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humanidades

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plural

HELENA RAUSELL GUILLOT MARTA TALAVERA ORTEGA (Coordinadoras)

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GÉNERO Y DIDÁCTICAS

humanidades HELENA RAUSELL GUILLOT MARTA TALAVERA ORTEGA (Coordinadoras)

GÉNERO Y DIDÁCTICAS

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humanidades plural

El género constituye un campo de investigación que goza de un creciente prestigio entre la comunidad científica. Sin embargo, su presencia en la enseñanza reglada, especialmente en los niveles obligatorios, es prácticamente inexistente. En la mayoría de las aulas, los distintos saberes disciplinares siguen manteniendo un relato de corte androcéntrico que transmite una genealogía del saber que, aunque se presenta como universal, sigue declinándose casi exclusivamente en masculino. Esta es la razón de ser de la presente obra colectiva que reúne textos de profesionales procedentes de diferentes disciplinas (lengua y literatura, ciencias sociales, ciencias experimentales…). Las distintas propuestas se articulan en torno a dos conceptos clave – género y didáctica–, con la voluntad de presentar materiales curriculares que permitan trabajar cuestiones como la coeducación, la igualdad o las identidades de género en todos los niveles educativos. Su fin último sería proporcionar a aquellos docentes o lectores que así lo deseen un discurso disciplinar, didáctico y escolar diferente, que contrarreste las ausencias, lagunas o carencias de los currículos oficiales y que, igualmente, ofrezca una alternativa a aquellos discursos que promueven, desde sus silencios, la desigualdad, la invisibilidad o la no asunción de la diferencia.


GÉNERO Y DIDÁCTICAS Una mirada crítica, una aproximación práctica


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


GÉNERO Y DIDÁCTICAS Una mirada crítica, una aproximación práctica Coordinadoras

HELENA RAUSELL GUILLOT MARTA TALAVERA ORTEGA Autores CAROLINA ALEGRE BENÍTEZ MARÍA JOSÉ ALEMANY ANCHEL ANA MARÍA BOTELLA NICOLÁS BLANCA CERDÁ AZNAR YOLANDA ECHEGOYEN SANZ AMPARO HURTADO SOLER PAULA JARDÓN GINER IRENE LAVIÑA OLGA MAYORAL GARCÍA-BERLANGA MIQUEL ÀNGEL OLTRA ALBIACH HELENA RAUSELL GUILLOT BEGOÑA SOLER MAYOR MARTA TALAVERA ORTEGA ANTONIO TUDELA SANCHO

tirant humanidades Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Helena Rausell Guillot, Marta Talavera Ortega y otros

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17508-04-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Capítulo 1 Género, didáctica y educación............................................................................ 9 HELENA RAUSELL GUILLOT

Capítulo 2 Sexismo en la imagen........................................................................................... 23 MARTA TALAVERA

Capítulo 3 Cuerpos situados: educación, género y subjetividad en tiempos postidentitarios............................................................................................................. 47 CAROLINA ALEGRE BENÍTEZ ANTONIO TUDELA SANCHO

Capítulo 4 Las mujeres en la didáctica de la historia del arte ¿Hay mujeres creadoras?... 79 HELENA RAUSELL GUILLOT

Capítulo 5 La creación artística femenina ¿Y si ampliamos perspectivas?................... 105 IRENE LAVIÑA

Capítulo 6 La coeducación en los museos: otra perspectiva............................................ 133 PAULA JARDÓN GINER BEGOÑA SOLER MAYOR

Capítulo 7 El Berlín de Weimar como foco de modernidad y producción artística: una perspectiva de género................................................................................... 159 BLANCA CERDÁ AZNAR


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Índice

Capítulo 8 Género y diversidad en la literatura infantil: los mundos de ficción como espacio para educar en igualdad........................................................................ 191 MIQUEL ÀNGEL OLTRA ALBIACH

Capítulo 9 Sostenibilidad y género. El ecofeminismo y su dimensión educativa........ 225 YOLANDA ECHEGOYEN SANZ

Capítulo 10 Género e innovación educativa. La red l’hort-Ieducarts 2.0........................ 247 AMPARO HURTADO SOLER ANA MARÍA BOTELLA NICOLÁS

Capítulo 11 Mujeres botánicas: ¿brujas o heroínas?............................................................ 269 OLGA MAYORAL GARCÍA-BERLANGA MARTA TALAVERA ORTEGA

Capítulo 12 La perspectiva de género en la formación enfermera.................................... 285 MARÍA JOSÉ ALEMANY ANCHEL


Capítulo 1

GÉNERO, DIDÁCTICA Y EDUCACIÓN HELENA RAUSELL GUILLOT

Universidad de Valencia1

Ha llegado la hora de que la escuela, la familia y la sociedad entera comprendan que una sociedad presidida por la igualdad de género es una sociedad mejor. Una sociedad con igualdad entre hombres y mujeres amplía la ciudadanía y la democracia. Cobo, 2008, p. 49. Citado por Pagès, Nomen, González, 2010, p. 20.

1. GÉNERO, DIDÁCTICA Y DIDÁCTICAS ESPECÍFICAS La didáctica surgió como campo académico en el ámbito occidental hace poco más de cuatro décadas. Esto explica que tienda a ser considera una “ciencia nueva” que aún trata de definir sus métodos, sus objetivos y sus finalidades, además de afrontar la necesidad de hacerse con un hueco entre otras disciplinas2. Su objeto son las condiciones que permiten acceder a los distintos saberes y, más particularmente, los procesos de transmisión y difusión de dichos saberes en instituciones especializadas creadas a dicho efecto. El impulso vivido por la didáctica general y el nacimiento de las didácticas

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Este libro ha sido realizado dentro del Proyecto de Renovación de Metodologías Docentes “La incorporación de la perspectiva de género en las Didácticas de las Ciencias Naturales, Sociales y Artísticas” (código UVSFPIE_RMD17-587576) del Vicerectorat de Polítiques de Formació i Qualitat Educativa de la Universitat de València. Aludimos aquí a la obra de Gimbattista Vico, Principi di Scienza Nuova d’intorno alla Comune Natura delle Nazioni, Nápoles, 1725. Una edición reciente en castellano en Tecnos, 2006.


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específicas se debió fundamentalmente a dos cuestiones: las reformas del sistema escolar de los años 60-70 y la transformación de la formación del profesorado, que se ha trasladado a las instituciones universitarias a través del desarrollo de grados y postgrados específicos (B. Schneuwly, 2015, pp. 2-3). Igualmente, en la década de los 80, los aportes de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt hicieron surgir una corriente que promovía la didáctica y la enseñanza y el aprendizaje hacia espacios que trascendían las aulas, confiriendo importancia a otros elementos de transmisión del conocimiento como lo son los medios de comunicación, los museos y monumentos… (Rüsen, 2005). El afianzamiento de la didáctica se dio en paralelo con la emergencia en el marco de diferentes disciplinas de la llamada perspectiva de género. En los años 70, bajo la influencia del marxismo y de las nuevas corrientes feministas, diferentes investigadoras procedentes mayoritariamente del mundo anglosajón acuñaron un nuevo concepto, el de género, para intentar explicar de una forma más coherente el papel que poseen las relaciones entre los sexos en el desarrollo de los acontecimientos o en la evolución de las sociedades (Scott, 1988; Butler, 1999, 2006; Spivak, 1988; Wittig, 2006). Dicho concepto posee una pluralidad de dimensiones, entre las cuales nosotras, siguiendo a Laure Bereni, queremos destacar al menos cuatro (Varios, 2008, pp. 5-7): A. Una vertiente social que cuestiona la visión esencialista de las diferencias entre los sexos, según las cuales hombres y mujeres poseen características determinadas en función de sus rasgos biológicos. B. Una aproximación racional a los conceptos de femenino y masculino que considera que las características atribuidas a cada sexo están construidas socialmente en una relación de oposición. C. Una comprensión de las relaciones entre los sexos como relaciones de poder, según la cual no se puede hablar de la diferen-


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cia entre hombres y mujeres sin subrayar la existencia de una relación jerarquizada. D. La concepción de las relaciones de género en relación a otras relaciones de poder. Las categorías de sexo no son homogéneas, sino que están atravesadas por múltiples tensiones y divisiones entre las cuales destacan la clase social, la raza o la edad. El concepto de género es también fundamental en el proceso de construcción, formulación y transmisión de los saberes, porque las mujeres, tradicionalmente, han sido excluidas del mismo. En este sentido, entre uno de los muchos discursos existentes acerca de las relaciones entre los géneros —el de la excelencia, el de la complementariedad, el de la misoginia— está aquel que destaca el carácter masculino de la creación intelectual y artística (Fernández Valencia, 2001, p. 153). En virtud de dicha aproximación, a las mujeres se les ha negado su capacidad para ser escritoras, científicas, novelistas, historiadoras, pintoras, escultoras, arquitectas, viajeras, profesoras, médicas… minimizando u ocultando su contribución a las diferentes disciplinas y saberes y reiterando con ello su condena a ocupar posiciones secundarias dentro de la sociedad. Esta y otras razones colocan el género como una cuestión central dentro de la problemática escolar. La escuela, como la sociedad, se ha construido desde la diferencia. Como señalan Moreno y Vélez: El androcentrismo tiene armas muy poderosas para seguir vivo. Unas son explícitas, sin escrúpulos, otras sutiles, subliminales y no menos contundentes y aunque las mujeres no las perciban, emocionalmente siguen siendo la base de la discriminación y de la desigualdad. Las niñas, y también los niños, se educan desde sus primeros años de vida para responder a las demandas y expectativas sociales asignadas en función de las características asociadas a su sexo (Moreno y Vélez, 2008, p. 109).

Las mujeres poseen una presencia abrumadora como docentes de educación infantil y primaria, un papel que es, además, creciente en otras etapas educativas como la educación secundaria y, en un grado todavía menor, en la formación universitaria. Sin embargo, diferentes elementos testimonian la pervivencia del sexismo y de los


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roles de género en las instituciones educativas. De un lado, la propia composición del personal, con una disminución de la proporción de mujeres a medida que ascendemos en los grados y en la complejidad de los saberes a enseñar, una ocupación desigual de los puestos de dirección y una diferenciación sexuada de los puestos escolares. De otro, la omnipresencia de unos contenidos que son mayoritariamente masculinos, con una escasísima presencia de mujeres en los manuales y materiales educativos y con la reiteración en los mismos de estereotipos y roles sexuados. A ello se añade el hecho de que el currículo oculto trasmite también la idea de invisibilidad de lo femenino, implicando, por ejemplo, diferencias en la atención prestada a chicos y a chicas en las interacciones en clase o la existencia de un doble estándar respecto a las calificaciones, los comportamientos y la valoración de las capacidades (Opériol, 2013, p. 16). Fuera de las aulas, las desigualdades producidas por el sistema de género engendran tensiones que se expresan de forma recurrente en diferentes dominios, caso de la reiteración de medidas en el plano político para conseguir la paridad, la falta de presencia femenina en los puestos de responsabilidad económica, las discriminaciones ligadas a la orientación sexual y, la más dolorosa de todas ellas, la violencia contra las mujeres. Pese a que el género cuenta ya con una trayectoria de más de cuatro décadas en el ámbito académico que le ha valido con creces su legitimidad científica en prácticamente todos los ámbitos de conocimiento, las relaciones entre género y didáctica son, a nuestro entender, aún escasas y relativamente poco productivas. En un estudio realizado por Bernard Schneuwly en 2015, este autor analizaba casi 3.000 artículos publicados en las 10 revistas más importantes de didácticas específicas en Francia con el objetivo de establecer cuantas de estas publicaciones abordaban temáticas relacionadas con el género. Sus resultados fueron, en sus propias palabras, “sorprendentes, casi increíbles, por no decir lastimosos”. Sólo un 0´85% de los artículos considerados, es decir 25 sobre un total de 2952, abordaban la cuestión del género de una manera u otra, lo que, en sus propias palabras, “no representa casi nada” (B. Schneuwly, 2015, p. 4).


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Este hecho resulta especialmente contradictorio si tenemos en cuenta las inmensas potencialidades didácticas del concepto de género y las aportaciones que este podría realizar en los fundamentos epistemológicos de nuestra disciplina. En primer lugar, porque, como hemos señalado, expresa una relación de poder. Nos sitúa dentro de un sistema jerárquico que realiza una valorización sistemática de lo masculino en detrimento de lo femenino y que formula siempre de manera implícita o explícita una intolerancia hacia las transgresiones de las identidades preestablecidas (homosexuales, bisexuales y transgénero). Dentro del entorno escolar, dicho sistema jerárquico actúa directamente sobre el proceso de formación de las identidades y de la sexualidad en niños, pre-adolescentes y adolescentes. Igualmente, el género permite cuestionar y evidenciar comportamientos y valoraciones que han sido normalizadas por los sujetos al haber sido aceptadas, de forma implícita, como verdades universales. Al mismo tiempo, el género contribuye a reforzar una de las grandes preocupaciones de la(s) didáctica(s): su capacidad para subrayar el carácter contingente e histórico de las categorías y, consecuentemente, su antiesencialismo. Esto abre un espacio de libertad y de emancipación que permite que los alumnos puedan actuar de forma diferente en el ámbito social, en conexión con las reiteradas llamadas de los agentes políticos y educativos al desarrollo de una ciudadanía activa y crítica. Por último, en contra de lo que se entiende tradicionalmente, el género no es sólo “cosa de mujeres”. Desde finales del siglo XX, los investigadores señalan cómo los sujetos varones también crecen y se configuran condicionados por las categorías de género, esto es, por la vigencia de una serie de valores y condicionantes que determinan qué tipo de principios y comportamientos son o no adecuados para lo que cada sociedad y cada época histórica considera como modelos de “masculinidad” adecuados. Esto nos permite reconocer a los hombres también como seres sexuados, producto de la cultura y de las sociedades en las que nacen, se desarrolla y se insieren (Opériol, 2013, pp. 15-19; Butler, 1999; Levstik y Groth, 2002).


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Hoy en día, sin embargo, un cierto número de factores incitan a los docentes a introducir el género en las escuelas: la demanda social, algún tímido cambio en las menciones curriculares o la consolidación del género a nivel universitario y en la investigación. Lo hace, además, en el marco de políticas locales, estatales y supra estatales que otorgan un lugar central a la cuestión de la igualdad y que reivindican la transversalidad de la perspectiva de género en los diferentes ámbitos de intervención de las políticas públicas. El género enriquece la comprensión de nuestro pasado, enriquece nuestro ámbito de investigación, amplia las perspectivas científicas y define una serie de nuevos conceptos que pueden ser articulados con los que configuran la(s) didáctica(s), pero, sobre todo, desempeña un papel fundamental en la forma en la que nuestros alumnos se entienden y se comprenden a sí mismos y el mundo en el que viven. Si concebimos la escuela como creadora de unos saberes que son siempre productos histórica y socialmente condicionados, si aceptamos el papel de la institución escolar en la reproducción de las desigualdades de género, tendremos también que aceptar la responsabilidad de todos y cada uno de nosotros en dicho proceso (B. Schneuwly, 2015, pp. 2-3; Opériol, 2013, p. 16). La existencia de una demanda social a la que creemos que debemos dar respuesta, la vivencia de la discriminación y la voluntad de luchar contra una socialización diferencial en la escuela que va más allá del propio proceso de trasposición de los saberes académicos (Schneuwly, 2015, pp. 2-3) hacen que: A medida que avanza el siglo XXI, los educadores deben preguntarse si continuamos aceptando una perpetuación del sistema patriarcal que coloca a las mujeres en situación de desventaja frente a los hombres (Schaffer y Bohan 2009, p. 293).

2. GÉNERO Y DIDÁCTICAS: DE LA REFLEXIÓN TEÓRICA A LAS PROPUESTAS PRÁCTICAS Creemos que todo lo expuesto nos permite argumentar, de manera fundamentada, que es necesario formar a nuestros alumnos en la perspectiva de género, más aún si estos son futuros profesores de


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infantil, de primaria o de secundaria. Sólo trabajando en el aula cuestiones como el sexismo, los estereotipos de género, el machismo, la igualdad o la coeducación se pueden conseguir cambios en los procesos mentales del alumnado que puedan modificar sus representaciones sociales, lo que permitirá que ellos desarrollen respuestas críticas y activas propias. Conseguir estos cambios implica desarrollar una conciencia de la perspectiva de género, analizar críticamente la realidad social y tratar de motivar al alumnado, algo determinante para impulsar cambios necesarios en la sociedad. Desde hace unos años, los autores que firmamos este texto venimos realizando un esfuerzo para incorporar el género y su docencia en diferentes asignaturas de la formación docente y profesional, tratando de implementar propuestas que modifican los contenidos y aportan nuevas posibilidades de trabajo para poder mejorar la formación del futuro profesorado y del alumnado en general. Por ello, pretendemos impulsar el desarrollo de trabajos que tengan como objetivo conocer de qué manera se pueden integrar los estudios de género en los currículos académicos elementales, de tal manera que estos conocimientos puedan ser realmente asimilados por los alumnos y alumnas. El objetivo principal de este libro es proporcionar herramientas al profesorado para abordar la perspectiva de género en educación infantil, primaria y secundaria e, igualmente, en la formación superior. Lo hacemos para tratar de poner de manifiesto el papel cada vez más relevante que desempeñan las mujeres en todos los ámbitos de la investigación científica, pero también en la educación. En las últimas décadas, ha crecido de forma casi exponencial el número de mujeres que han accedido a la función docente, pero también a los niveles superiores del sistema educativo. Aunque esta presencia no se ha acompañado todavía de un crecimiento similar en el número de mujeres que ocupan posiciones de liderazgo en la universidad ni en nuestro reconocimiento como investigadoras, el crecimiento de las alumnas matriculadas en estudios superiores ha sido imparable, superando por primera vez al de los hombres a escala mundial hace tan sólo unos pocos años (Rausell, 2016).


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Creemos que una educación basada en la justicia social y en un fomento real de la igualdad no puede seguir construyéndose al margen y más allá de esa “minoría del 51%” constituida por las mujeres. También que la renovación de la enseñanza pasa, necesariamente, por dar voz a otros protagonistas, por recuperar el papel de aquellos sujetos que hasta ahora habían sido relegados al anonimato y a la invisibilidad (Blanco, 2000). Por todo ello, este libro propone una línea de formación desde la que trabajar de forma explícita y coordinada las cuestiones relacionadas con las identidades de género, la coeducación y la igualdad, de manera transdisciplinar y desde diferentes áreas de conocimiento. Con esta publicación, hemos querido aunar esfuerzos para coordinar perspectivas y actividades, pero también para proceder a la elaboración de materiales útiles, susceptibles de ser utilizados simultáneamente en más de un área. Para ello, hemos tratado en primer lugar, de resaltar el papel de las mujeres en el mundo de la ciencia y su transmisión, pero también en el ámbito de la creación artística o del ecofeminismo, con el fin de destacar cómo las mujeres, una vez que consiguen entrar en el mundo universitario, científico o creativo, pueden hacer valer sus títulos, su creatividad y su formación para contribuir a la enseñanza y al desarrollo integral de las personas. En segundo lugar, hemos tratado de abordar la cuestión del género a partir de una reflexión sobre los usos educativos de los espacios públicos y su función socio-educativa. Este tema está relacionado con la forma en la que las instituciones educativas participan en el proceso de socialización del individuo, vinculándose, más concretamente, en cómo estas contribuyen a la construcción de las identidades en general y de las identidades de género en particular, a través de la contraposición entre identidad y alteridad, entre nosotros y ellos, entre femenino y masculino. Para esto nos hemos detenido en el papel jugado por la literatura en la formación de las identidades, la necesidad de incorporar el género en la formación de los futuros profesionales del ámbito de la salud o en la forma en la que, desde la escuela, se contribuye a formar identidades y a disciplinar los cuerpos.


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Fruto de todas estas reflexiones surge esta colección de textos que no han sido concebidos como un catálogo de materiales, sino con la voluntad de invitar al debate, a la crítica y a la reflexión. Subyace en todos ellos la voluntad de generar un interés por el “cómo enseñar bien”, dados los retrasos existentes no sólo en los conocimientos sino en la capacidad de discurrir y de solucionar problemas de metodologías pedagógicas que, hasta el momento, no tienen en cuenta de un modo efectivo la coeducación en los espacios educativos. En el capítulo inicial, “Género, didáctica y educación”, Helena Rausell Guillot, que actúa como coordinadora del proyecto, presenta la interrelación epistemológica entre género y didáctica, argumentando las razones por las que el género puede y debe constituirse en un elemento central de la disciplina. En el capítulo siguiente, consagrado a “Sexismo, prejuicios y estereotipos”, Marta Talavera Ortega, coordinadora también del libro, establece una aproximación a la terminología más común a la hora de abordar la cuestión del género. La definición y la discusión de la terminología se acompañan de diferentes propuestas didácticas que permiten una aproximación práctica a los diferentes términos. Carolina Alegre Benítez y Antonio Tudela Sancho proponen un capítulo titulado “Cuerpos situados: educación, género e identidad en tiempos post-identitarios”. En él, exponen la forma en la que, en época contemporánea, se desarrollaron prácticas educativas tendentes a clasificar, agrupar, enumerar, identificar y contrastar los cuerpos —individuales— en una palabra, a disciplinarlos (ortopedia social) con el objetivo primordial de alcanzar el bien común representado en el cuerpo —metafórico— de la nación. Este tipo de enfoques habrían entrado en crisis con la post-modernidad, al no ajustarse ya aquellas narraciones normalizadoras —los saberes y las prácticas modernas sobre los cuerpos— ni a las dinámicas sociopolíticas y pedagógicas neoliberales ni a las formas actuales de representación, subjetivación e identificación individual o colectiva. Por ello proponen examinar las actuales prácticas educativas referidas a los cuerpos desde una perspectiva crítica (ante todo, la teoría queer) capaz de ofrecer he-


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rramientas para pensar y actuar en consonancia con las tendencias y espacios que caracterizan nuestra época. Dos textos se interrogan sobre las relaciones entre mujeres, creación artística e historia del arte. El capítulo de la profesora Helena Rausell, “Las mujeres en la historia del arte ¿Hay mujeres creadoras?”, aborda el estudio de la didáctica de la historia del arte en su intersección con el género, analizando la iconografía femenina, la creación artística y la prevalencia en ella de los estereotipos. En un orden de cosas similar, el texto de la profesora Irene Laviña Pérez, “La creación artística de la mujer ¿Y si ampliamos la perspectiva?”, analiza la creación artística femenina a partir del cuestionamiento de qué es el arte, para tratar de explicar uno de los factores que han contribuido a la invisibilización de la mujer en la esfera artística. Igualmente, argumenta la necesidad de ampliar el campo de nuestra mirada para aproximarnos a la creación artística desde posiciones más flexible, lo que nos permitiría valorar creaciones que tradicionalmente han quedado excluidas del mundo de las artes y que, sin embargo, sí han estado protagonizadas por mujeres. En el capítulo 7, Blanca Cerdá Aznar presenta una propuesta didáctica sobre el Berlín de Weimar como foco de modernidad y producción artística en la que también incorpora la perspectiva de género, a partir del trabajo de la obra y la figura de artistas como Janne Mammen. Con su texto, pretende plantear una vía alternativa para abordar el proceso de enseñanza-aprendizaje del período de entreguerras en la educación secundaria, al tiempo que denuncia unos enfoques didácticos tradicionales de la historia que muestran una historia generalista, lineal o presentista, pero también sesgada donde las mujeres aparecen como sujetos anecdóticos y hasta prescindibles en el discurso histórico. Mientras, Paula Jardón y Begoña Soler con “La coeducación en los museos: otra perspectiva” analizan los recursos que ofrecen los espacios culturales para la educación no formal e informal. En el caso de los museos, desde el surgimiento de la Nueva Museología a mediados del siglo XX, estos pasan de ser meros contenedores de objetos a espacios de reflexión e interacción social


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y cultural, que permiten transmitir y crear un conocimiento transformado en ideas. Recogen en este capítulo las bases teóricas, metodológicas y normativas que soportan los ejemplos de las propuestas coeducativas que se están generando en los últimos años. En el capítulo 8, “Género y diversidad a través de la literatura infantil: los mundos de ficción como espacio para educar en la igualdad”, Miquel Oltra muestra cómo la literatura es siempre un espacio de encuentro entre realidades diversas, que nos ayuda a imaginar otros mundos posibles y a entender mejor este. En el caso de las literaturas para primeros lectores, se añade el potencial de los textos como herramientas de socialización (junto a la escuela y la familia, entre otros). Para ello parte de un marco teórico en el cual revisa las últimas aportaciones referidas a la literatura infantil y a la educación literaria como espacio de igualdad y ofrece varias propuestas didácticas para el alumnado de educación infantil y primaria. Por su parte, Yolanda Echegoyen Sanz estudia en “Sostenibilidad y género. El ecofeminismo y su dimensión educativa” las posibilidades educativas que genera la transposición didáctica del ecofeminismo. Tras contextualizar la cuestión dentro de un panorama crítico que ordena la evolución del ecofeminismo y pone de relieve su pujanza interdisciplinar, propone una serie de actividades dirigidas a maestros en formación que cree que pueden encontrar en dichas propuestas y en los estudios ecofeministas un poderoso estímulo intelectual para su futura práctica docente. Amparo Hurtado Soler y Ana María Botella Nicolás presentan en “Educar en Igualdad a través de la innovación educativa. La red L’HORT-IEDUCARTS 2.0 en la formación del profesorado” la experiencia de una nueva red de innovación educativa. Abordan los aspectos más relevantes de la formación del profesorado de infantil, primaria y secundaria que son necesarios para dar respuesta a través de la innovación educativa al reto de educar en igualdad desde todos los niveles y áreas, dotando al profesorado de recursos didácticos para su correcta implementación. Mientras, la propuesta de Olga Mayoral García Berlanga y Marta Talavera Ortega,


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“Mujeres y etnobotánica”, analiza la relación de las mujeres en el espacio y el tiempo con los cultivos o las plantas medicinales, en una línea de trabajo relacionada igualmente con el eco-feminismo. Por último, el capítulo final del libro de la profesora Alemany Anchel, “Perspectiva de género en la disciplina enfermera”, refiere la existencia de sesgos de género en la formación universitaria tanto en los modelos teóricos como en la práctica clínica. Para explicarlo, intentará analizar cómo se ha ido incorporando progresivamente la perspectiva de género como una competencia transversal de las distintas asignaturas, realizando en su capítulo un recorrido por las luces y las sombras de dicho proceso.

BIBLIOGRAFÍA N. Blanco García. El sexismo en los materiales educativos de la ESO, Instituto andaluz de la mujer, Sevilla, 2000. J. Butler. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, Paidós, México, 1999. J. Butler. Deshacer el género, Paidós Ibérica, Barcelona, 2006. R. Cobo. “Repensando la democracia: mujeres y ciudadanía”, en R. Cobo (ed.), Educar para la ciudadanía. Perspectivas feministas, Catarata, Madrid, 2008, pp. 19-52. A. Fernández Valencia. Las mujeres en la enseñanza de las Ciencias Sociales, Síntesis, Madrid, 2001. L. Levstik y J. Groth. “Scary thing being an eighth grader: Exploring gender and sexuality in a middle school US history unit”, en Theory and Research in Social Education, 30 (2), 2002, pp. 233-254. V. Opériol. “Le genre en histoire: la construction du féminin et du masculin”, en Le cartable de Clio. Dossier: Le genre en histoire. La construction du féminin et du masculin, nº 13, Université de Génève, Génève, 2013, pp. 15-23. J. Pagès, J. Nomen y N. González. Les dones del 36, Ayuntamiento de Barcelona, Barcelona, 2010. H. Rausell Guillot. El papel de las mujeres en las sociedades actuales, Santillana, Madrid, 2017. J. Rüsen. History: Narration, Interpretation, Orientation, Berghahn, Nueva York, 2005.


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