humanidades
tirant
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humanidades plural
FRIEDRICH CARL VON SAVIGNY
plural
Esta edición en español recoge la segunda edición alemana de 1828 en su totalidad, con el prefacio y los anexos que el propio Savigny añadió entonces.
DE LA VOCACIÓN DE NUESTRO TIEMPO PARA LA LEGISLACIÓN Y LA CIENCIA DEL DERECHO
De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho, cuya primera edición fue publicada en 1814 por Friedrich Carl von Savigny, es, sin discusión, una de las obras claves del pensamiento jurídico contemporáneo. Dos siglos después de la publicación de este célebre escrito, su enorme influencia en todos los ámbitos del Derecho sigue siendo incontestable, tanto por su dimensión simbólica, como expresión genuina y singular de la historia y de la política europeas de su tiempo, como por la profunda huella que ha imprimido al devenir de la filosofía, de la ciencia y de la doctrina jurídicas. La obra de Savigny significó un punto de inflexión clave para comprender lo que estaba en juego en relación con uno de los pilares esenciales de la cultura jurídica europea contemporánea, como es el fenómeno de la codificación del Derecho. Sin De la vocación no se entiende prácticamente nada de lo que estructuralmente configuró la cuestión de la codificación, ni se hubiera otorgado carta de naturaleza fundacional a toda una escuela de pensamiento y doctrina jurídicas, como fue la Escuela Histórica del Derecho. Sus ideas principales y sus líneas de fuerza se han proyectado prácticamente en todos los debates fundamentales de estos dos últimos siglos, en el ámbito de la teoría jurídica.
FRIEDRICH CARL VON SAVIGNY
DE LA VOCACIÓN DE NUESTRO TIEMPO PARA LA LEGISLACIÓN Y LA CIENCIA DEL DERECHO Estudio introductorio y traducción de Juan Antonio Gómez García Prólogo de Remedios Morán Martín
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DE LA VOCACIÓN DE NUESTRO TIEMPO PARA LA LEGISLACIÓN Y LA CIENCIA DEL DERECHO Traducción de la 2ª edición de 1828
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
DE LA VOCACIÓN DE NUESTRO TIEMPO PARA LA LEGISLACIÓN Y LA CIENCIA DEL DERECHO Traducción de la 2ª edición de 1828
FRIEDRICH CARL VON SAVIGNY Estudio introductorio y traducción de JUAN ANTONIO GÓMEZ GARCÍA Prólogo de REMEDIOS MORÁN MARTÍN
tirant humanidades Valencia, 2017
Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Edición original: Von Beruf unserer Zeit für Gesetzgebung und Rechtwissenchaft Friedrich Carl von Savigny Heidelberg : JCB Mohr, 1828
©
Estudio introductorio y traducción: Jose Antonio Gómez García Prólogo: Remedios Morán Presente edición: Tirant lo Blanch
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17069-55-1 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Para Clara e Isabel, mi madre y mi esposa
Índice Prólogo.............................................................................................................. 11 REMEDIOS MORÁN MARTÍN
Estudio preliminar “De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho: una obra fundacional para la ciencia jurídica contemporánea” JUAN ANTONIO GÓMEZ GARCÍA
1. Introducción.............................................................................................. 17 2. “No existe una Alemania; existen las Alemanias”.................................. 21 3. La polémica sobre la necesidad de una codificación en Alemania.... 27 4. Sin Filosofía no está completa la Historia; sin Historia no existe una aplicación cierta de la Filosofía: postura de Thibaut en la polémica... 30 5. Postura de Savigny en la polémica: bases programáticas de la Escuela Histórica del Derecho................................................................ 34 6. Una interpretación de De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho dos siglos después......................... 39 7. Proyección posterior y vigencia actual de De la vocación................... 44 8. Breve apunte biográfico sobre Friedrich Carl von Savigny................. 47 9. Sobre las ediciones de la obra en alemán y en español. Sobre la presente edición........................................................................................ 54 De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho FRIEDRICH CARL VON SAVIGNY
Prefacio a la segunda edición (1828)............................................................. 63 1. Introducción.............................................................................................. 67 2. Del origen del Derecho positivo............................................................. 71 3. De las leyes y de los códigos.................................................................... 76 4. Del Derecho romano................................................................................ 83 5. Del Derecho civil en Alemania............................................................... 89 6. De nuestra vocación para la legislación................................................. 93 7. De los tres nuevos códigos....................................................................... 98 8. Lo que debe hacerse donde no hay códigos.......................................... 134
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Índice
9. Lo que debe hacerse con los códigos existentes.................................... 148 10. Lo común................................................................................................... 158 11. Propuesta de Thibaut................................................................................ 160 12. Conclusión................................................................................................. 164 Anexos a la segunda edición (1828) Anexo I. Opiniones en favor y en contra de los nuevos códigos............... 167 Anexo II. Análisis de las observaciones de los Tribunales de Instancia y del Tribunal de Casación sobre el proyecto de Código civil: Opinión del Tribunal de Montpellier (Crussaire, Paris, 1802, 4º, pp. 5-9)....... 203
Prólogo El autor de esta edición ha asumido el reto de una nueva traducción de una obra de principios del siglo XIX, tan citada y con tanta repercusión como De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la Ciencia del Derecho, de Friedrich Carl von Savigny. Una traducción no puede considerarse una simple puesta en castellano de un texto alemán, en este caso, sino que siempre se trata de una interpretación. El reto es más importante aún porque igual que Savigny se enfrentaba a la interposición de una ideología a un momento histórico trascendental de la Historia alemana, en momentos en los que Europa estaba ocupada por Napoleón, también ahora esta obra se me revela de especial importancia, en este caso a sensu contrario, después de su andadura, de su influencia y las consecuencias de su utilización sesgada. Plantea Savigny la importancia de lo justo en el Derecho y dando un tanto la vuelta a Montesquieu, plantea el espíritu del Derecho frente al espíritu de la ley del autor francés, pero concluyendo, sin decirlo, que es fundamental el valor de la ley, elaborada atendiendo a las formas que él desarrolla en esta obra, lo que no deja de ser la plasmación de lo que José Manuel Pérez-Prendes desarrollara como lo justo normativo, en virtud de la doctrina aristotélica remodelada por la escolástica tardía en lo “justo legal” (la consideración de que coincide lo justo con la ley). Es para mí significativo que la edición que más se ha difundido entre nosotros, fechada hacia 1894 (reeditada en diferentes ocasiones), fuera precisamente publicada por Adolfo Posada, que desarrollara en su obra la teoría sobre el fluido ético, primero en lo que fue su Tesis doctoral, Relaciones entre el Derecho natural y el Derecho positivo (1881). Ahora, Juan Antonio Gómez vuelve a la empresa de esta traducción con un estudio preliminar y este mismo autor se ha ocupado durante años también del análisis desde el punto de vista
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filosófico de la ética en el Derecho. Por lo tanto, cuando se ha enfrentado a la obra de Savigny, desde sus primeras investigaciones, lo hace desde la preocupación por los problemas centrales del Derecho. No era correcto en su momento, y con la intención como lo hacía Savigny, plantear que parte de su elaboración histórica del Derecho estaba en la obra de Montesquieu, cuando éste apela a la conformación del Derecho en íntima dependencia “del clima y de la situación del país, de la extensión y riqueza del territorio, de la fertilidad del suelo, del género de vida de sus habitantes, de su número, de sus costumbres, de sus creencias, de un espíritu general, en fin, en el cual ellas mismas toman parte, para ajustar su inercia a la de la naturaleza”; de igual manera Jovellanos, entre nosotros, había tomado esta idea al considerar que el Derecho se va elaborando a partir de todos estos elementos que influyen en la forma de ser de un pueblo. Savigny, en la obra que aquí se edita, plantea estos mismos conceptos, ahora denominándolo en su conjunto el “espíritu del pueblo”, al que insufla un nuevo elemento que lo diferencia de los autores citados y que lo hace especialmente atractivo para los historiadores y filósofos del Derecho porque esboza un método de análisis del Derecho histórico, a partir precisamente de la búsqueda del espíritu del pueblo y, asimismo, un intento de sacar una “enseñanza de sus experiencias”. Buen jurista y buen comunicador, Savigny, desde las primeras páginas De la vocación, plantea el elemento histórico como base del Derecho civil, si bien va contraponiendo cómo la evolución del pueblo y su legislación en el momento actual deben someterse al imperio de la ley desde el Estado, como máximo legislador, ajeno a sentimientos y a mutaciones producidas por la misma evolución del pueblo, una vez se ha llegado a la consideración de cual es la esencia misma de dicho pueblo, su espíritu: supratemporal y supraindividual. Moldeado así su discurso, es fácil inclinar la voluntad del lector, provocar su emoción hacia el sentido que intenta dar a su teoría el autor: hacer vivir a un pueblo con un espíritu que lo impregna, como si de un ente individualmente considerado se tratara, que late con un corazón unido o único.
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La poesía que implica esta consagración del pueblo, con sus frecuentes referencias al lenguaje, tan cercano al individuo y mediante el que expresa sus sentimientos, tiene una parte de prosa que se nos puede revelar como una especie de compartimentación estructurada para aplicar a dicho pueblo una legislación específica, adaptada a sus características, como transmite la obra de Savigny. En este punto, su referencia al Derecho civil, como Derecho privado y las características del Código a elaborar, se atenúa, puesto que no hace una apelación a que en dicho pueblo, individualmente considerado, se aplique la costumbre como fuente del Derecho, como había sido esencial en el sistema medieval, evolucionando intrínsecamente hasta la actualidad; sino que establece en un legislador ajeno a dicho pueblo, poder constituido, la competencia para dictar dicho Derecho en los tiempos actuales, en los cuales tienen un rango principal los juristas como intérpretes, tanto de la evolución sufrida por el mismo pueblo como del Derecho que a éste le conviene para mantener su esencia, así “en aras a la brevedad, llamaremos elemento político del derecho a la conexión en que se encuentra con la vida general del pueblo, y elemento técnico del derecho a su vida científica independiente”. Por lo tanto, el pueblo se convierte en una suerte de sustancia de laboratorio sobre la que se aplica una forma de análisis, obra de los juristas, y una solución jurídica adecuada, sanción del Estado. Realmente, analizado así el tema, Savigny cae en el mismo error que critica al Code francés, como el resultado de una labor de creación del Derecho que hace que se vea privado “de las fuerzas espirituales de la nación”. El análisis del Derecho romano como factor determinante del Derecho en Alemania y su defensa en varios de los capítulos de la obra, no se contradice con la necesidad de indagar los diversos elementos que han ido confluyendo en el Derecho alemán hasta llegar a impregnar todo el Derecho desarrollado a lo largo del tiempo y que lo ha ido conformando con un espíritu especial, solo susceptible de ser aplicable a su pueblo y no fácilmente trasladable al resto, como se ha intentado hacer con el Code.
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En la obra de Savigny considero que hay un valor importante para la Historia del Derecho y para la Filosofía, y es la creación de un método de análisis, de investigación histórica, de forma que una de sus obras se dedicará expresamente a este tema y tendrá una enorme influencia no solo entre juristas, sino también entre filólogos. Pero las premisas de dicha metodología son, a decir del autor, “la existencia de una situación encomiable para el Derecho civil dependerá de tres cosas: en primer lugar, de la existencia de fuentes del derecho suficientes; después, de un personal digno de confianza; finalmente, de una forma adecuada de proceso”, en cuyos elementos se extiende en los capítulos siguientes. No es mi intención aquí resumir, ni glosar, la obra de Savigny que el lector tiene en sus manos, pero su influencia ha sido tan grande, a veces tan subliminal, que fue la fuente de la que bebió el nacionalismo, versión política del romanticismo, y el foralismo en España durante el siglo XIX, que puede considerarse la versión española del nacionalismo, en el que se plantearon problemas similares a los que Savigny planteaba para Alemania sobre la forma de elaboración del Código civil. No me parecería problema si el tema se hubiera quedado en el análisis de las fuentes, en la búsqueda de nuevos elementos conformadores del espíritu del pueblo, en el estudio del Derecho local de todos los territorios en los que influyó en algún momento el Derecho germánico (como elemento complementario del romano en la elaboración del Derecho histórico alemán), o en la recopilación de fuentes complementarias para la conformación histórica del Derecho, como las canciones populares, los romances, la tradición oral, etc. Cuando Adolfo Posada publicó una versión española (no sabemos el autor de la traducción), sin apenas estudio introductorio, ya alertó de tales peligros: “En los principios de la escuela histórica pueden encontrar no pocos argumentos, todos los quietismos políticos imaginables, todas las paralizaciones intencionadas del progreso,
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todas las oposiciones contra las reformas más necesarias y hasta los autoritarismos absolutistas”. El problema está en que hoy sabemos cómo fue utilizada esta teoría por el nacionalsocialismo para la consideración por tantos de que el Derecho legal era legítimo; que elementos contaminantes de un pueblo lo llevan a la pérdida de su esencia; que el poder, llegado a través de las urnas, es omnipotente, porque está formado por personas “de confianza” y siguen un proceso: “El derecho, así, sigue creciendo con el pueblo, se perfecciona con él y finalmente muere, al perder el pueblo su peculiaridad”. No son palabras inocentes si son tomadas literalmente por alguien que en algún momento pretende llevar a un pueblo a su esencia, eliminando lo que no considera elemento puro de su formación, convirtiéndose en sumo intérprete de su proceso, de su voluntad y de su espíritu. De ahí a considerar que está en posesión de la verdad y la justicia solo hay un pequeño paso. Estamos ante totalitarismos. Por esto, considero que el lector tiene una magnífica obra en sus manos. Obra para recrearse en su magnífico lenguaje, pero obra para la reflexión y el debate, para no volver a caer en los graves problemas del pasado, obra actual, obra de futuro.
REMEDIOS MORÁN MARTÍN Madrid, 5 de junio de 2017
Estudio preliminar
“De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho: una obra fundacional para la ciencia jurídica contemporánea” JUAN ANTONIO GÓMEZ GARCÍA
UNED, España
1. INTRODUCCIÓN Se ha dicho hasta la saciedad que De la vocación de nuestro tiempo para la legislación y la ciencia del Derecho, publicada en 1814 por Friedrich Carl von Savigny, constituye una de las obras claves del pensamiento jurídico contemporáneo. Ciertamente, dos siglos después de la publicación de este célebre escrito, su enorme influencia en todos los ámbitos del Derecho, resulta incontestable, tanto en su dimensión simbólica, como expresión genuina y singular de la Historia y de la política europea de su tiempo, como en la profunda huella que ha imprimido al devenir de la Filosofía, de la ciencia, de la teoría y de la doctrina jurídicas desde entonces. De sobra es sabido que la obrita de Savigny significó un punto de inflexión fundamental para comprender lo que estaba en juego en relación con uno de los pilares esenciales de la cultura jurídica europea contemporánea, como es el fenómeno de la codificación del Derecho. Sin De la vocación no se entiende prácticamente nada de lo que estructuralmente configuró la cuestión de la codificación, ni se hubiera otorgado carta de naturaleza fundacional a toda una escuela de pensamiento y doctrina jurídicas, como lo fue la Escuela Histórica del Derecho. Sus líneas de fuerza han atravesado, en un sentido u otro, toda la teoría jurídica posterior, proyectándose, de manera más o menos explícita,
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prácticamente en todos los debates fundamentales que se han venido sosteniendo a lo largo de estos dos siglos, en el seno de la ciencia jurídica. En efecto, De la vocación es la expresión contemporánea de toda una tradición jurídica, que pretendía anteponer el carácter científico del saber jurídico por encima de cualquier otra consideración, bajo una idea de ciencia profundamente enraizada con la clásica sabiduría de los juristas romanos, con el humanismo jurídico renacentista y con la tendencia jurídica moderna que entendía el Derecho y su conocimiento como productos culturales básicos en la configuración de la cosmovisión occidental. En un momento histórico donde se estaba jugando el futuro de la ciencia jurídica europea, con la eclosión imponente e incontestable del fenómeno codificador (ejemplarmente representado por el Código de Napoleón de 1804), en tanto expresión político-jurídica de un racionalismo absolutamente sistematizante y uniformizador, que pudiera hacer tabula rasa de aquella tradición jurídica romanista, humanista y erudita, y que amenazaba con sepultar definitivamente toda esta tradición bajo su congelación absoluta en un texto que se pretendía dogmáticamente inatacable y, por lo tanto, autosuficiente y eterno de cara a futuro, la obrita de Savigny fue una obra genuina de su tiempo, a la altura teórica de todo el arsenal conceptual que los codificadores napoleónicos habían postulado y aplicado en el producto político-jurídico emblemático del emperador francés. En gran medida, en esta tensión estaba en juego la imposición de un modelo de saber jurídico rígidamente formalista, meramente exegético, frente a un modelo científico, más abierto y sensible hacia otros aspectos que conforman toda la riqueza de lo jurídico y su esencial complejidad ontológica. Ello motivó, entre otras cosas, que irrumpiese de lleno, a lo largo de todo el siglo XIX, la cuestión de la cientificidad del saber jurídico, que tanto ha marcado los debates epistemológicos y metodológicos hasta casi nuestros días1.
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No resulta azaroso, pues, que fuera Savigny uno de los principales difundidores de la expresión Rechtswissenschaft (ciencia del Derecho) en la teoría jurídi-
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No solo por De la vocación, sino también por la totalidad de su obra, Savigny puede ser considerado, en este sentido, como uno de los grandes referentes de la teoría de la ciencia y de la metodología jurídicas contemporáneas. Aun cuando se encontrase ya muy pensado y asentado en el pensamiento del autor, De la vocación fue resultado directo de su presente histórico (el propio título del opúsculo es ya suficientemente elocuente: De la vocación de nuestro tiempo), constituyendo una reacción frente a todo lo que representaba el modelo de codificación napoleónica (bajo esta acepción, Savigny es un pensador reaccionario2), a la luz de ciertas ideas y postulados filosóficos que flotaban en el ambiente intelectual, académico y jurídico de la Alemania de entonces. En efecto, para el racionalismo iusnaturalista de tradición francesa que se quería imponer en la Alemania post-napoleónica por parte de las corrientes liberales, el Derecho era un principio de razón que articula un sistema de normas, las cuales se relacionan, conectan y unifican mediante un proceso lógico de deducción y de subsunción entre sí, de tal modo que las causas se resuelven en las razones lógicas de las aquéllas. Savigny, sin embargo, toma como punto de partida una tesis muy distinta: el Derecho es, primera y originariamente, un hecho que se da y se desarrolla en la Historia de cada pueblo; un hecho histórico, pues (Derecho popular, lo llama el autor), el cual constituye un aspecto necesario de su vida colectiva. Así pues, con respecto al racionalismo individualista, la perspectiva cambia por completo, ya que ahora se impone la investigación histórico-causal como una necesidad teórica y práctica de toda ciencia jurídica que se precie de auténticamente científica, y por lo tanto, la investigación y el conocimiento del Derecho debe realizarse
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ca decimonónica alemana. De hecho, Alfred Dufour, traductor del opúsculo al francés y uno de los principales estudiosos de la obra de Savigny y de la Escuela Histórica del Derecho, la ha caracterizado como una obra a contratiempo (Alfred Dufour, “Sauver la science face aux Codes. Una oeuvre à contretemps”, en Friedrich Carl von Savigny, De la vocation de notre temps por la législation et la science du Droit, trad., introd. y notas de Alfred Dufour, Paris: PUF, 2006, p. 11).