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Filosofía anarquista del Derecho Benjamín Rivaya

Benjamín Rivaya

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Filosofía anarquista del Derecho Un estudio de la idea

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Aunque nace en el siglo XIX, el anarquismo es una filosofía política que encuentra precedentes a lo largo de la historia, tanto en aquellos pensamientos que piden cautela frente al poder como en aquellos otros que ensalzan y reivindican al ser humano. La doctrina anarquista incluye una filosofía del Derecho que habitualmente no ha sido tenida en cuenta, aunque resulte muy atractiva por su radicalidad. Claro que hay que distinguir el anarquismo clásico, que es del que básicamente trata este libro, de otras corrientes que también se han denominado así, anarquistas o libertarias, encontrándose a veces en las antípodas. Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Lorenzo, Mella, Malatesta, Berkman, Goldman, Rocker o Chomsky, entre otros, defienden una curiosa teoría del Derecho natural, en la que éste cumple funciones distintas de las que normalmente se le atribuyen, pues sirve para enfrentarse con y, en su caso, destruir el Derecho positivo, estatal, autoritario. Muchas veces quedó ocultó que el anarquismo es, sobre todo, un humanismo y su teoría de la justicia, una doctrina de los derechos humanos.


FILOSOFÍA ANARQUISTA DEL DERECHO Un estudio de la idea


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Ángel M. López y López

Tomás S. Vives Antón

Marta Lorente Sariñena

Ruth Zimmerling

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


FILOSOFÍA ANARQUISTA DEL DERECHO Un estudio de la idea

BENJAMÍN RIVAYA

Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Benjamín Rivaya

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia Telfs.: 96/361 00 48 - 50 Fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9169-557-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.

com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www. tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Palabra previas....................................................................... 9 Origen de las fotografías....................................................... 13 1. ¿QUÉ ANARQUISMO? 1.1. Introducción.................................................................. 15 1.2. Los valores del anarquismo.......................................... 26 1.3. Los autores del anarquismo.......................................... 39 1.3.1. Stirner y Nietzsche, ¿anarquistas?...................... 40 1.3.2. El caso de Tolstoi y el anarquismo cristiano..... 55 2. EL ASALTO AL POSITIVISMO LEGALISTA 2.1. La crítica anarquista a la ley.......................................... 63 2.1.1. La ley contra la justicia....................................... 66 2.2. Derecho, control del cuerpo y control del pensamiento............................................................................ 73 2.2.1. La religión........................................................... 76 2.2.2. La democracia.................................................... 80 2.2.3. La enseñanza...................................................... 82 2.2.4. El control del pensamiento según Noam Chomsky.............................................................. 83 2.3. Los juristas y la ciencia jurídica vistos por el anarquismo................................................................................... 92 2.4. Reivindicación anarquista del Derecho....................... 98 2.5. ¿Un paraíso original anarquista? El caso del anarcoprimitivismo................................................................... 103 2.6. Anarquismo y contracultura......................................... 110 3. FILOSOFÍAS SUBVERSIVAS DEL DERECHO 3.1. El darwinismo social: Spencer...................................... 115 3.2. Liberalismo y anarquismo: el caso del anarcocapitalismo............................................................................... 122 3.3. Socialismo y anarquismo: La ayuda mutua, de Kropotkin................................................................................... 132 3.4. Marxismo y anarquismo................................................ 140 3.5. La filosofías marxista y anarquista del Derecho.......... 148


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Índice

4. EL DERECHO NATURAL ANARQUISTA 4.1. 4.2. 4.3. 4.4. 4.5. 4.6.

Paradojas iusnaturalistas............................................... 159 La crítica anarquista a la democracia........................... 165 Anarquismo y caos......................................................... 169 Pero ¿qué es el Derecho natural?................................. 176 El Derecho natural anarquista...................................... 181 El Derecho humano, según Bakunin........................... 189 4.6.1. Contra la razón de Estado: una aplicación del Derecho humano................................................ 194 4.7. El Derecho natural según Chomsky............................. 198 4.8. Kelsen, sobre el anarquismo y el Derecho natural...... 201 5. EL ANARQUISMO COMO TEORÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS 5.1. Humanismo y anarquismo............................................ 207 5.2. Feminismo y anarquismo.............................................. 217 5.3. Sobre los derechos humanos anarquistas.................... 219


Palabra previas Este libro comenzó a gestarse hace ya muchos años, en mis clases de historia del pensamiento jurídico y de filosofía política, cuando quería incorporar a los programas un tema sobre la filosofía anarquista del Derecho, pero no hallaba bibliografía específica que lo tratara. Uno podía encontrar libros y artículos sobre la filosofía liberal, la marxista o la filosofía fascista del Derecho, pero no sobre la filosofía jurídica libertaria, lo que hizo que yo mismo me pusiera a estudiar a Proudhon, Bakunin, Kropotkin y &, buscando lo que habían reflexionado y dicho sobre el orden jurídico. Me encontré con una nueva teoría del Derecho natural que me impresionó, sobre todo porque para quienes nacimos en la última fase del franquismo el Derecho natural tenía un carácter conservador cuando no reaccionario, además de ideológico, en el mal sentido de la palabra ideológico. Entonces creí enfrentarme a un enigma: ¿por qué esa filosofía del Derecho que tiene, creo, gran interés, se compartan o no sus postulados y conclusiones, no había sido estudiada (casi) en absoluto? Eso hizo que, de entonces acá, publicara varios artículos sobre la cuestión. A la vez sabía que (en España, sobre todo desde el fin del franquismo) se había escrito y traducido un buen número de libros y artículos sobre la filosofía marxista del Derecho. ¿Por qué, en cambio, ese desinterés (también gremial) por el anarquismo? Sin embargo, precisamente en los años de la transición las obras clásicas de los ácratas habían sido reeditadas (muchas de ellas en Gijón, por la editorial Júcar, creada por un apasionante y apasionado Silverio Cañada); los libros clásicos del anarquismo habían sido reeditados, decía, como si existiera un floreciente movimiento libertario, lo que volvía a dar a la cuestión cierto aire enigmático y romántico, porque


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ese florecimiento no existía; al contrario, parecía que los anarquistas habían sido los perdedores entre los perdedores y uno suponía que habían sido borrados por el viento de la historia. Por otra parte, había que aproximarse a la temática con precaución, pues el anarquismo tenía una historia turbia y violenta, pero también con pasión, pues se trata de un movimiento por muchas razones atractivo, donde destacan figuras que se acercan a la perfección moral, y no puedo dejar de citar el impresionante caso de Melchor Rodríguez, que ocupa uno de los primeros puestos en mi santoral particular. En fin, me interesó más que el carácter destructivo del anarquismo, su propuesta constructiva, humanitaria y humanista; más que el aspecto tenebroso de las bombas y el terrorismo, el aspecto adelantado y luminoso de la fraternidad universal. Además, tuve la suerte de conocer a los más representativos libertarios españoles de los últimos tiempos. Pienso que sería hacia el año 2000 cuando me reuní con el histórico Ramón Álvarez Palomo, cuya casa se encontraba, cual si fuera una broma berlanguiana, en la avenida Carlos Marx, otra vez en Gijón. Me abrió la puerta su compañera, que me acompañó por un pasillo a ambos lados lleno de libros hasta llegar a una pequeña salita cuyas paredes también estaban, de arriba abajo, repletas de estanterías repletas de libros. Sentado en un sillón del que no podía levantarse, amable y con ganas de hablar, conversé con él durante horas y cuando ya me había despedido e iniciado la marcha, me llamó y me dijo: “Recuerde que nosotros no somos clasistas”. Me fui inevitablemente pensativo, cuando de lo que no cabía duda era de que aquel hombre, que había participado como protagonista en muchos de los acontecimientos que relatan los libros de la historia del siglo XX, era un dirigente del movimiento obrero.


Palabras previas

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Antes había conocido, por casualidad, a José Luis García Rúa, aunque sería más adelante cuando compartiría con él una jornada inolvidable. Fue en enero de 2013 cuando Alba García Torres, que había sido una excepcional alumna y ya entonces era becaria en el área de Derecho del Trabajo de la Universidad de Oviedo, organizó unas jornadas en la Facultad de Derecho a las que asistió García Rúa, vestido de riguroso negro, peinado de riguroso blanco, conforme a los que parecía que eran cánones estéticos libertarios. Tras la comida, en la que nos reunimos un buen número de amigos en torno al que creo que era el más conocido anarquista español vivo, pronunció una conferencia radical y, como le correspondía, crítica con los juristas. Mientras tanto seguía leyendo literatura ácrata, en ocasiones suministrada por el cenetista Juan Luis Rodríguez López, maravillándome a veces y horrorizándome otras (en concreto, con cierta tendencia anarquista a justificar la violencia, lo que me parece un error gravísimo); descubriendo en cualquier caso una original y completamente ignorada teoría sobre el Derecho. Se hacía necesario, entonces, exponer de manera ordenada esas ideas iusfilosóficas, la idea jurídica, con el propósito de ayudar a colmar esa laguna de la historia del pensamiento jurídico. El resultado fue leído por otro militante de la CNT, Antonio Bernardo García, a quien agradezco enormemente la labor crítica que llevó a cabo con aquella versión primeriza. Por fin, el contenido casi definitivo de este estudio lo expuse como segundo ejercicio en unas oposiciones celebradas en Oviedo a fines de 2017, ante un tribunal formado por Juan Antonio García Amado, Marina Gascón Abellán, José Calvo González, Julián Sauquillo e Isabel Garrido Gómez, a quienes tengo que agradecer el interés con que siguieron la exposición así como los comen-


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tarios y sugerencias que me hicieron tras ella, aunque sólo yo sea el responsable de lo que aquí se expone. En Oviedo, en diciembre de 2017.


Origen de las fotografĂ­as Stirner: https://linguisticcapital.wordpress.com/2011/07/02/maxstirner-the-problem-of-realism-the-heuristic-response/ Nietzsche: https://www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=i mages&cd=&ved=0ahUKEwiy_fy7uOfUAhWDshQKHTQUBz gQjhwIBQ&url=https%3A%2F%2Fmx.tuhistory.com%2Fetiq uetas%2Fnietzsche&psig=AFQjCNFNOeAWb_sT0PQSk7Ct4Z tGZUga3A&ust=1498976397764910 Tolstoi: http://www.portaloaca.com/historia/biografias/818-leontolstoi-biografia-de-un-anarquista-cristiano.html Chomsky: http://www.rebeldemule.org/foro/biblioteca/tema7837. html Spencer: https://psicologiaymente.net/reflexiones/frases-herbertspencer Kropotkin: https://revistapolemica.wordpress.com/category/dosieresde-polemica/kropotkin/ Rocker: https://libertad-amor-verdad.com/2017/02/03/rudolfrocker/ Proudhon: http://historiaybiografias.com/proudhon_anarquismo_ biografia/ Mella: http://acracia.org/ricardo-mella-1861-1925/


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Bakunin: http://vidasfamosas.com/2011/09/23/mijail-bakunin-padredel-anarquismo/ Malatesta: http://www.portaloaca.com/pensamiento-libertario/textossobre-anarquismo/12218-democracia-y-anarquia-erricomalatesta.html Lorenzo: http://www.anselmolorenzo.es/ Goldman: http://www.culturamas.es/blog/2013/06/10/como-una-luzen-la-noche-oscura-claves-del-pensamiento-politico-de-emmagoldman/ Montseny: h t t p : / / w w w. e l m u n d o . e s / e l m u n d o / 2 0 1 1 / 0 3 / 1 4 / galicia/1300114298.html Abad de Santillán: https://libcom.org/history/why-we-lost-war-%E2%80%93diego-abad-de-santill%C3%A1n

Salvo las dos últimas, consultadas el 16 de diciembre de 2017, el resto de webs ha sido consultado el 3 de julio del mismo año.


1. ¿Qué anarquismo? 1.1. INTRODUCCIÓN Si en general el anarquismo no ha gozado de buena prensa, resulta fácil imaginar el completo descrédito que le han concedido los teóricos del Derecho y, en general, los juristas1. Porque si puede resultar difícil explicar por 1

Algunas obras para un primer acercamiento, aunque con distinto valor y orientación. Historiografía e ideografía anarquista o simpatizante: George WOODCOCK, El anarquismo. Historia de las ideas y movimientos libertarios (trad. por J. R. Capella), Barcelona, Ariel, 1979 (500 p.); Max NETTLAU, La anarquía a través de los tiempos, Barcelona, Antalbe, 1979 (312 p.); James JOLL, Los anarquistas (trad. por R. Andreu), Barcelona, Grijalbo, 1975 (283 p.); Paul AVRICH, Los anarquistas rusos (trad. por L. Lovelace), Madrid, Alianza Editorial, 1974 (330 p.); Angel J. CAPPELLETTI, La ideología anarquista, Barcelona, Laia, 1985 (129 p.); Prehistoria del anarquismo, Madrid, Ediciones Queimada, 1983 (142 p.); Normand BAILLARGEON, El orden sin el poder. Ayer y hoy del anarquismo, Hondarribia, Editorial Hiru, 2003 (145 p.); Carlos TAIBO, Repensar la anarquía. Acción directa, autogestión, autonomía, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2013 (174 p.); Dolors MARÍN, Anarquismo. Una introducción, Barcelona, Ariel, 2014 (268 p.). Con carácter enciclopédico: Gian Mario BRAVO, Gli Anarchici, Torino, Unione Tipografico-Editrice Torinese, 1971 (1200 p.); “L´anarchismo”, en Luigi Firpo (ed.), Storia delle idee politiche, economiche e sociali. Vol. 5º. L´età della Rivoluzione industriale, Torino, Unione Tipografico-Editrice Torinese, 1977 (pp. 247-320); Giampietro BERTI, Il pensiero anarchico dal Settecento al Novecento, Manduria, Piero Lacaita Editore, 1998 (1.030 p.); Paul AVRICH, Voces anarquistas. Historia oral del anarquismo en Estados Unidos, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2004, (808 p.). De carácter antológico: Irving L. HOROWITZ (ed.), Los anarquistas (trad. por J. Aguilar, Mª E. Benítez, J. Fernández, C. Martín, M. Pérez y S. Yvars), Madrid, Alianza, 1977 (2 vols.); Daniel GUÉRIN, Ni Dios ni amo (Antología del anarquismo), Madrid, Campo abierto, 1977, 2 vols.; Robert HOFFMAN (ed.), Anarchism, New York, Atherton Press, 1970 (165 p.); Paul ELTZBACHER, L´Anarchisme (trad. por O. Karmin), Paris, Mar-


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qué entre los anarquistas abundaron los zapateros y los tipógrafos, o los maestros y los médicos, en cambio resulta evidente por qué, salvo excepciones que confirman la regla (caso de Merlino o Gori en Italia), no hubo juristas entre ellos. “¿Cómo puede un jurista interesarse por el anarquismo?”2. Si no hay ninguna razón para ese interés, entonces ¿qué sentido tiene dedicarse al estudio de las ideas que sobre el Derecho defendieron los anarquistas? ¿Es que acaso los anarquistas han dicho algo razonable sobre un fenómeno como el jurídico? Porque ¿cómo puede un anarquista interesarse por el Derecho? Más allá de combatirlo con saña pudiera pensarse que en la teoría simplemente lo despreciaron y se despreocuparon de él. No fue así y sorprende, por tanto, que no haya sido tenido más en cuenta el anatema que los ácratas lanzaron contra el Derecho, que sería más

2

cel Giard, 1923 (416 p.); Carlos TAIBO, Libertari@s. Antología de anarquistas y afines para uso de las generaciones jóvenes, Barcelona Los libros del lince, 2010 (209 p.). Clásico sesgado por medio del que se conoció en España la doctrina: Gustavo LA IGLESIA, Caracteres del anarquismo en la actualidad, Barcelona, Gustavo Gili, 1907 (456 p.). En perspectiva histórica, haciendo hincapié en el anarquismo español: José ÁLVAREZ JUNCO, La ideología política del anarquismo español (1868-1910), Madrid, siglo veintiuno, 1976 (660 p.); “La teoría política del anarquismo”, en Fernando Vallespín (ed.), Historia de la teoría política 4, Madrid, Alianza Ed., 1992 (pp. 262-305). En perspectiva cristiana que reivindica el anarquismo: Emmanuel MOUNIER, “Anarquía y personalismo”, en Obras Completas I, Salamanca, Sígueme, 1992 (757-846); Carlos DÍAZ, Las teorías anarquistas, Bilbao, Zero, 1978 (240 p.); La actualidad del anarquismo, Valencia, Ruedo Ibérico, 1977 (151 p.); El sistema del anarquismo (Luces y sombras), Madrid, Fundación Emmanuel Mounier, 2004 (146 p.); Félix GARCÍA MORIYÓN, Del socialismo utópico al anarquismo, Madrid, Cincel, 1992 (207 p.). Thom HOLTERMAN, “Anarchist Theory of Law and the State”, in Thom HOLTERMAN y Henc Van MAARSEVEEN, eds., Law and Anarchism, Québec, Black Rose Books, 1984 (pp. 13-84), pp. 13-16; “Anarchism and Legal Science”, Archiv für Rechts- und Sozialphilosophie 79/3, 1993 (349-359), p. 349.


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radical incluso que el de los marxistas, cuando son éstos quienes aparecen como los mejores representantes de la lucha contra el Derecho. Durante tiempo, sin embargo, el tema estuvo de moda pues había que “prestar atención honda —se decía en España, pero vale también para otras latitudes— hacia cuanto atañe a la nación, y hacia los achaques, peligros y problemas que la afligen, la atemorizan y la ocupan”3: en el último tercio del XIX y en el primero del XX estaba bien visto escribir de Derecho y anarquismo, y en nuestra patria todavía se puede encontrar en bibliotecas y librerías de viejo una bibliografía relativamente abundante sobre el particular. Por otra parte los grandes teóricos del Derecho de la época (me refiero a Stammler, Kelsen, Radbruch, Del Vecchio, etc.) solieron referirse a la cuestión, probablemente porque el anarquista valía como el mejor ejemplo del tipo al que en algún lugar de sus tratados querían aludir, el que no profesaba ninguna fe en la Ley como instrumento de solución de los problemas sociales sino que, al contrario, creía que cuando aquélla desapareciera éstos dejarían de existir. En cambio hoy, una vez que también ha pasado la moda marxista en la doctrina jurídica, el tema sólo encuentra un interés historiográfico excepcional, a veces de altura4, pero no se ve necesidad alguna de volver a preguntarse por el discurso subversi3

4

Enrique DE BENITO, La anarquía y el Derecho Penal. Discurso leído en la solemne apertura del Curso Académico de 1906 a 1907, Oviedo, Universidad de Oviedo, 1906 (67 p.), p. 8. Aunque ceñido al caso español, sobre la propaganda por el hecho puede verse de Rafael NÚÑEZ FLORENCIO, El terrorismo anarquistas (1888-1909), Madrid, siglo veintiuno, 1983 (250 p.). Vid. Juan José GIL CREMADES, “La generación del 98 y la crítica del Derecho liberal”, en Salvador RUS RUFINO y Javier ZAMORA BONILLA (eds.), Una polémica y una generación. Razón histórica de 1898, León, Universidad de León, 1999 (pp. 129-149).


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vo que el anarquismo elaboró sobre el fenómeno jurídico. Aunque sólo sea por su peculiaridad, empero, merece consideración, toda vez que muestra una tendencia iusnaturalista realmente sorprendente: en la doctrina anarquista el Derecho natural no sirve, como tradicionalmente ocurría, para fundamentar el Derecho positivo sino únicamente para combatirlo, y probablemente para tenerlo por el único Derecho verdadero. Al menos tiene un interés taxonómico: una clasificación completa de las teorías del Derecho natural exige un capítulo dedicado al anarquismo. En general, entre los juristas predominó la condena del anarquismo, que encuentra su paradigma en la poco afortunada crítica que le dedicó Lombroso y que dio lugar a la brillante respuesta de un anarquista español, Ricardo Mella. En 1894 apareció en castellano la obra de Lombroso titulada Los anarquistas, y dos años más tarde, en 1896, le respondió Mella con un librito titulado Lombroso y los anarquistas en el que refutaba las curiosas ideas del penalista italiano. La tesis de Lombroso, hoy, resulta sorprendente. Es cierto que distinguía entre la teoría y la práctica libertarias, y que incluso llegaba a decir que parte de las ideas ácratas resultaba aceptable; hasta concedía que algunos anarquistas, como por ejemplo Kropotkin, poseían un especial sentido moral. A la vez, sin embargo, venía a advertir que los maximalismos de la teoría hacían augurar la peor de las prácticas, no sólo porque algunos de sus fines fueran absurdos, irrealizables, sino por su carácter revolucionario, cuando “toda reforma ha de introducirse en un país muy lentamente”. Claro que esto no es lo sorprendente sino el análisis que hacía de la criminalidad anarquista; es decir, no se trata de discutir el concepto de anarquismo que manejaba Lombroso sino la percepción que tenía de los anarquistas, a quienes describía de la siguiente guisa: la ma-


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yoría estaba formada —decía— por locos o criminales que se sometían al “perfecto tipo criminal” (jorobados, con caras asimétricas y defectos de pronunciación, etc, etc.), usaban una jerga criminal, se tatuaban el cuerpo y carecían de todo sentido moral. Entre ellos abundaban los epilépticos, histéricos, neuróticos, suicidas indirectos y otros enajenados. Curiosamente, parecía más razonable cuando proponía medidas para frenar el aumento de la criminalidad anarquista: no se trataba de optar por la represión desmesurada, sino de combatir la pobreza y mejorar la educación. Ricardo Mella, que sin duda no encajaba en el tipo lombrosiano de criminal, le responderá apasionadamente. Por una parte aprovechará para criticar la teoría del delincuente nato: no es la herencia la que produce el crimen sino causas sociales y económicas. Por otra, censurará la quiebra lógica de su argumentación: “ni la anarquía ni los anarquistas se reducen a un puñado de hombres que han realizado determinados actos”, sino que aquélla era una idea filosófica y éstos, en todo caso, sus adeptos. La identificación que habitualmente se establecía entre anarquismo y terrorismo no resultaba procedente, pues este último no pasaba de ser más que un accidente de aquél. El anarquismo podía utilizar la violencia, pero no había de hacerlo necesariamente. En otros términos, la violencia no era consustancial a la doctrina anarquista. ¿En qué consistía esa doctrina? En principio el anarquismo era una teoría estipulativa que proponía la supresión del Estado, “la negación de todo gobierno”. ¿Por qué? Porque el Estado era la organización violenta creada para defender el privilegio, una organización compuesta por el gobierno, el Parlamento, los tribunales, las fuerzas armadas, que servía a los intereses de quienes detentaban poder y riquezas. No podía ser de otra forma, el Estado no podía ser el tutor


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de los intereses comunes, los de todos, sencillamente porque mientras no cambiaran las estructuras sociales imperantes, los intereses existentes en la sociedad se encontrarían enfrentados y el Estado optaría siempre por defender los de quienes más cercanos se hallaban al poder. En perspectiva negativa, por tanto, la ideología libertaria se enfrentaba contra el Estado; en perspectiva positiva afirmaba como objetivos los valores clásicos de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Se trataría de que todos los hombres organizaran su vida por medio de acuerdos con los demás, sin imposiciones de ningún tipo. Pero esto resultaría imposible en un régimen de desigualdad, pues entonces los más fuertes someterían a los más débiles. Establecida una igualdad real, en cambio, se darían las condiciones para que nadie explotara a nadie. “La solidaridad surgirá, naturalmente, de un régimen igualitario en su principio, libre en sus medios, justo en sus fines”5. Estas ideas que encontraban sus fuentes en las de un trabajador francés, Pierre Joseph Proudhon (18091865), un noble ruso, Mijail Bakunin (1814-1876), y un príncipe también ruso, Piotr Kropotkin (1842-1921), podrían parecer las de unos idealistas radicales pero no eran las de unos descerebrados. Ni tampoco parece que sea el caso de Eliseo Reclús (1830-1905) y Errico Malatesta (1853-1932), de Emma Goldman (1869-1940) y Alexander Berkman (1870-1936), de los hermanos Ricardo (1874-1922) y Enrique Flores Magón (1877-1954), de Rudolf Rocker (1873-1958), Murray Bookchin (19212006) o Noam Chomsky (1928).

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Todas las ideas citadas, tanto de Lombroso como de Mella, han sido tomadas de Cesare LOMBROSO y Ricardo MELLA, Los anarquistas, Barcelona, Júcar, 1977 (158 p.).


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