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Introducción a la filosofía Curso 2015-2016

Vicente Claramonte Sanz Departamento de Lógica y Filosofía de la Ciencia Universitat de València vicente.claramonte@uv.es


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Introducción a la Filosofía Curso 2015-2016 Vicente Claramonte Sanz

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA Curso académico 2015-2016 Programa de la asignatura

Vicente Claramonte Sanz Departamento de Lógica y Filosofía de la Ciencia Universitat de València vicente.claramonte@uv.es

SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA GOMBROWICZ, W. (1997): Curso de filosofía en seis horas y cuarto. Teruel, CEP. HÖFFE, O. (2003): Breve historia ilustrada de la filosofía. Barcelona, Península. SAVATER, F. (2008): La aventura de pensar. Barcelona, Debate. TODOROV, T. (2008): El espíritu de la Ilustración. Barcelona, Galaxia Gutenberg. VALVERDE, J. M. (1989): Vida y muerte de las ideas. Pequeña historia del pensamiento occidental. Barcelona, Ariel. OBRAS DE CARÁCTER BIOGRÁFICO O AUTOBIOGRÁFICO Disponibles todas en colecciones de diversas añadas de la editorial Alianza (Madrid): PLATÓN, Apología de Sócrates. SÉNECA, Sobre la felicidad. ROUSSEAU, Las confesiones. HUME, Autobiografía. NIETZSCHE, Ecce Homo. FREUD, Autobiografía. NOVELAS VIDAL, G. (1994): Juliano el Apóstata. Barcelona, Salvat. ECO, U. (1995): El nombre de la rosa. Madrid, El País. MARÍ, A. (1995): Camino de Vincennes. Barcelona, Tusquets. GOYTISOLO, J. (1993): La saga de los Marx. Barcelona, Mondadori. YALOM, I. (2010): El día que Nietzsche lloró. Barcelona, Destino.


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TEMA 1. PLANTEAMIENTO Y NOCIONES INTRODUCTORIAS


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1.2

PERSPECTIVA SISTEMÁTICA Y PERSPECTIVA HISTÓRICA

1ª Filosofía antigua a) Abarca desde el s. VI a. C. —con las contribuciones basadas en el logos del filósofo y matemático griego Tales de Mileto (630-545 a. C.)—, hasta la irrupción del cristianismo en el Imperio Romano, la cual puede simbolizarse en el s. V con la obra de Boecio. b) Caracterizada por la actitud de asombro y admiración ante la physei (naturaleza). Los antiguos creían que el mundo existía desde siempre y que tanto los dioses (inmortales) como los hombres (mortales) formaban parte de él. c) Los filósofos más destacados de esta época fueron Sócrates (470-399 a. C.), Platón (427-347 a. C.) y Aristóteles (384-322 a. C.). 2ª Filosofía medieval a) Abarca desde que la cosmovisión cristiana se impone en el ámbito cultural griego y romano hasta la crisis de la cultura europea occidental producida en el siglo XVI, con la cual surge el Renacimiento. b) El pensamiento medieval se caracteriza por el predominio de la fe, que genera una nueva unidad en torno a la temática y a los criterios desde los cuales abordarla. Dada esta visión teocrática del cosmos y la sociedad, la Filosofía se subordina a la Teología: Dios se convierte en el concepto central y dominante de todo pensamiento, y a partir del mismo la idea “Creación” se incorpora a la Historia de la Filosofía. c) Los filósofos más destacados de este período fueron: Agustín de Hipona (354-430) y Tomás de Aquino (1225-1274). 3ª Filosofía moderna a) Comienza con el intento de superación de la crisis de la cultura europea del siglo XVI, llevada a cabo por Descartes, y culmina con la muerte de Hegel (1831). b) Caracterizada por la duda y el escepticismo como actitud filosófica, que llevan a los pensadores a buscar la certeza. Además se generaliza un proceso de antropocentrismo, con el cual Dios deja de ocupar el centro de la reflexión filosófica y pasa a ocuparlo el ser humano. c) Sus figuras más destacadas fueron Descartes (1596-1650), Hume (1711-1776), Kant (1724-1804) y Hegel (1770-1831). 4ª Filosofía contemporánea a) Abarca desde el período posterior a la muerte de Hegel (1831) hasta la actualidad. b) Caracterizado por la incertidumbre y ambigüedad como actitud filosófica básica. Se extiende el consenso respecto de la imposibilidad de lograr a un conocimiento absoluto o siquiera objetivo o riguroso sobre la naturaleza, el ser humano o Dios. c) Algunos de sus principales exponentes han sido Kierkegaard (1813-1855), Marx (1818-1883), Nietzsche (1844-1900), Husserl (1859-1938), Heidegger (1889-1976), etc. ETAPA ANTIGUA

INICIO s. VI a. C.

ACTITUD asombro

MEDIEVAL

cristianismo

fe

MODERNA

siglo XVI

duda

CONTEMPORÁNEA

1831 muerte Hegel

ambigüedad

FILÓSOFOS Platón Aristóteles Agustín de Hipona Tomás de Aquino Kant Hegel Nietzsche Heidegger

TEMA PRINCIPAL Naturaleza Dios Hombre imposibilidad del saber absoluto


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1.3

EL ORIGEN DEL PENSAMIENTO RACIONAL: TRÁNSITO DEL MYTHOS AL LOGOS

En la cultura occidental la palabra “mito” suele asociarse a los relatos de las hazañas de las divinidades y héroes del mundo antiguo y suele sugerir un tiempo fabuloso y lleno de encanto, pero también ingenuo y sometido a creencias erróneas, propias de civilizaciones primitivas que se caracterizan por la existencia de formas de pensamiento no sólo anteriores, sino también inferiores al conocimiento científico. Etimológicamente, la palabra “mito” proviene de mythos, y a su vez éste vocablo griego procede de la partícula indoeuropea my o “relato”, aludiendo a un discurso contado verbalmente. En nuestro entorno cultural, la voz “mito” asimila el relato a lo ficticio y conleva una forma de pensamiento típica de una mentalidad prelógica y mística, desde el supuesto y correlativo modelo lógico-racional que se considera propio del pensamiento científico. Aunque en sus orígenes la voz mythos no entraba en oposición directa con logos, a partir de los siglos IV y V a. C. comienza a gestarse la oposición entre el significado de ambos. Logos comienza a significar la razón, el denominado “discurso razonado” o “discurso argumentativo y demostrativo” como resultado de la crítica especulativa frente a las creencias religiosas de la época y a los relatos que las sustentaban, es decir, los mythoi. Esta crítica racional a las leyendas de la tradición griega desde la propia cultura griega es muy anterior a Platón, pero es en sus diálogos donde encontramos mito y logos referidos a dos formas de explicación posibles que son alternativas, distintas y diferentes entre sí. El discurso basado en el logos se aleja del mito principalmente en aquello en que intenta una explicación de lo real basada en la racionalidad, se aleja de las explicaciones que recurren a seres sobrenaturales y respeta el principio de no contradicción y el principio de causalidad


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1. 4

CONTEXTO HISTÓRICO DE LA ANTIGÜEDAD PERÍODOS DE LA HISTORIA FILOSÓFICA DE GRECIA

1º) Epoca heróica (s. XII - IX a. C.). Abarca el fin de la civilización minoica (1350-1110 a. C) y la invasión del Peloponeso y de la cultura de los Aqueos por pueblos germánicos e indoeuropeos conocidos como Dorios. Por ello, las culturas minóica y cretense constituyen configuran el sustrato socio-cultural originario de lo que hoy conocemos como Grecia antigua. Tras muchos siglos de uso, sustituyeron la escritura pictográfica por la consonántica y mucho más adelante, a comienzos del período arcaico, empezaron a representar las vocales. Todavía no puede hablarse de producción filosófica propiamente dicha. 2º) Período arcaico (s. VIII - VI a. C.). La lengua escrita se asienta en el área socio-cultural del Peloponeso, y la literatura alcanza una difusión decisiva, mediante autores como Homero y Hesíodo. Se generalizan la extensión de las polis, regidas por un elenco de deberes y derechos predicables con igualdad tanto de quienes viven en zonas urbanas como agrarias. En el ágora se racionalizaba cotidianamente la acción política mediante la discusión verbal razonada, y como consecuencia, comienza a generalizarse el uso de la retórica, la dialéctica y la argumentación, todas las cuales culminan en el desarrollo paulatino de la producción filosófica. 3º) Período clásico (s. V - IV a. C.). Predomina la filosofía propia de Atenas, como polis de máximo esplendor social, cultural y militar en el entorno geográfico. Se desarrolla el pensamiento de la escuela sofista y de autores fundamentales como Sócrates, Platón y Aristóteles. La filosofía ya forma parte integrante de la cultura del ciudadano griego, y resulta particularmente importante en la formación intelectual y espiritual de la persona, en especial conforme pertenece a clases sociales más privilegiadas. 4º) Período helenístico (s. III - I a. C.). Iniciado con la expansión del Imperio Romano Oriental implementada con Alejandro Magno, perdiendo así Atenas su estatus político como polis o ciudad-estado independiente y pasando a integrarse en el Imperio. Durante esta época destaca el desarrollo de tres escuelas filosóficas que desempeñaron y todavía desempeñan una importancia decisiva durante la subsiguiente historia del pensamiento occidental: epicureismo, escepticismo y estoicismo. 5º) Período romano (s. I a. C.- V). Anteriormente era considerada una época de crisis. Se produce un fenómeno de sincretismo entre la cultura griega y la judía, emergiendo con fuerza el cristianismo como concepción dominante en la comprensión del cosmos, las relaciones sociales y la identidad colectiva e individual del sujeto. Dicho sincretismo judeo-heleno conducirá al auge y a la difusión del neoplatonismo, selección de ideas platónicas reelaboradas bajo la perspectiva del cristianismo. Este proceso culmina en el siglo V y especialmente con la obra de Boecio (480-525), tras la cual puede afirmarse que la razón se supedita a la fé y los filósofos dejan de pensar independientemente. Con ello, en el hábito del pensamiento filosófico finaliza la Antigüedad y comienza la Edad Media, con la cual Philosophia ancilla theologia.


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TEMA 2. LA FILOSOFÍA GRIEGA

2.1 LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS PRINCIPALES Y SUS APORTACIONES BÁSICAS

1) TALES DE MILETO (620-550 a de C.): arkhé = agua Mileto fue una pequeña polis griega, centro comercial en la ruta mercantil hacia Persia, donde recalaban fenicios, indios, persas, etc., y por tanto imprimía una vida y un pensamiento dinámico a sus habitantes. En jonia se inventa la escritura alfabética (s. VIII a. C.), con mayor expresividad que la consonántica, pues representa cada fonema, tanto vocal como consonante, con un solo signo. Los primeros filósofos fueron milesios. Dada la consideración de Tales como padre o iniciador de la filosofía y su antigüedad histórica, resulta difícil distinguir entre la leyenda y la veracidad en las contribuciones que se le atribuyen. Estudió las estaciones climatológicas y advirtió sobre la importancia de la Osa Menor como una guía mas fidedigna para la navegación que la Osa Mayor, más visible pero también más alejada del Norte. También es veraz su cálculo de la altura de las pirámides, cuyo sistema de medición aplicó después para medir distancias lejanas desde un barco. Señaló algunos teoremas intuitivos o casi visuales, no requeridos de una matemática compleja, según se apunta en Elementos de Geometría, de Euclides, como por ejemplo: a) El círculo es cortado por un diámetro, doble que su radio. b) El triángulo inscrito en un semicírculo es siempre rectángulo. c) Las líneas secantes forman siempre ángulos iguales. En cuanto a sus aportaciones metafísicas, defendió la consideración del agua como el arkhé, principio de todas las cosas, o stoikheion, principio explicativo de la estructura del cosmos a partir de unidades integradoras y a la vez integradas, como los ladrillos de un muro. Inició así una concepción racional de la realidad muy diferente de las explicaciones míticas. 2) ANAXIMANDRO DE MILETO (610-547 a. C.): arkhé = infinito Considerado autor del primer texto filosófico de la historia, recogido en un fragmento de Teofrasto (circa 271-287 a. C.) y conservado gracias a la Física de Simplicio (490-560): «Ahora bien, a partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan la culpa unas a otras y la reparación de la injusticia, de acuerdo con el ordenamiento del tiempo» (Simplicio: Física, 24, 18-20).

Defendió que el arkhé es lo infinito o indefinido, y en consecuencia, la realidad está configurada como un todo continuo al que llamaba apheiron: este término significaba en griego arcaico “anillo”, algo que, como lo infinito, tampoco tiene principio ni fin. Además, esbozó una primitiva teoría de los elementos —tierra, agua, aire, fuego— y su propiedades —frío/caliente, húmedo/seco, duro/blando, etc.—, de expresión poética y conceptuación rudimentaria. En la misma, los elementos eran previos y prioritarios a las propiedades, y los agentes intervinientes en lo real eran comprendidos cuasi personalizadamente, rozando el animismo.


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3) ANAXÍMENES DE MILETO (575-525 a. C.): arkhé = aire Discípulo de Anaximandro, designó al aire como arkhé, al que concebía como una naturaleza subyacente única e infinita. Es decir, de modo similar al apheiron de Anaximandro y atribuyéndole muchas de sus cualidades. Así, la completa realidad material sería aire en distintas manifestaciones, sometido a los principios de condensación y rarefacción. Destaca ambos procesos físicos, explicándolos con una metáfora; lo concentrado está frío, lo dilatado, caliente, como el aliento expelido por la boca. Así, empleaba la analogía para extrapolar las conclusiones sobre fenómenos conocidos al resto de la realidad. 4) JENÓFANES DE COLOFÓN (570-470 a. C.). Su vida tan longeva le permitió asistir al advenimiento de numerosos acontecimientos y al desarollo de múltiples guerras. Cierta doctrina lo considera literato más que filósofo, pues fue un gran poeta que escribía en hexámetro sobre temas propios de la lírica de la época, no loas a las victorias militares de la aristocracia, y valoraba al poeta frente al atleta por cantar verdades importantes para la polis. Manifiesta preocupaciones distintas a las de la física de la naturaleza, y propone buscar el equilibrio entre las distintas facetas de la personalidad, en línea de la dorada mediocridad del característica del pensamiento griego. Su pensamiento evolucionó desde las preocupaciones estrictamente líricas a las meta-físicas, con una concepción de la divinidad muy original y distinta a la dominante en su época, al concebir los dioses con un carácter marcadamente antropomorfo. Su teología era henoteísta —una divinidad suprema y las restantes inferiores— pero no monoteísta, pues no negaba la existencia de otras. Describe un dios jerárquicamente superior al resto, inmóvil e inmutable, capaz de activar el mundo a su alrededor y todo lo real con el sólo pensamiento de su mente —pensamiento legislativo—, características atribuídas Zeus. 5) HERÁCLITO DE ÉFESO (540 - 480 a. C): arkhé = fuego Procedente de familia noble con prerrogativas de acceso a la monarquía, fue hombre con personalidad misantrópica y un filósofo complejo, apodado el oscuro o el llorón, cuya difícil obra no fue elaborada para ser apreciada por el populacho. Escribió con apotegmas —sentencias breves con sentido muy condensado— una obra que no conservamos titulada Sobre la naturaleza. Para Heráclito, el arkhé es el fuego, símbolo del devenir, del proceso de movimiento y transformación en que se halla constantemente el mundo. Devenir fundamentado en una relación de contrarios implícita en todo lo real: “Pues no habría armonía si no hubiese agudo y grave, ni animales si no hubiera hembra y macho, que están en oposición mutua”. Es la llamada doctrina del flujo de lo real —“Todo fluye”—, del flujo constante de una realidad cuyo devenir es un continuo ajuste de fuerzas y elementos contrapuestos, doctrina que Heráclito exponía con el apotegma “En un río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]”, célebre al ser citado erróneamente por Platón como “Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”. El flujo de lo real está regido por el Λόγος —Logos—, una ley de la naturaleza que gobierna el devenir del universo indicando ciertos signos que los seres humanos ignoran: “Siendo el logos común, casi todos viven como si tuvieran un logos particular”. El orden real coincide con el orden de la razón, una “armonía invisible, mejor que la visible” y para captarlo es imprescindible el equilibrio entre razón y sentidos. La sabiduría consistiría en comprender el Logos y sus consecuencias como principio metafísico-religioso orientador y explicativo de todas las cosas, y por ello consideraba el Logos como sabio, divino y tan infinito como la realidad que explica.


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6) ESCUELA PITAGÓRICA: PITÁGORAS DE SAMOS (570-500 a. C.): arkhé = número Pitágoras fue sin duda un chamán, persona dotada de conocimientos y percepciones extraordinarias a quien se atribuye poderes sobrenaturales, con rasgos de brujo, líder, músico y adivinador, llegándo sus discípulos a afirmar que recordaba anteriores reencarnaciones. El pitagorismo constituyó una corriente filosófico-ideológica con fuerte influencia política que gobernó en numerosas polis durante décadas, manteniendo siempre un culto muy marcado al líder fundador. Etapas. El pitagorismo atravesó dos etapas: 1ª Primer renacimiento: época arcaica con carácter religioso, ascético, ético y político. Se postula la inmortalidad de las almas y su transmigración, considerando vinculados a todos los seres animados como hermanados por el vínculo de toda naturaleza viva. 2ª Pitagorismo matemático: postuló una interpretación de la realidad mediante claves exclusivamente matemáticas y científicas. Partiendo de la contemplación de la realidad como ideal de pensamiento filosófico —theoria significa “contemplación de Dios”—, formulan una explicación del Ser y de lo real fundamentada en números y en relaciones numéricas. Como en la música (cuarta 4/3, quinta 3/2, octava 2/1, etc.), todo lo real se estructura numéricamente, pues la matemática fundamenta ontológicamente la realidad. Principios matemáticos de los números, y por extensión, de la realidad. Indagar los principios de la realidad requería indagar la naturaleza de los números, planteando una analogía entre la estructura de lo real y la estructura de las matemáticas. 1º El cuadrado de la hipotenusa = suma de los cuadrados de los catetos: h2 = a2 + b2. (Euclídes, Elementos de Geometría, 1. 47). 2º Principio de dualidad: lo real se armoniza mediante estructuras duales, como limitadoilimitado, macho-hembra, impar-par, derecho-izquierdo, uno-múltiple, luz-oscuridad, etc. 3º Principio de orden y de armonía en la concepción del universo, rayano en la obsesión. 7) ESCUELA ELÉATA: PARMÉNIDES DE ELEA (515- 40 a. C.) Fundó la escuela eléata y es considerado el padre de la Metafísica. Defendió un enfoque monista del Ser, afirmando la inexistencia del no-Ser —“El Ser es y el no-Ser no es”—, frente al dualismo del Ser sostenido por los pitagóricos. El Ser y la verdad son únicos e inmutables, mientras sus manifestaciones aparentes y las opiniones son variables. Parménides fue el primero en filosofar a partir del lenguaje y su lógica implícita, y afirmó la posibilidad de conocimiento de la razón fundamentada en la vía del Ser, la verdad y el lenguaje. Su pensamiento cobró gran importancia gracias al desarrollo de sus tesis por la Escuela Eléata, principalmente por Zenón de Elea (490? - 430? a. C.), discípulo suyo y fundador de la dialéctica. Parménides atribuía los siguientes caracteres al Ser: 1º Ingénito o no generado. Concluye en su no generación, pues solo puede proceder: a) del Ser, en cuyo caso no hay generación. b) del no-Ser, que es la inexistencia, la nada; y de la nada, no puede surgir nada. 2º Indivisible: contínuo, homogéneo y total, pues hay Ser en todas partes, y no hay más Ser en ciertas partes y menos en otras. 3º Estable e inmóvil. 4º Finito, acabado o limitado: presenta una figura con masa, semejante a la esfera, símbolo de la homogeneidad y perfección en la tradición griega.


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8) ESCUELA PLURALISTA: arkhé plural = tierra, agua, fuego y aire En ella, destacaron Anaxágoras de Clazómenas (500-428 a. C.), Empédocles de Agrigento (circa 495-435 a. C) y Meliso de Samos (470? a. C.), especialmente los dos primeros. Empédocles concebía el arkhé de modo múltiple, como una combinación de los elementos agua, fuego, aire y tierra, a los cuales consideraba como auténticas divinidades, como raíz de todo lo material. Frente al Ser único, indivisible e inmutable de Parménides, o a la idea de generación y corrupción de la materia defendida por Anaximandro, planteó una concepción de lo real a partir de combinaciones e interacciones entre los 4 elementos presentes en el ser. Junto a los 4 elementos, considera como principio decisivo en la dinámica de la realidad a la relación philia-neikós —atracción-rechazo, amistad-enemistad, amor-odio—, interrelacionados en un ciclo cósmico y retornante, en el que philia tiende a la unión y neikós a la separación. Para Anaxágoras, el arkhé era el nous o inteligencia, concebida cuasimaterialmente. Coincidió con Empédocles en negar la génesis y la destrucción, y en concebir la realidad a partir de las combina-ciones de elementos en distintos grados de mezcla y separación. Pero si para éste los elementos y sus combinaciones configuran la realidad, para Anaxágoras en todo hay parte de todo —excepto en el nous—, y las cosas no son positivas ni negativas. El Ser es una especie de semilla o spérmata presente en toda la realidad, y en cada semilla hay elementos de todo —piedra, madera, etc.—, pero en la semilla de la piedra predomina la piedra, en la de madera, la madera, etc. Por ello, el eje central de su pensamiento es el concepto de homeomería, traducible por homogeneidad continua. Por ejemplo, hay homeomería en la madera, pues si la descompongo obtengo madera; pero en una cara no, pues si la descompongo no obtengo cara, sino rasgos. Así, la realidad está constituida por un conjunto infinito de cosas mezcladas cuya combinación es responsable de los cambios. 9) ESCUELA ATOMISTA: arkhé = átomos Su filosofía se basa en reflexiones metafísicas y carece de relación con la teoría atómica actual. Sus principales filósofos fueron Leucipo de Mileto (s. V), Demócrito de Abdera (460-370 a. C.) y, con aportaciones propias y distintivas, Epicuro de Samos (341270 a. C.). Ofrecieron una concepción explicativa de la mecánica del cosmos muy influyente en el pensamiento posterior, considerada por algunos pensadores como determinista, pues entendían que todo lo existente tenía una explicación necesaria, todo ente respondía necesariamente a una causa explicativa. Para la escuela atomista, los tres elementos o principios físicos explicativos de la estructura y mecánica de la realidad material son los átomos, el vacío y el movimiento. 1º Átomos —a tomos, indivisible—, partículas de materia cuya división es ya imposible. Eran concebidos como configuradores de lo real y provistos de un flujo constante, invisibles, indivisibles e ininteligibles o imposibles de conocer por percepción sensorial. Si la materia es porosa y penetrable, los átomos son impenetrables e ingenerados, han existido siempre y no derivan de nada. Es decir, los concebían como stoikheion, elemento integrador de un conjunto configurador de la realidad, como los ladrillos de un muro. 2º Vacío: en la composición de la realidad hay puntos vacíos o carentes de materia, que la caracterizan física y sustancialmente. Aunque como principio físico resultó difícilmente sostenible tras la afirmación de Parménides sobre la inexistencia del no-Ser, los atomistas entendían que existían tantas razones para afirmar la existencia del vacío como su inexistencia. 3º Movimiento: concebido como local y eterno. Los átomos tienen un movimiento lineal de choque y empuje, lo que produce los cambios y transformaciones en la realidad.


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2.3) PLATÓN (427-348 a. C.) 2.3.1) Aspectos biográficos Platón es un apodo que significa “ancha espalda”. Su verdadero nombre era Aristocles y nació en una estirpe aristocrática ateniense, por lo cual recibió una educación muy esmerada en todos los ámbitos del conocimiento. Aunque su educación filosófica estuvo durante cierto tiempo a cargo del filósofo heracliteano Crátilo, su verdadero maestro fue Sócrates, de quien heredó el ejercicio crítico del saber y una concepción igualitaria y tolerante de la enseñanza, y cuyo influjo en el pensamiento platónico se aprecia en toda su obra. Se mostró partidario de intervenir en política —aunque terminó renunciando a la acción política directa en favor de la enseñanza—, y de configurar una polis o república modelo regida por una élite intelectual a partir de la conversión de los gobernantes en filósofos, al no conseguir que los filósofos gobernaran como pretendía. En el 388 a. C. fundó la Academia, dedicada impartir dialéctica y matemáticas —en su frontispicio podía leerse “Nadie entre aquí sin saber Geometría”—, la cual fue el centro de las enseñanzas de Platón y del platonismo. Su programa de estudios probablemente se acomodaba al diseñado en República, al tratar Platón de la formación de los filósofos, y se llevaba a cabo mediante diálogos, debates, discusiones y lecciones tanto de Platón, como de discípulos aventajados y personalidades famosas de paso por Atenas. Permitió la formación académica tanto a mujeres como a personas críticas con su filosofía y solía hacer a sus discípulos una peira, prueba selectiva consistente en una clase de alto nivel para comprobar si aumentaba o disminuía su interés. 2.3.2) El diálogo. Forma de conocimiento y forma literaria Siguiendo a su maestro Sócrates, no era partidario de la literatura escrita, por considerar que esclereotizaba el pensamiento y podía inducir a error si era descontextualizada. Platón concebía la razón como diálogo o como pregunta y por ello defendía la oralidad en Filosofía, pues la conversación oral directa maestro-discípulo tenía un valor docente superior. La filosofía verdaderamente viva es oral, surgida del diálogo entre maestro y discípulo, pues resulta imposible trasmitir determinados contenidos del pensamiento filosófico mediante la escritura. En cambio, la palabra escrita nace ya muerta y por ello su papel es subsidiario, no es el cauce para comunicar el pensamiento filosófico, pues transmite los conceptos exteriormente en lugar de motivar la comprensión de la realidad internamente, desde la intrínseca explicación del concepto. El corpus platonicum o conjunto de obras platónicas incluye algunas cartas y 29 diálogos, los cuales suelen distinguirse según estas etapas: 1ª) Socrática o de juventud (399-388 a. C.): Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Trasímaco, Lisis, Cármides y Eutifrón. Tratan temas socráticos y se centran en definiciones de conceptos como la piedad, la mentira, la amistad, la virtud y si ésta puede o no enseñarse. 2ª) De transición (388-385 a. C.): Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias Menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menéxeno. Además de temas socráticos, aparecen ya otros típicamente platónicos, algunos con apreciable influencia pitagórica: la inmortalidad del alma, estudios sobre el lenguaje, primeras alusiones a las Ideas y a la reminiscencia, etc. 3ª) Madurez (385-370 a. C.): Banquete; Fedón; República y Fedro. La teoría de las Ideas aparece plenamente desarrollada. Entre los temas tratados destacan: los argumentos de la inmortalidad del alma, la teoría de la reminiscencia, la dialéctica ascendente y el amor, y la filosofía política. 4ª) Vejez (370-348 a. C.): Teeteto; Parménides; Sofista; Político; Filebo; Timeo; Critias; Leyes y Epínomis. Sócrates deja de ser el personaje principal y la teoría de las Ideas se revisa, pues pierde dimensión ontológica en favor de una interpretación lógica. Estudio de las dificultades de la teoría de las Ideas: tema de lo uno y lo múltiple, teoría de la participación. La dialéctica como división de conceptos. Desarrollo de la cosmología platónica: el demiurgo, el alma del mundo, el devenir, la causa final. Revisión de la teoría política que culmina en una concepción matizada del justo medio.


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2.3.3) La teoría de las Ideas Las Ideas son la verdadera realidad por ser eternas e inmutables, a diferencia del mundo sensible captado por nuestros sentidos, que es continuamente cambiante. El mundo sensible nos es accesible mediante los sentidos, pero éstos solo nos dan conocimiento de lo particular. En cambio la ciencia, entendida como episteme o conocimiento verdadero, no es ciencia de lo meramente particular sino de lo universal. Pero la universalidad sólo es accesible a la razón; por ello, el mundo sensible es el terreno de la opinión —doxa— o conocimiento parcial e imperfecto, mientras el mundo inteligible es el terreno del verdadero conocimiento —episteme—, que es conocimiento de lo universal, de las Ideas. El mundo de las Ideas es más real que el mundo material o sensible y además constituye su modelo o paradigma, mientras el mundo sensible es sólo una representación cambiante del mundo de las Ideas, una mera copia del mundo de las Ideas cognoscible mediante el intelecto. Por ello, el mundo de las Ideas permite la ciencia. Al igual que la Biología no estudia un gato concreto u otro —mundo sensible—, sino los felinos y, más en general, todos los animales —mundo inteligible—, análogamente, la filosofía como saber supremo no estudia las cosas particulares del mundo sensible sino las Ideas. La universalidad requerida por el conocimiento científico solo puede obtenerse a partir del mundo de las Ideas: como afirma en Menón, las abejas, tomadas individualmente y desde la información obtenida por los sentidos, son todas diferentes, pero en cuanto que son abejas, desde el punto de vista de la esencia, son todas iguales. Ahora bien, las Ideas de las que habla Platón no deben confundirse con las representaciones intelectuales de nuestra mente; la noción de idea como representación o contenido mental no aparece hasta Renato Descartes (1596-1650). Para Platón, las Ideas existen independientemente de si son o no pensadas; tienen realidad propia, existen independiente de las cosas y separadas de ellas, e incluso son más reales que las cosas del mundo sensible. Tienen existencia real u ontológica, no solo mental o lógica, y por ello se habla del dualismo ontológico platónico, pues su filosofía asume la existencia de dos mundos separados, el mundo inteligible —kósmos noetós— y el sensible —kósmos horatós—. Este dualismo platónico entre mundos inteligible y sensible encuentra su exposición más clara en República, mediante el mito de la caverna y el símil de la línea. El conocimiento sensorial obtenido mediante la vista, tacto, olfato, etc., solamente proporciona sensaciones, y por ello es un error grave confundir percepción —conocimiento adquirido a partir del mundo sensible— y saber —adquirido a partir del mundo inteligible—. Esta confusión nos mantiene encadenados en el fondo de la caverna, pues las cosas sensibles, cambiantes y diversas —como las sombras del fondo de la caverna—son solo imágenes reflejas imperfectas de unas realidades de orden superior, inmutables y eternas, llamadas por Platón Ideas o formas. Solo las Ideas nos liberan del fondo de la caverna al que nos encadena el conocimiento de lo sensible, pues representan las “esencias” de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto. Pero sin confundir las Ideas con el concepto, pues las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esas “esencias” u objetos subsisten independientemente de ser pensados, porque son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón; no siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Además, las Ideas son el modelo o el arquetipo de las cosas, empleado por el demiurgo para proyectar la armonía del mundo inteligible en el sensible, por lo cual la realidad sensible sería solo el resultado de la copia o imitación de las Ideas.


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2.4 ARISTÓTELES (384-322 a. C.)

2.4.1) Aspectos biográficos Conocido como el Estagirita —por haber nacido en Estagira, polis o ciudad-estado de Macedonia—, “la mente” —por su elevada capacidad intelectual— y también como “el lector” por su afición a la lectura, que practicaba directamente sin la ayuda de un esclavo lector como era costumbre entonces. Fue discípulo de Platón y posiblemente el miembro más destacado de su Academia. Circa 347 a. C. abandonó la Academia y en el 342 a. C. Filipo de Macedonia le nombró tutor de su hijo, en cuya formación influyo decisivamente para llegar a convertirse en el gran emperador Alejandro Magno (356-323 a. C.). Tras regresar a Atenas en el 335, ya con 50 años, funda su propia escuela, el Liceo, destinado a estudiar la naturaleza y no tanto a investigar la matemática y la dialéctica como la Academia platónica. Dada su condición de meteco —quien no gozaba de ciudadanía ateniense por ser extranjero—, no podía adquirir terrenos, y por ello se instaló extramuros, en el pórtico —perípatos—de un gimnasio público y junto a un santuario dedicado a Apolo Licio. De ambas circunstancias procede el nombre de la escuela aristotélica, el Perípato y el Liceo. Murió a los 62 años, de una enfermedad del estómago.

2.4.2) Sistema de pensamiento: el corpus aristotelicum La filosofía de Aristóteles plantea una crítica sistemática a la teoría platónica de las Ideas, e intenta sustituir la visión idealista platónica por una especulación de signo realista basada en el sentido común y en la experiencia. Si para Platón el saber es unitario y se fundamenta en principios únicos aglutinados en la dialéctica, para Aristóteles el saber es múltiple y no existe una sola ciencia dialéctica, pues cada área de saber tiene sus propios principios. Según Aristóteles, el conocimiento —gnosis— riguroso y exacto es la ciencia o episteme, y puede ser de tres tipos: 1º Teórico (episteme theoretiké), cuyo objeto es la búsqueda de la verdad, en uno mismo y en las cosas. 2º Práctico (episteme praktiké), es el saber que mejora la conducta humana e incluye la Ética y la Política. 3º Productivo (episteme poietiké), saber consistente en fabricar cosas, como el arte, la agricultura, la retórica o la poética. Esta división permite clasificar las distintas ciencias, como Lógica, Física, Biología, Ética, etc., y además posibilita la Filosofía Primera, llamada después Metafísica, aquella parte de la Filosofía que estudia del ser en cuanto tal y sus propiedades, principios y causas primeras. Por ello, puede afirmarse en general que la obra aristotélica posee la suficiente unidad y homogeneidad como para hablar de un sistema y una filosofía aristotélicos.


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El Corpus aristotelicum o conjunto de las obras auténticas de Aristóteles suele dividirse en grupos afines a su clasificación de las ciencias, con algún añadido motivado por cuestiones biográficas, y siguiendo esquemas clasificatorios similares a este: 1. Obras de juventud: escritas durante su estancia en la Academia, tienen forma dialógica y fuerte influencia platónica. 1.1 Grilos. 1.2 Eudemos. 1.3 Protréptico o Exhortación a la Filosofía. 2. Organon: no es propiamente una ciencia sino un instrumento empleable por todas ellas, y su contenido recibe actualmente el no aristotélico calificativo de Lógica. Comprende; 2.1 Categorías, un estudio de los términos y conceptos fundamentales. 2.2 Interpretación, estudio del enunciado o la proposición. 2.3 Analíticos, estudio del silogismo formal (I) y de la demostración científica (II). 2.4 Refutaciones sofísticas, tratado de los sofismas o falacias. 3. Libros sobre la naturaleza o phisei; 3.1 Física, sobre el movimiento y el cambio en general. 3.2 Sobre el cielo, de cosmología y astronomía. 3.3 Sobre la generación y la corrupción, relativo a las cuatro cualidades fundamentales de la materia. 3.4 Meteorológico, estudio sobre los fenómenos del cielo. 3.5 Sobre el alma, investigación sobre el alma como principio vital. 3.6 Parva naturalia, tratados breves sobre Biología y Psicología. 3.7 Historia de los animales, investigación zoológica y una de sus obras maestras. 3.8 Las partes de los animales. 3.9 El movimiento de los animales. 3.10 La generación de los animales. 4. Libros metafísicos: 4.1 Metafísica, dividida en 14 volúmenes. El origen de este nombre se atribuye al hecho de haberlos situado Andrónico de Rodas detrás de los libros de Física: metá tà physikà —después de los libros de física—. Al parecer fue el neoplatónico Simplicio (s. VI d. C.) el primero en llamar así al contenido de estos libros. 5. Filosofía práctica: compuesta de libros sobre Ética y Política. 5.1 Ética a Nicómaco, la más importante, dedicada a su hijo homónimo. 5.2 Ética a Eudemo, de influencia platónica y probablemente espuria. 5.3 Ética mayor, breve y quizás espuria. 5.4 Política, desde un análisis más empírico que teórico, Aristóteles estudia el régimen político, o el gobierno de la polis, por ser el ámbito donde se desarrolla la Ética. 6. Ciencias productivas o de la poiesis: 6.1 Retórica, sobre cómo convencer con el discurso. 6.2 Poética, cómo elaborar una obra de arte, siendo arte la mímesis o imitación de la naturaleza. 7. Compilación de constituciones: además de esta relación de obras de índole científica, Aristóteles compiló hasta 158 constituciones de ciudades-estado griegas, de las cuales se conservan fragmentos de la Constitución de Atenas.


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TEMA 3.

EL PENSAMIENTO MEDIEVAL

3.2 AGUSTÍN DE HIPONA (354-430) 3.2.1 Aspectos biográficos y obra principal Aurelio Agustín nació en Tagaste (actual Argelia), en las provincias africanas del Imperio Romano, de padre pagano y madre cristiana, santa Mónica. Estudió retórica en Cartago y se inició en la Filosofía bajo el influjo de la obra de Cicerón (106-43 a. C.), por cuya atracción se convirtió después al cristianismo. En su juventud abrazó el maniqueísmo, en el cual creyó hallar respuesta a sus interrogantes sobre el mal en el mundo, pero tras desencantarse de la secta se dirigió a Roma, donde se adhirió al escepticismo de la Academia nueva y al epicureísmo. En esta época entró en contacto con la filosofía neoplatónica y en especial con el pensamiento de Plotino (205-270), adquiriendo así el primer ingrediente de su nueva base filosófica; el segundo llegó al bautizarse en el 386, con 31 años de edad. Así, el neoplatonismo y el cristianismo constituirían los dos pilares filosóficos en los cuales basaría todo su pensamiento posterior, ocupado en la búsqueda de la conciliación de fe y razón. Escribió entonces sus primeras obras: Contra los académicos, La vida feliz, Soliloquios, El maestro y La música. Pero su producción literaria más importante, como defensor y expositor de la fe cristiana, se inició al ser ordenado sacerdote (391) y luego obispo de Hipona (396), la actual Annaba, cuando escribió, entre otras obras, Sobre el libre arbitrio, La verdadera religión, Confesiones, El espíritu y la letra, La trinidad, La ciudad de Dios y Retractaciones, donde Agustín revisa algunas de sus doctrinas anteriores. La obra de Agustín de Hipona significa el primer intento serio de armonizar la fe y la razón, la filosofía y la religión, intento cuyo resultado intelectual recibió el nombre de filosofía cristiana, la cual se inició con el pensamiento de los llamados padres de la Iglesia, continuó durante la Edad Media y dio origen a la filosofía escolástica. Agustín fue uno de los cuatro principales padres de la Iglesia Latina —junto con Jerónimo de Estridón (340-420), Ambrosio de Milán (340-397) y Gregorio Magno (540-604)—, y en general se le considera la figura principal de la filosofía cristiana de la antigüedad. 3.2.2 Caracteres generales de la filosofía agustiniana 1º Predominio de la fe. La filosofía de Agustín se caracteriza por el predominio de la fe como principio explicativo: todo debe explicarse a partir de la fe, la cual no requiere justificación alguna exógena a ella misma. La fe es el fundamento natural de la razón, que desprovista de la fe es frágil debido a la influencia del pecado: el intelecto solo es empleado eficazmente si se comprende a partir de la fe. De ahí deriva la formulación del lema agustiniano Credo ut intelligam —“Creo para entender”—, que dominará durante la primera parte de la posterior filosofía medieval. Ahora bien, el hecho mismo de fundar la comprensión racional en la fe obliga a cierta reflexión sobre algunos aspectos fundamentales de la misma fe. Por ello, el “creo para entender” llevara históricamente al “entiendo para creer”, ya más característico de la filosofía escolástica desarrollada. La filosofía agustiniana no excluye la reflexión personal, sino que la filosofía pagana — grecolatina, pero en especial la griega clásica— constituya el punto de partida para la fe, pues el único fundamento admisible de la fe es la Revelación, no la razón, la cual no puede preceder a la fe como premisa, sino subseguirla como consecuencia.


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2º Intimismo y subjetividad. El acceso a la verdad se logra recorriendo un camino interior, similar al de la conversión, y requiere una iluminación divina. En la teoría del conocimiento de Agustín, la posibilidad de alcanzar la verdad requiere descubrir en el alma verdades eternas, pues solo lo eterno es verdadero. El método para alcanzar tales verdades eternas no procede a partir de la reminiscencia, como en la filosofía de Platón, sino mediante un proceso de iluminación interior, es decir, por reflexión del alma sobre sí misma. Con dicha reflexión interior, el alma llega a conocerse a sí misma como una imagen reflejada de la divinidad, y al mismo tiempo conoce al Dios creador de las Ideas y del alma. «Nadie es arrojado de la verdad, que no sea acogido por alguna imagen de la misma. Indaga qué es lo que en el placer corporal cautiva: nada hallarás fuera de la conveniencia; pues si lo que contraría engendra dolor, lo congruente produce deleite. Reconoce, pues, cuál es la suprema congruencia. No quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad; y si hallares que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo, mas no olvides que, al remontarte sobre la cimas de tu ser, te elevas sobre tu alma dotada de razón. Encamina, pues, tus pasos allí donde la luz de la razón se enciende. Pues, ¿adónde arriba todo buen pensador sino a la verdad? La cual no se descubre a sí misma durante el discurso, sino es más bien la meta de toda dialéctica racional. Mírala como la armonía superior posible y vive en conformidad con ella. Confiesa que tú no eres la verdad, pues ella no se busca a sí misma, mientras tú le diste alcance por la investigación, no recorriendo espacios, sino con el afecto espiritual, a fin de que el hombre interior concuerde con su huésped, no con la fruición carnal y baja, sino con subidísimo deleite espiritual» (De la verdadera religión, cap. XXXIX).

3º Inteligibilidad del mundo a partir de Dios. Agustín emplea la metáfora platónica del Bien y la luz para mostrar cómo Dios, el ser inteligible por excelencia, convierte en inteligible todo ente: las cosas son inteligibles porque están iluminadas por una cierta luz incorpórea que desprende Dios. Con ello, identifica a Dios con la verdad: Dios es la verdad subsistente y la verdad de las cosas, porque éstas son creadas de acuerdo con las ideas divinas, que constituyen el modelo formal de todos los entes creados observables en la naturaleza. 3.2.3 Filosofía de la Historia Aunque su planteamiento sea más teológico que filosófico, suele afirmarse que la obra de Agustín titulada La ciudad de Dios puede ser considerada como la primera obra de Filosofía de la Historia. La obra pretende analizar las causas de la decadencia del Imperio Romano de Occidente y rebatir a quienes culpaban al cristianismo de dicho declive, pero termina convirtiendo la Historia en el escenario de la libertad humana en su lucha entre el bien y el mal. Con ello, el suceso clave no es ya la caída del Imperio Romano ni ningún otro acontecimiento terrenal, sino la encarnación del Verbo divino, que permite la salvación humana. La Revelación, la palabra de Dios revelada, constituye el criterio para juzgar todas las cosas, mientras el tiempo —la ciudad terrena— es solo el entorno donde los sucesos y decisiones humanas adquieren sentido al aceptar o rechazar la ciudad de Dios. Surge así el agustinismo político, basado en el predominio de la ciudad celeste sobre la terrena, de la Iglesia sobre el Estado, y que justificaba en ciertas circunstancias el uso de la fuerza del Estado para imponer las creencias religiosas.


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3.3 TOMÁS DE AQUINO (1225-1274) 3.3.1 Aspectos biográficos Nació probablemente en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino (región del Lacio, Italia), en el seno de una familia napolitana noble, los condes de Aquino. Estudió en la Universidad de Nápoles y con 19 años ingresó en la orden de los dominicos; poco después marchó a París, donde fue el discípulo predilecto de Alberto Magno (1193/1206 -1280). En 1254 inicia su labor como profesor e imparte docencia en lugares como Roma, París o Nápoles. En esta época escribió sus obras principales, entre ellas Summa contra gentiles, escrito con finalidad misionera, y sobre todo la Suma teológica, quizás la obra más relevante de toda la filosofía medieval. Está considerado el filósofo y teólogo más importante de la filosofía escolástica desarrollada durante la Edad Media. 3.3.2 Aportaciones filosóficas La gran contribución de Tomás de Aquino consiste en haber logrado la mejor síntesis medieval entre razón y fe, entre Filosofía y Teología. Mientras otros filósofos escolásticos argumentaban en sus escritos casi exclusivamente a partir de la Revelación, Aquino concedió a la razón su propia autonomía e importancia en todas las cuestiones no debidas a la Revelación. La herramienta conceptual empleada para aplicar esta razón autónoma es la filosofía de Aristóteles, la cual interpretó en sincretismo con la Teología hasta lograr una culminante armonización del aristotelismo con el cristianismo, aunque distanciándose de la filosofía de Aristóteles en ciertas cuestiones clave. 3.3.3 Cosmogonía, Teología y Metafísica Si Aristóteles concebía a Dios como el primer motor que mueve desde siempre un mundo eterno, para Aquino Dios es el ser subsistente, o simplemente el ser existente mismo, noción que se constituye en la idea central de todo su sistema. La idea de Ser empleada por la filosofía griega significa ahora “existir”. Solo en el ser eternamente subsistente —Dios—, cuya esencia es existir, coinciden indisolublemente la esencia y la existencia. En cambio, en lo creado —mundo, ser humano, entes, etc.—, esencia y existencia se distinguen, y toda esencia llega a existir sólo cuando recibe el ser mediante el acto de la creación, que lo convierte en un compuesto de esencia y existencia. A partir de este planteamiento, Aquino elabora la denominada analogía del Ser. La Creación es un acto libre de Dios que genera el tiempo, el universo, el ser humano y la naturaleza. Observar la Creación permite entender a Dios a partir de lo creado, y a la vez afirmar que Dios es muy distinto de todo lo creado: «El creador y la creatura se reducen a algo uno, no por comunidad de univocación, sino de analogía. Esa comunidad puede ser de dos clases: o porque algunos seres participan algo uno con orden de prioridad y de posterioridad, como la potencia y el acto la razón de ser, y lo mismo la sustancia y el accidente, o porque uno recibe el ser y el nombre de otro. Esa es la analogía que tiene la creatura para con el creador: la creatura, en efecto, no tiene ser sino en cuanto que procede del primer ente, ni recibe el nombre de ente sino en cuanto que imita al primer ente; y lo mismo sucede con la sabiduría y las demás cosas que se dicen de la creatura»1.

La analogía del Ser permite a Aquino elaborar cinco argumentos para demostrar la existencia de Dios, las conocidas cinco vías de llegar a saber que Dios existe a partir de las cosas.

1

Comentario a los cuatro libros de las sentencias de Pedro Lombardo; Libro I, q. 2, a. 2.


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3.3.3 Antropología El pensamiento de Tomás de Aquino sobre el ser humano también aportó ciertas innovaciones importantes respecto del aristotélico. Aunque coincidía con Aristóteles en concebir al ser humano como un compuesto de alma y cuerpo, para Aquino el alma no es la mera forma del cuerpo, que perece con él: además de su forma, el alma confiere al cuerpo el ser y la individualidad. El ser humano llega a existir y a adquirir la condición de individuo por la acción esencial el alma, principio de vida vegetativa, sensitiva e intelectual. Por ello cada alma posee su propio entendimiento agente y su entendimiento posible, y por ello cada alma es depositaria de su propia inmortalidad. Por otra parte, Tomás de Aquino atribuía a la razón humana cierta autonomía limitada respecto de las cuestiones no prescritas mediante la Revelación. Dicha limitada autonomía de la razón permite la posibilidad de una auténtica actividad filosófica independiente de la fe, si bien Aquino no llegó a desarrollarla. 3.3.4 Filosofía Política Tomás de Aquino también contribuyó con conceptos e ideas propios a la noción de Estado moderno y al surgimiento de la ciencia política, anticipándose a la profunda transformación de la filosofía política impulsada por Nicolás Maquiavelo (1469-1527). Aquino aplicó la concepción naturalista de Aristóteles a las relaciones políticas y a la sociedad, a la cual denominó civitas o civilitas. Además, distinguió en el ser humano la doble condición de “persona física o natural” y la de “ciudadano”, para explicitar que el ciudadano es el ser humano considerado en su dimensión social y política, no un ente con mera personalidad física o natural sino un sujeto de derechos y deberes civiles y políticos, con capacidad de acción e intervención en la administración y gobierno de los asuntos públicos. Tanto la civitas, la sociedad de seres humanos que se relacionan políticamente, como la condición de ciudadano, han de poder alcanzar su plenitud. El Estado es un producto de la naturaleza, al igual que la Iglesia es un producto de lo sobrenatural: la congregación de hombres que es el Estado ha de poder alcanzar su plenitud, al igual que la congregación de creyentes que es la Iglesia debe alcanzarla. Si el Estado es un producto de la naturaleza, también lo es la ley del Estado. Sin embargo, la ley del Estado deriva de la ley natural inspirada por Dios, por lo que ha de estar de acuerdo con ella. Toda ley estatal se justifica únicamente por el bien común, y solo éste justifica el poder político en una sociedad, sin cuya justificación asistimos a un gobierno ilegítimo de la sociedad. 3.3.5 El tomismo En sentido extensivo, “tomismo” alude al conjunto de afirmaciones filosóficoteológicas configuradas en torno a los puntos fundamentales de la filosofía de Tomás de Aquino. En sentido estricto, alude a las teorías mismas de Aquino en cuanto se distinguen de las doctrinas de otros escolásticos importantes, como Juan Duns Escoto (12661308), Guillermo de Occam (circa 1280-1349) o Francisco Suárez (1548-1617). Tras una primera época en que las doctrinas de Tomás de Aquino se mezclaban con las del averroísmo latino, el tomismo fue aceptado progresivamente, sobre todo a partir de la canonización de Tomás de Aquino en 1323 por Juan XXII.


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TEMA 4. FILOSOFÍA Y CIENCIA DURANTE EL RENACIMIENTO

4.1) El significado filosófico del Renacimiento: caracteres generales Etimológicamente procedente del italiano rinàscita, y éste por su parte del vocablo francés renaissance, “renacimiento”. El término “Renacimiento” alude al período histórico y cultural comprendido aproximadamente entre 1350 y 1600, caracterizado en una primera fase por la renovación del gusto artístico según los ideales y modelos de la Antigüedad clásica. Posteriormente, esta renovación estética conllevó una renovación de la sociedad en general a partir de la recuperación o “renacimiento” de la cultura clásica, según lo concibieron los humanistas. Esta corriente renacentista y humanista se inició en ciertas regiones de la actual Italia y después se difundió por toda Europa, hasta constituir uno de los pilares culturales de la civilización occidental. En especial, porque abrió el camino para la revolución científica, sobre todo gracias a las contribuciones cognitivas y metodológicas de Galileo Galilei (1564-1642). En general, los autores renacentistas, rompen expresamente con la medievalidad, con aquello propio de una época considerada ignorante y oscurantista como la Edad Media, opuesta a la nueva época renacentista iluminada por el conocimiento. La interpretación clásica del Renacimiento se debe a La cultura del renacimiento en Italia, del historiador suizo Jacob Burckhardt (1818-1897), según la cual, el pensamiento renacentista se basa en el nuevo espíritu italiano. Éste se caracteriza por la exaltación de elementos como el individuo —hombre y ciudadano—, la dignidad del ser humano, la lectura y comentario de la literatura clásica, griega y romana, el descubrimiento del mundo a través de los viajes, la exploración y la observación de la naturaleza o la ruptura con la concepción medieval sobre la sociedad, la naturaleza y la Filosofía. En general, podría decirse que el humanismo es el principal componente filosófico del Renacimiento, hasta el punto que determinados autores identifican ambos conceptos. La filosofía renacentista resulta del sincretismo de determinados elementos ideológicos, entre los cuales cabría destacar los siguientes. 1ª La tradición mágico-hermética. Es decir, los escritos atribuidos a Hermes Trismegistos —en realidad compuestos por filósofos paganos hacia los siglos II y III d. C.—, el llamado corpus hermeticum, pues contribuye a superar la cosmovisión religiosa medieval y a elaborar una nueva, en la cual se armonizan naturaleza, alquimia, magia y religión. Este pensamiento combina el platonismo y la simbología cristiana, la gnosis griega y el pensamiento mágico. También defiende la salvación del ser humano a través del propio conocimiento, así como una simpatía por afinidad de todo —cielo y tierra, hombre y naturaleza—, que unifica el cosmos y lo hace comprensible y controlable gracias al conocimiento: “El hombre sabio domina el mundo”. Esta tendencia impulsó el estudio de la Astrología, basado en el Tetrabiblon de Claudio Ptolomeo (100-170) y en otras obras de la Antigüedad recién editadas en la época.


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