Skip to main content

1_9788419471239

Page 1

CONTRA-AGENDA DISPUTAS MEDIÁTICAS Y POLÍTICAS


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


CONTRA-AGENDA DISPUTAS MEDIÁTICAS Y POLÍTICAS

COMITÉ EDITOR Y REFERATO EXTERNO DRA. NATALIA ARUGUETE Universidad Nacional de Quilmes, Argentina DRA. NADIA KOZINER Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina DR. JERJES LOAYZA Universidad Nacional Mayor San Marcos, Perú DR. ANTONIO MÉNDEZ RUBIO Universidad de Valencia, España DR. FRANCISCO SIERRA Universidad de Sevilla, España

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Carlos Del Valle Rojas

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: editorial.tirant.com/cl ISBN: 978-84-19471-23-9 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Agradecimientos a: Proyecto Anillo: “Converging horizons: production, mediation, reception and effects of representations of marginality”, PIA-ANID/ANILLOS SOC180045, Universidad de La Frontera, Chile. Proyecto Fondecyt: “El proyecto civilizatorio en la industria cultural de América Latina. Fundamentos ideológicos, encuadres mediáticos y estrategias de enemización durante los siglos XIX, XX y XXI. Los casos de Chile, Argentina, Perú y Colombia”. ANID/FONDECYT 1220324 Proyecto ANID/FONDECYT 1190286.


Índice PRÓLOGO...................................................................................................................

11

INTRODUCCIÓN.......................................................................................................

15

I. LOS ANTECEDENTES DEL DISCURSO CONTRAHEGEMÓNICO.....................

17

1.1. Contrainformación, contradiscursos y contrahegemonía........................................

17

1.2. De la integración a la resistencia y de aquí a la estrategia ofensiva: Genealogía de un movimiento......................................................................................................

18

II. LA PRODUCCIÓN DEL RELATO CONTRAHEGEMÓNICO: LAS ESTRATEGIAS MEDIÁTICAS.............................................................................................................. 25 2.1. Las agendas: De la construcción de agendas a la contra-agenda.............................

25

2.2. La intervención de las agendas: Construir eventos para intervenir la agenda mediática hegemónica.....................................................................................................

33

2.3. Crear nuevos medios para construir una contra-agenda mediática: Repensar los medios y las agendas.............................................................................................

42

III. EL CINE Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA CONTRA-AGENDA MEDIÁTICA Y POLÍTICA.................................................................................................................... 49 3.1. La lucha por el código y el derecho al significado...................................................

52

3.2. Descolonizar la mirada...........................................................................................

53

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES: DESAFÍOS Y PROYECCIONES...........

57

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.............................................................................

63


PRÓLOGO Carlos del Valle Rojas es un investigador que tiene un destacado perfil internacional, pero reflexiona desde y sobre una frontera desde más de un sentido. No sólo porque se desempeña como académico en la Universidad de la Frontera (Temuco, Chile), sino también porque sus últimos trabajos se enfocan en el análisis del ‘problema mapuche’, desde una interculturalidad crítica y descolonial, en una de las grietas más profundas de la historia de su país, tomando como eje el proceso de construcción del mapuche como enemigo interno realizado por el estado chileno, a través de un análisis minucioso del discurso jurídico, periodístico y literario desde el siglo XIX hasta el presente. Precisamente, La construcción mediática del enemigo. Cultura indígena y guerra informativa en Chile (2021) aporta al enriquecimiento de la epistemología del campo de la comunicación y, desde allí, se abre a estudios transdisciplinarios sobre la producción de la diferencia, generados en América Latina, África, Europa y EEUU. A la vez, construye un horizonte ético y político desde donde es posible pensar políticas públicas orientadas a la equidad y a una ciudadanía igualitaria que dejen de lado cualquier modo de enemización tanto de los mapuches como de cualquier grupo social puesto en situación de alteridad. Este nuevo libro establece una relación dialógica con el anterior en tanto abre los límites de la textura formal del diálogo y lo eleva a su máxima potencialidad expresiva al centrarse en el discurso del ‘otro’, tanto como discurso referido (las estrategias contrainformativas que constituyen la primera etapa de la lucha del movimiento mapuche), como así también en tanto discurso alternativo (propio de la segunda etapa de esta gesta, marcada por el uso de estrategias intencionalmente contrahegemónicas). Si, como afirma el autor en su libro anterior, el mapuche fue tratado a lo largo del tiempo como un enemigo puntual y a la vez histórico por los discursos hegemónicos estatales, en éste se analiza la otra parte del proceso de enemización, su reacción. De este modo, las agencias de resistencia y de empoderamiento de este movimiento constituyen el foco de esta nueva publicación, proceso que va describiendo y analizando con detalle a partir del inicio de la resistencia (19101999) hasta la implementación de acciones ofensivas (2000 a la fecha), revisitando publicaciones de medios públicos y privados tradicionales, la producción de medios propios y de un cine que define como indígena y descolonizador. Al colocar el foco en quienes luchan ‘desde abajo’, desde fronteras étnicas, raciales y políticas, pone de manifiesto la vitalidad, resistencia y creatividad de ese movimiento. Cabe destacar que aborda el problema desde las teorías del periodismo y de la comunicación, sin obliterar las tensiones políticas y las matrices constructivas de lo real social. Desde allí, entonces, analiza el rol de las fuentes indígenas en el juego del discurso de la información, cuyo análisis adquiere protagonismo en la primera etapa ya citada. Para describir la segunda


12

Alejandra Cebrelli

etapa de ese proceso, releva y muestra las estrategias constructivas de las producciones comunicacionales y construye un corpus muy poco transitado por otros estudios, poniendo en evidencia la progresión en cantidad, variabilidad, calidad y performatividad de las mismas hasta la fecha. Se trata, sin duda, de una lucha por el poder de la representación, por la propuesta de narraciones mediáticas ‘otras’, elaboradas desde matrices de sentido y códigos no occidentales; sus características más destacadas son la enunciación colectiva y comunitaria, una revalorización de la oralidad ancestral sobre la cultura letrada impuesta tanto por la colonia como por el estado chileno y una temporalidad cíclica y ancestral muy alejada de la linealidad cronológica de la modernidad colonizante. De este modo, Del Valle propone una periodización situada en el devenir histórico del movimiento mapuche cuyo primer hito es la producción de un relato propio sin el cual sería imposible decolonizar y deconstruir las representaciones estigmatizantes cristalizadas por los discursos estatales y mediáticos, tendientes a una demonización sostenida en la certeza moral, donde se ancla la diferencia colonial de la mirada eurocentrada. Ello implica no sólo la apropiación de las agendas (pública, mediática, política), sino la construcción e imposición de agendas propias. Resulta particularmente interesante el hecho que se destaque como punto de partida la irrupción en la agenda mediática mediante acciones capaces de generar casos conmocionantes, es decir, noticias capaces de producir hechos en el espacio público que, por su impacto, sean considerados de carácter disruptivo por los consumidores de medios y, por lo mismo, se impongan a sus temarios, tales como los atentados incendiarios de 1997. De este modo, les da un valor estratégico político a los hechos cuyo registro periodístico le posibilita entenderlos como modos de producción y organización política y producción de nuevas subjetividades militantes, todo lo cual le permite medir el alto grado de protagonismo que adquiere el pueblo mapuche sobre funcionarios estatales, políticos y empresariales, en periódicos y otros medios de prensa durante esta etapa de su lucha. Posteriormente, señala el año 2000 como un hito a partir del cual se incrementará la apertura de medios mapuches tanto tradicionales (entre los cuales destaca la importancia de las radios) como la apropiación de las por entonces nuevas tecnologías de la comunicación que dará lugar a medios novedosos (blogs y las redes sociales). En esta etapa, el análisis destaca el impacto performativo de las producciones indígenas, legibles en las transformaciones de la agenda política a partir de la recuperación de territorios ancestrales, la libre determinación y la implementación de formas autónomas de gobierno. Por último, se destacan los hitos históricos de ese proceso enmarcado en las coyunturas de la historia reciente de Chile: la convención constitucional, la plurinacionalidad, el Wallmapu, la resemantización del lenguaje, es decir, la resignificación del sistema de representaciones históricamente estigmatizante y racista referido a esta nación, lo que se describe como uno de los logros más valiosos del contradiscurso mapuche.


Prólogo

13

De este modo, la lectura de Del Valle pone en evidencia un proceso de revalidación de las representaciones identitarias, la rejerarquización de las identidades colectivas, la descolonialidad del proceso de vaciamiento cultural y lingüístico impuesto hasta hace muy poco tiempo por el estado chileno y la posibilidad de construcción de utopías capaces de cohesionar el movimiento y de poner en valor al Wallmapu. Como resultado, el análisis muestra un proceso fuertemente descolonial y libertario de este pueblo, evidente además en las producciones fílmicas allí, especialmente a partir de la creación de Ficwallmapu. Ello posibilitó la puesta en funcionamiento de dispositivos de producción contrahegemónicas como un modo diferente, imaginativo y valioso de hacer política en el mundo mapuche. Estos documentales y ficciones significan la imposición de la propia mirada, voz e imagen, la capacidad de proponer historias, estéticas y campos de interlocución alternativos al oficial y formas de autorrepresentación subversivas al régimen hegemónico existente. En las manos mapuches, el texto fílmico se transforma en el objeto y propósito de las representaciones en disputa, del conflicto de las identidades que están tensionadas en el permanente juego de las imágenes que son puestas en la escena social y pública y se resignifican en estos productos de la industria cultural. Del Valle sostiene que las producciones cinematográficas sumadas a las que se dan en el marco de los medios de estas comunidades tienen la capacidad de romper con el discurso dominante, que históricamente ha representado a la alteridad mapuche en Chile y que se ha desplegado a través de la industria cultural hegemónica, como la literatura y la prensa, esto es, la generación de discursos especializados en la producción del mapuche como enemigo íntimo del estado nacional chileno. Desde esta mirada semiótico-discursiva, estos films logran recuperar y controlar el código para subvertir los discursos, para superar las claves de significación, para derribar las barreras de acceso al discurso social y público. A la vez, se sostiene que si el acceso a la producción propia de las imágenes cinematográficas es una forma de resistencia, el dominio de los códigos de producción y la creación de las maneras particulares de producción cinematográfica, constituyen una eficiente estrategia ofensiva. En síntesis, al leer las páginas que siguen a estas palabras, el lector se adentra en políticas de la voz y de la mirada cuya potencia está en la lucha por el poder de la autorrepresentación, en la propuesta de un espacio pluriversal capaz de construir un espacio público equitativo, una cultura nacional capaz de incluir muchos mundos, el horizonte de un estado plurinacional e intercultural cuyo camino el pueblo chileno, felizmente, ha comenzado a transitar.

DRA. ALEJANDRA CEBRELLI

Universidad Nacional de Salta, Argentina


INTRODUCCIÓN1 No es un libro sobre los medios de comunicación mapuche y tampoco sobre las organizaciones indígenas mapuche. Es un libro sobre el modo cómo las diferentes formas de comunicación mapuche han incluido estrategias, primero interviniendo la hegemonía de la estructura de medios en Chile y su agenda mediática; y luego, creando medios propios para conformar una agenda mediática alternativa. En síntesis, el libro aborda cómo el movimiento mapuche logró configurar una contra-agenda de medios, en el marco más amplio de la pugna por el control de los códigos que articulan el sentido de lo cultural, lo social, lo político y lo económico en Chile. ¿Por qué no ha sido posible durante las últimas décadas registrar y comprender las distintas, amplias y complejas relaciones entre el periodismo y los movimientos sociales como el movimiento mapuche? Además de las razones políticas contingentes atribuibles a los distintos actores de la época, existe un motivo endosable a las investigaciones y análisis en el campo de la comunicación, especialmente a la falta de una mayor atención al estudio de las rutinas periodísticas y los cambios en las agendas mediáticas y políticas. Esto no significa solamente el análisis etnográfico del trabajo de producción de las noticias por parte de los profesionales de la información (lo cual ya supone grandes desafíos), sino también otros procesos complejos, como el caso de la invención de las noticias, por ejemplo a partir de insumos interpretados o manufacturados de tal manera que la fabricación de la noticia se realiza a partir de no-noticias (de Fontcuberta, 1993); que más bien representan las expectativas e imaginarios de quienes las producen. Es el caso de titulares como “Tensa vigilancia en ‘toma’ Mapuche” o simplemente “tensa espera”, en el cual la ausencia de nuevas informaciones o eventos se transforma en una noticia, expresando las expectativas de un conflicto en desarrollo permanente. Desde los años 70 y 80 del siglo pasado (Tuchman, 1978; Fishman, 1980; van Dijk, 1980; entre otros), se viene planteando que la producción de la noticia forma parte de un complejo proceso productivo: (a) de un carácter industrial de reproducción, así como (b) de un carácter institucional de interrelación; y a la vez (c) de un carácter profesional de rutinas. De este modo, obedece a prácticas de construcción (en la tradición sociológico-constructivista en Berger y Luckman, 1972 y Rodrigo Alsina, 1989), de representación (en la tradición psicosociológica en Moscovici, 1961; Ibáñez, 1990; Potter, 1996) o de interpretación (Gomis, 1991); que actúan en el ámbito de lo que llamamos “realidad”. En este sentido, entenderemos que las fuentes cumplen un rol fundamental en el proceso, no sólo en tanto “textos-

1

Se agradece también al Proyecto Fondecyt: “El proyecto civilizatorio en la industria cultural de América Latina. Fundamentos ideológicos, encuadres mediáticos y estrategias de enemización durante los siglos XIX, XX y XXI. Los casos de Chile, Argentina, Perú y Colombia”, ANID/FONDECYT Nº1220324, Universidad de La Frontera, Chile.


16 fuente” que nutren al acontecimiento como insumo, sino particularmente como “textos-autónomos” que logran sustituir al acontecimiento como insumo o, si se prefiere, consisten en el acontecimiento mismo como insumo. Comprender este juego discursivo de los “textos-fuentes” es significativo para entender la complejidad de la producción de la noticia (Del Valle, 2005a), en el contexto de una cada vez más necesaria epistemología de la noticia. Sobre la base de las discusiones abiertas precedentemente, el libro es la continuación de otro anterior titulado La construcción mediática del enemigo. Cultura indígena y guerra informativa en Chile; en el sentido que presentará las características de la producción contrainformativa que constituye una respuesta mediática contrahegemónica, a través de diferentes estrategias y tácticas empleadas en el marco de una disputa tanto mediática como política, que actualmente enfrenta los desafíos de la gestión de una violencia que no es puramente simbólica.

FEZ, CASABLANCA Y RABAT, MARRUECOS (POST PANDEMIA DE 2022). ‫ساف‬، ‫طابرلاو ءاضيبلارادلا‬، ‫ ةحئاجلا دعب( برغملا‬2022).


I. LOS ANTECEDENTES DEL DISCURSO CONTRAHEGEMÓNICO El discurso contrahegemónico no puede ser entendido si no es en relación al discurso hegemónico, al cual enfrenta, interpela, impugna y pretende revertir. Este ejercicio, por cierto, nunca es espontáneo, puesto que requiere la programación de estrategias, la planificación de tácticas y un ejercicio sistemático. En su trabajo sobre la reformulación y renovación de la economía política de la comunicación, Mosco (2009) plantea que la hegemonía es más poderosa que la ideología porque “no está simplemente impuesta por el poder de clase, sino está constituida orgánicamente a partir de las geometrías dinámicas del poder insertadas en las relaciones sociales por toda la sociedad” (Mosco, 2009: 350). Esta mirada amplia y diversificada del poder es, sin duda, una característica fundamental de la hegemonía; desde la cual, por cierto, precisamente debe entenderse la contrahegemonía, como veremos luego.

1.1. CONTRAINFORMACIÓN, CONTRADISCURSOS Y CONTRAHEGEMONÍA Existe, por decirlo así, una suerte de disposición estratégica y gradual de niveles de operación contrahegemónica. Estos niveles se refieren especialmente a contextos de relación con la hegemonía. Esto es muy relevante, puesto que desde la economía política de la comunicación entendemos que lo que observamos es un proceso social que comienza con la categoría de clase y desde aquí se constituye con la etnia y el género. Todas estas nociones forman parte de un proceso más amplio, el de estructuración. Este proceso es significativo en tanto permite superar el enfoque que sitúa en ámbitos distintos y separados a la estructura y a la acción, al describir el “proceso por el cual las estructuras se constituyen a partir de la capacidad de actuación humana, incluso cuando proporcionan el único “medio” de esa constitución” (Mosco, 2009: 310). En definitiva, diremos que, precisamente, en la estructuración tiene cabida el cambio social, en tanto proceso dinámico que, por una parte describe cómo se producen las estructuras y, por otro lado, evidencia cómo estas son reproducidas por las diferentes actorías sociales que actúan mediante dichas estructuras. Lo anterior, nos permitirá comprender, por ejemplo, las posibilidades de cambio generadas por los movimientos sociales, que “reúnen a la gente desde una variedad de identidades sociales que están, más o menos, unidas por un interés específico que incluye el oponerse y el buscar transformar las relaciones establecidas por el poder dominante” (Mosco, 2009: 346). Precisamente, esta convergencia de diferentes identidades en reivindicación es lo que observamos en el llamado estallido social en Chile, el cual, no cabe


18

Carlos Del Valle Rojas

duda alguna, representa un hito también para el movimiento social indígena mapuche; cuyas demandas y reivindicaciones –junto a las de clase y género- se integrarán de manera articulada en el trabajo de la convención constitucional para cambiar la constitución, esto es, como se ha dicho, “transformar las relaciones establecidas por el poder dominante” (Mosco, 2009: 346). En el caso particular que analizamos aquí, del movimiento social indígena mapuche, encontraremos un proceso de cambio social –particularmente en la agenda mediática y desde aquí al resto de la sociedad– a través de dos movimientos articulados, a saber, la resistencia y la ofensiva (Del Valle, 2020). En primer lugar, encontramos la resistencia, como un modo de confrontación, más o menos activo frente al poder, pero que carece de una planificación que le permita verse más allá del poder que enfrenta. No logra configurar un lugar y un espacio de trascendencia. La resistencia, en este sentido entonces, tampoco logra proyectarse por sobre la disputa que le da sentido. La resistencia tiende a la resignación, al statu quo. En este escenario, observamos habitualmente medidas contra informativas, que constituyen la dinámica constante de poner en circulación informaciones que permiten sostener la resistencia. En segundo lugar, encontramos la ofensiva, que es un modo estratégico de recuperar espacios. “No debemos colocarnos detrás de los carteles de las organizaciones chilenas. Ya recorrimos el proceso de la alianza […] La resistencia es parapetarse y aguantar lo que se viene. Como mapuche debemos superar esa fase. Tenemos que asumir una ofensiva.” (Entrevistado, en Del Valle, 2020).

1.2. DE LA INTEGRACIÓN A LA RESISTENCIA Y DE AQUÍ A LA ESTRATEGIA OFENSIVA: GENEALOGÍA DE UN MOVIMIENTO El movimiento social indígena mapuche2 tiene sus orígenes en la creación de la Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía. En una de sus Actas se hace referencia a su propósito, que era abordar “la necesidad que había en trabajar y ayudar a la causa de la ‘Sociedad Caupolicán’, cual era la civilización araucana” (La Época, 1910a). Para lograr lo anterior, la Sociedad se plantea también que se requiere “excluir a los caciques, porque muchos, por no decir su totalidad, son ignorantes que no conocen las ventajas del hombre civilizado y nosotros debemos tener un directorio que nos ayude, que sirva para explicar las verdades que a nosotros nos ha costado tanto de inculcarles; y para subsanar esa exclusión tenemos a tantos jóvenes que han dado ya pruebas suficientes de ser entusiastas propaga-

2

Para profundizar en este tema, ver Víctor Naguil Gómez (2016): De la Raza a la Nación, de la Tierra al País. Comunitarismo y nacionalismo en el movimiento mapuche, 1910–2010. Tesis doctoral. Barcelona: Departament de Ciència Política i Dret Públic, Facultat de Ciències Polítiques i de Sociologia, Universitat Autònoma de Barcelona.


I. Los antecedentes del discurso contrahegemónico

19

dores de nuestra causa”. Siendo el año 1910 el año del Centenario de Chile, la Sociedad se propone dos hitos, a saber, (a) el “proyecto de fundar un Instituto para Indígenas y elevar, en este sentido, una comunicación al Gobierno”, y (b) “Erigir un monumento a la Raza Araucana en la plaza Pinto, en contraposición al que se erigirá a los Pacificadores y cuyo costo será recolectado solo entre los hijos de la Raza Araucana” (La Época, 1910b). Sobre el segundo hito, la Sociedad consideró una conmemoración con características de movimiento, puesto que “al poner la primera piedra del monumento, harán un gran desfile. Se piensa reunir de 500 a 1.000 mapuches” (La Época, 1910c). En la década del 20 del mismo siglo, encontramos la Federación Araucana y la realización del Primer Congreso Araucano, en cuyo seno se plantearon algunos principios, como: (a) “que la raza araucana tiene religión, moral y legislación, y que en consecuencia sus actos religiosos y sociales son sanos, científicos y sociológicos”, (b) “que el Estado ha dictado leyes manifiestamente claras para la correcta constitución de la propiedad indígena. Que ellas no se han cumplido y en cambio se ha alterado en la forma más odiosa, criminal e inmoral, la propiedad de esta raza”, (c) “Que la defensa de los indígenas respecto de sus intereses ante los Tribunales de Justicia, pase enteramente bajo la responsabilidad y riesgo de la Federación”, y (d) “que no es justo ni lógico alterar el orden público, ni luchar contra el capital por medio de la violencia sino por medio del trabajo honrado” (El Mercurio, 1923). En este caso, es evidente una postura crítica y a la vez dialogante. En la misma dirección encontramos la iniciativa de creación de la Corporación Araucana, cuyo propósito fue “unificar la acción y uniformar los esfuerzos de la raza para conseguir su progreso y bienestar y vista la conveniencia de aunar estas fuerzas” (El Diario Austral, 1938). Un tono diferente tendrá en 1961 la Asamblea de Caciques del Sur y Dirigentes de Indios, entre cuyos acuerdos están: (a) “robustecer la unidad en defensa de las tierras de indios, su cultura, su música y sus instrumentos, su idioma, sus deportes, sus tejidos e industrias caseras, etc.”, (b) “luchar por la recuperación de las tierras usurpadas a los indios, que actualmente están en poder de particulares, de grandes empresas, compañías y sociedades anónimas.”, (c) “oponerse tenazmente de todo lanzamiento o despojo de tierras de indios”, y (d) “hacer acciones comunes con todas las organizaciones progresistas, sean obreros, empleados y campesinos” (Asamblea de Caciques del Sur y Dirigentes de Indios, 1961). Una década después los análisis y, por ende, los ánimos se van alterando. De hecho, en el marco del Primer Congreso del Movimiento Netuaiñ Mapu el diagnóstico del movimiento es categórico: “Nosotros los mapuches somos pobres porque no tenemos tierra para trabajar y no por flojos como dicen ellos. Todos los politiqueros nos han prometido que van a devolver nuestras tierras, pero todos se quedan en puras palabras. La Democracia Cristiana cuando estuvo en el gobierno, nos prometió mejorar nuestras condiciones de vida y devolvernos la tierra, pero al final de cuentas no hicieron nada. La Unidad Popular nos prometió lo mismo, pero hemos visto que estos siguen tramitándonos y sólo hemos


20

Carlos Del Valle Rojas

logrado soluciones, cuando luchamos” (Comisión Organizadora del Primer Congreso del movimiento Netuaiñ Mapu, 1972).

Siguiendo esta argumentación, se declara que: (a) “hemos empezado a luchar por la solución de nuestros problemas y recuperar nuestras tierras usurpadas y a formar nuestro propio movimiento y todos los politiqueros están en contra de nosotros”, (b) “Debemos crear consejos locales del Movimiento Netuaiñ Mapu, que agrupen a varias comunidades, para orientarse y apoyarse mutuamente en sus luchas”, (c) “impulsar luchas por nuestros intereses inmediatos y a largo plazo, tal como lo plantea nuestra Plataforma de Lucha. Debemos hacer crecer y fortalecer nuestro movimiento”, (d) “nuestras luchas deben unirse estrechamente a la de los Obreros, Estudiantes y demás explotados, para luchar en contra de los explotadores nacionales y extranjeros.”, (e) “Juntos mapuches y no mapuches debemos luchar por conseguir nuestra liberación y construir una patria justa que nos dé felicidad a todos.”, (f) “El Movimiento Netuaiñ Mapu está formado por mapuches que sólo quieren servir a su pueblo y que están en contra de los politiqueros que siempre se han aprovechado de nosotros”, y (g) “no iremos solo a hablar para después irnos a nuestras casas y seguir igual que antes.” (Comisión Organizadora del Primer Congreso del movimiento Netuaiñ Mapu, 1972). Una década después, con la dictadura cívico-militar como contexto, la tensión aumenta y el diagnóstico es elocuente: “En los últimos años la dictadura ha pretendido borrarnos del mapa, negando nuestra existencia o dictando leyes nocivas que no ofrecen ninguna posibilidad de recuperar la cultura y mucho menos las tierras usurpadas. Es más, nos divide, desintegra nuestra comunidad. Esto ha sido muy bien aprovechado por los ladrones de siempre, quienes nos siguen quitando descaradamente las tierras que pertenecieron a nuestros abuelos y que hoy por derecho legítimo son nuestras. Además explotan los recursos de las comunidades indiscriminadamente y se aprovechan de nosotros mismos para hacerse más ricos. Estamos reducidos a la más mínima extensión de tierra (minifundio) y nuestra economía es de hambre, producto de la sobrepoblación, de las tierras erosionadas, de la falta de oportunidades, pero más que nada producto de la política económica nefasta de la dictadura. Nos han quitado toda posibilidad de asistencia técnica y crediticia, nos privan de los elementales derechos: tierra, cultura, educación propia, salud, medios, caminos, vivienda, etc. El sistema de educación imperante que rige en el país no sirve para nosotros los campesinos-mapuches, es enajenante y desubicado, de ahí deriva también el desarraigo de nuestros valores culturales propios (religión, idioma, deporte, comunidad), el abandono a la Madre Tierra, provoca cada vez más desorientación, trauma e incertidumbre. Además una fuerte migración a las ciudades donde engrosamos los campamentos y poblaciones callampas; nos sumamos a la interminable fila de cesantes, y las oportunidades son mínimas (empleadas domésticas y mano de obra barata).” (Proclama de la Coordinadora de Resistencia Mapuche Pelentaro, 1986).

En consecuencia, el nuevo movimiento plantea una serie de posiciones críticas que dan cuenta de un malestar grave y profundo: (a) ”No más aceptación a la política de desintegración y exterminio de la dictadura”, (b) “No más división de la tierra”, (c) “No más al pago de contribuciones o cualquier tipo de impuestos”, (d) “No a la explotación de los terratenientes, complejos madereros y otros que cada vez se hacen más ricos a costillas de nuestros pulmones y nuestra mano de


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788419471239 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu