CULTURAS ABIERTAS CULTURAS CRÍTICAS
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CULTURAS ABIERTAS CULTURAS CRÍTICAS
ANTONIO ARIÑO VILLARROYA
tirant
humanidades
Valencia, 2019
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Índice Introducción......................................................................................................... 9
Capítulo I Acumulación, apertura y crítica 1. 2. 3. 4. 5. 6.
BETTY, LUCY Y DENNY ............................................................................ 13 LA INFRAVALORACIÓN DE LA CULTURA.......................................... 19 LA FUERZA DEL HAMBRE........................................................................ 21 NÓMADAS DEL TIEMPO........................................................................... 24 CULTURAS ABIERTAS................................................................................ 27 CONCIENCIAS VIGILANTES.................................................................... 32
Capítulo II Marcos interpretativos, una perspectiva pluralista 1. DE LAS EXIGENCIAS DE LA PERFECCIÓN A LA NORMALIDAD DE LOS MODOS DE VIDA ........................................................................ 46 1.1. La emergencia del concepto humanista y jerárquico....................... 46 1.2. El modo de vida de un pueblo............................................................ 52 1.3. Un balance: el pentálogo cultural....................................................... 57 1.4. Una visión de la estructura social....................................................... 60 1.5. La cultura como principios o como código significante.................. 63 2. VALORES Y SECTORES............................................................................... 65 2.1. La cultura como capital........................................................................ 65 2.2. La cultura como subsistema específico.............................................. 72 2.3. El concepto sociológico de cultura..................................................... 78 3. DE CONSUMIDORES A PROSUMERS..................................................... 82 3.1. La concepción administrativa de la cultura...................................... 82 Observatorios y plataformas............................................................... 91 Limitaciones.......................................................................................... 92 3.2. La metacultura en la era digital: extensiva e intensiva..................... 95 Reconstruir cuestionarios.................................................................... 99 4. EL PLURALISMO EPISTÉMICO Y LA TRAGEDIA HUMANA........... 108
Capítulo III Enigmas, paradojas, dilemas y encrucijadas 1. EL ENIGMA DEL MULTICULTURALISMO........................................... 113 La diversidad cultural es un hecho............................................................... 113
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Índice
La diversidad cultural es un derecho............................................................ 117 2. LAS PARADOJAS DE LA DISCAPACIDAD............................................. 121 3. DILEMAS Y ENCRUCIJADAS EN EL MOVIMIENTO DE LAS MUJERES. 130 3.1. Dimensión constitutiva y género........................................................ 134 3.2. La democratización cultural y las mujeres........................................ 140 3.3. La política del diálogo cultural complejo.......................................... 147 4. MÁS ALLÁ DEL CONSTRUCCIONISMO SOCIAL............................... 151 5. EL PRINCIPIO DE UNIVERSALIDAD..................................................... 152
Capítulo IV La patrimonialización de la cultura y sus paradojas postmodernas 1. LA HERENCIA CULTURAL UBICUA...................................................... 157 2. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR PATRIMONIO CULTURAL?.................... 158 3. LA EXPANSIÓN DEL PATRIMONIO ....................................................... 160 3.1. La expansión del repertorio patrimonial........................................... 161 3.2. La pluralidad de sujetos y de comunidades imaginadas.................. 164 4. LAS PARADOJAS DEL PATRIMONIO CULTURAL.............................. 168 1) Paradoja ontológica: Patrimonio cultural y cultura......................... 169 2) Paradoja metodológica: Conservar es transformar y puede que destruir................................................................................................... 170 3) Paradoja pragmática: Pluralidad de sujetos, patrimonios controvertidos................................................................................................... 172 4) Paradoja ecológica: morir de amor..................................................... 172
Capítulo V Riesgos culturales en las sociedades digitales 1. LA ERA DE LA INCERTIDUMBRE CRÓNICA...................................... 176 2. LA SOCIEDAD DIGITAL............................................................................ 180 2.1. Hiperconectados: inconmensurabilidad y atención......................... 182 2.2. La generatividad: la polinización cognitiva....................................... 189 2.3. El capitalismo cognitivo....................................................................... 193 3. LOS RIESGOS DE LA SOCIEDAD DIGITAL........................................... 196 3.1. Problemas más visibles......................................................................... 196 3.2. Cuestiones radicales............................................................................. 200 4. REMATE.......................................................................................................... 203
Capítulo VI Con el pie en el umbral Bibliografía........................................................................................................... 213
Introducción ¿Cómo podré hablar del mar con la rana si no ha salido de su charca? ¿Cómo podré hablar del hielo con el insecto estival si está atrapado en la corta duración de su vida? ¿Cómo con el erudito enclaustrado, absorto en su dogma y su doctrina? (Libro de Chuang Tse, siglo IV a. C.)
Lo sabíamos ya. Nuestros tatarabuelos pudieron ser neanderthales y no somos puros. Una investigación publicada en 2017 mostró que el ser humano “moderno” transporta más ADN neanderthal del que se creía (en torno a un 2%). Ahora, además, se acaba de descubrir el cuerpo de una adolescente, Denny, cuyo genóma procede de una madre neanderthal y un padre denisoviano(2). La mescolanza no sólo es materia de los sueños, sino también de la realidad, de toda ella. Las fronteras del conocimiento humano se resquebrajan y desmoronan cada día por la presión de millones de miradas que en todas las dimensiones de la existencia (desde la genética hasta la astronomía) están dispuestas a responder a la llamada kantiana del “atrévete a saber”. Y, hacia cualquier horizonte que decidamos mirar o en cualquier pasado que nos pongamos a escarbar surge la misma verdad: todo es amalgama, todo es magmático: los genes se cruzan y las galaxias se funden. Pero, paradoja de las paradojas, justamente en este tiempo, la moda política impone los cierres y secesiones: de clase, económicos, nacionales, culturales. “Nosotros, primero”, “hemos de ser lo que somos” y “somos la quintaesencia de la auténtica humanidad”. Evocar dicha paradoja con el pasaje que encabeza esta introducción, un pequeño fragmento del Libro de Chuang Tse del siglo IV (1)
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Nature, 13 mayo 2015 Nature, 22 de agosto de 2018.
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Introducción
antes de Cristo, resulta muy apropiado. Para la rana es imposible conocer el mar (se mueve en un medio muy estrecho); para el insecto de un solo verano es imposible conocer otras estaciones (su tiempo es muy corto); para el erudito, poseído por su doctrina, es imposible ver más allá del dogma. Ahora bien, la rana y el insecto no pueden hacer otra cosa, ya que esa es su naturaleza, pero sí el erudito, pues, como afirmaba Simmel, los humanos son seres fronterizos “que no tienen ninguna frontera”. Puente y puerta, el ser que liga y el que separa, “tiene la posibilidad de salirse a cada instante de esta delimitacion hacia la libertad” (1986 :34). Una forma de “situarse más allá” de la frontera propia del ser humano es pensar en clave de universalidad. Hay autores que han pensado lo universal abstracto sin salir de su ciudad, como Kant; y otros, como Montaigne, que, desde la biblioteca de su torre, han desvelado lo univeral en lo concreto. También los hay nómadas, como Benedict Anderson, el conocido autor de Comunidades Imaginadas, que han podido escribir como lo han hecho por seguir una trayectoria sumergida en la comprensión de otras culturas, en su caso a caballo entre sus clases en la Universidad de Cornell y su trabajo de campo en el sudeste asiático; al igual que Francois Jullien, con su decisión de desafiar su cultura francesa desde la china y viceversa; o como Nancy Huston con su tránsito por identidades múltiples; o Saskia Sassen al tratar de entender las expulsiones de la globalización. Autoras y autores, junto a muchos otros que citaremos a lo largo del texto, han elegido vivir y pensar más allá de las fronteras; sus análisis y reflexiones ayudan a ver de otras maneras nuestras propias subjetividades. “Solamente saliendo de la propia cultura, uno se percata hasta qué punto desconoce esa que llama suya”, afirma Jullien (2008); y Huston, partidaria de las identidades múltiples y del patriotismo de la ambigüedad, replica que “Je suis allé en Europe pour me chercher, mais je n’étais pas là non plus” (1995: 199). El yo (individual o colectivo) no se encuentra; se inventa, se “bricola”, se narra y fabula, se escribe y se configura siempre a partir de trozos, astillas y fragmentos.
Introducción
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Las culturas siempre son, lo quieran o no, ambivalentes, abiertas, acumulativas y críticas. Las páginas que siguen, revisadas ahora, son resultado en realidad de veinte años (por lo menos) de lecturas, docencia, investigación y gestión. Han sido escritas y reescritas, publicadas parcialmente, y al enviarlas a la imprenta sigo con la impresión de que nada está cerrado. Algunos materiales se pueden encontrar en RODERIC, el repertorio digital de mi universidad, en academia.edu o en Researchgate, pero también como en cada capítulo señalaré en algunas publicaciones en papel. Creo que así como están ahora, reunidas en un texto único, pueden ser útiles para más personas y, por ello, me atrevo a publicarlas antes que dejarlas esperando una madurez inalcanzable. Decía Blake que “en los cantos rodados no crece el musgo”. Eso es lo que yo espero de estas páginas: que rueden y se enriquezcan. Como quiera que es imposible encerrar en un libro lo que se quiere decir, porque ese “lo” está tejido de muchas dudas, preguntas, inseguridades, incertidumbres e itinerarios imprevistos e imprevisibles, propongo a quienes tengan interés en algún punto, continuar, prolongar y extender estas reflexiones por otros medios: por las redes sociales y en la prensa. La coherencia interna de los capítulos propuestos tiene que ver con una visión de la cultura que no hace concesiones a su pretendida singularidad y/o superioridad, que muestra la pluralidad de marcos referenciales de interpretación y pondera su validez relativa, sin soñar con una síntesis irénica final; que aborda el papel de los movimientos sociales en la transformación social y en la delimitación de la extensión y de la intensidad de los fenómenos culturales; que trata de insertar los significados en los contextos, bien estudiando las prácticas así denominadas culturales como en las pugnas ideológicas; que trata, finalmente de entender, dos dinámicas, en apariencia divergentes, la patrimonialización y la digitalización de la vida y la cultura. Mantengo un deber de gratitud con numerosas personas con las que he compartido clases, seminarios y trabajo cotidiano. Pero muy
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Introducción
especiamente con Maria, Mireia y Laura, a las que tantas horas he robado y, con inevitable melancolía, sé que son irrecuperables. La historia no es reversible, pero el futuro está abierto.
Capítulo I
Acumulación, apertura y crítica 1. BETTY, LUCY Y DENNY En 2002, un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford sometieron a prueba a una hembra de cuervo de Nueva Caledonia, llamada Betty, con el propósito de comprobar si podía agarrar la comida, colocada al final de un tubo y que, por tanto, estaba fuera del alcance de su pico. Betty dobló un trozo de alambre, fabricó un gancho y se hizo con el manjar. También a Blue se lo colocó en una tesitura similar. Observó y analizó la situación y el entorno, se puso a buscar, desgajó una ramita de una rama más gruesa, eliminó los vástagos laterales y, cuando tuvo un palo recto, lo introdujo en el tubo para pinchar la carne. Estos cuervos, de acuerdo con la investigación realizada en los últimos diez años, conservan sus herramientas y las llevan consigo. Según Ackerman, solo cuatro grupos de animales en el planeta “confeccionan sus propias herramientas complejas: los humanos, los chimpancés, los orangutanes y los cuervos de Nueva Caledonia. Y son menos aún los que las conservan para reutilizarlas” (2017: 8284). Fabrican herramientas con forma de gancho, algo que no saben hacer los orangutanes y los chimpancés; desarrollan distintas formas de producción y las transmiten en su área creando diferencias y “tradiciones” regionales persistentes basadas en el aprendizaje; y, además, introducen mejoras, todo lo cual sería una muestra de “cambio tecnológico acumulativo” y, por tanto, de cultura. El libro de Ackerman, al igual que un torrente que inunda desde hace un tiempo las librerías sobre abejas, hormigas, delfines, pulpos, etc. y dan cuenta de la investigación biológica más avanzada, tienen por objeto mostrar la “inteligencia” y, a veces, la “inteligencia creati-
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va” de diversas especies. Lo hacen con la finalidad, no solo de conocer mejor a dichas especies, sino de dilatar el concepto de inteligencia así como para mostrar que los seres humanos se hallan insertos en una historia natural evolutiva y compartida y serán mejor conocidos al incorporar tales descubrimientos científicos. Con frecuencia, en estos textos se insiste en que es necesario dejar de aplicar el término cultura en exclusividad a los seres humanos y en especial a Homo sapiens. Como afirma Ackerman: “los pájaros aprenden, resuelven problemas nuevos, fabrican herramientas, saben contar, imitan comportamientos de otras aves y recuerdan dónde dejan las cosas”. Tienen capacidades técnicas y artísticas, individuales y sociales, musicales y espaciales, inventitas y adaptativas (2017: 24). De acuerdo: somos seres vivos como cualquier otro y somos resultado de la cadena evolutiva que procede de las primeras bacterias, incluidas las procariotas, sin núcleo. No se trata de que nuestra mente se halle inserta en un sustrato biológico. La unidad entre sentimiento y razón es indisoluble; y así mismo, hemos de convenir en que otros seres vivos también tienen algún tipo de cultura (Damasio, 2017). Pero con dicho reconocimiento ¿logramos aclarar algo sobre la eterna pregunta de qué es lo que nos hace humanos? ¿y de qué es propiamente la cultura humana? Lucy, la famosa australopithecus afarensis de 3,18 millones de años, el antepasado más antiguo conocido del ser humano, y que todavía era tanto terrestre como arborícola, ¿en qué sentido era ya humana y cuáles eran sus diferencias culturales con Betty, Blue, y cualquier otro ser vivo con cultura? ¿eran cuantitativas o cualitativas? Y Denny, la adolescente de Denisova, que vivió en las montañas de Altai hace unos 90.000 años y nació de la unión de una madre neanderthal y un padre denisoviano ¿qué cultura tenía? Es maravilloso que podamos saber tanto a partir de un fragmento de ADN, pero tan poco sobre su ser y existencia culturales. Dejo de lado las noticias de la prensa sobre Denny y sigo leyendo la maravillosa obra de Ackerman sobre el genio de las aves en Hyde Park, al tiempo que cuatro cuervos, que se pasean altivamente buscando comida en la agostada pradera de este verano de 2018, me distraen
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y me traen a la mente, por una asociación comprensible, la exposición, recién visitada, sobre los viajes de James Cook, que se expone en la British Library, en la segunda mitad del siglo XVIII3. En ella, precisamente he podido contemplar cartografía del capitán Cook sobre Nueva Caledonia, así bautizada por él mismo, en honor a su patria escocesa en 1774. Y esto lleva a preguntarme por la relación existente entre la tecnología de los cuervos y las que utilizaba Cook, mucho antes de que naciera Betty y milenios después de que lo hicera Lucy. El capitán Cook, además de sus singulares cualidades como navegante, forjadas desde la infancia, gozaba de extraordinarias competencias cartográficas, matemáticas y astronómicas. En la exposición hay algunos instrumentos del viaje, pero, sobre todo, lo más destacado son las maravillosas láminas del naturalista Joseph Banks y de otros artistas que le acompañaban así como abundates muestras de los mapas limpios y precisos de Cook, dando cuenta de los territorios ignotos. Pero la idea del viaje no nació en la mente del intrépido capitán. El primer viaje había sido impulsado por la Royal Society y el almirantazgo y tenía como objetivo, confesado, el de resolver un problema que acuciaba a astrónomos de diversos países: establecer de forma fiable la distancia existente entre la Tierra y el Sol –y para ello era necesario que se hicieran observaciones simultáneas en distintos lugares del planeta sobre el tránsito de Venus entre ambos astros, fenómeno que, según cálculos, sucedería entre los días 3 y 4 de junio de 1769. Cook era, por tanto, una pieza, –clave, sin duda, pero una pieza que antes o después hubiera sido repuesta, como así sucedió a su muerte– en un proyecto científico de gran envergadura. Pero, en segundo lugar, también se le había encomendado una misión secreta y legitimada en argumentos menos racionales: el descubrimiento y exploracion de las tierras australes, que, según la imaginación de la época y la voluntad de expansión colonial, debían de estar bien pobladas, ser muy productivas y facilitar la ampliación de mercados. Imaginación y ambición colonial
3 https://www.bl.uk/the-voyages-of-captain-james-cook
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no eran cualidades personales de Cook, sino de toda una clase social y de determinados grupos de poder. Para esta aventura científica, comercial, colonial, humana, eran precisos innumerables conocimientos y un equipaje tecnológico de gran magnitud, que abarcaba desde la capacidad de almacenar alimentos para una amplia tripulación hasta la propia nave en que habían de viajar; desde los cuadernos de notas y los utensilios de escribanía hasta las armas, pasando por los instrumentos de observación, los mapas, etc. Una parte del personal de la nave estaba especializado en diversas ramas del saber y de la técnica y cierta jerarquía y normas garantizaban el orden interno y el bienestar (si es que puede hablarse así). Se requería, pues, una gran variedad de tecnologías que he de clasificar al menos como físicas, biológicas, políticas y culturales. Sí, también tecnologías culturales, ahora en la acepción de sistemas narrativos y normativos que proporcionaban sentido y legitimidad a todo el despliegue económico y político. Por ello, no hay forma de comparar la construcción de un gancho para captar comida con la organizacion de una expedición, la que se conoce como primera expedición científica del planeta, que incardinaba todos y cada uno de los elementos en un relato sobre el destino de los pueblos y de la humanidad, que también sería conocido como “historia de la civilización”. Al salir de las salas que albergan dicha exposición, me he dirigido a la de tesoros bibliográficos y, luego, cuando aún seguía abrumado por la cantidad y calidad de los mismos, por sus procedencias y funciones (religiosas, artísticas, científicas, políticas), me he topado con la colección filatélica, al parecer formada por millones de sellos de todo el mundo. Al volver la mirada a la derecha, se impone, majestuoso, el nucleo central del edificio en forma de un gran cubo acristalado, donde se conservan otras colecciones bibliográficas de la British. Aquí hay cultura acumulada en una cantidad (y calidad) que resulta inconmensurable para la vida de un individuo, pero para su comprensión adecuada es necesario descubrir miles, millones tal
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vez, de relatos e historias, que hoy convergen en una: la conservación del patrimonio cultural. Un graznido de uno de los cuervos me trae de nuevo a Hyde Park. Se ha separado de los otros tres y puede que les haya dejado de lado para hacerse con su botín. No sé si miente, pero hay aves y animales que lo hacen. La cultura es ambivalente. Aún así, ¿son las aves capaces de causar daño, dolor y muerte con la misma capacidad que lo son los seres humanos gracias a su cultura acumulativa y narrativa? La evidencia de nuevo permite concluir que no. Si algo me parece persistente en las visitas a todos los museos que he hecho estos días es la de las armas y su transformación sofistacada –las artes de la guerra-, mediante la organización de ejércitos y la exploración de toda clase de energía con capacidad destructiva: desde el fuego, pasando por la pólvora a la energía nuclear. Los avances en la aviación fueron lentos hasta que estalló la Iª Guerra Mundial y, de pronto, se aceleraron. Y la segunda nos trajo la explotación de la energía atómica con efectos devastadores pues el único superviviente “natural” en Hiroshima es un árbol conocido como Ginko Biloba. También aquí funcionó la acumulación de conocimientos y tecnologías y relatos sobre el poder, la libertad y la democracia. Ahora bien, ¿qué hace compleja esta acumulación? ¿qué une y separa al gancho de Betty o de Blue del pequeño disco de cristal en donde se almacenan 360 terabytes de información durante 18.000 millones de años? Lucy, la eva etíope, se diferenciaba cualitativamente de Betty y mucho más la recolectora de miel de la cueva de la Araña en Bicorp (València) de hace unos 8.000 años. Esa diferencia procede del hecho de que ellas (Lucy y la recolectora) eran portadoras de competencias que sus herederos desarrollarían hasta fabricar tecnologías como el metro o el avión, como el marcapasos, los misiles, los torpedos intercontinentales o las bombas de racimo. Afirma Ackerman que el gancho es una herramienta compleja. Y, sin duda, lo es. Pero, la complejidad puede crecer no solo por extensión, sino por mejora mediante la reiteración; y por diversificación e integración funcional. Así, por ejemplo, los seres humanos
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han construido herramientas combinadas que a un tiempo sirven como martillo, tenazas y extractor de clavos o como cuchillo, pinza, alicates, sacacorchos y abrelatas. Pero ¿qué tienen todavía en común todas ellas –desde el gancho hasta la herramienta combinada– con una Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital, con el Hubble, con la estación espacial internacional o con el gran colisionador de hadrones? Y por qué no, ¿con los bots y chatbots que circulan por Internet mediante algoritmos? Todas estas tecnologías son a un tiempo físicas y sociales, consten de átomos o de bits, son biológicas y culturales, y, por supuesto, políticas; operan en sistema y se hallan integradas por estructuras organizativas (gobiernos, comunidades científicas, asociaciones profesionales y cívicas, etc.), por grandes equipamientos físicos tanto como por nanotecnologías, e implican sistemas ideológios, normativos, jurídicos y culturales. Este desarrollo portentoso y pavoroso de las tecnologías humanas se funda en la organización de sistemas de producción de conocimiento y transmisión de saber (desde las escuelas hasta las universidades, desde los laboratorios hasta las empresas), en la habilidad para la emulación e imitación que es una fuente constante de aprendizaje e innovación cultural, en la capacidad de crear sistemas de comunicación que pueden ser tanto analógicos como digitales (las tecnolenguas) y generar una sociotecnología como Internet con su miriada de repositorios abiertos o cerrados, aprendizaje verbal y observacional, y ¿cómo no? la cooperación que funda los mercados, los sistemas de intercambio monetarios o los de trasplantes para lo cual se necesitan sistemas unificados a nivel mundial de organizacion del tiempo o de la circulación de las monedas al igual que una tertulia en un café. Para bien y para mal, la cultura acumulativa es cualitativamente más compleja que la de cualquier otro ser vivo, aunque también tenga una mente cultural. Afirma Damasio que la aparición de las culturas humanas surge del sentimiento consciente (subjetividad) y de la inteligencia creativa (conocimiento, razón e imaginación).
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Los resultados de ello se manifiestan en las artes, las ideologías y las ciencias, en las religiones, los sistemas morales y jurídicos, y también en las organizaciones económicas, familiares y territoriales, y en las políticas.
2. LA INFRAVALORACIÓN DE LA CULTURA Todo el mundo parece saberlo en este país, excepto los ministros de Hacienda y de Cultura: la contribución neta al PIB de los bienes y servicios culturales es superior a la de la agricultura. Según los informes que publica el Ministerio con competencias en la materia4, el porcentaje del valor añadido bruto (VAB) total de la agricultura a la economía española es del 2,6%, cuando el de las actividades culturales vinculadas con la propiedad intelectual alcanza el 3,4%. Pero, además, también hay que tener en cuenta que dicho porcentaje es muy superior al de la industria química (1,1%) o al de las telecomunicaciones (1,9%). ¿Cabe alguna duda, pues, sobre la importancia de la cultura? Pero ¿quién puede asegurar que lo que mide la “cuenta satélite” es toda la cultura, todo lo que es cultura? Aquí sucede algo similar a cuando se pretende medir el trabajo en nuestra sociedad a través del empleo (o sea, del trabajo asalariado): se confunde (ya no inocentemente) una parte con el todo. Resulta muy torpe, digámoslo con claridad, comparar la cultura con la agricultura y ya veremos por qué. Pero ¿acaso se puede entender la industria química sin la investigación? Y la investigación ¿no es cultura? Imaginar que el petróleo es una mezcla de compuestos orgánicos que mediante los consiguientes procesos de refinamiento
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Informe de la cuenta satélite de la cultura, en http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/dms/mecd/servicios-al-ciudadano-mecd/estadisticas/cultura/mc/csce/avance-resultados/Cuenta_Satelite_de_la_Cultura_en_ Espana_2010-2014.pdf
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y elaboración permite obtener productos tan centrales para la organización social contemporánea como la gasolina o los plásticos ¿no es resultado de un proceso complejo de descubrimientos, observaciones, experiencias y condensación de conocimientos? Pensar que pese a tratarse de un “recurso no renovable”, podremos vivir indefinidamente con el mismo o mayor ritmo de consumo ¿no es una ficción sociocultural de primera magnitud? ¿Cómo se cambia de una conciencia creacionista del mundo que toma la “naturaleza” como un don infinito de los dioses a una conciencia ecológica del límite y del sobrepasamiento?¿Sin revolución cultural? Y si de telecomunicaciones se trata ¿nada tienen que ver estas con la interacción personal mediada? ¿con la capacidad de organizar redes de transplantes de órganos a escala planetaria? ¿o con los flujos económicos de los paraísos fiscales? La función comunicativa del lenguaje en directo o a distancia ¿no es uno de los principales factores de la hominización y, tal vez, de la humanización en la era global? Si la cultura queda reducida a todo lo que, de acuerdo con determinadas clasificaciones administrativas, es objetivable, cuantificable y medible (incluso comercializable), obviamente no solo no hemos entendido de qué va esta dimensión de la vida humana sino que hemos practicado una jibarización del ser humano. Por ello, la hegemonía economicista (“todos los contenidos vitales son vendibles”) refleja bien en qué medida el dinero, la inteligencia y el derecho, como diría Simmel, son análogos en la sociedad contemporánea, pero también muestra en qué precipicios nos despeñan (“el dinero mide todas las cosas con objetividad despiadada”) (Simmel, 2013: 511). La infravaloración de la cultura se muestra en su forma más hiriente cuando legitima la penuria de conocimientos de determinadas categorías sociales en un orden histórico dado (los “primitivos” en la era de la industrialización y colonización, los campesinos y obreros en la sociedad urbana e industrial y los desconectados en la sociedad digital) y cuando hace sentirse culpable al que fracasa en el sistema