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manuales

Antonio López Ramírez

Una colección clásica en la literatura universitaria española. Todos los títulos de la colección manuales los encontrará en la página web de Tirant lo Blanch, www.tirant.com/mex/

LA PRUEBA ILÍCITA PENAL

Antonio López Ramírez

LA PRUEBA ILÍCITA PENAL

Libros de texto para todas las especialidades de Derecho, Criminología, Economía y Sociología.

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LA PRUEBA ILÍCITA PENAL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA PRUEBA ILÍCITA PENAL

ANTONIO LÓPEZ RAMÍREZ Catedrático de Derecho penal y procesal penal Escuela Libre de Derecho

Ciudad de México, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

© Antonio López Ramírez

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-930-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A mis padres, por el consejo, la guĂ­a, el impulso, la paciencia, el amor y el esfuerzo, pero sobretodo, por invitarme como huĂŠsped a este mundo y permanentemente buscar hacer de mi un hombre de bien.


Índice Nota preliminar............................................................................................ 13 Presentación.................................................................................................. 15 Introducción.................................................................................................. 19

Capítulo I Nociones preliminares 1. LOS PRINCIPALES SISTEMAS PROCESALES PENALES............................ 27 1.1. Sistema inquisitivo................................................................................ 28 1.2. Sistema acusatorio................................................................................. 30 1.3. Sistema adversarial................................................................................ 31 1.4. Sistema mixto........................................................................................ 35 2. EL MODELO DE SISTEMA PROCESAL PENAL DISEÑADO EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS........... 36 2.1. El modelo procesal penal diseñado en la constitución de 1917.............. 37 2.2. La transformación del sistema procesal penal según la reforma de 18 de junio de 2008........................................................................................ 39 2.2.1. ¿Un sistema procesal para enemigos?........................................ 40 2.2.2. Los principios constitucionales del sistema procesal acusatorio. 45 2.2.2.1. Principio de publicidad................................................ 46 2.2.2.2. Principio de contradicción........................................... 51 2.2.2.3. Principio de concentración.......................................... 57 2.2.2.4. Principio de continuidad.............................................. 58 2.2.2.5. Principio de inmediación............................................. 60 2.2.2.6. La oralidad ¿principio o mecanismo para asegurar la eficacia de los principios?............................................ 66 3. FINALIDAD DEL PROCESO PENAL. PRUEBA Y VERDAD....................... 71 3.1. La prueba como averiguación o demostración de la verdad de un hecho.................................................................................................... 72 3.2. La prueba como fijación formal de los hechos....................................... 74 3.3. La prueba como convicción judicial de los hechos................................. 75 4. NATURALEZA JURÍDICA DE LA PRUEBA JUDICIAL............................... 75 5. OBJETO, NECESIDAD Y ÓRGANOS DE LA PRUEBA............................... 77 6. PRINCIPIOS GENERALES DE LA PRUEBA JUDICIAL............................... 78 7. SISTEMAS DE VALORACIÓN PROBATORIA............................................ 88 7.1. Evolución de las pruebas judiciales........................................................ 88 7.2. El sistema tasado o de tarifa legal.......................................................... 89 7.3. El sistema de prueba libre o íntima convicción...................................... 90 7.4. El sistema de la sana crítica................................................................... 90 8. DERECHOS HUMANOS, DERECHOS FUNDAMENTALES Y GARANTÍAS.............................................................................................................. 92


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Índice

Capítulo II La nueva estructura probatoria en el sistema acusatorio 1. EL DEBIDO PROCESO, LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y EL DERECHO DE DEFENSA...................................................................................... 105 1.1. El debido proceso.................................................................................. 107 1.2. La presunción de inocencia................................................................... 117 1.2.1. Como garantía básica del proceso penal.................................... 128 1.2.2. Como regla de tratamiento del imputado durante el procedimiento....................................................................................... 130 1.2.3. Como regla sustantiva............................................................... 133 1.2.4. Como regla probatoria.............................................................. 134 1.2.4.1. Requisitos cualitativos de la prueba............................. 136 1.2.4.2. Requisitos cuantitativos de la prueba.......................... 138 1.3. El derecho de defensa............................................................................ 141 1.3.1. Derecho a ser informado de la imputación que obra en su contra............................................................................................. 146 1.3.2. Derecho a guardar silencio, a no declarar contra sí mismo y a no declararse culpable (no autoincriminación).......................... 149 1.3.3. Derecho a la autodefensa y a la defensa técnica......................... 154 1.3.4. Derecho a la correlación de la acusación y la sentencia............. 163 2. EL DERECHO A LA PRUEBA...................................................................... 170 3. LÍMITES AL DERECHO A LA PRUEBA (REGLAS DE EXCLUSIÓN)........ 174 4. CONCEPTOS DE EVIDENCIA, DATO DE PRUEBA, MEDIO DE PRUEBA Y PRUEBA.................................................................................................... 179 5. EL DESTIERRO DEL PRINCIPIO DE LA PERMANENCIA DE LA PRUEBA.. 182 6. LA TEORÍA DEL CASO............................................................................... 184 7. LA PRUEBA ANTICIPADA Y LA PRUEBA DE REFERENCIA.................... 189 8. LA CARGA DE LA PRUEBA........................................................................ 196 9. LAS FASES DEL PROCEDIMIENTO PROBATORIO EN MATERIA PENAL.......................................................................................................... 199

Capítulo III Concepto, fundamentos, efectos y tratamiento de la prueba ilícita 1. CONCEPTOS DE PRUEBA ILÍCITA, PRUEBA ILEGAL Y PRUEBA IRREGULAR......................................................................................................... 205 2. FUNDAMENTOS DE LA REGLA DE EXCLUSIÓN POR PRUEBA ILÍCITA... 209 2.1. Integridad judicial................................................................................. 211 2.2. Función preventiva o disuasoria............................................................ 214 2.3. Derivación implícita de las garantías constitucionales........................... 216 2.4. La promoción de resultados precisos o confiabilidad de la prueba........ 218 2.5. Remedio contra actividades incorrectamente realizadas (la reparación al perjudicado)...................................................................................... 220 2.6. Perturbación de los efectos preventivo-generales de la pena (Dencker).. 222 2.7. Medio de protección de intereses individuales (ponderación de intereses)........................................................................................................ 224


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Índice

2.8. Lesión a una norma de adquisición de prueba....................................... 232 2.9. Toma de posición.................................................................................. 234 3. PRUEBA DIRECTA Y PRUEBA REFLEJA.................................................... 236 4. CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA PRUEBA ILÍCITA.......................... 239 4.1. ¿Nulidad?.............................................................................................. 241 4.2. Inadmisibilidad..................................................................................... 245 4.3. Prohibición de valoración...................................................................... 247 5. SUJETOS PROCESALES, MOMENTO OPORTUNO PARA DENUNCIAR Y ÓRGANO COMPETENTE PARA DECLARAR LA ILICITUD PROBATORIA.......................................................................................................... 251 6. EXÉGESIS DEL ARTÍCULO 20, APARTADO A, FRACCIÓN IX, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. 256 6.1. “Cualquier prueba”............................................................................... 259 6.2. “Obtenida”........................................................................................... 261 6.3. “Con violación de Derechos Fundamentales”........................................ 262 6.4. “Será nula”........................................................................................... 263

Capítulo IV Excepciones a la regla de exclusión por prueba ilícita (directa y refleja) 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

LA TEORÍA DE LOS FRUTOS DEL ÁRBOL ENVENENADO.................... 265 LA FUENTE INDEPENDIENTE................................................................... 269 EL DESCUBRIMIENTO INEVITABLE......................................................... 273 LA EXCEPCIÓN DE BUENA FE.................................................................. 276 EL NEXO CAUSAL ATENUADO................................................................. 278 EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD................................................ 286 LA INFRACCIÓN CONSTITUCIONAL BENEFICIOSA PARA EL IMPUTADO............................................................................................................ 293 8. LA TEORÍA DEL RIESGO............................................................................ 296 9. LA DESTRUCCIÓN DE LA MENTIRA DEL IMPUTADO.......................... 305 10. LA RENUNCIA DEL INTERESADO............................................................ 308 11. LA PLAIN VIEW DOCTRINE Y LOS CAMPOS ABIERTOS...................... 318 12. LA INFRACCIÓN CONSTITUCIONAL AJENA.......................................... 322 13. LA EXCEPCIÓN DEL ERROR INOCUO (HARMLESS ERROR EXCEPTION)........................................................................................................... 324 14. LA DOCTRINA ESPAÑOLA DE LA CONEXIÓN DE ANTIJURIDICIDAD.............................................................................................................. 329

Fuentes de consulta....................................................................................... 337


Nota preliminar Este libro toma como base la tesis doctoral realizada por el autor, bajo la dirección del Magistrado de Circuito Miguel Ángel Aguilar López, defendida en el Instituto Nacional de Ciencias Penales el 11 de julio de 2018, ante el Sínodo conformado por los doctores Alicia Beatriz Azolinni Bincaz (Presidente), Miguel Ángel Aguilar López (Secretario), José Héctor Carreón Herrera, Samuel Hernández de Alba y Héctor Cantú Lagunas, y que fue aprobada por unanimidad, concediéndose Mención Honorífica. A todos ellos agradezco las observaciones, sugerencias y consejos formulados a lo largo de mi formación académica y, particularmente, en el proceso de elaboración de la tesis doctoral que, sin duda alguna, se reflejan en el trabajo que ahora se publica. En especial, quiero dar testimonio de mi agradecimiento con el doctor Miguel Ángel Aguilar López por aceptar dirigir mi trabajo de investigación, pero además, porque a pesar de las largas horas que dedica a la función judicial, a la academia y a la producción de obra escrita, siempre demostró disposición para concederme un espacio en su agenda a fin de brindarme los consejos y directrices necesarios para la elaboración de mi tesis, inclusive compartiendo conmigo información de su autoría pendiente de publicación. Finalmente, debo agradecer al Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío Díaz, por haberme concedido el honor de prologar esta obra, pero también, por el cúmulo de criterios jurisprudenciales generados bajo su ponencia, muchos de los cuales han abonado para la democratización del proceso penal mexicano. El Ministro Cossío en breve concluirá su encargo, sin embargo, deja un legado invaluable en el orden jurídico mexicano al grado que, tal y como los estadounidenses identifican el periodo de funciones del juez Earl Warren en la Corte Suprema bajo la denominación Warren Court, seguramente en un futuro los juristas mexicanos nombrarán la Época Cossío al periodo donde este excepcional jurista formó parte de nuestro más alto tribunal de Justicia.


Presentación A poco más de dos años de la entrada en vigor del sistema penal acusatorio, siguen siendo muchos los problemas normativos y prácticos que enfrenta su aplicación. Por una parte, desde luego, los relacionados con las formas que la Constitución misma y las muchas figuras que a partir de ella se decidieron introducir. Unas normas faltan, otras se crearon mal y otras, de plano, generan choques o antinomias, entre las dos disposiciones que regían o rigen ciertas porciones de la realidad y aquellas que hacen prevalecer el nuevo sistema penal. En este sentido, es particularmente seria la diferencia de lógicas entre el juicio de amparo, aun el modificado en junio de 2011, y los nuevos procesos penales. Ello es así en tanto que el primer juicio tiene el propósito de anular prácticamente cualquier actuación procesal, siempre que resulte contraria a la Constitución. El proceso acusatorio, tiene la intención de desarrollarse en condiciones de oralidad. Así, ¿de qué manera se avienen los dos procesos cuando hay que “destruir” momentos o etapas que se desahogaban mal oralmente? ¿Se admiten las violaciones, se posibilita su impugnación en alguna instancia y luego se tienen por precluidas para el amparo, o se analizan en el amparo y se manda reponer el procedimiento? Cada una de las 3 soluciones apuntadas, o cualquiera otra que se pudiera agregar, generan problemas prácticos. Sin embargo, éstos no provienen de un mal actuar judicial, sino de la falta de avenencia entre 2 modelos judiciales. Dicho de otra forma y sin tomar abiertamente partido por uno u otro, se trata de conflictos provenientes de 2 maneras de concluir el desahogo de un proceso, por tener su propia racionalidad y distintos fines. Más allá de los problemas normativos, que ni son pocos ni son simples, existen otros que binariamente, podemos llamar “operativos”. Esto es, aquellos que provienen no de lo que disponen las normas, sino de lo que hacen los operadores jurídicos con o sin referencia a ellas. Si un policía no sabe cómo llegar o actuar en la “escena del crimen”, o si un perito no tiene conocimientos para valorar científicamente una situación, el problema no tiene nada qué ver con la norma, sino con las competencias de quien actúa. Aun cuando analíticamente es posible diferenciar los problemas que el nuevo sistema está dando lugar, lo cierto es que hay algunos que atañen, simultáneamente, a cuestiones normativas y prácticas. La norma está mal creada y, con motivo de ella, se generan malas actuaciones no sólo por la ausencia de saber, sino porque lo ordenado por las normas generan un proceder que, de algún modo y bajo ciertos parámetros, se considera endémico o equivocado. Ejemplos de lo anterior existen en abundancia. No es el caso hacer aquí un recuento de ellos. Lo interesante no es el listado, sino identificar ese “aquello” frente


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José Ramón Cossío Díaz

a lo cual puede contrastarse la mala práctica derivada de la norma, que no la práctica misma. Es decir, ¿contra qué se contrasta la conducta derivada de la norma para saber que la misma es, dicho así, errónea o equivocada? ¿El parámetro o criterio es normativo o es práctico en sí mismo? Es decir, ¿tengo que encontrar “algo” para saber que lo hecho por un operador jurídico es erróneo a pesar de que está aplicando “correctamente” la norma? Aquí lo adecuado es apreciar que ese mal hacer no proviene de la norma en sí misma considerada ni, tampoco, en la práctica realizada en sí misma. Si de los dos elementos apuntados no puede salir la solución de valoración, es necesario acudir a un tertium genus. A algo que está fuera de los elementos de decisión en tanto lo están. Por lejano o esotérico que parezca, me parece que ese genus tiene que extraerse de la filosofía general del sistema. Sé que esto es un asunto complejo, más allá de la aceptación del criterio en abstracto, por la identificación material en cada caso. Sin embargo, creo que detectarlo es el único modo de encontrar, por qué sí o por qué no, la norma genera una práctica inadecuada. Para avanzar en el tema y dado que aquello que estamos tratando de averiguar es si la regularización normativa del nuevo proceso penal acusatorio está o no generando prácticas indebidas, es preciso identificar esa “filosofía” del sistema penal acusatorio. No en abstracto, sino en relación a lo que el sistema general de ese tipo de procesos “es”, y aquello que “sea” en el orden jurídico mexicano. De lo que se trata es de formular una especie de “imagen” o “representación” de lo que idealmente sean esos procesos, para contrastar frente a ella a las normas concretas que lo definen. Así, efectivamente, se logrará detectar alejamientos y acercamientos y, desde ahí, llevar a cabo críticas y, en su caso, propuestas. He hecho mención a este modo de proceder, en primer lugar, porque el mismo no suele quedar explicitado cuando se analiza la positividad de una institución jurídica. También, porque sin decirlo, es lo que Antonio López Ramírez ha hecho en el libro que ahora tengo la oportunidad de presentar. Al doctor López Ramírez le interesa, en efecto, analizar cómo es que en nuestro nuevo sistema penal acusatorio ha quedado regulada la prueba. En particular, la modalidad o posibilidad de declararla ilícita. Lo que en este libro se hace es describir de manera completa y pertinente un modelo general de los procedimientos orales acusatorios, primordialmente por lo que hace a sus condiciones ideales. Para extraer eso que llamé modelo o imagen, el autor considera una especie de teoría general, lo que se dijo en las exposiciones de motivos y en los debates nacionales, así como las formas prototípicas que tales procesos tienen en órdenes jurídicos extranjeros. Con modo adecuado, López Ramírez va entresacando y entretejiendo principios, normas, ideas y prácticas. Con todo ello se pregunta, finalmente, si la regulación de tal prueba ilícita es o no “adecuada”.


Presentación

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El modo de proceder del doctor López Ramírez me ha gustado. Ha tomado con seriedad cada uno de los elementos materiales que le permiten construir su parámetro y, con él, hacer sus consideraciones. De éstas concluye en la necesidad de hacer algunas reformas al Código Nacional de Procedimientos Penales. Hasta aquí voy a dejar la presentación que se me pidió. Cada uno de los lectores deberá leer para aprovechar lo que a cada uno le sea conveniente. Sólo he querido establecer una guía de lectura a partir de mis propias curiosidades. Creo que en la manera que propongo, se puede sacar provecho de este importante libro. Para ninguno de quienes estamos en el campo jurídico escapan las dificultades por las que atraviesan los juicios orales acusatorios. Recodemos que éstos partieron de una idealización, más allá de si la misma nos resulta o no agradable, para después hacerla norma. El método de esta obra es un modo adecuado para encontrar soluciones a esos problemas. Recomiendo la lectura de este libro, pues resultará provechoso saber de dónde venimos y a dónde quisiéramos llegar.

José Ramón Cossío Díaz Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Miembro de El Colegio Nacional


Introducción Desde hace más de tres décadas, la sociedad mexicana ha venido manifestando un mayúsculo sentimiento de inseguridad pública que ha sido provocado por el exponencial aumento de una delincuencia —común u organizada— cada vez más sofisticada y más violenta, por los exorbitantes índices de corrupción que servidores públicos y particulares han gestado, por la incompetencia, ineficacia e ineptitud de muchos de los operadores relacionados con el drama penal que han sido motor de la notoria impunidad que azota a nuestro país, por la falta de voluntad política para cambiar el status quo por parte de los gobernantes y, sin lugar a dudas, debido a un sistema de justicia penal altamente burocratizado, oscuro, impotente, selectivo, utilitario y corrupto, que francamente se encontraba devastado y rebasado. Por otra parte, es innegable que los países que concentran la mayor hegemonía económica y política en el orbe han influenciado al tercer mundo a efecto de generar una oleada reformadora que ha conducido a incrementar el grado de acusatoriedad en los sistemas procesales penales. La ola logró permear a los países latinoamericanos y, por supuesto, a México. En ese sentido, el 18 de junio de 2008 se publicó la reforma constitucional en materia de seguridad pública y justicia penal, a la cual se sumaron las reformas de junio de 2011 de Derechos Humanos y del Juicio de Amparo, así como el surgimiento de la Décima Época en la jurisprudencia mexicana, todas ellas que definitivamente han revolucionado el contexto de la realidad jurídico-constitucional de nuestro país. A lo largo del proceso de reforma constitucional que culminó en el 2008, se afirmó que el sistema de justicia penal mexicano ha dejado de ser eficaz, por lo que urge reformarlo, de manera integral, para devolver a la ciudadanía la confianza en las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia, recuperando así su objetivo de ofrecer seguridad jurídica a fin de preservar la libertad y tranquilidad de las personas. La reforma constitucional al sistema de justicia penal se convirtió en una realidad y, sin perder la perspectiva que México está constituido como un Estado democrático de Derecho, se instauró un proceso penal de corte acusatorio con instituciones que buscan la protección, maximización y el aseguramiento de los Derechos Humanos, sin olvidar la necesidad de optimizar las instituciones de seguridad pública, procuración y administración de justicia. No obstante, figuras de corte autoritario que no compaginan con la idea del Estado de Derecho y la democracia, como el arraigo y ciertos recortes de garantías procesales, se introdujeron al texto constitucional, contemplándolas ex professo para la delincuencia


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Antonio López Ramírez

organizada, creándose un régimen procesal penal excepcional que nos recuerda lo que Jakobs denominó Derecho penal del enemigo o Silva Sánchez llamó Derecho penal de tercera velocidad. Pues bien, el discurso que encabezó la reforma al proceso penal fue enarbolado con la bandera de la oralidad, inclusive, muchos asimilaron la implementación del sistema acusatorio con la mera instauración de los llamados juicios orales; nada más alejado de la realidad, pues únicamente vislumbraron la punta del iceberg, en el que la parte que no se ve es quizás la más importante. En ese sentido, la revolución del paradigma procesal de nuestro país no subyace en sustituir la escritura por la oralidad, sino en la trascendente metamorfosis que la estructura probatoria ha sufrido. En efecto, la prueba es el sistema óseo sobre el que reposa todo el andamiaje procesal y en México, a raíz de la reforma constitucional, su forma de producción tuvo un viraje de 180 grados, especialmente debido al destierro del denominado principio de permanencia, según el cual, los medios de convicción recabados en etapas preprocesales adquieren valor probatorio que perdurará a lo largo del proceso sin necesidad de producirse en juicio bajo los principios de inmediación y contradicción. Dentro de la institución de la prueba judicial se encuentra uno de los problemas más espinosos que ha encontrado la doctrina y la práctica procesal, el de la prueba ilícita. No ha resultado fácil determinar los conceptos, naturaleza, efectos y excepciones de la misma, pues yace en ella una de las más remotas y debatidas encrucijadas a las que se ha enfrentado el hombre: la disputa entre seguridad y libertad. Por todo lo señalado con antelación y por el enorme protagonismo que ha adquirido en el ordenamiento jurídico el tema de la prueba ilícita, consideramos imperioso elaborar un estudio que arroje una postura en torno al concepto, fundamento, efectos, tratamiento y excepciones de la regla de exclusión por prueba ilícita, sin embargo, el análisis debe realizarse dentro del contexto jurídico constitucional y convencional que le antecede, de modo que los árboles no nos priven de contemplar la plenitud del bosque. Con dicho afán, el presente documento prevé en su Capítulo I, denominado “Nociones Preliminares”, el análisis de diversos tópicos que deben comprenderse antes de adentrarnos en nuestro objeto de estudio. Así, se examinan los principales sistemas procesales penales que han sido implementados internacionalmente, como lo son los sistemas inquisitivo, acusatorio, adversarial y mixto; ello, con la finalidad de determinar lo que son y lo que no son a partir del contraste entre ellos. Posteriormente, consideramos pertinente explorar el modelo de sistema procesal penal diseñado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


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