingeniería organizacional en organizaciones como las universidades, hasta procesos específicos de gobierno, donde intervienen instituciones públicas, privadas, incluso internacionales, para la gestión y resolución de problemas derivados del crecimiento de la complejidad social de las ciudades y las regiones, así como de áreas sociales que exigen atención prioritaria (pobreza, precarización laboral y desempleo, enfermedades degenerativas de alto costos social e institucional, cobertura a poblaciones vulnerables, etcétera), destacando siempre el rol que juega la participación ciudadana en la conjunción del proceso de toma de decisiones y en la resolución de


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