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El Juicio de Tokio y más allá Comentarios y traducción:
María del Ángel Iglesias Vázquez
alternativa
EL JUICIO DE TOKIO Y MÁS ALLÁ “Reflexiones de un Peacemonger”
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL JUICIO DE TOKIO Y MÁS ALLÁ “Reflexiones de un Peacemonger”
B.V.A. Röling Editado y con Introducción de
Antonio Cassese
Prólogo, comentarios y traducción:
Dra. María del Ángel Iglesias Vázquez Profesora Derecho Internacional y Unión Europea
tirant lo blanch Valencia, 2019
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© Antonio Cassese y B.V.A. Röling
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Contenido Bert Röling (1906-1985): una breve introducción....................................... 9 Prólogo a la traducción................................................................................. 13 Prefacio.......................................................................................................... 23 Introducción................................................................................................... 27 El Juicio de Tokio “a vista de pájaro”...................................................... 27 La Conferencia de Londres de 1945................................................ 27 La Carta de Tokio.............................................................................. 27 Principales diferencias entre la Carta de Núremberg y la de Tokio................................................................................................... 28 Los procesos de Tokio....................................................................... 30 La controversia sobre el Juicio.......................................................... 32 La limitada disponibilidad de los expedientes del Juicio................ 33 En busca de un nuevo Derecho Internacional: B.V.A. Röling.............. 34 Conociendo a Röling......................................................................... 34 La trayectoria profesional de Röling................................................ 36 Las obras más importantes de Röling............................................... 38 Las Ideas básicas de Röling............................................................... 42 Valores y estrategias subyacentes...................................................... 46 Observaciones finales........................................................................ 48 Referencias............................................................................................... 49 1. El Juicio de Tokio.................................................................................... 51 La participación de Röling...................................................................... 51 Dramatis Personae...................................................................................... 62 Los jueces........................................................................................... 62 La acusación....................................................................................... 66 Los acusados y sus abogados............................................................. 67 El desarrollo del procedimiento............................................................. 91 Los cargos................................................................................................. 98 El veredicto............................................................................................... 105 Los objetivos del Juicio............................................................................ 129 Evaluación del Juicio............................................................................... 138 La aportación jurídica de los Juicios de Núremberg y Tokio................ 144
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Índice
2. La agresión y otros crímenes internacionales........................................ 147 Avances en el Derecho Penal Internacional.......................................... 147 El crimen de “agresión”........................................................................... 154 La definición de agresión de Naciones Unidas..................................... 157 La defensa de las “órdenes superiores”.................................................. 168 El bombardeo de Hiroshima y Nagasaki................................................ 173 3. Estrategias para la paz............................................................................. 181 Investigación para la paz......................................................................... 181 Disuasión y desarme................................................................................ 193 Las leyes de la Guerra.............................................................................. 197 4. ¿Un «derecho internacional miserable»?................................................ 203
Bert Röling (1906-1985): una breve introducción Dr. Olivier Ribbelink T.M.C. Asser Instituut
The Tokyo Trial and Beyond es un fascinante intercambio de opiniones y percepciones entre Bert (B.V.A.) Röling, como protagonista principal y Antonio Cassese, editor del libro y entrevistador. El significado de conceptos específicos de crímenes (internacionales) y nuevos a menudo, destaca como el tema recurrente más importante, en particular en la evolución del pensamiento de Röling acerca del derecho (penal) internacional tanto antes como después del Juicio de Tokio. Bert Röling fue una de esas excepcionales personas en la que se conjugaban una gran mente, inteligencia y sabiduría, unas muy firmes convicciones y opiniones con un espíritu muy abierto. Durante toda su vida acogió otros puntos de vista, diferentes ideas e interpretaciones que nunca excluiría por razón de origen, costumbres o edad. Ello no suponía diferencia alguna para él. Reflexionaba y asimilaba todo, siempre estaba ansioso por ampliar más sus ideas. The Tokyo Trial and Beyond nos brinda varios excelentes ejemplos de esta actitud. Por mencionar solo uno, como entusiasta violinista, tocó con conocidos japoneses mientras estaba en Japón (donde nunca regresó después de que finalizara el juicio). Las extensas discusiones e intercambios de puntos de vista entre Bert Röling y Antonio Cassese se llevaron a cabo en 1977, en un momento en que Röling era treinta años mayor que Cassese, que tenía cuarenta años por entonces. Por cierto, esa era también la edad que tenía Röling, el juez más joven del Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente, el Tribunal de Tokio, por abreviar.
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En 1946, se pidió a Bert Röling ser juez del Tribunal de Tokio para representar al Reino de los Países Bajos (uno de los signatarios del “Instrumento de rendición”) que había sufrido la ocupación, por parte de Japón, de la colonia neerlandesa de las Indias orientales, el estado de Indonesia, independiente desde 1945. Röling, especialista en derecho penal, fue profesor en la Universidad de Utrecht, donde, inter alia, fue cofundador del primer Instituto de Criminología del país y juez en los Países Bajos. Ser juez en Tokio le impidió ocupar la titularidad como especialista en derecho penal en las Indias Orientales de los Países Bajos cuando en aquel momento acababa de ser nombrado en Utrecht. Como juez en el Tribunal de Tokio, Röling se hizo conocido por varios motivos. Por un lado, por ser presuntamente el único juez que realmente leyó todos los archivos y de otro por ser el único juez occidental que mantuvo una mente abierta respecto de las posturas asiáticas, en particular respecto al colonialismo y a la sumisión de casi todos los países asiáticos a los poderes e intereses occidentales. Esto se puso de relieve en su opinión disidente respecto de ciertas sentencias recaídas sobre algunos acusados ja poneses. Por ejemplo, admitía las políticas japonesas destinadas a acabar con el dominio europeo en Asia como un objetivo político legítimo no punible como tal. En tercer lugar, y muy importante, es su enfoque justo de la ley. Tendría en cuenta que el derecho internacional en ese momento era occidental / europeo y no reflejaba las perspectivas de, en este caso, los países asiáticos. La dimensión histórica del derecho internacional y de la comunidad internacional siempre seguiría siendo importante para él; estaba convencido de que el derecho internacional debía adaptarse a las realidades políticas tal y como se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial. Una cuestión problemática, cuando no un dilema, para Röling era la de que los jueces debían aplicar la Carta de Tokio siguiendo el modelo de la Carta de Núremberg, pero según Röling, ello no reflejaba plenamente el derecho internacional existente. En particular, la inclusión del crimen contra la paz implicando una
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guerra agresiva le planteaba un problema, porque en su opinión la Carta no definía la agresión. Su enfoque de este problema pasaba por tratar el derecho internacional como una continuación del derecho penal como abogado penalista que era y siempre sería. Las definiciones de agresión y de ataque armado seguirían siendo un tema principal en su trabajo posterior. Ello, como miembro de la delegación de los Países Bajos en la Sexta Comisión (Asuntos jurídicos) de las Naciones Unidas (donde jugó un notable papel en los debates) y en los Comités especiales sobre la Jurisdicción penal internacional de las Naciones Unidas, pero también como profesor de Derecho en la Universidad de Gröningen (su conferencia inaugural de 1950 versó sobre la criminalidad de la guerra agresiva). En esta universidad, donde estuvo hasta su jubilación en 1977, fundó el primer Instituto de Polemología en 1961, demostrando cómo su interés había evolucionado hacia cuestiones de guerra y paz en un sentido mucho más amplio. Röling estaba convencido de que el estudio de éstas estaba demasiado centrado en el problema de la guerra cuando en su lugar debía enfocarse académicamente en la investigación específica sobre la paz y la ausencia de conflicto. El subtítulo del libro “El Juicio de Tokio”: “Reflexiones de un peacemonger”, está particularmente bien elegido. Röling volvió al tema de la definición de agresión y ataque armado regularmente. En 1975 escribió sobre la Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas 3314 (XXIX) de 1974, la famosa “Definición de agresión” que también es un tema importante en las discusiones del libro. No aprobó esa definición y es muy dudoso que hubiera aprobado la definición de agresión de 2010 adoptada para su inclusión en el Estatuto de la Corte Penal Internacional. No se puede elogiar lo suficiente a Antonio Cassese por haber tomado, en primer lugar, la iniciativa de entrevistar a Bert Röling acerca de sus experiencias y opiniones en el Tribunal de Tokio y segundo, por decidir trascribirlas en un libro después de que Röling falleciera en 1985. El libro, que se publicó por primera vez en 1993, ofrece una visión excepcional del funcionamiento del Tribunal visto y expresado por una gran mente.
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El hecho de que, aunque fuera Antonio Cassese, fallecido en 2011, el editor del libro mencione también a Bert Röling como autor, nos dice lo suficiente. Para más información sobre Bert Röling, me remito al Symposium section of the Journal of International Criminal Justice, volumen 8, nº 4, de 1 de septiembre de 2010, que contiene ensayos, inter alia de Antonio Cassese, su editor fundador, sobre la vida y obra de Bert Röling.
Prólogo a la traducción María del Ángel Iglesias Vázquez Universidad Internacional de La Rioja, UNIR
La idea de que la guerra es una manifestación inmutable de alguna Divina Providencia simplemente no resiste un análisis inteligente e informado. La guerra no es nunca Divina; de hecho, la guerra es el infierno. La voluntad de algunos de aceptar la violencia como árbitro final de las disputas nos ha dejado un mundo de terror, genocidio, asesinatos masivos de niños y otras atrocidades similares, que ponen en duda que los humanos sean realmente humanos. Benjamin Ferencz
Poca literatura se encuentra editada en español acerca del Juicio de Tokio, especialmente comparada con los de Núremberg celebrados contra los dirigentes nipones y nazis respectivamente. El libro que ahora se presenta traducido al español responde a la conveniencia de aportar en nuestro idioma una obra que no sólo describe los interiores de lo ocurrido durante las sesiones de Tokio sino la atmósfera y el sentir del pueblo japonés durante el mismo, poniendo de manifiesto ciertas dificultades (y defectos) procesales: el juez francés Bernard dijo que “un veredicto alcanzado por un Tribunal tras un proceso defectuoso no puede ser un veredicto válido”. Diferencias culturales y jurídicas existentes entre un sistema desconocido y de compleja aceptación para oriente condujeron a desavenencias entre los miembros que compusieron el Tribunal. El Juicio de Tokyo se celebró en esta ciudad japonesa entre agosto de 1946 y noviembre de 1948 y al igual que lo que sucediera con los de Núremberg, no estuvo exento de críticas que Röling y Cassese comentan a lo largo de sus conversaciones.
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El juez Röling, Bernard Victor Aloysius Röling, Bert a lo largo de la obra, fue jurista criticado y alabado en su propio país natal, Los Países Bajos. Nació en la misma ciudad que el famoso pintor El Bosco, Den Bosch. Realizó sus estudios en las universidades holandesas de Nijmegen (Nimega) y Utrecht donde comenzó su tarea docente que continuó en la de Gröningen hasta su deceso en el año 1985. Se doctoró en Derecho en 1933 en la universidad de Utrecht con la tesis titulada Wetgeving tegen de zoogenaamde beroeps —en gewoontemisdadigers1. Es considerado uno de los padres de la Polemología con su obra Polemologie. Een inleiding tot de wetenschap van oorlog en vrede2 publicada en 1973. En general, sus obras no son demasiado conocidas fuera de su país. Es más, diríamos que su valor fue puesto de manifiesto en especial gracias a Cassese con el que compartió varias de sus obras, aparte de la que ahora se presenta traducida. El jurista italiano dijo, como recogió el rotativo neerlandés De Volksrant, que Röling fue “la conciencia más sensible del Tribunal” het meest gevoelige geweten van het tribunaal3. Röling disintió de la opinión mayoritaria del Tribunal escribiendo la misma alineada en alguno de sus aspectos con el pensamiento de otros jueces disidentes, de los cuales destaca la del juez Pal, de la India, quizás el mayor detractor de la sentencia aprobada —como hemos señalado— por la mayoría de los componentes del mismo. La opinión disidente de Röling, sus razones, son expuestas en la presente traducción poniendo de relieve las principales razones que le condujeron en su día a apartarse de la mayoritaria.
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Legislation against the so-called professional and habitual criminals. Legislación contra los llamados delincuentes profesionales y habituales. (Traducción propia). An Introduction to the Science of War and Peace. Una Introducción a la ciencia de la guerra y de la paz. (Traducción propia). Nota de Daan Bronkhorst de fecha 12 september 1998 en De Volksrant. Disponible en https://www.volkskrant.nl/nieuws-achtergrond/het-vergeten-tribunaal-van-tokio~b35ca110/.
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Apartándonos ahora del texto que se presenta traducido y tomando directamente el escrito dirigido al Tribunal, Röling, después de una Introducción realiza primero unas Observaciones sobre la ley aplicada en el Juicio dividida en tres partes: jurisdicción, los crímenes contra la paz y la responsabilidad por omisión, para pasar después a las vertidas sobre los hechos: los veredictos sobre casos individuales de los que destaca el de Togo Shigenori del que opina debía haber sido absuelto de todos los cargos: should be acquitted of all charges. Otros que considera debieran haber sido indultados fueron Hata, Hirota y Shigemitsu. A través de un sistema de preguntas y respuestas, Cassese y Röling4, juez holandés en el Juicio, el lector queda envuelto en el clima de la época, en especial en ese sentimiento del pueblo juzgado a través de los dirigentes procesados comprendiendo las razones del por qué Hirohito, el emperador japonés, estuviera exento del mismo. En efecto, su inocencia viene justificada de un lado porque por el bien del país, el sistema imperial debía mantenerse y ello fue una de las condiciones tratadas cuando Japón estaba valorando la rendición incondicional. De otro, parece justificada por las vertidas por Röling de que realmente el emperador estaba en contra de la guerra. La obra deviene amena y de fácil lectura no sólo para el jurista iusinternacionalista o de relaciones internacionales o de ciencia política sino para el historiador y más allá aún para todo aquél
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Antonio Cassese, uno de los grandes juristas de nuestro tiempo, nació en la ciudad italiana de Atripalda. Fue profesor de Derecho Internacional en el Instituto Europeo de Florencia y Presidente del Comité del Consejo de Europa para la Prevención de la Tortura u otros tratos inhumanos y degradantes. Además fue el primer presidente del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y para el de Sierra Leona. Falleció en 2011 tras una penosa enfermedad. Bernad (Bert) Röling, nacido en Den Bosch, Países Bajos, fue uno de los jueces que participaron en el Juicio de Tokio. Al igual que Cassese fue profesor de Derecho Internacional en las universidades holandesas de Utrecht y Gröningen. Falleció en 1985.
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que quiera acercarse a la comprensión de una cultura propia y diferenciada de la occidental, los blancos y dentro de aquélla entre europeos y estadounidenses (llamados siempre americanos). El episodio de las reverencias entre caballeros japoneses ante las puertas de la Corte es ya de por si suficientemente ilustrativo. Pero antes de tratar su pensamiento acerca de las penas impuestas a los militares nipones, merece la pena resaltar el comentario efectuado acerca de las palabras del presidente del Tribunal: “no ha habido Juicio penal más importante en la historia” o la disensión acerca del poder conferido en virtud del artículo 27 de la Carta constitutiva al Supreme Comander, el de poder en cualquier momento reducir las penas, no incrementar su severidad, y otras más señaladas en su comienzo. Frente a este comentario, el mencionado por Röling y efectuado por el General Willoughby: “este Juicio fue la mayor hipocresía en la historia documentada”. Con motivo del 70 aniversario de la sentencia, el presidente del Tribunal William Webb, de nacionalidad australiana fue objeto de duras críticas (ya lo es a lo largo del libro) en una nota redactada por Adam Wakeling al recordar que New Zealand judge Erima Harvey Northcroft described him as “brusque to the point of rudeness. He does not control the court with dignity, he is pre-emptory and ungracious in his treatment of counsel and witnesses, and instead of giving shortly the legal justification which in most cases exists for his decisions, he leaves everyone in the court with the impression his rulings are dictated by petulance or impatience and an impression, which may easily develop in the future, of prejudice5.
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El juez neozelandés Erima Harvey Northcroft, lo describió como brusco hasta el punto de ser grosero. “No controla a la corte con dignidad, se anticipa, es descortés en su tratamiento con abogados y testigos, y en lugar de ofrecer una justificación legal que en la mayoría de los casos ofrece para sus deci siones, deja a todos en la sala con la impresión de que sus fallos son dictados con irritabilidad o impaciencia e impresión que puede manifestarse fácilmente en el futuro, de prejuicio” (Tradución propia). Original disponible en https://www.abc.net.au/news/2018-11-12/tokyo-trial-70th-anniversaryworld-war-2/10487132.
Prólogo a la traducción
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Y en efecto, según lo que Röling va relatando, lo describe incluso usando el término “dictador”. Una importante discrepancia es la habida acerca de la jurisdicción del Tribunal que se resume en que ésta alcanzaba a los hechos acaecidos en la guerra del pacífico y que llevó a la firma del instrumento de rendición (art. 1 de la Carta) quedando pues fuera otros, como los enfrentamientos fronterizos en el Khasan (1938) y en la zona conocida como Khalkhin Gol Areas (1939) que sin embargo fueron causa de acusaciones contra algunos de los procesados. Pero además y ésta fue una de las críticas al Juicio, la forma en que el mismo se condujo era más propia de un sistema anglosajón y especialmente americano que quedaba lejos de la profunda comprensión desde luego de los japoneses pero también de jueces europeos. Figuras como la de los hearsay de difícil aceptación, y en fin, cuestiones formales o procedimentales llevaron a que algunos jueces se sintieran de alguna manera incómodos con la forma en que se había llevado. Disconforme con la pena de muerte a la que fueron condenados (manteniendo en todo caso respecto de alguno de los acusados la cadena perpetua que según el artículo 27 de la Carta del Tribunal podía ser revisada en cualquier momento por el Supreme Commander), sostiene injustos los veredictos recaídos sobre Araki, Hashimoto, Hiranuma, Hoshino, Minami, Kaya, Oshima, Shiratori, Suzuki, Koiso y Umezu. Mantuvo. No así en cuanto a la condena con la máxima pena impuesta a Doihara, Itagaki, Kimura, Matsui, Mutu, Tojo, Oka, Sato y Shimada como culpables de crímenes de guerra. De todos los declarados culpables, uno que merece especial atención en la obra de Cassese y Röling fue Togo Shigeroni. La dificultad principal que hemos encontrado a fin de llegar a una entera atención de su pensamiento sobre el militar nipón reside
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en el borroso escaneo de las dos primeras páginas del original del juez holandés6. Salvado ésto, aun así digamos que el jurista holandés basado en la conducta probada durante el Juicio sobre la pertenencia de Togo al gabinete de gobierno de Tojo sin atender debidamente a las razones por las que lo hizo, llega a la conclusión de que fue precisamente con el propósito de prevenir la guerra en el pacífico, convencido de ser quien estaba en mejor posición a tal fin”7 y termina su opinión retomando el argumento sostenido respecto a otros de los acusados y condenados, Shigenitsu, de que “nadie debería ser condenado por librar una guerra agresiva si entró en un gabinete en tiempos de guerra únicamente con la intención de acabar con ella” de tal forma que, para Röling, Togo cumplió un deber internacional por lo que debería haber sido absuelto en definitiva de todos los cargos. De forma similar se manifiesta respecto a Hirota llevado a juicio por presión de China al considerársele responsable de la masacre de Nankín y que fue sentenciado a muerte. Röling manifiesta claramente la no responsabilidad de Hirota al no estar en posición de cambiar lo ocurrido y en consecuencia, para el holandés, mereció la absolución. La activación del crimen de agresión del Estatuto de la Corte Penal Internacional (artículo 8 bis) obliga de alguna forma a indagar en sus precedentes, de los cuales lo debatido en Tokio se muestra como una importante aportación. La cuestión de la agressive war fue entonces uno de los principales temas de discusión y de ello da muestra no sólo la sentencia aprobada sino en general
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En efecto, en el escaneado de la Opinión Disidente del juez holandés, apenas se alcanzan a leer páginas que hubieran podido resultar decisivas. No obstante, y en general lo esencial de la misma es legible. Hemos hecho uso de la Opinión de Röling y al efecto hemos podido ofrecer extractos o páginas exactas donde el pensamiento volcado en el libro, aparecen en su forma originaria. Cfr. pág, p. 244 de su opinión disidente.
Prólogo a la traducción
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las diferentes opiniones adjuntas a ésta de las que destacan (no son las únicas) las del juez holandés y del indio Pal quien escribiera 1235 páginas recopiladas en siete volúmenes frente a las 273 de Röling8. Como recuerda Röling en el famoso discurso de apertura ante el Tribunal de Núremberg, Jackson dijo: “esta investigación refleja el esfuerzo práctico de cuatro de las naciones más poderosas, con el apoyo de quince más, para utilizar el derecho internacional a fin de ocuparnos de la mayor amenaza de nuestros tiempos: la guerra agresiva”. La cuestión del crimen de agresión había sido tratada desde antes de la creación las Naciones Unidas. Ya en el seno de ésta, se dedicaron especiales esfuerzos en cuanto a su definición, de lo cual da muestras la mención en algunas de las reuniones de los Comités especiales a los que Röling había asistido y la de la Resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 1974. El Estatuto de Roma, como se acaba de señalar, lo había incluido entre los crímenes competencia de la Corte, pero desde 2002 en que ésta comenzó a estar operativa, no se había activado hasta llegar a un consenso en la Asamblea de los Estados Parte. Finalmente, hace tan sólo unos meses se ha logrado esta vieja aspiración, lo que esperemos prevenga ciertas actitudes y comportamientos de algunos estados. El problema es el bien conocido de la ausencia de importantes potencias que no han ratificado el mismo (véase los Estados Unidos de América) y que en consecuencia escapan de un posible enjuiciamiento por actos así por parte de la Corte, que, no obstante, recordemos tiene carácter complementario.
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Además, los jueces de Francia (Bernard) y Filipinas (juez Jaramilla, parcialmente) presentaron sus opiniones disidiendo por diferentes razones de la adoptada por mayoría por el Tribunal.
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Otro de los más interesantes temas tratados en las conversaciones entre el italiano y el holandés giró en torno al Genocidio. Realmente Röling parece darle más fuerza de la que realmente tuvo su castigo desde el final de la guerra hasta el caso Akayesu del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. La comunidad internacional tuvo una Convención sobre un crimen que nace amputado si tomamos como referencia el concepto original del jurista polaco Lemkim, padre de la Convención, ya que en la idea de éste presentada en la Conferencia Internacional de Madrid de 1933 y luego en su obra El dominio del eje sobre la Europa ocupada, ese vandalismo y barbarie (el genocidio) tenía un ámbito material más amplio que el recogido después en la Convención de 1948 y que el artículo 5 del Estatuto de Roma viene a reproducir. Nos llama personalmente la atención el que siendo uno de los más deleznables crímenes justifique de alguna forma el que Naciones Unidas expresamente excluyera la posibilidad de establecer jurisdicción universal en la Convención so pretexto “de que si fuera posible enjuiciar en cualquier país a quien hubiera participado en un genocidio en cualquier otro país, las tensiones en el mundo aumentarían de forma considerable. En otras palabras: los miembros de las Naciones Unidas prefirieron el interés de la paz al interés de la justicia. Creo que esa fue la razón que había detrás de esta disposición que virtualmente excluía la posibilidad de enjuiciamiento por genocidio”. No faltan quienes han afirmado rotundamente que Stalin influyó notablemente en la redacción del texto que diera luz a la Convención excluyendo la matanza o asesinato por razones de ideología política. Realpolitik won. Queremos añadir finalmente que hemos creído conveniente la adición de notas de traducción a fin de complementar determinados comentarios propios del país del autor, de la época a la que el libro de Röling y Cassese se refieren y a veces, inevitablemente, sobre ciertas afirmaciones vertidas, especialmente por el juez holandés.