abogacía práctica
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COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Belén Campuzano Laguillo Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Owen M. Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ángel M. López y López
Ignacio Sancho Gargallo
Marta Lorente Sariñena
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL ABOGADO EN SALA Volumen I Parte comĂşn
Xavier Felip Arroyo Autor y coordinador de la obra
Valencia, 2017
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© Xavier Felip Arroyo
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-418-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color
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El abogado en sala
Prólogos Prólogo de D. Juan-Antonio García Cazorla Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Sabadell (2009…)
La profesión de abogado ha sido, y es en la actualidad, una actividad exigente y compleja por, entre otros factores, la necesidad de una continua adaptación tanto al cambiante derecho sustantivo cuanto a la forma en la que ha de actuar el letrado, especialmente ante los tribunales, lo que le exige no sólo ser un gran conocedor del derecho de fondo en el que basar la pretensión subjetiva del cliente sino del propio derecho procesal. A nadie se le oculta que el concreto dominio de las actuaciones en sala, especialmente para aquellos que se inician en el ejercicio de la abogacía o cambian de especialidad jurídica, no sólo es conveniente sino fundamental, en la mayoría de ocasiones. Si bien en la actualidad el sistema jurídico ha experimentado profundas e importantes reformas legales y avanza a un ritmo vertiginoso de cambios –que parece hoy por hoy imparable dada la intensa actividad parlamentaria–, la formación del abogado –por muy concienzuda y sólida que sea– no se agota en el conocimiento puro y duro de las leyes y demás normativa aplicable –tanto en su aspecto procesal como sustantivo– sino que requiere algo más, un plus, a saber: el conocimiento de los entresijos y «secretos» que subyacen de una forma latente en el ejercicio profesional y cuya ignorancia no sólo dificulta sino que puede hacer fracasar, o cuanto menos retrasar, el cumplimiento de los objetivos que marca el quehacer cotidiano del letrado. Tales elementos los adquiere, acumula e incorpora el letrado a su capital intelectual y humano tras duros años de experiencia y trabajo, que con esta obra, de algún modo, se pretenden mitigar. Una vez que se han desgranado algunas ideas respecto de la importancia del dominio de las actuaciones en sala, debo explicar al lector el por qué estoy recomendando vivamente la lectura de este libro. El motivo es claro: esta publicación no se trata de un manual de actuaciones procesales, donde se busquen las raíces jurídicas de las mismas. Se trata de un libro, casi intimista, donde sus autores van explicando cómo se desarrollan las distintas fases
Xavier Felip Arroyo
del proceso, de forma clara, justificando su por qué, y en el que se incluyen clarificadores diálogos que se reproducen a diario en las salas de vistas. Los autores además mezclan su experiencia profesional y docente en sus explicaciones que les hacen ir directamente en esta obra a desentrañar las dudas que se presentan al letrado novel a la hora de afrontar sus primeras actuaciones en sala. En concreto, se analiza desde la vestimenta que debemos utilizar para acudir a una vista, como el modo en que debemos dirigirnos al juez, fiscal, letrado contrario, a las partes y testigos, así como los supuestos de sustitución en estrados de un letrado por otro o el uso, cada vez menos frecuente, y que quizá deberíamos empezar a recuperar, del letrado asistente, y demás costumbres o usos forenses no regulados legalmente. Asimismo, en ocasiones, los propios autores nos indican elegantemente qué actuaciones no se deben realizar, por constituir malos hábitos. Esta obra reúne todos los elementos necesarios para atajar ese largo y, en ocasiones, tortuoso camino que cualquier abogado novel ha de padecer hasta lograr convertirse en ese otro altamente cualificado en condiciones ya de proyectar una carrera profesional hasta su máximo exponente, objetivo al que fácilmente puede coadyuvar la lectura de esta obra que reúne el ingente trabajo de diversos profesionales especialistas en cada materia, quienes –en un gesto de generosidad– quieren dar a conocer y transmitir su propia experiencia y la de otros muchos compañeros que les han servido de fuente, entendiendo que dicha experiencia es la cualidad más preciada que atesora un abogado y que se pretende ahora compartir públicamente, a través de esta excelente obra que reúne las características de originalidad, claridad y concisión, predominando su carácter eminentemente práctico y que podría ser considerada como la obra de un «Mentor experimentado». Es una obra de abogados expertos y concebida para abogados que requieren iniciar o transformar su formación sin dejar fuera ningún aspecto o incluso innovar su actividad profesional para reorientarla hacia otro campo jurídico en el que no ha adquirido la suficiente experiencia. En resumen, esta obra da la oportuna respuesta a todas aquellas inquietudes que tantas veces los compañeros nos consultamos en confianza; muchas son las llamadas de nuestros «ahijados» profesionales al respecto, temerosos de que cualquier duda sobre la forma les haga perder la razón sobre el fondo y de ello dependa no sólo el éxito de su encargo profesional sino el no defraudar la confianza que su cliente les ha depositado.
El abogado en sala
La sistemática expositiva empleada es clara y directa, fácilmente comprensible, fruto de un concienzudo y arduo estudio preliminar. Su formato se aparta del tradicionalmente utilizado por cualquier otro libro jurídico, pues está pensado para un acceso rápido a la información y localización del supuesto de hecho requerido, de modo que se obtiene la respuesta de forma inmediata. El contenido incorpora también otros elementos relacionados con la comunicación, elocuencia y estrategias de litigación que son necesarios conocer frente a los problemas que pueden plantearse en las actuaciones orales. La trascendencia de esta obra radica en el hecho que aborda aspectos prácticos –no procesales– que quedan fuera del estudio de cualquier tratado existente actualmente en el mercado y ofrece pautas de comportamientos imprescindibles que ha de tener en cuenta el letrado, tanto ante su intervención en sala como ante un trabajo intelectual de redacción de escritos habituales en el día a día. Estos elementos la convierten en una obra con un nivel de especialización desconocido hasta el momento y necesaria para completar cualquier tratado de estrategia en litigación y que viene a llenar un vacío existente en la oferta bibliográfica actual, el cual colma con creces. Deberíamos preguntarnos ¿por qué la materia abordada en esta obra no es obligatoria en las Facultades de Derecho españolas? La respuesta no es fácil de concretar y quizá debe quedar en el aire para que la resuelva el lector, y sobre todo si tenemos en cuenta las reformas del Plan de Estudios de 1953 –plan en el que aprendimos Derecho la mayoría de los actuales licenciados en Derecho– que han propiciado la entrada de asignaturas denominadas optativas y de libre configuración; asignaturas en ocasiones «extrañas» o cuando menos «muy especializadas», pero curiosamente disciplinas formativas como podrían ser las ACTUACIONES EN SALA, no han tenido cabida en las facultades de Derecho españolas, y parece que tampoco está en la mente de nuestros gobernantes tenerla en cuenta en la regulación del acceso a nuestra profesión; sirva la presente reflexión para dejar constancia de esta continua reivindicación de este colectivo para las sucesivas reformas que se planteen en esta materia en el futuro. El análisis de la obra, tras su pormenorizada lectura, ha supuesto una gratificante labor, además, por un importante detalle, porque sus autores han concebido el planteamiento de su obra partiendo de la base que la actitud que debe presidir la actuación del letrado debe seguir el mismo proceso
Xavier Felip Arroyo
mental que ha de regir en un deportista o un músico, lo que me lleva a compartir sus reflexiones en relación a las similitudes de comportamientos, a las que dedica un capítulo. En la obra se plasma de una forma excepcional y nunca vista la forma en la que un letrado ha de conducirse y la actitud que ha de adoptar, con un evidente acierto, forjando el proceso mental similar que se percibe entre deportistas, músicos y abogados litigantes. Las similitudes de la disciplina seguida por deportistas y músicos, derivadas de las exigencias de dichas actividades, se extrapolan en la obra magistralmente a la forma de ejercitar la profesión por parte de los abogados, y da las claves de la forma de actuación que ha de adoptar el letrado, antes, durante y después de su intervención en los procedimientos para lograr el éxito, de cómo gestionar la información y manejar las circunstancias y obstáculos que se plantean, tal cual deportistas y músicos, que coinciden en enfrentarse ante las situaciones más exigentes, en la soledad de su mente, con la máxima preparación posible, revisando y repasando cada detalle de la actuación que ha de venir, para prever cualquier movimiento del contrario, y con la máxima concentración para –finalmente– tras la actuación reponerse ante un contratiempo o fracaso y aprender de los errores. Todas estas cualidades, hacen que el letrado tenga que desarrollar las mismas cualidades de un deportista de fondo y un músico detallista, que estudia cualquier movimiento de todos los instrumentos para que no haya improvisación ni desafino y la obra se ejecute con la máxima perfección posible. Para finalizar, no puedo obviar el hacer una referencia a la relación estrecha y personal con el estimado amigo y compañero Xavier Felip Arroyo, alma mater de esta magnífica obra, siendo su coordinador y, además, autor del volumen general y del II. Dicha relación viene precedida por el hecho de ser compañeros del Colegio de Abogados de Sabadell (ICASBD) así como por mi colaboración desde sus inicios en el año 1992 en su Escuela de Práctica Jurídica, de la cual desde siempre ha sido Xavier su Director, siendo también profesor en diversos estudios de postgrado y de formación universitaria, así como un gran especialista en ser formador de formadores, profesor en la actualidad el doble master de acceso a la abogacía de ESADE, actividad que simultanea con el ejercicio libre de la abogacía, por lo que ninguna duda cabe del conocimiento profundo de su trabajo que otorga confianza plena en su experiencia y buen hacer, constituyendo un referente en esta profesión. Por sus enseñanzas han pasado no sólo varias generaciones de letrados en
El abogado en sala
prácticas (término que él mismo acuñó cuando se avecinaba la entrada en vigor de la vigente ley de acceso al ejercicio de la abogacía) sino la mayoría de los formadores de las diferentes escuelas de prácticas jurídica homologadas por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE). En fin, el trabajo de Xavier Felip es un ejemplo de tesón y de vocación docente, traducido en el resultado que el lector podrá comprobar tras la lectura de la presente obra y en el comportamiento diario de todos los que tenemos el gusto de conocerle, por ello, además de felicitarle y de felicitarnos los que compartimos con él amistad y trabajo, sólo me queda por decir que deseo que el lector encuentre en este libro, como mínimo, la misma satisfacción por mi experimentada en su lectura, máxime tratándose de una original y singular obra que viene a colmar una laguna en el mercado editorial jurídico sin precedentes hasta la fecha. Juan-Antonio García Cazorla
El abogado en sala
Prólogo de D. Abel Pié Lacueva
Presidente del Consell de l’Advocacia Catalana (2014-2015) Cuando se finalizan los estudios de derecho, los recién licenciados o graduados se encuentran con diversas sensaciones. Sentimientos contrapuestos. Los más inmediatos son los que se crean al finalizar los estudios, después de los años universitarios. Alegría, ilusión, satisfacción, euforia, exultación, entre muchos otros. Pero de forma inmediata empiezan los sentimientos contrapuestos. Los que se generan a partir del minuto número uno, terminados los estudios, cuando se piensa en el futuro inmediato. Desorientación, incerteza, miedo, precaución, y más algunos más. Surge la pregunta: y ahora, ¿qué? ¿Qué futuro me espera? ¿En qué me podré especializar? La gran ilusión que supone finalizar unos estudios se mezcla con la desorientación inicial. La universidad da una base, pero toca buscarse una altura. Cuando terminé mis estudios de derecho, también se generaron diversos sentimientos. En mi caso, debía añadir una nueva ilusión, puesto que tenía claro que deseaba ser abogado. Todavía no sabía cómo. Ni sabía si me gustaría el ejercicio libre de la profesión. Pero había estudiado derecho para ser abogado. Al salir de la universidad te das cuenta que sabes muchas cosas, pero no sabes nada para ser abogado, no sabes nada del ejercicio práctico de la profesión. Los conocimientos que obtienes en la universidad no te permiten empezar a ser abogado. Con la ilusión de haber finalizado los estudios e iniciar un nuevo proyecto, ser abogado, podía optar básicamente a dos opciones: o bien entrar en un despacho a realizar prácticas (lo que antes se llamaba pasantía y que ahora ha perdido este bello nombre), o bien realizar un curso de práctica profesional para ser abogado. En mi caso debo decir que pude realizar las dos opciones de forma casi simultánea. Así que me interesé en buscar una escuela de práctica profesional. A pesar de ser de Manresa, al no tener el Colegio de abogados de Manresa una escuela de práctica jurídica, decidí entrar en la escuela de formación del Colegio de Abogados de Sabadell. En Sabadell conocí a Xavier Felip, impulsor de este manual. Xavier, abogado, no sólo era el director de la Escuela, sino que era quien la mantenía viva. Naturalmente, junto a sus colaboradores. Pero en cualquier proyecto, siempre hay alguien que lo impulsa y lo hace crecer, y éste era Xavier Fe-
Xavier Felip Arroyo
lip. La EPPA (Escuela de Práctica Profesional de la Abogacía) del Colegio de Abogados de Sabadell fue mi segunda universidad. Pero no una universidad que te transmite conocimientos y más conocimientos, con exámenes teóricos, empleando técnicas memorísticas. La EPPA fue una universidad de la vida, de la vida profesional de la abogacía. No me imagino el ejercicio de la profesión sin una escuela de práctica jurídica o de práctica profesional de la abogacía, como la llama Xavier Felip. Allí aprendí las bases para ejercer de abogado. Desde cómo redactar una demanda hasta cómo organizar un despacho; desde la oratoria de un juicio hasta cómo formular un recurso; desde la redacción de un contrato hasta minutar tu trabajo; sin olvidar las guardias a detenidos que llegué a realizar. Todo era práctica y más práctica profesional. Todo aquello que podía mejorar el ejercicio profesional, aquella técnica que se podía incorporar a la Escuela, Xavier Felip lo incorporaba. Recuerdo que nuestra promoción fue la primera que no hizo «vacaciones» escolares, o sea, que la formación no paró en el mes de julio. Por aquel entonces, la EPPA de dos años o cursos escolares, de octubre a junio. Nosotros, los «abogados en prácticas», le planteamos a Xavier Felip que si nuestra intención era ser abogados, no podíamos parar un 20 de junio y seguir un 1 de octubre, que queríamos seguir trabajando en el mes de julio y septiembre, como haría cualquier abogado. Xavier vio razonable nuestra solicitud y adaptó el programa para introducir una nueva mejora a la EPPA. Solo puedo decir que tengo muy buenos recuerdos de aquella época. Y ahora, este libro que tienes en tus manos. Como no podía ser de otra forma, los redactores han planteado el libro como un libro práctico. El «Mementos» de la profesión. Existen algunos libros de iniciación a la profesión redactados por directores de escuelas de práctica jurídica o por abogados que cuentan sus experiencias profesionales. Todos ellos buenos libros. Pero los libros que he podido consultar, no tienen el sello de Xavier Felip. Un sello que se basa en hacer las cosas fáciles, pero de forma meticulosa. Explicarlo todo hasta el último detalle, pero de forma gráfica y que se entienda. Para tener más seguridad en la práctica profesional. El abogado y la abogada no sólo debe dominar el fondo del asunto, la ley y la jurisprudencia, sino también la forma. El problema que tenemos los que ejercemos la profesión es que la forma, el procedimiento, no está escrito en las distintas leyes procesales. El procedimiento, la «forma» la acabas aprendiendo de lo que te enseña la vida, la vida profesional, y de lo que has aprendido en la escuela de práctica profe-
El abogado en sala
sional. Estoy seguro que este libro ayudará en los inicios a muchos abogados que empiecen su andadura profesional. Y estoy seguro que también ayudará a aquel abogado o abogada que se lo lea, pues algún que otro truco podrá incorporar a la práctica profesional. Que un alumno haga un prólogo de su maestro no es normal. Este es mi caso. Estoy satisfecho de ser el primer decano de un colegio de abogados que se inició de abogado a partir de la formación de la EPPA que dirige Xavier Felip. Así como también, el primero que ha ostentado el cargo de presidente del Consell de l’Advocacia Catalana, el consejo que agrupa los 14 colegios de abogados que existen en Catalunya. Como se puede imaginar el lector, únicamente puedo hablar maravillas de este libro. Por quien lo escribe y por su contenido. Así que, no puedo más que felicitar al lector por haber escogido esta obra. Y a Xavier y a todo su equipo, por el resultado de este práctico manual. Abel Pié Lacueva
El abogado en sala
Prólogo de D. Carlos Carnicer Díez
Presidente del Consejo General de la Abogacía Española (2001-2016) Los abogados, por la función social que desempeñan, son un pilar fundamental de la Administración de Justicia, de ahí la trascendencia de sus actuaciones profesionales. El abogado debe actuar guiado única y exclusivamente por su recta conciencia y auxiliado por una sólida formación jurídica. Esto sirve no sólo al abogado y fundamentalmente a su propio cliente, sino también a la Justicia y al marco de convivencia que conforma el propio Estado de Derecho. Contamos con una Ley de Acceso a la profesión con la que queremos tener los mejores abogados. Que todos los que quieran ser abogados lo sean, pero bien formados, preparados y concienciados con la importantísima función de defender los derechos e intereses de los ciudadanos, para que el constitucional derecho de defensa, consagrado por el artículo 24 de la CE, sea real y efectivo. Pero los hábitos de comportamiento de un abogado deben aprenderse, conocerse, e interiorizarse, y eso sólo puede aprenderse en contacto con la propia profesión y con los profesionales, por ello esta obra pretende ser un complemento de los Tratados y jurisprudencia, como si fueran unas FAQS de la actuación de los abogados. Este compendio tiene como finalidad resolver las dudas que se le plantean a un abogado que empieza su ejercicio profesional, y también darle a conocer cómo puede actuar en comisaría, en el Juzgado de Instrucción o en la sala de vistas, con ejemplos reales, todo ello teniendo como eje la deontología, para así enseñar la correcta actuación profesional de los letrados. Los destinatarios principales son los alumnos de Escuelas de Prácticas Jurídicas o del Master de Acceso y jóvenes abogados, aunque también puede ser de utilidad a abogados que desean especializarse y también para formadores, como guía para su enseñanza. En este sentido, se dan ejemplos de situaciones a las que se enfrenta un abogado en su quehacer diario, y que sólo se aprenden con la práctica. La obra se estructura en cinco volúmenes:
Xavier Felip Arroyo
• Vol. I General, Presentación, expone situaciones extrapolables a todos. • Vol. II a V, trata los órdenes jurisdiccionales civil, penal, social y contencioso-administrativo. Siguiendo una metodología práctica, se expone una situación o duda, que se explica y se ejemplifica, razonando en cada caso la opción elegida, y constatando que hay alternativas que deben valorarse. El objetivo es familiarizarse con la realidad del ejercicio de la profesión. Siendo otro activo de la obra, la reproducción de los diálogos en sala en los distintos órdenes jurisdiccionales. Los autores son todos ellos abogados en ejercicio, especializados, con una amplia experiencia en formación que garantizan el fin de la obra. Enhorabuena por este excelente y práctico manual, que sin duda logrará mejores y más preparados abogados, lo que es una garantía para nuestro Estado de Derecho. Carlos Carnicer Díez
El abogado en sala
Prólogo de D. Eduardo Berché Moreno
Decano de la Facultad de Derecho ESADE Law School – URL (2013…) Es para mí un honor prologar una obra especialmente dirigida a estudiantes de Postgrado concretamente a aquellos que están cursando el Máster Universitario de Acceso a la Abogacía, máxime cuando el contenido de la misma coincide absolutamente con mi visión de lo que tiene que ser la enseñanza del Derecho a dicho colectivo. Esta obra se concibe tras una larga experiencia docente y profesional de los autores. Precisamente este doble perfil es el que permite conjugar esas dos aproximaciones, la eminentemente práctica con la puramente docente sin que por ello se pierda un ápice de rigor científico. Esta complementación armónica convive dando lugar a un trabajo de una enorme calidad jurídica. La obra que nos ocupa tiene un alto contenido conceptual pero al mismo tiempo recoge un gran elenco de experiencias prácticas con las que el joven abogado se va a encontrar en su devenir diario, por lo que no sólo ofrece una visión de las cuatro jurisdicciones (civil, penal, social y contencioso-administrativa) sino que también desarrolla cada una de ellas de forma exhaustiva con ejemplos y diálogos que se producen en la sala. Todo ello supone un enorme esfuerzo de sistematización para los autores, pero la convierten en un instrumento único y de extraordinario valor para la enseñanza de la litigación en la Facultad de Derecho de ESADE, que quiere y se atreve a mirar a la praxis procesal de frente y no como desgraciadamente ha venido sucediendo en el mundo universitario en general, de espaldas a la práctica y encerrada en alambicados enfoques teóricos que de poca ayuda sirven al estudiante que quiere ejercer la praxis profesional. Pretendemos que en las aulas se desarrollen supuestos prácticos de litigación a través de la simulación de juicios, que permitan a los estudiantes y jóvenes profesionales acercarse a lo que en breve será su realidad profesional, extremo que esta obra lo facilita. En definitiva nos encontramos ante un trabajo único por lo valiente en cuanto conjuga el mundo teórico con el práctico sin que por ello merme la calidad intelectual. La enseñanza del Derecho debería concebirse de este modo, en el que la praxis no sólo convive con la doctrina científica sino que la enriquece. Eduardo Berché Moreno
El abogado en sala
Propósito de la obra El propósito de esta obra es poner de manifiesto aquellas situaciones a las que habitualmente se enfrenta un abogado cuando actúa en sala en los órdenes jurisdiccionales civil, penal, social o contencioso‐administrativo, y que no están resueltas ni en la ley ni en los tratados y manuales de derecho procesal, así como dar respuesta a las dudas básicas que pueden asaltar a un abogado en sus inicios como litigante. En ningún caso se pretende substituir o emular los tratados, manuales o monografías de derecho procesal. Al contrario. Esta obra se propone complementarlos. Por ello, y de manera deliberada, se dan pocas indicaciones de tipo dogmático o jurisprudencial. Se parte de la base de que el contenido y la interpretación de las normas procesales ya son conocidas por el lector. Tampoco se trata de un anecdotario; ni de un conjunto de libros sobre retórica, oratoria, dialéctica o elocuencia forenses, ni sobre psicología judicial, derecho probatorio, estrategia procesal, técnicas de interrogatorio judicial, memorización o toma de decisiones rápidas; ni de un manual o guía con pautas para ganar pleitos; ni de una colección de formularios o de esquemas que expliquen el iter procesal; ni de una recopilación de normas deontológicas ni de protocolo, urbanidad o cortesía forenses. Otros libros de gran calidad ya se dedican a estas temáticas. No obstante, “El abogado en sala” algo tiene de todo ello. Lo que se pretende es ofrecer a los abogados, de forma clara y sencilla, una serie de indicaciones prácticas que puedan serles de utilidad para afrontar sus primeras intervenciones en sala en el ámbito de la primera instancia, sin cometer los errores más frecuentes. Y, ello, sin ninguna ambición de exhaustividad –ya se ha indicado que no se trata ni de un tratado ni de un manual–, por cuyo motivo no se abordan todas la situaciones que prevé la normativa procesal en un acto forense oral, sino sólo las más habituales.
El abogado en sala
Destinatarios de la obra “El abogado en sala” está pensado para un público muy diverso: desde alumnos de los Másteres en Abogacía o de las Escuelas de Práctica Jurídica, pasando por abogados noveles no muy expertos en litigación, hasta los abogados más experimentados que deseen intervenir en un orden jurisdiccional al que no están habituados. También puede ser de utilidad para los formadores en litigación, como apoyo a sus sesiones de trabajo con los alumnos. Por otro lado, y pensando en los abogados litigantes expertos, esta obra puede servirles para sistematizar las situaciones que diariamente van resolviendo de forma intuitiva, y encontrar algún argumento que pueda resultarles de utilidad en determinadas circunstancias o, simplemente, para ratificar que su quehacer diario sigue unos cánones comúnmente aceptados.
El abogado en sala
Metodología de la obra La obra se divide en cinco volúmenes: – Volumen I: parte común a los cuatro órdenes jurisdiccionales. – Volumen II: particularidades en el orden jurisdiccional civil. – Volumen III: particularidades en el orden jurisdiccional penal – Volumen IV: particularidades en el orden jurisdiccional social. – Volumen V: particularidades en el orden jurisdiccional contencioso‐ administrativo. En el volumen I se relacionan cuestiones que son aplicables a cualquier orden jurisdiccional, y en el mismo se intentan despejar las primeras dudas que pueden asaltar a un abogado novel. Asimismo incluye recomendaciones de carácter general. Por esta razón el volumen I es un complemento indispensable de cualquiera de los otros cuatro. Los volúmenes II, III, IV y V se centran en las particularidades de cada orden jurisdiccional.
El abogado en sala
Sistemática de la obra Los cinco volúmenes siguen la sistemática de: – Sugerencia / Explicación / Ejemplo, o – Duda / Explicación / Ejemplo. Cuando se opta por la fórmula Sugerencia / Explicación / Ejemplo, los autores proponen una determinada actuación para el abogado en función de la situación que se dé en sala. Estas sugerencias no deben tomarse como dogmas ni como soluciones válidas para cualquier situación similar. De hecho, no existen soluciones únicas ni universales. Dependerá de cada situación, de sus circunstancias y del efecto que el abogado pretenda conseguir. Por ejemplo: en la contestación oral de unas medidas provisionales del art. 771.3 LEC se puede optar por refutar hecho por hecho –como se haría en una contestación escrita–, o bien por contestar globalmente toda la demanda. Con la primera opción el abogado se asegura que queden destacados, o refutados, los detalles de la demanda que le interesan. Con la segunda, se asegura que SSª tenga una idea global del asunto el día de la vista y no una visión detallada (puede considerar que los detalles perjudican su posición). Así, pues, cualquiera de las dos opciones puede ser perfectamente válida. En definitiva, se trata de indicar posibilidades, alternativas, recomendaciones que el lector deberá valorar según sea su posición o el interés que defienda. En el apartado “Explicación” se da cuenta de las razones que apoyan las sugerencias propuestas. Estas sugerencias están inspiradas en la dilatada práctica profesional de los autores, pero también en el bagaje que han adquirido como tutores de litigación en el Doble Máster Universitario en Abogacía de la Facultad de Derecho de ESADE‐Universidad Ramon Llull, de Barcelona y, en el caso de Xavier Felip Arroyo, también en la Escola de Pràctica Professional de l’Advocacia (EPPA) –Escuela de Práctica Jurídica del Ilustre Colegio de Abogados de Sabadell–, desde donde han tenido la oportunidad de contrastar el criterio y las necesidades de un buen número de jueces, magistrados y abogados.