CULTIVOS LEÑOSOS FRUTÍCOLAS MEDITERRÁNEOS
Isabel López Cortés Domingo M. Salazar Universitat Politècnica de València
apuntes
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CULTIVOS LEÑOSOS FRUTÍCOLAS MEDITERRÁNEOS
Isabel López Cortés Domingo M. Salazar Universitat Politècnica de València
Índice
Introducción
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Capítulo 1. Frutales de hueso
29
1.1. El melocotonero
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1.2. Los cerezos
52
1.3. El albaricoquero
62
1.4. Los ciruelos
71
Capítulo 2. Frutos secos
83
2.1. El almendro
86
2.2. El pistachero
121
2.3. El nogal
134
2.4. El avellano
149
2.5. El castaño
156
Capítulo 3. El olivo
163
Capítulo 4. Otros frutales mediterráneos
179
4.1. El granado
181
4.2. La higuera
189
4.3. El algarrobo
193
Bibliografía
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Cada uno de esas especies tiene en su interior el siguiente desglose Introducción Material vegetal. Cultivares Material vegetal. Patrones Manejo de la plantación Principales plagas y enfermedades
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Introducción
Se consideran plantas leñosas aquellas en cuya estructura general (raíces, tronco, ramas) existe un buen desarrollo de formaciones lignificadas es decir con abundantes células, con paredes reforzadas por estructuras de lignina (con distintas funciones, principalmente circulación de savia bruta con diversos nutrientes y estructura de sostén) estas paredes celulares además de contener lignina, acumulan celulosa y otros componentes. Dentro de Cultivos Leñosos como material a estudiar se incluyen muchas especies, arbóreas y arbustivas que se cultivan para la obtención de alimentos naturales o procesados con distintos niveles y teóricamente incluyen también especies utilizables para explotación de su madera o para la obtención de diversos extractos o componentes con uso medicinal, pero también en paisajismo y jardinería. Se denominan Cultivos Leñosos la acción y efecto de cultivar especies que lignifican, que tienen estructuras leñosas de sostén normalmente en tronco, ramas y otras estructuras. En Cultivos Leñosos Frutícolas se trataría únicamente del material vegetal, su manejo mediante técnicas agronómicas específicas para la obtención de frutas y productos obtenidos o elaborados a partir de ellos como el vino y el aceite entre otros. Dentro de los Cultivos Leñosos debemos separar conceptos como Arboricultura (cultivo de plantas leñosas habitualmente podadas con uno o más tron-
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cos y ramas en su formación, destinados a la producción de fruta, madera, distintos productos para alimentación y jardinería) y Fruticultura (cultivo de plantas para la producción de frutos y sus derivados o distintos procesados). En esta denominación se incluyen numerosas familias (rosáceas, rutáceas, vitáceas, oleáceas, betuláceas, etc) y géneros (Citrus, Prunus, Malus, Pyrus, Olea, Vitis). En estos contenidos se incluyen en una primera parte además del conocimiento de las formaciones, el papel de las hormonas vegetales y en general la fisiología, anatomía y organografías básicas y en su caso específicas de las especies a estudiar, el material vegetal (patrones y cultivares), los distintos tipos posibles de producción y el manejo agronómico básico de los distintos cultivos. Así como, las técnicas de caracterización y su evolución fenológica a lo largo de una campaña de producción y su ciclo de vida. El estudio de los Cultivos Leñosos Frutícolas debe contener el manejo agronómico de diferentes especies agrupadas por analogías en su cultivo, su ecología o su clasificación botánica así se desarrollarán capítulos de:
Frutales de pepita (Pomoideas y otros grupos) Frutales de hueso (Prunoides básicamente) Frutales productores de frutos secos Frutales tropicales o subtropicales Citricultura Viticultura Olivicultura Frutales adaptados a condiciones de clima mediterráneo Y en su caso también deberían al menos mencionarse el cultivo de pequeños
frutos y frutos adaptados a diversas condiciones climáticas más septentrionales.
En este documento se incluye información sobre:
Frutales de hueso (melocotonero y nectarino, cerezo y guindo, albaricoquero, ciruelo) Frutales productores de frutos secos (almendro, avellano, nogal y pistachero) Olivicultura Otros frutales adaptados a condiciones de clima mediterráneo (granado, higuera, algarrobo, morera, madroño y azufaifo)
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Evidentemente existen otras clasificaciones de los Cultivos Leñosos como la establecida por Gil-Albert (1998): 1. Especies de zona templada, exigen reposo invernal. Con evidentes necesidades en frío-invernal. Con ciclos de vegetación entre 100 a 240 días. Incluye entre otros: Manzano, peral, cerezo, ciruelo europeo y nogal 2. Especies de zona templado-cálida. Sensibles a frío invernal. Resistente a calores estivales. Incluye entre otros: Melocotoneros, albaricoqueros, ciruelo japonés, olivo, almendro, vid y pistachero. 3. Especies subtropicales. Muy sensibles al frío invernal (-4ºC). Casi no necesitan acumulación horas frío invernal. Podemos encontrar tres clasificaciones: 1. Altas necesidades horas calor: Albaricoquero, higuera, caqui, pecanero. 2. Medias necesidades calor: Cítricos, aguacate, níspero, chirimoyo. 3. Muy exigentes calor: Palmera datilera. 4. Especies tropicales. No precisan frío invernal: Bananero, guayabo, mango.
manzano, peral, cerezo, ciruelo
melocotonero, albaricoquero, viña
olivo, almendro cítricos
Distribución de las líneas de temperatura según cultivo de leñosas
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Otra agrupación de Cultivos Leñosos establecida por la SECH (Sociedad Española de Ciencias Hortícolas) separando Citricultura, Viticulltura y Olivicultura, se resumen en el cuadro siguiente: De hueso
De pepita
Fruto seco
Arbustivas
Subtropicales
Otras
Melocotonero
Manzano
Almendro
Frambuesa
Platanera
Caqui
Ciruelo
Peral
Nogal
Grosellero
Aguacate
Granado
Albaricoquero
Nashi
Pecanero
Arándano
Chirimoyo
Níspero
Cerezo
Membrillero
Avellano
Alcaparro
Datilera
Kiwi
Castaño
Zarzamora
Mango
Higuera
Pistachero
Papaya
Morera
Piñonero
Maracuyá
Azarollo
Macadamia
Lichi
Serval
Piña tropical
Chumbera
Carambola
Madroño
Endrino
Feijoa
En cada uno de los grupos de especies o especies concretas, además de su taxonomía y características peculiares como necesidad o no de polinización se desarrollarán los siguientes apartados: Requerimientos agronómicos, edáficos y climáticos. Disponibilidad de material vegetal (patrones y cultivares) especificando su adecuación de uso y compatibilidad. La existencia de una dinámica evidente en la obtención de estos materiales vegetales hace necesario consultar catálogos digitales e impresos de diversos obtentores, seleccionadores y viveros multiplicadores. Técnicas de plantación, intensidad (marcos de plantación) y requerimientos previos y de ejecución en cada una de las especies. Requerimientos de riego, fertilización y fertirrigación. Manejo del suelo. Podas a efectuar y arquitecturas a conseguir en las plantas. Técnicas de control de la maduración y tipos de recolección. Fisiopatías posibles. Principales plagas y enfermedades. Usos y características dietético-nutritivas básicas de los frutos de cada especie.
Conocer los distintos tipos de producción habituales, más frecuentes o convenientes de los distintos grupos de especies es importante. En las normas de Producción Integrada y en sus Reglamentaciones Técnicas, estas prácticas elaboradas y en vigor (actualizada) en las diferentes Comunidades Autónomas
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se recogen indicando si son Obligaciones, Recomendaciones y Prohibiciones para las distintas fases de cultivo agronómico. Las Reglamentaciones Técnicas recogen básicamente los siguientes apartados:
Preparación del terreno. Plantación, elección de patrones y recomendación zonal de cultivares. Riego. Fertilización y fertirrigación, con interpretación de sintomatología y corrección de posibles carencias. Empleo de fitofortificantes y fitorreguladores. Podas y conducción de la vegetación. Manejo del suelo. Control de plagas y enfermedades. Recolección. Protección y mantenimiento del entorno de las plantaciones. Libros de explotación. Trazabilidad.
Es en las Reglamentaciones Técnicas donde con facilidad (Boletines Oficiales de las diferentes CCAA) podemos encontrar las exigencias y tolerancias edafoclimáticas básicas, los niveles adecuados, carenciales, excesivos y/o tóxicos de los nutrientes requeridos por el cultivo, los niveles recomendados en nutrientes (necesarios para establecer los adecuados planes dinámicos de fertilización, apoyados en análisis de suelo, agua y foliares). También incluyen cuadros de recomendaciones de patrones y cultivares y materias activas recomendadas, alternativas o complementos no químicos para el control de plagas y enfermedades, etc. Actualmente, no debemos olvidar la tendencia creciente a practicar una fruticultura ecológica, sostenible o de bajo impacto que deben ser consideradas al igual que el conocimiento de los principios y técnicas empleadas en el cultivo de precisión y biodinámico de las especies incluidas en esta documentación. Actualmente deben considerarse las superficies y las producciones de cada uno de los cultivos incluidos en este documento. Se entiende por Cultivos Leñosos el manejo agronómico integral y coherente de todas aquellas especies que como hemos indicado tienen capacidad de lignificar formando estructuras de sostén importantes. En un sentido más estricto se considera el cultivo de especies arbóreas y arbustivas capaces de desarrollar estructuras de sostén del sistema foliar consistentes y rígidas dando lugar a tron-
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cos y ramas con distintos hábitos de brotación (simpodios y monopidos), de crecimiento y desarrollo vegetativo, así como distintas capacidades en sus producciones. Dentro de los cultivos leñosos se incluyen como Arboricultura, el cultivo de la mayor parte de árboles frutales para uso alimentario, dejando normalmente aparte las especies ornamentales y forestales, salvo excepciones muy concretas, aunque también deben incluirse. La Arboricultura se ocupa también del estudio de especies con hábito arbustivo que se mantienen como tales arbustos o se tienden a adaptar a estructuras con uno o unos pocos troncos desde el nivel del suelo. Consideramos como Fruticultura, al menos en nuestro entorno, el conjunto de especies que producen frutos comestibles y que inicialmente pertenecen a un pequeño grupo de familias, que hoy se ha ampliado mucho al incluir especies subtropicales, tropicales y de otras diversas zonas climáticas. Las familias con más especies y cultivares en superficie e importancia económica son vitáceas, oleáceas, rosáceas y rutáceas. Los cultivos leñosos son de larga duración en el terreno en que se implantan y por tanto su adaptación al suelo, clima y condiciones locales de manejo son esenciales. Actualmente en la producción de alimentos la trazabilidad desde el campo es obligatoria y por ello lo son también los cuadernos de explotación. No tiene sentido hablar hoy de cultivos leñosos extensivos e intensivos, sino más bien de cultivos en regadío y con fertirrigación y cultivos sin aportes adecuados o suficientes de agua y fertilizantes en cuyo caso bajan mucho las producciones y por ello la rentabilidad del cultivo, lo que no implica que en ciertos cultivos no se aprecien estas producciones. En Cultivos Leñosos es esencial matizar el tipo de agronomía que se practica, debiendo mencionar el cultivo en Producción Integrada que tiene legislación y reglamentación propia y específica para la mayor parte de especies en cultivo y en nuestras diferentes Comunidades Autónomas, cultivo ecológico, cultivo biodinámico, con principios y técnicas específicas, en el primer caso con una Reglamentación general y controles técnicos específicos y en el segundo con unos principios y unas garantías establecidas por sistemas de inspección particulares.
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Sin duda hay otras formas de cultivar sin estar sujetos a normativas concretas pero que sí deben respetar, en beneficio de la salud en beneficio del medio ambiente y el entorno rural, utilizar prácticas que pretenden mejorar la salubridad, la calidad y la adecuación de las producciones. Dentro de esta asignatura de Leñosos Mediterráneos se desarrollan en esta parte el cultivo de las siguientes especies o grupos de especies: Frutales de hueso Melocotonero (Prunus pérsica Batch)
Olivo (Olea europea L.)
Cerezo (Prunus avium, Prunus sp.)
Uva de mesa (Vitis vinífera L.)
Albaricoquero (Prunus armeniaca L.) Ciruelos (Prunus domestica L., Prunus salicina) Frutales típicamente mediterráneos
Frutos secos
Algarrobo (Ceratonia silicua L.)
Almendro (Prunus amygdalus Basch)
Azufaifo (Ziziphux lotus (L.) Tourn)
Nogal (Juglans regia, Juglans sp)
Madroño (Arbutus unedo L.)
Pistacho (Pistacia vera L.)
Higuera (Ficus carica L.)
Avellano (Corylus avellana L.)
Granado (Punica granatum L.)
Castaño (Castanea sativa L.) Pecanero (Carya illionensis (W) Koch.
En cualquier especie es necesario conocer las características básicas morfológicas y fisiológicas, sus requerimientos agronómicos, sus limitaciones ante condiciones climáticas adversas, especialmente heladas y sequía por falta de disponibilidad de agua o temperaturas excesivas, lo que puede hacer cambiar la mayor o menor adaptabilidad y por ello adecuación de un cultivo a un área determinada. Siempre el trinomio clima-suelo-planta debe ser considerado ante el establecimiento y manejo de una plantación de especies leñosas. Debemos recordar que la mayor parte de frutales en cultivo son plantas simbiontes constituidas por la asociación compatible de dos materiales vegetales sean subespecies o especies, una el patrón (portainjerto) que debe adaptarse al tipo y condiciones del suelo, siendo la temperatura del suelo y la disponibilidad hídrica y de nutrientes decisiva para el adecuado desarrollo de sus raíces. Y por supuesto ser resistente o tolerante a determinadas patologías o plagas del suelo
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que en caso contrario limitarían o harían imposible el cultivo de la especie y la otra especie el injerto que forma el tronco y la copa del árbol o arbusto, que son el conjunto de formaciones productivas y que debe soportar lo mejor posible las condiciones ecológico-ambientales y adaptar su ciclo fenológico a estas condiciones dando producciones rentables y ajustándose a los parámetros de calidad que se les exijan para ser comercializados (calibre, color, aromas, contenido en azúcares, acidez y compuestos nutricionales y unos adecuados equilibrios organolépticos), la búsqueda entonces de los cultivares a establecer en una plantación es continua para adaptarse a las exigencias del consumidor y superar, con los menos tratamientos posibles las plagas y enfermedades que normalmente afectan a la especie, y variedad en la zona concreta de plantación. El tipo de yemas, de madera, de flor o mixtas debe ser considerado en el estudio de cada especie, así como su situación en la estructura de sus ramos y ramas. Las formaciones en las que se asientan estas yemas, especialmente las de flor y mixtas deben ser tenidas en cuenta, fomentando y manejando en las podas de invierno aquellas que conduzcan a producciones de más calidad. El ciclo anual y los periodos de maduración de los frutos pueden variar ligeramente según la zona de implantación de la especie, esta maduración puede ser precoz (y superprecoz), de estación o tardía, según el cultivar concreto. El agricultor normalmente busca la ventana de puesta en el mercado lo más amplia posible, empleando materiales diversos en fecha de maduración o empleando determinadas prácticas de cultivo que consigan ampliar los periodos de oferta de sus producciones. El periodo plurianual de duración de los cultivos debe también ser tenido en cuenta, ya que la longevidad de las especies puede ser larga pero su rentabilidad queda limitada por el manejo de la plantación (podas intensas, etc.) por los patógenos y plagas que le afecten y por las características específicas de la especie, dependiendo estas últimas bastante del patrón sobre el que se encuentre establecido el cultivar o variedad en explotación. En determinados casos el empleo de polinizadores puede ser necesario siendo requeridos normalmente dos o tres cultivares en la misma plantación o
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mediante el empleo de insectos polinizadores. Actualmente hay una clara tendencia al empleo de materiales vegetales autofértiles, aunque esto no siempre es posible. La adaptación a la humedad más o menos permanente del suelo, la composición de este, su salinidad, su pH, etc. así como su contenido en materia orgánica, su contenido en caliza activa, su profundidad, su textura y estructura deben ser consideradas, al igual que la disponibilidad de nutrientes al establecer una plantación. Las exigencias en frío invernal y las horas de calor e iluminación necesarias para la adecuada maduración deben ser también consideradas, en realidad la falta de horas de frío y la sensibilidad al frío suelen ser los factores limitantes más habituales en las producciones de la mayor parte de las especies en cultivo, así la falta de horas de frío conduce a una inadecuada diferenciación a yemas de flor, caída de yemas (especialmente en el centro de las formaciones de producción), retrasos en el ciclo fenológico de las plantas, distintos fallos y anomalías en las flores, que van desde el aborto estilar a la formación de polen defectuosos, todo ello puede conducir a frutos múltiples al menos parcialmente, frutos deformes, a hojas anómalas, etc. La adecuada disponibilidad de nutrientes y la capacidad de absorción real de estos es esencial en las plantaciones para conseguir el deseado equilibrio vegetativo-productor de los árboles de las especies en cultivo y esto, como otras prácticas, es determinante de la posible alternancia o vecería de las plantaciones que evidentemente es multifactorial pero siempre controlable al menos en parte por las técnicas de manejo de las plantaciones. Las especies frutícolas pueden clasificarse de múltiples formas, atendiendo a sus exigencias en distintos temas como resistencia a la salinidad, a la caliza activa o mejor al índice de poder clorosante, a sus exigencias medioambientales básicas, en este caso pueden establecerse los siguientes cinco grupos: 1. 2. 3. 4. 5. 6.
Frutales de zona templado-fría o climas continentales moderados Frutales de zona templado cálida, o adaptados al clima mediterráneo Frutales de zonas áridas Frutales subtropicales Frutales tropicales Frutales adaptados a condiciones específicas (localismos)
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El posible origen de las especies es decisivo al planificar la introducción en una comarca el cultivo de una nueva especie ya que este origen condiciona básicamente su adaptabilidad a distintas condiciones climáticas y del suelo, así como sus requerimientos en horas frío y horas de calor necesarias para su maduración, también su tolerancia o adaptación a condiciones de frío moderadas que condicionarán el ciclo fenológico de la especie en su lugar de implantación. Evidentemente siempre debe buscarse un entorno adecuado a la especie para determinar su implantación, pero debemos considerar que actualmente el hombre tiene suficientes capacidades técnicas para realizar plantaciones fuera de su entorno edafoclimático óptimo. Actualmente el empleo de cubiertas sobre las copas asegura buenos resultados en condiciones límite de cultivo, pero también es cierto que la capacidad de producción, el vigor y la calidad de las producciones pueden ser alteradas. Muy importante es emplear siempre en las plantaciones, materiales certificados y autorizados como garantía del adecuado estado sanitario inicial de las plantaciones. La elección de la densidad de plantación, la arquitectura del árbol y por tanto la selección y posición de las formaciones productivas y el manejo del suelo (desnudo, en laboreo, con cubiertas naturales o sembradas, etc.) del riego y de la fertilización condicionarán en gran manera los resultados de las explotaciones que deben ser lo más sostenibles posibles, durables, racionales y respetuosas con el entorno. La tolerancia de las distintas especies a la salinidad, se recogen en el cuadro siguiente:
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Resistencia a la salinidad según especies (elaborado a partir de Gil-Albert, 1986) Especies de buena tolerancia (2 g/L de ClNa) Algarrobo (Ceratonia silicua) Palmera datilera (Phoenix dactilifera) Pistacho (Pistacia vera) Especies de tolerancia media (entre 1 y 2 g/L ClNa) Olivo (Olea europaea) Vid (Vitis vinífera) Higuera (Ficus carica) Granado (Punica granatum) Especies sensibles (< 1g/L de ClNa) Albaricoquero (Prunus armeniaca) Almendro (Prunus amigdalus) Especies muy sensibles ( >0,5 g/L de ClNa) Melocotonero (Prunus pérsica) Pacano (Carya illinoensis) Nogal (Juglans regia)
Las necesidades de horas frío para romper la latencia y los valores térmicos óptimos en el periodo vegetativo de algunas de las especies se indican a continuación.
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Necesidades de horas frío según especie (por debajo de 7ºC)
Ciruelo americano Ciruelo europeo Avellano Nogal ciruelo japonés Pacana Guindo Cerezo Melocotonero Albaricoquero Almendro Vid Higuera 0
500
1000
1500
2000
máximo horas frío
. Especie
Tª óptimas (ºC) durante el periodo mayo-septiembre
Melocotonero
18 a 24 ºC
Albaricoquero
22 a 26 ºC
Ciruelo europeo
18 a 20 ºC
Ciruelo japonés
20 a 24 ºC
Cerezo dulce
18 a 22 ºC
Cerezo ácido
16 a 18 ºC
Almendro
20 a 26 ºC
Nogal
20 a 22 ºC
Avellano
18 a 24 ºC
20
2500
3000
En fruticultura es necesario conocer las aptitudes de absorción de los distintos patrones, los periodos de crecimiento (especialmente de los pelos absorbentes) de las raíces a lo largo del ciclo fenológico, la temperatura del suelo, la profundidad utilizada del mismo y hábito de las raíces, etc. En el concepto de Cultivos Leñosos hay que diferenciar claramente una parte en la que se estudian las prácticas básicas de la agronomía aplicadas a los árboles, en la mayor parte de casos y a los arbustos que se aprovechan por sus frutos y raramente por otros de sus órganos, por ello debemos antes de estudiar especies concretas, que es la segunda parte de la Fruticultura, recordar estas prácticas aplicadas a las especies leñosas, tener clara la importancia y las relaciones entre el clima (o mejor los climas), el suelo y el cultivo concreto considerando en este caso la adaptabilidad al suelo del patrón y sus tolerancias, resistencias y sensibilidades, su adecuada compatibilidad y los requerimientos nutritivos del cultivar que deben ser tenidos en cuenta y cubiertos por las características y eficiencia en la absorción del patrón a emplear, por ello el conocimiento de los patrones a emplear en las distintas especies es esencial. La dinámica de obtención de nuevos patrones más adaptados a especies y condiciones específicas de cultivo, así como a la intensidad del cultivo (marcos de plantación) es bastante más rápida que hace unos años y se está investigando de forma marcada en este campo, como siempre se ha trabajado genética y biotecnológicamente en la obtención de nuevas variedades. De todas formas conocer el origen de las especies, sus pautas y límites de adaptación a las condiciones ecoambientales, evitaría muchos fracasos en las nuevas plantaciones, máxime cuando actualmente el establecer una plantación es una tarea delicada y muy costosa al ser muchas de ellas de intensidad o marcos de plantación elevados lo que supone una alta inversión inicial en plantas, que desgraciadamente está transformando la agricultura en un recurso en manos de muy pocos agricultores y con capitales probablemente de origen no agrario. Podríamos decir que pocas superficies de menos de 30 ha son hoy en día rentables en los cultivos leñosos y esta no es la realidad de nuestra ancestral agricultura, que engañosamente parece mantenerse con las producciones de procedencia local y normalmente de cultivo ecológico o mediante asociacionismo
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