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LA ACEPTACIÓN LEGAL DE LA HERENCIA EN EL CÓDIGO CIVIL ESPAÑOL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humano, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA ACEPTACIÓN LEGAL DE LA HERENCIA EN EL CÓDIGO CIVIL ESPAÑOL

EDUARDO DE LA IGLESIA PRADOS Profesor Titular de Derecho Civil Universidad de Sevilla

tirant lo blanch España, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Eduardo de la Iglesia Prados

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-612-2021 ISBN: 978-84-1378-311-6 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice

CAPÍTULO PRIMERO: LOS SISTEMAS DE ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA I. LA ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA. INTRODUCCIÓN..................... 13 II. LOS TRADICIONALES SISTEMAS ROMANO Y GERMÁNICO............ 15 III. EL SISTEMA DE ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA EN EL CÓDIGO CIVIL ESPAÑOL.................................................................................. 21 1.

Consideraciones generales............................................................ 21

2.

La posible integración del Código Civil en el sistema germánico.. 22

3.

El Código Civil español como posible receptor del sistema romano........................................................................................ 29

4.

La defensa de una tesis ecléctica: la adquisición de la herencia en el Código Civil como sistema mixto........................................ 33

5. Una solución práctica: la intrascendencia de la cuestión al provocar todos los sistemas idénticas soluciones.......................... 35 6.

Conclusión: la consagración en el Código Civil de un sistema marcadamente voluntarista.......................................................... 37

CAPÍTULO SEGUNDO: LA ACEPTACIÓN DE LA HERENCIA: CONCEPTO Y CARACTERES I. PLANTEAMIENTO DE LA CUESTIÓN.................................................... 47 II. LOS CARACTERES DE LA ACEPTACIÓN DE LA HERENCIA............... 47 1.

Declaración de voluntad libre y consciente.................................. 48

2.

El carácter unilateral y no recepticio............................................ 50

3.

La aceptación como acto puro..................................................... 53

4.

La irrevocabilidad de la aceptación de la herencia....................... 57


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Índice

III. LA RETROACTIVIDAD DE LOS EFECTOS DE LA ACEPTACIÓN AL MOMENTO DE LA MUERTE DEL CAUSANTE................................ 61 IV. LA EXCLUSIÓN DE LA ACEPTACIÓN COMO ACTO PERSONALÍSIMO Y FORMAL................................................................................... 66 V. EL CONCEPTO DE ACEPTACIÓN DE LA HERENCIA.......................... 70

CAPÍTULO TERCERO: LA ACEPTACIÓN LEGAL EN EL CÓDIGO CIVIL: CUESTIONES GENERALES I. LOS POSIBLES SUPUESTOS DE ACEPTACIÓN LEGAL EN EL CÓDIGO CIVIL................................................................................................ 73 II. JUSTIFICACIÓN DE SU PROCEDENCIA................................................ 77

CAPÍTULO CUARTO: LA RENUNCIA EN PERJUICIO DE SUS ACREEDORES Y EL COBRO DE TALES CRÉDITOS DEL CAUDAL RELICTO I. ANTECEDENTES, JUSTIFICACIÓN DEL SUPUESTO Y CARACTERES.79 II. NATURALEZA JURÍDICA........................................................................ 87 III. REQUISITOS PARA LA ACEPTACIÓN CONFORME AL ARTÍCULO 1001 DEL CÓDIGO CIVIL................................................................... 98 1.

La renuncia del llamado............................................................... 98

2. La existencia de acreedor propio perjudicado del llamadorepudiante.................................................................................. 101 3.

La insolvencia del repudiante..................................................... 107

4.

La autorización judicial............................................................. 111

IV. EL PLAZO PARA EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN EX ARTÍCULO 1001 DEL CÓDIGO CIVIL....................................................................... 114 V. LOS EFECTOS DERIVADOS DE LA APLICACIÓN DEL ARTÍCULO 1001 DEL CÓDIGO CIVIL....................................................................... 120


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Índice

CAPÍTULO QUINTO: LA ACEPTACIÓN POR OCULTACIÓN O SUSTRACCIÓN DE BIENES DE LA HERENCIA I. PLANTEAMIENTO DE LA CUESTIÓN.................................................. 131 II. NATURALEZA JURÍDICA DE LA ACEPTACIÓN LEGAL EX ARTÍCULO 1002 DEL CÓDIGO CIVIL........................................................... 135 III. REQUISITOS PARA LA EXISTENCIA ACEPTACIÓN LEGAL POR OCULTACIÓN O SUSTRACCIÓN DE BIENES DE LA HERENCIA...... 140 1.

Requisito subjetivo: la condición de llamado a la herencia......... 140

2.

Requisito objetivo: la ocultación o sustracción de bienes de la herencia..................................................................................... 142

3.

Requisito temporal: eficacia tras la muerte del causante............. 151

IV. CONSECUENCIAS JURÍDICAS: LA ACEPTACIÓN LEGAL PURA Y SIMPLE.................................................................................................. 154

CAPÍTULO SEXTO: ACEPTACIÓN EX LEGE POR TRANSCURSO DEL TIEMPO: LA INTERROGATIO O INTERPELLATIO IN IURE I. CUESTIONES GENERALES: ORIGEN, FINALIDAD Y PROCEDIMIENTO................................................................................................... 159 II. LA LEGITIMACIÓN ACTIVA: LOS INTERESADOS A LA HERENCIA.166 III. LA LEGITIMACIÓN PASIVA: LOS LLAMADOS A LA HERENCIA..... 171 IV. LA REALIZACIÓN DE LA INTERPELACIÓN POR EL NOTARIO. PROBLEMÁTICA SOBRE LA NOTIFICACIÓN...................................... 174 V. EL PLAZO PARA RESPONDER POR EL LLAMADO. VALORACIÓN DE SU FIJACIÓN Y PRÓRROGAS................................................ 177 VI. EFECTOS DE LA NO RESPUESTA: LA ACEPTACIÓN LEGAL PURA Y SIMPLE DE LA HERENCIA........................................................... 181


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Índice

CAPÍTULO SÉPTIMO: La sucesión intestada en favor del Estado I. INTRODUCCIÓN Y FUNDAMENTACIÓN........................................... 187 II. LA NECESARIA DECLARACIÓN DE HEREDERO ABINTESTATO A FAVOR DEL ESTADO........................................................................... 189 III. LA ACEPTACIÓN EX LEGE A BENEFICIO DE INVENTARIO DE LA HERENCIA INTESTADA A FAVOR DEL ESTADO........................... 197

BIBLIOGRAFÍA


A mis hijos Ignacio, mi amigo fiel y cómplice, y Beltrán, mi siempre alegre confidente que, con su hermana Leticia, son mi ilusión.


CAPÍTULO PRIMERO: LOS SISTEMAS DE ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA

I. LA ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA. INTRODUCCIÓN La pérdida de la personalidad tiene lugar con la muerte o declaración de fallecimiento del ser humano, si bien ello no provoca la extinción plena de las relaciones jurídicas del causante, pues éstas se conservan salvo de ser personalísimas o indisponibles. Por ello, deviene esencial determinar quiénes serán los sujetos que le sustituyen en la posición correspondiente, activa o pasiva, en tales relaciones, siendo la aceptación de la herencia una institución determinante para su precisión y concreción en nuestro ordenamiento jurídico, pues será desde el momento en que ésta se entienda producida desde el cual habrá un persona, física o jurídica, que ostente los derechos y obligaciones de su transmitente mortis causa. En la historia del Derecho, la problemática relativa a la forma y transmisión de la posición del causante a sus herederos, y la concreción del momento temporal en el que ello ocurre, ha sido objeto de estudio y precisión, variando principalmente según los valores, costumbres, incidencia e importancia otorgada a la familia y, si bien los medios para la solución de la problemática planteada pueden ser diversos, los mecanismos tradicionales han sido dos, los denominados sistemas romano y germánico de transmisión de la herencia1, que han

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Se utilizará en la obra esta terminología al ser la empleada de forma mayoritaria, si bien existe algún caso en la doctrina que diferencia entre un modo simple y complejo de la adquisición de la herencia, correspondiendo el primero al sistema germánico y el segundo al romano, tal y como hace Mª C. Gete-Alonso Calera en sus obras «Adquisición de la herencia» en Tratado de Sucesiones, Tomo I, Mª C.


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llegado a nuestros días al ser el sustento que han encontrado los diversos legisladores, de los diferentes estados soberanos, que han procedido a abordar la regulación de esta materia. De este modo, teniendo por objeto el presente trabajo la valoración de los supuestos de aceptación legal de la herencia en el Código Civil, deviene esencial, como cuestión previa a su estudio, advertir de las principales características de cada uno de ellos, como paso anterior a abordar el análisis del sistema español de adquisición de la herencia para, con posterioridad, precisar cuál será, conforme a la normativa vigente, el imperante y justificar, en su caso, la necesidad de existencia de acto voluntario o no para la aceptación2.

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Gete- Alonso Calera (Dir.), 1ª Edición, Editorial Civitas, Navarra, 2011, p. 276 y «Comentario al artículo 988 del Código Civil» en Código Civil Comentado, Volumen II, P. de Pablo Contreras (Coord.), 2ª Edición, Editorial Civitas, Navarra, 2016, pp. 1403 y ss. Sobre esta cuestión, además de todas las obras que se citarán en el desarrollo del presente apartado, al ser una materia ampliamente tratada por la doctrina científica, son de destacar por su trascendencia, al efectuar un análisis íntegro y preciso de estas formas de transmisión de la herencia, las aportaciones de G. García Valdecasas, «La adquisición de la herencia en el Derecho español» en Revista de Derecho Privado 1944, pp. 90 y ss.; J. Castán Tobeñas, Derecho Civil Español, Común y Foral, Tomo VI, Vol. I, Editorial Reus, Madrid 1969, pp. 110 y ss.; M. Gitrama González, «Capítulo introductorio al Comentario de los artículos 988 a 1034 del Código Civil» en Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, Tomo XIV, Volumen I, M. Albaladejo (Dir.) Edersa, Madrid 1989, pp. 7 y ss; F. Jordano Fraga, La sucesión en el ius delationis, Editorial Civitas, Madrid 1990, pp. 48 y ss; X. O´Callaghan Muñoz, «Comentarios al artículo 988 del Código Civil» en Comentario del Código Civil, Tomo I, Ministerio de Justicia, Madrid 1991, pp. 2350 y ss.; L. Roca-Sastre Muncunill, Derecho de Sucesiones, Tomo III, Editorial Bosch, Barcelona 1994, pp. 440 y ss.; A. Barrio Gallardo, La aceptación de la hereditaria derivada de actos dispositivos concluyentes sobre el caudal, Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantil, Madrid, 2007, pp. 115 y ss. y R. Mª Roca Sastre, «La adquisición y repudiación de la herencia en el Derecho Común y en el Derecho Foral» en Estudios de Derecho Privado, Volumen II, Editorial Aranzadi, Navarra 2009, pp. 37 y ss. Igualmente, llevan a cabo un interesante estudio de la materia el Auto de la Audiencia Provincial de Málaga, sección 6ª, núm. 62/2003, de 24 de abril de 2003 (Tol 1.186.095) y las Sentencias de las Audiencias Provinciales de Córdoba, sección 1ª, núm. 236/2006, de 1 de junio de 2006 (Tol 1.030.016), de Madrid, sección 18ª, núm. 383/2010, de 20 de septiembre de 2010 (Tol 1.974.968) y de Málaga, sección 4ª, núm. 134/2018, de 23 de febrero de 2018 (Tol 6.663.871).


Los sistemas de adquisición de la herencia

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II. LOS TRADICIONALES SISTEMAS ROMANO Y GERMÁNICO Los tradiciones sistemas romano y germánico de adquisición de la herencia tienen como finalidad común, por lo tanto, la determinación del sujeto o sujetos que ostenten la condición de heredero de la persona física fallecida. La solución al respecto, sin embargo, se lleva acabo de forma diversa en uno y en otro, pues mientras en el sistema romano prima de manera esencial la voluntad del llamado, sin la cual no se producirá la adquisición de la herencia, motivo por el que va a poseer una trascendencia sustancial el acto de aceptación o de renuncia de la misma, por el contrario, en el sistema germánico no es necesaria la existencia de declaración de voluntad alguna para adir la herencia, de tal forma que la incidencia más destacada está en el comportamiento de renuncia o rechazo, que será precisamente el hecho objeto de mayor regulación, pues la sucesión se produce, salvo existencia de dicha renuncia, desde la muerte del causante, esto es de manera directa para los herederos por el mero hecho de la defunción, y sin necesidad de pronunciarse de manera afirmativa al respecto3.

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La Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga, sección 4ª, núm. 134/2018, de 23 de febrero de 2018 (Tol 6.663.871) concreta la materia certeramente en una valoración conjunta de estos sistemas, al indicar que «la cuestión de cuándo los llamados a su herencia adquieren definitivamente la cualidad de herederos del causante, o sea, de si la adquisición de la herencia se produce ipso iure y de una manera automática con la muerte del de cuius, o, por el contrario, se precisa para ello de un acto concreto de aceptación, ha dado lugar a que en la doctrina se hayan seguido al respecto dos sistemas: el denominado romano, con arreglo al cual el llamamiento del sucesor todavía no convierte a éste en heredero, sino que se exige del mismo algún acto de aceptación; y el calificado como germánico, que preconiza que dicho llamamiento basta para convertirle en heredero, sin perjuicio de permitirle rechazar tal cualidad dentro de un plazo determinado. En otras palabras, conforme al primer sistema, la delación o llamamiento no convierte al llamado en heredero, sino que para ello hace falta un posterior acto de aceptación ya expresa ya tácita, de tal modo que la adquisición hereditaria descansa en la conjunción de estos dos elementos, es decir, delación o llamamiento y aceptación, de manera que del llamamiento solo nace a favor del llamado el derecho de adquirir la herencia mediante la aceptación o ius delationis, por lo que si lo usa aceptando se convierte en heredero, pudiendo hacerlo como se dijo de forma expresa o tácita».


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De este modo, en el denominado sistema romano el llamamiento del sucesor no provoca per se su conversión en pleno y efectivo heredero pues, para que ello sea así, se requiere la existencia de un acto posterior a la muerte de causante en el cual se plasme el deseo del llamado de adquirir tal condición, ejercitando el ius delationis4, lo que provoca que, para ser heredero y suceder en las relaciones jurídicas al causante, sea necesaria la producción de algún acto voluntario del que se derive que su intención es, efectivamente, la de aceptar, lo cual se podrá llevar a cabo tanto de modo expreso como tácito o implícito, teniendo lugar esta última situación de existir hechos que manifiesten de forma incontrovertida, o concluyente, que tal era la intención del llamado. La adquisición hereditaria en el sistema romano, de conformidad a lo expuesto, va a traer causa de la conjunción de dos elementos fundamentales, la delación o llamamiento y la aceptación del ius delationis en cualquiera de sus modalidades, de tal manera que el llamamiento es un estrado anterior al de la consideración efectiva como heredero, que será posterior y distinto, y ello dado que, para obtener este último, se requiere la necesaria presencia del acto volitivo, explícito o implícito, de aceptación de la herencia5.

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Por ello, como precisa acertadamente F. Jordano Fraga, La sucesión en el ius delationis, cit., p. 49, la delación significa en este sistema «posibilidad de adquirir, pero no investidura, ni siquiera provisional de la herencia deferida». Esta característica es la distintiva para J. Binder, Derecho de Sucesiones, Traducido y anotado de la 2ª Edición por J. L. Lacruz Berdejo, Editorial Labor, Barcelona, 1955, p. 172, al señalar que «el Derecho Romano sólo excepcionalmente deja que la herencia sea transmitida a los herederos de un modo inmediato. Regularmente, distingue la vocación a la herencia (delación) y la adquisición de la herencia, teniendo lugar la primera, por lo regular, a la muerte del causante, y la segunda, por medio de un negocio jurídico del llamado, es decir, por medio de su declaración de voluntad de devenir heredero». Por lo tanto, de acuerdo a lo expuesto por R. Mª Roca Sastre, «La adquisición y repudiación de la herencia en el Derecho Común y en el Derecho Foral» cit., p. 42, «la delación y la adquisición no son dos sucesos simultáneos, sino separados por un tiempo más o menos largo, que implica una situación intermedia de solución de continuidad, durante la cual la herencia está en yacencia». De forma gráfica advierte A. Barrio Gallardo, La aceptación de la hereditaria derivada de actos dispositivos concluyentes sobre el caudal, cit., p. 116, que la clave de este sistema es la concesión de un «derecho de opción conferido al llamado que le faculta para aceptar o, en su caso, repudiar la herencia».


Los sistemas de adquisición de la herencia

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Así pues, como precisa Gete-Alonso Calera «el modo de adquisición calificado como complejo o sistema romano, comporta la intervención de una pluralidad de actos y no es suficiente el ius delationis del llamado, sino que éste debe ejercitarlo. Es necesario, además del llamamiento el acto voluntario de aceptación o repudiación del ofrecimiento de la herencia (ius delationis) de parte del llamado. El efecto adquisitivo no existe hasta que se haya manifestado la aceptación aunque, una vez aceptada la delación, se entiende producida la adquisición (carácter retroactivo) desde el momento de la muerte del causante sin solución de continuidad»6. Por lo tanto, en tanto en cuanto se proceda a aceptar o repudiar por acto de voluntad, la herencia permanece en situación de yacencia, esto es en espera del consentimiento favorable o contrario a la misma para determinar su titular, estado al que se pondrá fin con la aceptación, que producirá sus efectos, sin embargo, no desde el momento temporal en el que tenga lugar, sino desde la fecha del fallecimiento del causante, ante la retroacción de los efectos derivados de la misma a dicho momento, solución establecida para evitar así las situaciones de vacancia durante ese tiempo intermedio. En el segundo de los sistemas advertidos, denominado germáni7 co , la adquisición de la herencia tiene lugar de manera conjunta al llamamiento y se produce, en principio, desde el mismo instante de la muerte del causante, esto es, desde la apertura de la sucesión, pues es un efecto inherente a la misma, al entenderse que dicho llamamiento es suficiente para convertir en heredero, con plenos efectos sucesorios, a los sujetos que ostentan tal condición8.

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Esta exposición es realizada por Mª C. Gete-Alonso Calera en sus obras «Adquisición de la herencia» cit., pp. 276 y 277 y «Comentario al artículo 988 del Código Civil» cit., p. 1404. Analizando las características generales de este tipo de sucesión R. Núñez Lagos, «El Derecho sucesorio ante la tradición española y el Código Civil» en Revista General de Legislación y Jurisprudencia, 1951, pp. 393 y ss., advierte que, en el origen el Derecho Romano, tuvo un parecido importante con el germánico para, con posterioridad, adquirir caracteres propios. Este sistema, como señala A. Barrio Gallardo, La aceptación de la hereditaria derivada de actos dispositivos concluyentes sobre el caudal, cit., p. 115, se caracteriza, en cuanto a la transmisión hereditaria, por tres datos fundamental, a saber: «a) la sucesión legítima; b) la comunidad hereditaria en mano común y


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La adquisición de la herencia, de este modo, tiene lugar sin necesidad de atender a la existencia previa de acto positivo voluntario, expreso o tácito, de aceptación de la misma, pues se produce, en principio, de modo directo por mandato de la ley, siendo en la actualidad el BGB alemán, como no podía ser de otra forma, claro ejemplo de la recepción en nuestro tiempo de tal forma de atribución de la sucesión mortis causa9. A la vista de lo expuesto, podría entenderse que el sistema germánico de adquisición de la herencia es un sistema de atribución ex lege de la misma, de tal forma que el sujeto que ostenta la condición de llamado necesariamente se convierte en heredero del sujeto fallecido tras su defunción, sin embargo, aunque en principio es así, tal conclusión no puede adoptarse en términos absolutos, pues en este sistema, si bien no se precisa acto volitivo positivo para la existencia de aceptación, por lo que en principio existe tal atribución legal10, por

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c) la transmisión ipso iure de la herencia». Por ello, Mª C. Gete-Alonso Calera, «Adquisición de la herencia» cit., p. 277 y «Comentario al artículo 988 del Código Civil» cit., p. 1404 precisa que, en el sistema germánico «para que tenga lugar el efecto, solo se exige que concurra un acto jurídico al que se vincula la adquisición. Producida la apertura de la sucesión basta con tener ius delalionis para que haya adquisición, sin que sea necesario ninguna manifestación de la voluntad. La transmisión es automática desde el momento de la apertura, e ipso iure. Pese a que no se requiere de ningún acto voluntario, la persona llamada a suceder, en este sistema, puede renunciar a la adquisición. También, si le interesa, puede aceptar, en cuyo caso este acto jurídico cumple la función de consolidar la adquisición. De manera que la adquisición tiene un cierto grado de provisionalidad mientras subsista la facultad de repudiar, salvo que concurra alguna otra circunstancia». Es posible hallar referencias normativas que desprenden claramente que el Código Civil alemán sigue este sistema, primeramente en el & 1922, que establece que «a la muerte de una persona, su patrimonio se transmite como un todo a otra o a otras personas», complementando al anterior el &1942, cuando señala que «la herencia se transmite al heredero llamado, sin perjuicio de su derecho a repudiarla», siendo trascendental a estos efectos lo dispuesto en el & 1943, al prescribir como «una vez transcurrido el plazo de aceptación (fijado en el & 1944 en seis semanas con carácter general, o seis meses de encontrarse en el extranjero o haber tenido el heredero el último domicilio conocido en el extranjero), la herencia se tiene por aceptada». Por ello, como bien precisa R. Mª Roca Sastre, «La adquisición y repudiación de la herencia en el Derecho Común y en el Derecho Foral» cit., p. 37, en este modelo «una vez fallecido el causante, la herencia es adquirida automáticamente,


Los sistemas de adquisición de la herencia

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el contrario se otorga a quien se encuentre en la condición de heredero, tras el fallecimiento de una persona, la posibilidad de renunciar a dicha condición. Por lo tanto, ésta será la única facultad derivada de su consentimiento, la de repudiar la herencia en el plazo establecido para ello pues, de no llevarlo a cabo, la consecuencia será la consumación definitiva de la aceptación, con independencia de sus deseos al respecto, y la adquisición de la misma; así pues, como precisa Binder «a la apertura de la sucesión se transfiere la herencia, de un modo jurídicamente necesario al heredero: el llamado no precisa declaración de voluntad alguna para devenir heredero, sino que, por el contrario, la precisa para despojarse de la herencia, si lo quiere así»11. Esta posibilidad temporal para renunciar a la herencia, que rompe la advertida atribución directa, provoca que algún sector de la doctrina considere que, por ello, en tal sistema hay una aceptación provisional que se convertirá en definitiva de no renunciarse a la herencia en el plazo existente12.

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ipso iure o sin solución de continuidad por el heredero», indicando que «basta la delación para que se produzca la adquisición de la herencia por el llamado». Cfr. J. Binder, Derecho de Sucesiones, cit., p. 172. Por todos, J. Binder, Derecho de Sucesiones, cit., pp. 172 y 173 precisa que «a consecuencia del derecho de repudiación deben distinguirse dos fases en la adquisición de la herencia: la adquisición provisional, que acaece por medio de la apertura de la sucesión, y la adquisición definitiva, que tiene lugar por la aceptación de la herencia. La situación jurídica del heredero es distinta en ambos casos: mientras después de la aceptación de la herencia debe ser considerado como dueño absoluto de ella y, por consiguiente, tratado como tal su posición en la fase provisional, es decir, en tanto conserva el derecho a repudiar, es notablemente favorable. Es ciertamente heredero, titular de la herencia, y por consiguiente propietario de las cosas, acreedor de los créditos y deudor de las deudas hereditarias, continúa la usucapión comenzada por su causante y está sometido a la prescripción que corre contra él, le compete la titularidad de disposición sobre los objetos de la herencia y está legitimado para actuar procesalmente con relación a ellos; mas, con todo esto, la ley no deja de tener presente la posibilidad de la repudiación, cuya fuerza retroactiva al momento de la apertura de la sucesión, mientras por un lado protege a los herederos provisionales en ese período de incertidumbre contra gravámenes y perjuicios, por otra parte busca también asegurar a los herederos definitivos, quienesquiera que sean, contra los perjuicios que pudieran provenirles de los herederos provisionales o de tercero».


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La justificación de este sistema de aceptación directa de la herencia, según precisa Barrio Gallardo, se encuentra en el hecho de considerar a la sucesión como un fenómeno de carácter restringido y estrictamente familiar, lo que motiva que tenga lugar esta transmisión directamente, por lo tanto «la adición o aceptación hereditaria, en rigor no existe, pues no es requisito para la adquisición. Entre el momento de la delación y el de la adquisición no hay espacio de tiempo: la adquisición de la herencia se produce sincrónicamente con la delación»13. Por lo tanto, en este último punto se sitúa una de las causas que diferencia los sistemas analizados, además de por la presencia o no de acto volitivo de aceptación, pues en el sistema romano los efectos de la aceptación se retrotraen a la fecha de la muerte del causante, retroactividad inexistente en el sistema germánico por lo expuesto; incluso podría esgrimirse que fuera incluso la principal, toda vez que sí tiene alguna incidencia la voluntad del llamado para ostentar definitivamente la posición de heredero en ambos sistemas, si bien en el germánico no en sentido positivo sino negativo, pues no se requiere para la aceptación, sino para la renuncia a su condición14, de lo que se deriva que, tanto en uno como en otro la voluntad del llamado a la herencia se constituye en un dato trascendente, si bien su incidencia se plantea bajo prismas totalmente opuestos, pues en el romano es elemento esencial y necesario para ser heredero y se plantea de un modo positivo, mientras que en el germánico no se requiere a tal fin, sino a los efectos de revocar la consecuencia derivada de la directa atribución de tal condición, por lo que incide de manera negativa15.

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Cfr. A. Barrio Gallardo, La aceptación de la hereditaria derivada de actos dispositivos concluyentes sobre el caudal, cit., p. 116. La primacía implícita de la voluntad en este sistema se afirma por F. Jordano Fraga, La sucesión en el ius delationis, cit., p. 50, si bien en sentido diverso al anterior romano, dado que «la adquisición definitiva de la herencia es, también aquí, resultado que depende de la voluntad del llamado a la sucesión; de no haber querido usar, pudiéndolo hacer, la facultad de repudiar a la herencia». Por todo ello, como acertadamente matiza y resume de forma precisa y concreta J. Castán Tobeñas, Derecho Civil Español, Común y Foral, cit., p. 111, la clave de las distinciones entre estas dos formas se centran en que «en el sistema romano la aceptación es indispensable, y hasta que no se efectúa no hay adquisición del derecho hereditario, si bien, una vez hecha, ésta tiene fuerza retroactiva; por el contrario, en el sistema germánico la aceptación tiene el carácter de presunta,


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