JOSAFAT MORALES RUBIO
EL PETRÓLEO EN EL IMAGINARIO SOCIAL MEXICANO NACIÓN, PATRIMONIO Y SOBERANÍA
tirant
humanidades plural
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
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EL PETRÓLEO EN EL IMAGINARIO SOCIAL MEXICANO Nación, patrimonio y soberanía
DIRECTORIO UNIVERSIDAD POPULAR AUTÓNOMA DEL ESTADO DE PUEBLA
Emilio José Baños Ardavín Rector
Eugenio Urrutia Albisua Vicerrector de Investigación
Mariano Sánchez Cuevas Vicerrector Académico
Johanna Olmos López Directora de Investigación
Herminio Sánchez de la Barquera Arroyo Decano de Ciencias Sociales
EL PETRÓLEO EN EL IMAGINARIO SOCIAL MEXICANO Nación, patrimonio y soberanía
JOSAFAT MORALES RUBIO
tirant humanidades Ciudad de México, 2020
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© Josafat Morales Rubio
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Índice INTRODUCCIÓN 1. EL IMAGINARIO SOCIAL........................................................................... 10 2. EL IMAGINARIO SOCIAL MEXICANO Y EL PETRÓLEO................. 13
EL ORIGEN DEL IMAGINARIO SOCIAL: DE LA CONSTITUCIÓN DE 1917 A LA EXPROPIACIÓN PETROLERA 1. EL 27 CONSTITUCIONAL: EL INICIO DEL PROBLEMA................... 20 1.1. El contexto internacional: la Primera Guerra Mundial..................... 24 2. LA INACCIÓN: LOS GOBIERNOS SUBSECUENTES........................... 26 3. CÁRDENAS Y EL CONFLICTO PETROLERO........................................ 29 3.1. Las interpretaciones del cardenismo.................................................... 31 3.2. La expropiación....................................................................................... 33 3.3. La visión desde el Congreso.................................................................. 39 3.4. El DAPP................................................................................................... 42 3.5. Las consecuencias inmediatas a la expropiación................................ 44 4. LA IMPORTANCIA DE LA EXPROPIACIÓN PETROLERA................ 47
LOS GOBIERNOS DE LA REVOLUCIÓN Y LA INDUSTRIA PETROLERA NACIONAL (1940-1976) 1. DE ÁVILA CAMACHO A RUIZ CORTINES: LA CONSOLIDACIÓN EN EL IMAGINARIO.................................................................................... 52 2. DE LÓPEZ MATEOS A DÍAZ ORDAZ: UNA INDUSTRIA COMPLETAMENTE NACIONAL......................................................................... 65 3. LUIS ECHEVERRÍA Y LA LEY ORGÁNICA DE PETRÓLEOS MEXICANOS............................................................................................................. 77 4. LOS AÑOS DIFÍCILES DE LA INDUSTRIA PETROLERA MEXICANA............................................................................................................. 85
UN GIRO DE TIMÓN: EL PETRÓLEO COMO NUEVO FACTOR MACROECONÓMICO (1976-1988) 1. EL PETRÓLEO COMO PALANCA DEL DESARROLLO....................... 90 2. EL PETRÓLEO COMO FUENTE PARA EL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA........................................................................................................ 98
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Índice
DE LA LEY ORGÁNICA DE 1992 A LA FALLIDA REFORMA ENERGÉTICA DE 2008: PEMEX EN UN MÉXICO NEOLIBERAL 1. LA LEY ORGÁNICA DE PETRÓLEOS MEXICANOS Y ORGANISMOS SUBSIDIARIOS (1992)........................................................................ 106 2. PEMEX EN LAS FINANZAS PÚBLICAS.................................................. 126 3. ZEDILLO Y FOX: LA ÚLTIMA GRAN CRISIS ECONÓMICA Y EL INICIO DE LA LLAMADA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA...... 130 4. 2008: LA REFORMA FALLIDA................................................................... 135
UN CAMBIO DE PARADIGMA: LA REFORMA ENERGÉTICA DE 2013 1. ANTECEDENTES DE LA REFORMA ENERGÉTICA........................... 144 2. EL PACTO POR MÉXICO............................................................................ 148 3. LAS INICIATIVAS DE REFORMA ENERGÉTICA: PAN, GOBIERNO FEDERAL Y PRD............................................................................................ 151 3.1. La primera propuesta: PAN................................................................... 152 3.2. La segunda propuesta: Gobierno federal............................................. 156 3.3. La última propuesta: PRD..................................................................... 158 4. LA REFORMA CONSTITUCIONAL: DISCUSIONES DENTRO Y FUERA DEL CONGRESO............................................................................ 161 4.1. La prensa escrita..................................................................................... 162 4.2. Propaganda gubernamental.................................................................. 167 4.3. Las vicisitudes de la izquierda............................................................... 170 4.4. El proceso legislativo: el Senado........................................................... 178 4.5. El proceso legislativo: la Cámara de Diputados.................................. 183 4.6. La segunda fase de la reforma: las leyes secundarias......................... 195 5. CAMBIOS ABRUPTOS: EL PETRÓLEO DESPUÉS DE LA REFORMA 198
EL PETRÓLEO EN LA ERA DE LA 4T: EL RESCATE DEL IMAGINARIO 1. AMLO: EL PRESIDENTE (TABASQUEÑO) HISTORIADOR.............. 209 1.1. La gran tentación, el petróleo de México............................................ 212 2. LA INDUSTRIA PETROLERA A PARTIR DEL PRIMERO DE DICIEMBRE......................................................................................................... 218 PALABRAS FINALES ......................................................................................... 227 ANEXO .................................................................................................................. 231 FUENTES DE INFORMACIÓN ....................................................................... 237
INTRODUCCIÓN Ante la sorpresa de propios y extraños, el 18 de marzo de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas anunció por radio a todo el país la nacionalización de la industria petrolera mexicana, por entonces mayoritariamente en manos de empresas extranjeras. A pesar de las dificultades iniciales, la industria se convirtió en poco tiempo en una de las principales del país, apoyando así el espectacular desarrollo económico durante el llamado “milagro mexicano”. Pero el petróleo para los mexicanos se convirtió en algo más que eso. Rápidamente se identificó a los hidrocarburos como algo propio, un patrimonio de todos los mexicanos; una idea promovida por la élite gobernante, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), como elemento legitimador de su propia existencia. Asimismo, el petróleo fue identificado como un elemento central de la soberanía nacional al favorecer en un primer momento la industrialización del país, y después, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos para el Estado. Pareciera que el país no pudiera ser plenamente independiente y soberano sin el manejo directo por parte del Estado de sus hidrocarburos. Con el paso del tiempo, el modelo económico desarrollista que había favorecido la industrialización del país —y en el cual el petróleo había sido un elemento central— se fue desgastando, teniendo que ser cambiado por el llamado modelo neoliberal.1 Sin embargo, a pesar del cambio macroeconómico, la relación entre petróleo, patrimonio y soberanía a la que hacíamos alusión no se modificó, haciendo 1
Boaventura De Sousa Santos define el neoliberalismo como aquel modelo que “promueve la liberalización de los mercados, la desregulación, la privatización, el minimalismo estatal, el control de la inflación, la primacía de las exportaciones, el recorte del gasto social, la reducción del déficit público y la concentración del poder mercantil en las grandes empresas multinacionales y del poder financiero en los grandes bancos transnacionales” Cfr. Boaventura De Sousa Santos, Reinventar la democracia: reinventar el estado, p. 23-24.
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prácticamente imposible cualquier modificación legal en la industria. La palabra privatización asociada a la industria petrolera se convirtió en un equivalente a “vender la patria”, siendo que en otros sectores de la economía mexicana era algo completamente común. Sería hasta el año 2013 —es decir 75 años después de la expropiación petrolera— que la legislación en materia de hidrocarburos permitiera la entrada de capitales privados, no sin antes plantearse una seria y complicada discusión tanto dentro del espacio legislativo como fuera de él. En dicha discusión quedaría claro que el tema petrolero tenía un peso simbólico importante que excedía incluso su valor para las finanzas públicas. Ante la innegable importancia económica de los hidrocarburos en nuestro país, los investigadores han dejado a un lado el estudio de su valor simbólico, sin darse cuenta que ambos elementos se encuentran intrínsecamente ligados. A esta falta de estudios busca dar respuesta el presente libro pues, como se decía, la discusión sobre el tema petrolero en México suele darse más allá de lo técnico o económico, llegando al campo de lo imaginario social.
1. EL IMAGINARIO SOCIAL Para hablar del peso simbólico del petróleo en México, en este libro se utilizará el concepto de imaginario social, por lo que conviene dedicarle unas breves palabras a lo que esto significa.2 El concepto —que ha tomado relevancia en los estudios iberoamericanos en los
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Para poder acercar el presente libro a un público más amplio, el marco teórico utilizado en mi tesis doctoral (origen en buena medida del texto que tienen el lector en las manos) fue reducido de manera muy importante. Aunque los elementos teóricos ahí presentados siguen siendo centrales para este estudio, he decidido presentarlos de manera mucho más sintética en este brevísimo subapartado de la introducción. Para quienes estén interesados en el marco teórico completo Vid. Josafat Raúl Morales Rubio, El petróleo y la Nación: el impacto del imaginario social sobre la discusión de la Reforma Energética de 2013. Asimismo, puede ser
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últimos 20 años3— surge por primera vez de manera sistemáticamente analizado en la obra del autor francés de origen griego Cornelius Castoriadis. Para Castoriadis, los estudiosos se han centrado en algo que llama la “lógica-ontológica heredada”, es decir, los procesos de racionalización lógica, dejando a un lado la cuestión imaginaria en el análisis de la sociedad. Ante esto el autor propone, como buscamos hacerlo aquí, que lo imaginario social es también una parte importante al analizar las sociedades humanas. Para poder analizar el imaginario social, Castoriadis nos dice que es necesario revisar lo histórico-social, que es la unión de elementos ya constituidos y aquellos que se van constituyendo.4 La historia y lo social no son elementos previamente dados y estáticos, sino procesos de cambio constante que se van elaborando y cambiando. Ahora, a la
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de interés mi texto “Imaginario Social y legitimación del poder: propuesta desde las teorías de Castoriadis, Taylor y Maffesoli”, publicado en la revista Pasajes. Una muy buena recolección del estado del arte de los estudios sobre imaginarios sociales en Iberoamérica puede encontrarse en Felipe Andrés Aliaga Sáenz, María Lily Maric Palenque y Cristhian José Uribe Mendoza, Imaginarios y representaciones sociales: Estado de la investigación en Iberoamérica. Asimismo, un buen intento de sistematizar el uso de los imaginarios sociales en los últimos veinte años se puede ver en Felipe Aliaga Sáenz y Enrique Carretero Pasin, “El abordaje sociológico de los imaginarios sociales en los últimos veinte años”, publicado en la revista Espacio Abierto. Castoriadis define de la siguiente manera lo histórico social: “Lo ‘históricosocial’ no es ni la adición indefinida de las redes intersubjetivas (aunque también sea eso), ni, ciertamente, su simple ‘producto’. Lo histórico-social, es lo colectivo anónimo, lo humano-impersonal que llena toda formación social dada, pero que también la engloba, que ciñe cada sociedad entre las demás y las inscribe a todas en una continuidad en la que de alguna manera están presentes los que ya no son, los que quedan fuera e incluso los que están por nacer. Es, por un lado, unas extructuras [sic.] dadas, unas instituciones y unas obras ‘materializadas’, sean materias o no; y, por otro lado, lo que estructura, instituye, materializa. En una palabra, es la unión y la atención de la sociedad instituyente y de la sociedad instituida, de la historia hecha y de la historia que se hace.” Cornelius Castoriadis, La institución imaginaria de la Sociedad, p. 172.
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pregunta cómo es lo histórico-social, Castoriadis responde con una imagen que también es central en su trabajo: el magma de significaciones. Un magma, de acuerdo con Castoriadis, “es aquello de lo cual se puede extraer (o, en el cual se puede construir) organizaciones conjuntistas en cantidad indefinida, pero que jamás puede ser reconstruido (idealmente) por composición conjuntista (finita ni infinita) de esas organizaciones.”5 Si se atiende a la imagen del magma volcánico se puede entender lo que el autor quiere decir. No se trata de algo estático, de una “teoría”, sino de una serie de elementos que van surgiendo, que se mezclan entre sí y que forman una masa casi líquida. Así, lo histórico-social —como ya se había dicho— no es algo cuadrado y perfectamente organizado, como lo propondría la lógica-ontológica heredada, sino una mezcla irregular de elementos que constantemente cambia. Así, lo imaginario social no es una teoría o una ideología en el sentido marxista,6 sino una serie de elementos que pueden ser reunidos e interpretados por cada persona de diferente manera. En esta línea, otro elemento central del imaginario social es la idea de que es compartido por toda la sociedad, o por lo menos por un sector importante de esta. Si se tratara de una teoría o una ideología cerrada o muy esquemática, sería imposible que toda la sociedad la compartiera. En este sentido, quisiera ahora recurrir a la distinción que hace el sociólogo canadiense Charles Taylor entre imaginario social y teoría social: Existen importantes diferencias entre un imaginario social y una teoría social. Adopto el término imaginario 1) porque me refiero concretamente a la forma en que las personas corrientes “imaginan” su entorno social, algo que la mayoría de las veces no se expresa en términos teóricos, sino que se manifiesta a
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Ibídem, p. 534. Enrique Carretero, en su libro Imaginarios Sociales y crítica ideológica. Una perspectiva para la legitimación del orden social hace un análisis muy a fondo sobre la diferencia entre ideología e imaginarios sociales.
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través de imágenes, historias y leyendas. Por otro lado, 2) a menudo la teoría es el coto privado de una pequeña minoría, mientras que lo interesante del imaginario social es que lo comparten amplios grupos de personas, si no la sociedad en su conjunto. Todo lo cual nos lleva a una tercera diferencia: 3) el imaginario social es la concepción colectiva que hace posible las prácticas comunes y un sentimiento ampliamente compartido de legitimidad.7
Al entenderse como un magma de significaciones, que cada miembro de la sociedad puede recuperar por partes, resulta convincente el hecho de que la sociedad en su conjunto sea partícipe del imaginario social. Ahora —como bien dice Taylor— al ser compartido por toda la población, un imaginario social tiene la capacidad de brindar legitimidad a acciones particulares, como podrían ser las realizadas por un grupo o líder político. Es importante resaltar este punto. El imaginario social no es un elemento “elaborado” por el dirigente político, como sí lo puede ser una ideología, sino algo compartido por la sociedad, que pudiera retomar dicho dirigente para legitimar sus decisiones. Esto es algo que podremos observar muy claramente en el caso del petróleo en México. Los diferentes Gobiernos que sucedieron al general Lázaro Cárdenas utilizaron elementos del imaginario como justificación para su actuar en torno a la industria petrolera, consiguiendo así legitimidad política.
2. EL IMAGINARIO SOCIAL MEXICANO Y EL PETRÓLEO Partiendo de la conceptualización anterior, expliquemos entonces lo que sería el imaginario social mexicano. Benedict Anderson define a la nación como “una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana”.8 Para Anderson, la nación es imaginada
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Charles Taylor. Imaginarios sociales modernos. p. 37. Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo, p. 22. Cursivas mías.
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debido a que “aún los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión”.9 Para que dicha imagen de comunión se pueda dar, es necesario que los ciudadanos de cierto país compartan elementos entre ellos, mismos que los van a diferenciar del resto de las personas del mundo, los “otros”. Así, en el caso mexicano son muchos los elementos comunes que los hacen sentirse parte del grupo. Las costumbres, la cultura, la historia compartida e incluso elementos como la gastronomía, hacen que los habitantes de este espacio geográfico al que llamamos México se consideren parte de la comunidad. Ahora bien, si le preguntáramos a todos y cada uno de los ciudadanos mexicanos ¿para ti qué es México? seguramente obtendríamos una respuesta diferente por cada uno, aunque algunas de ellas cuenten con elementos iguales. Cada una de las representaciones que hacen los mexicanos sobre lo que es México, se desprenderá entonces de aquel imaginario social compartido por todos. Elementos como los mariachis, el tequila, la Virgen de Guadalupe, la comida mexicana, entre muchos otros, son ejemplos de los elementos que —desde el imaginario social— dan sentido a lo que es México, y permiten tanto el sentimiento de pertenencia al que hacíamos referencia, como una serie de prácticas compartidas, como podría ser el festejo del Día de la Independencia. En este sentido, la tesis que presentamos en este libro es que el petróleo, un producto que en otras latitudes es visto simplemente como un commodity, en el imaginario social mexicano es interpretado como algo propio de todos los mexicanos, así como elemento clave de la soberanía nacional. Ahora bien, al contrario de los mariachis o el tequila, este sentimiento del petróleo como algo propio de la nación no sale a relucir en las fiestas patrias, sino que suele aparecer en el acalorado debate político nacional en los momentos en que se plantea cualquier reforma al sector. 9
Ibídem, p. 22. Cursivas del original.
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De acuerdo con el artículo 27 constitucional —el cual veremos más adelante— todas las riquezas del subsuelo (minerales, metales, hidrocarburos, etc.) pertenecen a la nación. Sin embargo, el sentimiento de pertenencia que —por lo menos en el discurso— aparece para con el petróleo, supera de manera importante lo ocurrido con el resto de los productos; incluso con productos asociados a este, como el gas natural. La frase “el petróleo es de todos los mexicanos”, es algo común en el lenguaje político nacional, aun a pesar de que los mexicanos no reciban de manera directa los beneficios económicos de su explotación. Este sentimiento no es algo que surgiera de manera espontánea, sino que es producto de un largo proceso histórico que, como apuntábamos en un inicio, se ha desarrollado en México desde la expropiación petrolera de 1938. Ante esta situación, el libro busca analizar el papel que ha tenido el petróleo en el imaginario social mexicano, revisando algunos de los momentos clave en que el debate político se ha centrado sobre el tema. Debido a lo largo de la temporalidad que se abarca, resulta imposible presentar todas y cada una de las representaciones que se han hecho sobre el petróleo en estos años, por lo que se tendrán que tomar sólo algunos ejemplos. Así, el libro se encuentra dividido en 6 capítulos que, de manera cronológica, buscan presentar la evolución del petróleo en el imaginario. El primer capítulo se dedica al estudio de los antecedentes y el desarrollo de la expropiación petrolera a partir del constituyente de 1917. Ahí se habla de la manera en que ambos acontecimientos, la discusión del artículo 27 constitucional y la expropiación petrolera, van a dar el lugar especial que tendría a partir de ese entonces el petróleo en el imaginario social. Este capítulo, aunque pudiera resultar evidente para alguien que conoce bien el siglo XX mexicano debido en buena medida a la gran cantidad de textos que se han escrito sobre el tema, resulta vital para poder comprender el resto del libro. Por su parte el segundo capítulo, que tratará una temporalidad mucho más amplia —desde 1940 a 1976—, relata el desarrollo del
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sector en una época de relativa estabilidad, en donde el petróleo se fue consolidando en el imaginario social como producto ligado al nacionalismo y la soberanía nacional. Para este segundo capítulo se utilizan principalmente los informes presidenciales y las conmemoraciones del 18 de marzo, pues es ahí donde podremos notar de manera más nítida el imaginario. El capítulo finaliza con la creación de la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos de 1971 y los años difíciles de la industria petrolera nacional durante el Gobierno de Luis Echeverría. El tercer capítulo habla sobre el cambio que se presentó en el sector petrolero a la llegada del presidente José López Portillo a la Presidencia, con el descubrimiento de grandes reservas petroleras en el país y el aumento de los precios internacionales del petróleo. En tan sólo 6 años la industria tuvo un cambio de 180 grados, y con este vino también una modificación importante en el papel del petróleo dentro del imaginario social, aunque algunos elementos siguieron presentes. Así, estos tres primeros capítulos se presentan como una suerte de formación del imaginario social, cuyo impacto se puede ver de manera muy nítida en los siguientes años. Aunque, como decíamos, el imaginario es algo magmático que se forma tanto por elementos del pasado como por aquellos que van aconteciendo; de esta manera, podríamos considerar que ya para principios de los años ochenta, el petróleo cuenta en el imaginario social con las principales características que lo acompañarán hasta la actualidad. Con la llegada del modelo neoliberal y el inicio del proceso de cambio político en el país, el petróleo dentro del imaginario social tendría una importante transformación. Pemex, la empresa que fuera considerada el gran baluarte de los Gobiernos de la revolución, empezaría a ser seriamente cuestionada, y el cambio en la política petrolera iniciaría, aunque de manera muy accidentada. El tema petrolero dejaría de ser la bandera de legitimación del Gobierno en turno, para ser utilizado por la izquierda. Esto, lo trataremos en el cuarto capítulo.
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El gran cambio en el sector petrolero vendría, como ya decíamos, con la reforma energética de 2013, como veremos en el quinto capítulo. Ahí, podremos observar de manera muy precisa la forma en que el imaginario social va a impactar la discusión de la reforma. El Gobierno, la oposición, los medios de comunicación e incluso las redes sociales, van a ser partícipes de dicha discusión, presentándose para nosotros como un espacio muy interesante para observar el imaginario. Asimismo, los primeros resultados de la reforma van a impactar de manera importante al propio imaginario, al tratarse del primer gran cambio en el sector desde 1938. Por último, el sexto capítulo busca presentar unas pinceladas de la forma en el que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador —en curso en estos momentos —aborda el tema petrolero y el impacto que el imaginario tendrá dentro de la vida del propio presidente y de los primeros actos de su Gobierno. Es importante precisar que por la amplitud y carácter magmático del propio imaginario, resultaría imposible presentarlo por completo, por lo que aquí se hace es una mera representación del papel que el petróleo tiene dentro del imaginario social mexicano. En este sentido es válido decir que, si bien no tenemos todos los elementos del imaginario social, sí contamos con suficientes visiones que nos permitan crear dicha representación. Queda en manos del lector el poder completar la visión que aquí se presenta a partir de sus propios conocimientos, que finalmente también formarán parte del imaginario social. Como todo producto de una tesis, el texto que el lector tiene en este momento en las manos pasó por la revisión de muchas personas. A todas ellas mi más sincero agradecimiento. En especial, quisiera agradecer a dos lectores sin quienes el presente libro no podría haberse escrito. Al Dr. Enrique Gutiérrez Márquez, quien como director de mi tesis doctoral apoyó la idea de que el texto fuera publicable; le agradezco su apoyo. Asimismo, quisiera agradecer a la Dra. María Luisa Aspe Armella quien acompañó esta investigación por más de 10 años desde que era un anteproyecto de tesis de maestría
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hasta la versión que fue finalmente publicada. Sin su ayuda, nada de esto hubiera sido posible. En esta misma línea quisiera agradecer todo el apoyo recibido por parte del Dr. Herminio Sánchez de la Barquera Arroyo, Decano de Ciencias Sociales de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), así como del Dr. Ignacio Arbesú Verduzco, coordinador de Investigación del mismo decanato, cuya confianza en este proyecto permitió su final publicación. A Mónica Jiménez Mijares, quien dio las últimas pinceladas al libro para que fuera más atractivo al lector. A mi familia y amigos, quienes de una u otra manera han sido parte de este proyecto, también toda mi gratitud.
EL ORIGEN DEL IMAGINARIO SOCIAL: DE LA CONSTITUCIÓN DE 1917 A LA EXPROPIACIÓN PETROLERA “La grandeza de la patria no se forja con doctrinas falsas, … sino con HECHOS QUE TENGAN LA FUERZA SUFICIENTE PARA VIGORIZAR LOS CORAZONES, ILUMINAR LAS MENTES Y ELEVAR LOS ESPÍRITUS” Desplegado con motivo del 14º aniversario de la expropiación petrolera (1952)
La mayoría de las obras históricas que hablan sobre la expropiación petrolera, entre las que podemos encontrar México y Estados Unidos en el Conflicto petrolero (1917-1942) de Lorenzo Meyer,1 suelen iniciar su estudio durante el porfiriato, con el inicio de la industria petrolera en nuestro país. Sin embargo, aquí no se tratarán dichos años dado que —a mi parecer— el principio del petróleo en el imaginario social se va a dar con la Constitución de 1917. Como el propio Meyer reconoce, durante los primeros años de la industria, hasta por lo menos la primera ley petrolera de 1901, el Gobierno mexicano considera que las posibilidades petroleras del país son limitadas, por lo que sólo concibe la explotación de los hidrocarburos como una fuente de combustible para el ferrocarril. Más adelante, ya durante la Revolución mexicana, el Gobierno de Francisco I. Madero se dará cuenta de la importancia del petróleo y generará
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Resulta curioso que el autor decida poner en el título la fecha de 1917 como inicio de su estudio, pues realmente dedica los dos primeros capítulos —más de 60 páginas— a hablar sobre los primeros años de la industria petrolera en México, antes de la constitución de 1917. Como se podrá observar en el resto de este capítulo, la obra de Lorenzo Meyer constituye una de las principales fuentes de información de este trabajo. La razón de esto es que, a mi parecer, Lorenzo Meyer sigue siendo en la actualidad el autor más importante sobre la historia del petróleo en México hasta 1942.
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un impuesto especial a su extracción. Sin embargo, el cambio de importancia se va a llevar a cabo con la Constitución de 1917, como a continuación se relata.2
1. EL 27 CONSTITUCIONAL: EL INICIO DEL PROBLEMA La Revolución mexicana es, sin duda alguna, uno de los acontecimientos más importantes de nuestro país, dado que con ella vino un rompimiento frente al régimen de gobierno personalista que había durado más de 30 años en el poder. Su Constitución política, la de 1917, tomó como base la de 1857, pero buscando separarse de su sentido individualista al supeditar los intereses de los individuos a los de la sociedad en su conjunto. Dentro de los artículos de la nueva Constitución, el artículo 27 puede ser considerado como uno de los que más problemas causó al nuevo Congreso Constituyente, pues en él se tocaron importantes intereses extranjeros, sobre todo en las industrias petrolera y minera. Incluso, Francisco J. Mujica,3 presidente del comité encargado de la redacción de dicho artículo, aseguraba que “en Querétaro [donde se llevó a cabo el congreso] los representantes de las compañías [extranjeras] pretendían sobornar a ciertos legisladores para que defendieran sus intereses, pero que estas tácticas no tuvieron ningún éxito”.4 Es importante hacer notar que el artículo 27 habla de diversas temáticas referentes a la propiedad y la tenencia de la tierra, pero es en su párrafo cuarto en donde se trata el tema específico del subsuelo. En dicho artículo, se establece claramente la propiedad de la 2
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Para un análisis de los primeros años de la industria petrolera en México vid. Lorenzo Meyer, México y Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942). Para la historia de la industria a nivel mundial, y también con algo de énfasis en México, vid. Jesús Silva Herzog, Petróleo Mexicano. Historia de un problema. General revolucionario, miembro del Congreso Constituyente, quien posteriormente sería muy cercano al presidente Cárdenas. Lorenzo Meyer. México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero. p. 115.