laboral
laboral La colección «Laboral» es una ambiciosa iniciativa de la Editorial «Tirant lo blanch» y un equipo de expertos en Derecho Laboral que puntualmente acercarán al profesional en la materia temas de interés y actualidad en el siempre cambiante mundo del Derecho del Trabajo.
Francisco Andrés Valle Muñoz
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EL CONTRATO A TIEMPO PARCIAL CON VINCULACIÓN FORMATIVA
En nuestro país, el desempleo juvenil es un problema estructural que se ha visto agravado por la crisis económica. Para combatirlo, la Ley 11/2013, de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, adoptó toda una serie de medidas tendentes a incentivar la contratación a tiempo parcial con vinculación formativa de jóvenes desempleados menores de treinta años que careciesen de experiencia profesional previa. El presente estudio aborda el régimen jurídico del contrato a tiempo parcial con vinculación formativa desde una perspectiva crítica, analizando su naturaleza jurídica, su fundamento, los sujetos intervinientes, el objeto del contrato, y los incentivos a la Seguridad Social de los que puede beneficiarse el empresario. Y todo ello para concluir que estamos ante medidas dirigidas a estimular la contratación laboral de jóvenes, pero que sin embargo no otorgan papel alguno a la formación que ha de recibir el trabajador, ni mejoran la calidad en el empleo de este segmento de la población activa, constituyendo un importante factor de precariedad e inestabilidad laboral.
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EL CONTRATO A TIEMPO PARCIAL CON VINCULACIÓN FORMATIVA
Colección Laboral (Fundada por IGNACIO ALBIOL MONTESINOS) Consejo científico:
JOSÉ MARÍA GOERLICH (Director) ÁNGEL BLASCO PELLICER JESÚS R. MERCADER UGUINA FRANCISCO PÉREZ DE LOS COBOS ORIHUEL REMEDIOS ROQUETA BUJ
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL CONTRATO A TIEMPO PARCIAL CON VINCULACIÓN FORMATIVA
FRANCISCO ANDRÉS VALLE MUÑOZ
Profesor Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Acreditado a Catedrático de Universidad Universidad Pompeu Fabra, Barcelona
Valencia, 2018
Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. El presente estudio ha sido desarrollado en el marco del proyecto de investigación titulado: “Edad, empleo y vulnerabilidad social” (2014-2017), financiado a cargo del Ministerio de Economía y Competitividad, y con número de referencia: DER 2013-47917-C2-1-R.
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A mis hijos: Andrea y Alejandro
ÍNDICE Capítulo Primero EL DESEMPLEO JUVENIL Y SU DIFÍCIL SOLUCIÓN LEGISLATIVA 1. El desempleo juvenil como problema estructural del mercado de trabajo español..................................................................................................... 11 2. La respuesta legislativa mediante la Ley 11/2013..................................... 13 Capítulo Segundo LA NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO 1. La problemática del contrato a tiempo parcial como mecanismo de inserción laboral.............................................................................................. 19 2. La inexistencia de una nueva modalidad contractual................................ 22 3. La aplicación del régimen jurídico del contrato a tiempo parcial ordinario............................................................................................................ 25 Capítulo Tercero EL FUNDAMENTO Y LA FORMA DEL CONTRATO 1. 2. 3. 4. 5.
El teórico doble fundamento contractual.................................................. 29 El aparente fundamento formativo........................................................... 31 El fomento del empleo como fundamento real del contrato...................... 36 La pervivencia coyuntural del contrato..................................................... 39 La forma del contrato............................................................................... 41 Capítulo Cuarto EL EMPRESARIO COMO SUJETO CONTRACTUAL
1. La amplitud de los potenciales empresarios.............................................. 45 2. Límites a las actuaciones empresariales previas a la contratación............. 48 3. Límites a las actuaciones empresariales posteriores a la contratación....... 56 Capítulo Quinto EL JOVEN DESEMPLEADO COMO SUJETO CONTRACTUAL 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.
Identificación general de los requisitos subjetivos exigibles al trabajador.. 61 El requisito de la edad: el joven de dieciséis a veintinueve años................ 63 La condición de desempleado................................................................... 66 La nula o escasa experiencia profesional.................................................. 68 La procedencia de otro sector de la actividad productiva......................... 71 La carencia de formación......................................................................... 73 La condición de beneficiario del Sistema Nacional de Garantía Juvenil.... 74
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Capítulo Sexto LA FORMACIÓN DEL TRABAJADOR COMO OBJETO DEL CONTRATO 1. El contenido de la formación.................................................................... 77 2. El momento en que debe recibirse la formación........................................ 81 3. La falta de relación entre el contenido de la formación y la actividad laboral............................................................................................................. 86 Capítulo Séptimo LA DURACIÓN DEL CONTRATO Y LA JORNADA DE TRABAJO 1. La duración del contrato.......................................................................... 91 1.1. La opción por la indefinición del contrato..................................... 91 1.2. La opción por la duración temporal del contrato........................... 93 2. La jornada de trabajo............................................................................... 101 Capítulo Octavo LOS INCENTIVOS ECONÓMICOS A LA CONTRATACIÓN 1. El objeto de los incentivos........................................................................ 105 2. La duración de los incentivos................................................................... 111 3. La aplicación subsidiaria de la normativa general en materia de incentivos............................................................................................................ 113 4. La compatibilidad con otros incentivos.................................................... 116 5. El control y la revisión de los incentivos................................................... 120 CONCLUSIONES........................................................................................... 123 BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................. 125
Capítulo Primero
EL DESEMPLEO JUVENIL Y SU DIFÍCIL SOLUCIÓN LEGISLATIVA
1. El desempleo juvenil como problema estructural del mercado de trabajo español En nuestro país el desempleo juvenil es un problema estructural que se ha visto agravado por la crisis económica desde 2008. Considerado en términos absolutos, llega a ser un auténtico drama social por su abultada cifra y por el impacto demoledor que tiene en numerosas variables más allá del desempleo, ya que, al margen de limitar el incremento potencial de la economía a largo plazo, presenta graves consecuencias para la situación presente y futura de los jóvenes al hacer casi imposible ningún proyecto de vida independiente y sembrar de miedo e incertidumbre el futuro de centenares de miles de personas1. De hecho, el porcentaje español de desempleo juvenil es prácticamente siempre el doble del europeo, sin que las reformas laborales hayan logrado nunca rebajar esa relación. Al margen de las circunstancias derivadas de la coyuntura económica actual, existen en nuestro país un conjunto de debilidades estructurales que influyen directamente en las cifras de desempleo juvenil, tales como: la alta tasa de abandono escolar (que dobla los valores de la Unión Europea); la marcada polarización del mercado de trabajo, donde unos jóvenes abandonan sus estudios con escasa cualificación y otros, altamente cualificados, están subempleados; el escaso peso de la formación profesional en la empleabilidad de los jóvenes; la alta temporalidad y contratación parcial no deseada; la dificultad de acceso al mercado laboral de los gru-
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VALLECILLO GÁMEZ, M. R., MOLINA NAVARRETE, C., “La reforma de segunda generación del mercado laboral: incentivos al «espíritu emprendedor» y retorno del «pensamiento mágico»”, Revista de Trabajo y Seguridad Social CEF, nº 361, 2013, págs. 12 y ss.; SÁNCHEZ TRIGUEROS, C., GONZÁLEZ DÍAZ, F. A., FERNÁNDEZ COLLADOS, M. B., “El fomento de la formación como vehículo de inserción laboral de jóvenes”, en AA.VV., Retos del Derecho del trabajo frente al desempleo juvenil, ed. Consejo Andaluz de Relaciones Laborales, Sevilla, 2014, págs. 795 y ss.
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pos en riesgo de exclusión social; la necesidad de mejorar el nivel de autoempleo y la iniciativa empresarial entre los jóvenes, etc.2. De entre todas ellas, quizá destaque una causa que fue la atracción del empleo juvenil en la etapa de crecimiento económico, hacia empleos de baja cualificación en el sector de la construcción, lo que provocó a su vez el abandono escolar temprano de muchos jóvenes. Ante esta situación, la crisis económica ha llevado al desempleo a miles de estos jóvenes que abandonaron prematuramente el sistema educativo para ocupar puestos de trabajo de escasa cualificación3. Y a los efectos perniciosos de la destrucción de empleo que lleva aparejada cualquier crisis económica, ha de sumarse la dificultad de reincorporar al mercado de trabajo a este contingente de desempleados, con el agravante de que dichos jóvenes carecen en muchas ocasiones de una cualificación profesional que les permita su inserción laboral en condiciones de normalidad4. Esta dificultad de integración en el mercado laboral, puede a su vez provocar el llamado “efecto desánimo”, o de caída en la intensidad de la búsqueda de trabajo5, y es precisamente el desánimo a seguir buscando empleo, el que obliga a estos jóvenes a aceptar los empleos que se les ofrecen (con frecuencia trabajos precarios, temporales y a tiempo parcial), que limitan su libertad real de ser selectivos con aquellos puestos de trabajo que deberían estar dispuestos a aceptar. Por ello puede afirmarse que desde el comienzo de la crisis económica, las mayores pérdidas de empleo se han venido produciendo entre las personas más jóvenes y las de menor nivel de formación, en una línea de 2 3
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FERNÁNDEZ PRIETO, M., “El trabajo a tiempo parcial como herramienta de fomento del empleo juvenil”, Trabajo y Derecho nº 10, 2015, págs. 3 y ss. SAN MARTÍN MAZZUCONI, C., “El contrato a tiempo parcial con vinculación formativa”, Revista del Ministerio de Empleo y Seguridad Social nº 113, 2014, págs. 183 y ss.; ALTÉS TÁRREGA, J. A., GARCÍA TESTAL, E., “El uso de las modalidades contractuales como medida de fomento del empleo juvenil y la prolongación de la vida laboral”, Revista de Información Laboral nº 2, 2015, págs. 67 y ss. MORENO GENÉ, J., “Los estímulos a la contratación laboral de los jóvenes en el Real Decreto-Ley 4/2013”, Revista de Trabajo y Seguridad Social CEF nº 364, 2013, págs. 51 y ss. GUERRERO VIZUETE, E., “Las medidas de estímulo a la creación de empleo juvenil contenidas en la Ley 11/2013 de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo: puntos críticos”, Temas Laborales, Revista Andaluza de Trabajo y Bienestar Social nº 122, 2013, págs. 13 y ss.; SIERRA BENÍTEZ, E. M., “Las fronteras del empleo juvenil: entre la contratación laboral y la iniciativa emprendedora”, Revista de Derecho Social y Empresa nº 1, 2014, págs. 43 y ss.
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tendencia que se ha acentuado. En España, se ha producido un incremento del desempleo juvenil de los jóvenes poco cualificados. Pero las dificultades de los jóvenes en el mercado laboral no se limitan exclusivamente al acceso al empleo, sino que se extienden también a la inestabilidad y precariedad del mismo. Aún así, el temor principal y común es que la crisis en el empleo de los jóvenes (atrapados en el paro de larga duración o en el subempleo, con puestos de trabajo inseguros y de escasa productividad, y en condiciones precarias), no sea un acontecimiento pasajero, sino que se acabe convirtiendo en una tendencia estructural. Ello puede tener un elevado coste socioeconómico y representar una amenaza para el tejido social, si no se introducen cambios importantes en las políticas de empleo6.
2. La respuesta legislativa mediante la Ley 11/2013 Favorecer la empleabilidad e inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo continúa siendo una de las prioridades en nuestro país, que requiere la concentración de esfuerzos significativos a través de políticas públicas específicas. En febrero de 2013 el Consejo Europeo decidió poner en marcha la Iniciativa de Empleo Juvenil, en el marco financiero plurianual para el periodo 2014-2020, con una dotación de 6.000 millones de euros destinada a apoyar las medidas establecidas en el paquete de empleo juvenil propuesto por la Comisión Europea el 5 de diciembre de 2012 y, en particular, la Garantía Juvenil. España fue de los primeros Estados miembros en acogerse a esta iniciativa para lo cual, en diciembre de 2013, aprobó el Plan Nacional de Implantación de la Garantía Juvenil, en coherencia con la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016 y de acuerdo con el marco normativo de los Fondos Estructurales y de Inversión de la Unión Europea 2014-20207. La Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven se presenta como el marco normativo de coordinación y ejecución de políticas activas de empleo en nuestro país, y tiene como objetivos: mejorar la empleabilidad de los jóvenes; aumentar la calidad y la estabilidad del empleo; promover 6 7
FERNÁNDEZ PRIETO, M., “El trabajo a tiempo parcial como herramienta de fomento del empleo juvenil”, ob. cit., págs. 1 y ss. Exposición de Motivos del Real Decreto Ley 6/2016, de 23 de diciembre, de medidas urgentes para el impulso del Sistema Nacional de Garantía Juvenil.
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la igualdad de oportunidades en el acceso al mercado laboral; y reducir el desempleo juvenil, ya sea mediante la inserción laboral por cuenta ajena, o a través del autoempleo y el emprendimiento. A través de ella se pretende favorecer la inserción de jóvenes en el ámbito laboral y mejorar su situación en el mercado de trabajo, y para ello se abordan tanto los problemas estructurales del desempleo juvenil como los de índole coyuntural, derivados de la actual situación económica. Sus ejes de actuación se centran en la incentivación de la contratación y de la iniciativa empresarial entre los jóvenes, la adecuación de la formación y la educación a la realidad del mercado, y la reducción de la tasa de abandono escolar temprano8. La estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven se alinea a su vez con los objetivos de la “Garantía Juvenil” europea, aprobada por el Consejo de Europa, y comporta que, a partir de 2014, cada Estado miembro deba desarrollar acciones concretas para que los jóvenes menores de veintiséis años puedan tener acceso a una oportunidad seria ya sea de empleo, de formación, o de prácticas profesionales, en un plazo máximo de cuatro meses tras terminar sus estudios o quedar desempleados9. Para su puesta en práctica se prevé la adopción de cien medidas destinadas a favorecer la inserción laboral de los jóvenes, tanto por cuenta propia como ajena, de las cuales quince se configuran como medidas de alto impacto a corto plazo (medidas de choque) y las restantes ochenta y cinco son de impacto a medio y largo plazo que se implementarían a lo largo de los años de desarrollo de la Estrategia. Mediante las primeras se persigue estimular la contratación y el emprendimiento joven, la mejora de la educación y la formación, y la intermediación en el mercado de trabajo. Y las segundas se dirigen a hacer frente a los problemas estructurales que inciden en el empleo joven, especialmente el relacionado con la ausencia de una adecuada transición entre
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Véase al respecto: ALEMÁN PÁEZ, F., “Las estrategias del empleo juvenil. Aspectos teóricos, políticos y estructurales”, en AA.VV., Retos del Derecho del trabajo frente al desempleo juvenil, ed. Consejo Andaluz de Relaciones Laborales, Sevilla, 2014, págs. 583 y ss.; SAN MARTÍN MAZZUCONI, C., “El contrato a tiempo parcial con vinculación formativa”, ob. cit., págs. 183 y ss. MORALES ORTEGA, J. M., “La estrategia del emprendimiento y empleo joven y la Ley 11/2013 en el contexto europeo: garantía laboral y garantía formativa”, en AA.VV., La estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven en la Ley 11/2013: desempleo, empleo y ocupación juvenil, ed. Bomarzo, Albacete, 2013, págs. 97 y ss.; TABLADO MARRON, P., “Emprendimiento, empleo joven y envejecimiento activo”, Diario La Ley nº 8136, 2013, págs. 1 y ss.
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la escuela y el trabajo mediante una estrecha conexión entre la formación recibida y las necesidades reales del mercado laboral10. Precisamente, en desarrollo de las quince medidas de impacto inmediato de la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven, se publicó el Real Decreto Ley 4/2013 de 22 de febrero, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, posteriormente convalidado por la Ley 11/2013 de 26 de julio, que añadió algunas novedades y precisiones. Pero junto con esta norma se sucedieron otras posteriores, destacando especialmente la la Ley 18/2014 de 15 de octubre de elaboración de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, que insiste en la voluntad del Gobierno de crear empleo a través de la modificación de normas legales muy heterogéneas, entre las que se incluyen algunas en materia de empleo y de legislación laboral, pero principalmente mediante el establecimiento del Sistema de Garantía Juvenil, cuya finalidad reside en que el colectivo de jóvenes no ocupados ni integrados en los sistemas de educación o formación, y que sean mayores de 16 años y menores de 25, o menores de 30 años en el caso de personas con un grado de discapacidad igual o superior al 33%, puedan recibir una oferta de empleo, educación continua, formación de aprendiz o período de prácticas tras acabar la educación formal o quedar desempleados11. Retomando el camino iniciado por la Ley 11/2013 de 26 de julio, ésta recoge toda una serie de medidas que se espera tengan un impacto positivo a la hora de reducir la tasa de desempleo juvenil y de mejorar la calidad y la estabilidad en el empleo. En este punto, el capítulo tercero del título primero de dicha Ley, distingue entre las medidas dirigidas a fomentar el autoempleo o emprendimiento juvenil (como son los incentivos a la contratación en nuevos proyectos de emprendimiento joven “ex” artículo 11), y aquellas otras que pretenden fomentar la contratación por cuenta ajena de este colectivo12. Y 10
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GUERRERO VIZUETE, E., “Las medidas de estímulo a la creación de empleo juvenil contenidas en la Ley 11/2013 de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo: puntos críticos”, ob. cit., págs. 13 y ss.; LÓPEZ TERRADA, E., “Crisis económica y medidas de fomento de la contratación: los “estímulos” del Real Decreto Ley 4/2013”, Revista Española de Derecho del Trabajo nº 160, 2013, págs. 127 y ss. ALTÉS TÁRREGA, J. A., GARCÍA TESTAL, E., “El uso de las modalidades contractuales como medida de fomento del empleo juvenil y la prolongación de la vida laboral”, ob. cit., págs. 67 y ss. Véase: CASAS BAAMONDE, M. E., RODRÍGUEZ PIÑERO Y BRAVO FERRER, M., VALDÉS DAL-RÉ F., “La huida del Derecho del Trabajo hacia el “emprendimien-
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precisamente en este segundo grupo de medidas destacan: la contratación a tiempo parcial con vinculación formativa (artículo 9); la contratación indefinida de un joven por microempresas y empresarios autónomos (artículo 10); el contrato de primer empleo joven (artículo 12); y también incentivos a la contratación, como son los incentivos a los contratos en prácticas (artículo 13); y los incentivos a la incorporación de jóvenes a entidades de economía social (artículo 14). Interesa tener presente que el régimen de incentivos contractuales previstos en la Ley 11/2013, no se limita exclusivamente a prever estímulos económicos para contratar, sino que introduce modificaciones relevantes en el régimen jurídico de algunas modalidades contractuales ya existentes, que afectan a muchos de sus elementos definidores (como son los sujetos, objeto, duración del contrato, etc.), dando lugar a auténticas modalidades especiales de contratación laboral para los jóvenes13. Es más, pese a las continuas declaraciones del Gobierno en la línea de reducir las modalidades contractuales existentes en nuestro ordenamiento jurídico, se ha optado por la creación de otras nuevas, las cuales se suman a las genéricas ya existentes, incrementándose de este modo aún más la confusión en este punto. Y este panorama se complica aún más si tenemos en cuenta que se ha optado por crear tipos contractuales ubicados al margen del Estatuto de los Trabajadores14. Se trata en definitiva, de modalidades contractuales que tratan de dar respuestas a la doble problemática del desempleo juvenil: la falta de formación del joven desempleado; y la empleabilidad del joven con cualificación y formación previa, pero con dificultades de inserción en el mercado de trabajo15. El elenco de medidas incentivadoras y de modalidades contractuales trata de facilitar a toda costa el acceso al mercado laboral de los jóvenes, para lo cual parece estarse dispuesto a sacrificar la calidad de los derechos
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to”, las reformas de la Reforma Laboral de 2012 y otras reformas: la Ley 11/2013 y el RDL 11/2013”, Relaciones Laborales nº 10, 2013, págs. 29 y ss. VALLECILLO GÁMEZ, M. R., MOLINA NAVARRETE, C., “La reforma de segunda generación del mercado laboral: incentivos al «espíritu emprendedor» y retorno del «pensamiento mágico»”, ob. cit., págs. 12 y ss. MORENO GENÉ, J., “Los estímulos a la contratación laboral de los jóvenes en el Real Decreto-Ley 4/2013”, ob. cit., págs. 52 y ss.; GONZÁLEZ DÍAZ, F. A., “Un análisis de los estímulos a la contratación contenidos en la Ley 11/2013”, Revista doctrinal Aranzadi Social nº 8, 2013, págs. 1 y ss. PRADOS DE REYES, J. F., “Modalidades contractuales y empleo juvenil”, en AA.VV., Retos del Derecho del trabajo frente al desempleo juvenil, ed. Consejo Andaluz de Relaciones Laborales, Sevilla, 2014, págs. 649 y ss.
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y de las condiciones laborales de los mismos, especialmente por lo que respecta a la escasa duración del vínculo contractual, o a la reducción de la jornada laboral, con la consiguiente limitación retributiva, y todo ello en la línea de precarizar del empleo juvenil. Una primer lectura de las mismas pone de manifiesto como, una vez más, a la hora de fomentar la contratación juvenil, se opta por la reducción de los costes laborales que esta contratación va a suponer, y ello mediante el recurso a toda una seria de incentivos en materia de Seguridad Social, a la reducción de las barreras de entrada al mercado laboral, a la flexibilización de las condiciones de trabajo, y a la ampliación de los supuestos en que puede acudirse a las empresas de trabajo temporal. Muchas de las medidas contempladas en la Ley 11/2013 vienen definidas por la temporalidad y la precariedad, pues se crean modalidades contractuales temporales adaptadas a trabajadores jóvenes y que a su vez provocan en una rebaja en sus condiciones de trabajo. Pero esta tendencia no es nueva en nuestro sistema de relaciones laborales. De hecho es conocido el pensamiento ideológico que vincula la pérdida del empleo durante las crisis económicas, con las rígidas estructuras del mercado de trabajo. Y es insistente el mensaje recibido según el cual: las actuales tasas de desempleo, incluido el juvenil, derivan de los altos costes económicos que debe soportar el empresario, tanto para contratar como para extinguir contratos de trabajo. De esta manera, se argumenta, de una manera interesada, que el sistema español de relaciones laborales ha de cambiar para que vuelva a crearse empleo, y además debe cambiar de tal forma que se rebajen los costes empresariales, sacrificando, si es necesario, los derechos de los trabajadores. Este suele ser el planteamiento actual del legislador, que, en los preámbulos de las normas laborales, vincula la crisis económica con las debilidades del sistema de relaciones laborales español. De forma que se ha alterado la función que tradicionalmente ha venido cumpliendo el ordenamiento jurídico laboral (de tutelar al trabajador), y se parte de la premisa que para poder potenciar la creación de empleo, es necesario introducir modificaciones legislativas que desplacen esa función tutelar del Derecho del trabajo hacia la empresa y su productividad16. Y buena muestra de ellos es el régimen jurídico de los contratos previstos en la Ley 11/2013. 16
ALTÉS TÁRREGA, J. A., GARCÍA TESTAL, E., “El uso de las modalidades contractuales como medida de fomento del empleo juvenil y la prolongación de la vida laboral”, ob. cit., págs. 67 y ss.
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También llama la atención en este punto la apuesta decidida del legislador por fomentar la contratación juvenil mediante el establecimiento de incentivos económicos, pese a que se había considerado, desde diferentes foros, que se trataba de una fórmula agotada, y todo ello sin olvidar los efectos que puedan tener estas medidas en las arcas de la Seguridad Social. Además, dadas las previsiones a corto, medio e incluso largo plazo de nuestro mercado de trabajo, se corre el riesgo de que estas medidas coyunturales se transformen en permanentes, modificando así la contratación de los trabajadores jóvenes y precarizando sus condiciones laborales17. El presente estudio tiene por objeto analizar una de las medidas que pretende fomentar la contratación de los jóvenes desempleados mediante el impulso de su formación y cualificación profesional, así como mediante la mejora de su experiencia profesional, y más concretamente: el contrato a tiempo parcial con vinculación formativa, previsto en el artículo 9 de la Ley 11/2013. Se trata de un contrato con importantes incentivos empresariales en materia de Seguridad Social que se dirige a un sector concreto de la población (los jóvenes desempleados), caracterizado por una situación crítica derivada de su falta de empleo, y agravada por su inexistente o escasa experiencia laboral en una etapa muy temprana de su vida profesional.
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GINÉS I FABRELLAS, A., “Nuevas modalidades contractuales para trabajadores jóvenes. A razón de la Ley 11/2013”, en AA.VV., Retos del Derecho del trabajo frente al desempleo juvenil, ed. Consejo Andaluz de Relaciones Laborales, Sevilla, 2014, págs. 903 y ss.
Capítulo Segundo
LA NATURALEZA JURÍDICA DEL CONTRATO 1. La problemática del contrato a tiempo parcial como mecanismo de inserción laboral El contrato a tiempo parcial es, por definición, una fórmula flexible de inserción laboral y de creación de empleo, debido a su fácil adaptación a las exigencias productivas de las empresas, cautivadas por salarios reducidos y proporcionales a las jornadas de estos trabajadores. A ello se une la constatación de que aquellos países con mayor nivel de utilización de contratos a tiempo parcial, registran a su vez las tasas de ocupación más elevadas. El contrato a tiempo parcial presenta ciertas ventajas para los contratantes: por un lado, resulta menos costoso para los empresarios, pues en él, los salarios y las cargas de Seguridad Social se reducen en proporción a la disminución del tiempo de trabajo. También los trabajadores eligen en ciertos casos esta modalidad contractual, sobre todo si desean compatibilizar su actividad laboral con la atención de ciertas responsabilidades familiares, académicas, o de cualquier índole18. En épocas de inestabilidad económica, el legislador encuentra en el contrato de trabajo a tiempo parcial, la respuesta adecuada para intentar equilibrar las necesidades productivas de las empresas, con la demanda de puestos de trabajo de las personas desempleadas. Desde esta perspectiva, el contrato a tiempo parcial (máxime si está incentivado económicamente), constituye un mecanismo importante para la creación y el reparto del empleo, al permitir un uso flexible del tiempo de trabajo y al ser un mecanismo que permite compatibilizar la actividad laboral con la familiar y personal19. No es en absoluto novedosa la tesis ideológica que sostiene que el trabajo a tiempo parcial (libremente elegido), constituye una modalidad 18 19
SELMA PENALVA, A., “Dudas sobre los incentivos económicos para la “contratación con vinculación formativa”, Revista Doctrinal Aranzadi Social nº 8, 2013, págs. 1 y ss. MORENO GENÉ, J., El contrato para la formación y el aprendizaje y otras figuras afines. El impulso de la cualificación profesional en régimen de alternancia, ed. Atelier, Barcelona 2015, págs. 200 y ss.; SUÁREZ CORUJO, B., “Modalidades contractuales para jóvenes desde el paradigma de la precariedad”, en AA.VV., Las reformas laborales y de Seguridad Social de la Ley 11/2013 de 26 de julio al Real Decreto Ley 3/2014, de 28 de febrero, ed. Lex Nova, Valladolid, 2014, págs. 81 y ss.
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de trabajo atípico pero esencial en el mercado laboral, al permitir una organización más flexible del trabajo, siempre y cuando responda a las necesidades de empresarios y de trabajadores, especialmente en momentos como el actual, con una tasa de desempleo tan elevada20. Pero tampoco puede desconocerse que el contrato a tiempo parcial precariza las condiciones laborales del trabajador y su futuro acceso a prestaciones de Seguridad Social en condiciones de igualdad frente a trabajadores con jornada completa. Además, la contratación a tiempo parcial resulta útil para los empresarios, que disponen de un amplio margen de utilización de la mano de obra a un coste salarial muy reducido, sin que por otro lado, existan firmes mecanismos legales para controlar que la jornada laboral efectivamente realizada por el trabajador no sea superior a la que legalmente le correspondería. La precariedad de los trabajadores a tiempo parcial se incrementa precisamente por su integración sólo parcial en el mercado de trabajo, con salarios reducidos, y por la excesiva flexibilización a favor de las empresas de su régimen jurídico, lo que dificulta en ocasiones esa necesidad de compatibilizar el trabajo con la realización de otras actividades. Todo ello constata, una vez más, que este tipo de medidas para estimular la inserción laboral de los jóvenes, en la práctica pueden convertirse en un obstáculo para una inserción normal en el mercado de trabajo21. En el colectivo de los jóvenes concurren con mucha frecuencia dos problemas estructurales, que acentúan sus dificultades de acceso a un empleo de calidad: por un lado, la elevada temporalidad (que se ha mantenido a lo largo de la crisis económica), y por otro lado, la contratación a tiempo parcial en una proporción creciente, sensiblemente superior a la media, y en la mayoría de los casos involuntaria. En este contexto, los trabajadores con contrato a tiempo parcial (y en particular los jóvenes) debieran de disponer de garantías adicionales en la ordenación de su tiempo de trabajo, que facilitasen la transición hacia trabajos a tiempo completo22. Por ello, para que el trabajo a tiempo parcial despliegue su virtualidad como mecanismo estable de fomento del empleo y no meramente como un empleo precario que los trabajadores pueden verse obligados a aceptar ante la falta de oferta de empleos a 20 21 22
FERNÁNDEZ PRIETO, M., “El trabajo a tiempo parcial como herramienta de fomento del empleo juvenil”, ob. cit., págs. 4 y ss. RODRÍGUEZ PIÑERO Y BRAVO FERRER, M., “Empleo juvenil y política de empleo”, Relaciones Laborales nº 12, 1998, págs. 6 y ss. FERNÁNDEZ PRIETO, M., “El trabajo a tiempo parcial como herramienta de fomento del empleo juvenil”, ob. cit., págs. 4 y ss.