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El 17 de junio de 1972, la policía detuvo a cinco individuos que habían allanado por la noche las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo Watergate. En primer momento, el Washington Post, recogió la historia en tribunales como algo menor. Pero dos jóvenes y desconocidos reporteros, Bob Woodward y Carl Bernstein, se empeñaron en investigarla hasta el final. Tenían sospechas de que el asalto estaba relacionado con la Casa Blanca y pronto las vieron confirmadas a través de una fuente privilegiada, oculta bajo el nombre de guerra garganta profunda que, andando los años, resultaría ser Mark Felt, segundo en el mando del FBI. Así dio comienzo el mayor combate que la prensa ha librado jamás contra el poder político, empeñado en desacreditar a la prensa, chantajearla y encubrir los delitos. Y esta es la historia que cuenta la famosa película de Alan J. Pakula. Fue el presidente de los EEUU el que había intentado ocultar sus fechorías. La repetida intervención del Tribunal Supremo, dando la razón a la prensa, obligando al presidente de colaborar con la Justicia y defendiendo la libertad de prensa fue un hito en la larga carrera de la humanidad por la libertad de expresión y la lucha en contra de la inmunidad del poder y la tiranía. Su eco se hizo sentir en todo el mundo y sigue siendo un ejemplo del valor de la prensa libre..

TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE

cine y derecho/cinemateca

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TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE RAMÓN COTARELO

cine y derecho • cinemateca


TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH

María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE

Ramรณn Cotarelo

CINE Y DERECHO

cinemateca Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Director de la Colección:

Javier de Lucas

Catedrático de Filosofía del Derecho Coordinador:

Mario Ruiz Sanz

Profesor Titular de Filosofía del Derecho

© Ramón Cotarelo

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-243-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


ÍNDICE Resumen de la ficha técnica.................................................................................. 9 I. Humpty Dumpty y el poder de los jueces............................................................

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II. El relato y su historia.......................................................................................... 19 III. El secreto y la razón de Estado..........................................................................

31

IV. El contexto. La guerra y la paz..........................................................................

39

V. Dos reporteros contra el presidente coronado...................................................

47

VI. Los demediados medios...................................................................................

57

VII. La democracia mediática.................................................................................

63

VIII. El impacto de Watergate................................................................................ 71 Bibliografía............................................................................................................ 79


TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE Ramón Cotarelo

RESUMEN DE LA FICHA TÉCNICA Título original:

All the President’s Men

Año:

1976

Duración:

136 min.

País:

Estados Unidos

Dirección:

Alan J. Pakula

Guión:

William Goldman (Libro: Carl Bernstein, Bob Woodward)

Música:

David Shire

Fotografía:

Gordon Willis

Productora:

Wilwood Enterprises/Warner Bro


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RamĂłn Cotarelo

DRAMATIS PERSONAE Personas

Personajes

Dustin Hoffman

Carl Bernstein

Robert Redford

Bob Woodward

Jack Warden

Harry M. Rosenfeld

Martin Balsam

Howard Simons

Hal Holbrook

"Deep Throat"/Mark Felt

Jason Robards

Ben Bradlee

Jane Alexander

Judy Hoback Miller

Stephen Collins

Hugh W. Sloan, Jr

Ned Beatty

Martin Dardis

Meredith Baxter

Deborah Murray Sloan

Penny Fuller

Sally Aiken/Marilyn Berger

Penny Peyser

Sharon Lyons

Lindsay Crouse

Kay Eddy

Robert Walden

Donald Segretti

F. Murray Abraham

Sgt. Paul Leeper

David Arkin

Eugene Bachinski

Richard Herd

James W. McCord, Jr

Henry Calvert

Bernard Barker

Dominic Chianese

Eugenio MartĂ­nez

Ron Hale

Frank Sturgis

Nate Esformes

Virgilio R. Gonzales


Todos los hombres del presidente

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PREMIOS 4 Premios Óscar 1977: Al mejor actor secundario (Jason Robards), a la mejor dirección de arte, al mejor sonido, y al mejor guión. Y cuatro nominaciones, al mejor director, la mejor edición, la mejor película y la mejor actriz secundaria. Premios BAFTA 1977: 10 nominaciones: película, director y actor (Hoffman) Globo de Oro 1977: 4 nominaciones a drama, director, secundario, guión Premio Kansas City Film Critics Circle Awards1977: al mejor actor secundario (Jason Robards). Premio National Board of Review 1976: al mejor director, a la mejor película y al mejor actor secundario (Jason Robards). Premio National Society of Film Critics 1977: a la mejor película y al mejor actor secundario (Jason Robards). Premio NYFCC 1977: al mejor director, a la mejor película y al mejor actor secundario (Jason Robards). Premio Writers Guild of America 1977: al mejor guión-drama. (Datos obtenidos de Filmaffinity https://www.filmaffinity.com/es/film780126.html y All the President’s Men, Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/All_the_President%27s_Men_(film)


I. HUMPTY DUMPTY Y EL PODER DE LOS JUECES El título de la película de Alan J. Pakula es el del libro en que está basada, Todos los hombres del Presidente, un relato autobiográfico narrado al alimón por los dos periodistas del Washington Post que destaparon el escándalo de Watergate, Bob Woodward y Carl Bernstein, y lo publicaron en 1974. El del libro, a su vez, es una paráfrasis de un verso de una popular canción de cuna británica del siglo XVIII.

Humpty Dumpty sat on a wall, Humpty Dumpty had a great fall. All the king’s horses and all the king’s men Couldn’t put Humpty together again.


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All the King’s men también se tituló una muy famosa novela de Robert Penn Warren con la que este ganó el Pulitzer de 1947, pasada asimismo al cine en dos ocasiones, en 1949 y 2006. Es la historia del auge y muerte del gobernador Willie Stark, un político populista que venía siendo, a su vez, una especie de réplica del gobernador de Luisiana Huey P. Long, hombre radical de políticas socialistas, asesinado en 1935. Son tantas las similitudes que hay quien sostiene que el título All the King’s Men es una referencia al mote que Long se autoasignó de Kingfish, o incluso del lema que puso de moda para sus más avanzadas políticas del New Deal, Every Man, a King. El cambio en el nombre del cargo, de rey a presidente en el libro de Bernstein y Woodward no es tan extemporáneo como pueda parecer. Desde siempre se ha dicho que el artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, que regula la figura del Presidente, lo configura como una especie de Rey electivo, vitalicio y con una enorme acumulación de poder (Prakash 2015). Los padres fundadores, los redactores de El Federalista, grandes admiradores de Polibio, intentaron poner en práctica la teoría de este del gobierno mixto. Los Estados Unidos serían, para Jefferson, una mezcla de elemento monárquico (la presidencia) y republicano/democrático (el Congreso) (Ryan 2013: 130). El presidente acabaría siendo una especie de versión de George III, con amplísimos poderes, solo que equilibrados con los del Congreso. La pompa y boato que rodea la presidencia de los Estados Unidos recuerda de inmediato las de una monarquía. El texto original de la Constitución no establecía límites temporales al mandato del presidente, por lo que este se entendía vitalicio, como el de los reyes, siempre que fuera revalidado cada cuatro años, cuando el elemento democrático podría ejercer una de sus funciones de control del poder ejecutivo. La limitación explícita a dos mandatos es relativamente reciente. Se introdujo mediante la enmienda vigésima segunda, aprobada en 1947. Hasta entonces se había venido respetando de modo tácito a raíz del ejemplo del primer presidente, George Washington, quien renunció voluntariamente a un tercer mandato, como lo harían luego Madison, Monroe y Jackson. Hubo algunos intentos de romper la convención, pero no llegaron a prosperar. Franklin Delano Roosevelt, sin embargo, lo consiguió al ganar


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cuatro elecciones seguidas entre 1932 y 1944. Ello propició la campaña en favor de la limitación que triunfó en 1947, no habiendo sido derogada desde entonces. Pero, sea vitalicio o con mandato limitado, el poder del presidente de los Estados Unidos es equiparable al de un Rey del absolutismo europeo, solo sometido al freno y contrapeso del legislativo. A estos dos poderes se sumaría luego el judicial que, sin embargo, no aparece en la teoría del gobierno mixto de Polibio ni en la doctrina de El Federalista. En el caso del historiador greco-romano, el equilibrio del gobierno mixto se da entre los tres elementos que había recogido de Aristóteles, el monárquico (cónsules), el aristocrático (senado) y el democrático (comicios). Los padres de El Federalista casi tradujeron al pie de la letra: presidente y vicepresidente (cónsules)1, Senado (aristocracia) y Cámara de Representantes (comicios). Ni en Polibio ni en los padres fundadores hay una idea de división de tres poderes como la que se ha acabado estableciendo entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, siendo este el tercer poder constitucional al mismo nivel que los otros dos. Lo conseguiría al recabar para el Tribunal Supremo la competencia para anular legislación del Congreso y actos de la Presidencia, con lo que se arrogaba la facultad última de interpretar la Constitución, como se desprende de la opinión del juez Marshall en el temprano y celebérrimo caso de Marbury vs. Madison (1803). A partir de entonces es doctrina en los Estados Unidos que la Constitución significa lo que el Tribunal Supremo dice que significa. De aquí también que a veces se apunte, medio en serio medio en broma, que los Estados Unidos son un “gobierno de jueces”. Todos los hombres del presidente contiene muchas referencias. Una de ellas, una metáfora de esta apreciación del “gobierno de los jueces”, una comedida glorificación de la teoría liberal de la división de poderes en la que el judicial aparece como preponderante, aunque de muy discreta forma. En el fondo, el verdadero protagonista en la sombra del film, más que Garganta

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Se dirá que los dos Cónsules romanos son iguales y que, en cambio, la relación presidente/ vipresidente no lo es. Pero se le acerca desde el momento en que los estadunidenses eligen un tándem, presidente/vicepresidente en el que el primero no puede destituir al segundo salvo mediante un procedimiento extraordinario con intervención del Congreso.


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profunda2, es el Tribunal Supremo. El poder judicial zanja la cuestión en litigio y ocasiona el anticlímax que de modo tan vivo refleja la película. Precisamente a ello hace sutil referencia el título y su vinculación a Humpty Dumpty. Es conocido el episodio de Alicia en el país de las maravillas, en el que la heroína tiene un encuentro casual con Humpty Humpty, muy apropiadamente sentado en una valla. En el diálogo surrealista entre ambos hay un trozo que se ha hecho célebre y podría considerarse como un emblema adelantado del giro lingüístico en la filosofía y la afirmación del realismo del poder en la teoría política del siglo XX. Dice así: “Cuando empleo una palabra”, dijo Humpty Dumpty en un tono algo despreciativo, “significa lo que yo quiero que signifique; ni más ni menos”. “La cuestión es”, dijo Alicia,”si puedes hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes”. “La cuestión es”, dijo Humpty Dumpty, “quién manda; eso es todo”.

La cuestión es, diremos nosotros, que quien decide lo que significan las palabras es quien tiene el poder. En el caso de Todos los hombres del presidente, ese poder, el de determinar qué significan las palabras, qué significa la Constitución, reside en el Tribunal Supremo, quien decide sin apelación al anular un acto de la Presidencia y dar la razón a la prensa frente al gobierno. Ese es el núcleo de la película, el mensaje del valor y la importancia de la prensa para controlar los abusos del poder. Watergate es hoy sinónimo de prensa libre en todo el mundo.

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“Garganta profunda” (Deep Throat), conocido título de una obra pornográfica, es el nombre que Woodward dio a su fuente secreta a lo largo del caso Watergate y mantuvo muchos años después, porque le había prometido no revelar el verdadero en tanto él no se lo permitiera. Solo en 2005 dio el interesado a conocer su identidad por voluntad propia. Se trataba de Mark Felt (1913-2008), por entonces, en 1972, director adjunto del FBI y segundo al mando en la agencia. Puede parecer un comportamiento insólito para un alto mando de una organización dirigida por entonces por John Edgard Hoover (1895-1972), quien la bautizó con su nombre actual, al que algunos consideraban un paranoico anticomunista. Sin embargo, hasta Hoover hubo de relativizar su activismo cuando le comunicaron en 1962 que su enlace con el MI5 británico, Kim Philby, era un agente soviético. Se cuenta que dijo, resignadamente que los apóstoles eran solo doce y uno de ellos era un agente doble. No parece que Felt respondiera a la imagen de comunista que Hoover arrastraba desde los tiempos de McCarthy. Es más, él mismo fue acusado de escuchas ilegales en contra de los Weathermen, un grupo revolucionario clandestino y hubo de ser indultado por Ronald Reagan en 1981.


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Pero no puede olvidarse que ese símbolo se mantiene gracias al poder de los jueces, al “gobierno de los jueces”. Aquí suele abrirse un debate ya tradicional acerca de la función de estos en la sociedad democrática, sopesándose las ventajas e inconvenientes de los dos posibles polos, la “restricción” o el “activismo” judicial en conexión con los dos de la posible hermenéutica constitucional: una literal y otra de sentido. No es debate que corresponda en este contexto salvo para recordar que en la evolución de la jurisprudencia del Tribunal Supremo estadounidense, como en todas partes, hay ciclos, siendo la habitual la alternancia entre las etapas llamadas “progresistas” y las “conservadoras”. Watergate se da al comienzo de una etapa “conservadora” (etapa Burger), que recibía la herencia de una etapa (Warren) caracterizada por un espíritu “progresista” de activismo judicial, al que nos referiremos en el capítulo 5 sobre el contexto de la película. Interesa señalar que, sea la etapa que sea, lo esencial aquí es la existencia de un poder judicial independiente que garantiza la vigencia de una Constitución como un texto vivo, a pesar de ser, a estas alturas, el texto constitucional escrito en vigor más antiguo del mundo. La prensa libre es esencial en la democracia y el Estado de derecho, pero no podrá existir si no cuenta con la protección judicial frente a los abusos de los otros dos poderes. Y, si esta protección no se da, quizá porque el mismo poder judicial esté corrompido, no habrá prensa libre. Y, sin prensa libre, no hay democracia. ¿Qué significa “prensa libre”? ¿Qué significa la Constitución en unos tiempos en que el poder político recurre a mistificaciones y equívocos, muy bien retratados en la expresión de Ben Bradlee, el director del Washington Post, como non-denial denial? Eso lo decide inequívocamente el Tribunal Supremo, guardián de las libertades porque es “guardián de la Constitución”, el verdadero Hütter der Verfassung y no el que quería Carl Schmitt. ¿Qué significa “prensa libre” en los tiempos de la postverdad? Nuevas tareas se vislumbran en el horizonte para el trabajo del Tribunal Supremo. Y también para estas aporta elementos valiosos Todos los hombres del presidente. El primero de todos que, por muy poderoso que sea el presidente de los Estado Unidos, si abusa de su poder y la prensa es libre, lo derribará de la valla, y ni todos sus hombres serán capaces de ponerlo de nuevo sobre ella.


II. EL RELATO Y SU HISTORIA El libro sobre el que está hecho el guión es una obra curiosa que, al estar escrita a cuatro manos es casi un cruce de géneros. No quiere ser un ensayo o un reportaje con investigación, antecedentes o contexto porque se ve como una crónica vivida, pegada a los hechos. Tampoco es una pieza de ficción porque refleja la cruda realidad sin divagaciones, pero recurre a técnicas literarias para acentuar el estilo más directo y periodístico. Los autores hablan de sí mismos en tercera persona del plural o del singular, llamándose por sus nombres o apellidos. El tiempo del relato, pasado casi presente y a uña de caballo, desde el asalto a las oficinas del Comité Nacional del Partido demócrata por agentes del Partido Repúblicano a sueldo de la Casa Blanca el 17 de junio de 1972 hasta el 20 de enero de 1973 día en que Nixon toma posesión de su cargo como presidente en segundo mandato, coincidente con la redacción del artículo que, publicado al día siguiente en el Washington Post, lo enviará a la inhabilitación. El libro estaba destinado a ser un éxito. Habiendo aparecido un año después de los hechos y en el mismo en que dimitía Richard Nixon a causa de ellos, se tiró seis meses encabezando la lista de los más vendidos. Segura fórmula para dar el salto al cine con beneficio mutuo para el libro y la película. Robert Redford compró los derechos en 1974 por 450.000 dólares y encargó el guión de inmediato. Ahí se abrió una pelea que explica las diferencias entre el libro y el film. Una primera versión del guión no gustó a nadie; alguien más metió la pluma o el ordenador y, al final resultó un texto que prescinde de la segunda mitad de la historia y del guión originario. No obstante, William Goldman, que recibió el primer encargó y redactó la versión final, aparece justamente reconocido como guionista del film. Fuera del relato queda la segunda parte del libro y del guión hasta la dimisión de Nixon el 8 de agosto de 1974, la toma de posesión de Ford


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el 9 y todos los episodios concomitantes, que se sustituyen por noticias sucesivas y comparecencias de los implicados hasta llegar al perdón presidencial. Redford encomendó la dirección a Alan J. Pakula, teniendo cuidado de quedarse cerca porque, como buen actor, le encanta dirigir. Según cuentan se trata del tercer episodio de lo que llaman “la trilogía de la “paranoia” de Pakula y que comprende otros dos films de serie negra, Klute (1971) y The Parallax View, (1974). La primera es una historia de asesinatos en serie que tuvo bastante éxito, con un papel extraordinario de Jane Fonda que da vida a una prostituta de lujo en una complicada situación de peligro y la segunda, una película más directamente política, pues fabula la existencia de una organización especializada en atentar contra personalidades públicas y políticos sobre todo, cosa que quizá se le ocurriera viendo cuántos de estos han sido asesinados a lo largo de los años por francotiradores. Con todos esos elementos y un presupuesto de 5 millones de dólares, la película consiguió un éxito rotundo, cosechó gran cantidad de galardones, cuatro óscars y cuatro nominaciones y otros premios y ocupa el número 77 en la lista de las 100 mejores películas del Instituto Americano de Cine, habiendo convertido en famosos a Woodward y Bernstein, aunque con rostros prestados. De hecho es un film tan de culto que unos cuarenta años después, la productora de Redford, Sundance Productions, en asociación con Partisan Pictures, rodaron una película de TV para Discovery Channel, titulada All the President’s Men Revisited en la que aparecían todos los que intervinieron en el film original que aún vivían, Redford, Hoffman, Woodward, Bradlee, Dean, etc., y en tomas antiguas los fallecidos, Mark Felt, etc. Las casi dos horas de documental aportan mucha información pertinente a la película, parte de la cual se emplea en este ensayo.


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