Skip to main content

1_9788411304115

Page 1

CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA ARGENTINA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH MARÍA JOSÉ AÑÓN ROIG

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

ANA CAÑIZARES LASO Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

JORGE A. CERDIO HERRÁN

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

EDUARDO FERRER MAC-GREGOR POISOT Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

OWEN FISS Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

JOSÉ ANTONIO GARCÍA-CRUCES GONZÁLEZ Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

LUIS LÓPEZ GUERRA Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

VÍCTOR MORENO CATENA

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

FRANCISCO MUÑOZ CONDE

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

ANGELIKA NUSSBERGER

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania). Miembro de la Comisión de Venecia

HÉCTOR OLASOLO ALONSO

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

LUCIANO PAREJO ALFONSO

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

CONSUELO RAMÓN CHORNET

Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia

TOMÁS SALA FRANCO

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

IGNACIO SANCHO GARGALLO

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

MARTA LORENTE SARIÑENA TOMÁS S. VIVES ANTÓN

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

JAVIER DE LUCAS MARTÍN RUTH ZIMMERLING

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

MARÍA SOFÍA SAGÜÉS

tirant lo blanch Valencia, 2023


Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Directores de la colección: ALEJANDRO SAIZ ARNAIZ PABLO PÉREZ TREMPS †

© María Sofía Sagüés

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1130-411-5 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/ politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Guadalupe y Magdalena Al Dr. Pablo Pérez Tremps (in memoriam)


Índice PRESENTACIÓN...............................................................................

11

1. BREVE REFERENCIA HISTÓRICA............................................

13

a) Antecedentes.......................................................................... b) La Constitución Argentina de 1853/1860............................... c) Avatares de la Constitución de 1853-1860.............................

13 14 17

2. CARACTERÍSTICAS BÁSICAS DEL SISTEMA CONSTITUCIONAL.......................................................................................

27

a) b) c) d)

Fisonomía.............................................................................. Fines de la Constitución. El preámbulo.................................. Supremacía constitucional...................................................... Reforma de la Constitución....................................................

27 30 31 33

3. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES.......................................

37

a) Aproximación al enunciado constitucional de los derechos.... b) Los derechos individuales en el sistema constitucional argentino........................................................................................ c) Los derechos sociales en el sistema constitucional argentino.. d) Los derechos colectivos en el sistema constitucional argentino........................................................................................... e) Los derechos políticos en el sistema constitucional argentino. f) Las garantías en el sistema constitucional argentino............... i) La reglamentación de los derechos......................................... j) Estados de excepción..............................................................

37

4. GOBIERNO FEDERAL. EL PODER EJECUTIVO......................

95

a) b) c) d) e) f)

40 60 68 73 82 88 90

Hipertrofia presidencial.......................................................... Condiciones. Elección............................................................. Período presidencial. Acefalías................................................ Vicepresidente........................................................................ Ministros y Jefe de Gabinete de Ministros.............................. Decretos y otras normas.........................................................

95 96 98 99 100 101

5. PODER LEGISLATIVO................................................................

105

a) Estructura bicameral..............................................................

105


10

Índice

b) c) d) e) f)

La asamblea legislativa........................................................... Funcionamiento..................................................................... Garantías............................................................................... Procedimiento legislativo........................................................ El juicio político.....................................................................

107 107 108 110 113

6. PODER JUDICIAL Y JUSTICIA CONSTITUCIONAL...............

117

a) b) c) d) e) f) g)

Diseño institucional................................................................ Control de constitucionalidad................................................ La Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina............ El Consejo de la Magistratura................................................ El Jurado de Enjuiciamiento................................................... Garantías de actuación de los magistrados federales.............. Validez constitucional de los tribunales administrativos y militares..................................................................................... h) Distribución de competencias judiciales.................................

117 117 119 121 123 123 126 127

7. PARTICULARIDADES DEL DISEÑO DE FRENOS Y CONTRAPESOS EN EL SISTEMA DE DIVISIÓN DE FUNCIONES ARGENTINO..............................................................................

133

a) Modalidades.......................................................................... b) Órganos extra poder incorporados por la reforma de 1994........

133 134

8. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO: EL FEDERALISMO ARGENTINO............................................................

139

a) b) c) d) e) f) g) h) i) j) k) l) m)

El sistema federal argentino como federalismo de concertación.. Las provincias en el diseño federal argentino.......................... La Ciudad Autónoma de Buenos Aires................................... Municipios de Provincia......................................................... Regiones................................................................................. Derecho intrafederal............................................................... Relaciones interprovinciales................................................... Relaciones internacionales...................................................... Distribución de competencias entre nación y provincias......... Competencias federales.......................................................... Los recursos del estado en el diseño federal argentino............ Potestades tributarias provinciales y municipales................... La intervención federal...........................................................

139 141 143 145 147 148 149 149 150 151 157 159 160

BREVE NOTA BIBLIOGRÁFICA......................................................

163


PRESENTACIÓN

A lo largo de más de 160 años, la Constitución de la Nación Argentina atravesó avatares que forjaron su personalidad y la moldearon. Desde sus orígenes se perfiló como una ley suprema gestada bajo tensiones entre las provincias preexistentes y en el marco del movimiento constitucional liberal individualista, para pasar luego a delimitarse como un texto impactado por el constitucionalismo social. Finalmente, en sus últimas décadas, proyectó su carácter de norma fundamental de federalismo de concertación e inmersa en el orden universal y regional de los derechos humanos. No fueron sencillos los pormenores que debió enfrentar, como reformas de difícil compatibilidad con su texto o que pusieron en jaque, e incluso replantearon, su techo axiológico, escenarios de desconstitucionalización, acentuada frustración de diversas pautas por inconstitucionalidad por omisión, hasta suspensiones generadas bajo la opresión de regímenes de facto –que incluso han sido signados por la comisión de delitos de lesa humanidad–. Su vigencia ha sido acompañada y actualizada por una Corte Suprema de Justicia de la Nación (en adelante CSJN) que, si bien inserta en un sistema difuso de constitucionalidad, ha proyectado, principalmente en los últimos años, el contenido constitucional en clave dinámica, funcional y evolutiva. El presente trabajo procura brindar, de manera sintética, las bases del sistema constitucional argentino en su dimensión actual. Agradezco especialmente los aportes de mi padre, Néstor Pedro Sagüés, cuyo trabajo “Constituciones iberoamericanas. Argentina” (2005), es desarrollado y actualizado, con su consentimiento, a lo largo de la presente obra.


1. BREVE REFERENCIA HISTÓRICA

El “constitucionalismo orgánico” argentino tiene su partida de nacimiento en la Constitución nacional de 1853, documento unificado y sistemático que instrumentó –con vigencia– un sistema republicano y federal de gobierno, aunque con importantes interrupciones durante el período 1949-1956 (en que rigió la Constitución social adoptada en 1949), y también durante los regímenes de facto (1930-1931; 1943-1946; 1955-1958; 1966-1973; 1976-1983).

a) Antecedentes Enmarcada en tensiones y conflictos armados entre las diversas provincias y, en particular, entre éstas y Buenos Aires –sede del principal puerto y de la aduana respectiva–, la Constitución argentina de 1853 fue precedida por proyectos de diversa naturaleza que no llegaron a predicar vigencia, y por una serie de pactos interprovinciales que gestaron su concreción, y se proyectaron en su diseño federal (entre los que toma relevancia el Pacto Federal de 1831, que convocaba a un congreso general federativo). Después de la batalla de Caseros, que implicó la caída del gobernador de Buenos Aires, las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y Entre Ríos firmaron en1852 el Protocolo de Palermo, por el cual delegaban el manejo de las relaciones exteriores en el gobernador de Entre Ríos, general Urquiza (acto al que se sumaron las otras provincias del país), y convinieron también en designar a los plenipotenciarios que debían integrar la Comisión Representativa que contemplaba el Pacto Federal mencionado. Posteriormente, el 31 de mayo de 1852, el Acuerdo de San Nicolás, con la presencia de la mayoría de los gobernadores de provincia, resolvió ratificar el carácter de “ley fundamental” del Pacto Federal de 1831, y decidió convocar al congreso general, al que llama “Congreso General Constituyente”. Dicho Congreso se debía reunir en la ciudad


14

María Sofía Sagüés

de Santa Fe, en agosto de 1852, formado por dos diputados por cada provincia, quienes tenían que concurrir sin instrucciones especiales, ni condiciones ni restricciones, y “penetrados de sentimientos puramente nacionales”. El Acuerdo fue aprobado en definitiva por todas las provincias excepto Buenos Aires, que el 22 de septiembre de 1852 le retiró al general Urquiza el manejo de las relaciones diplomáticas, reasumiendo tales competencias. Separada de la Confederación Argentina, Buenos Aires recién se reintegrará en 1859.

b) La Constitución Argentina de 1853/1860 La comisión redactora de la Constitución, con sede en Santa Fe, se caracterizó por la prevalencia del constituyente José Benjamín Gorostiaga, autor de un esbozo o anteproyecto que influyó en gran medida en la nueva Constitución. La nueva Constitución fue breve, unificada, de tipo rígido, puesto que preveía un mecanismo de modificación complejo que requiere de una convención constituyente, además de la previa declaración de necesidad de reforma por el Congreso, con el voto de las dos terceras partes de sus miembros. La estructura política adoptada se ajustaba (con aspectos originales), a la federal (cfr. arts. 1, 6, 27, etc.), a pesar de adoptar el título de “Constitución de la Confederación Argentina”, y que reiteraba muchas veces en el texto la palabra “Confederación” (arts. 3, 5, 13, etc.). Ideológicamente, la Constitución de 1853 se nutrió de dos vertientes principales. Una, quizá predominante, propia del momento histórico, era liberal e individualista, en el marco de la llamada filosofía de la ilustración (como lo expuso la CSJN, en “Quinteros”, Fallos: 179:113 –el formato de cita corresponde a la publicación oficial de Fallos del máximo Tribunal, que será la utilizada a lo largo de la obra–). En ese entendimiento, el texto declaraba un amplio abanico de libertades personales (art. 14) de tipo abstencionista (en cuanto concibe a la libertad como no injerencia del Estado), enunciaba una igualdad formal (arts. 15 y 16) y tutelaba de modo particular a la propiedad, declarada inviolable (art. 17, que a la vez prohíbe la confiscación, y habilita la expropiación sólo mediando previa indemnización).


Breve referencia histórica

15

Tal vertiente liberal era de tipo republicano. Si bien se incorporan elementos democráticos, siguiendo el modelo de muchas constituciones de la época la participación popular se ve retraída: de los poderes del Estado sólo la Cámara de Diputados es electa directamente por el cuerpo electoral. Además, el pueblo “no delibera ni gobierna” por sí mismo (art. 22), y para el acceso a ciertos cargos (senador, Presidente, Ministro de la CSJN, Vicepresidente) se requiere una situación económica significativa: dos mil pesos fuertes de renta anual, o una entrada equivalente (actuales arts. 47, 76 y 97). Por otro lado, puede encontrarse la segunda vertiente, de corte cristiano tradicional (bases neotomistas), daba fundamentación teísta a la Constitución (Dios es mencionado en el Preámbulo como “fuente de toda razón y justicia” y en el art. 19). A su vez, el bienestar general es apuntado como fin del Estado (Preámbulo), que, al decir de la CSJN, en el precedente “Quinteros” ya citado, era el bien común de la filosofía clásica. En cuanto las fuentes de la constitución de 1853, cabe distinguir, entre las que podrían llamarse fuentes normativas primarias, al proyecto de constitución de Juan Bautista Alberdi, de corte liberal-conservador; la constitución argentina de l826, la constitución de los Estados Unidos de 1787; la constitución de Chile de 1833, y el anteproyecto de José Benjamín Gorostiaga. Siguen después, entre las fuentes secundarias, los proyectos de la asamblea del año 1813, el Pacto Federal de 1831, el Acuerdo de San Nicolás, la constitución española de 1812, las de Francia de 1793 y 1848, la suiza de 1848, la de Uruguay de l830, la constitución de California, muy elogiada por Alberdi, las colombianas de 1811 y 1821, la venezolana de 1811, la de Ecuador de 1845, las bolivianas de 1826 y 1843, y la de México de 1824. A raíz de la separación de la provincia de Buenos Aires, autotransformada oficialmente en “Estado de Buenos Aires” (así la definió su Constitución, del 11 de abril de 1854), la Constitución nacional de 1853 tuvo dos suspensiones parciales, tanto por su no vigencia en el territorio de la provincia de Buenos Aires, al menos hasta su reincorporación, concretada por el Pacto de San José de Flores (noviembre de 1859), como por la no aplicación del art. 3 de la Constitución de 1853, que declaraba capital del país a la ciudad de Buenos Aires, y que, por supuesto, no podía cumplirse (hipótesis de imposibilidad


16

María Sofía Sagüés

material de cumplimiento de la Constitución). También, el art. 34 disponía la elección, para el Congreso nacional, de seis diputados por la provincia de Buenos Aires y seis por la ciudad de Buenos Aires, etcétera. Ahora bien, unos años después, como resultado de la batalla de Cepeda (1859), donde triunfan las tropas nacionales, se firmó el Pacto de Unión de San José de Flores, por el cual la provincia de Buenos Aires se declara parte integrante de la Confederación, y se compromete a efectuar, mediante una convención provincial, la revisión de la Constitución de la Confederación de 1853. Si proponía reformas, debía realizarse una convención constituyente nacional ad hoc. En ese marco, convención nacional sancionó un “texto concordado” de la constitución, donde se refundían las nuevas normas con las anteriores. Los cambios –que siguieron casi siempre las propuestas de la Convención de Buenos Aires– fueron muy significativos, y se orientaron hacia acentuar la fórmula federal. Entre otras normas, se borró el requisito de que las constituciones provinciales fuesen revisadas por el Congreso federal, también la Convención circunscribió las causales de intervención federal a las provincias y eliminó la jurisdicción federal en el conocimiento de los conflictos de poderes de una provincia, dejó a salvo la jurisdicción provincial para la aplicación de los códigos Civil, de Comercio, Penal, de Minería; la sede de la Capital Federal quedó a criterio de una ley especial del Congreso, etcétera. En lo ideológico, mantuvo el esquema de la Constitución de 1853. En torno a derechos fundamentales su impacto más trascendente fue insertar la cláusula de los “derechos no enumerados” (art. 33), que ha proyectado numerosas líneas jurisprudenciales tuitivas. La reforma de 1860 puede ser imputada de inconstitucional por varios motivos: en concreto, se apartó del texto original del art. 30 de la Constitución de 1853, que impedía la reforma constitucional hasta 1863, y exigía que el proyecto de enmienda fuese considerado primero en el Senado (el trámite legislativo de la ley 234, que declaró la necesidad de la reforma, comenzó en Diputados). Además, el Pacto de San José de Flores condicionó de hecho al proceso reformista, dándole al Estado de Buenos Aires papeles constituyentes, al dejársele elaborar el plan de modificaciones sobre el que debía expedirse después la convención nacional. No obstante, todo lo dicho, la doctrina


Breve referencia histórica

17

ha sostenido que ante el dilema de cumplir con la Constitución y no unir al país, o incumplirla, pero unir a la Nación, las reglas de “derecho repentino”, que operan como normas de derecho consuetudinario fulminante (el Pacto de San José de Flores y la ley de convocatoria de reforma constitucional) impulsaron a viabilizar la reforma. Así, en el marco doctrinario se hace referencia a la “Constitución de 1853-1860”, ya que puede considerarse como una simbiosis peculiar entre dos momentos y dos sujetos constituyentes diferentes.

c) Avatares de la Constitución de 1853-1860 La Constitución argentina enfrentó distintas contingencias sumamente diversas que, a modo de síntesis, pueden reseñarse de la siguiente manera: – Períodos de vigencia global. Se trata de tramos durante los cuales toda la Constitución de 1853-1860 (con las reformas del caso) tuvo vigor formal, aunque en el plano de las realidades existan infracciones, quebrantamientos o adulteraciones a su letra o espíritu, e incluso supuestos de inconstitucionalidad por omisión, en algunos momentos muy significativos. – Periodos de suspensión de facto. En ellos ha mediado “formalmente” la vigencia de algunos trozos de la Constitución (generalmente, de derechos personales), pero de inaplicación de otros (preferentemente de la parte orgánica), por lo común durante gobiernos de facto, donde a través de fórmulas normativas impuesta a extramuros de la constitución se pretendía reemplazar (en la letra, parcial y transitoriamente) tramos de ella por otras normas dictadas por autoridades ilegales. En algunos casos, el Poder judicial intentó convalidar tales soluciones. Por ejemplo, el 6 de septiembre de 1930, un golpe militar provocó la renuncia del Vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo nacional. El 7 de ese mes, el Presidente provisional Uriburu, declaró disuelto el Congreso nacional, invocando que “una mayoría sumisa y servil ha esterilizado la labor del Congreso y ha rebajado la dignidad de esa elevada representación política”. Posteriormente se intervinieron varias provincias. En su manifiesto el Presidente provisional proclamó


18

María Sofía Sagüés

“su respeto por la Constitución y las leyes fundamentales vigentes”, y así juró bregar “por el restablecimiento de las instituciones, por el imperio de la Constitución”. Durante el tramo del 6 de septiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932, la estructura normativa institucional fue de facto mixta: regían algunas normas de la Constitución nacional, pero no otras, como las concernientes al Poder Legislativo, cuyas competencias absorbía el Poder Ejecutivo en lo que fuese necesario “para el cumplimiento de los fines” del gobierno revolucionario. La CSJN, por una acordada duramente criticada y criticable del 10 de septiembre de 1930, consintió tal situación. En otra oportunidad, el 4 de junio de 1943, un pronunciamiento militar depuso al gobierno del Presidente Castillo. Al asumir Ramírez como Presidente del gobierno provisional, el 7 de junio, juró actuar “para el restablecimiento del pleno imperio de la Constitución”. Por diversos decretos se disolvió el Congreso y se aclaró que el gobierno de facto asumía las competencias constitucionales del Poder Ejecutivo, y “también aquellas que resultan necesarias para el cumplimiento de sus fines”. El aparato jurídico de facto se conformaba con algunas reglas de la constitución nacional, los decretos de referencia, emanados del régimen militar, y también tenían significancia jurídica reglas de derecho informal, emergentes, por ejemplo, de los objetivos revolucionarios explicitados en la Proclama del General Rawson del 4 de junio de 1943 o en el juramento del General Ramírez del 7 de junio de ese año. La CSJN reputó esa situación análoga a la de 1930, aunque en varios pronunciamientos indicó que el Presidente sólo podía ejercer válidamente las atribuciones del Congreso en cuanto era indispensable para el funcionamiento del Estado y para cumplir con los fines declarados por el movimiento militar (Fallos: 201:239; 249; 204:195, 345). Otro ejemplo de suspensión de la Constitución se dio a partir de la ley 19.608, de mayo de 1972, dictada por la Junta de comandantes en Jefe “en ejercicio de los poderes revolucionarios”, que declaró necesaria la enmienda parcial de la Constitución. El 24 de agosto de 1972, la misma Junta, “en ejercicio del poder constituyente”, sancionó el Estatuto, llamado habitualmente “Fundamental”, donde se reformaban varios artículos de la parte orgánica de la Constitución de 1853-1860, modificando por ejemplo período y elección de diputados y senadores, periodo de sesiones del congreso, período y relección presidencial,


Breve referencia histórica

19

procedimiento legislativo y mecanismo de jurados de enjuiciamiento para la remoción de jueces inferiores a la CSJN. El 25 de mayo de 1973 asumieron las nuevas autoridades constitucionales, electas sustancialmente según los mecanismos del Estatuto Fundamental. Dicho Estatuto debía cohabitar con la Constitución de 1853-1860, vigente en lo no afectada por éste. Sin embargo, esa “concurrencia normativa” no era tal; de hecho, se respetaban sólo algunas normas del primero, pero no todas (enjuiciamiento de magistrados inferiores a la CSJN; reglas sobre el quórum de las salas del Congreso, etcétera). – Sustitución o cambio de la Constitución. Esta variable asume dos características diametralmente opuestas: 1) cambio constitucional (de iure), la Constitución de 1853-1860 es suplantada por otra, según el procedimiento establecido por la primera (p.ej., Constitución de 1949), y 2) cambio inconstitucional (de facto), la Constitución es sustituida irregularmente por otra estructura constitucional, que (a la inversa de los casos de suspensión) tiene aquí vocación de permanencia (p.ej., casos de 1966-1973 y 1976-1983). La sustitución constitucional se verificó en Argentina en el año 1949, cuando la Convención Constituyente diagramó una nueva Constitución, con una concepción ideológica distinta de la precedente; esto es, inspirada en la visión social del justicialismo. Popularmente se la conoce como “la Constitución peronista” (Sampay, 1949). El impacto en el techo axiológico fue rotundo. La nueva norma fundamental se propuso explícitamente abandonar el techo ideológico-liberal preexistente y sostenía, en cambio, “la constitucionalización de una nueva realidad jurídica argentina”, basada “en un nuevo orden social y económico”, con un Estado intervencionista, que libere a la economía nacional “de los consorcios capitalistas y la haga servir al hombre”. La conversión de la democracia política en democracia social; del contrato de trabajo, a la relación institucional de trabajo; la doble función, personal y social de la propiedad; la diagramación de una economía humanista no sometida a las reglas del mercado forjadas por los cartels y grupos de poder, eran algunas de las metas anunciadas. Entre las particularidades del nuevo texto, figura la constitucionalización del hábeas corpus, la inserción de los conceptos de justicia social y función social de la propiedad; de los derechos del trabajador;


20

María Sofía Sagüés

de la mujer, de la familia y de la ancianidad; la educación y la cultura; la prestación de los servicios públicos por parte del Estado y la propiedad de los minerales, caídas de agua, yacimientos de petróleo y fuentes de energía; etcétera. La Constitución de 1949 no tuvo un trámite fácil: su validez fue objetada desde la convocatoria (donde se le imputó no contar con los dos tercios de votos de los miembros de cada Cámara, sino sólo de los presentes, aunque tal presunto defecto habría ya acaecido anteriormente). En su contenido, se ha cuestionado su fuerte partidización, y un robustecimiento preocupante de los roles del Estado y del Poder Ejecutivo. Sin embargo, es necesario resaltar que en su favor obra una visión más solidaria y social de la vida económica y política, con raíces en el pensamiento aristotélico-tomista. Luego de años de vigencia, el 27 de abril de 1956 una Proclama del gobierno provisional, invocando “el ejercicio de sus poderes revolucionarios”, declaró “vigente la Constitución nacional sancionada en 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898, y exclusión de la de 1949” (art. 1º). Cabe cuestionar esta norma, en cuanto afirmó también que dicho gobierno ajustaría su acción a la Constitución que reimplantaba, “en tanto y en cuanto no se opusiere a los fines de la Revolución, enunciados en las directivas básicas del 7 de diciembre de 1955, y a las necesidades de la organización y conservación del gobierno provisional”. Con respecto al supuesto de sustitución inconstitucional, pueden mencionarse diversos episodios. La autodenominada “Revolución Argentina”, gobierno de facto que principia el 28 de junio de 1966, ejerció en varias ocasiones el poder constituyente. La pieza fundamental del sistema fue el “Acta de la Revolución Argentina”, dictada por la Junta Revolucionaria, que se formó con los tres comandantes en Jefe de las fuerzas armadas, órgano que asumió “el poder político y militar de la República”, disolvió el Congreso y removió a los miembros de la CSJN. El Acta tenía tres anexos y se sometía la vigencia de la Constitución 1853-1860 sólo en cuanto no se opusiera a tales documentos, con lo cual su jerarquía normativa parecía ser secundaria, con relación tales textos. Sin embargo, en “Moreau de Justo” (Fallos: 269:152), la CSJN intentó retocar el orden de la escala normativa que apuntamos, al sostener que “el actual gobierno (militar) ha quedado


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788411304115 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu