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SISTEMA EUROPEO DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES Expectativas y desafíos en el siglo XXI


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Marta Lorente Sariñena

Ana Cañizares Laso

Javier de Lucas Martín

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

María Luisa Cuerda Arnau

Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Jaume I de Castellón

Carmen Domínguez Hidalgo

Catedrática de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

José Luis González Cussac

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Consuelo Ramón Chornet

Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Elisa Speckmann Guerra

Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania) Fueron miembros de este Comité: Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


SISTEMA EUROPEO DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES Expectativas y desafíos en el siglo XXI

DRA. MARÍA ISABEL ARREDONDO ICARDO DR. CÉSAR ARMANDO CRUZ ESPINO

tirant lo blanch México, 2024


Copyright ® 2024

Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www. tirant.com/mex/

© Dra. María Isabel Arredondo Icardo Dr. César Armando Cruz Espino

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc CP 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1169-145-1 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index. php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Prefacio.....................................................................................................

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Abreviaturas..............................................................................................

11

Introducción..............................................................................................

13

Capítulo I Consejo de Europa 1.1. Estatuto.................................................................................. 1.2. Tratados del Consejo de Europa (CETS) ................................ 1.3. Guardián de los Derechos Humanos.......................................

25 28 30

Capítulo II El Convenio Europeo de Derechos Humanos 2.1. Protocolos adicionales............................................................. 2.1.1. Nuevos Derechos......................................................... 2.1.2. Enmiendas................................................................... 2.2. Convención simplificada.........................................................

38 39 41 45

Capítulo III Unión Europea 3.1. Derechos fundamentales ........................................................ 3.1.1. Codificación de los Tratados........................................ 3.1.2. La Adhesión de la Unión a la Convención Europea...... 3.2. Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.... 3.2.1. El Mecanismo de Sanción de los Derechos Fundamentales.. 3.3. La Estrategia Global de la UE ................................................ 3.3.1. La política exterior en las relaciones internacionales.... 3.3.2. El poder en el sistema internacional.............................

56 58 62 67 72 80 89 92


8

Índice

Capítulo IV El Tribunal Europeo de Derechos Humanos 4.1. Admisibilidad de demandas.................................................... 4.2. Clasificación de demandas......................................................

101 103

Capítulo V Carta Social Europea 5.1. El Sistema de Tratados de la Carta.......................................... 5.2. Protocolos adicionales............................................................. 5.2.1. Protocolo Adicional a la Carta Social Europea (ETS No. 128)..................................................................... 5.2.2. Protocolo por el que se modifica la Carta Social Europea (ETS No 142).......................................... 5.2.3. Protocolo Adicional a la Carta Social Europea (ETS No. 158)..................................................................... 5.2.4. Carta Social Europea Revisada (ETS No. 163)............. 5.3. Comité Europeo de Derechos Sociales..................................... 5.3.1. Comité de Ministros y seguimiento de implementación..

109 110

111

Conclusiones.............................................................................................

119

Bibliografía...............................................................................................

127

Anexos......................................................................................................

133

110

112 112 114 117


Prefacio Con especial estima el origen de este manuscrito representa el coronamiento de la estadía de investigación en la Universidad de Castilla-La Mancha, España. Su intención preliminar consiste en brindar una introducción general al análisis de protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales dentro del proceso formativo del sistema europeo en la materia. A tal punto que la expectativa real consiste en desarrollar un instrumento de apoyo educativo respecto del estudio de diversas cuestiones y desafíos como los que –entre líneas– se pueden derivar del tratamiento de los diferentes capítulos diseñados para este fin, mismos que van desde la búsqueda y examinación de la posición que mantiene el Estado-nación frente al derecho interno y el derecho internacional, hasta el tratamiento de la concepción material y formal de los derechos fundamentales; así como de la relación del derecho objetivo y subjetivo, de aquellos derechos que fueran en su momento instituidos en todo constitucionalismo contemporáneo, entre otros aspectos sustantivos. Mientras que –en lo profundo– la aspiración del producto privilegia la firmeza de colaborar, hasta cierto alcance, en la consolidación de la justicia y el Estado de derecho en la vida contemporánea. Y, en este marco, el deseo de alcanzar el cumplimiento efectivo de la corriente de pensamiento a favor de la limitación y el control del poder político por medio del derecho. Máxima asociada –cabe remembrar– a aquella doctrina política del Liberalismo que fuera reconocida en todas las grandes revoluciones liberales, en tanto que ello ha conducido al origen y éxito sustancial del moderno constitucionalismo y de la libertad democrática del individuo o del ciudadano ante el Estado.


Abreviaturas CDFUE

Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (“La Carta”)

CoE

Consejo de Europa

CEDH

Convenio Europeo de Derechos Humanos

CEE

Comunidad Económica Europea

CETS

Serie de Tratados del Consejo de Europa

CSE

Carta Social Europea

CEDS

Comité Europeo de Derechos Sociales

DUDH

Declaración Universal de los Derechos Humanos

TEDH

Tribunal Europeo de Derechos Humanos

TFUE

Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea

TJUE

Tribunal de Justicia de la Unión Europea (“El Tribunal”)

ML

Multilateralismo

UE

Unión Europea


Introducción De tal suerte que la labor en proceso que aborda el propósito de la exploración concurrente, relativo a la unificación de la comunidad europea y su fuerte posición en el establecimiento de un sistema europeo basado en la salvaguarda de los derechos humanos y las libertades fundamentales, ha consistido en presentar una especie de introducción de carácter prospectivo a fin de favorecer el estudio del desarrollo comparativo entre otros sistemas equidistantes sobre la materia, con la idea fundamental de que los Estados-parte de la UE han experimentado –sin paralelo–, desde la segunda mitad del siglo XX, el paradigma de una constante exploración constitucional; así como la experiencia inigualable de una periódica evolución y revisión exhaustiva en pro de la edificación política y económica de su comunidad paneuropea; pero sobre todo ante el menester de la búsqueda de hacer efectiva la visión de sus precursores por la consumación final de la constitución de un Estado supranacional económico y político en beneficio de la ansiada y necesaria unidad europea por la paz, bajo la salvaguarda del estricto imperio de la ley, el Estado de derecho, la democracia y el respeto de los derechos humanos. Todo esto sustanciado en el marco conceptual e histórico de que la afirmación de las Declaraciones de Derechos, como efecto directo de los levantamientos liberales –en América y en Europa durante el otrora siglo XVIII–, han revivificado la firme aspiración de continuar luchando aún en nuestros días por una vigencia real en pro del aseguramiento de una forma de estatuto jurídico-político inquebrantable, que no olvide y proteja el noble propósito de salvaguardar en todo momento y durante los aciagos tiempos postreros, tanto en el campo nacional como internacional, a todos y cada uno de los ciudadanos frente a los poderes públicos del Estado, es decir, de una organización eficaz y equitativa entre las partes que sustente la esencia del constitucionalismo moderno como un reflejo vivo de la justicia. En este sentido surge oportuno remembrar que las Declaraciones de Derechos son enunciados que fueran establecidos por primera vez en Inglaterra, a mediados del siglo XVII, con el lanzamiento primario y clásico de la célebre Carta de Derechos o Declaración de Derechos (en inglés el Bill of Rights de 1689). Y, un siglo más tarde, a finales


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del siglo XVIII, con la Carta de Derechos, que fuera enunciada en las primeras diez enmiendas de la Constitución federal en los Estados Unidos, así como con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en Francia. Más aún la Constitución de los Estados Unidos, sustentada bajo el texto de la ilustre Declaración de Virginia (1776), ha sido la mayor influencia emblemática para la elaboración de las constituciones europeas y de la liberación de las colonias del continente americano.1 Al tiempo que durante su andar jurisprudencial se han ido ampliando estos derechos, ya que, como es bien sabido, las declaraciones de derechos en su origen estaban orientadas particularmente en los ‘derechos civiles y políticos’. Esta decisión implica que, en adelante, ante el advenimiento de la sociedad de masas, se sumarían a favor de los ‘derechos sociales’. Lo que en tiempos postreros daría puerta a la ampliación de los llamados ‘derechos colectivos’, tales como el medioambiente por citar alguno de los más concurrentes. Así además de esta extensión de declaración de derechos en el tiempo, surge asimismo vital mencionar –como un apoyo metodológico adicional–el fenómeno de la adopción del polémico concepto de la ‘internacionalización’, el cual hace su memorable entrada como consecuencia de la puesta en marcha de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y –décadas después– de sus respectivos Pactos Internacionales, como parte fundamental de la resolución ejercida por la fundación de las Naciones Unidas a finales de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo –cabe advertir– esta llamada internacionalización de la Declaración de Derechos, ha atravesado por diversas cuestiones sumergidas en una acalorada polémica plural: una de las que se destacan aquí, irrumpe como el resultado histórico de una cultura jurídico-política de evidente cimiento occidental, y, por ende, de la obvia pretensión de que haya alcanzado su rango universal bajo los términos constitucionales de esta civilización; sin embargo –mejor opinión de los expertos– y en honor a la verdad, ha sido sustentada

1

Cfr. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., p. 25; así como el texto educativo adaptado de Villares, R. & Bahamonde, A. (2012.). Historia del Mundo Contemporáneo. Septiembre 2021, Endebé. Sitio web: https://www.edebe.com/educacion/documentos/1128420-529-Historia%20MC_BAC1.pdf


Introducción

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sobre un fundamento filosófico, esto es, que ha sido valorada por su esencia positiva y no por su naturaleza moral. Mientras que otros abogan, incluso, por la incorporación de patrones universales mínimos, mismos que se asume por consenso no deberían faltar en el reconocimiento de la comunidad internacional, a fin de no incurrir por default en la discriminación de los principios inherentes que sustentan los derechos humanos en su intrínseca sustancia de carácter universal. Es por ello que, en el ámbito regional, la Unión Europea ha tenido la necesidad de crear una clase de ‘derecho común’, a fin de evocar el perfil de los derechos humanos, con la robusta intención de facilitar una óptica más cercana a los problemas jurídicos que surgen día a día en sus diferentes Estados partes, como un razonamiento de consenso integral e incluso obligado, acorde a la propia definición a favor de la construcción de una entidad política supranacional.2 En esta línea, la aplicación del Convenio Europeo es llevada a cabo a través de la sentencia jurisdiccional de un órgano más propicio, como el ilustre Tribunal Europeo de Derechos Humanos, mismo que ha sido fundando ex profeso para este tipo de derechos. En esta idea Díez-Picazo analiza algunos elementos que aprovechamos pertinentemente, ya que nos explican con mayor alcance y robustecimiento la cuestión referida del concepto de universalidad. En primer lugar, alude a que la justificación de la universalidad corresponde a un problema mayor: la cuestión misma que justifica incluso la democracia constitucional. Más aún –observa–, en tanto que las reglas que imperan en cada sociedad continúe condicionada en relación a la teoría controversial del relativismo moral, débase reconocer que no todo lo que se aleje de esta pauta social deba ser tratado como inmoral a fin de declarar con justicia la universalidad de los derechos humanos, sobre todo si tomamos en cuenta que, en la práctica, los marginados generalmente son los más urgidos en recurrir a estos derechos, mientras que la sociedad más acomodada no demanda indefectiblemente su protección3.

2

3

Cfr. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., p. 27 Cfr. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., pp. 27-32.


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No obstante –debemos observar–, esta situación no debería conducirnos al juicio de pretender establecer una verdad absoluta, jurídica y jurisprudencial, por cuanto, a la universalidad de los derechos humanos, es decir, sin excluir tampoco la protección de ciertas adaptaciones de valores costumbristas conforme a la tradición y peculiaridad de cada sociedad. Es por ello que se alerta sin freno que los derechos fundamentales deben de estar condicionados a la examinación abierta de una continua comunicación entre el debate jurídico y el debate moral4. Ello con la visión de destacar que si bien la naturaleza del léxico y tradición jurídica de la mayoría de los países europeos definen a los ‘derechos fundamentales’ como aquel enunciado de derechos que jurídicamente están garantizados por la Constitución, no implica de hecho que deje de observar la prerrogativa de que también son derechos sustancialmente proclives a proteger los mismos valores básicos, tanto desde el punto de vista moral como político de los derechos universales5. Ahora bien, a fin de dilucidar esta noción con mayor precisión, es importante referir la definición clásica de Luigi Ferrajoli, estableciendo que: “Son “derechos fundamentales” todos los derechos subjetivos que corresponden universalmente a “todos” los seres humanos en cuanto dotados de status de personas, de ciudadanos o personas con capacidad de obrar; entendiendo por “derecho subjetivo” cualquier expectativa positiva (de prestaciones) o negativa (de no sufrir lesiones) adscrita a un sujeto por una norma jurídica; y por “status” la condición de un sujeto, prevista asimismo por una norma jurídica positiva, como presupuesto de su idoneidad para ser titular de situaciones jurídicas y/o autor de los actos que son ejercicio de éstas”6. En esta orientación viene bien complementar lo que distingue DíezPicazo cuando afirma que: Se trataría de derechos inherentes a la condición de persona o de ciudadano, tal como está concebida en dicho ordenamiento; y, por eso mismo, serían derechos universales, en el sentido de que corresponden necesariamente a todos los miembros del grupo (personas o ciudadanos).

4 5 6

Ibídem. Ibídem. Véase. Ferrajoli, L. (2009). Los fundamentos de los derechos fundamentales. Madrid, España.: Editorial Trotta, p. 19


Introducción

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Esta definición tiene la enorme ventaja de explicar los derechos fundamentales con independencia de las concretas características de cada ordenamiento: al menos en la tradición liberal-democrática, lo principal es que hay derechos que se reconocen efectivamente a todas las personas o a todos los ciudadanos por el mero hecho de serlo, siendo accesorio, en cambio, el modo que están regulados y protegidos. Por ejemplo, que la libertad de expresión o el derecho a la intimidad estén reconocidos por el correspondiente texto constitucional o sólo por la ley ordinaria es, sin duda, importante; pero no afecta a la visión que del significado y la función de esos derechos se tiene en toda sociedad liberal-democrática contemporánea. 7

De igual modo –como bien alude el autor referido– ello determinaría una concepción material de los derechos fundamentales, noción que remitimos con la finalidad de complementar un mejor alcance en virtud de que ha sido testificada en el artículo 6to del enunciado normativo del TUE. Con el conocimiento de que la verdad material de los derechos gravita en su contenido en tanto que la UE ha reconocido la forma en que se encuentran establecidos tanto en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea como en el Convenio Europeo de Derechos Humanos; incluso –respectivamente– en aquella pluralidad manifestada entre sus Estados miembros, en particular, referente a su rigidez constitucional y al control de constitucionalidad de sus normas. En resumen, el hecho mismo de que hayan sido admitidas –con respectiva mesura–, las tradiciones constitucionales de los Estadosparte de la UE es gracias a que han sido estimadas al grado de derechos universales, y no sólo por el hecho de estar garantizadas en cada uno de sus respectivos ordenamientos nacionales. Así en este orden de cosas, débase atender su correspondiente contraparte, o sea, lo concerniente a la concepción formal de estos derechos, en clara respuesta a la premisa de que para este juicio no es decisivo su contenido sino la jerarquía de la norma; ya que por ende requieren estar previamente suscritos en la Constitución o, incluso, en todas aquellas leyes de carácter supra legal.

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Véase. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., p. 30


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De tal manera que –distingue– este pensamiento solamente tiene lugar en aquellos ordenamientos que tienen como fundamento una constitución rígida y el control de la constitucionalidad de sus leyes. Lo cual asegura en última instancia el poder invocar con autoridad los asuntos de inconstitucionalidad ante el propio legislador. Lo que, en concreto, da a significar que la importancia vital de los derechos fundamentales radica en su validez frente a la ley y, en consecuencia, a la posibilidad de invocar estos derechos de manera constitucional ante el legislador, incluyendo a todos y cada uno de los poderes públicos, hecho que sin duda alguna ha de redituar en beneficio del crecimiento de la justicia y el desarrollo de la jurisprudencia, dentro de todo Estado de derecho efectivo que haya sido sustentado en el estricto imperio de la ley.8 Más aún si se observa que los derechos fundamentales instaurados en el constitucionalismo moderno europeo son igualmente justipreciados como universales. Esto en la medida de que la mayoría de sus países han considerado por consenso que la concepción formal y la concepción material no representa en última instancia dos entes necesariamente antagónicos. Si bien se advierte que su armonización no conllevaría al hecho de una idea consumada. Lo que sucede, en realidad, es que la concepción material favorece a un mayor margen de apreciación para el robustecimiento de la protección de los derechos fundamentales9. A este nivel de observación, surge oportuno matizar y apuntalar el tema refiriéndonos a las palabras del propio Díez-Picazo, atendiendo a que: “La concepción formal pone el acento en que la máxima fortaleza jurídica de los derechos se produce cuando son declarados a nivel constitucional y hay, además, vías para la aplicación jurisdiccional de la constitución. La concepción material por su parte subraya que regímenes jurídicos distintos no dan forzosamente lugar a realidades diferentes; y recuerda que los países jurídicamente más refinados no son siempre y necesariamente lo más efectivos en la protección de los derechos ya que entran en juego también otros factores (políticos, culturales, organizativos, etc.).”10

8

9 10

Cfr. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., p. 31 Ibídem. Ibídem.


Introducción

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Ahora bien, si lo hasta aquí expuesto define el espectro de un primer ángulo del término de los derechos fundamentales, en adelante es visible que existen otras connotaciones que también entran en juego, en específico, tocante al enunciado de los “derechos humanos”. Mayormente porque gran parte de América Latina –apenas un par de lustros atrás– ha entrado en uso –digámoslo así– de una jerarquía lingüística devenida de la reforma constitucional en materia de “derechos humanos”. Entretanto que de acuerdo a la tradición jurídica europea –en especial de la comunidad europea continental– se ha seguido honrando la locución formal de los “derechos fundamentales”. Si bien es evidente que, ante la tendencia de la unificación de la identidad de los valores protegidos y la creciente internacionalización en la salvaguarda de los derechos, su aplicación se hace cada vez más presente en la región. Evidencia testificada por el seguimiento del compromiso suscrito en los términos del Convenio Europeo de los Derechos Humanos. Principalmente porque ha sido tomado en cuenta la idea cada vez más aceptada de que no se trata de divisiones separadas o fuera de la mutua correspondencia manifestada entre el paradigma de los ‘derechos fundamentales’ y los ‘derechos humanos’. Por último, a fin de cerrar –a manera de colofón– la sustancia meritoria de lo hasta aquí expuesto, es indispensable traer a colación una de sus diferencias sustanciales, la cual consiste en que los ‘derechos fundamentales’ están protegidos esencialmente por un ordenamiento interno, mientras que los ‘derechos humanos’ identificados como valores básicos y universales son correspondientemente salvaguardados por el ordenamiento internacional y en particular por los tratados internacionales ratificados.11 Por consiguiente, el índice que fuera diseñado en razón de la aparición cronológica de los organismos europeos para la protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, en el sistema europeo, manifiesta su metodología y el propósito de la exploración del presente estudio. La parte I muestra por tanto cómo el acto de suscripción del Estatuto del Consejo de Europa da lugar al primer convenio europeo

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Cfr. Díez-Picazo, L. (2013). Sistema de Derechos Fundamentales. Pamplona, España: Aranzadi, SA., p. 32


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denominado Tratado de Londres, que viene determinado por la proclamación de los Derechos Humanos con el fin de establecer una organización de régimen jurídico de ámbito interno e internacional como lo es el Consejo de Europa. Esto –definitivamente– planteado desde una perspectiva histórica, donde se pueda observar el proceso en pro de la conformación de una integración europea. Convenientemente la división 1.1. presenta el rango de carácter legal e internacional de la Serie de Tratados del Consejo de Europa, y de su fuente, en base a los motivos y objetivos de dicha Organización. Entretanto que la división 1.2. aborda por qué el Consejo de Europa es considerado el guardián de los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho, en la región europea de alcance internacional. En adelante la parte II trata de la importancia de armonizar la legislación de los Estados de la comunidad europea bajo la jurisdicción de un convenio europeo exclusivo para la protección de los derechos humanos y libertades fundamentales. En tanto que su división 2.1. describe los protocolos adicionales implementados a la Convención como una de sus fases más dinámicas de enmiendas y nuevos derechos aplicables al proceso distintivo de su constante evolución. Por tanto, la división 2.2. resume oportunamente una especie de Convención simplificada de sus principales derechos y libertades a manera de ilustración complementaria. En esta secuencia la parte III nos aproxima brevemente a la historia del desarrollo de la Unión Europea y las comunidades que le precedieron a través de la adhesión de los tratados que, como normas jurídicas de carácter internacional, fuera concebida para su validez legislativa en base al Estado de Derecho y la Democracia. En atención a lo cual, la división 3.1. plantea el tema referente a la relevancia de los derechos fundamentales dentro de la Unión, acorde al Tratado de Maastricht, así como la posibilidad de su sanción concerniente en caso de su contingente violación. Entretanto que, como una parte complementaria, su fracción 3.1.1. manifiesta el desenlace correspondiente a la codificación de tratados, convenientemente instituido para efecto de su protección judicial. En esta gama pertinente para el cumplimiento de sus fines, la fracción 3.1.2. hace una aproximación de las propuestas y problemáticas acaecidas en la actuación de adhesión de la Comisión Europea a la Convención.


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