Carlos Alberto Prieto Godoy (coordinador)
TEXTO DE CONTRAPORTADA
Derechos humanos y valores democráticos una perspectiva universitaria
Derechos humanos y valores democráticos
derechos humanos
derechos humanos
Carlos Alberto Prieto Godoy (coordinador) Raúl H. Arenas Valdés Irina Graciela Cervantes Bravo Cuauhtémoc Manuel de Dienheim Barriguete Idalia Patricia Espinosa Leal Pamela Lili Fernández Reyes Sergio Arnoldo Morán Navarro Rafael Santacruz Lima José Antonio Serrano Morán José Zaragoza Huerta
derechos humanos
DERECHOS HUMANOS Y VALORES DEMOCRÁTICOS
UNA PERSPECTIVA UNIVERSITARIA
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
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DERECHOS HUMANOS Y VALORES DEMOCRÁTICOS UNA PERSPECTIVA UNIVERSITARIA
Coordinador
CARLOS ALBERTO PRIETO GODOY Autores
Raúl H. Arenas Valdés Irina Graciela Cervantes Bravo Cuauhtémoc Manuel de Dienheim Barriguete Idalia Patricia Espinosa Leal Pamela Lili Fernández Reyes Sergio Arnoldo Morán Navarro Rafael Santacruz Lima José Antonio Serrano Morán José Zaragoza Huerta
Ciudad de México, 2018
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Directora de la colección:
Consuelo Ramón Chornet
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AA.VV.
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ÍNDICE PRÓLOGO....................................................................................................... 11
Álvaro Gil-Robles y Gil-Delgado
EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS VALORES DEMOCRÁTICOS COMO CAUTERIO DE LA REALIDAD CONTEMPORANEA DE LA UAN Dr. Carlos Alberto Prieto Godoy I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 15 II. ESTADO Y AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.............................. 16 III. LOS DERECHOS HUMANOS EN LA UNIVERSIDAD COMO PRESUPUESTO BÁSICO DE SU FUNCIÓN........................ 21 IV. HACIA UNA CULTURA DEMOCRÁTICA DESDE LA EDUCACIÓN EN LA UAN........................................................................ 25 V. HACIA UNA POLÍTICA INSTITUCIONAL DE EDUCACIÓN CON PERSPECTIVA EN DERECHOS HUMANOS Y VALORES DEMOCRÁTICOS.......................................................... 27 VI. CONCLUSIONES............................................................................... 32 VII. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 33
LA JUSTICIA RESTAURATIVA Y LOS VALORES DEMOCRÁTICOS EN LA UNIVERSIDAD Dr. José Antonio Serrano Morán I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 35 II. LA JUSTICIA RESTAURATIVA Y SU APORTACIÓN A LOS VALORES DEMOCRÁTICOS.......................................................... 36 III. LA CONFLICTOLOGÍA Y SU INJERENCIA EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA VIDA UNIVERSITARIA.. 39 IV. LA ESCUELA Y SUS CONFLICTOS COMO ELEMENTO CLAVE EN EL FORTALECIMIENTO DE LOS VALORES DEMOCRÁTICOS.............................................................................. 42 V. CONCLUSIÓN.................................................................................... 47 VI. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 48
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Índice
LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS UNIVERSITARIOS, ALGUNAS CONSIDERACIONES Dr. Sergio Arnoldo Morán Navarro
I. LA NOCIÓN MODERNA DE DERECHOS HUMANOS........... 49 II. LA REFORMA CONSTITUCIONAL DE 10 DE JUNIO DE 2011........................................................................................................ 55 III. LOS MODELOS DE DERECHOS UNIVERSITARIOS............... 57 IV. ALGUNAS CONSIDERACIONES.................................................. 59 V. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 61
CONSTITUCIÓN, DERECHOS HUMANOS Y VALORES FUNDAMENTALES Dra. Pamela Lili Fernández Reyes Dra. Irina Graciela Cervantes Bravo I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 63 II. HÄBERLE: LOS PRINCIPIOS EN EL DERECHO CONSTITUCIONAL COMÚN EUROPEO................................................... 64 III. EL PRINCIPIO SUPREMO DEL DERECHO CONSTITUCIONAL Y EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS.......................................................................................... 69 IV. ESTADO DEMOCRÁTICO, GARANTÍA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES.............................................................. 76 V. CONCLUSIONES............................................................................... 79 VI. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 80
EDUCAR PARA UNA CULTURA DE LA LEGALIDAD. PARADIGMA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO CONSTITUCIONAL Rafael Santacruz Lima Raúl H. Arenas Valdés I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 83 II. EL CONTROL SOCIAL Y LA EDUCACIÓN............................... 84 III. CULTURA DE LA LEGALIDAD..................................................... 87 IV. CULTURA DE LA LEGALIDAD Y CONSTRUCCIÓN DEL ESTADO CONSTITUCIONAL........................................................ 90 V. CONCLUSIONES............................................................................... 95 VI. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 96
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Índice
LOS DERECHOS HUMANOS PENITENCIARIOS: LA IMPORTANCIA DE SU ENSEÑANZA EN LA UNIVERSIDAD José Zaragoza Huerta Idalia Patricia Espinosa Leal I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 99 II. LA REFORMA CONSTITUCIONAL DEL AÑO 2011................ 100 III. LOS DERECHOS HUMANOS CARCELARIOS: PREVISIÓN CONSTITUCIONAL.......................................................................... 102 IV. LOS DERECHOS HUMANOS INTRA MUROS: EL ESTADO DE LA CUESTIÓN............................................................................. 103 V. LOS DERECHOS HUMANOS ORIENTADOS A LA RESOCIALIZACIÓN DEL SENTENCIADO.......................................... 106 1. Derecho humano a la reinserción social............................................ 106 2. El derecho humano al trabajo........................................................... 107 3. Derecho humano a la educación....................................................... 107 4. Derecho humano a la salud............................................................... 108 5. Derecho humano al deporte.............................................................. 109 VI. EL JUEZ DE EJECUCIÓN DE PENAS: GARANTE DE LOS DERECHOS INTRA MUROS........................................................... 110 VII. CONCLUSIÓN.................................................................................... 112 VIII. FUENTES CONSULTADAS................................................................. 112
LA UNIVERSIDAD Y LOS DERECHOS HUMANOS Cuauhtémoc Manuel De Dienheim Barriguete I. INTRODUCCIÓN.............................................................................. 115 II. LOS DERECHOS HUMANOS EN LA EDUCACIÓN................. 116 III. VIVIR LA EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS............. 124 IV. EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD EN LOS DERECHOS HUMANOS. CONSIDERACIONES FINALES.................................... 127 V. FUENTES CONSULTADAS............................................................. 130 ANEXO.............................................................................................................. 133
PRÓLOGO Vivimos tiempos extraordinariamente difíciles en cuanto al respeto efectivo de los derechos humanos, de los derechos fundamentales de las personas. Desde el aparente final de la llamada guerra fría, este periodo que estamos viviendo es el más inquietante en este terreno de los derechos humanos. De una parte la lucha contra el terrorismo ha conllevado el que asumamos como normales limitaciones a los derechos individuales que hace bien poco nos parecían como impensables. El triunfo de la seguridad material sobre la libertad es un hecho en casi todos los países, y si a ello añadimos las consecuencias devastadoras para la cohesión social de los efectos de la crisis económica a escala mundial, el panorama aún se oscurece más. En nuestra querida Europa vemos resurgir el espectro de los antivalores, de los movimientos de extrema derecha, racistas, xenófobos, homófobos y de un populismo primario que preconiza un nacionalismo emocional, frente a un proyecto de Unión Europea que nos ha permitido gozar del periodo mas fructífero de paz y bienestar económico en muchos años. El resultado del Brexit en Gran Bretaña en una síntesis de varios de estos factores. Pero la cuestión se complica aún más con la llegada a la Presidencia de los Estados Unidos de una persona que es evidente que no comparte gran parte de los valores que identifican a una democracia, a un régimen de libertades y un Estado de derecho. El mundo entero esta contemplando con estupefacción como el Presidente de los Estados Unidos, potencia mundial de la que, en gran medida, depende la paz en nuestro planeta y la permanencia de un modelo occidental de libertades publicas, arremete contra los cimientos de este mismo modelo, con una violencia y algo parecido a un rencor global, que sobrecoge.
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Álvaro Gil-Robles y Gil-Delgado
Esta circunstancia y las convulsiones globales, la falta de liderazgo político entre los países occidentales (en las dictaduras y sistemas autoritarios la cuestión esta resuelta de principio), la presencia de la corrupción como un pulpo con tentáculos que todo lo corrompe, la violencia institucional y la impunidad de quienes la practican, exigen que de una vez por todas miremos de frente la situación y asumamos la necesidad de tomar las medidas necesarias para garantizar que en un futuro próximo podamos seguir viviendo en paz y democracia. La vuelta de un fanatismo religioso, en muchas ocasiones violento y que en algunos países hasta hoy laicos y respetuosos con otras confesiones y las libertades públicas, se han lanzado al asalto de las instituciones de todos para hacerlas solo de unos cuantos e imponer un modelo de organización social puramente confesional La movilización de la sociedad civil es fundamental para elevar un parapeto critico y constructivo frente a todos estos abusos y violaciones de los derechos fundamentales, de las libertades públicas. Para crear una conciencia social de que la democracia es nuestro único futuro, al que no estamos dispuestos a renunciar ante la arrolladora piqueta de los liberticidas. Que hemos de defenderla, pues nadie nos la va a regalar. Los medios de comunicación son un instrumento fundamental en esta batalla por la libertad. Lo que esta ocurriendo en los Estados Unidos es un ejemplo de cuanto digo. La guerra contra la prensa libre llevada desde la Casa Blanca, nos parecía que solo era concebible en países dictatoriales. He aquí que no, que es un ejemplo vivo de cuanto estoy comentamos. En esta misma línea, es esencial propagar los valores democráticos, reivindicarlos, en el seno de nuestras sociedades y sobre todo transmitirlos en el proceso educativo, para así formar verdaderos ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes. Ciudadanos libres y no manipulables. Son tiempos turbulentos pero no debemos perder el rumbo y para ello propagar y defender mas que nunca los valores esenciales que identifican a una verdadera democracia frente al autoritarismo rampante.
Prólogo
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La obra que me honro en prologar es un ejemplo de lo que debemos hacer en el ámbito académico y social y me felicito por ello y felicito a los autores por esta magnifica iniciativa. Debemos seguir en este combate y les animo a todos a que se comprometan de pleno en el. Muchas gracias. Sotosalbos, a 1º de marzo de 2017 Álvaro Gil-Robles y Gil-Delgado
Director del Centro de Estudios de la Fundación Valsain
EL RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS VALORES DEMOCRÁTICOS COMO CAUTERIO DE LA REALIDAD CONTEMPORANEA DE LA UAN Dr. Carlos Alberto Prieto Godoy1 SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN II. ESTADO Y AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. III. LOS DERECHOS HUMANOS EN LA UNIVERSIDAD COMO PRESUPUESTO BÁSICO DE SU FUNCIÓN. IV. UNA CULTURA DEMOCRÁTICA DESDE LA EDUCACIÓN EN LA UAN. V. HACIA UNA POLÍTICA INSTITUCIONAL DE EDUCACIÓN CON PERSPECTIVA EN DERECHOS HUMANOS Y VALORES DEMOCRÁTICOS. VI. CONCLUSIONES. VII. FUENTES CONSULTADAS.
I. INTRODUCCIÓN Se pretende con este sencillo trabajo, poner de relieve conceptos fundamentales en nuestra organización política y social, en especial aquellos que nos ayudan a entender el funcionamiento de las instituciones de educación superior de carácter público en nuestro país.2
El Doctor Carlos Alberto Prieto Godoy es Doctor en derecho por el departamento de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Investigador y Docente de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Nayarit, cuenta con perfil PRODEP y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores con nivel 1. 2 El presente trabajo, representa la continuación de una línea de investigación abierta en otra ocasión, que sirvió como preludio en el camino de análisis que establecimos para valorar el contexto democrático de la Universidad Autónoma de Nayarit. Se pretende en esta ocasión, aportar sendas propuestas que vengan a fortalecer y actualizar a dicha institución, con herramientas político-jurídicas y democráticas que permitan a los universitarios vivir y vivificar sus derechos humanos. 1
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Es así, sin intentar realizar un estudio profundo al respecto, que comentamos ciertos rasgos relevantes sobre la evolución del Estado y sus instituciones. Recordamos brevemente los orígenes de las Universidades más emblemáticas en la cultura occidental, así como su peregrinar hacia la modernidad del Estado Constitucional de Derecho del Siglo XXI. Es verdad que el propósito de las universidades es formar a los profesionistas que requiere el país, sin embargo también lo es, que no debe perderse de vista el sentido humanista que solo la educación en valores democráticos puede solventar a través del pensamiento crítico. De forma tal, que la modernización del Estado proviene de sus instituciones y, de todas ellas, las universidades poseen el doble propósito de educar, generar conocimiento y difundirlo, por una parte, así como de impulsar políticas públicas y modelos experimentados de convivencia social, sobre el ejercicio de la democracia y del reconocimiento pleno y permanente de los Derechos Humanos, por otra.
II. ESTADO Y AUTONOMÍA UNIVERSITARIA En los albores del Siglo XXI, la definición de “Estado” es indisociable de conceptos como “democracia”, los “derechos humanos” y la “paz”, en el sentido que se desprende de los pactos más significativos de la humanidad en su historia reciente, como el que recoge la Carta constitutiva de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945 o la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en su Preámbulo —sendos documentos firmados después de la Segunda Guerra Mundial—;3 o bien como se puede entender del “neo-constitucionalismo occidental” y se concibe del transitar de la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, que puede catalogarse como una de las más dispuestas a las reformas que obliga el contexto global.4
Cfr. Carta de las Naciones Unidas, Capitulo I. Propósitos y Principios. Véase en este sentido a FIX- ZAMUDIO, Héctor, “200 años de evolución constitucional de los derechos humanos en el derecho mexicano” 200 años de derechos humanos en México, Coord. FIX FIERRO, María Cristina y QUEMAIN 3 4
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Se puede sostener a través de un análisis diacrónico per se, que la evolución del Estado, como ente abstracto de naturaleza política y jurídica, de formas primitivas, radicales y absolutistas, ha transitado hacia modelos democráticos de política ciudadana mucho más activa, sobre la base del respeto integro a los derechos humanos, al menos ése es el claro objetivo.5 Ésta última característica comprende un deber permanente del Estado y de sus instituciones que lo dotan de modernidad, para ser entendido como “Estado Constitucional de derecho”.6 De tal suerte, que el Estado es depositario del poder absoluto del pueblo, igualmente llamado soberanía, no obstante que aventurado, también absolutamente necesario en nuestro pensamiento lógico de organización política, jurídica y social.7 Sólo así, nuestras necesidades ciudadanas, individuales o colectivas pueden ser atendidas y cubiertas; algunas reconocidas como derechos subjetivos y públicos, otras como servicios y muchas otras como derechos humanos, entre otras formas. Es decir, que en la medida en que una necesidad debe ser atendida, se dota a las instituciones estatales de “poder” para realizar la tarea. En este sentido, existen organismos o instituciones que el propio Estado confiere autonomía; concepto que al igual que la “democracia” o “soberanía” no va a ser estático, sino de permanente dinamismo y no solamente semántico, lo cual es además absolutamente necesario. Sin embargo coincidimos en señalar, siguiendo al Profesor Sergio García Ramírez, siempre: “bajo la estricta exigencia: que no se modifiquen la SÁENZ, Miguel Ángel, Archivo General de la Nación, México D.F., 2010, pp. 11-37. 5 En efecto, así se establece en la Carta Constitutiva de las Naciones Unidas, firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, EE.UU. Así resueltos los Pueblos, deciden modelar su comportamiento y organización política y jurídica para alcanzar dicho objetivo, como elemento catalizador de la paz internacional. 6 En este sentido, ACUÑA, Juan Manuel, “Estado Constitucional de Derecho”, Diccionario de Derecho Procesal Constitucional y Convencional, FERRER MAC-GREGOR, Eduardo; MARTÍNEZ RAMÍREZ Fabiola; FIGUEROA MEJÍA, Giovanni A. Coord., Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, de Tomo I, p. 643. 7 Véase en este sentido a ROUSSEAU, Jean-Jacques, “El Contrato Social”, 1762, Ginebra, Suiza, capítulo VI, del Pacto Social.
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intención, la sustancia y el destino”;8 lo que ha permitido a las instituciones autónomas constituirse con rasgos similares al del propio Estado en su lógica administrativa, con autonomía económica y autogestión, empero con objetivos muy específicos y efectos de contrapeso al propio Estado. El derecho humano a la educación, el Estado mexicano lo garantiza en su artículo 3º, en lo que especialmente nos interesa la fracción VII, que reconoce la autonomía de las universidades y demás organismos de educación superior. De esta forma, la autonomía que se otorga a las instituciones el constituyente la asocia directamente con “la facultad y responsabilidad de gobernarse así mismas”.9 Cabe decir que se trata de un concepto acuñado en el medievo y que se recoge en el sistema jurídico mexicano después de más de 200 años de transición constitucional y democrática, sin embargo ya suponía privilegios que las universidades europeas de la época disfrutaban en forma de fuero, como lo hacía la Universidad de Salamanca en España, la Universidad de Boloña en Italia, o la Sorbona de París; facultades otorgadas por el Soberano como es el caso español, que iban mucho más allá del contenido esencial del concepto de autonomía que ahora conocemos y asociamos a la universidad pública mexicana.10 Lo anterior, reflejaba la gran estima que los soberanos y gobiernos de los estados —así como el Estado religioso— mantenían hacia la labor que desempeñaba la Universidad, considerada por antonomasia el escenario para el debate de las ideas, así como el recinto del conocimiento universal, indispensable para el desarrollo cultural, social y económico de los Estados.11
8 Cfr. GARCÍA RAMÍREZ, Sergio, “La autonomía universitaria en la Constitución y en el Ley” IIJ-UNAM, México D.F., 2005, p. 9. 9 Artículo 3, Fracc. VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 10 MADRAZO, Jorge, “El sistema disciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México”, UNAM-IIJUNAM, México D.F., 2014, pp. 13-46. 11 Ibídem.
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Expresamente la Constitución mexicana define desde 1981 los elementos que debe contener el citado concepto de autonomía para las universidades públicas y demás instituciones de educación superior en nuestro país,12 siendo las siguientes: la facultad y responsabilidad de gobierno propio; el nombramiento interno de las autoridades; el establecimiento de normatividad y reglamentación interna; la realización de sus fines de educar, investigar y difundir la cultura; libertad de cátedra e investigación y libre examen y discusión de las ideas; determinación de planes y programas; capacidad de expedición de títulos profesionales; fijación de los términos de ingreso, promoción y permanencia del personal académico; personalidad jurídica, patrimonio propios y capacidad de gestión del mismo; temas todos ellos dignos de análisis profundo, que abordamos en el anexo 1 de la presente obra colectiva, a modo de propuesta de Código de Ética Universitario.13 La Universidad Autónoma de Nayarit, en el artículo 4 de su Ley orgánica recoge como finalidad, la realización de los citados objetivos; así como también reconoce que el Estado garantiza la existencia de la Universidad, al designar presupuesto público para la realización de sus actividades (art.5). El Profesor Lara Sáenz, considera esencialmente desde el punto de vista histórico que: a) la libertad de cátedra b) libertad de investigación y; c) el libre examen y discusión de las ideas,14 constituyen el núcleo del concepto de autonomía; que además, dicha “autonomía técnica” que ostentan las universidades públicas “implica que su gestión funcional, administrativa y financiera no se rige por las reglas aplicables a los órganos de la administración central, sino que se norma por las reglas especiales e idóneas para el ejercicio de su función, a fin de dar paso a la flexibilidad y especialidad de ejercicio de los fines establecidos para estos organismos”.15 Cabe interpretar, que en dichos fines se encuentra implícito el mantener vigente, en términos de modernidad, las políticas 12 En este sentido LARA SÁENZ, Leoncio, “XXV años de derechos humanos y universitarios en la UNAM”, UNAM, México D.F., 2011, p. 14. 13 Artículo 3, Fracc. VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 14 LARA SÁENZ, Leoncio, Op. Cit., p. 15. 15 Ibídem. p. 17.
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institucionales en cuanto al respeto de los derechos humanos y la observancia de los valores democráticos. A modo de ejemplo, en la Máxima casa de estudios de nuestro país —la Universidad Nacional Autónoma de México— se habla de Autonomía en diversas acepciones a saber, como: Autonomía de gobierno; Autonomía legal, administrativa y financiera y; Autonomía para establecer su orden normativo interno. De esta forma a más de un Siglo del nacimiento de la UNAM surgen diversos conceptos necesarios para una sana organización interna de la comunidad universitaria, así como para su convivencia con los demás organismos del Estado y la sociedad en términos generales, como son: la “justiciabilidad universitaria”, “la defensa universitaria” y “los derechos universitarios”. Lo que implica a groso modo hacer respetar la normativa interna, así como los principios que rigen la vida de la institución, sin perder de vista la obligada relación que debe mantenerse para con otros entes, instituciones o personas, dentro del marco que establece la Constitución y las leyes generales del Estado.16 En la actualidad son muchas las Universidades públicas y privadas que cuentan con Tribunales universitarios, Defensorías de los Derechos Universitarios, o algún órgano cuasi jurisdiccional o no jurisdiccional, para dirimir los conflictos de los universitarios en el marco de la normativa interna, o bien ostenta el mandato de defender a la comunidad universitaria de otros miembros de la propia comunidad. Para con el resto de los órganos y organismos del Estado, la universidad debe dirimir sus conflictos a través de los Tribunales del país. Ése rasgo pudiera considerarse una debilidad para algunas universidades con un alto grado de desarrollo, como es el caso de la UNAM, sin embargo, para otras instituciones resulta una suerte y sobre todo para los miembros de la propia comunidad universitaria a titulo personal, en aquellos casos donde se carece de mecanismos internos para que la institución sea siempre congruente con los principios que las rigen y con los objetivos propios y constitucionales.
Ibídem, pp. 14-23.
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