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Jesús Padilla Gálvez, filósofo español formado en la Universidad de Colonia (Alemania). Ha sido profesor en la Universidad de León, en la Universidad Johannes Kepler de Linz (Austria) y la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo. Sus aportaciones abarcan un amplio espectro de cuestiones abiertas en el pensamiento contemporáneo. Sus reflexiones se sitúan con frecuencia en la frontera entre la reflexión práctica y teórica.

Jesús Padilla Gálvez

ESTADO DE COSAS

Los estados de cosas han sido objeto de investigación, especialmente en la lógica proposicional, la epistemología y la jurisprudencia. Dado que cada una de estas disciplinas aborda el problema desde diferentes puntos de vista, las investigaciones llevadas a cabo del estado de cosas deben ser disímiles. El libro aporta estas perspectivas con el fin de presentar la discusión habida desde que Bolzano inaugurara la controversia. Esta fue ampliada por Brentano y su escuela. Posteriormente desembocó en las investigaciones filosóficas llevadas a cabo por la fenomenología de Husserl y el Círculo de Reinach. Heidegger estudió profundamente la propuesta sustantivadora. Se repasa detalladamente la aportación de Wittgenstein y la hermenéutica. Se escruta la lectura llevada a cabo por Habermas de la teoría de los actos de habla. Finaliza el libro exponiendo someramente las investigaciones llevadas a respecto en el ámbito jurídico.

Reconstrucción de la polémica sobre el Sachverhalt

Desde mediados del siglo XIX la filosofía austro-germana discute sobre el “estado de cosas” (Sachverhalt). Un estado de cosas se expresa mediante ciertas actitudes proposicionales o un nombre. En principio, se consideran que son suposiciones por lo que pertenecen al ámbito de los pre-juicios negativos. Para que su carácter negativo se transforme es necesario que sean probados, revisados y verificados mediante un procedimiento formal. Entonces el Sachverhalt se transforma en una afirmación verdadera sobre un hecho (Tatsache). Si el estado de cosas es infundado, entonces se considera un “hecho negativo” lo que no puede ser considerado en sí como un hecho. Los estados de cosas designarían la totalidad de las condiciones significativas de una trama particular, es decir los hechos, por lo que los hechos han de ser considerados como un fragmento de los estados de cosas. Los estados de cosas y los hechos han de ser analizados como dos conceptos separados entre sí. Los hechos son meros estados de cosas verdaderos. Por ello, Wittgenstein recalca que si existe un estado de cosas entonces estamos ante un hecho (simple). Por el contrario, para Husserl, los estados de cosas están estrechamente vinculados al estudio de los nexos que se generan entre las cosas.

ESTADO DE COSAS Reconstrucción de la polémica sobre el Sachverhalt Jesús Padilla Gálvez

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ESTADO DE COSAS Reconstrucción de la polémica sobre el Sachverhalt


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ESTADO DE COSAS Reconstrucción de la polémica sobre el Sachverhalt

JESÚS PADILLA GÁLVEZ

tirant humanidades Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Jesús Padilla Gálvez

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17508-20-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


CONTENIDO Introducción............................................................................................................ 9 Capítulo 1 El origen de la cuestión: “Satz an sich”.......................................................... 23 Capítulo 2 Intencionalidad................................................................................................ 33 Capítulo 3 Antipsicologismo............................................................................................. 53 Capítulo 4 Sachverhalt........................................................................................................ 59 Capítulo 5 Sobre las suposiciones..................................................................................... 67 Capítulo 6 La propuesta fenomenológica........................................................................ 77 Capítulo 7 Los juicios negativos y los estados de cosas.................................................. 87 Capítulo 8 Pruebas y refutaciones analíticas................................................................... 99 Capítulo 9 La paradoja del “Sach-Verhalt”....................................................................... 115 Capítulo 10 Cuestiones hermenéuticas.............................................................................. 121 Capítulo 11 Actos locucionarios y estados de cosas......................................................... 127 Capítulo 12 El estado de cosas como nexo entre ser y deber.......................................... 135 Capítulo 13 El fingimiento de hechos falsos y el estado de cosas................................... 141 Conclusión............................................................................................................... 151 Bibliografía............................................................................................................... 161


INTRODUCCIÓN “Leo: «Philosophers are no nearer to the meaning of ‘reality’ than Plato got» ¡Qué estado de cosas tan curioso! ¡Qué extraño que Platón haya sido capaz de llegar tan lejos! ¡O que nosotros no hayamos podido avanzar! ¿Será porque Platón era muy listo?” Wittgenstein, 2014, BT, 411.

Este trabajo analiza el procedimiento que se lleva a cabo para delimitar el estado de cosas. Carl Stumpf aportó el nexo entre diferentes tradiciones introduciendo el concepto de “Sachverhalt” en la filosofía Centroeuropea con el fin de plantear la delimitación del objeto a tratar. El término “Sachverhalt” tiene un parecido de familia muy amplio y abarca la expresión “proposición en sí” (“Satz an sich”) propuesta por B. Bolzano; “contenido específico del juicio” (“Spezifischer Urteilsinhalt”) creado por Brentano; el término “objetivo” (“Objektiv”), propuesto por A. Meinong1; “pensamiento” (“Gedanke”), bosquejado por G. Frege; “proposición” propuesto por B. Russell y G. E. Moore; “state of affairs”, es decir “estado de cosas”, sugerido por C. I. Lewis. Se ha afianzado en la obra de C. Stumpf, E. Husserl, A. Reinach, L. Wittgenstein, J. Habermas etc. el concepto de “Sachverhalt”. El término se ha consolidado en el lenguaje jurídico y es usado en el sistema procesal alemán y austríaco. En el derecho español se traduce generalmente mediante el término “pretensión” u “objetivo”. En términos generales, la pretensión es el objeto de todo proceso judicial, que se asienta en un derecho de accionar concedido por la ley y que se materializa en la demanda que formula el actor ante el correspondiente órgano jurisdiccional. En el derecho alemán el estado de cosas (Sachverhalt) se determina mediante un procedimiento muy determinado formulado mediante la expresión “Vorspiegelung falscher Tatsachen”, es decir, mediante el fingimiento o la simulación, falseando los hechos. El término “Sachverhalt” ha sido traducido al castellano de modo muy dispar según los autores abordados y los traductores que han vertido la obra al castellano. Primero se tradujo mediante la expre1

El nexo entre dichas expresiones se lo debemos a Stumpf, 1907, 29.


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sión “situaciones objetivas”2. También fue interpretado como “hechos atómicos”3. Sin embargo, parece ser que existe un consenso generalizado de caracterizar este vocablo mediante la expresión “estado de cosas”4 debido a la transcripción literal anglosajona de la ex2 3

4

E. Husserl, Investigaciones Lógicas, II. Traducción de M. G. Morente y J. Gaos. Madrid, Revista de Occidente, 1967, p. 471. L. Wittgenstein, Tractatus lógico-philosophicus; introducción de Bertrand Russell. Versión española de Enrique Tierno Galván. Madrid, Alianza Editorial, 1973, pp. 35-36. La historia de la traducción corre paralela con su recepción. El siguiente esquema recoge las propuestas más significativas: Autor / Escrito / Traductor Bolzano (referencia de Stumpf, 1907, 29) Brentano, 1874.

Sachverhalt “Satz an sich” Spezifische Urteilsinhalt Husserl, Investigaciones Lógicas (IL), 1900, I, 228 y II, Sachverhalt 146. Husserl, Investigaciones Lógicas (IL) traducción de Situaciones objetivas Morente y Gaos Husserl, 1967, II, 248. Situaciones existentes Stumpf, 1907, 30. Sachverhalt Reinhard, 1911, 58. Sachverhalt Wittgenstein, TS 202, fol. 5r Sachverhalten Wittgenstein, TS 203, pág. 1 Sachverhalten Wittgenstein, TS 204, pág. 1 Sachverhalten Wittgenstein, TLP, 2. “Sachverhalten” estados de cosas Corrección inglesa de Ogden del TLP atomic facts Corrección alemana del TLP, 199 Sachverhalten Wittgenstein, TLP, traducción de Tierno Galván, 1973, hechos atómicos 35-36. Wittgenstein, TLP, traducción de Muñoz/Reguera, estados de cosas 2002, 15-16. Wittgenstein, TLP, traducción de Valdés Villanueva, estados de cosas 2002, 107-110 Wittgenstein, TLP, traducción de Padilla Gálvez, 2016, 48. estados de cosas Wittgenstein, IF, § 299 y § 520 Sachverhalt Wittgenstein, IF, § 299, § 520, traducción de García estado de cosas Suárez, Moulines, 1988. Wittgenstein, IF, § 299, § 520, traducción de Padilla estado de cosas Gálvez, 2017.

Véase: Padilla Gálvez, 2007, 135-161.


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presión “State of affairs”. Sin embargo, dichas propuestas no son del todo adecuadas por lo que parece pertinente que reflexionemos sobre la idoneidad del concepto. De facto “State of affairs” es entendido en el ámbito anglosajón de un modo distinto a su sinónimo alemán. Por esta razón parece aconsejable que se haga un mero recuento de conceptos ligados a dicha expresión: los “State of affairs” se refieren a los hechos; se reseñan tanto cosas reales como “no reales” que existen o no; son similares a los pensamientos; y son complejos ya que se refieren a las propiedades5. Si contrastamos todos estos epítetos con la investigación que seguidamente abriremos, comprobaremos fácilmente que son campos relativamente distintos. Así pues, cuando un hablante afirma a las 12:00 horas que Juan está trabajando, expresa en dicho juicio todo aquello que está realizando Juan durante un tiempo concreto que puede comenzar en el pasado —por caso, a las 8:00 de la mañana— y puede prolongarse en el futuro —hasta las 17:00 horas de la tarde— por lo que el enunciado en gerundio enuncia una proposición cuya extensión está regulada. Todas las acciones comprendidas entre la entrada a trabajar y su salida vienen articuladas por el enunciado expresado en gerundio. Esta familia de enunciados que envuelve la expresión en gerundio puede ser caracterizada mediante un número específico de proposiciones. Esta proporción específica se denomina su extensión proposicional. El término “evento”, “proposición”, “estado de cosas” tienen un aire de familia similar al de “Sachverhalt” ya que todos hacen referencia a ciertas extensiones proposicionales por lo que expresan ciertos objetos abstractos que pueden existir en un mundo real o posible. Por todo ello se pueden dar dos tipos de estados de cosas: por un lado, el enunciado de que los caballos existen, viene satisfecho por el hecho de que podemos montar a caballo; sin embargo, por otro lado, la expresión de que los unicornios existen, solo puede ser postulado en ciertos relatos fantásticos, como criaturas mitológicas semejantes a los caballos que no existen. Desde este punto de vista, la teoría de los estados de cosas descansa en planteamientos realistas o platónicos como fueron postulados por G. Frege. En el lugar opuesto 5

Cf.: Th. Wetzel, States of Affairs, Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), Edward N. Zalta (ed.) URL=<https://plato.stanford. edu/archives/fall2008/entries/states-of-affairs/>. [07/05/2018].


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encontramos aquel punto de vista que considera que un estado de cosas ha de ser restringido a eventos concretos. En este caso, se pone especial interés en describir hechos o acontecimientos contingentes disolviéndose así el estado de cosas en determinadas descripciones. Podemos indicar de entrada que ciertos hechos inducen a pensar que existen los estados de cosas. Uno de estos es por caso, el hecho de que ciertos asuntos son reiterativos. Así pues, sabemos que ciertos individuos roban y, por tanto, usurpan para sí con violencia o con fuerza lo ajeno. Igualmente, un mismo evento se repite en lugares diferentes y en intervalos distintos como el hecho de que llueva. También se observan ciertos hechos intencionales que afecta a las personas: María tiene miedo por la noche y Juan pretende finalizar la carrera de geografía. También un hablante puede hacer referencia a ciertos hechos lingüísticos afirmando: “esta palabra significa...”. Además concurren ciertas relaciones causales cuando observamos determinadas leyes naturales y comprobamos que ciertos objetos físicos tienen un determinado comportamiento bajo unas condiciones dadas. Ciertas propuestas como el platonismo vinculan la teoría de los eventos concretos a los estados de cosas cuando postulan que todo evento concreto debe ser considerado como un caso de infinitos estados de cosas abstractas. Por tanto, cualquier evento puede ser comprendido mediante infinitas descripciones verdaderas. Lo que se puede afirmar de dichas descripciones no se puede afirmar de otras afirmaciones distintas. Otro punto de vista postula que todas las proposiciones extensionales pueden ser reducidas a estados de cosas. Así pues, ciertas proposiciones que expresan un evento determinado pueden ser parafraseadas mediante propiedades, relaciones o, simplemente, mostrando cosas concretas. Se puede decir que ciertos enunciados podrían considerarse una subclase de los estados de cosas. Un enunciado puede ser definido en ciertas circunstancias como la expresión de un estado de cosas que o bien subsiste o no subsiste. Un enunciado sería considerado verdadero si subsiste en un estado de cosas; por el contrario, un enunciado falso, no subsistiría en un estado de cosas. También han sido identificados los hechos con los estados de cosas, siempre y cuando subsistan o se den. Para comprender la complejidad del asunto que


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abordamos analicemos un caso concreto. Supongamos que estamos en la terraza de un café un día soleado y caluroso y alguien taciturno pide una botella de cerveza. Después de que el camarero le sirva la cerveza, el cliente ingiere rápidamente la bebida alcohólica y pide otra. Como observadores del comportamiento humano podemos indagar las intenciones de dicho individuo. Podemos responder de modo diferente: el cliente bebe para saciar su sed; para refrescarse; para embriagarse; como estimulante o, para desinhibirse; también, como laxante, etc. Todas estas respuestas generan un haz de posibilidades y mientras bebe seguimos sin saber a ciencia lo que pretende hacer ingiriendo la bebida de un modo tan desordenado. Seguimos observando al cliente en cuestión que se levanta tambaleándose y comienza a insultar a otro cliente. Por el modo de ofender sospechamos que ambos se conocen. Sus injurias conducen a la presentación por parte del agraviado de una denuncia por delitos contra su honor. Está claro que muchas de nuestras conjeturas no eran acertadas por lo que carecían de contenido al describir el evento. Sin embargo, otras eran plausibles lo que nos permiten dilucidar el nexo real que tenía el modo de ingerir la bebida alcohólica y las consecuencias que han generado. Pues bien, ese haz de pretensiones que podrían ser denominadas mediante sustantivos como “emborracharse”, “estimulante”, “desinhibirse”, pero también “excitación”, “arrebato”, “injuria” o “delito contra el honor” se denominan “estados de cosas”. Mediante la fijación del estado de cosas se dilucida el sentido intencional del comportamiento humano desde un punto de vista estricto. Con este fin se estudian los nexos que se generan entre el individuo en cuestión y el objeto, los hechos mismos y los hechos culturales y sociales con respecto al comportamiento humano regulado mediante ciertas normas de comportamiento legales. Mientras que los antecedentes de hecho (Tatbestand) se describen ordinariamente de modo general y abstracto; los estados de cosas (Sachverhalte) se pueden ceñir a los hechos individuales y concretos si bien son expresados mediante conceptos abstractos6. Por todo ello una de las máximas más importantes de la jurisprudencia Centroeuropea es la delimitación del objeto de la demanda mediante la determinación de los estados de cosas. Sin establecer estos no podemos 6 Cf.:

Winkler, 1999, 140 s.


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emitir un juicio. Es deber de los Tribunales supervisar si estos estados de cosas son satisfechos por los hechos que han acontecido y, por tanto, tienen validez ya que gracias a ellos se tomará posteriormente una decisión. Todo ello requiere una visión profunda en los nexos teóricos a los que nos referíamos arriba. No es lo mismo si el cliente ha tomado una cerveza para inducir un estado de excitación, que si alguien, ha introducido una sustancia que ha producido el estado de excitación. El síntoma que produce la cerveza es el mismo, la intención completamente distinta y los medios difieren entre sí, aunque el resultado que observamos sea el insulto. No es equivalente provocar un estado mental, que dicho estado haya sido inducido por terceros. Por todo ello, el estudio de los nexos teóricos es de suma relevancia por lo que se debe aclarar cualquier ambigüedad, duda o contradicción. Una vez fijados los estados de cosas, el Tribunal tendrá que decidir mediante una apreciación y valoración de la prueba si una aseveración o afirmación es válida. Existe una larga discusión en el ámbito germano centrado en el procedimiento que se ha de seguir con el fin de establecer los “Sachverhalte”. Este procedimiento pasa por aclarar el tipo de pruebas que han de ser aceptadas para que se pueda ejecutar —lo que se denomina el problema del cumplimiento (“Erfüllung”)— en el marco de la subsunción. Este asunto juega un papel importante en la discusión teórica. Debido a las deficiencias perceptivas de las partes inherentes a la perspectiva que asumen los observadores de los hechos, por lo general se tiende a presentar el curso de los acontecimientos de modo favorable a los actores y observadores de los mismos. Por esta razón, el mismo evento es reproducido en un procedimiento judicial con diferentes matices7. Los estados de cosas establecidos acerca de un evento siempre deben ser probados; lo que no puede probarse en el proceso no se incluye como Sachverhalt. Si no se puede acreditar un estado de co7

Wittgenstein anota este procedimiento llevado a cabo por el Tribunal parisino en la resolución de un accidente de tráfico. Los instrumentos usados en la investigación criminal —tanto policial como por el juez— para la determinación del estado de cosas son los gráficos temporales que organizan los datos en orden cronológico y los bocetos que fijan el curso de los eventos o los nexos en las relaciones entre las personas físicas o jurídicas. Los abogados, asesores fiscales o notarios están obligados a aclarar exhaustivamente el Sachverhalt.


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sas, entonces no ha ocurrido por lo que no se considera un hecho. Aquello que queda registrado como tal, forma pues la base de los procedimientos, independientemente de los hechos que pudieran haber acaecido pero que no han podido ser probados. Los estados de cosas subyacentes a un juicio son construcciones en el proceso interno ya que el procedimiento origina su propia verdad8. Después de este uso inflacionario del término alemán debemos acercarnos a delimitar el significado del mismo. La empresa no es nada fácil y la multitud de soluciones aportadas al mismo, unido a las diferentes metodologías en las que se apoyan las propuestas presentadas han generado cierta confusión. Por esta razón parece aconsejable que presentemos un estudio sistemático del mismo. Los griegos se decantaron por denominar el núcleo temático de un problema o conflicto mediante el término “stásis” (στάσις), que hace referencia a la postura de un ponente9. Quintiliano opta por el término “status” que fijaba la causa del asunto que se abordaba en un pleito. El filósofo también debiera conocer el procedimiento para determinar cuál es el asunto principal que estudia y que le permita determinar si una solución factible a un problema satisface el presupuesto de hecho. Pero esta discusión llevada a cabo en el último siglo no le interesa a nadie en la institución administrativa de la filosofía. Aunque se haya estandarizado la propuesta anterior, la expresión que más se acerca al concepto alemán de “Sachverhalt” es la expresión “objeto de 8

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Para el jurista español le resultará este planteamiento sumamente extraño. Sin embargo, el jurista alemán, y especialmente el jurista austriaco, sabe que dicho procedimiento se encuentra enmarcado en el derecho procesal en el que se distinguen cuatro fases en la resolución de los casos. Consta de una premisa mayor, la definición, la subsunción y el resultado o conclusión. Uno de los errores típicos del procedimiento está ligado al falseamiento de la pretensión (Sachverhaltsquetsche) mediante la alteración subjetiva de hechos que no han ocurrido por lo que el procedimiento queda irresuelto. En la Antigüedad los puntos de vista difieren entre sí. Resultar pertinente indicar alguno de estos puntos: “El lugar en el que uno se para o debe pararse, posición, postura, estación”, “ἔχοντες ς. ταύτην ἐς τὴν ἔστημεν”, Herodoto 9.21. “posición asumida por un litigante (especialmente acusado)”, (M. Tullius Cicero. M. Tulli Ciceronis Rhetorica, Tomus II. A. S. Wilkins. Oxonii. e Typographeo Clarendoniano, 1911, Topica. 25.93); “posición, opinión de un filósofo”, (Plutarch. Plutarch’s Lives. With an English Translation by Bernadotte Perrin. Cambridge, MA., Harvard University Press., 1919. 7. Plu.Cic. 4).


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la pretensión”10. La pretensión es, expresado en términos abstractos, el objeto (Sache) que pretendemos investigar cuando bosquejamos un asunto. Este esbozo se asienta en un procedimiento determinado que se materializa en la postulación de una serie de hipótesis o palabras clave. La pretensión es una manifestación en el que se reclama cierta atención sobre un problema determinado. El objeto de la pretensión, será el asunto sobre el cual recae nuestra atención. Como objeto de análisis, adquiere un significado específico que la distingue de la proposición y del juicio. Es más, la pretensión es un procedimiento anterior a la proposición y el juicio por lo que podríamos indicar que estamos en la esfera del pre-juicio, pero sin la connotación negativa que acarrea dicho término. El estudio sistemático de este problema es sumamente complejo. Primero requiere un trabajo exhaustivo basándose en la investigación documental de las fuentes. La mayoría de estas fuentes no han sido traducidas al español por lo que el desarrollo de la discusión ha quedado muy determinado por esta contingencia. Así pues, Bolzano no ha sido traducido sistemáticamente al castellano. La obra de Alexius Meinong no consta traducción alguna al español de sus obras fundamentales. C. Stumpf es escasamente citado y tampoco ha sido trasladado al español. José Ortega y Gasset cita en una de sus lecciones magistrales las propuestas de A. Reinach que están siendo traducidos sistemáticamente. Edmund Husserl está vertido al español de manera poco sistemática. Ludwig Wittgenstein ha estado trasladado incorrectamente hasta hace poco tiempo y su recepción ha pasado por alto un tema fundamental en su obra primeriza. Finalmente, los trabajos que versan sobre los “Sach-Verhalt” en la propuesta de Martin Heidegger son escasos y están también sin traducir. Tampoco se ha recopilado documentalmente bibliografía en archivos y bibliotecas por lo que es imposible reunir, cotejar y elaborar un trabajo serio en las fuentes bibliográficas en España. Por ello era importante desarrollar una monografía que recogiese la mayoría de las propuestas desarrolladas al respecto sistematizando las pruebas que aportan y las refutaciones desarrolladas en la discusión en el último siglo. Seguidamente se realizará con especial cuidado el 10

Le debo al Prof. Dr. Tomás S. Vives Antón esta propuesta después de una larga conversación.


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asentamiento de las bases metodológicas mediante un trabajo sistemático y meticuloso. Estos resultados permitirían desarrollar un procedimiento interpretativo para que se pueda aplicar a otros ámbitos como la esfera legislativa, política, social, etc. Antes de abordar el problema alrededor del concepto tan complejo como estados de cosas “Sachverhalt” conviene hacer unas anotaciones metodológicas que resultan ser cruciales ya que la discusión sigue aún abierta. Desde el inicio de la filosofía existen dos modelos de investigación que están enfrentados entre sí: el procedimiento deductivo frente al heurístico. Ya ha sido puesto de relevancia la inconveniencia de aplicar los métodos deductivos a la hora de analizar problemas latentes. La conjetura más relevante contra este método se asienta en el hecho de que el procedimiento deductivo separa arbitrariamente las definiciones generadas por las pruebas que se han ido generando en discusiones pasadas descontextualizándolas y las presenta aisladamente de un modo artificial y absoluto. Mediante este procedimiento se descarta la discusión, anula las propuestas alternativas y dificulta la comprensión de programas superpuestos que siguen teniendo vigencia en diferentes ámbitos de investigación. En el caso del análisis acerca de lo que se ha denominado “Sachverhalt” es sumamente negativo ya que como posteriormente comprobaremos se generan dos procedimientos alternativos y hasta similares que se pueden solapar aunque sus resultados puedan ser concurrentes. Por todo ello parece que el método más idóneo para estudiar la gran discusión habida alrededor del “Sachverhalt” sea el procedimiento heurístico. El procedimiento heurístico ha de ser entendido como un procedimiento que resalta el carácter dialógico entre pruebas y refutaciones. Estudia los procesos argumentativos que han dado a la luz un nuevo concepto o han alterado el contenido de un concepto sustituyéndolo por otro. Este procedimiento no se da aisladamente, requiere de múltiples procesos conceptuales, metodológicos y formales que permitan esclarecer el modo como ha sido abordado un problema indicando los resultados que han generado. Por lo general se aplica un patrón de descubrimiento o de desarrollo de las discusiones habidas. Para ello parece relevante proceder del siguiente modo.


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Lo primero que comprobaremos en el despliegue de nuestra investigación es que el concepto de intencionalidad se asienta en el concepto de “proposición en si” (“Satz an sich”) que es sumamente equívoco ya que da a entender desde un punto de vista psicologista que debemos hacer un esfuerzo inmanente y subjetivo para conocer el asunto que abordamos y, por lo tanto la carga de la prueba está desplazada a un nivel sumamente subjetivo, arbitrario y trivial. Franz Brentano caracterizó la intencionalidad como un fenómeno psíquico identificado con el contenido de un objeto mental noexistencial. La intencionalidad marcaba la dirección hacia un objeto denominándola también como “objetividad inmanente”. Al mismo tiempo mostró que contiene algo como un objeto en sí mismo, aunque ambas esferas no se determinen de la misma manera. Esta noexistencia intencional es solo peculiar de los fenómenos psíquicos. El objeto al que se refiere Brentano no es la cosa misma en cuanto cosa, sino la cosa en cuanto término intencional, y el ser que adquiere en la representación es lo que Brentano denomina la “in-existencia intencional”, es decir la referencia a algo como objeto. Dos aspectos son relevantes al respecto: primero el hecho de que existan una pluralidad de objetos psíquicos por lo que desarrolla un procedimiento específico que pudiera determinar para cada uno de los casos cuál era la “proposición en si” (“Satz an sich”) que fijaba el estado de cosas. La representación mental —incluida la imaginación— se desarrollaba de las “proposiciones en sí”. Este planteamiento partía de la base de que el hombre puede generar en su conciencia imágenes de su entorno que pueden ir más allá de sus percepciones. Tales representaciones aparecen en la fantasía y el sueño. Las representaciones permitían anticipar mentalmente el futuro mediante representaciones mentales, imágenes mentales o la imaginación. La solución dada por Brentano pecaba de psicologista por lo que se refutó el hecho de que los contenidos de los objetos dependiesen exclusivamente de la autoridad de un sujeto que dominaba cualquier fenómeno psíquico. El problema se encuentra en la encrucijada de diversas pruebas que hacen que emerja su relevancia básica. El primer intento de resolver dicho problema se lo debemos a Alexiu Meinong. Comienza aludiendo a cuatro tipos de objetos (Gegenstände) según los tipos fundamentales de actos intenciona-


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les. Mediante la presentación de contraejemplos a la propuesta de Brentano se abren nuevos campos de investigación. Distingue entre los objetos de la representación, los objetos del juicio, de la emoción y del deseo. En dichas cuatro áreas diferencia entre el objeto (Objekt), lo objetivo (Objektiv), lo dignitativo (Dignitativ) y el desiderativo (Desiderativ), respectivamente. En esta partición, hay dos clases de objetos que merecen nuestra atención; a saber, el objeto (Objekt) u objeto de representación, y el objetivo (Objektiv) u objeto del juicio. Meinong se refiere con el término “Gegenstand” a los objetos en general y reserva el término “Objekt” para detallar el caso especial de los objetos de la representación. Un objeto de representación es un número, una figura, etc. A diferencia de los objetos de la representación, todos los objetivos son ideales, mientras que los objetos de la representación (Objekte) pueden ser reales o ideales. Meinong estudia especialmente el “objetivo” (objektiv) y lo considera el objeto directo del acto judicativo. Indica que este objeto nunca existe, sino que siempre subsiste o “es”, ya que subsiste (bestehen). Un paso hacia adelante es propuesto por Carl Stumpf al denominar ese complejo descrito por Bolzano mediante la “proposición en si” (“Satz an sich”) y Meinong por “objetivo” (objektiv) mediante un término más neutro como es el de “Sachverhalt”. Esta determinación conceptual va a generar una concretización del problema. Los impropiamente denominados “estados de cosas” abarcan la totalidad de todas las descripciones acerca de las circunstancias o hechos significativos en cada uno de sus contextos particulares. Identifica dos campos distintos en los que se expresan los estados de cosas: el primero se expresa mediante estructuras nominales; el segundo, mediante una actitud proposicional. Esto supone un avance enorme en la investigación ya que abre dos programas distintos de investigación que han perdurado hasta nuestros días. Se abren pues dos procedimientos distintos que han generado una distinción programática entre aquellas propuestas que asientan los estados de cosas en un modelo nominal y aquellos que estudian los estados de cosas en el contexto de los enunciados de creencia. Además, aquello que se expresa en los estados de cosas no es ni verdadero, ni falso ya que están expresados en el ámbito de los pre-juicios. En este apartado entra en juego la crítica desarrollada por G. Frege contra el psicologismo y su superación. Para llevar a buen término su


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refutación rechaza primero la identificación de la lógica con la psicología, o lo que acarrea presuponer principios psicológicos en la lógica. Para ello diferencia entre el contenido empírico del pensamiento y la validez del mismo. Con dicha distinción, la cuestión acerca de la verdad de las proposiciones está al margen de criterios psicológicos. Su refutación se asienta en diferenciar entre la realización subjetiva del pensamiento y el contenido objetivo del pensamiento. Frege rechaza la posición de Locke de que el significado de las palabras esté vinculado a imágenes internas o representaciones mentales. La postura de Locke se rebate aludiendo a un contraejemplo expresado del siguiente modo: el sujeto no tiene una representación de la distancia entre la Tierra y el Sol. Lo único de lo que dispone el sujeto es de una regla o cálculo matemático que se ha desarrollado gracias a una determinada escala. Mediante este procedimiento podemos demostrar la distancia entre nuestro astro y el planeta. El resultado de dicho cálculo es una declaración (Äußerung) de una proposición que expresa la distancia que existe entre la Tierra y el Sol y en la que se afirma (behaupten) una verdad. Si la declaración proposicional afirmada puede ser corroborada por otros sujetos mediante la realización de los cálculos propuestos, entonces debe ser significativa (bedeutungsvoll) por lo que queda refutado que una representación mental sea el significado de una declaración (Äußerung). En dicho contexto, E. Husserl hace una anotación sumamente importante al afirmar que los estados de cosas generan conexiones entre las cosas. Evidentemente, no debemos entender por “Sache” las “cosas” sino que se despliega un problema real y objetivo (Sachprobleme). Por tanto, Husserl indica que el problema de los estados de cosas no está vinculado a nuestra ontología de las cosas (objetos o bienes) en sí misma, sino a su posición relativa entre sí, es decir, debemos indagar como están conectados o separados entre sí los objetos. Para ello es relevante realizar un estudio detallado del contenido de los estados de cosas sin recurrir a criterios psicologistas. En este mismo contexto, Wittgenstein propondrá en el Tractatus distinguir entre “Tatsachen”, “Sachverhalt” y “Sachlage”. Los estados de cosas se encargan de estudiar los nexos. Los hechos son caracterizados como un estado de cosas verdadero. Téngase presente que los hechos está expresados como proposiciones mientras que los estados de cosas son expresados mediante enunciados de creencia cuyo valor de ver-


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