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Manuel Alcaraz Ramos


JFK MANUEL ALCARAZ RAMOS Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante

tirant lo b anch Valencia, 2005


Copyright ® 2005 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la Colección:

JAVIER DE LUCAS Catedrático de Filosofía del Derecho

© MANUEL ALCARAZ RAMOS

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPOSITO LEGAL: I.S.B.N.: 84 - 8456 - 328 - 6


A Olga


el gran enemigo de la verdad, muy a menudo, no es la mentira (‌) sino el mito� (J. F. Kennedy)


Índice

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Índice

Presentación .............................................................................. Ficha Técnica ............................................................................. Sinopsis ......................................................................................

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Capítulo 1 ENSAYO DE APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA SOSPECHA El destino de un Presidente ...................................................... Mil días y muchas dudas ........................................................... La construcción de la sospecha ................................................ Los actores disponibles ............................................................. El héroe ................................................................................ Oswald y Ruby ..................................................................... Anticastristas ........................................................................ La mafia ................................................................................ Los secretos aparatos del estado ......................................... La investigación oficial y sus desdichas ................................... El buen ciudadano Garrison entra en escena .......................... Un apunte biográfico ........................................................... La investigación del magnicidio ......................................... Las preguntas persistentes ........................................................ Penúltima conclusión ................................................................

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Capítulo 2 JFK: DE LA IDEOLOGÍA DE LA SOSPECHA A LA IDEOLOGÍA DE LA VERDAD Contar una historia. Reconstruir un rompecabezas ............... Los pedazos del recuerdo .................................................... El uso del color .................................................................... Una música para la leyenda ................................................ La elección de los protagonistas ......................................... La recreación de la verdad ..................................................

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Índice La recuperación de la inocencia o la vergüenza de ser americano .......................................................................................... Los ajustes de cuentas del ciudadano Stone ...................... Así comienza la acción y la vergüenza ............................... La construcción del héroe ......................................................... Un héroe contra el sistema .................................................. Garrison: Justicia, Derecho y moral ................................... La deconstrucción del culpable oficial ............................... La familia: realidad y continuidad ...................................... Los ayudantes: la compañía en la soledad ......................... La síntesis: El Señor X y el golpe de Estado ............................ Un extraño personaje ........................................................... La tesis del golpe de Estado ................................................ Glosas a la teoría del golpe de Estado ................................ El juicio ...................................................................................... Algunas precisiones jurídicas .............................................. Palabra de héroe .................................................................. Un final sin final ........................................................................

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Bibliografía ................................................................................

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Presentación

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Presentación

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uando tenía cinco años, una noche, mientras esperaba escuchar en la radio el episodio semanal de «Matilde, Perico y Periquín», las emisiones se cortaron y una voz anunció el asesinato del Presidente Kennedy. Es el primer recuerdo concreto que guardo de la radio. El primero que tengo de la televisión también es fúnebre y casi coetáneo: el entierro de Juan XXIII. Por lo visto, mi encuentro con los medios audiovisuales estaba marcado por la desaparición de los mitos de los sesenta. Y también recuerdo que los mayores comentaban el asesinato de Dallas y que en aquella negra España nadie dudaba de que alguien se había beneficiado de la inesperada, trágica, muerte. Así, mi padre, aplicando una lógica irrefutable, opinó que Johnson, el nuevo Presidente, algo tenía que ver… Y algún vecino empezó a coleccionar fotografías del asesinato. Después el interés pasó, aunque, a veces, algún eco sobre la «Comisión Warren» y otras cuestiones conexas, llegaba hasta aquí. Años después fui redactor y, efímeramente, Director de la re-

vista de mi colegio que se llamaba «Nueva Frontera». Al principio, lo reconozco, ignoraba la procedencia de tal título. Hasta que un profesor me lo explicó. A mí me pareció muy bien esa referencia kennedyana, aunque, francamente, la revista poco tenía que ver con los discursos del Presidente. Pero es que por entonces, a principios de los años setenta, sin más preguntas, Kennedy estaba perfectamente integrado en un laico panteón de buenas personas, a veces mártires por causas nobles. Allí, en un sosegado ambiente de clase media, convivían en amigable compañía John y Robert Kennedy, Martín Luther King, Juan XXIII o el Doctor Schweitzer. Que, poco a poco, encontrara acogida Ché Guevara y hasta Ho Chi Min, todo ello al compás de Dylan, no nos pareció mayormente equívoco. Kennedy, de alguna manera, era un modelo de algo. No hubiera podido precisar de qué, pero ahí estaba. Con el Generalísimo a punto de profesar en el Valle de los Caídos, un amigo, bastante mayor que yo, vino a poner las cosas en su sitio cuando me aclaró algunos

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aspectos de la política norteamericana. Creo que me costó un poco asumir la relación de Kennedy con palabras como «imperialismo» o «guerra». Pero, como tantas cuestiones en esa época, la cosa ya no tenía remedio. Afortunadamente. A veces, luego, seguí con cierta afición noticias y volúmenes sobre la época kennedyana. Reconozco una cierta fascinación por la estructura del poder imperial y por lo mucho de ambiguo que hay en la familia Kennedy. Quizá por ello, la forma de su muerte es una manera trágicamente estupenda de encontrar un cierto sentido a la ambigüedad de una época. Es una metáfora inobjetable. Si yo, desde aquí, anudo a tantos recuerdos y sensaciones el magnicidio de Dallas, es fácil imaginar lo que representó —y aún representa— para el pueblo norteamericano: el cataclismo político quedó unido en muchas mentes a quiebra de sueños, esperanzas y seguridades. El paso del tiempo no hizo sino reforzar ese carácter de límite de tiempos, de raya de sangre y luto en la Historia. La Culpa, como fantasma colectivo, se alzó y persiguió. Fijar con rotundidad el rostro de un culpable se convirtió en necesidad perentoria plantada en mitad de los prodigios, deslumbrantes y turbios, de una época de transformaciones y sospechas.

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Sólo desde la política no se entiende la conmoción. Como trataré de mostrar, será preciso bucear por la cultura en su más amplio significado para entender el alcance de lo ocurrido. Y aún siguen, porque, ante cada crisis o aniversario, EE.UU. se plantea la misma disyuntiva: o el hecho que marcó juventud y cambio fue muerte sin sentido, y entonces la memoria pesa insoportablemente, o tiene el sentido preciso que le atribuyeron los asesinos, y entonces hay que saber quiénes fueron los auténticos asesinos. Cuando vi JFK me pareció, sencillamente, una buena película: deslumbrante, con interpretaciones magníficas, ágil y, si puede decirse así, divertida. Aunque sabía que no tenía porqué participar de la tesis exacta mantenida, me pareció que ésta era sólida o que, al menos, yo no tenía ninguna razón para dudar de ella. Aunque, claro, carecía de información suficiente para intentar siquiera ese tipo e interpretaciones alternativas. Tampoco la lectura del libro en que se inspiró la película —que, por contraste, me pareció plúmbeo— sirvió para definir mejor mis ideas. Recuerdo que me fascinó especialmente el alegato final del Fiscal Garrison en el juicio y la ideología bienintencionada que destilaba. De alguna manera ese discurso daba una coherencia a todo


Presentación

lidad de Stone para dar consistencia a su proyecto. Con lo dicho queda patente, claro, que esa admiración estética es perfectamente compatible con lo que considero abundantes inconsistencias ideológicas y con preguntas sin respuesta sobre la algunas visiones históricas subyacentes en toda la película. Y no es la menor de las tergiversaciones el uso vacuo y lateral que se hace de lo jurídico. A examinar todo esto se dedica este ensayo.

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lo contemplado en la pantalla hasta ese momento. Sólo más tarde comprendí que ese ajustado engarce ocultaba fisuras. Pero esas fisuras requirieron de ver, con los años, más veces JFK, y de hacerlo con un espíritu más prevenido. Mi admiración por su planteamiento formal no sólo sigue incólume, sino que, en la medida en que he podido desentrañar sus intenciones y darme de bruces con sus contradicciones, he podido apreciar mejor lo complicado del intento y la habi-


Ficha técnica

JFK

Ficha Técnica

JFK (Caso Abierto) 1991 EE.UU./Francia Director: Oliver Stone Actores: Kevin Costner, Kevin Bacon, Tommy Lee Jones, Laurie Metcalf, Gary Oldman, Beata Pozniak, Michael Rooker, Walter Matthau, Jack Lemmon, Jay O. Sanders, Sissy Spacek, Brian Doyle-Mrray, Gary Brubbs, Wayne Knight, Jo Anderson, Vicent d’Onofrio, Pruitt Taylor Vince, Joe Pesci, Donald Shuterland Productores: A. Kitman Ho y Oliver Stone Guión: Oliver Stone y Zachary Sklar (A partir de obras de Jim Marrs y Jim Garrison) Fotografía: Robert Richardson Música: John Williams Montaje: Joe Hutshing y Pietro Scalia Premios Óscar: Obtenidos: Fotografía y Montaje Otras nominaciones: Director, Actor de Reparto (Tommy Lee Jones), Banda sonora original, Guión adaptado y Sonido.

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Ficha técnica

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Sinopsis

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ras producirse el asesinato del Presidente Kennedy en Dallas, el Fiscal Garrison, en Nueva Orleáns, abre unas indagaciones preliminares, pues recibe noticias del comportamiento extraño de algunos ciudadanos. Tras que el «Informe Warren» afirmará que Oswald fue el magnicida solitario, Garrison decide reabrir el caso, convencido de que el crimen fue el fruto de

una amplia conjura dirigida esencialmente por aparatos de inteligencia y espionaje de EE.UU. Para demostrarlo incriminará a Sahw, prominente hombre de negocios al que considera al servicio de la CIA y partícipe, aunque en una escala pequeña, del asesinato. La película narra la investigación para demostrar sus hipótesis hasta el momento del juicio.

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Ensayo de aproximación histórica a la sospecha

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Capítulo 1

Ensayo de aproximación histórica a la sospecha

«Ha mucho tiempo, padres conscriptos, que andamos entre estos riesgos de conjuraciones y acechanzas; pero no sé por qué fatalidad todas estas antiguas maldades, todos estos inveterados furores y atrevimientos han llegado a sazón en nuestro consulado; y si de tantos conspiradores solamente suprimimos éste, acaso nos veamos libres por algún tiempo de estos cuidados y temores; pero el peligro continuará, porque está dentro de las venas y de las entrañas de la República» (Cicerón. «Primera catilinaria»)

El destino de un Presidente Parece ocioso intentar aquí una aproximación a la biografía de John Fitzgerald Kennedy*; en general es de sobra conocida y hay numerosos libros dedicados a glosar su vida y su obra, aunque algunos de sus aspectos estén todavía en una zona de penumbra. Amado, ensalzado, pero, también, como JFK muestra, vituperado por una minoría, sus perfiles políticos se mezclan con aspectos íntimos —sus tintes heroicos durante la Guerra Mundial, sus do-

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lencias, sus agitadas experiencias sexuales, el glamour de su esposa…— hasta el punto de que es difícil, en algunas ocasiones, establecer una frontera diáfana entre ambos. Por otra parte, su mandato — los míticos mil días— contempló la obligación de enfrentarse a situaciones complejísimas, siendo, quizá, la mayor de ellas la «crisis de los misiles». Pero, al mismo tiempo, las propuestas más o menos evanescentes y presenta-

Para evitar confusiones y aligerar el texto, cuando nos refiramos al Presidente hablaremos de Kennedy, mientras que las iniciales JFK las utilizaremos para referirnos a la película.

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