Fátima Cisneros Ávila
ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
FÁTIMA CISNEROS ÁVILA
DERECHO PENAL Y DIVERSIDAD CULTURAL BASES PARA UN DIÁLOGO INTERCULTURAL BASES PARA UN DIÁLOGO INTERCULTURAL
DERECHO PENAL Y DIVERSIDAD CULTURAL
Esta obra aborda la compleja relación entre el Derecho penal y la diversidad cultural, con especial referencia a la cuestión de los comportamientos culturalmente motivados. Desde una perspectiva crítica y multidisciplinar se indaga sobre cómo ha gestionado el ordenamiento jurídico el pluralismo cultural de la sociedad española, prestando atención a aspectos como los modelos teóricos desde los que se ha tratado la diversidad o cómo se ha integrado en el ordenamiento español el fenómeno multicultural. De un modo más detallado se repasa qué tendencia se ha seguido desde el Derecho penal a la hora de enfrentar los conflictos derivados del carácter plural de la sociedad, tales como los casos de discriminación o los delitos culturalmente motivados. A este último aspecto se dedica parte de la obra, con la finalidad de encontrar una respuesta que aúne la exigencia de responsabilidad penal y el respeto a la identidad cultural de cada individuo. A lo largo de estas páginas se explora la posibilidad de construir un modelo de sociedad basado en el respeto a las diferencias culturales.
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DERECHO PENAL Y DIVERSIDAD CULTURAL Bases para un diรกlogo intercultural
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
DERECHO PENAL Y DIVERSIDAD CULTURAL Bases para un diálogo intercultural
FÁTIMA CISNEROS ÁVILA
Valencia, 2018
Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este libro ha sido realizado en el contexto del proyecto de investigación “Colectivos en los márgenes: su exclusión por el Derecho en tiempos de crisis” (DER 2012-34320), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España.
© Fátima Cisneros Ávila
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9169-577-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A mi madre, por su amor y su infinita paciencia A Daniel, por ser mi apoyo y mi mejor compaĂąero
Agradecimientos Es de recibo dedicar unas palabras a los miembros del tribunal de evaluación de mi tesis doctoral, los doctores D. José Luis Díez Ripollés, D. Jon Landa Gorostiza y Dª Tamar Pitch, a quienes agradezco sus valiosos apuntes y comentarios, los cuales han contribuido a enriquecer la monografía que aquí se presenta. Mi más sincera gratitud por su disponibilidad, por su amabilidad y por convertir el acto de defensa de mi tesis doctoral en un interesante diálogo que, a pesar de los nervios propios del momento, disfruté enormemente. También quiero agradecer su apoyo a mis compañeros del área de Derecho penal de la Universidad de Málaga, quienes tras formular la pregunta de, “¿cómo va la tesis?”, siempre han tenido palabras de ánimo y valiosos consejos propios de quien ha recorrido ya el duro camino hacia el doctorado. Gracias a mi familia, en especial a mi madre. Gracias mamá por ayudarme siempre, por entender mis ausencias y por darme todo tu amor incondicional. Tu felicidad al verme convertida en doctora compensa, con creces, todo el esfuerzo realizado. Igualmente quiero darle las gracias a Daniel, porque en estos años se ha convertido en mi mejor compañero. Gracias por estar conmigo en los malos momentos y por celebrar cada alegría como si fuese tuya. Por último, quiero manifestar mi más sincera gratitud a mi directora de tesis, la profesora Patricia Laurenzo Copello, a quien agradezco la confianza depositada en mi y su apoyo durante todo este tiempo. Para mi ha sido un orgullo contar con sus consejos y aprender de su altísima capacidad como investigadora y docente. De corazón, gracias por tanto, Patricia.
Índice Prólogo.................................................................................................... 15 Abreviaturas utilizadas............................................................................. 21 Introducción............................................................................................. 23
Capítulo I LA SOCIEDAD MULTICULTURAL COMO PUNTO DE PARTIDA 1. La cultura como punto central de referencia....................................... 29 1.1. El significado de la cultura. Estudio de sus orígenes.................... 31 1.2. Reflexiones en torno a los conceptos universalista y relativista de la cultura. Algunos planteamientos críticos................................. 34 1.3. La construcción antropológica de la cultura............................... 39 1.3.1. El evolucionismo de E. B. Tylor....................................... 42 1.3.2. Superación del evolucionismo. De Boas a la escuela de cultura y personalidad de Kroeber y Benedict.................. 44 1.3.3. El concepto normativo de cultura de Lévi-Strauss........... 46 1.3.4. La cultura como símbolo en el planteamiento de Clifford Geertz............................................................................. 47 1.4. Algunas conclusiones.................................................................. 49 2. Contextualización de la diversidad cultural........................................ 51 2.1. Ideas generales............................................................................ 51 2.2. Los agentes de la diversidad. Grupos sociales y minorías............ 52 2.2.1. Los grupos sociales en la diversidad cultural. Sentido amplio y estricto.................................................................. 54 2.2.2. La conflictiva definición de las minorías.......................... 61 2.2.3. Las minorías en el Derecho Internacional: intentos de delimitación........................................................................ 65 2.3. Mayorías y minorías: hegemonía y dominación.......................... 69 2.4. Algunas reflexiones a modo de conclusión.................................. 77
Capítulo II LA COMPLEJA GESTIÓN DE LA DIVERSIDAD CULTURAL. REALIDADES, PROBLEMÁTICA Y PROPUESTAS 1. A modo de introducción..................................................................... 79 2. La diversidad como una realidad compleja. Algunas notas sobre su estructura y sus principales características.......................................... 81 2.1. Sociedades multiculturales. Del modelo homogéneo del Estadonación a las sociedades plurales.................................................. 81 2.1.1. Modelos de sociedades multiculturales............................ 84
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2.1.2. Algunos apuntes sobre el modelo de diversidad en España.................................................................................... 90 2.1.2.1. La preexistencia de minorías nacionales y lingüísticas como factor de diversidad en el contexto español.................................................... 90 2.1.2.2. La inmigración como “nueva” fuente de diversidad. De la España emisora a la España receptora...................................................................... 93 2.1.2.3. La comunidad gitana en España....................... 106 2.1.2.4. El Estado español: varias realidades en una compleja diversidad.......................................... 109 3. La gestión de la diversidad cultural: principales propuestas teóricas... 110 3.1. Retos teóricos de las sociedades multiculturales.......................... 110 3.2. Políticas de gestión de la diversidad cultural............................... 113 3.2.1. La cultura y su presencia en la esfera pública.................. 116 3.2.2. Algunos apuntes en torno a la polémica sobre los derechos colectivos y las minorías.......................................... 123 3.2.3. Las tensiones entre el paradigma redistributivo y el paradigma del reconocimiento. ¿Modelos irreconciliables?.... 126 4. Apuntes sobre las políticas de gestión de la diversidad cultural.......... 131 4.1. Un debate clásico: liberalismo versus comunitarismo.................. 131 4.1.1. El liberalismo ante la diversidad cultural: el liberalismo conservador y el liberalismo igualitario........................... 131 4.1.2. El comunitarismo como contrapunto de la propuesta liberal................................................................................ 138 4.1.3. Más allá de la polémica entre liberales y comunitaristas.. 145 4.2. A modo de síntesis...................................................................... 155
Capítulo III EL DERECHO ANTE EL RETO DE LA DIVERSIDAD CULTURAL 1. Ideas introductorias............................................................................ 161 2. Aspectos principales de la relación entre multiculturalidad y Derecho .....................................................................................................163 2.1. Características del modelo de gestión de la diversidad en el ordenamiento español........................................................................ 163 2.1.1. Protección constitucional del pluralismo interno: minorías lingüísticas y nacionales............................................ 165 2.1.2. La diversidad causada por factores externos. La prohibición de la discriminación y la igualdad como marco de protección....................................................................... 170 2.1.3. La diversidad cultural en el ámbito del Derecho internacional. Un repaso a la normativa más relevante............... 178 3. El Derecho penal ante la diversidad cultural....................................... 186 3.1. El Derecho penal como protector de la diversidad...................... 187
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3.1.1. Los modelos de gestión de la diversidad cultural en el ámbito del Derecho penal.................................................... 188 3.1.2. El derecho antidiscriminatorio en España........................ 192 3.1.2.1. La discriminación en el Código penal español.. 193 3.1.2.2. Cuestiones polémicas del Derecho penal antidiscriminatorio español.................................... 198 3.2. El Derecho penal como garante de la homogeneidad.................. 212 3.2.1. Nuevos delitos para una nueva realidad multicultural..... 212
Capítulo IV LOS COMPORTAMIENTOS CULTURALMENTE MOTIVADOS EN EL DERECHO PENAL 1. Introducción....................................................................................... 217 2. Delimitación conceptual de los delitos culturalmente motivados........ 218 2.1. El conflicto cultural como elemento relevante dentro del Derecho penal........................................................................................... 218 2.2. El concepto de delito culturalmente motivado en la doctrina...... 221 2.2.1. La propuesta de Van Broek............................................. 221 2.2.2. El concepto de De Maglie................................................ 223 2.2.3. La estructura por niveles de Carnevali Rodríguez............ 225 2.2.4. Posición personal............................................................ 227 2.3. Los principales conflictos culturales en el ámbito del Derecho penal español.............................................................................. 229 2.3.1. Un análisis jurisprudencial.............................................. 229 2.3.2. Los delitos culturales en el Código penal......................... 236 3. Comportamientos culturalmente motivados y responsabilidad penal.. 238 3.1. Planteamiento de la cuestión: el concepto de excepción cultural. 238 3.2. El concepto de cultura y su incidencia en la determinación de la responsabilidad penal................................................................. 240 3.3. La excepción cultural en los ordenamientos jurídicos de Estados con tradición multicultural......................................................... 243 3.3.1. Las cultural defences en los Estados Unidos de América.. 243 3.3.2. El contexto latinoamericano. El ejemplo del artículo 15 del Código penal peruano............................................... 247 3.4. Los delitos culturalmente motivados en la jurisprudencia española................................................................................................ 250 4. La excepción cultural en la teoría jurídica del delito........................... 258 4.1. Tipicidad.................................................................................... 259 4.2. Antijuridicidad........................................................................... 262 4.3. Culpabilidad............................................................................... 264 4.3.1. La cultura como causa de exclusión de la culpabilidad: anomalía psíquica o alteración en la percepción.............. 265 4.3.2. Error de prohibición. El error de comprensión culturalmente condicionado........................................................ 266
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5. Toma de postura................................................................................. 269 5.1. Soluciones desde el Derecho penal actual.................................... 269 5.2. Una aproximación para una solución futura............................... 278 Bibliografía.............................................................................................. 283
Prólogo “La defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana. Supone el compromiso de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular los derechos de las personas que pertenecen a minorías y los de los pueblos autóctonos”. Este texto, extraído de la Declaración universal sobre la diversidad cultural de la UNESCO (art. 4), resume a la perfección la posición intelectual que ha mantenido Fátima Cisneros durante el largo y complejo proceso de elaboración de su tesis doctoral cuyo resultado el lector tiene entre sus manos y que he tenido el privilegio de dirigir. No es fácil animar a una investigadora novel a embarcarse en un estudio tan complejo y lleno de incertidumbres como el que aquí se presenta, en el que resulta inevitable abandonar el refugio del Derecho penal para adentrarse en disciplinas mucho menos conocidas para los juristas, como la antropología o la filosofía política. Para navegar en esas aguas turbulentas, cargadas de componentes ideológicos y decisiones políticas comprometidas, hace falta una combinación de constancia, lucidez y curiosidad intelectual que afortunadamente concurre en Fátima Cisneros. Así lo demuestra la profundidad con que aborda temas tan complejos como el concepto de cultura, la configuración de las minorías o las polémicas teorías de gestión de la diversidad. Y también la valentía con la que se enfrenta a postulados casi intocables para la mayoría —tal es el caso de la validez universal de los derechos humanos— o a comportamientos culturalmente motivados que suscitan un rechazo radical e incluso beligerante en las sociedades europeas (por ejemplo, la mutilación genital femenina). Este es un trabajo que abre debates, plantea interrogantes y no rehúye los posicionamientos ideológicos, como corresponde a un buen estudio de política criminal. Su objetivo principal consiste en desgranar los presupuestos fácticos, los lineamientos teóricos y los postulados ideológicos a partir de los cuales se construyen los modelos de gestión de la diversidad desde el punto de vista del Derecho penal. Una tarea que resulta imprescindible no solo para entender el sentido y finalidad de las normas penales que tenemos actualmente, sino,
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sobre todo, para sentar las bases del necesario diálogo intercultural que se propugna en esta obra. Sin estos fundamentos no hay diálogo posible y el debate se pierde en oportunismos y particularismos poco alentadores. Si hubiera que sintetizar en pocas líneas los resultados de la investigación, seguramente hay dos aspectos que habría que destacar como ideas predominantes a lo largo de todo el estudio. En primer lugar, el protagonismo del pensamiento liberal como base ideológica sobre la que se ha construido, tanto en el ámbito internacional como en el doméstico, el marco normativo de protección de la diversidad. Ello se detecta porque todo el modelo gira en torno a la garantía de los derechos individuales, en especial, al principio de igualdad y la prohibición de discriminación. El liberalismo se conforma con garantizar un marco de libertad suficiente para que cada individuo pueda desarrollar sus propias opciones vitales sin que sus particularidades (diferencias) culturales supongan un perjuicio para el desarrollo de su personalidad. El deber de tutela del Estado se manifiesta, pues, de una forma básicamente negativa: su función es mantener un escenario adecuado para que cada ciudadano/a pueda desarrollar al máximo su autonomía personal, sin interferencias de terceros ni, por supuesto, de las instituciones públicas. La cultura se observa como un asunto privado de los individuos que los poderes públicos han de limitarse a respetar y tutelar como parte de su ámbito de libertad. La segunda idea que está presente en todo el trabajo —en buena medida como consecuencia de la anterior— es la prevalencia casi absoluta de los valores occidentales a la hora de dar contenido a los derechos que configuran el modelo de protección de la diversidad, un modelo que, sin embargo, se presenta con aspiraciones de universalidad. Esto se confirma fácilmente si atendemos al papel de guardián del modo de vida occidental que ha asumido el Derecho penal español —como bien se desvela en estas páginas— con la tipificación expresa de ciertas conductas asociadas a los recientes movimientos migratorios que, sin restarles un ápice de gravedad, ya estaban suficientemente captadas en múltiples delitos comunes, de modo tal que su incorporación como figuras autónomas solo busca señalar a determinados grupos culturales como portadores de primitivismo o dominio patriarcal (así, la mutilación genital del art. 149.2 CP o los matrimonios forzados del 172 bis).
Prólogo
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Son este tipo de decisiones político-criminales las que permiten descubrir la trampa que oculta la pretendida neutralidad enarbolada por el pensamiento liberal como presupuesto de sus recetas de gestión de la diversidad. No puedo estar más de acuerdo con Fátima Cisneros cuando rechaza el modelo liberal —al menos en sus versiones más puras— porque detrás de esa falsa neutralidad se legitiman unas medidas que no hacen sino afianzar la cultura dominante, con la consecuente desvaloración de otras opciones culturales que conviven en un mismo espacio geográfico. Qué duda cabe que cuando están en juego los valores hegemónicos el Estado toma partido y adopta decisiones para sostenerlos —también a través del Derecho penal—. Lo que pasa es que como esos valores han sido elevados previamente al carácter de universales, sus soluciones ya no aparecen como reivindicaciones de un grupo social determinado (ni siquiera del mayoritario) sino como consagración del único prius valorativo reconocido como verdadero. Aquí es donde se genera la desigualdad que luego se manifiesta en forma de decisiones legislativas: mientras que los valores del grupo dominante se conciben y se construyen como universales; los de las minorías se presentan a la sociedad como reivindicaciones particulares, como demandas de reconocimiento. Un reconocimiento que incorpora ya el germen de la otredad, de lo distinto (por distante) de los valores impuestos por el poder hegemónico. Por eso, cuando se entra a fondo en el debate sobre la gestión de la diversidad es inevitable que surjan dudas sobre uno de los grandes baluartes del moderno Derecho internacional: los derechos humanos concebidos como un catálogo de validez universal. También en este aspecto es valiente el trabajo que tengo el gusto de prologar. Porque aquí no se elude este espinoso problema ni la autora rehúye la crítica a ese postulado generalmente concebido como intocable. Pero sería injusto identificar su crítica al universalismo con la negación de unos valores comunes a toda la humanidad sin los cuales solo puede aspirarse a la segregación y el aislamiento entre culturas propio del multiculturalismo extremo, una postura que igualmente se rechaza en esta obra. Como lúcidamente apunta Zizek, esta clase de multiculturalismo encierra, por muy paradójico que parezca, una especie de “racismo a distancia” en el que el “respeto” a las culturas particulares se realiza desde fuera, a distancia, sin asumir ningún compromiso con ellas, observándolas desde una atalaya que no hace más que “reafir-
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mar la propia superioridad”1. Nada más lejos de las pretensiones de este trabajo. Lo que se critica del universalismo es que encubre una visión eurocéntrica del mundo que, a partir de la autoafirmación de su superioridad moral, no permite la más mínima flexibilidad para llegar a acuerdos con otras culturas —en condiciones de igualdad— de cara a dar contenido a unos derechos llamados a erigirse nada menos que en base normativa de la convivencia mundial. Ni sus más fervientes defensores niegan que, en su génesis, los derechos humanos son un producto de occidente y que, por la misma razón, están impregnados del pensamiento liberal. De ahí que el relativismo posmoderno los considere el nuevo instrumento de colonización cultural tras la caída del imperialismo. Una crítica sin duda revisable ya que, a pesar de su vinculación axiológica con occidente, es indiscutible que cumplieron un papel fundamental precisamente en las últimas revoluciones anticoloniales2 y también han servido —y siguen sirviendo— para proteger a los más débiles frente a los abusos de los más fuertes, como sostiene Ferrajoli3. Pero nada de ello es contradictorio con el reclamo de flexibilización que se hace desde estas páginas, orientado a quitarles ese carácter cuasi sagrado que se ha impuesto desde la superioridad de los países hegemónicos para dar cabida a otras miradas y a otros valores culturales con el fin de construir un catálogo auténticamente universal de derechos humanos aceptables y aceptados por todos. Este es uno de los grandes presupuestos del diálogo intercultural que se propugna en este libro y que comparto como objetivo deseable para un futuro menos violento en el que decididamente queden atrás todas las formas de colonialismo, también el cultural. Seguramente ese diálogo intercultural podría proporcionar criterios razonables para dar respuesta desde el Derecho penal a los comportamientos culturalmente motivados. Se explica en esta obra que los países con un fuerte arraigo multicultural cuentan con medidas es-
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Zizek, Slavoj, en Jameson/Zizek, Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo, Buenos Aires, Paidós, 2005, pág. 172. Ignatieff, Michael, Los derechos humanos como política e idolatría, Barcelona, Paidós, 2003, pág. 32. Ferrajoli, Luiggi, Sobre los derechos fundamentales, en Cuestiones Constitucionales, julio-diciembre, Nº 15, UNAM, México, pág. 129.
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pecíficas para resolver este tipo de conflictos, generalmente en forma de eximentes o atenuantes de pena. Pero no es nuestro caso. El rápido incremento del fenómeno de la multiculturalidad en el Estado español ha provocado una cierta improvisación en las soluciones que se ensayan desde los tribunales, con el consiguiente riesgo de caer en un etnocentrismo criminalizador o, lo que es aún peor, en una mirada condescendiente y compasiva de quien observa al otro como un ser primitivo ayuno de principios morales. Sin desmerecer en absoluto los esfuerzos hechos desde la jurisprudencia por encontrar soluciones más o menos justas, es evidente la necesidad de un amplio debate dogmático y político criminal para encontrar respuestas bien fundamentadas y acordes con unos lineamientos claros de gestión de la diversidad que han de ser discutidos y acordados previamente. En la búsqueda de ese camino innovador, Fátima Cisneros apuesta por el reconocimiento futuro de un derecho constitucional a la identidad cultural, una herramienta que permitiría situar los conflictos que llegan al Derecho penal en el ámbito de la antijuridicidad, encomendando su solución al consolidado criterio de la ponderación de intereses que tan buenos resultados ha dado en otros temas igualmente complejos. Un proyecto ambicioso y muy esperanzador que no impide a la autora ensayar también algunas soluciones de lege lata. Y también aquí demuestra su arrojo intelectual al inclinarse por una versión ampliada del error de prohibición que va más allá de la falta de conocimiento en sentido cognitivo-psicológico para extender su alcance a situaciones en las que el sujeto no consigue interiorizar el contenido de la prohibición por ser ajeno a los valores en los que se ha socializado. Esta propuesta de dar cabida en nuestro derecho al error de comprensión culturalmente condicionado propuesto por Zaffaroni abre sin duda una vía interesante cuya aplicabilidad debería indagarse al menos para los supuestos más complejos en los que la conducta basada en pautas culturales atenta de forma directa contra bienes jurídicos de alto valor. Un caso paradigmático es el de la mutilación genital femenina que la autora aborda con merecida precaución. Parece claro que el ordenamiento jurídico no puede renunciar a la desaprobación de una conducta que atenta gravemente contra la integridad física de menores de edad por motivos vinculados, además, a la discriminación ancestral de las mujeres. Por eso el lugar adecuado para buscarle solución es el
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de la culpabilidad, dejando a salvo el correspondiente juicio de antijuridicidad. Pero el Derecho penal tampoco puede obviar que se trata de una tradición milenaria que tiene mucho de rito iniciático y garantía de aceptación y reconocimiento en su comunidad. Por eso, no es de descartar que para los progenitores de una menor, imbuidos de su cultura de origen, el imperativo de llevar a cabo esa práctica suponga una motivación más fuerte que la propia prohibición penal. Una idea que nos acerca a la inexigibilidad de otra conducta, si bien es sabido que esta vía está muy limitada en nuestro derecho positivo y requeriría, como mínimo, una eximente específica de pena que seguramente nadie estaría dispuesto a aceptar por dar vía libre a un tipo de prácticas que, por el contrario, hay que tender a erradicar. Como casi siempre que nos enfrentamos a problemas fuertemente cimentados en los valores comunitarios, está claro que su solución solo puede venir de la mano de una lenta y compleja tarea de revisión dentro de la propia cultura, en la línea en que trabajan desde hace años los movimientos de mujeres en África. Mientras tanto, y en la medida en que debemos tener una respuesta preparada para los casos que se nos presentan en nuestra sociedad, la propuesta de flexibilizar el contenido y alcance del error de prohibición que se propone en esta obra abre una vía sumamente sugerente que debería someterse a discusión. Todo cuanto he dicho hasta aquí pone de manifiesto que Fátima Cisneros ha decidido presentarse a la academia con un trabajo arriesgado. Ahora le toca juzgar a los lectores y lectoras. A mi solo me resta decir que me siento orgullosa de haberla acompañado en una tarea tan difícil como apasionante. Espero que la Universidad haga justicia a su valía intelectual y le permita desarrollar la exitosa carrera académica que sin duda se merece. Málaga, 14 de noviembre de 2017 Patricia Laurenzo Copello Catedrática de Derecho Penal