Skip to main content

1_9788491698067

Page 1

extravagancias

extravagancias

Juan Antonio Ureña Salcedo

Esta breve historia no esconde posiciones personales de su autor pero es un relato repleto de citas de autores clásicos que van desde Erasmo de Róterdam hasta Voltaire, pasando por Joan Lluís Vives o Rousseau. Se invita a la reflexión, en ocasiones sin poder esconder la sonrisa, con referencias de Chamfort, Mesonero Romanos, José Cadalso, Goethe, Whitman, Erik Satie, Hector Berlioz, sin olvidar, por supuesto, al gran editor y poeta Carlos Barral.

12

Breve historia de la expresión y control de las ideas y de la (des) protección de sus autores

El poder político y religioso, desde la Antigüedad hasta prácticamente nuestros días, se ha esforzado por controlar la expresión pública de las ideas, censurando y persiguiendo las que no resultaban de su agrado. La invención de la imprenta, que tanto alarmó a los elementos rectores, planteó nuevos retos en dicho control. Las Guerras Mundiales y las Guerras civiles no hicieron sino agravar la situación. Algún espacio se dedica en este trabajo, además de a todo lo anterior, a los infames, a las obras del demonio y a las sabandijas del teatro, también a los géneros frívolos, al analfabetismo, al desprecio del vulgo o a las industrias culturales.

Breve historia de la expresión y control de las ideas y de la (des) protección de sus autores Juan Antonio Ureña Salcedo

extravagancias


BREVE HISTORIA DE LA EXPRESIÓN Y CONTROL DE LAS IDEAS Y DE LA (DES) PROTECCIÓN DE SUS AUTORES


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


BREVE HISTORIA DE LA EXPRESIÓN Y CONTROL DE LAS IDEAS Y DE LA (DES) PROTECCIÓN DE SUS AUTORES

JUAN ANTONIO UREÑA SALCEDO

Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Juan Antonio Ureña Salcedo

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9169-806-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Elisa y NicolĂĄs ValĂ­a, lo mejor que me ha dado la vida (que no ha sido poco)


Índice Advertencia introductoria............................................................................ 13

Capítulo primero DE LA ANTIGÜEDAD AL S. XVII

I. OBRAS DEL ESPÍRITU, CENSURA Y OTRAS CUESTIONES DE INTERÉS EN GRECIA Y ROMA........................................................ 15

II. ESCRITURA Y REPRESENTACIÓN HASTA FINALES DEL S. XV. 18

1. La noción de autoría y la anonimia............................................... 19 2. El manuscrito y el libro como objeto de lujo................................ 21 3. Infames y obras del demonio........................................................ 22 III. LA APARICIÓN DE LA IMPRENTA, LA NECESIDAD DE OBTENER PRIVILEGIO O LICENCIA Y LA CENSURA DE LAS IDEAS (FINALES DEL S. XV-XVII)............................................................... 23

1. Privilegios monopolísticos de libreros e impresores....................... 24 2. El control de las ideas................................................................... 31 3. Entre los dramas litúrgicos y las sabandijas del teatro.................... 35

Capítulo segundo SIGLO XVIII. EL SIGLO DE LAS LUCES. LA ILUSTRACIÓN Y SUS SOMBRAS

I. LAS IDEAS DE LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA............................. 41

1. El fomento y la conservación del patrimonio (Bibliotecas y Academias de Bellas Artes)..................................................................... 42 2. El atraso de las ciencias y de la instrucción pública....................... 43 3. Espectáculos y diversiones púbicas. Memoria para su arreglo de Jovellanos..................................................................................... 44 4. Privilegios para los autores y censura, que se agrava “ante las ocurrencias de Francia”....................................................................... 47

II. LA FRANCIA ILUSTRADA................................................................ 49

1. Montesquieu, las cartas persas y el espíritu de las leyes.................. 49 2. Voltaire: disparando a derribar altares........................................... 51 3. Rousseau, el puritano del contrato social...................................... 52 III. EL DEBATE SOBRE LOS PRIVILEGIOS Y LA PROPIEDAD LITERARIA.................................................................................................. 56

1. La propiedad literaria en Francia.................................................. 56


10

Índice

2. La propiedad literaria en los países anglosajones y en Alemania.... 57 a. Inglaterra y Estados Unidos.................................................... 57 b. Alemania................................................................................ 59

IV. LA FRANCIA REVOLUCIONARIA................................................... 60

1. Protección del arte, instrucción pública, y exterminio de culturas. 61 2. El debate sobre la propiedad literaria en la Francia revolucionaria. 62

Capítulo tercero SIGLO XIX, EN ESPAÑA, CASI TODO MUY MADRILEÑO

I. UN SIGLO CONVULSO, TAMBIÉN JURÍDICAMENTE................ 68

1. La protección del patrimonio cultural y la instrucción pública...... 76 2. Avances técnicos, la nueva cultura del impreso y el analfabetismo en España..................................................................................... 80 3. Entre la libertad de imprenta, verdadero vehículo de las luces, y la censura......................................................................................... 83 a. La libertad constitucional frente a la censura legal de los libros........................................................................................ 84 b. El control de la prensa. Una industria política........................ 90 c. El teatro y la libertad de representación.................................. 93

II. LAS LEYES DE PROPIEDAD LITERARIA EN ESPAÑA.................. 97

1. La Ley de 10 de junio de 1847..................................................... 102 a. El reflejo de la propiedad y la libertad, valores fundamentales, en la Propiedad intelectual...................................................... 102 b. La consagración del dominio público. ¡El interés público! Señores, tengan cuidado............................................................. 104 c. Otras intervenciones y debates públicos.................................. 106 c.1. La necesidad de permiso gubernamental previo para introducir obras impresas en el extranjero y el debate sobre las traducciones............................................................. 106 c.2. Potestad sancionadora y depósito de ejemplares............ 108 2. La Ley de Propiedad Intelectual de 10 de enero de 1879 y su reglamento de 1880............................................................................. 109 a. La continuación de la discusión sobre el tipo de propiedad y sus limitaciones...................................................................... 111 b. Las importantes potestades administrativas............................. 114 b.1. La aprobación administrativa de tarifas......................... 115 b.2. El control administrativo de la transmisión de la propiedad............................................................................... 116 b.3. La resolución de conflictos con intervención de la autoridad gubernativa.......................................................... 117 b.4. El control de las obras dramáticas representadas............ 117


11

Índice

b.5. La suspensión administrativa de representaciones o lecturas.............................................................................. 118 III. LAS PROPIEDADES ESPECIALES DEL CÓDIGO CIVIL Y OTRAS NORMAS, TAMBIÉN INTERNACIONALES, DEL FIN DE SIGLO........................................................................................... 119

IV. LAS PRIMERAS ASOCIACIONES DE AUTORES Y COMPOSITORES EN ESPAÑA........................................................................... 121

Capítulo cuarto EL SIGLO XX, ESTADO SOCIAL Y CULTURA DE MASAS

I. EL CARÁCTER SOCIAL TODO LO IMPREGNA............................ 125

1. La protección del patrimonio cultural y la instrucción pública...... 125 2. El Estado Social: las limitaciones de la propiedad y la intervención en la economía............................................................................. 129 a. Limitaciones remuneradas de la propiedad intelectual: las primeras licencias legales............................................................. 134 b. La normativa de espectáculos: La policía administrativa como ejemplo de intervencionismo.................................................. 136 3. La definitiva internacionalización de la materia............................. 138

II. INCULTURA Y CULTURA DE MASAS............................................. 140

1. Las industrias culturales o la cultura de masas en el s. XX. Apocalípticos e integrados...................................................................... 140 a. Tifus del teatro, radio, cine y televisión................................... 142 b. Vanguardia artística y política. La relación cultura-dinero y la antipopularidad...................................................................... 144 2. El incremento del intervencionismo en España............................. 148 a. La vigencia de la legislación decimonónica y el aluvión de normas complementarias............................................................. 148 b. La normativa de guerra y postguerra en España. El armazón jurídico durante 30 años......................................................... 151 c. El carácter oficial de la Sociedad General de Autores de España. La publificación de una pieza clave del sistema.................. 157 III. EL FIN DE LA II GUERRA MUNDIAL Y LA SITUACIÓN EN ESPAÑA................................................................................................... 159

1. Un nuevo impulso a los convenios y tratados internacionales....... 159 2. La reacción frente las limitaciones impuestas en tiempos de guerra................................................................................................ 161 3. El drama español, pese a todo....................................................... 163

IV. LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978 (APUNTE Y REMISIÓN).................................................................................................. 166


Advertencia introductoria El libro que usted tiene entre las manos, o el texto que está leyendo en pantalla, pretende ser científico, al menos en los términos que se atribuyen a Oscar Wilde, “el Arte no es más que expresión, y ello lo distingue de la Ciencia, que es el saber sistemático1”. Este trabajo pretende ser una exposición, más o menos sistemática, de algunos de los temas y de las lecturas que han ocupado a su autor durante bastantes años. Un par de advertencias más. No se trata, o no exclusivamente, de un libro que tenga por único destinatario a los juristas. Su autor, sin embargo, reconoce abiertamente que no ha podido evitar el abuso del Derecho en algunas partes de la exposición. La otra advertencia es que no sé si estamos ante una orgía de entrecomillismo, como alguien dijese a Evelyn Waugh, pero desde luego que hay mucha cita literal, que no siempre será del agrado de todos pero que lo es, por muy distintos motivos, de este compilador. Juan Antonio Ureña Salcedo Universitat de València

1

A.H. COOPER-PRICHARD, Conversaciones con Oscar Wilde, publicadas inicialmente en 1932, sigo aquí la edición de Planeta-Austral, 2013, p. 174.


Capítulo primero

DE LA ANTIGÜEDAD AL S. XVII I. OBRAS DEL ESPÍRITU, CENSURA Y OTRAS CUESTIONES DE INTERÉS EN GRECIA Y ROMA En la Antigüedad clásica hubo juegos escénicos o teatro, literatura, filosofía y derecho, que, de alguna manera, han llegado hasta nuestros días. No faltaron los autores de fama, eso tampoco, que pasaron muchas penalidades. Recuérdese que Homero cantaba sus versos en las villas griegas para ganarse un trozo de pan2. Resultan ineludibles las citas de Aristóteles, de Platón y de muchos otros, pero nos quedamos con Cicerón. Su trabajo Sobre los deberes contiene reflexiones y afirmaciones más que interesantes para cualquier persona, sean o no del propio Cicerón, que resultan imprescindibles para los juristas. Mantuvo que “los que hayan de gobernar el Estado deben tener simpre muy presentes estos dos preceptos de Catón: el primero defender los intereses de los ciudadanos de forma que cuanto hagan lo ordenen a ellos, olvidándose del propio provecho; el segundo, velar sobre todo el cuerpo de la República, no sea que, atendiendo a la protección de una parte, abandonen a las otras”. Añade que “no hay, pues, vicio más repugnante —para volver a nuestro tema— que la avaricia, sobre todo en la gente principal y en los que gobiernan la República. Desempeñar un cargo público para enriquecerse no es solamente vergonzoso, sino también impío contra la patria y sacrílego contra los dioses”3.

2

3

Entre las miserias de algunos hombres de letras con las que Henri Grégoire comenzaba su Rapport sur les encouragements, récompenses et pensions à accorder aux savants, aux gens de lettres et aux artistes, el 8 de octubre de 1794, se recuerda el caso de Homero. CICERÓN, De Officiis, Sobre los deberes, traducción, introducción y notas de José Guillén Cabañero, Alianza editorial, Madrid, 2001, p. 101, p. 185, 135, y p. 171 y siguientes. En ese trabajo pueden encontrarse ideas sobre los bienes que pertenecen a todos y están fuera del comercio. Sobre el dominio público algo diremos en este libro. También sobre la interpretación sutil y maliciosa del Derecho. La extrema justicia, decía, es injusticia extrema, “summum ius summa iniuria”. Pueden encontrarse unas


16

Juan Antonio Ureña Salcedo

A nosotros nos interesa aquí Cicerón por sus referencias a las artes y oficios nobles y viles. Distingue entre trabajos indignos (como la usura), otros despreciables, y algunos de mayor consideración (como los que requieren largo aprendizaje y llevan consigo más utilidad, como la medicina, la arquitectura, o la enseñanza de las artes liberales). Entre los oficios bajos, impropios de hombres libres, a juicio de Cicerón, están “los bailarines y toda suerte de representaciones escénicas”. Muchos de los artistas o creadores de su época, hablando en terminología de nuestros días, no se olvide, no pasaban de ser considerados truhanes e infames. Los bailarines y todo el que salía a las tablas para divertir al público perdía su honor civil. El desprecio no sólo de algunos oficios sino también de las masas se advierte ya en la antigüedad. Son conocidas “las arremetidas de Heráclito contra la necedad y los prejuicios del vulgo”. El mismo Cicerón, al tratar los banquetes y espectáculos públicos remite a Aristóteles, según el cual, estos derroches de dinero para halagar a la multitud gustan “a los siervos y personas libres semejantes a los esclavos, pero a un hombre cabal y con criterio seguro no le pueden parecer bien de ninguna de las maneras”. Reconoce, no obstante, que él mismo había organizado banquetes y espectáculos durante sus etapas de gobierno. No se olvide que se conocieron multitudinarios y salvajes espectáculos en el imperio romano. Según las épocas y los lugares, poco pan y pésimo circo (que cantara alguien recientemente procesado). La poesía de Homero, que ya hemos dicho que recitaba por unas monedas y un plato de comida, sufrió notables manipulaciones para “adecuar la poesía a las necesidades de la política”. La existencia de censura en la Antigüedad resulta indiscutible. En consecuencia, también la defensa de la libertad del pensamiento. “Propio de siervo es no decir lo que se piensa”, se nos ha dicho que mantuvo Eurípides4. Expresar el pensamiento libremente, no obstante, podía tener consecuencias negativas. Es sabido que en el Derecho romano existía la actio

4

líneas sobre los vicios ocultos en la compraventa, el dolo, la siempre difícil interpretación de la buena fe, etcétera. GIL FERNÁNDEZ, La censura en la antigüedad clásica. Alianza Editorial, Madrid, 2007, pp., 39, 51 y 55.


Breve historia de la expresión y control de las ideas y de la (des) protección de sus autores

17

injuriarum. No sorprendería su ejercicio por los poderosos frente a determinadas personas. Catulo afirmaba que Pompeyo era un sinvergüenza, un glotón, y un tramposo, al margen de un vulgar adúltero, impudicus, vorax, aleo. De otro político dejaba escrito que era un engreído, un despilfarrador y un dandi, superbus, superfluens, adomeus5. El uso de esos adjetivos y la acción frente a las injurias, por supuesto, pudo haberle causado algún inconveniente. Se ha subrayado que la responsabilidad penal, el ilícito del autor, precedió a la protección legal de las obras del espíritu. Dicho en términos atribuidos a Foucault, el discurso ha sido un acto en el mundo del lícito y del ilícito, de lo religioso y blasfematorio, un gesto cargado de riesgos, antes que ser considerado un bien6. La noción de autor que seguimos manejando en nuestros días, vaya por delante, está íntimamente vinculada con la noción de individuo que se plasma en los ordenamientos jurídicos occidentales con las revoluciones burguesas, entre 1750 y 1850. En Grecia, aunque consta la existencia alrededor del 700 a.C. de las primeras obras plásticas firmadas, “el artista plástico es y continúa siendo el despreciable artesano que con su salario alcanza todo lo que le corresponde”. Otra cosa eran los poetas y filósofos, que no realizaban un trabajo sucio, llevaban vestidos limpios y las manos lavadas7.

5

6

7

CATULO, Poesía, Introducción, traducción y comentario de Ramírez de Verger, Alianza Editorial, Madrid, 2000, p. 23. COMPAGNON, A., Qu´est-ce qu´un auteur?: cours, Université de Paris IV-Sorbonne, UFR de Littérature française et comparée, recuerda que para Foucault “Le nom d´auteur signifie en particulier que les discours son objets d´appropiation et de propriété dans un système institutionnel dont la codification remonte au XVIII siècle. Auparavant, l´auteur pouvait toutefois déjà être puni (voir les précautions de Rabelais dans le prologue de Gargantua): la responsabilité pénale aurait donc précédé la propriété juridique. les textes ont commencé à voir réellement des auteurs quand ceux-ci ont pu être punis, c´est-adire aussi quand les discours ont pu être transgressifs. Le discours a été un acte dans le monde du licite et de l´illicite, du religieux et du blasphématoire, un geste chargé de risques, avant de devenir un bien”. MARCO MOLINA, J., Bases históricas y filosóficas y precedentes legislativos del derecho de autor, pp. 123-124. HAUSER, A., Historia social de la literatura y el arte I, Random House Mondadori, Barcelona, 2010, p. 97 y 143. El rastro artístico puede encontrarse ya en tiempos prehistóricos. En Egipto, Mesopotamia u otras culturas orientales los pintores y escultores, sin embargo, no pasaban de ser artesanos que no firmaban sus obras. A


18

Juan Antonio Ureña Salcedo

Jurídicamente parece meridiamente claro que la antigüedad grecolatina no pudo conocer el Derecho de autor8. Incluso se ha negado, aunque en Roma parece que hubo algún caso de librero con exclusividad sobre determinados autores, que su Derecho conociese de algún “tipo de acción que permitiera actuar contra quien, tras comprar la obra al propietario, la reprodujese cuantas veces quisiese”. No pudieron protegerse por el Derecho romano unos intereses patrimoniales de autor “cuya existencia no era ni tan siquiera admitida”. La doctrina se encuentra dividida en relación, por ejemplo, con el reconocimiento de la paternidad de las obras y las acciones de protección que preveían las normas de la época9. El trabajo intelectual, como apuntase Ihering, “no era considerado trabajo por estimarse que no exige esfuerzo ni sufrimiento, que no fatiga al hombre y que no confiere derecho para reclamar un salario”, aunque sí unos honorarios, podríamos añadir nosotros10. Aparecen ya en la Antigüedad clásica, sea como fuere, muchos de los temas cuya evolución vamos a ir describiendo. La libertad de opinión y la censura, la modificación de las obras por intereses espúrios, normalmente relacionados con el poder político del momento, el desprecio del vulgo, el reproche social y legal a determinados artistas o la distinción entre arte culto y popular.

II. ESCRITURA Y REPRESENTACIÓN HASTA FINALES DEL S. XV El incremento del número de escritos y del número de representaciones religiosas o profanas conforme pasa el tiempo es indiscutible. La anonimia,

8

9

10

diferencia, por ejemplo, de los arquitectos, que bien pronto empezaron a gozar de cierta reputación social. B. EDELMAN, Le Sacre de l´auteur, Éditions du Seuil, París, 2004, p. 17. MIRÓ LLINARES, F., “El futuro de la propiedad intelectual desde su pasado. La historia de los derechos de autor y su porvenir ante la revolución de Internet”, en Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche, vol. I, número 2, marzo 2007, p. 112 y siguientes. YZQUIERDO TOLSADA, M., “Evolución histórica del Derecho de propiedad intelectual”, en Revista de Legislación y Jurisprudencia, nº 4, 1988, p. 519.


Breve historia de la expresión y control de las ideas y de la (des) protección de sus autores

19

sin embargo, es una de las características de las obras del espíritu en estos siglos.

1. La noción de autoría y la anonimia El cambio del significado del vocablo autor a lo largo de los siglos es cosa bien sabida por los especialistas11. Parece que ya en el s. XI se dejó escrito que auctor venía de augendo, aumentando, porque con su pluma ampliaba los hechos y dichos de los ancianos12. Durante el largo período que abarca la Edad Media la autoría fue entendida en términos muy distintos a los actuales. Es claro que desde la Antigüedad (unas líneas atrás citábamos a Homero, Catulo o Cicerón) pueden encontrarse casos de éxito y sonadas reclamaciones de autoría. También en los territorios hispánicos se dieron exóticas acciones de este tipo, como la de D. Juan Manuel, entre los s. XIII y XIV, quien dejó minuciosamente corregidos, firmados de puño y letra y en un mismo códice, todos sus escritos. Muy pocos eran los autores, sin embargo, que durante siglos podían dedicarse profesionalmente a vivir de su pluma literaria. La gran mayoría, por no decir la práctica totalidad, claro, ni se lo planteaba (armas y letras fue durante muchos años la consigna entre la nobleza). En la escritura, por supuesto, casi eran más importantes los amanuenses. Fuesen éstos eclesiásticos o laicos. No se olvide que también se crearon oficinas de copia de libros en las ciudades universitarias13. Mayoritariamente se trataba de copiar, más o menos fielmente, obras de autores clásicos o de libros sagrados. “No era el autor quien debía verse remunerado por su 11

12

13

IRIS COCHÓN recordó en unas jornadas celebradas en Valencia que en el siglo de oro también eran autores los directores dramáticos y los intérpretes. Creo recordar que también mencionó la conferencia y trabajo que llevó por título “la muerte del autor” de Roland Barthes, y la de Foucault ¿Qué es un autor? El debate siempre ha estado abierto, al margen de las vanguardias, con los traductores, los productores técnicos músicales, etcétera. COMPAGNON, A., Qu´est-ce qu´un auteur?: cours, Université de Paris IV-Sorbonne, UFR de Littérature française et comparée, pone el ejemplo de Conrade Hirsau (1070-1150). GIMENO BLAY, F.M., “Libros de lujo en el otoño medieval”, en Mercados del Lujo, Mercados del Arte. El gusto de las elites mediterráneas en los siglos XIV y XV, Brouquet, S., García Marsilla, J.V. eds Universistat de València, 2015, p. 139.


20

Juan Antonio Ureña Salcedo

trabajo, sino el sufrido copista”, en el peor de los casos su empleador, que diríamos ahora14. El tipo de encuadernación y los materiales empleados, entre otras cosas, hacían de cada obra algo único y de distinto valor. La originalidad de las obras tampoco tenía la importancia que con el paso del tiempo le reconocieron las normas. La anonimia, como en su día recordó Menéndez Pidal, era una característica de la literatura española durante la Edad Media. Las obras podían ser acabadas, ampliadas y corregidas por varias personas, e incluso no era extraño que los temas fuesen sugeridos por los mecenas. La “misma carestía del material aumenta la dependencia de los novelistas cortesanos respecto a sus patronos nobles, que les facilitaban, con sus encargos, los medios de adquirir el pergamino necesario y muchas veces les prestaban los códices para inspirar un tema15”. Los textos científicos, curiosamente, sí que llevaban el nombre del autor, garantía de su autoridad. Señala Compagnon que, en la Edad Media, el autor es el que tiene autoridad, el que es respetado y creído, el saber socialmente reconocido del Derecho romano. Hay autores en todas las disciplinas del Trivio y del Cuadrivio. Estos autores forman un canon, por ejemplo, Quintiliano y Cicerón en retórica. La manipulación de las obras de autores clásicos se produjo con los amanuenses y, con la llegada de la imprenta, siguió imparable, pues los privilegios, a los que después nos referiremos, eran prorrogables si dichas obras eran corregidas y ampliadas. La alteración de dichas obras, además, también se produce con la traducción y adaptación del latín a las lenguas romances.

14

15

YZQUIERDO TOLSADA, M., “Evolución histórica del Derecho de propiedad intelectual”, en Revista de Legislación y Jurisprudencia, nº 4, 1988, p. 520. FORNS, J., “Derecho de propiedad intelectual en sus relaciones con el interés público y la cultura”, Anuario de Derecho Civil, julio-septiembre 1951, p. 988-989. PÉREZ CUESTA, E., “Una perspectiva histórico-jurídica sobre el derecho de autor”, Revista de Derecho privado, 1981, p. 334. GARCÍA GUAL, C., Primeras novelas europeas, Ediciones Istmo, S.A., Madrid, 1990, p. 43, p. en la nota. 17, remite a la obra de HASKINS, CH. H., The Renaissance of the Twelfth Century, Cambridge, Mass., 1927 (5ª ed., Harvard Un. Press, 1971).. En la p. 39, en la nota 6 sostiene que “la obra de referencia obligada aquí es la de R.R. Bezzola, Les origines et la formation de la literature courtoise en Occident (500-1200) (en 5 vols., París, 1960-1967), espléndida por su riqueza de datos y la precisión de sus conclusiones. Nuestro apresurado resumen da una pobre idea de todo ese ambiente literario”.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook