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La autoría en Derecho penal Carlos Martínez-Buján Pérez

Carlos Martínez-Buján Pérez

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La autoría en Derecho penal Un estudio a la luz de la concepción significativa (y del Código penal español)

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En este libro se analiza la institución de la autoría a partir de las premisas de una de las más recientes formulaciones de la teoría jurídica del delito, esto es, la denominada concepción “significativa” de la acción, elaborada primigeniamente por VIVES ANTÓN, que comporta extraer unas consecuencias que en buena medida se apartan de las obtenidas por la doctrina dominante. Ahora bien, respetando los postulados básicos de dicha concepción, lo que se pretende asimismo en este libro es pergeñar un concepto de autoría (así como de autoría mediata y coautoría) que tenga acomodo en el Código penal español y que permita obtener unas consecuencias político-criminales satisfactorias.


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Héctor Olasolo Alonso

Owen Fiss

Luciano Parejo Alfonso

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda) Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA AUTORÍA EN DERECHO PENAL Un estudio a la luz de la concepción significativa (y del Código penal español)

Carlos Martínez-Buján Pérez Catedrático de Derecho penal Universidad de A Coruña

tirant lo blanch Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Carlos Martínez-Buján Pérez

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia Telfs.: 96/361 00 48 - 50 Fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-609-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color

Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Dedicado a Tomรกs S. Vives Antรณn, el autor mediato de este libro


Índice PRÓLOGO DE TOMÁS S. VIVES ANTÓN................................................. 13 PRÓLOGO DEL AUTOR.............................................................................. 17

I. CARACTERIZACIÓN GENERAL: REALIZACIÓN/EJECUCIÓN (OBJETIVA Y POSITIVA) DEL SIGNIFICADO ESPECÍFICO DEL HECHO 1.1. 1.2.

Introducción: autoría y concepción significativa de la acción........ 23 El punto de partida: la perspectiva objetivo-formal. Realización/ ejecución del hecho. Identificación entre autoría y (al menos) tentativa.............................................................................................. 26 1.3. En particular: el contenido del tipo de acción de la tentativa........ 38 1.4. El rechazo de las perspectivas estrictamente materiales: dominio del hecho, pertenencia, competencia.............................................. 46 1.5. Un concepto puramente objetivo..................................................... 54 1.6. La acogida del criterio de la accesoriedad mínima objetiva........... 62 1.7. La posibilidad de acoger criterios adicionales materiales. Referencia a la teoría de la determinación objetiva y positiva del hecho.... 66 1.8. Autoría y significado específico del hecho....................................... 74 1.9. La realización del significado del hecho en los delitos de omisión..... 85 1.10. El caso particular de los delitos de infracción de deber.................. 97 1.11. Los criterios (o referencias) materiales legales del CP español para la caracterización de la autoría......................................................... 102

II. CONCEPTO LÓGICO-GRAMATICAL Y CONCEPTO PERSONAL DE AUTOR. A LA VEZ: AUTORÍA E IMPUTACIÓN OBJETIVA 2.1.

El concepto lógico-gramatical de autor no incluye la infracción de la norma personal de conducta y se circunscribe a la infracción del deber objetivo general (conforme al criterio de la predecibilidad general)....................................................................................... 107 2.1.1. Autoría lógico-gramatical e imputación objetiva en sentido estricto.................................................................................... 107 2.1.2. Las acciones absolutamente inadecuadas............................ 114 2.1.3. Los cursos causales irregulares............................................. 118 2.1.4. El favorecimiento de una autopuesta en peligro aceptada o consentida por la propia víctima....................................... 119 2.1.5. Los criterios del fin de protección (o evitación) de la norma y del riesgo permitido..................................................... 121 2.1.6. El error objetivamente invencible sobre el tipo.................. 126


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2.2.

Índice

2.1.7. Peculiaridades de los delitos de omisión impropia............. 126 2.1.8. Recapitulación....................................................................... 128 El ulterior concepto de autoría vinculado a la ilicitud: autoría dolosa o imprudente (en su caso, de un hecho ilícito). La previsibilidad objetivo-subjetiva......................................................................... 129 2.2.1. Una imputación personal (objetivo-) subjetiva................... 129 2.2.2. Los casos de peligrosidad mínima........................................ 131 2.2.3. Los casos de comportamiento alternativo conforme a Derecho....................................................................................... 138 2.2.4. Los casos de disminución del riesgo.................................... 141 2.2.5. Los casos de la causa sustitutoria.......................................... 144 2.2.6. Los casos de ausencia de previsibilidad (objetivo-subjetiva) de la realización de los elementos objetivos: error personal o subjetivo sobre el tipo......................................................... 145

III. LA AUTORÍA MEDIATA 3.1. 3.2.

3.3.

Caracterización del autor mediato................................................... 147 Caracterización del instrumento...................................................... 157 3.2.1. El instrumento siempre realiza el sustrato material del tipo de acción y puede llegar a realizar el propio tipo de acción y ser autor en sentido lógico-gramatical............................... 157 3.2.2. Requisitos que deben concurrir en el instrumento............ 170 3.2.2.1. Una premisa restrictiva: debe ser irresponsable penalmente. Los casos comúnmente admitidos......... 170 3.2.2.2. El caso de los aparatos organizados de poder (y de las organizaciones empresariales)........................... 185 3.2.2.3. Los casos de inimputabilidad.................................. 203 3.2.2.4. Los casos de ausencia de culpabilidad.................... 207 3.2.2.5. Los casos de ausencia de punibilidad..................... 214 Consideraciones político-criminales a la luz de la concepción significativa. Su repercusión sobre casos controvertidos..................... 216 3.3.1. La posibilidad de castigar como partícipe a la persona de atrás........................................................................................ 216 3.3.2. El caso del sedicente “instrumento doloso sin intención”.. 218 3.3.3. Límites. Casos en los que no es posible admitir la autoría mediata................................................................................... 226 3.3.3.1. Delitos especiales...................................................... 228 3.3.3.2. Delitos de propia mano........................................... 234 3.3.3.3. Delitos con modalidades tasadas o limitadas de acción............................................................................ 239 3.3.3.4. Delitos imprudentes realizados por la persona de delante...................................................................... 241 3.3.3.5. Delitos de omisión.................................................... 242 3.3.4. El caso del sedicente “instrumento doloso no cualificado”.. 246


Índice

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IV. LA COAUTORÍA 4.1.

Caracterización. El concepto lógico-gramatical de coautoría: corealización o co-ejecución (del significado específico del hecho) y mutuo acuerdo................................................................................... 261 4.1.1. El elemento objetivo: co-realización o co-ejecución de todos los intervinientes............................................................. 262 4.1.1.1. Cada interviniente debe realizar una tentativa: la solución individual. Los casos de coautoría aparente y coautoría supuesta....................................... 262 4.1.1.2. El momento del comienzo de la tentativa para cada coautor............................................................. 269 4.1.1.2.1. Delitos meramente resultativos, delitos de propia mano y delitos con varias acciones típicas.......................................... 269 4.1.1.2.2. Los casos de coautoría alternativa........ 279 4.1.1.2.3. Los casos de coautoría aditiva............... 280 4.1.1.2.4. Los casos de actuaciones en grupo....... 285 4.1.1.2.5. Los casos de decisiones adoptadas en el seno de los órganos colegiados......... 286 4.1.2. El elemento subjetivo: mutuo acuerdo................................ 296 4.1.3. Recapitulación desde la perspectiva de la concepción significativa................................................................................. 308 4.2. Su regulación en el art. 28 del CP español: la inexistencia de una “cooperación ejecutiva”..................................................................... 313 4.3. El rechazo del criterio del dominio funcional del hecho............... 319 4.4. Concepto personal de coautoría: coautoría dolosa e imprudente... 330 4.5. Limitaciones a la coautoría............................................................... 335

Bibliografía..................................................................................................... 341


Prólogo de Tomás S. Vives Antón Unas (pocas) palabras previas Carlos Martínez-Buján me cita al principio de su trabajo como autor mediato del mismo. He de rechazar ese apelativo, por cuanto le deja como una especie de instrumento a mi servicio y nada más injusto, y, aunque no niego que hemos tenido un intercambio intelectual, he de decir que las ideas y los impulsos para escribirlas han pasado de un lado a otro, tanto de él a mí como de mí a él. Por eso no me extenderé mucho: este es, para mí, un gran trabajo y, precisamente por ello, no necesita un gran prólogo. Para comprobar que eso ha sido y sigue siendo así, basta hacer un breve recorrido bibliográfico por nuestras respectivas publicaciones. Desde luego, no voy a hacerlo aquí, pues están al alcance de cualquiera, pero quiero comenzar estas palabras previas indicando que, aunque en múltiples ocasiones me he ocupado de los problemas relativos a la autoría, tras la formulación de la que se ha llamado concepción significativa de la acción, ni siquiera he intentado llevar a cabo un tratamiento tan completo y sistemático como el que se ofrece en este trabajo por parte del doctor Martínez-Buján. Yo me he limitado a señalar algunas contradicciones de las concepciones mayoritarias y algunos principios por los que debe regirse la exposición de la materia. Y no he ido más allá porque no me he encontrado con ánimos para llevar a cabo una tarea tan ardua y comprometida. En cada uno de los temas de los que he tratado se produce un fenómeno peculiar, a saber: que la doctrina mayoritariamente aceptada y calificada de científica desdeña la idea elemental de que la ley dice lo que dicen sus palabras, de modo que la interpretación científica de la ley dice a menudo cosas ajenas al texto de la ley. En consecuencia, no se limita a interpretar sino que, ilegítimamente, crea: hasta tal punto eso es así que algunos lo proclaman de modo expreso, y en consecuencia defienden la legitimidad de la dogmática sobre la base de su mayor racionalidad, es decir,


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Tomás S. Vives Antón

sobre la base de su superioridad intelectual sobre las leyes; pero aquí no se trata de lo que sea más perfecto conceptualmente, sino de lo que avale con su autoridad constitucional el poder legislativo y esa no es una tarea fácil pues requiere enfrentarse con una multitud de malentendidos. Esa tarea debe acompañar necesariamente a toda reflexión acerca de la autoría pues en esa institución se juega esencialmente el destino del reo en el juicio penal y en ella, desde luego, se concretan esencialmente las exigencias del principio de legalidad, exigencias que responden a los requerimientos de certeza y de proporcionalidad, a los que deben atenerse las leyes penales por razones de justicia acogidas en la Constitución. El trabajo de la que Kant denominaba “razón polémica” es por lo tanto esencial y no puede desarrollarse meramente a la altura de los principios sino que debe alcanzar el detalle de los hechos: es preciso, por tanto, bajar a la arena de la discusión, como aquí se hace. Muy pocas formulaciones dogmáticas se atienen a esos principios. A menudo se produce un conflicto entre “la ciencia” y la Constitución. Ese conflicto es difícil de evitar cuando se profesa una concepción de la llamada dogmática, que le otorga un estatus parecido al de las ciencias de la naturaleza. Pero, si se examina la cuestión con la profundidad con la que el doctor Martínez-Buján lo hace, se pone de manifiesto que el problema no es científico, sino que se trata —nada más y nada menos— de determinar el sentido de las palabras de la ley en el contexto en que se pronuncian. Y eso no es, en absoluto, ninguna clase de ciencia: la aptitud para entender el lenguaje requiere, en primer término, la voluntad de hacerlo; además, la consiguiente humildad necesaria para llevar a cabo solamente interpretaciones sometidas a límites (el límite de los textos y el de las prácticas aplicativas necesarias para darles sentido), y, finalmente, el respeto a los principios y valores constitucionales por encima de cualquier otra cosa, pues ellos son los únicos dogmas que están por encima de las leyes ordinarias. En el trabajo de Carlos Martínez-Buján, al respeto de todas esas exigencias se une una especial perspicacia para analizar los con-


Prólogo de Tomás S. Vives Antón

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ceptos y un conocimiento profundo de la jurisprudencia y de las dogmáticas existentes, de modo que el lector encontrará en él una dogmática que ha renunciado a sus complejos y a las pretensiones de infalibilidad que de ellos derivan, ofreciendo, sencillamente, una auténtica lección de Derecho. Tomás S. Vives Antón Catedrático de Derecho penal Universidad de Valencia


Prólogo del autor En este libro se analiza la institución de la autoría en Derecho penal a partir de las premisas de una de las más recientes formulaciones de la teoría jurídica del delito, esto es, la denominada concepción “significativa” de la acción, elaborada primigeniamente por TOMÁS S. VIVES ANTÓN, que comporta extraer unas consecuencias que en diversos aspectos se apartan de las obtenidas por la doctrina dominante. Ahora bien, respetando los postulados básicos de dicha concepción, lo que se pretende asimismo en este trabajo es ofrecer una caracterización de la autoría que tenga acomodo en el Código penal español y que permita obtener unas consecuencias político-criminales satisfactorias. El presente estudio debe entenderse, pues, ante todo, como un desarrollo de las ideas de VIVES en la construcción de un nuevo sistema jurídico-penal y, en concreto en lo que a mí concierne, como una continuación de tres trabajos anteriores: el primero de ellos (Los elementos subjetivos del tipo de acción. Un estudio a la luz de la concepción significativa de la acción), fue publicado en la Revista teoría & derecho, 13/2013 (págs. 233-279) y en la Revista Justiça e sistema Criminal (Brasil), v.5-nº9, 2013 (págs. 9-75), y los otros dos aparecieron publicados en sendas monografías en esta misma editorial: El contenido de la antijuridicidad (Un estudio a partir de la concepción significativa del delito), Valencia 2013 y El error en la teoría jurídica del delito (Un estudio a la luz de la concepción significativa), Valencia 2017. Ciertamente, algunas ideas fundamentales sobre la autoría habían sido ya esbozadas en mi libro Derecho penal económico y de la empresa (Parte general), Ed. Tirant lo blanch, Valencia 2007, cuya última edición, la 5ª, fue publicada en el año 2016. Ello no obstante, en determinados aspectos dichas ideas se matizan o reformulan, y, por supuesto, se desarrollan ampliamente, ahora en el presente libro, en virtud de lo cual las posibles contradicciones (implícitas o incluso explícitas) entre ambos textos deben ser resueltas otorgando preferencia a lo que a continuación se expone.


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Carlos Martínez-Buján Pérez

La novedosa orientación metodológica de este libro justifica que me haya aventurado a adentrarme en una de las materias más estudiadas (y más complejas) en la disciplina del Derecho penal, sobre la cual, a buen seguro, nada verdaderamente original podría haber escrito de no haber partido de las premisas que ofrece la concepción significativa. Y de ahí que, por ello mismo, la bibliografía no sea exhaustiva: de hecho, un lector mínimamente iniciado en el tema podrá comprobar que hay un predominio de aquellas referencias bibliográficas que, a la vista del concreto problema que se analiza, se orientan en una línea próxima a la que aquí se preconiza. Con todo, ello no implica que se omita toda referencia a las principales elaboraciones que se han llevado a cabo a partir de otras concepciones sistemáticas sobre la teoría jurídica del delito; de ahí que, a lo largo de la exposición de la materia, se vaya dando cuenta de las construcciones más relevantes, entablando un diálogo con ellas y en particular exponiendo las coincidencias o las discrepancias que en cada caso existan. Expresado de forma muy resumida, las ideas fundamentales sobre las que se construye la caracterización de la autoría en el presente trabajo (explicadas en el capítulo I del libro) se asientan en el postulado primordial de que el concepto de autoría debe ser vinculado, ante todo, al plano más básico, esto es, al plano lógico (no valorativo) de la determinación de quién lleva a cabo el hecho definido en un tipo penal, que es lo único que es susceptible de hacerse: en otras palabras, se trata de un problema que, en el seno de la teoría jurídica del delito, va vinculado exclusivamente a la acción (en suma, un concepto lógico-gramatical de autor). Este postulado aparece inequívocamente plasmado en el Código penal español, que (a diferencia de otros Códigos) distingue entre un concepto de autoría concebida como realización del tipo penal y un concepto de responsabilidad a título de autor. De lo anterior se desprende que el punto de partida (idea rectora) para la determinación del concepto de autor únicamente puede venir dado por una perspectiva objetivo-formal, que se caracteriza por delimitar la autoría a partir del significado del verbo típico (o, en su caso, verbos típicos) y que es la que también adopta inequívocamente en la actualidad el legislador español en


Prólogo del autor

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su definición de autor en el párrafo primero del art. 28 CP, en el que se indica que la conducta propia del autor es realizar el hecho. Sentada esa idea rectora, es preciso tener en cuenta que, conforme al presupuesto metodológico de la concepción significativa, el lenguaje no posee un fundamento que determine el significado, en virtud de lo cual lo que da sentido a los signos lingüísticos que utilizamos es el uso que hacemos de ellos y no los conceptos e ideas que a través de ellos se expresan, los cuales son, por tanto, un producto del uso del lenguaje y no un fundamento de ese uso. Se comprenderá entonces que el camino adecuado para fijar el significado de los términos típicos, y, por ende, para establecer quién realiza en cada caso la acción típica, es atender al uso del lenguaje en los casos (o tipos de casos) concretos, y no a través de la búsqueda de un sedicente término general o elemento común a todos los posibles significados (un pretendido concepto general material de autor, en el supuesto que nos ocupa), dado que con este último método se incurre en el error de abandonar como irrelevantes los casos concretos, que son los únicos que pueden ayudar a comprender el uso del término general. Por otra parte, el verbo realizar debe entenderse como equivalente al verbo ejecutar, en el sentido que sirve para caracterizar a la tentativa a tenor del art. 16 CP, entendimiento que, obviamente, aportará criterios materiales adicionales que posibilitarán restringir el concepto de autor. Se produce, así, una superposición parcial entre la problemática de la autoría y la de la tentativa, desde el momento en que existe una identificación entre realización del hecho y actos ejecutivos en sentido estricto. En otras palabras, el concepto lógico-gramatical de autor presupone la realización de una acción objetivamente constitutiva de —cuando menos— una tentativa, sin que ello exija la comprobación de la infracción de la norma personal de conducta. Por tanto, el concepto de autor que se deriva de la concepción significativa, aparte de ser un concepto básicamente formal, es además, pues, un concepto puramente objetivo. En efecto, en su caracterización más básica, la autoría es un elemento del tipo de acción, que se inscribe en la primera pretensión de validez de la norma


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penal, la pretensión de relevancia, y que, por tanto, no incluye entre sus elementos el dolo y la imprudencia, habida cuenta de que estos quedan incardinados en la antijuridicidad formal, correspondiente a otra pretensión diferente de validez de la norma penal, la pretensión de ilicitud. Se trata, pues, de un concepto común a delitos dolosos e imprudentes, lo cual incidirá en una nueva comprensión de la imputación objetiva, obligando a distinguir entre una imputación objetiva en sentido estricto (vinculada al concepto lógico gramatical de autor y a la pretensión de relevancia) y una imputación objetivo-subjetiva (vinculada al concepto personal de autor y a la pretensión de ilicitud), distinción que se examina en el capítulo II. Ello no obstante, lo que sí pertenece al tipo de acción de la tentativa es la intención de consumar el hecho típico, puesto que este elemento subjetivo no se identifica con el dolo sino que es un genuino elemento definitorio del propio tipo de acción, que pertenece a la pretensión de relevancia. Eso sí, cuestión ulterior será decidir el instante preciso en el que comienza dicha ejecución, a cuyo efecto la concepción significativa se opone a la existencia de un concepto unitario general de ejecución, porque tampoco hay un género común al que pertenezcan las diversas conductas mediante las que puedan materializarse los distintos tipos y porque además cada tipo puede ser realizado de muchas maneras; además, como queda dicho, el tipo penal no sólo ofrece una dimensión fáctica, sino una dimensión valorativa (ofensividad), de tal modo que, para realizarlo, no basta con ejecutar un hecho natural, que se adapte a la imagen externa ofrecida por la ley, sino que es necesario, a la vez, llevar a cabo el desvalor propio del delito de que se trate. Así las cosas, al partir de un concepto básicamente formal y objetivo, anclado en la idea rectora de la “realización típica”, se obtiene la conclusión de que la caracterización de la autoría que aquí se propone resulta incompatible ya, de entrada, con cualquier perspectiva de carácter estricta o constitutivamente material, como sucede, en particular, con todas las tesis que se inscriben en la idea del dominio del hecho (o ideas afines, como la de la pertenen-


Prólogo del autor

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cia del delito) y, por descontado, con las tesis que se fundamentan en la idea de la competencia (o dominio competencial del hecho). Por lo demás, sentado el concepto restrictivo objetivo-formal de autor, hay que resaltar la ulterior novedad que encierra la concepción significativa a la hora de determinar cuál es el criterio de accesoriedad cualitativa que va anudado a ella: la norma que sirve de referencia para el castigo de la participación (así como para las actuaciones defensivas de terceros y para la imposición de medidas de seguridad) es la norma que refleja la antijuridicidad material, o sea, la realización de un tipo de acción materialmente u objetivamente antijurídico, sin que deba tomarse en consideración la infracción de la norma personal de conducta (que se integra en la pretensión de ilicitud o antijuridicidad formal). Y, con relación a este aspecto, debo llamar la atención acerca de la trascendental diferencia que existe entre la sistemática que ofrece la concepción significativa y la que han venido proponiendo otras sistemáticas basadas también en una orientación objetivo-formal de la autoría, sean las concepciones tradicionales, sean incluso algunas concepciones modernas. En efecto, estas sistemáticas no han extraído en el ámbito de la accesoriedad de la participación la consecuencia ineluctable que se deriva de la aludida premisa básica en materia de autoría, a saber: una concepción objetivo-formal debe conducir a concebir la accesoriedad, no como una relación valorativa, sino como una relación gramatical o lógica (una conducta es accesoria porque se define como lógicamente dependiente de otra principal), en el sentido de que la participación sólo es lógica o gramaticalmente accesoria frente a la realización de la acción típica. Dicho de otro modo, el criterio de accesoriedad que debe acogerse no es el de la accesoriedad limitada (que adoptaban los partidarios de la teoría objetivo-formal tradicional y siguen adoptando algunas concepciones modernas que se basan en la teoría objetivo-formal), sino el de la accesoriedad vinculada a un tipo de acción, relevante y ofensivo, o sea, la accesoriedad mínima objetiva. Con arreglo a todas las premisas anteriormente expuestas, se comprenderá fácilmente que surgen también nuevas perspectivas


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para la caracterización de la autoría mediata y de la coautoría, a cuyo estudio se destinan los capítulos III y IV. Por último, no puedo terminar este prólogo sin expresar mi gratitud a dos personas por su contribución directa a que este libro vea la luz. Por una parte, debo mostrar mi agradecimiento, por su intervención a título de cooperador necesario (material y psíquico), a mi querido amigo Miguel Díaz y García-Conlledo —el mayor especialista en materia de autoría entre los penalistas de habla hispana y uno de los más importantes en el panorama global— no solo por haberme facilitado todos sus (numerosos) trabajos, que, como comprobará el lector, han sido tenidos muy en cuenta en la redacción del presente libro, sino también por haber estado siempre dispuesto a escuchar mis reflexiones y mis dudas a medida que este trabajo se iba gestando, dándome ánimos para su culminación. Por otra parte, mi agradecimiento va dirigido, una vez más, hacia Tomás Vives, que realmente es el autor mediato de este libro, por su magisterio y su amistad (o viceversa, porque ambos son valores absolutos). Como ya indiqué más arriba, este trabajo no es más que un desarrollo de sus ideas, en atención a lo cual mi función podría ser calificada prima facie como la de un simple instrumento, con la peculiaridad —eso sí— de que su caracterización se aparta diametralmente de la que sirve para definir a la autoría mediata en Derecho penal: en mi caso, la actuación de la “persona de atrás” ha estado presidida siempre por la plena disponibilidad para atender mis dudas, por el apoyo constante y por el afecto permanente. Y, por supuesto, por lo que respecta al instrumento, soy plenamente responsable de los errores en los que haya podido incurrir en la redacción de las páginas que siguen, aunque puedo anticipar que, en lo que atañe al menos a las principales conclusiones, estoy muy tranquilo porque sé que Tomás Vives las comparte. Carlos Martínez-Buján Pérez En Biduido de Abaixo, Ames (A Coruña) Diciembre de 2018


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