LA COMPETENCIA DEL JUEZ DEL CONCURSO EN MATERIAL LABORAL: UNA REVISIÓN CRÍTICA A LA LUZ DE LAS ÚLTIMAS REFORMAS LABORALES Y CONCURSALES
Juan Antonio Altés Tárrega
Valencia, 2013
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Índice Introducción ...................................................................................................
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I. La distribución de competencias entre el orden jurisdiccional social y el mercantil 1. Juicios declarativos pendientes y concurso de acreedores........................... 1.1. Intervención de la administración concursal en caso de suspensión de las facultades del deudor............................................................ 1.2. Intervención de la administración concursal en caso de intervención de las facultades del deudor..................................................... 2. Nuevos juicios declarativos........................................................................ 2.1. Procesos laborales que se tramitan ante el juez mercantil................ 2.1.1. Acciones derivadas de expedientes de regulación de empleo por suspensión o extinción del contrato o de reducción de temporal de jornada............................................. 2.1.2. Acciones derivadas de actuaciones empresariales en materia de modificación colectiva del contrato de trabajo..... 2.1.3. Juicios relativos al personal de alta dirección................... 2.1.4. Consecuencias de la admisión de la demanda por parte del Juez social................................................................... 2.2. Procesos laborales que continúan su tramitación ante el orden jurisdiccional social............................................................................ 2.3. Ejecuciones y apremios................................................................... 2.3.1. Nuevos juicios ejecutivos.................................................. 2.3.2. Ejecuciones laborales pendientes......................................
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II. El expediente concursal de regulación de empleo 1. Cuestiones de competencia........................................................................ 2. El alcance del precepto.............................................................................. 2.1. Las modificaciones contractuales.................................................... 2.1.1. El concepto de modificación sustancial de condiciones de trabajo: remisión al art. 41 ET......................................... 2.1.2. La inclusión de la movilidad funcional y la movilidad geográfica......................................................................... 2.2. La modificación de condiciones de trabajo pactadas en convenios colectivos estatutarios..................................................................... 2.3. Suspensiones y extinciones contractuales........................................ 2.4. La diferenciación entre actuaciones individuales y colectivas.......... 2.4.1. El factor numérico como criterio de distinción................. 2.4.2. Reglas adicionales para concretar el cómputo.................. 2.5. La acreditación causal..................................................................... 3. La iniciación del procedimiento.................................................................
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3.1. Sujetos legitimados......................................................................... 3.1.1. La legitimación del deudor concursado y la administración concursal.................................................................. 3.1.2. La legitimación de los trabajadores.................................. 3.2. Plazo para presentar la solicitud..................................................... 3.3. El contenido de la solicitud............................................................. 3.3.1. Las medidas solicitadas.................................................... 3.3.2. La exposición de las causas y su justificación................... 4. El periodo de consultas.............................................................................. 4.1. Sujetos que intervienen en el periodo de consultas.......................... 4.1.1. La actuación judicial........................................................ 4.1.2. El concursado................................................................... 4.1.3. Los representantes de los trabajadores............................. 4.1.4. La administración concursal............................................. 4.1.5. Otros sujetos que pueden participar en el periodo de consultas................................................................................ 4.2. La duración del periodo de consultas.............................................. 4.3. El periodo de negociación............................................................... 4.3.1. El contenido de la negociación......................................... 4.3.1.1. Los pactos sobre indemnizaciones................... 4.3.1.2. Los pactos sobre los créditos de los trabajadores................................................................... 4.3.2. La aprobación de los acuerdos y la eficacia de los mismos.................................................................................. 4.3.3. La amortización y la sustitución del periodo de consultas.................................................................................... 5. La resolución del expediente...................................................................... 5.1. El informe de la autoridad laboral.................................................. 5.2. El auto resolutorio.......................................................................... 6. Efectos del auto judicial que pone fin al expediente................................... 7. Las vías de impugnación judicial de las medidas adoptadas....................... 7.1. Los recursos frente al auto del juez mercantil.................................. 7.1.1. Los efectos del recurso sobre el auto judicial.................... 7.1.2. Algunas consideraciones sobre el recurso de suplicación.. 7.2. El incidente concursal.....................................................................
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III. Algunos supuestos específicos de expediente concursal 1. El expediente seguido por la acción resolutoria de los trabajadores........... 1.1. La atribución de competencia......................................................... 1.2. Régimen jurídico............................................................................. 1.3. Los denominados “despidos tácitos” por falta de ocupación efectiva y abono de salarios y su posible consideración a efectos del expediente colectivo por impago de salarios................................... 2. El cierre total o parcial de empresa............................................................
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IV. Contratos de personal de alta dirección 1. La actuación de la administración concursal en materia de suspensión y extinción del contrato del alto directivo..................................................... 1.1. La suspensión del contrato.............................................................. 1.2. La extinción del contrato del alto directivo..................................... 1.3. El importe de la indemnización....................................................... 2. Las actuaciones judiciales en materia de contratos de alta dirección.......... 2.1. La impugnación judicial de estas medidas....................................... 2.2. La moderación judicial de la indemnización por extinción del contrato................................................................................................ 2.3. La posibilidad de aplazar las indemnizaciones derivadas de la extinción............................................................................................ V. Bibliografía ........................................................................................
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Introducción La legislación concursal en España sufrió en el año 2003 un cambio sin precedentes. La clásica y tradicional normativa que regulaba las instituciones de la quiebra y la suspensión de pagos desapareció, y estos procedimientos se sustituyeron por uno nuevo denominado, de forma genérica, “concurso” que se superpone a todos y cada uno de los procesos concursales vigentes hasta entonces. Con la Ley Concursal 22/2003, de 9 de julio (en adelante LC), surgió un nuevo sistema concursal cuyas implicaciones se han extendido a otras muchas normas, entre ellas las laborales. Este sistema se ha sustentado sobre una nueva distribución competencial jurisdiccional que se atribuye a los juzgados de lo mercantil. En este sentido, el artículo 86 bis de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial (en adelante LOPJ), que fue añadido por la Ley Orgánica 8/2003, de 9 de julio, para dar cabida a este nuevo sistema de reparto competencial, determina las circunscripciones en las que se establece la existencia de estos juzgados, siendo la regla general que “en cada provincia, con jurisdicción en toda ella y sede en su capital, habrá uno o varios juzgados de lo mercantil”. Por su parte, el art. 86 ter.1 de la misma norma determina la competencia de los Juzgados de lo mercantil para conocer de “cuantas cuestiones se susciten en materia concursal, en los términos previstos en su Ley reguladora”. Pues bien, la competencia del juez de lo mercantil alcanza a materias, cuyo objeto había venido correspondiendo al juez de lo social; y —hasta la promulgación de la Ley 36/2011 ordenadora de la Jurisdicción Social (en adelante LJS), el Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral y la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral (en adelante LRML), que procedió a convalidar dicho Real Decreto-Ley— a determinados órganos administrativos con competencia laboral y al juez de lo contencioso-administrativo. Este cambio de escenario, provocado por la notable incidencia de la Ley Concursal en el ámbito laboral, no ha estado exento de problemas y, aunque algunos de ellos han sido corregidos por la aun reciente Ley 38/2011, de 10 de octubre, de reforma de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal —que, como ha señalado la doctrina ha tenido una incidencia intensa y extensa sobre los aspectos laborales de las empresas en concur-
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so1— otros problemas y otras dudas interpretativas siguen manteniéndose, como en las páginas que siguen se pone de relieve.
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Valdés Dal-Ré, F. (2012), “El régimen de adopción de medidas laborales en la empresa en situación de concurso”, Relaciones Laborales, nº 7, pág. 1/12.
I. La distribución de competencias entre el orden jurisdiccional social y el mercantil Es cierto que la atribución al juez que conoce de un proceso concursal de las cuestiones que se derivan o atañen a dicho proceso es un fenómeno típico del carácter universal que reviste dichos procedimientos. No obstante, la situación descrita en la LOPJ y en la LC va más allá de la acumulación de acciones que típicamente la habían caracterizado y ha venido a instaurar un verdadero principio de unidad de procedimiento en materia concursal. En consonancia con este principio la LJS establece como ámbito del orden jurisdiccional social las cuestiones litigiosas que se promuevan “entre empresarios y trabajadores como consecuencia del contrato de trabajo y del contrato de puesta a disposición, con la salvedad de lo dispuesto en la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal”; y, de la misma manera, la norma excluye de dicho ámbito competencial “las pretensiones cuyo conocimiento y decisión esté reservado por la Ley Concursal a la jurisdicción exclusiva y excluyente del juez del concurso” (art. 3.h LJS). En esta misma línea de respeto del principio de unidad, se establece como competencia funcional de los órganos jurisdiccionales del orden social por conexión la del “conocimiento y decisión de las cuestiones previas y prejudiciales no pertenecientes a dicho orden, que estén directamente relacionadas con las atribuidas al mismo, salvo lo previsto en el apartado 3 de este artículo y en la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal” (art. 4.1 LJS). Por último, el artículo 6.1 LJS, de acuerdo con el sentir de los anteriores preceptos, determina que “los Juzgados de lo Social conocerán en única instancia de todos los procesos atribuidos al orden jurisdiccional social, salvo lo dispuesto en los artículos 7, 8 y 9 de esta Ley y en la Ley Concursal”. Pero, ¿cuáles son los litigios excluye la Ley Concursal? Un primer esbozo de respuesta lo encontramos en el art. 86ter, apartado 1º de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial y, de forma específica en los artículos 8 y 9 de la Ley Concursal. En ellos la norma entiende que, entre otras cuestiones, la jurisdicción exclusiva y excluyente del juez del concurso alcanza a “las acciones sociales que tengan por objeto la extinción, modificación o suspensión colectivas de los contratos de trabajo en los que sea empleador el concursado, así como la suspensión o extinción
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de contratos de alta dirección, sin perjuicio de que cuando estas medidas supongan modificar las condiciones establecidas en convenio colectivo aplicable a estos contratos se requerirá el acuerdo de los representantes de los trabajadores” (art. 8.2 LC); y a “toda ejecución frente a los bienes y derechos de contenido patrimonial del concursado, cualquiera que sea el órgano que la hubiera ordenado”. Debe señalarse asimismo que, a tenor del art. 8.2 in fine LC y en consonancia con las últimas reformas introducidas en el Estatuto de los Trabajadores, “por suspensión colectiva se entienden las previstas en el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores, incluida la reducción temporal de la jornada ordinaria diaria de trabajo”. Hay que hacer notar, que, con carácter general, desde un punto de vista objetivo la competencia del juez no se refiere a un determinado tipo de proceso, sino a determinados procedimientos de dimensión colectiva que se instauran en la empresa con el fin de modificar, suspender y extinguir los contratos de trabajo y que, cuando no existe un concurso, se efectúan sin intervención judicial, aunque en algunos casos sí se produce una intervención administrativa —muy atenuada tras la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 3/2012 y la Ley 3/2012-. Se trata de los denominados expedientes de regulación de empleo, mediante los que las empresas intentan superar determinadas situaciones de ineficiencia empresarial. En cualquier caso, es notable la pérdida del poder de decisión del juez de lo social sobre materias típicas de su competencia, sobre todo en materia de ejecución, ya que, hasta la instauración de este nuevo régimen concursal la existencia de una quiebra o de una suspensión de pagos no impedía que las ejecuciones laborales se tramitasen ante el orden jurisdiccional social. No obstante, como luego se verá, cuando las resoluciones del juez mercantil en materia laboral sean impugnadas, la competencia corresponde de nuevo al orden jurisdiccional social. Serán, por tanto, los tribunales del orden social los que establezcan jurisprudencia sobre las materias laborales2. Así lo señala tanto el art. 6.d), estableciendo que las Salas de lo Social de los Tribunales de Justicia conocerán “de los recursos de suplicación contra los autos de los jueces de lo mercantil previstos en los artículos 64.8 197.8 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal”, como el art. 190.1 LJS, reiterando, de modo más genérico, que estos órganos judiciales “conocerán de los recursos de 2
García-Perrote Escartín, I. (2004), “Los efectos de la declaración del concurso sobre los contratos de trabajo y los convenios colectivos”, Actualidad Laboral nº 10, versión on line, pág. 9/12.
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suplicación que se interpongan contra las resoluciones dictadas por los Juzgados de lo Social de su circunscripción, así como contra los autos y sentencias que puedan dictar los Jueces de lo Mercantil que se encuentren en su circunscripción y que afecten al derecho laboral”. Si, como se ha señalado, al juez del concurso se le atribuye competencia sobre las cuestiones colectivas en materia de modificación, extinción o suspensión de los contratos de trabajo y, puesto que éstas no se canalizan por vía judicial, puede deducirse que las pretensiones judiciales del orden social no pasan a ser de la jurisdicción exclusiva y excluyente del juez del concurso, si bien podrán verse afectadas por las siguientes reglas en relación con los juicios declarativos pendientes, los nuevos juicios declarativos y las ejecuciones y apremios.
1. Juicios declarativos pendientes y concurso de acreedores Las regla básica para determinar el proceder judicial en relación con los juicios declarativos en curso de tramitación al tiempo de declararse el concurso se encuentra en el artículo 51.1 LC a cuyo tenor: “los juicios declarativos en que el deudor sea parte y que se encuentren en tramitación al momento de la declaración de concurso continuarán sustanciándose ante el mismo tribunal que estuviere conociendo de ellos hasta la firmeza de la sentencia”. En consecuencia la tramitación continúa en la modalidad procesal correspondiente de acuerdo con el objeto litigioso. Se incluye entre estas modalidades procesales el nuevo proceso monitorio regulado en el art. 101 LJS para canalizar las reclamaciones de cantidades vencidas, exigibles y de cuantía determinada de importe menor a 6000€, con el fin de agilizar su tramitación evitando la fase declarativa. No obstante si en este procedimiento el concursado se opone se seguirán los trámites del juicio declarativo que corresponda por la cuantía, hasta llegar a sentencia firme3. Además, hay que señalar que, por mor de la Ley 38/2011, de 10 de octubre, de reforma de la Ley Concursal, ha desaparecido del artículo 51 LC la excepción a esta regla, en base a la cual se acumulaban al concurso, tramitándose dentro de él, los juicios declarativos pendientes que por su objeto hubiesen sido de competencia del Juez del concurso, siempre que su resolución tuviera trascendencia para la formación del inventario o de 3
Preciado Domènech, C. H. (2012) “El nuevo procedimiento monitorio laboral”, Aranzadi Social, nº 11, versión on line, (Westlaw BIB 2012\296), pág. 14/28
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la lista de acreedores, lo cual simplifica mucho la instrumentalización del proceso. De todas maneras, pese a que no existe un cambio de jurisdicción, el procedimiento se va a ver afectado por la situación de concurso de la empresa, pues en estos casos se abre la posibilidad de intervención de los órganos del concurso, estando esta intervención modalizada en función de que las facultades del empresario‑deudor estén suspendidas o simplemente intervenidas.
1.1. Intervención de la administración concursal en caso de suspensión de las facultades del deudor Así, cuando se proceda a suspender las facultades de actuación del deudor en atención a lo previsto en el art. 40.3 LC, corresponderá a la administración del concurso representarle en estos litigios. Esta representación se encuentra regulada en el art. 51.2 LC, el cual señala que, en caso de suspensión de las facultades de administración y disposición del deudor, la administración concursal, en el ámbito de sus competencias, sustituirá a éste en los procedimientos judiciales en trámite, a cuyo efecto el Secretario judicial le concederá, una vez personada, un plazo de cinco días para que se instruya en las actuaciones, pero necesitará la autorización del Juez del concurso para desistir, allanarse, total o parcialmente, y transigir litigios. De la solicitud presentada por la administración concursal dará el Secretario judicial traslado al deudor en todo caso y a aquellas partes personadas en el concurso que el Juez estime deban ser oídas respecto de su objeto. Las costas impuestas a consecuencia del allanamiento o del desistimiento autorizadas tendrán la consideración de crédito concursal; en caso de transacción, se estará a lo pactado en materia de costas. En atención a este precepto pueden extraerse las siguientes reglas: a) Independientemente del momento procesal en el que se encuentre el juicio deberá remitirse escrito al juez, aportado fotocopia compulsada del auto que declara el concurso y de su nombramiento, solicitando que, desde dicho momento, se tenga como parte a la administración del concurso y le sean comunicadas todas las diligencias oportunas. b) La administración concursal, una vez personada en procedimiento laboral, goza de un plazo de cinco días para que se instruya en las actuaciones. c) En su labor de sustitución procesal de la persona del deudor la administración no tiene total dependencia, de manera que deter-
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minados actos sólo pueden llevarse a cabo bajo la supervisión del juez mercantil. Se trata del acto de desistimiento, el allanamiento total o parcial y el acto de transigir. En estos casos deberán seguirse las previsiones establecidas en el propio art. 51 y en el art. 188 LC: la administración solicitará la autorización por escrito al juez; el Secretario judicial dará traslado al deudor y a las partes que considere oportunas de dicha solicitud, concediéndoles un plazo, entre tres y diez días, para formular alegaciones, resolviendo mediante auto dentro de los cinco días siguientes al último vencimiento. Este auto sólo es recurrible en reposición. (art. 188 LC). De todas maneras, hay que tener en cuenta que, con las garantías oportunas, el deudor puede mantener en el proceso su representación y defensa de forma separada, aunque, en ningún caso, puede llevar a cabo las actuaciones procesales a las que se acaba de hacer referencia. En este sentido, el art. 51.2, párrafo segundo de la LC determina que, “no obstante, la sustitución no impedirá que el deudor mantenga su representación y defensa separada por medio de sus propios procurador y abogado, siempre que garantice, de forma suficiente ante el juez del concurso, que los gastos de su actuación procesal y, en su caso, la efectividad de la condena en costas no recaerán sobre la masa del concurso, sin que en ningún caso pueda realizar las actuaciones procesales que, conforme al párrafo anterior, corresponden a la administración concursal con autorización del juez”.
1.2. Intervención de la administración concursal en caso de intervención de las facultades del deudor Cuando las facultades del deudor sólo se hallen intervenidas, éste conserva la capacidad para actuar en juicio. No obstante, deberá contar con la autorización de la administración del concurso para desistir, allanarse total o parcialmente o transigir, si de estos actos pueden desprenderse consecuencias patrimoniales (art. 51.3 LC). Resulta extraño que, en relación con los mismos actos, en los casos de intervención de las facultades del deudor baste con la autorización de la administración concursal, cuando ésta, si actúa en sustitución del deudor —lo que a priori garantiza que las actuaciones sean más respetuosas con los fines del concurso— debe contar con la autorización del juez. A mi juicio, la autorización judicial sobre las actuaciones judiciales señaladas debería ser preceptiva también en caso de intervención. En cualquier caso, debe determinarse cuál es el grado de intervención judicial de la administración del concurso cuando el deudor conserva su
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capacidad procesal. ¿Se limita a la preceptiva autorización para allanarse o transigir o va más allá? En mi opinión, en caso de intervención, la administración está igualmente llamada a presentarse en el proceso laboral, sino en calidad de parte propiamente dicha, si, al menos, en calidad de tercero interesado con posibilidad de intervención. De hecho, la intervención procesal de la administración del concurso en los procesos laborales tiene especial relevancia, pues éstos casi siempre suelen tener un desenlace económico. Por ello, ya antes de la entrada en vigor de la Ley Concursal, se exigía la presencia de los interventores de la empresa en suspensión de pagos si del proceso podían derivarse desembolsos de cantidades dinerarias4.
2. Nuevos juicios declarativos Una vez iniciado el concurso, los jueces de lo social no podrán conocer de nuevos juicios declarativos, si se refieren a asuntos incluidos entre las competencias del juez del concurso. De esta manera, los órganos judiciales sociales “ante quienes se interponga demanda de la que deba conocer el juez del concurso de conformidad con lo previsto en esta Ley se abstendrán de conocer, previniendo a las partes que usen su derecho ante el juez del concurso” (art. 50.1 LC). Por tanto, aplicando esta regla los juicios declarativos que se interpongan cuando se haya abierto el concurso se tramitarán, de acuerdo con su objeto, bien ante el juez mercantil, bien ante el juez social.
2.1. Procesos laborales que se tramitan ante el juez mercantil Para determinar qué litigios provocan la asunción por el juez mercantil de la competencia en materia laboral debemos acudir al ya mencionado art. 8 de la norma concursal. Dicho artículo señala que las demandas sobre las que no puede conocer el juez social son las referidas a las modificaciones, suspensiones y extinciones colectivas del contrato; y las suspensiones y extinciones contractuales del personal de alta dirección. Además, tomando como base otros preceptos de la norma concursal tampoco serán competencia del juez social las acciones de resolución del contrato basadas en el art. 50.1.b ET cuando se inician con posterioridad a un expediente concursal de regulación de empleo (art. 64.10 LC); y la decisión sobre el cierre parcial o total de empresa (44.4 LC). 4
STS Social de 21 de octubre de 1985 y STS de 12 de noviembre de 1985.
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La aparente claridad normativa con que se expresa esta regla desaparece cuando se intenta su aplicación práctica, por lo que se hace necesario detallar qué es y qué no es competencia del juez social.
2.1.1. Acciones derivadas de expedientes de regulación de empleo por suspensión o extinción del contrato o de reducción de temporal de jornada En primer lugar, debe tenerse presente que los expedientes de regulación de empleo por suspensiones, reducciones de jornada y/o extinciones colectivas del contrato nunca fueron competencia del juez social, pues se tramitaban mediante un expediente de regulación de empleo ante la autoridad laboral competente, cuya existencia como tal hoy en día es dudosa, al desaparecer la capacidad resolutoria que los artículos 47 y 51 ET atribuían a estos órganos administrativos, aunque sigue existiendo un trámite administrativo mediante el cual se ejerce un control sobre el proceso. No obstante, el juez social sí tiene competencia para conocer de las acciones que puedan interponer los trabajadores frente a estas medidas (art. 47.1, párr. 7 ET y art. 138 LJS; y art. 51.6 ET y art. 124.13 LJS, en relación con los arts. 120 a 123 de la misma norma); así como como de la impugnación de la decisión empresarial sobre suspensión y reducción de jornada mediante la acción de conflicto colectivo, siempre y cuando afecte a un número de trabajadores suficiente en relación con la escala numérica establecida para el despido colectivo (art. 47.1, párr. 7 ET y arts. 153 y ss. LJS); y de la impugnación de la decisión empresarial extintiva (art. 51.6 ET y art. 124 LJS). Igualmente, es competencia de la jurisdicción social la impugnación del acuerdo alcanzado durante el periodo de consultas que lleva a cabo la autoridad laboral competente, por entender que existe fraude de ley, dolo coacción o abuso de derecho en su conclusión; o por entender que tiene por objeto la obtención indebida de prestaciones de desempleo por parte de los trabajadores (art. 47.1 párr. 4 y 5 y art. 51.6 ET). En consecuencia, la intervención judicial no autorizada a la que se refiere el art. 50.1 LC se produce en relación a los procedimientos judiciales a los que se acaba de hacer referencia cuando, tras la adopción de estas medidas, con o sin acuerdo, por parte de la empresa, se produce una situación de concurso, por lo que las acciones impugnatorias se interponen una vez iniciado el proceso concursal. En estos casos, las partes deberán impugnar, en primer lugar, ante el Juez del concurso y, posteriormente, tras la resolución recaída en el inci-
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dente concursal, podrán recurrir ante el órgano judicial laboral competente. A esta misma conclusión llegó la doctrina en relación con el desaparecido expediente administrativo de regulación de empleo, determinando que la resolución administrativa debía ser impugnada ante el juez del concurso y ésta, en recurso de suplicación, ante el órgano judicial social competente5. La misma solución se aplicaba si, tras la declaración del concurso, se producía la extinción colectiva de los contratos de trabajo, correspondiendo el conocimiento de la impugnación al juez de lo mercantil. Sin embargo, si en dicho periodo se produce una extinción individual y no se ha producido todavía la extinción colectiva o ni siquiera se ha producido la petición de tal extinción, el órgano competente seguirá siendo el del orden de lo Social6.
2.1.2. Acciones derivadas de actuaciones empresariales en materia de modificación colectiva del contrato de trabajo En segundo lugar, las decisiones empresariales sobre modificación colectiva de las condiciones de trabajo, en cualquiera de sus variantes (movilidad geográfica, modificación sustancial de condiciones de trabajo), aunque han de cumplir con determinados requisitos procedimentales, permanecen en la esfera del derecho privado, sin intervención judicial. Por su parte la administración laboral tampoco interviene en estos procesos. Tan sólo, el art. 40.2.c ET, en relación con los traslados colectivos, obliga a poner en conocimiento del órgano administrativo correspondiente la apertura del periodo de consultas y su finalización; y permite que dicho órgano, siempre que las consecuencias económicas o sociales de la medida así lo justifiquen, a ampliar el plazo de incorporación del trabajador a su nuevo destino, que el art. 40.1 ET fija en un mínimo de 30 días, paralizando de esta manera la efectividad del traslado, hasta un máximo de 6 meses. De hecho, como en el caso anterior, la intervención judicial sólo se produce si se impugnan las medidas adoptadas por la empresa por cualquiera de las vías posibles: individual (art. 40.1 y 41.3 ET) y colectiva (art. 40.2.c y 41.5 ET).
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Albiol Montesinos, I. (2004), Aspectos laborales de la Ley Concursal, Ed. Tirant lo Blanch, Valencia, pág. 56; Blasco Pellicer, A. (2007), Los procedimientos de regulación de empleo, Tirant lo Blanch, Valencia, pág. 410. STSJ País Vasco de 4 de septiembre de 2007, Rec. 1544/2007.
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En alguna resolución dictada por los juzgados mercantiles se ha manifestado en este sentido que “conviene precisar que el Juez del Concurso no ha venido a sustituir en estas competencias al juez de lo Social, ya que en la normativa del Estatuto de los Trabajadores, en el caso de las modificaciones de las condiciones de trabajo, la decisión corresponde al empresario (art. 41. ET), conociendo la jurisdicción social únicamente por vía de recurso…”7. Por tanto, la abstención del juez social sólo es posible, en puridad, en relación con la impugnación de las decisiones empresariales sobre modificación colectiva del contrato de trabajo cuando se impugnan dichas decisiones a través del procedimiento de conflicto colectivo; o bien se impugnan por parte de los trabajadores los efectos individuales de las mismas, cuando en el ínterin se ha iniciado un proceso concursal.
2.1.3. Juicios relativos al personal de alta dirección Como más adelante se pone de relieve, una vez iniciado el concurso, la administración del concurso puede decidir suspender e incluso extinguir los contratos del personal de alta dirección (art. 65.1 LC). En todos estos casos las impugnaciones judiciales se tramitan dentro del concurso, aunque el recurso frente a estas resoluciones sí corresponde al orden social. Por tanto, en primera instancia todos estos procedimientos se integran en el concurso y son competencia del Juez del concurso. Asimismo, otras acciones que pueden suscitarse con ocasión de una decisión suspensiva o extintiva del contrato en base al art. 65 LC, como las controversias sobre el importe de los salarios y las partidas que lo integran, la calificación del crédito del directivo o la reclamación del pago de la indemnización si no es satisfecha, también pueden ser objeto de conocimiento del Juez del concurso. En este sentido, la doctrina ha señalado que las dos primeras sólo podrán ser resueltas por el Juez mercantil como cuestión prejudicial, mientras que la última debe ser resuelta por el Juez mercantil por la vía del incidente concursal8. También podría ocurrir que se iniciara una acción judicial, una vez declarado el concurso, que tuviera como referencia una relación laboral especial de personal de alta dirección suspendida o finiquitada con an7 8
AJM de 22 de mayo de 2007, núm. 84/2007. Martínez Garrido, L. R. (2006), “La regulación procesal de los temas sociales en la legislación concursal” en AA. VV. (Directores Jesús Gullón Rodríguez y Emilio Palomo Balda) Aspectos laborales de la Ley concursal: especial referencia al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), CGPJ, Madrid, pág. 28.
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terioridad a dicha declaración. En este caso, como en los anteriores nos encontraríamos ante un nuevo juicio declarativo cuyo objeto es competencia del Juez del concurso, por lo que será éste quien deba resolver, devolviéndose la competencia al orden jurisdiccional social si se impugnan las resoluciones judiciales que resuelvan el conflicto.
2.1.4. Consecuencias de la admisión de la demanda por parte del Juez social En principio el Juez social debe analizar de oficio su competencia objetiva y si se da el caso, tras conceder audiencia previa a las partes y al Ministerio Fiscal, dictar un auto de inadmisión y prevenir “al demandante ante quién y cómo puede hacer uso de su derecho” (art. 5.1 LJS). Como puede ocurrir que el Juez social desconozca el dato del concurso y admita a trámite la demanda el art. 50.1, párrafo 2º LC señala que, “de admitirse a trámite las demandas, se ordenará el archivo de todo lo actuado, careciendo de validez las actuaciones que se hayan practicado”. Esta regla se concretará normalmente por el examen de la competencia objetiva de oficio por el Juez en el momento de dictar sentencia (art. 5.2 LJS); o a instancia de parte —normalmente el deudor o la administración concursal— mediante la presentación de la excepción de incompetencia (art. 85.2 LJS).
2.2. Procesos laborales que continúan su tramitación ante el orden jurisdiccional social Salvo las acciones judiciales señaladas con anterioridad, el resto de procesos laborales siguen su tramitación natural, conforme a las reglas establecidas en la Ley de Jurisdicción Social. Por tanto, con alguna salvedad, las acciones individuales y/o las plurales continúan siendo competencia del juez social9. No obstante, debe tenerse presente que determinados juicios laborales como los de reclamación de cantidad; o los juicios por despido, tanto los objetivos individuales, como los disciplinarios, cuando las indemnizaciones que puedan fijarse alcancen un valor considerable, no pueden desarrollarse de forma totalmente ajena al concurso. Por ello el art. 50.4 LC determina que los jueces del orden social “ante los que se ejerciten, con posterioridad a la declaración del concurso, accio9
STSJ País Vasco de 2 de marzo de 2010, Rec. Sup. núm. 3158/2009; y STSJ Extremadura de 27 de diciembre de 2011, Rec. Sup. núm. 579/2011 (Tol 288194).
la competencia del juez del concurso en …
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nes que pudieran tener trascendencia para el patrimonio del deudor emplazarán a la administración concursal y la tendrán como parte en defensa de la masa, si se personase” (art. 50.4 LC). Dicho esto conviene hacer alguna puntualización en relación con algunos procesos. Así: a) En primer lugar, debe señalarse que, en relación con los juicios por reclamación de cantidad, existe una especialidad cuando la empresa demandada se encuentre en situación de concurso, pues el art. 101 LJS impide que pueda iniciarse el procedimiento monitorio que dicha norma ha instaurado. Por tanto, si se presenta reclamación a través de este proceso frente a un empresario en situación de concurso el Secretario, al tratarse de un defecto insubsanable, dará cuenta al juez para que resuelva inadmitiéndolo (art. 101.b LJS). Ello obliga a tomar en consideración dos fechas distintas: la del auto que declara el concurso —debiendo indagar el Secretario a través de los Registros correspondientes si se ha efectuado dicha declaración—y la de entrada en el Decanato de los Juzgados Sociales de la petición monitoria10. Así, en caso de concurso, todas las reclamaciones de cantidad, independientemente del importe, se tramitarán a través del procedimiento ordinario y, una vez se ha obtenido su reconocimiento judicial, se pueden hacer valer por el trámite de reconocimiento de créditos del art. 86 LC11. b) También resulta singular el régimen jurídico de las acciones de resolución del contrato ex art. 50 ET que tengan base en la situación de concurso cuando se inicien tras la solicitud del concurso y se encuentres pendientes de resolución firme en el momento en que se inicia un expediente concursal de regulación de empleo, pues si bien son competencia del Juez social, quedan en suspenso hasta que adquiera firmeza el auto que pone fin a dicho expediente (art. 64.10 LC). c) Por último, en relación con la extinción del contrato de trabajo del personal de alta dirección debe señalarse que, pese a lo que pudiera parecer, aunque se tomen con posterioridad a la declaración del concurso, la impugnación de otras medidas extintivas distintas a las recogidas en el art. 65 LC se tramitará ante la jurisdicción social, mediante la oportuna acción de despido, como ocurre con el resto de acciones sociales indi-
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Preciado Domènech, C. H. (2012) “El nuevo procedimiento monitorio laboral”, Aranzadi Social, nº 11, versión on line, (Westlaw BIB 2012\296), págs. 13/28 y 20/28 AAP Barcelona de 13 de septiembre de 2011, núm. 142/2011.
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viduales12. La misma solución debe adoptarse en relación con el resto de acciones derivadas de otros elementos del contrato, que podrán estar relacionadas o no con una decisión extintiva de las recogidas en el Real Decreto 1382/1985, de 1 de agosto, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del personal de alta dirección —reclamaciones sobre salarios o indemnizaciones—, por lo que continuarán siendo competencia del orden jurisdiccional social13. La impugnación de las resoluciones recaídas en estos procesos se realizará ante los Juzgados de lo Social, teniendo en cuenta que, como en primera instancia, si se deduce que el resultado del juicio puede tener trascendencia patrimonial deberá ser emplazada como parte la administración14. Una vez las sentencias alcancen firmeza, el Juez del concurso queda vinculado por su contenido y deberá dar al pronunciamiento recaído en la jurisdicción social el tratamiento concursal oportuno (art. 53.1 LC).
2.3. Ejecuciones y apremios La asignación en exclusiva al Juez del concurso de la competencia en materia de ejecuciones se plasma en el art. 8.3 LC, el cual le atribuye la jurisdicción exclusiva y excluyente en “toda ejecución frente a los bienes y derechos de contenido patrimonial del concursado, cualquiera que sea el órgano que la hubiera ordenado”; y se desarrolla en el art. 55 LC en función de que estemos ante nuevos juicios ejecutivos o ejecuciones pendientes.
2.3.1. Nuevos juicios ejecutivos El art. 55.1 LC determina que, una vez declarado el concurso, “no podrán iniciarse ejecuciones singulares, judiciales o extrajudiciales, ni seguirse apremios administrativos o tributarios contra el patrimonio del deudor”. 12 13
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Montoya Medina, D. (2008), La extinción del contrato de trabajo del alto directivo, Thomson/Civitas, Pamplona, pág. 155 Fernández López, M. F. (2004), “Delimitación de competencias entre el Juez de lo mercantil y el Juez laboral en el seno de los procedimientos concursales: los problemas sumergidos de la Ley 22/2003, Concursal”, Revista de Derecho Social, nº 26, pág. 45; y Martínez Garrido, L. R. (2006), pág. 28 Altés Tárrega, J. A. (2005), “Los nuevos procesos derivados de la Ley Concursal” en AA. VV. (Dir. Ángel Blasco Pellicer) El proceso laboral, V. II, 1ª edición, Tirant lo Blanch, Valencia, pág. 1229.