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Fernando Navarro Cardoso
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EL DELITO DE CONTAMINACIÓN ACÚSTICA
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Tomás Sala Franco
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL DELITO DE CONTAMINACIÓN ACÚSTICA
FERNANDO NAVARRO CARDOSO Profesor Titular de Derecho Penal Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
tirant lo blanch Valencia, 2021
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Director de la Colección: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC Catedrático de Derecho Penal Universitat de València
© Fernando Navarro Cardoso
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-1814-2021 ISBN: 978-84-1378-939-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/ empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A María Elena Cardoso Suárez, ella y yo sabemos el porqué. Te quiero, mamá.
ÍNDICE Prólogo........................................................................................................... 11 Introducción.................................................................................................... 13
I. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO........................................................... 19 1. Aproximación a la Teoría del bien jurídico.................................... 19 2. El bien jurídico protegido.............................................................. 21 3. El bien jurídico-penal protegido. Doctrina y jurisprudencia........... 25 4. Conclusiones.................................................................................. 35
II. ESTRUCTURA TÍPICA....................................................................... 41 1. Introducción.................................................................................. 41 2. Las posiciones de la doctrina......................................................... 43 2.1. Planteamiento....................................................................... 43 2.2. Primera cuestión: identificación del tipo básico.................... 44 2.3. Segunda cuestión: naturaleza del tipo relativo a la afectación de la salud humana............................................................... 47 2.4. La trascendencia en sede de imputación subjetiva................. 49 3. La posición de la jurisprudencia..................................................... 50 III. SUJETO ACTIVO................................................................................ 55 1. Consideraciones generales.............................................................. 55 2. La responsabilidad penal de las personas jurídicas......................... 56 2.1. Planteamiento....................................................................... 56 2.2. Los programas de cumplimiento normativo ambientales...... 64 IV. SUJETO PASIVO................................................................................. 71
V. CONDUCTA....................................................................................... 73 1. El delito de contaminación acústica como delito de peligro hipotético................................................................................................ 73 2. Secuencia del juicio de tipicidad..................................................... 77 3. Las conductas típicas: provocar o realizar...................................... 79
VI. RESULTADOS..................................................................................... 85 1. Planteamiento................................................................................ 85 2. Daños sustanciales. La confluencia entre la infracción administrativa y el delito................................................................................ 90 2.1. Delimitación del daño sustancial típico................................ 90 2.2. «Contaminación acústica urbana»: toma de postura............ 97 3. Superación de los límites de ruido admitidos................................. 98
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3.1. Legislación administrativa de referencia............................... 99 3.2. Sobre el modelo de accesoriedad.......................................... 100 3.3. Sobre la referencia expresa en sentencia a la legislación violada...................................................................................... 101 3.4. Sobre la superación de los límites permitidos........................ 103 3.5. Sobre los sonómetros............................................................ 105 3.6. Sobre la formación en el uso de los sonómetros.................... 108 3.7. Sobre las condiciones de la medición.................................... 109 4. Conclusiones en torno al primer resultado jurídico: daño sustancial y «riesgo permitido penal»...................................................... 110 5. Gravedad del potencial perjuicio para la salud humana................. 110 5.1. La posición de la jurisprudencia........................................... 110 5.2. Crítica a la opinión jurisprudencial. Toma de postura........... 113 6. La previsión legal de producción por repetición: “por sí mismos o conjuntamente con otros”.............................................................. 117 VII. PRESCRIPCIÓN.................................................................................. 121 VIII. TIPO SUBJETIVO............................................................................... 123 IX. PROBLEMAS DE ERROR................................................................... 131 X. CONCURSOS...................................................................................... 137 1. Los resultados lesivos para la salud de las personas....................... 137 2. Clase de concurso de delitos.......................................................... 140 3. El concurso de los dos tipos agravados.......................................... 141 4. Prevaricaciones.............................................................................. 141 XI. CIRCUNSTANCIAS MODIFICATIVAS Y PENALIDAD..................... 143 1. 2. 3. 4. 5.
Atenuante específica de reparación................................................ 143 Agravantes específicas.................................................................... 144 Gradación penológica.................................................................... 146 Restauración del equilibrio ecológico............................................. 146 Las penas para las personas jurídicas............................................. 147
XII. CONCLUSIONES PRINCIPALES Y PROPUESTAS............................ 149 Bibliografía..................................................................................................... 153 Jurisprudencia................................................................................................. 163
PRÓLOGO El profesor Fernando Navarro Cardoso nos sorprende nuevamente con una flamante monografía, esta vez dedicada al delito medioambiental de contaminación acústica. Se trata de uno de los capítulos más desconocidos de la tutela jurídica del medio ambiente, huérfano hasta el momento de estudios científicos de calidad, a los que Fernando Navarro se enfrenta con la maestría académica que le caracteriza. La problemática —aunque poco estudiada— no es menor, pues los abusos acústicos graves afectan seriamente a todas las formas de vida presentes en nuestro planeta, realidad que justifica una imprescindible intervención por parte del sistema penal. La obra va atendiendo ordenadamente a los principales problemas que plantea esta modalidad delictiva. Así, comienza con una interesante reflexión delimitadora del bien jurídico protegido, que dota de sentido a la actuación penal en esta materia. Posteriormente va analizando el tipo penal, el sujeto activo, el peligro hipotético, el tipo subjetivo, la prescripción, las circunstancias modificativas, la responsabilidad penal de las personas jurídicas y el compliance penal en el ámbito medioambiental. Sin duda, cuestiones debatidas y de máxima actualidad, sobre las que el autor no pasa de puntillas, sino que realiza un importante esfuerzo por desentrañar su significado y consecuencias jurídicas, observando con rigor la doctrina y jurisprudencia más autorizadas. Considero de singular importancia la problemática que aborda el autor para intentar delimitar el doble marco sancionatorio penal y administrativo. Esta frontera, muchas veces permeable y arbitraria, conforma un polémico espacio donde la parcialidad, incompetencia o ligereza de algunos investigadores policiales y otros representantes e inspectores de las administraciones públicas —escenario que puede afectar a fiscales y jueces— conduce inapropiadamente a que dos situaciones fácticas idénticas puedan llegar a recibir aleatoriamente una sanción administrativa o penal. Este detrimento de la seguridad jurídica, de difícil solución, requiere un esfuerzo intelectual por parte de la doctrina que aporte las mejores herramientas para llegar a un criterio delimitador aceptable. Se pregunta Navarro Cardoso si la frontera se localiza en el umbral de ruidos tolerados, en la generación de daños o en otros criterios. Se decanta finalmente por la sustancialidad del daño, criterio normativo-valorativo que supone un avance para dotar de objetividad al injusto penal y diferenciarlo de la infracción administrativa.
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Invito a los lectores al estudio de esta interesante obra, de cuya arquitectura derivan consecuencias clarificadoras de las responsabilidades disciplinarias y punitivas que se generan en esta sociedad del ruido. El Rompido, Huelva, enero de 2021. Juan Carlos Ferré Olivé Catedrático de Derecho Penal Decano de la Facultad de Derecho Universidad de Huelva
INTRODUCCIÓN El ruido y sus nocivas consecuencias para la salud de las personas es de una obviedad tal que permite no detenerse argumentativamente en ello1. Vivimos en una «sociedad del ruido». El ruido también afecta al medio ambiente. Dos referencias normativas básicas lo ponen de manifiesto. La primera es la Directiva sobre ruido ambiental2. En ella, ya en su primer considerando se declara que se incorpora a la agenda política comunitaria alcanzar “un grado elevado de protección del medio ambiente y la salud, y uno de los objetivos a los que debe tenderse es a la protección del ruido”. Y termina el apartado con una rotunda frase: “La Comisión se refiere al ruido ambiental como uno de los mayores problemas medioambientales de Europa”. La segunda referencia normativa es la Ley del ruido3, que traspone la Directiva, aunque con un alcance y contenido más amplio4. En su art. 3, dedicado a las definiciones, se lee que se entenderá por contaminación acústica la “presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones… que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas… o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente”. A partir de ahí, ha venido en cascada un despliegue normativo, de desarrollo reglamentario, además del propio de las comunidades autónomas y entes locales. Lo que queremos resaltar es la posibilidad de trazar un eje que vincula de modo directo ruidos, contaminación acústica, medio ambiente y salud humana. Y las cursivas añadidas en el texto del citado art. 3 dan unas claves sobre la orientación que debe tener la intervención sancionadora, y por ende, la penal.
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Y si bien desde la llamada «Criminología verde» se recuerdan las referencias de Roma, Pompeya o Nápoles, o de la antigua Grecia, sobre ciertas prohibiciones para la contención del ruido (GARCÍA RÚIZ, A.; SOUTH, N.: «El ruido silenciado en la Criminología y en el medio ambiente. Apuntes preliminares para una criminología acústico-sensorial», Revista Española de Investigación Criminológica, nº 17, 2019, p. 1), es a todas luces evidente que, sin negarle un ápice de relevancia histórica, no pasan de ser casi anécdotas frente a la dimensión actual del problema. Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluación y gestión del ruido ambiental (DOCE L 189, de 18 de julio de 2002). Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido (BOE nº 276, de 18 de noviembre). Como así se declara en el apartado III de su Exposición de Motivos.
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Por lo tanto, siendo la contaminación atmosférica por gases un muy serio problema —a pesar de los intentos insensatos de algunos por minimizarla, a la par que ponen en tela de juicio el calentamiento del planeta y las consecuencias del cambio climático—, también la atmósfera resulta contaminada por ruidos. De este modo, hablar de contaminación acústica también es hablar de sostenibilidad. Y no hay que perder de vista que la contaminación acústica antropogénica no solo afecta al medio ambiente o a la salud humana. Los ruidos generados por las personas y su actividad también perturban notablemente la salud animal. Un muy breve excurso. El siglo XXI puede ser el siglo de la vida animal. En realidad, puede serlo de un entendimiento holístico de la salud, que abarque a la vida humana, a la animal y a la vegetal. La enfermedad por coronavirus COVID-19, con el salto de un patógeno de animales a personas, corrobora la demanda de este intelecto. Y la relación con el cambio climático es indubitada para la comunidad científica —incluida la jurídica, como tendremos ocasión de constatar—. Pues bien, decía J. Cousteau que si hay un lugar de silencio es el mar (El mundo del silencio). Sin embargo, la relación dañina entre la contaminación acústica submarina de origen antropogénico y la vida de animales como las ballenas es tal, que el «estado de la ciencia» en estos momentos permite afirmar que “el ruido mata”5. Aunque tal vez sea más conocida la incidencia sobre las aves6, las afectaciones a cetáceos y sus hábitats por la contaminación acústica submarina son un ejemplo bien lejano de los que a veces construimos de laboratorio los juristas, aunque en este caso no se afecta a la calidad del aire sino de las aguas7. En apretadísima síntesis, resulta acreditado por evidencias científicas que el uso de sónares de alta intensidad y media frecuencia provoca resultados fatales, entre otros, en los zifios. Este tipo de instrumentos tienen uso militar (los emplea la Ar5
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Vid. la clarificadora conferencia TEDx del eminente patólogo veterinario A.J. Fernández Rodríguez, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en https://tedxlalaguna.com/charla/puede-un-cetaceo-sufrir-sindrome-descompresivo-antonio-jesusfernandez-rodriguez/. Según GARCÍA RUIZ, A.; SOUTH, N.: «Surrounded by sound: Noise, rights and environments», Crime, Media, Culture 15 (1), 2019, pp. 125 y ss., 131, la comunidad científica sugiere que las aves son uno de los mejores indicadores de la verdadera salud de nuestros ecosistemas. Vid. la bibliografía e investigaciones ahí citadas. Vid., desde el punto de vista institucional, la llamada «Resolución de Manila», Resolución sobre impactos adversos del ruido antropogénico sobre los cetáceos y otras especies migratorias, adoptada por la Conferencia de las Partes en la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres, en su 12ª reunión (Manila, octubre de 2017) [En línea: https://www.cms.int/. Último acceso: diciembre de 2020. Existe versión en español en la propia página web].
Introducción
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mada de cualquier país) y civil (son los que se utilizan para la búsqueda de petróleo y bolsas de gas). Afectan a su sistema biosonar, cuyas funciones son, nada más y nada menos, comunicarse, alimentarse y reproducirse, elementos imprescindibles para la conservación de cualquier especie8. De resultas, se está afectando a su propia supervivencia9. En todo caso, no es objeto de atención en el presente trabajo la puesta en peligro de la vida y salud animal10. Eso sí, dejamos apuntada la necesidad de indagar sobre esta derivada, para lo cual habría que analizar el rendimiento material de los tipos previstos en los arts. 332 y ss. CP en relación con la afectación al hábitat (párrafo segundo del art. 332.1 CP), la realización de actividades que impiden o dificultan la reproducción o migración de las especies [art. 334.1 c) CP], así como con la provocación o realización de ruidos que causan o pueden causar daños sustanciales a la calidad de los recursos naturales o de los animales (Art. 325.1 CP). Retomando el hilo central, propugnar la vía civil como cauce frente al problema de los ruidos en relación con las personas, reduciéndolo a un problema de vecindad y de satisfacción económica por los daños y perjuicios causados, es perder de vista la dimensión subjetiva del medio ambiente. Claro que esto también sirve para posar una mirada crítica sobre determinadas sentencias penales, que dejan reducida la contaminación acústica a un debate sobre las molestias causadas a unos vecinos por el sonido de un piano, por mucho que pudiesen ser musicalmente maltratados, el piano y los vecinos. Tampoco hay que elevar el nivel de exquisitez jurídica al punto de convertirse en paladines defensores de la Escuela de Frankfurt (natürlich am Main, nicht an der Oder), demandando junto con Albrecht la retira Vid., in extenso, FERNÁNDEZ, A.; ARBELO, M.; MARTÍN, V.: «No mass strandings since sonar ban», Nature, 497, 317, 2013 (https://doi.org/10.1038/497317d); BERNALDO DE QUIRÓS, Y.; FERNÁNDEZ, A. et al.: «Advances in research on the impacts of anti-submarine sonar on beaked whales», Proc. R. Soc. B, 286: 20182533, 2019 (http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2018.2533). 9 Dejamos también apuntado que hay abiertas líneas de investigación sobre la incidencia de la contaminación acústica en las especies vegetales. Vid. BUXTON, R.T. et al.: «Noise pollution is pervasive in US protected areas», Science, vol. 356, 2017, pp. 531 y ss. Da cuenta de este trabajo, en términos divulgativos, CORBELLA, J.: «El ruido humano perturba la naturaleza», diario La Vanguardia, 5 de mayo de 2017 [En línea: www.lavanguardia.com. Último acceso: diciembre de 2020]. Vid. también, v.gr., https://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/03/120322_ruido_arboles_am. Último acceso: diciembre de 2020. 10 Por este motivo simplificaremos en muchas ocasiones hablando del «delito de contaminación acústica» cuando en rigor tendríamos que hablar del delito medioambiental en su modalidad de contaminación acústica con afectación a la salud de las personas. 8
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da del Derecho Penal “a los cuarteles de invierno”11, arguyendo, entre otras razones, el reducido número de víctimas. ¿Cuántos trabajadores se tienen que caer de un andamio abajo por falta de medidas de protección para poder defender la tutela penal de la seguridad y salud en el trabajo? Como dice atinadamente Lascuraín Sánchez: “Como revela la intuición más elemental, la despenalización de los daños medioambientales parece tan poco sensata como quitar el freno de mano del coche que se desliza lentamente por la pendiente”12. La cada vez peor calidad de no solo su producto, la ley, sino de la propia actividad político-legislativa (rectius, legiferante), es también sostén de la denuncia del insigne administrativista Alejandro Nieto acerca de la evolución actual de un Estado legislativo a un Estado judicial13. Sea esto último cierto o no —de lo anterior no albergo ninguna duda—, y más allá de excesos judiciales en la actividad jurisdiccional —a cuya autoría le imputa Nieto aquella evolución—, no es menos cierto que el déficit de calidad legislativa lo propicia —y sin entrar tampoco en el debate sobre si esto último es, a su vez, efecto de una causa anterior, aunque solo sea para no mortificarme—. Intentando no cometer los mismos errores, no al menos en exceso, emprendemos unas acotadas consideraciones desde el Derecho Penal sobre la contaminación acústica que incide en la salud humana. El presente trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación Criminal compliance programs y elaboración de mapas de riesgo, en especial en delitos ambientales y de corrupción (cod. RTI2018097572-B-100), convocatoria 2018 de Proyectos de I+D+i Retos investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), ejecutado en la Universitat de València. No puede acabar esta Introducción sin un expreso agradecimiento a la editorial Tirant lo Blanch por hacer posible que este trabajo vea la luz en su colección Los delitos, dirigida por el muy estimado Prof. Dr. José
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ALBRECHT, P. A.: «Das Strafrecht auf dem Weg vom liberalen Rechtsstaat zum sozialen Interventionstaat.– Entwicklungstendenzen des materiallen Strafrechts», KritV 1988, pp. 205 y ss. LASCURAÍN SÁNCHEZ, J.A.: «Elogio del art. 325 del Código Penal», en Jorge Barreiro, A., Estudios sobre la protección penal del medio ambiente en el ordenamiento jurídico español, Comares, Granada, 2005, pp. 265 y ss., 266. NIETO, A.: «Prólogo» a CASINO RUBIO, M.: El concepto constitucional de sanción administrativa, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2018, p. 15. Vid., in extenso, NIETO, A.: Una introducción al derecho, Tirant lo Blanch, Valencia, 2019, passim.
Introducción
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Luis González Cussac, en quien me permito, una vez más, personalizar mi enorme gratitud.
I. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO 1. Aproximación a la Teoría del bien jurídico En una muy breve aproximación a la Teoría del bien jurídico, entendemos que este debe seguir desempeñando un papel limitador y delimitador de la legislación penal. Expresado en términos clásicos, debe jugar, político-criminalmente, como límite del ius puniendi, y dogmáticamente, como fundamento del tipo del injusto14. Cuestión distinta es, además del propio debate sobre la relevancia actual de la propia Teoría —alcanzando, incluso, a su pertinencia, y no solo desde los postulados ya clásicos jakobsianos15—, el papel que puede desempeñar hoy el objeto jurídico, dados los intereses que se pretenden tutelar y la conformación de los correspondientes tipos penales, extremos estos que escapan en mucho a los objetivos del presente trabajo. Distinguimos entre bien jurídico y bien jurídico-penal16. El bien jurídico coincide con la tradicionalmente llamada «finalidad político-criminal» o «bien jurídico mediato»17. Cuando el Derecho Penal interviene en sectores ordenados administrativamente, y esa ordenación está acompañada de un régimen infraccional, la finalidad última de ambos ilícitos (los administrativos y los penales) debe coincidir, por mor del carácter unitario
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Participo de la concepción amplia de la expresión «política criminal». Vid., últimamente, de modo sintético pero bien clarificador, SILVA SÁNCHEZ, J.M.; ORTIZ DE URBINA GIMENO, I.: «Tema 1. Introducción al Derecho penal económico-empresarial», en Silva Sánchez, J.M. (dir.), Lecciones de Derecho Penal económico y de la empresa. Parte General y Parte Especial, Atelier, Barcelona, 2020, pp. 37 y ss. Vid. JAKOBS, G.: Derecho Penal. Parte General (Fundamentos y teoría de la imputación), 2ª edic., traducción de la 2ª edic. alemana (1991) por J. Cuello Contreras y J.L. Serrano González de Murillo, Marcial Pons, Madrid, 1997; JAKOBS, G.; POLAINO NAVARRETE, M.; POLAINO-ORTS, M.: Bien jurídico, vigencia de la norma y daño social, Ara Editores, Lima, 2010. MIR PUIG, S.: «Bien jurídico y bien jurídico-penal como límites del Ius puniendi», Estudios Penales y Criminológicos, t. XIV, 1991, pp. 205 y ss. Vid. MARTÍNEZ-BUJÁN PÉREZ, C.: Derecho penal económico y de la empresa. Parte General, 5ª edic., Tirant lo Blanch, Valencia, 2016, pp. 159 y ss., en relación con la distinción entre bien jurídico mediato e inmediato, en el contexto de la concepción procedimental del bien jurídico. Sobre esta última, vid. VIVES ANTÓN, T.S.: Fundamentos del Derecho penal, 2ª edic., Tirant lo Blanch, Valencia, 2011, pp. 826 y ss.; MARTÍNEZ-BUJÁN PÉREZ, ibidem, pp. 153 y ss., y la bibliografía ahí citada.
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de nuestro sistema sancionador constitucional. En este caso resulta más exacto hablar de finalidad político-sancionadora18. En lo que ahora nos interesa, y expresado en términos que quieren ser pedagógicos, el concepto «bien jurídico-penal» admite dos acepciones: en sentido dogmático, como aquello que efectivamente protege la norma (bien jurídico-penal protegido); y en clave político-criminal, como aquello que se postula que debe tutelar la norma (bien jurídico-penal protegible). Por último, el bien jurídico-penal puede ser individual o supraindividual. Dentro de estos últimos puede distinguirse, a su vez, entre colectivo (en tanto atañe a grupos de sujetos individualizables, caso de los consumidores, de los trabajadores, etc.), o general o universal (en cuyo caso su titular es el conjunto de la comunidad). Esa clasificación —como cualquier otra— debe partir de la premisa de que el sistema social acogido en la Constitución española es de corte personalista, de orientación al individuo, pues tiene que estar fundado en el respeto a los derechos fundamentales. Así, conforme al artículo 10 de nuestra Constitución, “la dignidad de la persona [y] los derechos inviolables que le son inherentes… son fundamento del orden político y de la paz social”. A lo que sea funcional para el sistema hay que añadirle, por tanto, el correctivo de que permita la participación del individuo en los procesos que se desencadenen dentro del sistema social; esto es, debe posibilitar la participación social del individuo. Con este matiz se evita el peligro de subordinar las necesidades del individuo a las del sistema. Ello es así hasta tal punto que, naturalmente, alcanza también al Derecho Administrativo19. Es más, como hemos tenido ocasión de recordar recientemente, las Administraciones Públicas, con independencia de sus muy diversos objetivos, no tienen, ni pueden tener, otro fin que perseguir la satisfacción de los derechos y libertades de la ciudadanía, de suerte que en el seno de una sociedad democrática los poderes públicos carecen de fines propios20. Vid., in extenso, NAVARRO CARDOSO, F.: Infracción administrativa y delito: límites a la intervención del Derecho Penal, Colex, Madrid, 2001; el mismo, «A vueltas con la vieja delimitación entre ilícito administrativo e ilícito penal, a propósito de algunos nuevos problemas», en Demetrio Crespo, E. (dir.), Derecho penal económico y teoría del delito, Tirant lo Blanch, Valencia, 2020, pp. 263 y ss. 19 SORIANO GARCÍA, J.E.: «El concepto de Derecho administrativo y de la Administración Pública en el Estado social y democrático de Derecho», Revista de Administración Pública, nº 121, 1990, pp. 149 y ss. 20 NAVARRO CARDOSO, F.: El cohecho en consideración al cargo o función, Tirant lo Blanch, Valencia, 2018, pp. 20 y ss.; delito, en general, donde este tipo de consideraciones son de todo punto necesarias en orden a identificar lo que en última instancia tutela. 18