homenajes & congresos
40 AÑOS DE CONSTITUCIÓN: UNA MIRADA AL FUTURO
homenajes & congresos
ÁNGEL RODRÍGUEZ
40 AÑOS DE CONSTITUCIÓN: UNA MIRADA AL FUTURO Coordinador
homenajes & congresos Se recogen aquí las actas del XVI Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España (ACE), celebrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga los días 26 y 27 de abril de 2018, bajo el lema «40 años de Constitución: una mirada al futuro». El Congreso conmemora los cuarenta años de vigencia ininterrumpida, por primera vez en España, de un texto constitucional democrático y garantizador de las libertades y analiza, con perspectiva de futuro y rigor crítico, los principales retos que nuestra vida constitucional afronta en su horizonte más inmediato.
Coordinador
ÁNGEL RODRÍGUEZ Autores
BENIGNO PENDÁS OSCAR ALZAGA VILLAAMIL PALOMA BIGLINO CAMPOS VÍCTOR FERRERES COMELLA JUAN MARÍA BILBAO UBILLOS AUGUSTO MARTÍN DE LA VEGA MARIAN AHUMADA ANDRÁS JAKAB GERARDO RUIZ-RICO RUIZ ANTONIO ARROYO GIL ENCARNACIÓN CARMONA CUENCA ÁNGEL GÓMEZ MONTORO MARÍA LUZ MARTÍNEZ ALARCÓN
homenajes & congresos
40 AÑOS DE CONSTITUCIÓN: UNA MIRADA AL FUTURO Actas del XVI Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
40 AÑOS DE CONSTITUCIÓN: UNA MIRADA AL FUTURO Actas del XVI Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España
ÁNGEL RODRÍGUEZ Coordinador Autores
BENIGNO PENDÁS OSCAR ALZAGA VILLAAMIL PALOMA BIGLINO CAMPOS VÍCTOR FERRERES COMELLA JUAN MARÍA BILBAO UBILLOS AUGUSTO MARTÍN DE LA VEGA MARIAN AHUMADA ANDRÁS JAKAB GERARDO RUIZ-RICO RUIZ ANTONIO ARROYO GIL ENCARNACIÓN CARMONA CUENCA ÁNGEL GÓMEZ MONTORO MARÍA LUZ MARTÍNEZ ALARCÓN
tirant lo blanch Valencia, 2019
Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Ángel Rodríguez y otros
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-633-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice Prólogo................................................................................................................ 9 Ángel Rodríguez
CONVERSACIÓN: LA CONSTITUCIÓN DE 1978 EN PERSPECTIVA Presentación........................................................................................................ 15 Benigno Pendás
Intervención........................................................................................................ 17 Óscar Alzaga Villaamil
Intervención........................................................................................................ 33 Paloma Biglino Campos
Intervención........................................................................................................ 51 Víctor Ferreres Comella
MESA 1. LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN SERIO Presentación........................................................................................................ 61 Ángel Rodríguez
Ponente............................................................................................................... 65 Juan María Bilbao Ubillos
Discussant............................................................................................................ 113 Augusto Martín de la Vega
MESA 2. GLOBAL CONSTITUTIONALISM. TRENDS AND CHALLENGES Presentación........................................................................................................ 153 Marian Ahumada Ruiz
Ponente............................................................................................................... 157 András Jakab
8
Índice
MESA 3. LA CRISIS DEL MODELO TERRITORIAL Presentación........................................................................................................ 185 Gerardo Ruiz-Rico Ruiz
Discussant............................................................................................................ 189 Antonio Arroyo Gil
MESA 4. LA OBSOLESCENCIA DE LOS DERECHOS Presentación........................................................................................................ 217 Encarnación Carmona Cuenca
Ponente............................................................................................................... 223 Ángel J. Gómez Montoro
Discussant............................................................................................................ 255 María Luz Martínez Alarcón
Prólogo ÁNGEL RODRÍGUEZ
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Málaga
El XVI Congreso de la Asociación de Constitucionalistas de España (ACE) tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga los días 26 y 27 de abril de 2018. La historia de sus congresos refleja, en buena medida, la propia historia de la ACE, que, desde su fundación, ha sido fiel al compromiso de organizar todos los años un congreso general. El Congreso no sólo ha sido uno de los cauces para dar cumplimiento al mandato de sus estatutos, que le encomienda organizar periódicamente seminarios o jornadas, sino que, con el tiempo, se ha convertido en el acto más importante de la ACE, con la triple vertiente que suelen tener este tipo de eventos: albergar en su seno la celebración de la Asamblea General ordinaria de la asociación, servir de lugar de encuentro de los cada vez más numerosos socios (al de Málaga asistieron más de 200, además de una decena de invitados y representantes de otras asociaciones extranjeras similares a la nuestra) y erigirse en foro de debate científico sobre aspectos cruciales de nuestra disciplina académica. Por su naturaleza de encuentro anual, todos los congresos de la ACE han dado cuenta, en una u otra medida, de los más importantes acontecimientos constitucionales del momento en el que se han celebrado, centrándose por lo general en un determinado aspecto temático de especial relevancia para nuestra disciplina. Algunos, además, han incorporado la conmemoración de una efeméride o un aniversario como tema del propio congreso. Así, el de Madrid (2009) se dedicó al trigésimo aniversario de la Constitución de 1978, el de Cádiz (2012) al bicentenario de la Constitución de 1812 y el de Bilbao (2016) a los treinta años de la adhesión de España a la Unión Europea. En esta misma línea, el Congreso de Málaga se convocó bajo el lema “40 años de Constitución: una mirada al futuro”. La ACE se unió de este modo a las conmemoraciones del cuadragésimo aniversario de la Constitución Española que se extendieron por todo el país a lo largo de 2018. El objetivo del Congreso, sin embargo, fue concitar un punto de equilibrio entre la lógica satisfacción que nos produjo que, por primera vez en la convulsa historia de nuestro país, se pudieran celebrar cuarenta años de vigencia
10
Ángel Rodríguez
ininterrumpida de un texto constitucional democrático y garantizador de las libertades, y la preocupación por no eludir en nuestros debates una aproximación crítica a los trascendentales retos que nuestra vida constitucional afrontaba en su horizonte más inmediato. La distribución de los trabajos respondió a este equilibrio entre pasado y porvenir, respetando la estructura de una sesión plenaria y varias mesas sectoriales simultáneas, que tradicionalmente han venido teniendo los congresos de nuestra asociación, pero introduciendo al tiempo algunas novedades en la misma. Así, a diferencia de ediciones anteriores, el Congreso no se inició con unas “ponencias generales” sino con una “conversación”, que, en un tono más coloquial (y con un escenario más informal), giró en torno a “La Constitución de 1978 en perspectiva”. En ella intervinieron los profesores Óscar Alzaga, Paloma Biglino y Víctor Ferreres, actuando de moderador el profesor Benigno Pendás. Siguiendo en este punto la tradición, el Congreso continuó con cuatro mesas sectoriales, celebradas simultáneamente, dedicadas, respectivamente, a la reforma constitucional, los derechos constitucionales, el modelo territorial y el constitucionalismo global. Los títulos elegidos para las mesas apuntaban también a la voluntad del Congreso de resaltar determinados aspectos de cada uno de estos bloques temáticos: de la reforma, la necesidad de abordarla con rigor (“la reforma constitucional en serio”); de los derechos, la preocupación por un sistema constitucional de derechos que podría haberse quedado anticuado (“la obsolescencia de los derechos”); de la constitución territorial, el momento de crisis en el que se encontraba nuestro Estado autonómico (“la crisis del modelo territorial”); y del constitucionalismo global, una mesa que (he aquí otra novedad) se desarrolló en inglés, la necesidad de precisar metodológicamente sus tendencias y retos actuales (“global constitutionalism: trends and challenges”). Cada una de las mesas contó con sólo dos intervinientes, un ponente y contraponente (discussant, en la terminología del Congreso), además de un coordinador que hizo las veces de moderador entre ambos y con los autores de las comunicaciones presentadas a cada una de ellas. Actuaron de ponentes, respectivamente, los profesores Juan María Bilbao, András Jakab, Xavier Arbós y Ángel Gómez Montoro; de discussants, Augusto Martín de la Vega, María Lucía Amaral, Antonio Arroyo Gil y María Luz Martínez Alarcón; y de coordinadores, además de quien esto suscribe, Marian Ahumada, Gerardo Ruiz-Rico y Encarnación Carmona. En las presentaciones a cada una de las mesas sectoriales, redactada por el correspondiente
Prólogo
11
coordinador, puede encontrarse una síntesis de los debates que se suscitaron en cada caso. Es de resaltar también el elevado número de comunicaciones, casi cuarenta, que se presentaron a las mesas del Congreso. Como viene ocurriendo desde hace ya unos años, las comunicaciones no se recogen en el libro de Actas. A partir de esta edición, sin embargo, sus textos pueden consultarse en el sitio del Congreso, que permanece alojado en la web de la ACE. El Congreso contó también con actividades académicas paralelas, que aunque no son formalmente parte del mismo, se encuentran ya plenamente integradas en la práctica de nestras reuniones anuales. En primer lugar, la jornada del grupo de innovación docente que, desde el Congreso de Valencia (2006), se celebra la mañana anterior a su inicio, y que en esta ocasión se dedicó a “El derecho constitucional en práctica: experiencias docentes”. La sesión, bajo la coordinación de Carmen Montesinos, contó con ponencias de Germán Teruel, Víctor Vázquez y Silvia Romboli, y concitó la participación, entre comunicantes y asistentes, de 80 congresistas. Además, con ocasión del Congreso se celebraron encuentros de los proyectos de investigación “Democracia y solidaridad en las integraciones económicas” (IP José Luis García Guerrero y María Luz Martínez Alarcón), “España ante Europa: retos nacionales en materia de derechos humanos” (IP Francisco Javier Matia) y “La anatomía de la justicia constitucional europea” (IP Luis Gordillo); y de los grupos de trabajo de la ACE “jóvenes constitucionalistas” (coordinado por Pablo Sánchez-Molina) y “La reforma de la Constitución vista por las constitucionalistas” (coordinado por Blanca Rodríguez Ruiz y Ana Carmona). El Congreso fue posible gracias a la labor entusiasta de los compañeros del Área de Derecho Constitucional de la UMA que formaron parte del comité organizador, cuyos nombres sería injusto omitir: Rafael Naranjo, María del Mar Navas, María Dolores Cabello, Isabella Lopresti, Pablo Sánchez-Molina, Gaspar González Represa y José Carlos Nieto, ayudados por un no menos entusiasta grupo de estudiantes. Y no hubiera podido llevarse a cabo sin la ayuda de un buen número de patrocinadores, encabezados de nuevo, como viene siendo la norma, por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, y entre los que se encontraron la propia Universidad de Málaga, su Facultad de Derecho y su Fundación General, el Parlamento de Andalucía, la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía y la Fundación Unicaja. Gracias también a los compañeros de la ACE de otras universidades que organizaron los congresos anteriores, cuyos consejos y
12
Ángel Rodríguez
advertencias nos fueron muy útiles antes y después de tomar la decisión de embarcarnos en la empresa. Para los miembros de la ACE que profesamos en la Universidad de Málaga fue una gran satisfacción organizar en nuestra Facultad de Derecho el Congreso del cuadragésimo aniversario de la Constitución. En su nombre, mi agradecimiento a la Junta Directiva y al Presidente de la Asociación por la deferencia que tuvieron con nosotros al designar nuestra universidad y nuestra ciudad como lugar de encuentro de los constitucionalistas españoles.
CONVERSACIÓN: LA CONSTITUCIÓN DE 1978 EN PERSPECTIVA
Presentación BENIGNO PENDÁS
Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales
Es un placer y un honor actuar como moderador de esta “conversación”, a cargo de tres ilustres constitucionalistas, los profesores Alzaga, Biglino y Farreres. Como académico y como Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales felicito muy sinceramente a la ACE por haber organizado este congreso y por prestar especial atención a los 40 años de Constitución que celebramos en este 2018. Agradezco también, cómo no, la hospitalidad de la Universidad de Málaga, donde cuento con muchos y buenos amigos y colegas. Cuarenta años desde la aprobación de la mejor Constitución de la historia de España es una fecha “redonda”, muy apropiada en estos tiempos, donde los aniversarios sirven de pretexto para hacer balance y plantear nuevas perspectivas. Es notorio que la España constitucional ha sido un éxito. También lo es que nos enfrentamos a un desafío acaso sorprendente en su condición radical (secesión, independencia, ruptura), pero latente durante todo este periodo. Empiezo por el debate territorial, porque, no nos engañemos, es realmente el único problema “existencial” (en el sentido de Carl Schmitt) al que nos enfrentamos. Nuestra mentalidad académica, con su dosis imprescindible de rigor y equilibrio, nos induce a repartir las responsabilidades y a formular propuestas, algunas muy ambiciosas y siempre bienintencionadas, de naturaleza federal y, a veces, confederal. Es evidente que todos hemos cometido errores. Pero también lo es que quienes rompen las reglas del juego son los nacionalistas radicales, a quienes se permite con toda naturalidad hablar en nombre de Cataluña, como si fueran la encarnación de las esencias históricas que (felizmente) no existen en las sociedades abiertas del siglo XXI. Para los juristas, resultan especialmente inaceptable que se pretenda amparar el derecho de secesión en el principio democrático, cuando sabemos muy bien (como profesores y como ciudadanos) que Constitución es democracia. Cuando alguien pretende quebrar la soberanía nacional única, es decir, el poder constituyente del pueblo español, solo cabe responder con firmeza en defensa del orden constitucional, por muy lamentable que sea (que lo es) tener que aplicar las previsiones del artículo 155 o, si así lo determina la jurisdicción competente, el Código Penal.
16
Conversación: la Constitución de 1978 en perspectiva
Sea como fuere, el Estado de las Autonomías es muy mejorable desde el punto de vista de su funcionamiento. La distribución de competencias resulta confusa y el Tribunal Constitucional ha hecho lo posible por clarificarla, pero no le podemos exigir que haga milagros. Los mecanismos de coordinación no están a la altura de la complejidad del modelo, empezando por el Senado y continuando con la Conferencia de Presidentes o la mayoría de las Conferencias sectoriales. En fin, políticos y expertos se quejan de forma unánime sobre la financiación. Por vocación y por sentido de la responsabilidad, los constitucionalistas españoles están llamados a ofrecer respuestas eficaces a estos problemas, y así viene sucediendo, con enfoques razonables y bien articulados. Me parece justo decir que tenemos una gran doctrina constitucionalista porque tenemos una gran Constitución. Pero, si somos realistas, no basta una reforma del Estado autonómico, ni siquiera en vía federal o federalizante, cuando se plantea un desafío frontal al principio irrenunciable de la soberanía nacional del pueblo español. Aunque a veces no lo parezca, hay otros temas, además de la organización territorial. Se van a plantear en esta mesa redonda, con un criterio flexible y abierto, como es propio de un congreso académico de esta naturaleza. Hay que hablar de derechos fundamentales, los de siempre y los de nuevo cuño. El procedimiento de investidura nos ha dejado algunas dudas en la presente legislatura, cuya experiencia conviene tener en cuenta de cara al futuro. El Tribunal Constitucional es siempre motivo de análisis para el estudioso del Derecho Constitucional y aquí, una vez más, encontraremos en la doctrina el estudio y la crítica de las sentencias más relevantes. Termino ya con mi función de moderador. Al cumplir los 40 años, la Constitución de 1978 demuestra sus muchas virtudes y deja entrever sus defectos, como es propio de toda obra humana. En todo caso, es el momento de rendir homenaje a los protagonistas de aquella Transición modélica de la dictadura a la democracia y de dejar constancia de nuestra admiración y afecto a quienes, desde ideologías y enfoques muy diferentes, contribuyeron al establecimiento de un genuino Estado Constitucional en España.
Intervención ÓSCAR ALZAGA VILLAAMIL
Catedrático emérito de Derecho Constitucional Universidad Nacional a Distancia (UNED)
1. INTERVENCIÓN EN LA PRIMERA FASE DEL DEBATE Expondré brevemente por qué muchos, que en 1976 éramos jóvenes comprometidos con la oposición democrática, aunque con preocupaciones, apostamos por apoyar la fórmula jurídico-política de la transición. La veíamos como la tercera de las tres posibilidades que existían entonces. La primera era el continuismo de las leyes e instituciones políticas entonces vigentes, tesis sostenida por quienes creían que, como dijera Otto Koellreutter “Era eterno lo que se edificaba después de una guerra victoriosa”. Pero no cabía ni más escalada en la represión, ni seguir más tiempo fuera de la Comunidad Económica Europea. La segunda era la ruptura, es decir, la discontinuidad absoluta con la legalidad del 18 de julio, para abrir un periodo constituyente desde cero, probablemente bajo el influjo de la experiencia de 1931. Vía que aún defendían algunos opositores al franquismo desde el exilio. Pero ello implicaba optar por una fuente de legitimación que no sería considerada válida por la parte de la población aun afecta al Régimen. Por ello pensábamos que la dialéctica reacción/revolución, que permite insertar en un continuo unidimensional buena parte de la historia política española, no era superable ni por vía continuista, ni a través de una ruptura, pues ambas acarrearían infelizmente la marginación de amplios sectores de la ciudadanía. La tercera vía, por la que discurriría la Transición, nos parecía más integradora. Se trataba de aunar, de un lado, la legitimidad formal de las Leyes Fundamentales entonces vigentes, válida para un sector de la población, entre el que yo no me encontraba, pero que aún era significativo. A tal fin se respetaría el procedimiento de reforma previsto en el artículo 10 de la Ley de Sucesión, que ya se había puesto en práctica con motivo de la aprobación de la Ley Orgánica del Estado de 1967, que derogó o modificó veintitrés disposiciones de varias Leyes Fundamentales, con el respaldo de un referéndum.
18
Conversación: la Constitución de 1978 en perspectiva
Y, por cierto, esta vía para pasar a una auténtica democracia había sido propuesta en el editorial de una revista democristiana y europeísta en mayo de 1972 —Discusión y Convivencia—, que sufrió por este motivo un secuestro y una sanción a su director, que fue objeto de un recurso contenciosoadministrativo redactado por mi modesta persona, asumido plenamente por sentencia unánime —y de innegable vocación europeísta— de la Sala Tercera del Tribunal Supremo de fecha del 26 de noviembre de 1975, seis días después de fallecer Franco. La Sala, en vez de los seis meses habituales en estos casos, esperó, durante más de dos años, a la muerte del dictador, para aceptar nuestro recurso que había gustado mucho al ponente, Rafael de Mendizábal. No se publicó en el BOE, pero su texto fue notificado al Gobierno, en el que era Ministro Secretario General del Movimiento Adolfo Suárez. Y facilitamos copias a los demás gobiernos europeos. Aquí tengo el texto de esta sentencia que abrió el camino “de la ley a la ley, pasando por la ley”. Por esa senda se gesta la Ley para la Reforma Política, en la oscuridad del vientre materno del Régimen y sin diálogo con la oposición democrática. Y se enerva la posibilidad de impugnación formal de la Transición por los adictos al Régimen. Quedaba por solventar que tampoco cupiese su impugnación por el Partido Comunista. Este, desde los sucesos de Praga en 1968, en que había discrepado de Moscú, se había convertido en eurocomunista y propenso a su plena integración en una dinámica política a la europea, siguiendo el modelo de sus correligionarios italianos y franceses. Otro tanto ocurrió con el Partido Comunista alemán, que consecuentemente había sido legalizado aquel mismo año. En 1968 ningún partido comunista era ilegal en la Comunidad Europea. Como pensábamos que la Transición solo gozaría de legitimidad democrática si desembocaba en elecciones generales libres para unas Cortes Constituyentes en que estuviese representada toda la pluralidad de nuestra sociedad, la legalización del PCE era imprescindible. Y la exigimos con tenacidad. Ante las resistencias con que tropezamos, para forzar la legalización del PCE, los cuadros de la oposición pedimos y obtuvimos el apoyo firme de todos los gobiernos europeos. Una semana después del entierro de Franco, el Consejo de Europa cursó invitación formal a representantes de todas las fuerzas políticas de la oposición, incluido el PCE, y a una delegación del Régimen a dialogar el día 16 de diciembre en su sede. Y Von Hassel, Presidente de la Unión Cristianodemócrata Europea y Vicepresidente del Bundestag, tras reunirse con nosotros en Madrid, a su vuelta a Bonn, hizo unas sonadas declaraciones
40 años de Constitución: una mirada al futuro
19
el 29 de enero de 1976 exigiendo la legalización del PCE para su participación en las primeras elecciones españolas. Otro tanto hicieron varios líderes socialistas europeos y el Secretario General de la Internacional liberal, Richard Moore, declaró en Madrid el 3 de marzo de 1976 que los comunistas estaban presentes en el Parlamento Europeo por lo que para ingresar en la Comunidad no servía una democracia a la española, en la terminología que había utilizado semanas antes el Presidente Arias Navarro. El ciclo de este se agotó. Y llegaría el presidente Suárez al que sólo le quedaba margen para escenificar a su gusto la legalización del Partido Comunista. Así el proceso de la Transición tuvo dos fases: en la primera —Ley para la Reforma Política— solo estuvieron presentes las élites del Régimen saliente. Y en la segunda, que formalmente se inicia con la convocatoria el 15 de abril de 1977 de elecciones generales, participan ya todas las fuerzas políticas. Pero en la primera etapa hubo dos singularidades: La primera en la Disposición Transitoria Primera de la Ley para la Reforma Política, que facultó al Gobierno a dictar la normativa electoral con sólo unos criterios marco sobre nuestro bicameralismo, emitidos unilateralmente por las últimas Cortes del Régimen. Allí se estableció, con rango de Ley Fundamental, que la circunscripción electoral será la provincia, teniendo el Congreso trescientos cincuenta diputados, para lo que el Gobierno fijaría un número mínimo inicial de diputados por cada provincia. Y la Cámara Alta doscientos siete senadores a razón de cuatro por provincia y uno más por cada provincia insular, dos por Ceuta y dos por Melilla, elegido conforme a criterios de escrutinio mayoritario. A lo que se añadía que por el Gobierno “se aplicarán dispositivos correctores para evitar fragmentaciones inconvenientes de la Cámara, a cuyo efecto se fijarán porcentajes mínimos de sufragios para acceder al Congreso”. Y, mencionemos, como segunda peculiaridad, el referéndum que hubo de sancionar aquella Ley con rango de Fundamental. Esta consulta se celebró con arreglo a la normativa dictada en 1966, para celebrar el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado de 1967. En aquella ocasión, la falta de campaña y de garantías de recuento la habíamos denunciado mediante cientos de cartas iguales, que el 30 de noviembre los cuadros de la oposición dirigimos al Vicepresidente Carrero, muy difundidas en la prensa extranjera, que calificó aquello de pucherazo. Respecto de dicho referéndum del 15 de diciembre de 1976, Salvador Sánchez Terán cuenta en sus memorias como Gobernador Civil de Barcelona, que en reunión preparatoria un dirigente de la organización provincial del Movimiento, le dijo: No se preocupe “lo haremos como siempre”.
20
Conversación: la Constitución de 1978 en perspectiva
Y así se hizo en casi toda España. Pero la oposición democrática sólo nos abstuvimos de participar sin denunciar la falta de garantías. Ahora bien, días después, la prensa recogió los posicionamientos que el profesor Tierno Galván y otros líderes opositores efectuaron sobre su abstención en tal consulta, aunque sin llegar a impugnarla. Y se enviaron a la Moncloa mensajes muy precisos de que no se iría a las elecciones generales con una normativa electoral de corte franquista. Varios dirigentes de la oposición exigieron la asunción de las garantías propuestas en 1974 en un Anteproyecto de Ley Electoral, que habíamos redactado democristianos y socialistas. Lo acabo de publicar hace pocos meses en un volumen recopilatorio de estudios míos, titulado “Sociedad democrática y Constitución, estudios y cabos sueltos”. El R.D. de 18 de marzo de 1977 —elaborado por el Gobierno, sin diálogo con la oposición— recogió prácticamente las garantías electorales demandadas. Pero, como acabamos de exponer, el sistema electoral se había diseñado unilateralmente por las últimas Cortes del Régimen que apagaba las luces, para dar paso a una transición condicionada por las decisiones unilaterales, que acabamos de mencionar, de la Ley para la Reforma Política. De esta predeterminación de la composición de las Cámaras y de la fórmula electoral, que según creo, es lo más discutible de la Transición, hablaremos en este coloquio más adelante, si el tiempo nos lo permite.
2. INTERVENCIÓN EN LA SEGUNDA FASE DEL DEBATE Para hablar de nuestra fórmula de representación electoral en el Congreso y en el Senado, empezaré por recordar que en una Conferencia que pronuncié en el Club Siglo XXI en enero de 1977, tras referirme a las dudas publicadas de un líder de la oposición sobre que los procuradores de aquellas Cortes se hiciesen el “hara-kiri” votando la Ley para la Reforma Política, sostuve que aquellos padres de la patria habían sorprendido con su voto afirmativo, que no era una proeza que pudiera recordarnos la del Barón de Münchaussen, que se elevaba en el aire tirando de sus propios cabellos. Ese voto afirmativo —continué diciendo— se explicaba por el llamado por politólogos “principio de seguridad mutua”. En efecto, un sector de la Ciencia Política norteamericana pregonaba, con la vista puesta en América Latina, que un tránsito de estas características era factible si se garantizaba no ya el acceso al proceso decisorio estatal por parte de la oposición, hasta ese momento marginada, sino la confortabilidad en la nueva situación de quienes venían monopolizando el poder, haciéndoles perder miedo al