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COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Belén Campuzano Laguillo

Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Jorge A. Cerdio Herrán

Angelika Nussberger

José Ramón Cossío Díaz

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Owen M. Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania) Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

José Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


VULNERABILIDAD Y DEMOCRACIA EN IBEROAMÉRICA Riesgos tradicionales y nuevas amenazas para la paz y la seguridad

FEDERICO AZNAR

Capitán de Fragata Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)

MARISA RAMOS

Profesora de Ciencia Política y de la Administración Universidad Complutense de Madrid

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Federico Aznar y Marisa Ramos

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-780-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Introducción: los nuevos desafíos a la seguridad en Iberoamérica Esther del Campo

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid

La inestabilidad y el riesgo son consustanciales a la vida en sociedad y, por tanto, pretender ausentarlos de la misma es imposible. El desafío es controlarlos y gestionarlos de forma razonable, asumiendo niveles que nos permitan vivir sin temor, encajándolos en parámetros racionales que hagan posible desarrollar todas las facetas de la vida, tanto las sociales como las económicas o las políticas. Sin embargo, en Iberoamérica, buena parte de los ciudadanos en algunos de los países de la región viven en situaciones inaceptables de inseguridad y violencia, y el temor a los mismos condiciona y limita seriamente los diferentes planos de la vida política, de las actividades económicas y de la normal convivencia en sociedad. Estas amenazas tienen características muy diversas, algunas son realmente novedosas, mientras que otras son versiones actualizadas de peligros antiguos. En ambos casos, estas amenazas condicionan de forma muy severa también diferentes planos de la calidad de vida de los ciudadanos. Entre los riesgos más o menos tradicionales, encontramos los relativos a los desafíos estratégicos habituales, vinculados a la geopolítica y a la lucha por el control de los recursos energéticos. Abre el debate en este libro, Emilio Sánchez de Rojas con el capítulo “Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región” en el que trata de identificar las nuevas visiones y estrategias que se están desarrollando y compararlas con las situaciones pasadas, relacionándolas con los objetivos políticos a los que pretenden responder. Es este un espacio con muchas incertidumbres con un actor clave como Estados Unidos que ha modificado su visión global, pivotando hacia el Pacífico y planteando de un modo secundario su presencia en el continente. Otros actores como Brasil no terminan de ejercer su histórica vocación de potencia en el continente por no disponer de las capacidades necesarias ni de una estrategia consistente. Sudamérica se perfila así como un espacio geopolítico más distanciado de Estados Unidos y aglutinado de alguna forma en torno a Brasil, pero no solamente en


Esther del Campo

torno a éste, dado que el “encuentro de colosos” latinoamericanos (Brasil versus México) parece ineludible. Lamentablemente, el mal funcionamiento del Estado de Derecho, que deriva en situaciones de impunidad ante la violencia y el delito, está en la base de la mayor parte de las vulnerabilidades y riesgos que afronta la región. Así lo analiza Francisco Javier Álvarez en el capítulo “Violencia e impunidad: la debilidad del Estado de Derecho” en el que plantea el problema de la impunidad desde la revisión de algunos hechos históricos recientes, como es el de las maras centroamericanas, identificando algunos puntos candentes como la imposibilidad de compartir soberanía, los recursos que la sociedad está dispuesta a poner para acabar con determinados desafíos como el de las maras, la idea de impunidad como algo más que la ausencia de regulación o legislación, y sobre todo, la idea de ausencia de castigo, unido a la desactivación de los sistemas de control y punición, así como la coartada de la excepción, como alguno de los aspectos más relevantes de esta temática. Los problemas relacionados con la energía son analizados por Joaquín Ferro Rodríguez en el capítulo “La energía y la seguridad”, donde establece los principales desafíos del sector energético y apuesta por la necesaria e imprescindible integración energética como única forma de superar la vulnerabilidad de los países de la región en éste ámbito específico. Los problemas vinculados a las amenazas medioambientales también son de larga data, aunque sean de reciente concepción como problemas públicos y como desafíos transnacionales. El análisis de los mismos lo lleva a cabo el fiscal Antonio Vercher, en el capítulo que lleva por título “Las amenazas medio-ambientales en Iberoamérica” en donde relaciona los problemas medioambientales con las dificultades para poner solución a importantes y repetidos retos sociales. Más reciente es el riesgo que supone la acción del crimen organizado, de los diversos tráficos ilícitos y de la corrupción política que generan ambos, que laminan y pervierten las instituciones públicas, de forma que se convierten en instituciones copadas por intereses privados. Este es el objeto del trabajo de Carlos Sánchez Escobar, con título “Crimen organizado, tráficos ilícitos y corrupción” y que establece que el fenómeno de la criminalidad organizada se ha ido de-


Introducción

sarrollando en una actividad de constante perfeccionamiento, por lo que se hace necesario diferenciar entre modalidades así como enfrentarlo de manera decidida, pero racional, armónico y sistematizado en todos los ámbitos, de la vida política, social, económica y jurídica de la región. En el caso de desafíos más recientes, sin duda el cibercrimen es la principal amenaza. Esther Morón Lerma en el capítulo “El cibercrimen: nuevos retos y estrategias” pone de manifiesto las dificultades que entraña abordar los problemas relacionados con la ciberdelincuencia, pero también la necesidad de combinar respuestas nacionales con planteamientos regionales, fundamentalmente en torno a la cooperación internacional como única forma sensata de enfrentar este desafío. Ante estas situaciones, las respuestas de los gobiernos están resultando probablemente insuficientes, ya que los desafíos son ingentes y requieren no solo esfuerzos nacionales basados en políticas técnicamente adecuadas, integrales y coordinadas, sino que además la transnacionalización impone consensuar y coordinar respuestas, además de profundizar en la cooperación entre países. Ante esta situación, la comunidad internacional ha vuelto la mirada hacia la región, con el fin de apoyar y sustentar procesos de mejora de las políticas de justicia y seguridad, con resultados inciertos hasta el momento. La coordinación entre políticas de justicia y de seguridad es el tema que analiza Roberto Rodríguez Meléndez, “Políticas de Justicia y Seguridad en América Latina”, poniendo de relieve la necesidad de abordar las políticas de justicia y seguridad de forma articulada y coordinada no solo entre sí, sino también con otras políticas, como las sociales y en el marco de contextos de gobernabilidad donde tengan encaje la participación y la legitimidad de las mismas. Francisco de Paula Bisbal Pons reflexiona, desde la base de su experiencia personal al mando del contingente español (y marroquí) en MINUSTAH, la misión ONU en Haití, una misión en esencia policial que no resulta compleja desde el punto de vista puramente militar y se resuelve básicamente con presencia y disuasión. No obstante, para que sea efectiva es necesario mejorar la coordinación y, sobre todo, disponer de unos canales de información sobre el terreno adecuados cosas que han ido mejorando poco a poco y, la misión, en el plano


Esther del Campo

táctico, puede considerarse exitosa; aunque eso no significa necesariamente que las NNUU estén acertando desde el punto de vista estratégico. En ese sentido, ligar la situación de Haití al cumplimiento de la misión (militar) de MINUSTAH es un grave error en la percepción del problema. Federico Aznar, autor del capítulo “El papel político de las FAS: intervención en el orden interno y control democrático”, hace referencia a la necesidad de abordar el análisis de las Fuerzas Armadas desde una perspectiva histórica, como instituciones de su época y en las que por tanto el encaje institucional las haga especialmente útiles. En este sentido, el papel de las Fuerzas Armadas en Iberoamérica ha experimentado un profundo cambio que lo hace digno de una especial reflexión. Y la coordinación de los tres ámbitos, justicia, seguridad y defensa, que analizan Antonio Jáquez López y Josefina Reynoso Chicón en el capítulo “El reto de la coordinación entre Defensa, Seguridad y Justicia”, donde ponen de manifiesto la dificultad de encontrar un equilibrio óptimo entre los tres órdenes para hacer frente a desafíos como el del crimen organizado, que parece resultar excesivo para una respuesta unilateral del poder civil, induciendo a algunos gobiernos a “policializar” a sus Fuerzas Armadas, con los riesgos que ello implica. De igual forma, se analiza los aspectos relacionados con la variable internacional, donde la seguridad ha pasado a ser un tema esencial para la cooperación al desarrollo. Marisa Ramos Rollón en su capítulo titulado “Cooperación al desarrollo y seguridad en América Latina: el caso del apoyo internacional a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica (ESCA)”, analiza la evolución del vínculo entre las política de seguridad y las política de desarrollo y el feliz consenso en torno a la idea de la seguridad humana; que sin embargo, resulta una cierta trampa por su ambigüedad e imprecisión, haciendo poco operativo un concepto que no ayuda a definir adecuadamente procesos de apoyo a la seguridad desde la comunidad internacional. Como pueden ver en las páginas anteriores, se trata, sin duda, de un texto ineludible si queremos adentrarnos en la compleja relación que se ha producido en Iberoamérica entre la justicia, la seguridad y la defensa. El libro pretende ser una primera aproximación multidimensional a las dificultades, riesgos y amenazas por los que atraviesa la re-


Introducci贸n

gi贸n, as铆 como a la importancia que los actores nacionales y transnacionales tienen que asumir e intentar resolver de forma cooperativa.


Bloque I

LOS RETOS DE LA SEGURIDAD Y DEFENSA EN IBEROAMÉRICA EN EL SIGLO XXI


Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región Emilio Sánchez De Rojas Díaz

Coronel del Ejército de Tierra Profesor del Centro de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN)

SUMARIO:. 1. Introducción. 1.1. Las teorías. 1.1.1. El fin, el modo y los medios. 1.1.2. Interacción entre geopolítica y geoestrategia. 1.2. Nuevos retos. Problemas perversos. 1.2.1. Caracterización de Iberoamérica. 2. Los actores principales. 2.1. Los Estados Unidos. 2.2. Brasil. 2.3. Méjico. 3. Las geografías imaginadas. 3.6. La visión histórica. 3.6.1. Estados Unidos. 3.6.2. Brasil. 2.2. Los círculos concéntricos. 2.2.1. Estados Unidos. 2.2.2. Brasil. ¿Potencia anti-hegemónica? 2.2.3. Fuerzas centrifugas y centrípetas. 4. Estrategias. 4.1. Evolución de la estrategia de los Estados Unidos hacia Iberoamérica. 4.2. Evolución de la estrategia brasileña. 4.3. Estrategias de Rusia y China en la región. 5. Conclusiones. 6. Bibliografía.

1. INTRODUCCIÓN El título del artículo evoca los nuevos escenarios es por tanto una aproximación geopolítica y por otro a los desafíos estratégicos de la región. Identificar las nuevas visiones y estrategias y compararlas con las situaciones pasadas es nuestra tarea. Carece de sentido hablar de estrategias sin relacionarlas con sus objetivos, designados por las políticas. Y aun que el objetivo del artículo es Iberoamérica, no podemos dejar de incluir en nuestro estudio a los Estados Unidos de América por varias razones: • En 1.800, más de la mitad de los territorios de los actuales Estados Unidos de América pertenecían o estaban bajo la influencia del Imperio español, Incluyendo la totalidad de sus costas pacífica y caribeña. Estados Unidos es por tanto otro de los países descendientes en gran medida del Imperio español. • Durante el Siglo XX paso de ser un actor interesado, a ser el actor más influyente, y de ser la potencia hegemónica, a la situación actual de falta aparente —que no real— de liderazgo. EUA


Emilio Sánchez de Rojas Díaz

trato de imitar las estrategias españolas, ocupando las últimas colonias y tratando de emular a España. • Su comportamiento, particularmente el de los neo-hamiltonianos se puede calificar imperialista, envuelto en halo de “destino manifiesto” es un determinante de la proyección hegemónica norteamericana hacia Iberoamérica, y del recelo de los países de Iberoamérica hacia Estados Unidos. De hecho, la parte nuclear de los Estados Unidos —el valle del Misisipi— esta geopolíticamente ligada al Caribe.

1.1. Las teorías 1.1.1. El fin, el modo y los medios El fin político exige que se concrete esta doble secuencia: una designación estratégica y una resolución táctico-logística. Alonso Baquer1.

No debe haber confusiones entre propósito e instrumento, opina Gray “La política, la estrategia y tácticas son de naturaleza diferente y responden a diferentes preguntas. La política decide qué y para qué; la estrategia decide el cómo y las tácticas lo hacen. ¿Qué es una estrategia? Hay muchas definiciones, pero todas deben tener en su núcleo la función estratégica, que consiste en proporcionar coherencia entre los fines, las modos y los medios”2. Pero Gray3 alerta ante una visión simple y mecánica: “En la práctica, el diseño de una estrategia no es simple y mecánico, porque las piezas del modelo tienen poca o ninguna tendencia natural a cohesionarse”. En cualquier caso, política y estrategia, o al más alto nivel, geopolítica y geoestrategia deberían estar interrelacionadas y ser coherentes con los medios empleados.

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ALONSO BAQUER, M., “Estrategia, Geoestrategia, Geopolítica” [en línea], 2010, Documento de análisis IEEE [consulta 2014-03-10]: Disponible en http:// www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/ 2010/DIEEEA08-2010EstrategiaGeoestrategiaGeopolitica.pdf. GRAY, C. S., “Strategy: Some Notes for a User’s Guide”, Infinity Journal, 2012, 2 (2), 4-9, pp. 5-6. GRAY, C. S., “Politics, Strategy, and the Stream of Time”, Infinity Journal, 2014, 3 (4), 4-9, p. 6.


Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región

1.1.2. Interacción entre geopolítica y geoestrategia ...si nos centramos en todo, nada es una prioridad. Secretario Kerry

Podemos imaginar la interacción entre la geopolítica y la geoestrategia. Cuando un Estado toma en consideración su situación geopolítica y persigue una geoestrategia que sea un reflejo de la misma —es decir, cuando controla los centros de recursos y las líneas de comunicación— eleva y mantiene su posición de poder. Un Estado que controla los recursos y las rutas comerciales, tiene además la capacidad de acumular riqueza y aprovecharse de la de otros4. La historia de la geopolítica es totalmente dependiente en el momento histórico en que se produce, como afirma Kattalin GabrielOyhamburu5. Durante mucho tiempo ha estado asociada al Estado y al principio de soberanía nacional, ahora se está reformulando. De hecho, la escasez de energía, agua y recursos alimentarios, fundamentalmente vinculadas al acceso a los mercados de los países emergentes, ha reestructurado la arquitectura global y dado nuevas prioridades geopolíticas. Para Michael Klare6, se refiere a “la contienda entre grandes potencias y aspirantes a grandes potencias por el control de territorios, recursos y posiciones geográficas importantes, tales como puertos, canales, sistemas hídricos, oasis y otras fuentes de riqueza e influencia”. En cualquier caso, la geopolítica moderna identifica las fuentes, prácticas y representaciones que permiten el control del territorio y la extracción de recursos7. Es decir poderes, recursos, y geografía. Pero todo ello hay que enmarcarlo en los nuevos retos emergentes.

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GRYGIEL, J., Great Powers and Geopolitical Change., 2006, Baltimore: JHU Press., ISBN: 978-1421404158, p. 10. GABRIEL-OYHAMBURU, K., “Le retour d’une géopolitique des ressources?” [en línea], L’espace politique 2010 [consulta 2014-03-25], disponible en: http:// espacepolitique.revues.org/1796, ISSN-L 1958-5500. KLARE, M., “La nueva geopolítica”. Globalización, Revista de Economía, Sociedad y Cultura, 2001, 109-15, ISSN 1605-5519, p. 109. FLINT, C., Introduction to Geopolitics (segunda ed.), 2011, New York: Routledge, ISBN-13: 978-0415667739, p. 35.


Emilio Sánchez de Rojas Díaz

1.2. Nuevos retos. Problemas perversos Hoy, la mayoría de los observadores apuntarían a una creciente incertidumbre y una creciente gama de amenazas potenciales de diversos tipos, un cuadro más complejo en comparación no sólo con la era de la Guerra Fría, sino también con la última década de enfoque centrado en el extremismo violento en el Medio Oriente8. La paradoja es que las “nuevas amenazas”, como la inseguridad ciudadana, el terrorismo, la ciber-inseguridad, la proliferación nuclear, el trafico de drogas, la piratería marítima, la inmigración ilegal, la contaminación ambiental y el cambio climático, la pérdida de identidad nacional, que amenazan a la paz y la estabilidad del mundo actual, existen desde hace mucho tiempo, y es tan solo cuando son “potenciadas” por la globalización cuando se convierten en amenazas9. Hoy, los problemas no pueden ser descritos de una forma simple y permanente, son “problemas perversos”, que no son susceptibles de ser tratados de una forma similar para obtener soluciones parecidas, ni están abiertos a soluciones tipo ensayo-error-ensayo. Ante estos “problemas perversos” un éxito inmediato no garantiza el final de los problemas, que presentan retos cambiantes y evolutivos. No disponemos de un conjunto de indicadores o técnicas operacionales que puedan ser aplicadas a todos los problemas estratégicos o cuya validez para un mismo problema, permanezca durante todo su ciclo de vida10. Como afirmaba el presidente Barak Obama en West Point: El mundo está cambiando a velocidad acelerada. Esto representa oportunidades, pero también nuevos peligros. [...] Y mientras que los países en desarrollo adoptan la democracia y las economías de mercado, las noticias de 24 horas y las redes sociales hace que sea imposible ignorar la persistencia de conflictos sectarios y de Estados fallidos y de levanta-

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DALE, C., The 2014 Quadrennial Defense Review (QDR) and Defense Strategy: Issues for Congress, 2014, Washington: Congressional Research Service, p. 7. KOURLIANDSKY, J., “Nuevas amenazas un concepto relativo”, La Vanguardia, Dossier, 2010, nº 84, ISSN: 1579-3370, pp. 84-85. WATTS, B., “Barriers to acting strategically”, en MAHNKEN, T., Competitive Strategies for the 21st Century, 2012, pp. 47-67, Stanford: Stanford University Press, p. 53.


Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región

mientos populares que hubieran recibido escasa atención en la anterior generación11.

1.2.1. Caracterización de Iberoamérica Un continente en el que las instituciones se inventan cada lustro, se descuartizan cada década y no funcionan bien la mayor parte del tiempo difícilmente puede alcanzar sus metas. El hilo de Ariadna es en esta historia el mayor dolor de todos, lo tejido en el día se desteje en la noche y lo que se vuelve a tejer tiene un punto diferente12.

Geográficamente podemos dividir a Iberoamérica en dos grandes partes diferenciadas, por una parte México, América Central y el Caribe y por otra Sudamérica, subcontinente claramente definido. Las diferentes aproximaciones en política exterior, de comercio y militar por parte de varios países latinoamericanos y caribeños hacia Estados Unidos y hacia otras potencias emergentes modifican las fronteras geográficas de la región. En el caso de los países del norte (Colombia, América Central, el Caribe y México) la presencia de Estados Unidos continua siendo dominante. Mientras que desde Venezuela hacia el sur son notables los esfuerzos de búsqueda de mayor autonomía. De acuerdo con Merke, se puede caracterizar a América Latina por ciertos hechos que se acentúan en Sudamérica 1º En doscientos años ningún estado ha desaparecido y sólo uno ha nacido. 2º El principio de Uti Possidetis (como poseías, continuarás poseyendo) se acordó incluso antes de la independencia de Portugal y España, permitiendo delimitar las fronteras estatales de forma mucho más pacífica que en Europa. 3º América Latina es la región del mundo que dispone de la mayoría de los acuerdos bilaterales y multilaterales relacionados

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OBAMA, B., “Remarks by the President at the United States Military Academy Commencement Ceremony” [en línea], The White House, 2014, [consulta 2014-07-29], disponible en: http://www.whitehouse.gov/photos-and-video/video/2014/05/28/president-obama-speaks-west-point-graduates#transcript. MESA GISBERT, C., “América Latina Dentro del Péndulo”. FP Edición española, 2010, ISSN: 1697-1515.


Emilio Sánchez de Rojas Díaz

con la solución pacífica de los conflictos, así como el “récord mundial de la adjudicación y el arbitraje”. 4º América Latina es una zona libre de armas nucleares13. En resumen, la supervivencia del Estado ha estado prácticamente garantizada, las guerras han sido escasas, y la legalización de los conflictos ha sido la norma. Esto no quiere decir que la violencia política ha sido erradicada, sino más bien “ha habido una concepción limitada de la fuerza dentro de una fuerte cultura diplomática” o ha sido confinada dentro —en contraposición a través— de las fronteras. Por lo tanto, la seguridad ha adquirido una connotación interna más que internacional. Brasil es un producto de este entorno histórico y geográfico, y como tal, lleva más parecidos a sus vecinos que a cualquiera de los estados europeos tradicionales o las nuevas potencias emergentes.

2. LOS ACTORES PRINCIPALES Con independencia de la omnipresencia del gigante del norte, Brasil y Méjico son las dos únicos países que por sus características podrían suponer representar un papel importante a nivel continental.

2.1. Los Estados Unidos Los Estados Unidos han sido la potencia hegemónica durante todo el siglo XX en el hemisferio occidental, pasando desde ejercer su poder de forma unilateral (política del gran garrote) y basado en sus intereses; pasando por un apoyo (operación Cóndor) a las dictaduras durante los 70 y los 80; una aproximación wilsoniana (política del buen gendarme) basada en la extensión del modelo de democracia liberal en los 90, a una posición más aislacionista con Bush (guerra contra el terrorismo), y por último menos intervencionista y basada en el interés mutuo y la cooperación que caracteriza la administración Obama (fin del destino manifiesto). 13

MERKE, F., “The Primary Institutions of the Latin American Regional Interstate Society”. San Andrés: Documento de Trabajo No 12, Department of Social Sciences, University of San Andrés, 2011, p. 23.


Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región

El nuevo milenio es algo diferente. El escenario global está más fragmentado, marcado por una tendencia hacia la multi-polarización, y la economía mundial se ha visto afectada por primera vez por la crisis financiera que afectó a los EEUU en 2008, y ahora con impactos incluso más graves de la crisis del euro. Esta nueva realidad ha allanado el camino para el surgimiento de nuevos actores y cosmovisiones contrapuestas del liberalismo que prevaleció en la década de 1990. En América del Sur, la aparición, desde principios de la década de 2000, los nuevos gobiernos de izquierda dispuestos a llevar a cabo la reforma política, la reducción de la alineación de estos países con Estados Unidos, y la crisis de gran alcance en Argentina, lo que debilita su influencia en la región, que dado a Brasil un mayor margen de autonomía en la región14.

2.2. Brasil Para Merke15 Brasil es un producto del entorno histórico y geográfico iberoamericano, y como tal, se parece más a sus vecinos que a cualquiera de los estados europeos tradicionales o las nuevas potencias emergentes. Pero para Susanne Gratius y Miriam Gomes Saraiva16, Brasil tiene una doble identidad como país de América Latina y como uno de los BRICS17. Las dimensiones regionales y globales de la política exterior de Brasilia han estado estrechamente ligadas. Inspirado por la idea del desarrollo y la autonomía en los últimos diez años, Brasil ha asumido un fuerte papel de liderazgo regional. El resultado ha sido la aparición de un espacio sudamericano, con Mercosur y Unasur como principales esquemas de integración. Para Brasil, el regionalismo es un objetivo en sí mismo, pero también es un instrumento para ejercer influencia en el mundo. De hecho, los movimientos para impulsar su

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GRATIUS, S.; GOMES SARAIVA, M., “Continental Regionalism: Brazil’s prominent role in the Americas”, EU Foreign Policy, CEPS Working Documents, 2013, No. 374, ISBN 978-94-6138-277-1. MERKE, F., The Primary Institutions of the Latin American Regional Interstate Society, op. cit., p. 23. GRATIUS, S. & GOMES SARAIVA, M., op. cit. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.


Emilio Sánchez de Rojas Díaz

proyección mundial y regional llegaron simultáneamente y son considerados por Brasil como mutuamente beneficiosos. Sin embargo, la proyección global de Brasil se ha observado con cierta inquietud por sus vecinos y no ha sido considerado beneficioso para la región, sino simplemente una herramienta de Brasil para alcanzar sus objetivos propios. Esto ha elevado el precio de su liderazgo regional, donde los países vecinos han criticado su dimensión global en varias ocasiones18.

2.3. Méjico Formalmente, las relaciones entre los gobiernos de México y los Estados unidos se mantuvieron distantes durante el siglo pasado; de manera informal, sin embargo, sus lazos se han fortalecido en los últimos 150 años. Hoy Méjico es un aliado fiable de los Estados Unidos, pero no a toda costa, ni en todo momento. Durante los cien primeros años de relaciones México-Estados Unidos, la diplomacia y el intercambio de información sufrió reveses debido a conflictos armados entre las potencias nacientes: • 1836: Texas se independizó de México. • Mayo de 1846: El Congreso declaró la guerra a México, que finaliza con el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). • Abril-noviembre 1914: Los Estados Unidos ocuparon Veracruz debido al asunto Tampico. • Marzo 1916 a febrero 1917: Los Estados Unidos toman represalias contra las redadas de Francisco “Pancho Villa”19. Antes de 1940, en unas ocasiones los políticos ignoran sus vecinos en sus discursos, y en otras, se reavivaron los antiguos conflictos. Sin embargo, desde 1940, se han producido cinco eventos que han propiciado la mejora de la cooperación entre México y los Estados Unidos en materia de seguridad y de defensa. Además de la colaboración en la

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GRATIUS, S., & GOMES SARAIVA, M., Ibíd. RENUART, V.; BAKER, B., “U.S.-México Homeland Defense: A Compatible Interface”. National Defense University: Strategic Forum, 2010, No. 254, ISSN 1946-8725.


Nuevos escenarios y nuevos desafíos estratégicos en la región

Segunda Guerra Mundial, los avances incluyen los ataques terroristas del 11 de septiembre, la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, el huracán Katrina, y la elección del presidente Felipe Calderón y sus iniciativas de lucha contra las drogas20. Los Estados Unidos y México tienen centros de gravedad nacionales separados y distintos, pero desde una perspectiva bilateral, la economía de América del Norte, el comercio y las infraestructuras críticas relacionadas son centros de gravedad compartidos. Durante el siglo XX, la colaboración y la prosperidad económica creció debido a las iniciativas de las pequeñas empresas, las corporaciones y los gobiernos locales. Estas crecientes relaciones económicas se han incrementado aún más y se formalizaron cuando México, Estados Unidos y Canadá aplicaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994. Esto representa un modelo de comercio mutuamente beneficioso.

3. LAS GEOGRAFÍAS IMAGINADAS En las últimas décadas, los estudiosos de la geopolítica crítica argumentan que las políticas exteriores y de seguridad de los Estados están habilitadas por y son un producto de imaginaciones geopolíticas específicas, que han enmarcado la política mundial al proporcionar un contexto global en la que los Estados buscan el poder fuera de sus fronteras, aumentan el control sobre las regiones menos modernas y sobre sus recursos, donde compiten con otros grandes estados en la búsqueda de la primacía global21. Las geografías imaginadas de los Estados Unidos y de Iberoamérica son diferentes y a menudo incompatibles. Para Estados Unidos primera potencia global, el concepto de Hemisferio Occidental, y su control representa un interés de importancia estratégica. Con el concepto de Hemisferio Occidental están asociadas como herramienta

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RENUART, V.; BAKER, B., U.S.-México Homeland Defense: A Compatible Interface, op. cit. GÜNEY, A.; GÖKCAN, F., “The ‘Greater Middle East’ as a «Modern» Geopolitical Imagination in American Foreign Policy”. Geopolitics, 15 (1), 2010, pp. 22-38, ISSN 1465-0045.


Emilio Sánchez de Rojas Díaz

política la Organización de Estados Americanos y económica el Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA. La principal potencia contra-hegemónica es Brasil, que lidera UNASUR y el principal pivote de apoyo en Sudamérica es Colombia. América central y del Caribe, y su control supone un interés vital para los Estados Unidos. Los Estados Unidos pretenden ejercer su hegemonía sobre esta zona, que inicio con la guerra contra España, tras la que absorbe a Puerto Rico y somete a Cuba fue a un estatus de independencia tutelada, interviniendo así en dos vértices de un triangulo que junto con la Florida, controlaban el acceso al rio Misisipi. El poder contra-hegemonice tradicional —Méjico— dio paso a Cuba y esta a su vez se ha visto suplantada por Venezuela y sus aliados de Alba. Por otro lado Brasil pretende aumentar su influencia sobre la región caribeña.

3.6. La visión histórica No existe una visión histórica única, pero si una dominante, que permite entender los comportamientos de estas dos potencias —a distinta escala— que son los Estados Unidos y Brasil. Nos basaremos fundamentalmente en dos de los geopolíticos más influyentes de la primera mitad del siglo XX Nicholas Spykeman y Mario Travassos.


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