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Instituciones, participación y representación políticas en México Coordinadores
VÍCTOR ALARCÓN OLGUÍN ESPERANZA PALMA VÍCTOR ALARCÓN OLGUÍN ESPERANZA PALMA GABRIEL PÉREZ PÉREZ JUAN REYES DEL CAMPILLO L. LAURA VALENCIA ESCAMILLA El presente libro se publica gracias al apoyo recibido por parte del Programa Internacional de Capacitación e Investigación Electoral del PNUD-México, a través del proyecto con clave 00054934, denominado “Valores, Instituciones y Desarrollo Humano en México”. Sin embargo, se precisa que las opiniones, análisis y recomendaciones de política aquí contenidos no reflejan necesariamente el punto de vista del PNUD, como tampoco de su Junta Ejecutiva, ni de sus estados miembros, y tampoco de los miembros del Comité Técnico de Evaluación, y por tanto son responsabilidad exclusiva de los autores.
Casa abierta al tiempo
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA UNIDAD IZTAPALAPA
México D.F., 2014
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Directores de la Colección:
ISMAEL CRESPO MARTÍNEZ
PABLO OÑATE RUBALCABA
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Murcia
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Valencia
©Víctor Alarcón Olguín, et. al. © Universidad Autónoma Metropolitana Prolongación Canal de Miramontes 3855 Ex Hacienda San Juan de Dios Delegación Tlalpan, 14387, México, D.F. Unidad lztapalapa Consejo Editorial de la División de Ciencias Sociales y Humanidades San Rafael Atlixco No. 186, edificio H, Segundo Piso, H-215 Colonia Vicentina, 09340 lztapalapa Ciudad de México, D.F., México ISBN UAM: 978-607-28-0197-4 © TIRANT LO BLANCH MÉXICO EDITA: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Leibnitz 14 Colonia Nueva Anzures Delegación Miguel Hidalgo C.P. 11590 MÉXICO D.F. Telf.: (55) 65502317 infomex@tirant.com http://www.tirant.com/mex/ http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-027-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
Rector General
Salvador Vega y León Secretario General
Norberto Manjarrez Álvarez Director de Publicaciones y Promoción Editorial
Bernardo Ruiz López Subdirector de Distribución y Promoción Editorial
Marco A. Moctezuma Zamarrrón
UNIDAD IZTAPALAPA Rector
José Octavio Nateras Domínguez Secretario
Miguel Ángel Gómez Fonseca Directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades
Juana Juárez Romero Coordinadora General del Consejo Editorial de Ciencias Sociales y Humanidades
Alicia Lindón Villoria
Índice Prólogo.................................................................................................................. 13 Víctor Alarcón Olguín y Esperanza Palma
Capítulo 1 VALORES E IDEAS DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN MILITANTES PARTIDISTAS MEXICANOS Víctor Alarcón Olguín
I. LAS VÍAS PARTIDISTAS DE PARTICIPACIÓN POLÍTICA...................... 17 II. ¿CÓMO EVALUAR LAS VÍAS PARTIDARIAS DE PARTICIPACIÓN POLÍTICA?................................................................................................ 26 III. MILITANTES PARTIDISTAS EN MÉXICO. VALORES Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA.................................................................................................. 31 IV. LA EVIDENCIA Y LO QUE NOS OFRECE EN PRIMERA INSTANCIA. 34 a) Perfil socio-demográfico......................................................................... 36 b) Perfil de vinculación............................................................................... 38 c) Perfil de formación básica...................................................................... 39 d) Perfil de trayectoria y permanencia........................................................ 40 e) Perfil de críticas sobre la vida partidaria................................................ 43 CONCLUSIONES................................................................................................... 45 Capítulo 2 DEMOCRACIA INTERNA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS MEXICANOS EN LA COYUNTURA DE 2012 Juan Reyes del Campillo Lona I. INTRODUCCIÓN..................................................................................... 51 II. REGLAS Y CONDICIONES DE LA COMPETENCIA.............................. 54 III. LA NUEVA LEGISLACIÓN....................................................................... 60 IV. PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL................................. 62 V. PARTIDO ACCIÓN NACIONAL.............................................................. 68 VI. PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA................................ 72 CONCLUSIONES................................................................................................... 76 Capítulo 3 DIPUTADAS Y SENADORAS EN LAS LXI Y LXII LEGISLATURAS: EL IMPACTO DE LA CUOTA DE GÉNERO EN MÉXICO Esperanza Palma
I. LA LITERATURA SOBRE LAS CUOTAS DE GÉNERO: INVESTIGACIÓN Y DEBATE................................................................................................. 86
II. EL CASO MEXICANO: LEGISLACIÓN Y ESTRATEGIA MINIMALISTA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN 2009............................................... 92 III. PERFILES DE LAS MUJERES Y LOS HOMBRES QUE OCUPAN UNA CURUL EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS/AS 2009-2012 Y EN EL SENADO ELECTO EN 2006..................................................................... 95 a) Cámara de diputados/as, 2009-2012..................................................... 96 b) Senado 2006-2012................................................................................. 106 IV. LAS ELECCIONES DEL 2012: LA ORGANIZACIÓN DE LAS MUJERES Y EL RESULTADO EN LA COMPOSICIÓN DEL CONGRESO.............. 112 CONCLUSIONES................................................................................................... 116 Capítulo 4 COMPETENCIA POLÍTICA Y CALIDAD DE LAS ELECCIONES EN MÉXICO Juan Reyes del Campillo Lona Víctor Alarcón Olguín
I. INTRODUCCIÓN..................................................................................... 121 II. EL CONTEXTO DEL CAMBIO DEMOCRÁTICO EN MÉXICO............ 124 III. LAS REGLAS DEL SISTEMA ELECTORAL............................................. 128 IV. RELACIONES DE PODER E INTERCAMBIOS ENTRE PARTIDOS Y CIUDADANOS.......................................................................................... 153 V. UNA VISIÓN PANORÁMICA DE LA DINÁMICA ELECTORAL EN LOS ESTADOS.................................................................................................. 159 ANEXOS................................................................................................................ 164 Capítulo 5 LOS DILEMAS DE LA DEMOCRACIA MEXICANA. EQUILIBRIO DE PODERES Y LA CONFORMACIÓN DE GOBIERNOS DE COALICIÓN Laura Valencia Escamilla
I. INTRODUCCIÓN..................................................................................... 177 II. LA FORMACIÓN DE LOS GOBIERNOS DIVIDIDOS............................ 179 III. LA FORMACIÓN DEL GOBIERNO DIVIDIDO EN MÉXICO............... 182 IV. EL GOBIERNO DIVIDIDO Y LA APROBACIÓN DE LA AGENDA LEGISLATIVA PRESIDENCIAL..................................................................... 190 V. LA FORMACIÓN DE COALICIONES Y LA APROBACIÓN DE LA AGENDA LEGISLATIVA PRESIDENCIAL................................................ 197 CONCLUSIONES................................................................................................... 206 Capítulo 6 VÍAS NO PARTIDISTAS DE PARTICIPACIÓN POLÍTICA. EL CASO DE LA DEMOCRACIA DIRECTA EN MÉXICO Víctor Alarcón Olguín
I. INTRODUCCIÓN.....................................................................................
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II. INSTRUMENTOS DE LA DEMOCRACIA DIRECTA EN AMÉRICA LATINA..................................................................................................... 214 III. UNA RADIOGRAFÍA DE LOS INSTRUMENTOS LEGALES DE LA DEMOCRACIA DIRECTA EN MÉXICO................................................. 219 CONCLUSIONES................................................................................................... 228 Capítulo 7 DESENCANTO CIUDADANO EN DEMOCRACIAS POR FALTA DE DESARROLLO. EL CASO DE MÉXICO Gabriel Pérez Pérez
I. INTRODUCCIÓN..................................................................................... 253 II. TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y DEBILIDAD INSTITUCIONAL EN MÉXICO............................................................................................. 254 III. DESENCANTO CIUDADANO Y DEMOCRACIA.................................... 260 IV. POBREZA E INSEGURIDAD EN MÉXICO............................................. 266 a) Condiciones de pobreza......................................................................... 267 b) Inseguridad............................................................................................ 269 CONCLUSIONES................................................................................................... 272 Epílogo Las reformas político-constitucionales de 2012 y 2014 ¿Podrán alentar a nuestra democracia?................................................................... 277 Víctor Alarcón Olguín.
Prólogo El presente libro surge de un proyecto financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-México (PNUD)1, cuyo objetivo general se enfoca al análisis y evaluación de algunas de las instituciones, valores y prácticas existentes en los ámbitos de la representación y participación políticas. A partir de este propósito general se desarrolló un temario para analizar el vínculo entre las instituciones políticas y la ciudadanía, cuyos resultados se presentan en este libro de autoría colectiva. Siguiendo las tesis del PNUD, partimos del postulado general de que sin un acuerdo social basado en valores democráticos construidos desde y para la ciudadanía, no se pueden lograr avances considerables en la obtención de derechos, en la realización de prácticas responsables, en la aprobación y aplicación de leyes justas, o en la elección de representantes y autoridades de gobierno avalados plenamente por la población (PNUD, 2004, 2008, 2010). Una de las funciones de la democracia es garantizar oportunidades para que los individuos tengan acceso al poder y al ejercicio de sus derechos, para lo cual se requiere de instituciones republicanas de gobierno, un Estado de derecho efectivo y capacidad de expandir la ciudadanía a la esfera pública (PNUD, 2011). La perspectiva de la democracia, como una forma de vida razonable y deliberativa, tendiente hacia el llamado perfeccionamiento de la convivencia colectiva entre los propios ciudadanos aptos de sus derechos civiles y políticos es otro importante eje que articula a la concepción general del texto (Seoane, et. al., 2009). Teniendo estas tesis como marco general, esta obra aborda un conjunto de problemas y temas relativos a la construcción de la calidad democrática en el marco del desempeño de las instituciones de representación democrática y las maneras en que la población ha venido ejerciendo sus valores y derechos en materia política. A 1
Este fue el proyecto con clave 00054934 del Programa Internacional de Capacitación e Investigación Electoral del PNUD-México, denominado “Valores, Instituciones y Desarrollo Humano en México”.
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diferencia de las introducciones tradicionales de autoría colectiva que presentan un resumen analítico de los trabajos incluidos, se ha optado por la idea de que sea el lector quien vaya a la revisión directa de los mismos. Sólo mencionaremos en estas páginas iniciales que el plan general de la investigación se realizó en función de cinco ejes temáticos. El primero de ellos es el vínculo de la ciudadanía con los partidos políticos mediante su participación como militantes activos de los mismos, y la forma en la cual construyen sus prácticas y conciben sus derechos políticos dentro de estas instituciones. Siendo la militancia dentro de los partidos una de las formas preeminentes de la participación, dentro del libro también se analizan las formas alternas de participación ciudadana, esto es, a los mecanismos de democracia semi-directa que se remiten al uso de instancias como el plebiscito, el referéndum, la consulta popular, las iniciativas legislativas y, de manera especial, las candidaturas independientes, en tanto expresiones de vías de participación no partidaria dentro de la vida política. Entre los temas aquí analizados, y poco explorados por la literatura sobre los partidos, se encuentran las prácticas de la democracia interna y las visiones construidas por sus militantes sobre sus derechos y obligaciones dentro de los partidos en materia de acceso a las candidaturas. Para abordar dichos temas se estudian dinámicas como la selección de candidaturas y el acceso de grupos sub-representados en la vida política, en particular el caso de las mujeres, que se ha convertido en tópico central para evaluar el funcionamiento de la democracia en general. En este sentido, se realiza el impacto de una medida de acción afirmativa, el de las cuotas de género, en el número de candidaturas y composición de los grupos parlamentarios en las últimas dos legislaturas federales en México antes de la publicación de este libro. Otro tema relevante tratado en esta obra es el del aumento de la competencia y el pluralismo, así como la valoración de la calidad de las elecciones y de las instituciones electorales. Como resultado del aumento del pluralismo en la composición del Congreso y la relación entre poderes, México ha cambiado de forma radical en las últimas décadas, ya que existen mayores contrapesos entre los
Prólogo
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poderes institucionales y se ha dado paso a los gobiernos de coalición y a los de naturaleza dividida. Por último, también analizamos el problema de que el cambio institucional, la mayor transparencia de los procesos electorales y la competencia partidista no han sido suficientes para generar una percepción positiva de la democracia que exprese satisfacción con este sistema político. Como es harto conocido, sondeos recientes como Latinobarómetro y las Encuestas de Cultura Política de la Secretaría de Gobernación, entre otros instrumentos demoscópicos, arrojan datos negativos acerca de la percepción de la ciudadanía en relación con la democracia mexicana. Las expectativas generadas por la transición se han venido abajo debido a la violencia y la inseguridad, entre otros factores relevantes. Al momento en que este trabajo se entregó para su revisión y edición final, en las postrimerías del año 2013, se presentó la nueva reforma constitucional en materia político-electoral oficializada a principios de 2014. Sin embargo, más que volver a someter los textos a una modificación adicional que desdibujara sus elementos de aporte, lo que se decidió fue recuperar en un epílogo los factores básicos que se pueden resaltar con su aprobación, y apuntar de qué maneras pueden influir en los procesos de participación y representación políticas del país. Creemos que así se podrá visualizar con mayor facilidad y en forma comparativa, el antes y el después de dichas reformas en el lapso que va de los años 2012 a 2014. Este conjunto de temas es abordado en los siete capítulos elaborados por investigadores adscritos a tres unidades de la Universidad Autónoma Metropolitana (Iztapalapa, Cuajimalpa y Xochimilco). Algunos de estos ensayos se armaron a partir de la construcción de bases de datos ad hoc que permitió contar con información directa para evaluar distintos aspectos de la relación entre ciudadanía, instituciones y democracia. Los coordinadores del presente volumen queremos agradecer a Diego Antoni Loaeza, Federico Valle, Leticia Santín del Río, José Hernández y Patricio Ballados, todos integrantes en su momento de la Unidad de Gobernabilidad Democrática del PNUD-México, por su apoyo brindado al proyecto, sobre todo en las etapas de
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discusión y revisión de los textos en diversos seminarios en los que también participaron colegas de otras instituciones. En el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana, deseamos dejar constancia del apoyo recibido desde la Secretaría General de la institución, a cargo de la Mtra. Iris Santacruz Fabila; así como en la Unidad Iztapalapa de la misma universidad, a los doctores Javier Velázquez Moctezuma, José Octavio Nateras Domínguez, Gerardo Ramírez Romero, Enrique Cuna Pérez y Alicia Lindón Villoria, por su respuesta siempre oportuna en el desarrollo de las gestiones requeridas para solventar las necesidades administrativas y editoriales del proyecto. Agradecemos a nuestros becarios Abraham Chimal Escamilla, Juan Antonio Carrera Barroso, Nancy Paola Dávila Fisman, Raúl Figueroa Romero, Daniel López Salinas, Leonel Flores Vega y Erika Granados Aguilar —todos ellos estudiantes de licenciatura y posgrado en la UAM— su compromiso y seriedad académica desarrollados durante las diversas etapas en las cuales se realizó esta investigación colectiva. Víctor Alarcón Olguín Esperanza Palma
Capítulo 1
Valores e ideas de la participación política en militantes partidistas mexicanos Víctor Alarcón Olguín1
I. LAS VÍAS PARTIDISTAS DE PARTICIPACIÓN POLÍTICA
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s lugar común argumentar que sabemos poco de las maneras en que los ciudadanos deciden participar en política y cuál es el grado de conocimiento que poseen en torno al ejercicio de sus derechos fundamentales, sobre todo aquellos relacionados con los de asociación y/o intervención dentro de los procesos electorales y, de manera específica, mediante la acción de los partidos políticos. Pese a que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos plasma en el artículo 35 que tales derechos son concedidos a todos los ciudadanos sin restricción inicial alguna —salvo las relativas al cumplimiento de una pena de cárcel o de inhabilitación de tipo administrativo— aspectos como el ejercicio del sufragio activo o pasivo, la posibilidad de competir y ser nominado (y en su caso, electo) a un cargo público o legislativo, así como el derecho de afiliarse individual y libremente a organizaciones de carácter político, configuran el punto de partida donde la participación y la representación políticas encuentran las maneras de identificar el paso de ciudadanos a militantes; aunque ello también pueda ser visto como la manifestación de una duali-
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Departamento de Sociología, UAM-Iztapalapa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
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dad que se deba ver más en términos de complementación más que de confrontación entre ambas. De esta manera, si atendemos la definición de que la democracia es un proceso de construcción y práctica de valores “desde” y “para” los ciudadanos, por analogía y extensión podemos definir que la participación y representación políticas en contextos partidarios y no partidarios deberían ser estimadas como un mecanismo de opciones institucionales que ayudan a la formación conceptual y de comportamientos, a partir de los cuales todo individuo puede ser capaz de apropiarse y practicar dichos valores en condiciones de acción pública colectiva y competitiva (entendido esto último tanto en su vertiente de demostración de aptitudes u habilidades, como en la comparación y propuesta de opciones distintivas que puedan ser sujetas a la decisión de las personas mediante el uso de algún método electoral). Sin embargo, hoy se destaca la desafección, la falta de confianza y el rechazo explícito a la presencia de los partidos políticos y de los procesos electorales como mecanismos institucionalizados y coadyuvantes en la socialización rutinaria de los valores y prácticas político-institucionales con las cuales los ciudadanos adoptan decisiones de carácter público. Al prevalecer las vías “no partidistas” por encima de las posturas favorecedoras de los partidos políticos, la opinión pública ha alentado y reflejado un proceso que nos obliga a reflexionar acerca de cuáles son los fundamentos que permiten vindicar la permanencia de los partidos políticos, en tanto medios de expresión organizada de las preferencias existentes, respecto a cómo construir propuestas de gobierno y decisiones cotidianas que abarquen el acuerdo sustancial de los ciudadanos, sea dentro de pequeñas comunidades o en grandes complejos urbanos; o incluso de alcance nacional o transnacional. Al mismo tiempo sabemos muy poco sobre los mecanismos articuladores de los partidos políticos “por dentro”, y mucho menos respecto a las estrategias y efectos que poseen en torno a qué o a quiénes representan a partir de los resultados electorales. Tampoco sabemos lo suficiente cuando nos proponemos revisar las consecuencias y efectos de las leyes y actos de gobierno que emanan de sus acciones, en general de cara a los ciudadanos o los militantes de las propias agrupaciones partidistas.
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La tradición de los estudios organizativos de los partidos políticos sigue siendo piedra angular en materia del análisis de las estructuras y funciones internas. Pero aún estamos en deuda de alentar un estudio de los partidos que aborde la construcción y permanencia de los valores existentes entre sus militantes. Hasta el momento lo que se conoce desde afuera de los partidos, nos permite en general crear hipótesis con ideas parciales acerca de cómo se manifiestan las decisiones principales que articulan el interés de los ciudadanos por vincularse y permanecer asociados dentro de dichas redes de participación. La interactuación de las dimensiones partidista y no partidista de participación política en sociedades cada vez más complejas como la mexicana, resalta su importancia debido a la regular falta de procesos organizativos de los partidos bajo condiciones democráticas. Los valores y prácticas imperantes dentro de dichas estructuras políticas muestran un desapego en cuanto a procurar no sólo niveles de conocimiento de sus derechos sino también de información e igualdad de oportunidades para acceder o permanecer en dichos partidos, así como para que desde la propia participación y cumplimiento de sus reglas exista un nivel de militancia e igualdad de oportunidades que correspondan a las expectativas de los propios individuos. Por otra parte, influye en la manera de cómo se complemente con las disposiciones legales de orden legal a las que deben ajustarse los propios partidos para cumplir con el compromiso institucional de que exista un modelo de desarrollo político y humano que tenga al orden democrático como la premisa fundamental de su vida interna, además de que se cuente con medios de protección de esos derechos políticos. La literatura sobre el desarrollo institucional de los partidos en términos de la cultura política de los militantes resulta escasa. Entre las contadas obras que se han escrito sobre el tema, en el ámbito internacional destacan las de Kay Lawson, quien ha sido un referente para determinar las bases de los “vínculos” (linkage theory); hay otra vertiente importante que se despliega en la propuesta del análisis de redes (network theory); y una tercera que se ha referido al concepto de identidad partidaria, en tanto opciones de comprensión disponibles para analizar problemas básicos como
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el reclutamiento, desenvolvimiento y retención de los militantes dentro de los partidos (Lawson, 1980). Se podría argumentar que las diferencias entre estos tres importantes cuerpos teóricos no son factores marginales o residuales en el estudio de los partidos pues, por el contrario, permiten hablar precisamente de los niveles de integración y concentración a partir de los cuales se van dando las características de la “estructura” (Duverger, 1994), el “modelo” (Panebianco, 1993) o la “matriz” (Monroe, 2001) que caracterizan a la organización político-partidaria. Por ejemplo, vale la pena recordar que la teoría del vínculo se caracteriza esencialmente por ubicar las interacciones de tipo vertical en términos de influencia y autoridad existentes entre patrón y cliente. En el caso de la presencia de las redes, las mismas son más horizontales y difusas, teniendo aquí la posibilidad de que los actores se encuentren interactuando en varios ámbitos simultáneos a la vez, lo cual la vuelve más compleja en sus implicaciones y en las posibles rutas que pueden ser tomadas por los propios actores. En cambio, la teoría de la identidad partidaria se desplaza por contextos diversos como la presencia de las divisiones sociales (que alientan el estudio de la auto-ubicación y la posible polarización de creencias dentro de los propios militantes), o bien se orientan abiertamente al estudio de los incentivos o la distribución al sistema de bienes comunes y de recompensas, a partir del cual se articulan las expectativas de participación y reconocimiento que son buscados, en mayor o menor medida, por la racionalidad y expectativas de beneficios por parte de los individuos incluso en sus formas de manifestación más elementales. Al hacer esta precisión de alcance teórico se pretende colocar sobre la mesa de discusión la carencia de trabajos que aborden a la cultura partidaria de base en el caso mexicano, sus mecanismos de sociabilidad y construcción de creencias. Hasta ahora lo hemos hecho pensando, por extensión y analogía, que las inquietudes de un militante son similares a las del ciudadano común. Sin embargo, esto no es tan fácil de extrapolar pese a la importancia de trabajos históricos comparativos como los que recientemente han hecho regresar a los estudios pioneros de la cultura cívica, como
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los de Almond y Verba (1970) o de Verba, Nie y Kim (1978), donde la posibilidad de analizar actitudes políticas en los ciudadanos tocaban aspectos vinculados con el desempeño de los partidos y su apoyo para avanzar en la consecución de las decisiones públicas. Sin este tipo de ejercicios, la insistencia en promover reformas procesales e institucionales será un déficit significativo que impedirá el avance en la modificación sustancial del ambiente de comportamientos y actitudes que hagan más aceptable la presencia de prácticas democráticas en el accionar cotidiano de los partidos políticos, en lugar de seguir aceptando la reproducción de mecanismos autoritarios e impositivos. En México, como ya se indicó, los ordenamientos jurídicos existentes condensan un conjunto de derechos fundamentales en el campo político que deben ser garantizados a cualquier individuo que posea la ciudadanía. Entre esos ordenamientos encontramos el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, así como la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y otros instrumentos internacionales como la Convención Interamericana de Derechos Humanos, el Pacto Interamericano de Derechos Civiles y Políticos, mismos que poseen validez legal en nuestro territorio, creando entonces un control dual de convencionalidad y constitucionalidad dentro de nuestro orden jurídico; dichos instrumentos señalan que existe una obligación sustantiva de todo Estado respecto a garantizar que los ciudadanos puedan estar en condiciones de participar en los asuntos públicos y decisiones esenciales del país, mismas que usualmente implican el ejercicio de libertades tales como las de creencia, expresión, reunión y asociación con fines políticos, así como el derecho a votar (activo) y ser votado (pasivo) en los procesos electorales que se convoquen para elegir a las instancias de gobierno y representación popular. Tales prerrogativas legales implican la obligación de ofrecer medios de defensa en términos de impugnación y sanción para aquellas personas o instituciones que intenten condicionar o negar dichos derechos (Fix-Fierro, 2006). Si bien es cierto que la estimación que los ciudadanos poseen respecto al ejercicio de los derechos político-electorales ha mejorado, como producto de la propia transición y alternancia democrá-
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ticas experimentadas a partir de las dos décadas finales del siglo pasado y la primera del presente, su desempeño se percibe acotado especialmente respecto a la vinculación, transparencia y rendición de cuentas con que los partidos y los políticos profesionales se relacionan con el conjunto de la población. Además el caso mexicano presenta una situación peculiar en materia de participación, pues desde finales del siglo pasado se ha venido dando la aprobación de un conjunto de leyes diversas que poseen el común denominador de ubicarse en torno al concepto de la llamada “participación ciudadana”. Lo anterior implica la presencia fáctica de dos ámbitos concretos de intervención: por una parte, remiten a la posibilidad de incidir en la corrección de decisiones públicas mediante el uso de mecanismos electorales, cuyo carácter vinculatorio o consultivo permiten enmendar o rechazar actos de gobierno o legislativos llevados a cabo por alguna autoridad; o bien, inducir la intervención de los ciudadanos mediante la instancia legislativa, pero con la intervención directa de los ciudadanos, cuyas iniciativas dan pauta a dicho cambio o no en el sentido del acto o ley en cuestión, por cuanto son analizadas y dictaminadas por los grupos parlamentarios que las reciben. La existencia de acciones o mecanismos donde la participación ciudadana implique un ejercicio u intervención delegada de responsabilidades, donde exista la necesidad de tomar una decisión, hace que los partidos políticos pasen a colocarse inicialmente en un segundo plano. Sin embargo, determinadas acciones, como la definición directa del alcance de las obras y la administración de recursos públicos, implican que los ciudadanos puedan obtener resultados sin que sea necesario que estén vinculados o presionados por la intervención de los partidos políticos. La creciente constatación de este rasgo en la construcción perceptiva del llamado “déficit” democrático y la carencia de confianza sobre las propias instituciones públicas, hacen que los esfuerzos por incrementar el nivel de cultura y participación cívicas continúen planteándose como tareas educativas para desterrar conductas como el corporativismo, el clientelismo, el proteccionismo o el tráfico de influencias en sus diversas manifestaciones caciquiles o
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familiares dentro de los distintos ámbitos de la vida pública, especialmente en los partidos políticos (Durand Ponte, 2004). Como bien se ha destacado por trabajos y encuestas diversas que se han realizado desde instancias académicas y gubernamentales, el conocimiento, adopción y puesta en práctica de una auténtica cultura cívica, que se sustente en el cumplimiento de la legalidad y la democracia, sigue siendo la deuda más importante dentro de nuestras instituciones y estructuras sociales. De la misma manera, esa deuda deja su marca en un conjunto de elementos preocupantes, que se reflejan en situaciones como la evasión al comportamiento solidario, mismo que políticamente hallamos en el rechazo a los partidos como una de sus formas más conspicuas, mientras que cada vez se resaltan las vías ciudadanas no partidarias como acciones preferentes de participación en la resolución de sus necesidades2. El crecimiento de las acciones de movilización y protesta evidencian las maneras con que los ciudadanos suelen formular, de manera más intuitiva y confiable, rutas hacia la protección y supervivencia de su entorno e incluso de sus derechos. En un segundo plano, la traducción de sus estrategias se ha desplazado hacia un reclamo de ampliación de espacios autónomos que impliquen la aprobación de candidaturas independientes, y por ello también ha aumentado el abstencionismo en las urnas en tanto expresión de un mensaje dirigido a los partidos políticos para que dejen de monopolizar la nominación de candidatos. Y en un tercer nivel, destaca la tendencia hacia ampliar el empleo de los mecanismos de democracia directa —referéndums, plebiscitos e incluso la demanda por ejercer la revocación del mandato— mismos que también se contrastan con las voces que reclaman la profesionalización de la 2
Entre los ejercicios más ilustrativos se puede mencionar, por ejemplo: Los mexicanos de los noventa, IIS-UNAM, México, 1996; Ciudadanos y Cultura de la Democracia. Redes, instituciones y valores de la democracia. Encuesta Nacional, IFE / IIS-UNAM, México, 2000; Cultura de la Constitución en México. Una encuesta nacional de actitudes, percepciones y valores, IIJ-UNAM / TEPJF / COFEMER, México, 2004. Y, desde luego, las Encuestas Nacionales de Cultura Política que en sus distintas versiones han sido elaboradas por la Secretaría de Gobernación en lo que va del presente siglo.
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política por medio de la rendición de cuentas y de la transparencia o, en casos extremos, considerando la reelección en los cargos de elección popular. Resulta curioso que, frente a la idea de que existe una despolitización ciudadana, haya que oponer la exigencia por la edificación de acciones políticas alternativas que buscan corregir y reclamar el derecho a la igualdad de oportunidades y la recuperación de las redes de confianza. En la medida en que los partidos políticos dejan de ser elementos de nivelación social y política, nos enfrentamos con un serio obstáculo a nuestro deseo de tener instituciones comprometidas con la propia tarea democrática (Fernández Vivas, 2008). Sin embargo, gran parte de la explicación acerca de la importancia del crecimiento en las llamadas vías no partidistas de acceso al poder, implica que primero debemos acercarnos al estudio de los mecanismos convencionales asociados con el desarrollo y permanencia de los partidos políticos. Se puede resaltar desde diversas percepciones al respecto, el orden jurídico-electoral mexicano ha dado pautas para la presencia de un modelo que alienta a que la ciudadanía tenga un papel privilegiado e inductivo y se obligue a participar dentro de partidos políticos, pero también resulta paradójico que dichas organizaciones no posean ni propicien que los ciudadanos puedan encontrar en éstos a los espacios de formación y de oportunidades para su propio desarrollo, y en donde tampoco se refleja el interés por otorgar un reconocimiento a la presencia de una cultura democrática como base de sus valores y prácticas. De hecho, se corre el riesgo de formalizar esquemas de corrupción como mecanismos recurrentes de condicionamiento y de violencia en caso de no participar para “beneficiarse” de la misma, o utilizando estos argumentos como excusas para evitar el conflicto y mantener así la cohesión y la disciplina de la militancia, lo que es muestra irrefutable de la anti-democracia prevaleciente (Castillo, 2006). Por el contrario, la elitización, la burocratización, la faccionalización o la simulación en el cumplimiento de las reglas estatutarias, y la franca imposición de las decisiones para negar la posibilidad de desarrollar contiendas o debates internos, muestran que los partidos políticos permanecen atrapados en la inercia de ser vistos