humani humanidades
tirant La presente obra aborda el estudio del comentario literario en la tradición hispánica. Esta investigación se dividirá en dos partes, una primera teórico-descriptiva y una segunda desarrollada por medio de ejemplos de comentarios literarios, donde se incluyen seis textos que van desde el Prerrenacimiento al Siglo de Oro español. Esta selección se ha dispuesto pensando en diferentes necesidades, tanto las universitarias, en asignaturas de Grado y Máster en el Departamento de Filología Española de la Universitat de València, como también en aquellas que reportarán los mismos estudiantes cuando finalicen sus estudios, es decir, el caso de una oposición al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria. Luz C. Souto Larios y David Giménez Folqués son profesores universitarios e investigadores del Departamento de Filología Española de la Universitat de València, expertos en el ámbito del comentario de textos hispánicos.
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Luz Celestina Souto es doctora en Filología Hispánica y profesora del Departamento de Filología Española de la Universitat de València. Es miembro de los siguientes grupos de investigación: Prometeo. Max Aub y las confrontaciones de la memoria histórica; Artelope; Red Consolider TC/12; Microcluster Cultura y Sociedad en la era digital. Ha publicado en revistas académicas y en libros de Argentina, Brasil, Canadá, España, Francia, Italia y México. Entre sus líneas de investigación destacan: literatura española y latinoamericana de los siglos XX y XXI, memoria histórica en España y Argentina, y Siglo de Oro Español.
Luz C. Souto / David Giménez Folqués
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Luz C. Souto David Giménez Folqués
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humanidades Comentario de textos hispánicos: Análisis del comentario literario
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David Giménez Folqués es doctor en Filología Hispánica y profesor en el Departamento de Filología Española en la Universitat de València. Ha participado en diversos proyectos de investigación en el ámbito del español en los medios de comunicación, la terminología y la dialectología panhispánica. Sus principales publicaciones giran en torno a dos líneas de investigación: la lexicología panhispánica, por un lado, y los extranjerismos, por el otro.
COMENTARIO DE TEXTOS HISPร NICOS: Anรกlisis del comentario literario
COLECCIÓN PROSOPOPEYA Dirección: Manuel Asensi Pérez Consejo editorial: Darío Villanueva, José Domínguez Caparrós, José María Pozuelo Yvancos, J. Hillis Miller, Juan Bruce-Novoa, Manuel Jiménez Redondo, Sergio Sevilla, Carl Good Consejo de redacción: Meri Torras, Tom Cohen, Andrejz Warminski, Benita
Parry, J. L. Falcó, M. Ángeles Hermosilla, Greg Stallings
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COMENTARIO DE TEXTOS HISPÁNICOS: Análisis del comentario literario
LUZ C. SOUTO DAVID GIMÉNEZ FOLQUÉS
tirant humanidades Valencia, 2017
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© Luz C. Souto David Giménez Folqués
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Índice Prólogo............................................................................................... 9 BLOQUE I: CUESTIONES TEÓRICAS Capítulo 1: LA TRADICIÓN HISPÁNICA DEL COMENTARIO LITERARIO........................................................................................ 13 Capítulo 2: EL ESQUEMA DEL COMENTARIO LITERARIO....... 29 BLOQUE II: COMENTARIOS LITERARIOS Capítulo 3: FRAGMENTO DE «GENERACIONES Y SEMBLANZAS», DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN....................................... 35 Capítulo 4: FRAGMENTO DE «COPLAS DE MINGO REVULGO», DE FRAY ÍÑIGO DE MENDOZA............................................ 47 Capítulo 5: «PREGUNTA A PEDRO DE MENDOÇA», DE GÓMEZ MANRIQUE........................................................................................... 63 Capítulo 6: FRAGMENTO DE REPÚBLICA LITERARIA, DE DIEGO DE SAAVEDRA FAJARDO.......................................................... 73 Capítulo 7: FRAGMENTO DE LA NECEDAD DEL DISCRETO, DE LOPE DE VEGA................................................................................. 87 Capítulo 8: «DESDE LA TORRE», DE FRANCISCO DE QUEVEDO...................................................................................................... 101
Prólogo La presente obra aborda el estudio del comentario de textos literarios en la tradición española. Este estudio se realizará desde una perspectiva teórico-práctica, ya que se dividirá el trabajo en dos partes, una primera descriptiva y una segunda didáctica con muestras de comentarios literarios sobre seis textos que van desde el Prerrenacimiento al Siglo de Oro español. De este modo, en primer lugar, se llevará a cabo un recorrido bibliográfico sobre los estudios realizados hasta la actualidad en torno al comentario literario. En este apartado se expondrá una breve selección de las principales propuestas que se han efectuado para esta materia; así, el lector podrá completar su formación o aproximarse por primera vez a este ámbito. Como síntesis de todas estas propuestas, Luz C. Souto y David Giménez propondrán un esquema básico para aproximarse al comentario literario, que se explicará en el capítulo dos del primer bloque. El esquema presentado al final del bloque I se pondrá en práctica en la segunda parte del libro, es decir, en el desarrollo de los comentarios analizados, correspondientes a textos clásicos de la literatura española, y que aparecerán en el bloque II. En este apartado se presentan seis comentarios literarios que abarcarán diferentes géneros. La selección de estos textos no ha sido fruto del azar, sino de la experiencia de los autores en este ámbito y de una selección que atiende a la diversidad de los textos clásicos españoles. Por otro lado, estos comentarios cubren distintos autores y estilos, ya que se pretende que el lector cuente con varios ejemplos de comentario literario y que, de este modo, puedan llegar a diferentes contextos. La propuesta que aquí se presenta aparecerá de modo integrativo, por lo que trazaremos un puente entre el contexto y la interpretación del contenido y la forma. Esta selección se ha dispuesto pensando en diferentes necesidades, tanto las universitarias, en asignaturas de Grado y Máster en el Departamento de Filología
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Española de la Universitat de València, como también en aquellas que reportarán los mismos estudiantes cuando finalicen sus estudios, es decir, el caso de una oposición al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria. La Dra. Luz C. Souto y el Dr. David Giménez Folqués son profesores universitarios e investigadores del Departamento de Filología Española de la Universitat de València, con una amplia trayectoria de investigación, avalada tanto por publicaciones en revistas nacionales como internacionales.
BLOQUE I: CUESTIONES TEÓRICAS
Capítulo 1:
LA TRADICIÓN HISPÁNICA DEL COMENTARIO LITERARIO En la década de los 50 se introduce la asignatura del comentario de textos en el sistema educativo español, como indica Rodríguez Martínez (2016, 120). Desde entonces, esta materia ha ido adquiriendo cada vez más importancia hasta llegar al punto de ser un conocimiento que evalúa la capacidad analítica y crítica de nuestros estudiantes. Es cierto que el comentario de textos literarios ha evolucionado a lo largo de la tradición hispánica y varios han sido los expertos que han tratado este ámbito con diferentes puntos de vista. Estas perspectivas han desembocado en distintas propuestas de esquema de comentario de texto como mostraremos, a continuación, en este apartado. La evolución del comentario literario ha ido de la mano con respecto a los cambios en el campo de la didáctica y la crítica literaria. Es en los años 70 cuando se consolida como herramienta imprescindible para la enseñanza de la literatura (Tusón y Vera 2009). Sin embargo, encontramos un tipo de comentario distinto de los que se proponen en la actualidad, debido a los contextos educacionales del momento. El punto básico de estos comentarios era el contexto histórico, la clasificación genérica, los aspectos formales y los mecanismos de contenido (Rodríguez Martínez 2016, 125). En esta época aparecen obras fundamentales para la materia que servirán de base para futuros trabajos. Aquí podemos mencionar los manuales de Lázaro Carreter y Correa (1974) y Díez Borque (1977) y un poco más tarde, ya en la década de los 80, la obra de Ariza Viguera et al. (1981). Mediante la consideración de la importancia en la experiencia de la lectura y la figura del lector como elemento en la construcción del texto, el comentario literario va avanzando hasta nuestros
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días. En los años 90, se le empieza a otorgar mayor importancia al receptor del texto y, por lo tanto, a la interpretación del mismo. En este sentido, observamos obras representativas como la de Navarro (1995), donde la preponderancia se desplazará a la posibilidad de hallar diferentes lecturas de un mismo texto dependiendo de la subjetividad del lector. A partir de aquí, se otorgará al receptor herramientas para que pueda descifrar por sí mismo las claves del texto. Aunque es cierto que no todos los autores en este periodo siguen la senda de la interpretación del texto de la misma manera. También distinguimos obras que están a medio camino, donde sí se señala la inherencia interpretativa que conlleva un comentario de textos literario, pero, a continuación, la propuesta didáctica se centra en mecanismos tradicionales de análisis. En esta línea podemos citar trabajos como el de Domínguez (2001). En los últimos años vemos otras propuestas con un cariz innovador, como la de Cassany y Sanz (2009). Esta obra se adapta a la evolución de las nuevas tecnologías y tiene en cuenta nuevos conceptos como el de «cibertexto». Los nuevos tiempos traen también nuevas formas de leer un texto, por ejemplo, mediante la pantalla de un ordenador y, por supuesto, nuevos formatos de lectura mediante enlaces electrónicos como una web o un chat. Por lo tanto, la intertextualidad será fundamental en esta nueva visión del comentario de textos, así como la utilización de nuevas herramientas de investigación. Asimismo, el concepto de intertextualidad, además de enlazar referencias dentro del mismo ámbito, abarcará otros contextos como la pintura, la música, el cine e incluso, como acabamos de ver, contemplará otros soportes como los que permite el entorno electrónico. A continuación, diseccionaremos brevemente algunos de los estudios más importantes que hemos citado y nos centraremos en las propuestas que realizan para el comentario de textos literarios. En primer lugar, abordaremos la obra de Lázaro Carreter y Correa (1974), uno de los textos canónicos para este aspecto. La misma ha servido, pese a las limitaciones contextuales, como pun-
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to de referencia para todo aquel que quisiera acercarse al mundo del comentario de textos literarios. Este manual se basa en las pautas estilístico-formalistas e historicistas, además, se centra en el sentido del texto, específicamente en los niveles léxicos y sintácticos, y en las pautas métricas y retóricas. Como acabamos de señalar, pese a que no es el eje central de la propuesta, los autores sí le siguen otorgando valor a la historia de la literatura, aunque sea como instrumento auxiliar: De tres modos simultáneos estudiaremos, pues, la Literatura: a) Mediante la lectura continuada de obras literarias. b) Mediante la explicación de textos. c) Mediante la Historia literaria como instrumento auxiliar. Los tres modos son importantes, y los tres exigen idéntica atención e intensidad. El comentario de textos será tanto mejor cuanto más se haya leído y cuanto mejor se conozca la Historia literaria (Lázaro Carreter y Correa 1974, 14).
Los mismos Lázaro Carreter y Evaristo Correa (1974, 10) señalan que su obra, además de ir dirigida a profesores y alumnos de secundaria, incluye tres comentarios de nivel superior para el provecho de los alumnos universitarios; con lo cual, disponemos de una obra versátil y didáctica. El eje del comentario literario, según este manual, es el autor, así lo expresan en las siguientes líneas: «Explicar un texto es ir dando cuenta, a la vez, de lo que un autor dice y de cómo lo dice» (Lázaro Carreter y Correa 1974, 20). De este modo, en esta afirmación, la figura del lector queda relegada a un segundo plano; aunque es cierto que le hacen un pequeño guiño cuando señalan que dependiendo de la cultura, la sensibilidad y la habilidad del receptor el tipo de comentario realizado podría cambiar. En cuanto a la propuesta que realizan, defiende un orden distribuido en momentos o fases, ya que de lo contrario podrían entremezclarse las observaciones que realice el alumno. Asimismo, podríamos resumir la estructura1 que emplean de la siguiente manera: 1
Estructura extraída de Lázaro Carreter y Correa Calderón (1974).
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I. Lectura atenta (entender el texto con ayuda de un diccionario de la lengua. En esta primera fase el objetivo es simplemente el de la comprensión del texto).
II. Detección del género literario del texto (deberemos descubrir a qué género y movimiento pertenece el texto). III. Localización (precisar qué lugar ocupa este texto dentro de la obra a la que pertenece. Se observará en este apartado si es un texto independiente o un fragmento). IV. Determinación del tema (a partir del argumento del texto se extraerá el tema, que deberá ser claro, breve y exacto). V. Estructuración formal del texto (en esta fase del comentario se averiguará de qué partes está compuesto el texto). VI. Determinación de la estructura métrica (si el texto es un poema, junto con la estructuración formal del texto incluiremos la métrica). VII. Análisis de la forma (se analizará la forma del texto tomando como punto de partida, en todo momento, al tema. En este apartado se incluyen las figuras retóricas). VIII. Conclusión (ejercicio final de nuestro comentario que funcionará como balance del mismo). Los autores orientan esta propuesta de comentario de textos literarios hacia dos aspectos, el significante y el significado; o lo que es lo mismo, la forma del texto y su sentido: Si se medita en los fines de la explicación, probablemente se nos ocurrirá pensar que un buen método para explicar o comentar un texto sería analizar primero el fondo y después la forma. La gente llama fondo a los pensamientos, sentimientos, ideas, etc., que hay en una obra. Y forma, a las palabras y giros sintácticos con que se expresa el fondo. Este vendría a ser una especia de organismo, y la forma, la piel que lo recubre (Lázaro Carreter y Correa 1974, 15).
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En definitiva, en este manual se defiende un método basado en pautas, ya que sin ellas «resulta difícil comentar debidamente un pasaje» (Lázaro Carreter y Correa 1974, 21). De este modo, se apela a la experiencia en un determinado método para conseguir acometer con éxito el comentario literario de un texto, acción que comparan con el de un ejercicio matemático; por lo que se deja, de nuevo, el sentido de la interpretación en un segundo plano. También en los años 70 contamos con la obra de Díez Borque (1977), obra que, como el propio autor confiesa, sigue las pautas marcadas por los autores Lázaro Carreter y Correa Calderón. Para Rodríguez Martínez (2016, 129) en esta obra podemos empezar a atisbar la inclusión del lector en el análisis. Asimismo, el aspecto comunicativo tiene una mayor cabida. De hecho, encontramos un apartado que se dedica a la comunicación literaria en sociedad, donde la figura del lector no es simplemente un complemento: El lector o destinatario de la obra participa también de esa relación social y de su actitud depende la difusión o no difusión de una obra literaria. Todos estos motivos obligan a intentar algunas precisiones sociológicas sobre el texto objeto de nuestro comentario, que quedaría incompleto y dolorosamente mutilado si no prestáramos atención al texto como objeto cultural que se produce en sociedad y viene determinado y condicionado por ella (Díez Borque 1977, 122).
Otro de los aspectos que incluye Díez Borque (1977) es el de seguir las funciones del lenguaje de Roman Jakobson, lo que aumenta, más si cabe, la relación entre el autor y el lector. Por lo tanto, pese a que el punto de partida es el esquema de Lázaro Carreter y Correa, el aspecto comunicativo empieza a ganar terreno. De hecho, aunque es cierto que el autor señala que la obra de Lázaro Carreter es la base de cualquier propuesta de comentario, se desmarca de ella en diversas ocasiones. Por ejemplo, señala que no cree en un método definitivo e infalible, aunque sí en un orden: No creo en la existencia de un método infalible, insustituible y útil por igual para todos los textos. No se me oculta que los resultados del comentario de textos dependen en buena medida de
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Luz C. Souto y David Giménez Folqués la agudeza, perspicacia, conocimientos y aptitud para los valores del comentarista. Pero sí creo que es posible seguir un orden en el comentario, servirse del salvavidas de un método y partir de unos principios generales para aplicar a cualquier texto literario. Esto es lo que se pretende, con mayor o menor fortuna, dar aquí, pero dejando a salvo la libertad personal a la hora de enjuiciar y valorar un texto (Díez Borque 1977, 9).
Por otro lado, el autor señala la importancia de la interrelación e integración entre los apartados del comentario del texto literario, ya que no considera que las etapas del análisis textual tengan valor autónomo, aunque se desarrollen de manera independiente. De esta manera, cada apartado tendría una conclusión parcial que cobraría sentido en la denominada conclusión general. Asimismo, el esquema de comentario que incluye el autor añade muchos más detalles que la obra anterior, como podemos observar a continuación:
I. Etapa previa. Solución del texto. Comprensión de dudas.
II. Etapa externa. Aplicación de conocimientos previos. 2.1. Situación del texto en su marco y caracterización global. 2.2. Género literario y forma de expresión. III. Etapa de análisis del contenido. 3.1. El autor en el texto. 3.2. Argumento. Asunto. Tono. 3.3. Estructura del contenido. 3.4. Tema e idea central. IV. Etapa de análisis de la forma. 4.1. Plano fónico-fonológico-prosodemático. 4.2. Plano morfosintáctico. 4.3. Plano semántico. V. El texto en cuanto a comunicación literaria en sociedad. 5.1. El texto como comunicación. 5.2. El texto en sociedad. VI. Conclusión y crítica personal.
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Además del citado apartado de «el texto en cuanto a comunicación literaria en sociedad», que aumenta la capacidad comunicativa del comentario, nos ofrece una etapa de análisis de la forma mucho más detallada en cuanto a niveles filológicos se refiere. Por otra parte, cada uno de los apartados que acabamos de ver contienen un subesquema representado de la siguiente manera: a) Finalidad; b) Lo que hay que hacer; c) Lo que hay que precisar. En la primera parte se incluyen las pautas generales y el motivo de ser de este apartado. A continuación, se indican los procesos para ponerlo en práctica y las cuestiones fundamentales y más importantes que se desprendan de un texto. Finalmente, en la tercera parte encontramos un resumen de las características imprescindibles del proceso. En los años 80 se publica la obra de Ariza Viguera, Torres Nebrera y Medina (1981). Aunque sigue la línea tradicional de la época, ya que señalan el trabajo de Lázaro Carreter y Correa (1974) como el punto de partida, nos encontramos con la particularidad de un comentario de textos completo, es decir, un comentario filológico, otro lingüístico y, finalmente, uno literario. Los autores indican que aunque esta división es convencional, ya que están relacionados entre sí, es difícil, en ocasiones, trazar fronteras, por lo que hay niveles que resultan transversales en los tres tipos de comentario. Analizaremos la propuesta que realizan para el comentario literario. En concreto, de este apartado se encarga Gregorio Torres Nebrera. El autor, en primer lugar, quiere desvincular al comentario de textos del concepto «historia de la literatura», ya que señala que ambas materias son distintas. Indica que la historia es un medio y no debe ser un fin: El primer problema y el primer lastre, que durante mucho tiempo ha presentado la enseñanza de la Literatura en nuestro país, a escala general, ha sido el identificar esa enseñanza con la de una Historia de la Literatura, cuando ambas parcelas son significativamente distintas, resultando la segunda —la Historia— un medio y un instrumento, más que un fin, con el que allegarse a
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Luz C. Souto y David Giménez Folqués la primera, a lo que debe ser siempre un contacto directo con el texto (Ariza Viguera et al. 1981, 147).
Otra de las diferencias que señala para estos dos conceptos es que el comentario tiene un contenido comunicativo entre un emisor y un receptor o receptores, con lo cual, sigue el camino de Díez Borque (1977) e incluye también el sistema de comunicación de Jakobson para su propuesta de comentario: Porque, efectivamente, la obra literaria se inscribe en un código comunicativo que es el que hace inteligible los signos que la componen. Y este código —que encuadra un emisor, un mensaje y nos múltiples receptores potenciales— es necesariamente temporal, de un tiempo concreto y de una comunidad social también concreta, que lo determina y que es, a su vez, determinada por él (Ariza Viguera et al. 1981, 147).
A continuación, observaremos el esquema de comentario que proponen mediante la «integración de posiciones críticas a través de un desarrollo evolutivo» (Ariza Viguera et al. 1981, 152):
I. Sustrato filológico (aspecto que trata de fijar y aclarar el contexto textual. Localización y fuentes).
II. Análisis formal-estructuralista (estructuración de elementos en un texto literario). III. Análisis estilístico (exploración de los detalles que corroboran y amplían lo extraído del examen textual). IV. Análisis comparatista. 4.1. Diacrónico (imagen, forma externa, forma interna, procedencia cultural y procedencia filosófica vital). 4.2. Sincrónico (imagen, tema e idea utilizados como elementos de comparación entre textos situados en una coetaneidad mutua). Pese a que el autor indica que el análisis de comentario debe adaptarse al tipo de texto que tenemos enfrente, sí es bueno, como hicieron en su día Lázaro Carreter y Correa (1974), proponer un método general como el que acabamos de ver.