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El presente trabajo detalla algunas de las situaciones representativas del uso del voto electrónico en los sistemas electorales del mundo. Para ello, se inicia con algunas de las definiciones necesarias para establecer una comunicación entre el lector y el autor en el desarrollo del contenido. Posteriormente, se continúa con la descripción de los elementos básicos del sistema electoral en lo general y del sistema electoral de México en lo particular. Como ejercicio último de este trabajo, se enlistan los desafíos que un sistema de voto electrónico debe resolver para ser seguro, barato y confiable.

Adolfo Arreola García

ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA

ADOLFO ARREOLA GARCÍA LA DEMOCRACIA ELECTORAL EN EL MUNDO DIGITAL: EL VOTO ELECTRÓNICO

Votar es un componente esencial del proceso democrático, ya que de esta manera el electorado emite sus opiniones y participa en la toma de decisiones de un Estado. Sin embargo, el alto costo de la democracia en diversos lugares del mundo ha llevado a los gobiernos a buscar nuevas alternativas para la emisión del voto. Una de estas alternativas ha llegado de la mano de la tecnología que ahora permite, entre otras cosas, reducir los costos, acortar distancias, reducir la brecha generacional, tener procesos electorales más transparentes y garantizar la precisión del conteo con el voto electrónico (e-voto). Pero, ¿será esto posible sin mayores riesgos?

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LA DEMOCRACIA ELECTORAL EN EL MUNDO DIGITAL: EL VOTO ELECTRÓNICO


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA DEMOCRACIA ELECTORAL EN EL MUNDO DIGITAL: EL VOTO ELECTRÓNICO

ADOLFO ARREOLA GARCÍA

Ciudad de México, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

© Adolfo Arreola García

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-786-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


ÍNDICE INTRODUCCIÓN................................................................................... 9 Definiciones importantes.................................................................... 12 EL SISTEMA ELECTORAL..................................................................... 21 Clasificación de los sistemas electorales.............................................. 22 Atributos de los sistemas electorales................................................... 24 EL PROCESO ELECTORAL EN MÉXICO............................................. 27 El sistema electoral mexicano............................................................. 27 Sistema electoral a nivel federal.......................................................... 28 El Instituto Nacional Electoral (INE).................................................. 28 Las elecciones: participantes y fases del proceso electoral................... 29 Procedimiento general de votación..................................................... 30 Legislación electoral de México.......................................................... 31 El voto electrónico en los procesos electorales.................................... 32 ANTECEDENTES DEL VOTO ELECTRÓNICO.................................... 37 Antecedentes del voto automatizado en México................................. 39 Argumentos en favor del voto electrónico.......................................... 42 Reducción de costos..................................................................... 43 Agilidad para conteo de votos...................................................... 45 Confiabilidad de los actores......................................................... 46 ¿Quién tiene la decisión con el voto electrónico?................................ 48 REQUISITOS DEL VOTO ELECTRÓNICO............................................ 51 Posibilidades y límites del voto electrónico......................................... 54 Evaluando la seguridad de sistemas de voto electrónico..................... 58 Ventajas y desventajas del voto electrónico......................................... 63 CASILLAS Y VOTO ELECTRÓNICO..................................................... 67 Casilla o urna electrónica................................................................... 68 ¿Dónde se ubican las casillas y quiénes participan?............................ 72 Presupuesto para las elecciones 2018.................................................. 73 Costo de una casilla y voto tradicionales............................................ 77 ¿Cuáles son los costos del voto electrónico?....................................... 79 Equipos y programas................................................................... 79 La infraestructura........................................................................ 82 El factor tiempo........................................................................... 83 Educación digital......................................................................... 84 EXPERIENCIAS INTERNACIONALES CON EL VOTO ELECTRÓNICO..................................................................................................... 85 Estados Unidos de América................................................................ 85


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Índice

India................................................................................................... 86 Brasil.................................................................................................. 87 Venezuela........................................................................................... 89 Otras experiencias.............................................................................. 90 Irlanda......................................................................................... 90 Gran Bretaña............................................................................... 91 Holanda....................................................................................... 92 Estonia......................................................................................... 93 EXPERIENCIA DE MÉXICO CON EL VOTO ELECTRÓNICO........... 97 Distrito Federal (Ciudad de México).................................................. 98 Coahuila............................................................................................. 99 Jalisco................................................................................................. 100 Lecciones aprendidas.......................................................................... 105 DESAFÍOS DEL VOTO ELECTRÓNICO................................................ 107 Legales............................................................................................... 107 Culturales y sociales........................................................................... 114 Técnicos.............................................................................................. 117 OTROS DESAFÍOS DE SEGURIDAD DEL VOTO ELECTRÓNICO...... 123 Selección de personal.......................................................................... 123 Sistemas de protección confiables....................................................... 125 Fraude electrónico.............................................................................. 127 Ciberataques...................................................................................... 128 Ataques internos................................................................................. 129 Ataques de negación de servicio (DoS)............................................... 130 Suplantación de identidad o resultados (Spoofing).............................. 131 Compra automatizada del voto.......................................................... 131 Robo de identidad, ingeniería social y phishing.................................. 132 Ataques con virus............................................................................... 134 Ataques físicos.................................................................................... 134 Clonación de la urna electrónica........................................................ 136 Robo de votos.................................................................................... 137 Virus para urnas electorales................................................................ 138 No usar materiales ni accesorios disponibles para todo el público...... 139 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES......................................... 141 REFERENCIAS........................................................................................ 155


INTRODUCCIÓN Aquellos que emiten el voto no deciden nada. Aquellos que cuentan los votos lo deciden todo. Stalin

Votar es un componente esencial del proceso democrático, ya que de esta manera el electorado emite sus opiniones y participa en la toma de decisiones de un Estado. Sin embargo, el alto costo de la democracia en diversos lugares del mundo ha llevado a los gobiernos a buscar nuevas alternativas para la emisión del voto. Una de las alternativas ha llegado de la mano de la tecnología que ahora permite, entre otras cosas, reducir los costos, acortar distancias, reducir la brecha generacional, tener procesos electorales más transparentes y garantizar la precisión del conteo con el voto electrónico (e-voto). Se asume que la democracia nace en Atenas y con el paso del tiempo se convierte en la aspiración de muchos pueblos para ejercer el buen gobierno. A través de la libre elección de sus autoridades y representantes por medio del sufragio universal la sociedad decide sobre la ruta a seguir. En el presente, con el progreso de la tecnología y su aplicación en todas las actividades políticas, el voto electrónico (e-voto) es considerado una de las características más importantes de la práctica del e-gobierno y de la e-democracia. Lo que se busca con la adopción del voto electrónico es reducir el tiempo que se requiere para tener listos los resultados después de terminada la jornada electoral, con el objetivo último de dar seguridad a la recepción del voto, reducir la posibilidad de fraude e incrementar la transparencia del proceso electoral. Pero, ¿será esto posible sin mayores riesgos? Muchos argumentos son esgrimidos en favor del voto electrónico, pero pueden resumirse en tres: reducir los costos por medio de la automatización del proceso; agilizar el conteo de votos y la obtención de resultados, que podrían tenerse prácticamente de inmediato, y evitar los errores humanos así como garantizar la confiabilidad del proceso, lo cual pone en entredicho la fiabilidad de los actores involucrados, ya


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sea por incompetencia, negligencia, la potencial compra de conciencias, la corrupción, la extorsión o la violencia. Por otro lado, entre las principales voces en contra de la implantación de un sistema automatizado de votación existe un consenso sobre las vulnerabilidades que puede traer consigo un sistema de voto electrónico. Los opositores a la implantación de un sistema de voto electrónico durante las jornadas electorales presentan argumentos sobre estos puntos: los elevados costos de los equipos; la necesidad de contar con personal especializado; la dependencia de los sistemas electorales de compañías proveedoras del servicio y equipo; la existencia de múltiples vulnerabilidades —aún poco estudiadas— en las urnas electrónicas, que ponen en riesgo la seguridad; el desempleo que genera, y, por supuesto, la existencia o diseño personalizado de virus informáticos que pueden poner en jaque el proceso electoral. En suma, existe un debate inacabado sobre la conveniencia de utilizar un sistema tecnológico de voto electrónico. Dicho debate se enfoca principalmente en la conveniencia presupuestaria de dicho sistema; las medidas adicionales —jurídicas, técnicas, políticas y de seguridad— que deben ser adoptadas; los riesgos que un sistema de voto electrónico trae consigo; los medios disponibles para realizar el control, evaluación y auditoría de las urnas electrónicas; si se busca rapidez en lugar de certidumbre en el conteo de votos, y si la confiabilidad de todo el proceso se incrementa con el empleo de la tecnología o se pone en riesgo el proceso democrático. El uso de instrumentos tecnológicos para realizar las elecciones ha permitido hablar de una democracia electrónica, la cual se articula en tres directrices fundamentales: una dimensión estrictamente informativa, que va en un sentido único de la administración pública hacia los ciudadanos; una dimensión administrativa, que prevé una mínima interacción bajo la forma de solicitud y de oferta de servicios, y finalmente una dimensión participativa, entre la cual se encuentra una comunicación biunívoca entre instituciones y electores, con el objetivo de intervenir activamente en la definición y en la solución de cuestiones de interés público (Caporusso, 2012: 24).

Es decir, en la democracia electrónica se tratan de armonizar la información, la administración y la participación para lograr soluciones


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a los problemas de interés general y el diseño de políticas públicas de largo alcance. El propósito del presente trabajo es analizar algunos de los procesos electorales en los que se han empleado sistemas de voto electrónico como un auxiliar que busca mejorar la velocidad y precisión en el conteo, así como la confiabilidad de todo el proceso de votación. Para identificar los pormenores de la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación se estudia el impacto que ésta ha tenido en la realización de las elecciones, las cuales en su mayoría se llevan a cabo de forma tradicional, en lápiz y papel. Hasta ahora se considera que pese a la “lentitud” del proceso del conteo de resultados, las imprecisiones en el conteo y los costos que esto implica, las elecciones manuales siguen siendo un sistema “seguro”. Esta seguridad es resultado del conocimiento de los medios y técnicas empleadas; de igual manera, su uso repetido ha permitido que los electores comprendan el proceso cada vez mejor, y su simplicidad brinda oportunidad para que los votantes confíen en lo que ven. Se puede decir que la confianza lo es todo. En el presente el voto electrónico no es popular debido a los problemas de seguridad que han sido reportados alrededor del mundo. El desarrollo de la tecnología aún no permite que se garantice plenamente la seguridad, como ha sido demostrado por algunos expertos que se han encargado de buscar vulnerabilidades en las urnas electrónicas y, efectivamente, han localizado algunas que ponen en serio peligro el proceso democrático. Por ejemplo, el voto por internet enfrenta potenciales problemas con la suplantación del voto y la secrecía del voto, que ni con el empleo de un número de identificación personal (NIP) ni con la criptografía o la firma digital han podido ser erradicados. El problema de la atribución del voto, es decir, que quien vota sea exactamente quien dice ser, es el punto sustancial, y mientras eso no se garantice el voto electrónico por internet no es aconsejable. De igual forma, el escepticismo acerca del secreto del voto y el proceso de escrutinio del sistema electrónico de voto crecería con el empleo de tecnologías que no puedan garantizar la limpieza, precisión, confiabilidad y auditabilidad de los procesos electorales y/o de los resultados.


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El presente trabajo detalla algunas de las situaciones representativas del uso del voto electrónico en los sistemas electorales del mundo. Para ello, se inicia con algunas de las definiciones necesarias para establecer una comunicación entre el lector y el autor en el desarrollo del contenido. Posteriormente, se continúa con la descripción de los elementos básicos del sistema electoral en lo general y del sistema electoral de México en lo particular. Ya en el territorio de las características del voto electrónico, se inicia con algunos antecedentes y se continúa con la identificación de algunos de los requisitos que tanto el voto como las urnas electrónicas deben cumplir para ser confiables. Los siguientes capítulos presentan algunas de las experiencias a nivel internacional y nacional con los sistemas de voto electrónico y exponen los pormenores encontrados. Como un ejercicio último en este trabajo, se enlistas los desafíos que un sistema de voto electrónico debe resolver para ser seguro, barato y confiable. Finalmente, se exponen las conclusiones que se han obtenido del presente trabajo y los contenidos revisados, sin olvidar que siempre es conveniente la inclusión de algunas recomendaciones para mejorar el proceso que se estudia.

DEFINICIONES IMPORTANTES Establecer los conceptos es una tarea básica de gran importancia que sirve para determinar los elementos y detalles de cada uno de ellos. Es un paso inicial que evita posteriores desacuerdos, ya que permite conocer la interpretación que se le dará a los conceptos fundamentales de un trabajo o acuerdo. Una buena comunicación es esencial para lograr consensos1. En este trabajo todo parte del sistema electoral. Valdés (1997) define el sistema electoral como “el conjunto de medios a través de los cuales la voluntad de los ciudadanos se transforma en órganos de gobierno o de representación política”. Es el punto medio a través del cual los ciudadanos en una sociedad democrática eligen a los gober-

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Todas las traducciones al español fueron realizadas por el autor.


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nantes; es el sistema que recibe los votos y genera órganos de representación legítimos. Se debe mencionar que el voto es la manifestación de la opinión, elección o voluntad de las personas que son consultadas para conocer su aprobación o rechazo de una medida, elección o selección de una persona. El voto es un derecho constitucional inalienable que debe ser ejercido con responsabilidad y oportunidad por los ciudadanos. Consiste básicamente en elegir una de las opciones presentadas expresando su preferencia. En cuestiones políticas se debe recordar que el voto es libre y secreto. El voto se ha convertido en la herramienta más poderosa que tienen los ciudadanos para controlar las agencias gubernamentales. En la sociedad de la información existe una variante del voto tradicional que es el voto electrónico. En los “Lineamientos para el desarrollo del sistema de voto electrónico por internet para mexicanos residentes en el extranjero”, el INE define el voto electrónico por internet como “la modalidad de sufragio emitido por los ciudadanos a través del Sistema que el Instituto habilite para tal efecto, que garantiza la secrecía del voto durante su emisión, transmisión, almacenamiento y cómputo, utilizando medios electrónicos” (2016: 4). De donde se puede inferir que el voto electrónico es el sufragio emitido a través de un medio electrónico de comunicación con seguridad. Para algunos otros es simplemente la emisión del voto de manera automatizada y por medios electrónicos. Definición que se ve completada con algunas otras herramientas tecnológicas. De acuerdo con Alema et al. (2015: 99), el voto electrónico puede incluir tecnologías como las tarjetas perforadas, sistemas de escaneo óptico de las boletas y kioscos especiales para votación. Además, implica la transmisión de las boletas por teléfono, redes privadas de computadoras o el internet. De acuerdo con Rial (2004: 82), el voto electrónico podría ser definido desde un punto de vista amplio como algo que “implica la referencia a todos los actos electorales factibles de ser llevados a cabo apelando a la tecnología de la información. Éstos incluyen el registro de los ciudadanos; la confección de mapas de los distritos electorales; la gerencia, administración y logística electoral; el ejercicio del voto en sí mismo; el proceso de escrutinio; la transmisión de resultados;


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y su certificación oficial”; y desde un punto de vista restringido simplemente sería el acto de votar por medios electrónicos incluyendo el internet. El internet permite por ejemplo que los ciudadanos emitan su voto desde el extranjero. Por lo tanto, en el caso de México, todo ciudadano mexicano tiene el derecho a emitir su voto desde cualquier parte del mundo; de esa manera asume que puede ser parte del cambio y de las grandes decisiones del país. Con este ejercicio los mexicanos que viven en el extranjero fortalecen la democracia y benefician a sus familiares y amigos que residen en México. Para tal efecto, existe un proceso perfectamente marcado para poder emitir el voto en el extranjero. Este comprende tres sencillos pasos: contar con credencial para votar vigente, registrarse para votar en la plataforma del INE en las fechas especificadas, y recibir el paquete, emitir el voto y enviar de regreso dicho paquete antes de la fecha señalada para que sea considerado. El voto en el extranjero es un derecho constitucional inalienable que debe ser ejercido con responsabilidad y oportunidad por los ciudadanos mexicanos. Nadie puede evitar que elijan a sus representantes expresando su preferencia, a través del voto, por el candidato que mejor les convenza; su voto es libre y secreto, aun desde el extranjero. Una versión complementaria del voto en el extranjero es el voto a distancia o remoto. El voto remoto fue una primera opción para permitir que aquellos radicados en el extranjero o aquellos que viviendo en el país tuvieran algún tipo de impedimento físico para llegar a las urnas, emitieran su voto a través del correo tradicional, por delegación de poder o por medios electrónicos (e-voto). El método informatizado (e-voto) hace una diferencia entre el voto electrónico presencial y el voto electrónico remoto. Primero, el voto electrónico presencial se emite a través de medios electrónico que se encuentran en una casilla electoral debidamente establecida; mientras que el voto electrónico remoto se refiere a la emisión del voto por parte del electorado desde una ubicación que se encuentra en cualquier lugar fuera de las casillas o zonas de votación utilizando el internet para depositar su voto en una “urna electrónica”. Este último método de emisión del voto se ha convertido en la única opción de voto en el extranjero para algunos sistemas.


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Se ha mencionado que existe el voto remoto, pero también existe el voto presencial, que es el voto depositado directamente en la urna utilizando una boleta electoral de papel o a través de un medio electrónico o urna electrónica ubicada en la casilla electoral. Por lo general, está supervisado por personal del gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil. Lo cual trae a colación el instrumento tradicional de voto, la boleta electoral. La palabra boleta proviene del vocablo italiano bolletta, que entre otras cosas significa papel impreso para votar. Boleta es la hoja de papel en la que los electores eligen a sus representantes, las cuales posteriormente se depositan en las urnas ubicadas en las casillas o centros electorales. Con la implementación del voto electrónico fue necesario implementar de igual forma la boleta electrónica, que no es otra cosa que una pantalla de computadora que muestra la lista de candidatos que pueden ser elegidos. Las boletas se diseñan con datos esenciales y candados de seguridad. Por ejemplo, entre los elementos que componen la boleta que será utilizada en el 2018 en las elecciones federales en México se tienen: talón; encabezado de boleta; instrucción; datos geoelectorales; espacios para los emblemas de los partidos políticos; nombre de los partidos políticos; nombre y, en su caso, sobrenombre del candidato; espacio en blanco para escribir el nombre de candidato no registrado; emblema nombre y, en su caso, sobrenombre del candidato independiente, y cargo, nombre y firma tanto del presidente general como del secretario del Instituto Nacional Electoral (INE, s.f.). El lugar donde se depositan los votos se conoce tradicionalmente como casilla electoral. La definición clásica indica que es el lugar físico donde los funcionarios de casilla designados reciben la votación de los electores según la sección y el distrito electoral que corresponda a cada uno de los votantes. De acuerdo con la información presentada por el INE (s.f.), las casillas electorales serán clasificadas en casilla básica (en secciones que tienen no más de 750 electores); casilla contigua (que se instala cuando hay más de 750 electores en una casilla básica); casilla extraordinaria (residentes de una sección que tengan dificultades de acceso a su casilla); y casilla especial (para electores fuera de la sección correspondiente a su domicilio para votar). Además, existe la casilla única, que se define como la casilla que se instala


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en elecciones concurrentes2 en la cual los electores pueden emitir su voto para la elección federal y las elecciones locales. La reforma electoral del 2014 trajo consigo este tipo de casilla, que busca reducir los costos y contar con un medio sencillo de emisión del voto. Se integra con un presidente, uno o dos secretarios, tres escrutadores y tres suplentes generales. Por otro lado, en los países en donde el voto electrónico es una realidad existe el sistema electrónico de voto o urna electrónica. El sistema de voto electrónico es un sistema que tiene como principal objetivo facilitar al elector el ejercicio del voto. Esto se logra al eliminar todo tipo de barreras que puedan tener algunos votantes cuando se utilizan las tecnologías de la información como medio. En sí comprende una urna electrónica dotada de pantalla táctil o algún sistema de selección de iconos con la que el votante visualiza y elige sus opciones de voto. Este tipo de sistema varía de acuerdo con los requerimientos específicos de cada uno de los usuarios y puede incluir o no la impresión de un comprobante de votación en papel. Según lo expuesto por Wolf (2012), las urnas electrónicas se han propuesto para lograr contar con un sistema de votación limpio, eficiente y honesto. Wolf (2012) menciona que la urna electrónica es “una computadora con una interfaz de usuario limitada para sólo permitir un conjunto específico de operaciones, construida dentro de una caja o maletín que dificulte el acceso a cualquiera de sus componentes, fuera de aquel expresamente autorizado y encargado de recibir cada uno de los votos, convirtiéndolo en información almacenada electrónicamente”. En esta definición se pueden encontrar los elementos básicos que debe contener una urna electrónica: computadora, interfaz con usuario, interfaz con el centro de almacenamiento de datos y un dispositivo de almacenamiento permanente; en algunos casos, se podría contar con una impresora para imprimir algún tipo de comprobante de voto. En este contexto todo el procesamiento del voto se asumiría

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Las elecciones concurrentes son aquellas en las que se debe elegir representantes a nivel federal y local al mismo tiempo; en otras palabras, debe elegir a un candidato para presidente y uno o varios para algún otro cargo a nivel local o federal.


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como transparente y seguro; sin embargo, existen algunas vulnerabilidades que pondrían en riesgo la seguridad y confiabilidad del proceso. De igual forma, Wolf (2012) explica que existen variantes de la urna electrónica. Las primeras urnas que cumplen con su definición serían “las llamadas direct-recording electronic (DRE) voting machines (máquinas de voto electrónico de grabación directa)”, que fueron puestas en operación en 1996. Dado que las urnas DRE no resultaron infalibles y que su funcionamiento fue cuestionado por los expertos, se tuvo que modificar la estructura de la urna electrónica básica y se incluyó una impresora para que a cada voto emitido se entregara un comprobante o testigo del voto. Esta nueva configuración es conocida como rastro auditable en papel verificado por el votante o VVPAT (voter-verified paper audit trail). Si bien conocer cuáles son los instrumentos y lugares de votación es importante, también lo es conocer a los actores políticos. De acuerdo con la información presentada por el Instituto Nacional Electoral (s.f.), los actores políticos son “ciudadanos o colectivos que fomentan la participación ciudadana en la vida democrática del país, representan la voluntad de la ciudadanía e impulsan sus intereses”. En la definición se incluyen individuos porque a partir de 2014 se integró la figura del candidato independiente (ciudadanos que deciden participar en las elecciones sin el respaldo de un partido político ejerciendo el derecho constitucional a ser votados). Básicamente, los actores políticos se dividen en partidos políticos, candidatos independientes y agrupaciones políticas. Cabe señalar que los partidos políticos son “asociaciones de interés público que se conducen de acuerdo con ciertos principios e ideas, con el fin de promover la participación democrática y servir como organizaciones de ciudadanos para ocupar cargos de elección” (INE, s.f.). Mientras que las agrupaciones políticas son “asociaciones ciudadanas que contribuyen al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública mejor informada” (INE, s.f.). Es decir, los partidos políticos promueven la participación democrática para ocupar puestos en el gobierno, y las agrupaciones políticas sólo buscan promover la cultura, la democracia y la opinión pública informada.


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Pero ¿cómo se entiende la democracia que promueven los partidos políticos? Dahl (1989: 3) aclara que se reservará el uso del término democracia para definir un “sistema político entre cuyas características se cuenta su disposición a satisfacer entera o casi enteramente a todos sus ciudadanos”, no importando si este sistema es utópico o ha existido en algún momento. En pocas palabras, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Aunque el concepto de democracia nace en una época sin uso de la tecnología digital para su ejercicio, su evolución ahora exige que se considere la existencia de la democracia electrónica. Prats y Álamo (2003: 2) expresan que la democracia electrónica se define como “aquel sistema político que, cumpliendo con las cinco condiciones antes enumeradas, se basa fuertemente en la utilización de las redes digitales para llevar a cabo sus funciones clave, tales como la articulación de intereses, los procesos de toma de decisiones, y el intercambio de información entre actores”. Es decir, la democracia electrónica cumple con cinco condiciones básicas: la participación efectiva, la igualdad política, el entendimiento ilustrado, el control de la agenda por los ciudadanos, y la inclusión o la garantía de una igualdad básica en las facilidades; y utiliza las redes digitales para realizar sus funciones. Otra variante de la democracia electrónica es la teledemocracia que nace en 1970 y es considerada el modelo más antiguo de democracia electrónica. No existe certeza sobre quién utilizó el concepto por primera vez, pero se atribuye a Ted Becker, quien experimentó con el uso de la televisión (TV) por cable para tomar decisiones políticas a finales de la década de los setenta. Con el surgimiento del internet y el uso cotidiano de las redes de computadoras surge la ciberdemocracia. Según lo expresado por Hagen (1997), este tipo de democracia responde a la evolución de las redes de computadoras. Considera que Howard Rheingold fue uno de los primeros en apreciar que las redes computarizadas tenían ventaja sobre la TV por cable, porque eran más interactivas y permitían la comunicación de muchos a muchos. La ciberdemocracia tiene por concepto central el ciberespacio, que Hagen define como lo entiende Ogden (1994: 715) un “‘lugar sin espacio’ donde las palabras, las relaciones humanas, los datos, la riqueza, el estado y el poder son ma-


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nifestados por las personas que utilizan tecnología de comunicaciones mediada por una computadora”. En consecuencia, en la era de la informática se puede hablar de la democratización electrónica. Hacker y Todino (1996: 72) dicen: “La democratización electrónica […] se define […] como la mejora de una democracia, ya asumida como iniciada, con nuevas tecnologías de comunicación de manera que aumenta el poder político de aquellos cuyo papel en los procesos políticos clave generalmente se minimiza. Suponemos que tal democratización trae más gente al poder”. Evidentemente, buscando que la democracia sea incluyente y verdaderamente un asunto de todos.


EL SISTEMA ELECTORAL Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos. Octavio Paz

Toda actividad debe contar con reglas precisas para evitar malos entendidos y malas prácticas que queden sin castigo. En consecuencia, el proceso democrático también precisa de una normatividad y organización para el buen funcionamiento de su sistema electoral, entendido como el conjunto de reglas que determina el procedimiento por el que los electores expresan sus preferencias políticas y los votos se convierten en escaños parlamentarios o en cargos de gobierno (Nohlen, 2008: 8). Según Leonardo Valdés (1997), el sistema electoral debe definirse como “el conjunto de medios a través de los cuales la voluntad de los ciudadanos se transforma en órganos de gobierno o de representación política”. Es el punto medio a través del cual los ciudadanos en una sociedad democrática eligen a los gobernantes; es el sistema que recibe los votos y genera órganos de representación legítimos. Este sistema tiene por función principal la de regular todas las actividades que se desarrollan en un proceso de votación. Valdés (1997) indica que los procesos de votación que regula un sistema electoral son los siguientes: ¿quiénes pueden votar?, ¿quiénes pueden ser votados?, ¿de cuántos votos dispone cada elector?, ¿cómo pueden y deben desarrollarse las campañas de propaganda y difusión?, ¿cuántos representantes se eligen en cada demarcación electoral?, ¿cómo se determinan y delimitan los distritos y secciones electorales?, ¿quiénes y cómo deben encargarse de organizar los comicios?, ¿cómo deben emitirse y contarse los sufragios?, ¿cuántas vueltas electorales pueden y/o deben realizarse para determinar al triunfador?, ¿quién gana la elección? y, por último, ¿cómo se resuelven los conflictos que puedan presentarse?


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Es decir, representan los puntos y circunstancias que debe prever y resolver la ley electoral de cualquier Estado. Las respuestas a cada una de las preguntas se convierten en funciones básicas del sistema electoral, las cuales se complementan con regulaciones que atienden los detalles de los actores políticos, los medios de comunicación y los patrocinadores de las campañas.

CLASIFICACIÓN DE LOS SISTEMAS ELECTORALES Valdés (1997) menciona que existen tres modalidades básicas de sistema electoral: el de mayoría simple, el de representación proporcional, y el mixto. Sistema de mayoría simple: es el más antiguo y sencillo de los tres; es un sistema privilegiado por las culturas anglosajonas en donde un elector es igual a un voto y el candidato que obtiene el mayor número de votos es quien se designa como ganador aun sin contar con una mayoría absoluta. Normalmente se aplica en distritos uninominales, pero puede ser encontrado en elecciones plurinominales. Valdés (1997) dice que debido a las objeciones presentadas contra este sistema se ha desarrollado una variante, en la cual se asegura que el ganador tenga el apoyo de la mayoría de los electores. Esta variante es conocida como majority y supone que el ganador debe tener más del 50% de los votos de los electores. Sistema de representación proporcional (RP): Valdés (1997) menciona que este sistema electoral “intenta resolver los problemas de la sobrerrepresentación y la subrepresentación, asignando a cada partido tantos representantes como correspondan a la proporción de su fuerza electoral”. En cierta forma, busca igualar el porcentaje de votos que alcanza cada partido con el porcentaje de representantes en el poder legislativo; si un partido grande gana 40% de los votos debería obtener aproximadamente 40% de los curules o escaños, y si un partido pequeño gana 10% de los votos debería también conquistar aproximadamente 10% de los escaños en disputa. Generalmente se aplica en distritos plurinominales. Sistemas mixtos: De acuerdo con Valdés (1997), generalmente “se trata de sistemas que mezclan elementos de los mecanismos de mayoría y de representación proporcional”, los cuales además cuentan


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