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especialidades de Derecho, Criminología, Economía y Sociología. Una colección clásica en la literatura universitaria española.
Todos los títulos de la colección manuales los encontrará en la página web de Tirant lo Blanch. www.tirant.es
Antonio F. Fernández Tomás Ángel Sánchez Legido Juan Miguel Ortega Terol Ignacio Forcada Barona María Martínez Carmena Vanessa Ballesteros Moya
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Libros de texto para todas las
CURSO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
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CURSO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Belén Campuzano Laguillo
Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Jorge A. Cerdio Herrán
Angelika Nussberger
José Ramón Cossío Díaz
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Owen M. Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania) Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
José Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: http://www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CURSO DE DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO ANTONIO F. FERNÁNDEZ TOMÁS
Catedrático de Derecho Internacional Público (UCLM)
ÁNGEL SÁNCHEZ LEGIDO
Profesor Titular de Derecho Internacional Público (UCLM)
JUAN MIGUEL ORTEGA TEROL
Profesor Titular de Derecho Internacional Público (UCLM)
IGNACIO FORCADA BARONA
Profesor Titular de Derecho Internacional Público (UCLM)
MARÍA MARTÍNEZ CARMENA
Profesora Ayudante de Derecho Internacional Público (UCLM)
VANESSA BALLESTEROS MOYA
Profesora Asociada de Derecho Internacional Público (UCLM)
Valencia, 2015
Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).
© Antonio F. Fernández Tomás
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-818-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
Palabras previas Las lecciones que componen este Curso de Derecho Internacional Público son una versión actualizada y considerablemente reformada de las que había, primero en el Manual de Derecho Internacional Público y luego, en las Lecciones de Derecho Internacional Público, publicadas por esta editorial en 2004 y 2011, respectivamente. Como en las anteriores ediciones, cada autor se responsabiliza de la redacción de sus temas sin perjuicio de que también me haya correspondido la revisión general. Así, Ángel Sánchez Legido es autor de las lecciones 7, 15, 17 y 18, esta última sobre la base de un tema inicialmente elaborado por Carmen I. Torres García. Juan Miguel Ortega, de las lecciones 2, 5 y 6. E Ignacio Forcada Barona de la lección 16, siendo mías las restantes. Ello no obstante, es de justicia atribuir la condición de coautoras a las doctoras María Martínez Carmena y Vanessa Ballesteros Moya —en el primer caso de la lección 14 y en el segundo, de la lección 11— y así se hace constar en la portada. Además de las novedades en la jurisprudencia de la CIJ y en los trabajos de la Comisión de Derecho Internacional, en esta edición destacan las abundantes innovaciones legislativas en el ámbito de nuestra disciplina que son producto de la incontinencia gubernativa y parlamentaria patrias en esta prolífica legislatura. Así, en la cuarta lección es de obligada referencia la ley 2/2014, de la Acción y del Servicio Exterior del Estado; en el ámbito propio del Derecho del mar, nuestro acervo interno se enriquece con la ley 14/2014, de Navegación Marítima y con la ley 33/2014, de Pesca Marítima del Estado; ambas son tenidas en cuenta en la lección sexta. En las lecciones octava, novena y décima se introducen los cambios generados por la ley 25/2014, de Tratados y Otros Acuerdos Internacionales. A todas ellas es preciso añadir la desafortunada modificación del —ahora kilométrico— artículo 23 de la LOPJ, reseñado en la última lección de este curso. Y finalmente, en el momento de enviar este original a la imprenta, el Consejo de Ministros ha aprobado un anteproyecto de ley de inmunidades que quizá alcance también el BOE antes del término de esta legislatura y es mencionado en la tercera lección. Por otra parte, el único cambio en la estructura y ordenación de las lecciones que forman el Curso corresponde a la protección diplomática. Su importancia decreciente en la práctica ha provocado una minimización de su contenido y un cambio en su ubicación siguiendo el planteamiento de la Comisión de Derecho Internacional, pues no es sino un modo de hacer efectiva la responsabilidad internacional y, por tanto, es junto a esa institución donde se sitúa ahora, como lección 12.
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Antonio Francisco Fernández Tomás
Una mención aparte merecen las citas. En el Manual, se optó por una cita a pie de página siguiendo los cánones tradicionales. En las Lecciones, fueron suprimidas esas notas por razones editoriales. La referencia a un autor dentro del texto de una lección actual remite al libro o trabajo publicado por éste con anterioridad a 2004, tal y como fue recogido a pie de página en la edición del Manual. En la actualización posterior se ha huido de la incorporación de citas doctrinales, incluidas las propias, de modo tal que los responsables de esta obra únicamente son citados cuando el autor de la lección no es el autor del trabajo en ella mencionado. Las nuevas citas aparecen intercaladas en el texto del modo más simplificado posible, para evitar que el libro adquiera un grosor indeseable. Hay que cuidar la línea.
Antonio Francisco Fernández Tomás Albacete, 24 de abril de 2015
Abreviaturas, acrónimos y siglas más utilizadas ACDI ACNUR AG AIEA AIF AJI BIRD BOE CADH CADHP CAF CAT CC CCT
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados Asamblea General Agencia Internacional de la Energía Atómica Agencia Internacional de Fomento Asesoría Jurídica Internacional (MAE) Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo Boletín Oficial del Estado Convención americana sobre Derechos Humanos Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos Consejo de Administración Fiduciaria de Naciones Unidas Comité contra la Tortura Código Civil Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. CC.AA. Comunidades Autónomas CDH Comisión de Derechos Humanos CDI Comisión de Derecho Internacional CE Constitución Española CEDH Convenio Europeo de Derechos Humanos CEDM Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer CEDR Convención internacional para la eliminación de todas las formas de discriminación racial CEPT Comité Europeo para la Prevención de la Tortura CFI Corporación Financiera Internacional CIADI Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones CIJ Corte Internacional de Justicia CNUDM Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar CNUIJ Convención de las Naciones Unidas sobre las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes CNY69 Convención de Nueva York, de 1969, sobre misiones especiales CNY73 Convención de Nueva York, de 1973, sobre prevención y castigo de los delitos contra personas internacionalmente protegidas Com.CCT Comité de la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Com.CEDM Comité de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer Com.CEDR Comité de la Convención Internacional para la eliminación de todas las formas de discriminación racial Com.DH Comité de Derechos Humanos del PIDCP Com.EDH Comisión Europea de Derechos Humanos
30 Com.IDH Corte.IDH CPI CPJI CRC CS CSE CV61 CV63 CV69 CV75 CV86 DI DIP DOUE DUDH ECIJ ECOSOC ECPI EE.MM. FAO FMI GATT LASEE LG LNM LOCE LOFAGE LOPJ LPME LRJAPYPC LRJCA LTOAI MAE MAEC NOEI OACI OC OEA OI OIT
Abreviaturas, acrónimos y siglas más utilizadas
Comisión Interamericana de Derechos Humanos Corte Interamericana de Derechos Humanos Corte Penal Internacional Corte Permanente de Justicia Internacional Convención sobre los derechos del niño Consejo de Seguridad Carta Social Europea Convención de Viena, de 1961, sobre relaciones diplomáticas Convención de Viena, de 1963, sobre relaciones consulares Convención de Viena, de 1969, sobre derecho de los tratados Convención de Viena, de 1975, sobre representaciones permanentes de los Estados ante las organizaciones internacionales del carácter universal Convención de Viena, de 1986, sobre el derecho de los tratados entre Estados y organizaciones internacionales o entre organizaciones internacionales Derecho Internacional Derecho Internacional Público Diario Oficial de la Unión Europea Declaración Universal de Derechos Humanos Estatuto de la Corte Internacional de Justicia Consejo Económico y Social Estatuto de la Corte Penal internacional Estados Miembros Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación Fondo Monetario Internacional Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado Ley del Gobierno Ley de Navegación Marítima Ley Orgánica del Consejo de Estado Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado Ley Orgánica del Poder Judicial Ley de Pesca Marítima del Estado Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común Ley de Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa Ley de Tratados y Otros Acuerdos Internacionales Ministerio de Asuntos Exteriores Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Nuevo Orden Económico Internacional Organización de la Aviación Civil Internacional Orden Comunicada Organización de Estados Americanos Organización Internacional Organización Internacional del Trabajo
Abreviaturas, acrónimos y siglas más utilizadas
OLP OMC ONG ONU ONUDI OPAN OPEP OSCE OTAN PED PESC PIDCP PIDESC PNUD RDA RFA RSA SdN SG STC STS TAN TANU TC TEDH TFUE TJUE TS TUE UA UIT UNCTAD UNESCO UNRIAA UPU ZEE ZIFMO
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Organización para la Liberación de Palestina Organización Mundial del Comercio Organización No Gubernamental Organización de las Naciones Unidas Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste Organización de Países Exportadores de Petróleo Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa Organización del Tratado Atlántico Norte Países En Desarrollo Política Exterior y de Seguridad Común Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo República Democrática Alemana República Federal Alemana Recueil de Sentences Arbitrales Sociedad de Naciones Secretario General Sentencia del Tribunal Constitucional Sentencia del Tribunal Supremo Tratado del Atlántico Norte Tribunal Administrativo de las Naciones Unidas Tribunal Constitucional Tribunal Europeo de Derechos Humanos Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea Tribunal de Justicia de la Unión Europea Tribunal Supremo Tratado de la Unión Europea Unión Africana Unión Internacional de las Telecomunicaciones Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura United Nations Reports of International Arbitration Awards Unión Postal Universal Zona Económica Exclusiva Zona Internacional de los Fondos Marinos y Oceánicos
Obras de referencia más utilizadas I. MANUALES AKEHURST, M., Introducción al Derecho Internacional, versión española y notas de MEDINA ORTEGA, M., ed. Alianza, Madrid, 2ª ed., 1988. ANDRÉS SÁENZ DE SANTA MARÍA, P., Sistema de Derecho Internacional Público, ed. Aranzadi (Civitas Thomson Reuters), 2ª ed., Pamplona, 2012. CARRILLO SALCEDO, J.A., El Derecho Internacional en perspectiva histórica, ed. Tec nos, Madrid, 1991. CARRILLO SALCEDO, J.A., Curso de Derecho Internacional Público, ed. Tecnos, Madrid, 1991. CARRILLO SALCEDO, J.A., Soberanía de los Estados y derechos humanos en Derecho Internacional contemporáneo, ed. Tecnos, Madrid, 1995. CASANOVAS, O. y RODRIGO, A. J., Compendio de Derecho Internacional Público, ed. Tecnos, 2ª ed., Madrid, 2013. DÍEZ DE VELASCO, M., Instituciones de Derecho Internacional Público, 18ª ed., Tecnos, Madrid, 2013. DÍEZ DE VELASCO, M., Las Organizaciones Internacionales, Tecnos, Madrid, 14ª ed., 2006. GONZÁLEZ CAMPOS, J.D., SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, L.I., ANDRÉS SAENZ DE SANTAMARÍA, M.P., Curso de Derecho Internacional Público, Thomson-Civitas, Madrid, 4ª ed., 2008. (Citado como GONZÁLEZ CAMPOS, et. al.). GUTIÉRREZ ESPADA, C., Derecho Internacional Público, Ed. Trotta, 3ª ed., Madrid, 2012. HUESA VINAIXA, R. (coord.); FERNÁNDEZ TOMÁS, A.; FORCADA BARONA, I.; y SÁNCHEZ LEGIDO, A., Instituciones de Derecho Comunitario, 2ª ed., Tirant lo Blanch, Valencia, 2000. (citado como Instituciones…). JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA, E., El derecho internacional contemporáneo, Tecnos, Madrid, 1980. JIMÉNEZ PIERNAS, C., Introducción al Derecho Internacional Público. Práctica de España y de la Unión Europea, ed. Tecnos, Madrid, 2011. MARIÑO MENÉNDEZ, F., Derecho internacional público. Parte general, 2ª ed., Trotta, Madrid, 1999. MIAJA DE LA MUELA, A., Introducción al Derecho Internacional Público, Ed. Atlas, 7ª ed., Madrid, 1979. PASTOR RIDRUEJO, J.A., Curso de Derecho Internacional Público y Organizaciones Internacionales, 14ª ed., Tecnos, Madrid, 2010. REMIRO BROTONS, A., Derecho Internacional Público. I. Principios Fundamentales, Madrid, 1982, Ed. Tecnos; y Derecho Internacional Público. II. Derecho de los Tratados, Tecnos, Madrid, 1987. REMIRO BROTONS, A., DÍEZ-HOCHLEITNER, J., RIQUELME CORTADO, R., ORIHUELA CALATAYUD, E. y PÉREZ-PRAT DURBAN, L., Derecho Internacional, Tirant lo Blanch, Valencia, 2007. (Citado como REMIRO BROTONS, et. al.). RODRÍGUEZ CARRIÓN, A., Lecciones de Derecho Internacional Público, 5ª ed., Tecnos, Madrid, 2002. SORENSEN, M., Manual de Derecho internacional público, Fondo de Cultura Económica, México, 1973.
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Obras de referencia más utilizadas
TRUYOL Y SERRA, A., Historia del Derecho Internacional Público (Versión española de García Picazo, P.), ed. Tecnos, Madrid, 1998. VILARIÑO PINTOS, E., Curso de Derecho Diplomático y Consular. Parte general y derecho diplomático, ed. Tecnos, Madrid, 2003.
II. LIBROS DE CASOS, TEXTOS, MATERIALES Y PRÁCTICAS ABELLÁN HONRUBIA, V., Prácticas de Derecho Internacional Público, 2ª ed., Bosch, Barcelona, 2001. ANDRÉS SÁENZ DE SANTA MARÍA, P., Derecho Internacional Público. Textos y materiales, ed. Aranzadi (Civitas Thomson Reuters), 2ª ed., Pamplona, 2013. CASANOVAS, O. y RODRIGO, A., Casos y Textos de Derecho Internacional Público, 6ª ed., Madrid, Tecnos, 2010. FERNÁNDEZ TOMÁS, A., Derecho Internacional Público. Casos y Materiales, 5ª ed., Tirant lo Blanch, Valencia, 2002. (Citado como Casos…). GONZÁLEZ CAMPOS, J.D., SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, L.I., y ANDRÉS SAENZ DE SANTAMARIA, M.P., Materiales de Prácticas de Derecho Internacional Público, 2ª ed., Tecnos, Madrid, 2002. PUEYO LOSA, J. y PONTE IGLESIAS, Mª.T., Derecho Internacional Público, Organización Internacional, Unión Europea, 2ª ed., Tórculo, Santiago de Compostela, 1999.
Lección 1
La Sociedad Internacional y el Derecho Internacional 1. LA ESTRUCTURA DESCENTRALIZADA DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL Y EL DESDOBLAMIENTO FUNCIONAL DE LOS ESTADOS Las normas del ordenamiento jurídico internacional vienen condicionadas por la estructura de la sociedad internacional, evolucionando a lo largo de la historia. Las características de cada sociedad determinan los rasgos propios de las normas adecuadas para regularla. En la sociedad internacional no existe una triple división de poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), como en el interior del Estado moderno. La sociedad internacional es una sociedad descentralizada, en la que no existen unos poderes centrales impuestos sobre las diversas soberanías estatales, ni capaces de imponer una determinada solución a un conflicto de intereses. En ciertas épocas históricas, el poder económico y militar es dominado por una potencia hegemónica, o bien por varias grandes potencias que tienden a organizar mecanismos multilaterales de entendimiento. Ahora bien, si en el sistema internacional actual no existe un poder legislativo central ¿quién establece las reglas del juego? ¿Quién sienta las normas jurídicas que regulan el sistema? A principios del siglo XX, G. SCELLE formuló la tesis del desdoblamiento funcional. Son los mismos Estados quienes, por un lado, elaboran las normas internacionales y, por otro, se hacen destinatarios de las mismas. La propia dinámica del proceso origina una consecuencia singular, el relativismo (o particularismo) del Derecho internacional. Este es un ordenamiento cuyas normas no obligan por igual a todos los sujetos, porque no les alcanzan del mismo modo. Es un ordenamiento jurídico de alcance relativo, en el que el conjunto de derechos y obligaciones que conforman el estatuto jurídico de uno de sus sujetos es diferente del correspondiente a otros, ya que el principal procedimiento técnico de fijación de obligaciones internacionales es el tratado. Y un tratado (de modo similar a un contrato), solamente establece obligaciones —particulares— para los Estados que han adquirido la condición de parte en él. La evolución de la sociedad internacional se produce gracias a los acuerdos entre Estados. Esos entendimientos son logrados a veces directamente por vía de negociación entre los mismos Estados afectados por una confrontación de intereses y en otras ocasiones indirectamente, gracias a ciertos foros interestatales (conferencias y organizaciones internacionales), en los cuales se negocia, se debate y se buscan soluciones colectivas. De ese modo, todos los Estados participan en la formación del Derecho internacional público (DIP); no obstante, sería ingenuo
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La Sociedad Internacional y el Derecho Internacional
negar la importancia que los Estados más poderosos dejan sentir en esas fórmulas de solución de intereses que son las normas. Sin embargo, ni siquiera el Estado más potente es capaz de acumular tanto poder como para prescindir de los demás en todas las áreas de su política exterior. Es más, le supone menos desgaste negociar una fórmula de solución que tenga en cuenta sus intereses, que intentar imponerlos por la fuerza. De ahí la general conveniencia de que existan la diplomacia y el Derecho Internacional.
1.1. La distribución del poder y sus diversos modelos Joseph NYE, expresa con claridad la desigualdad en la distribución del poder en la sociedad internacional actual cuando dice “Hoy día, la distribución del poder se realiza como en un juego de ajedrez en tres niveles. En el tablero superior, militar y unipolar, Estados Unidos destaca muy por encima de todos los demás Estados. El tablero intermedio, económico, es multipolar, puesto que los dos tercios de la producción mundial se encuentran en EEUU, Europa y Japón1. Sin embargo, la estructura de poder del tablero inferior es más dispersa, al enmarcar las relaciones transnacionales que atraviesan fronteras y escapan del control de los gobiernos. Esta complejidad viene a dificultar la elaboración de políticas, ya que implica jugar en distintos tableros al mismo tiempo”. Unipolaridad, bipolaridad y multipolaridad (uno, dos o varios polos de poder), son modelos teóricos creados por los politólogos para intentar describir la compleja realidad internacional. Pero ni siquiera con esos modelos se predice la evolución social internacional. De hecho, el acontecimiento más sorprendente desde la postguerra mundial hasta el atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, fue la caída del Muro de Berlín. Y ningún experto fue capaz de preverlo. Pero las normas son producto de una evolución histórica y consecuencia de elaboraciones dogmáticas complejas. Los Estados más poderosos no siempre intentan imponer un predominio militar al margen de las normas. Les conviene el acercamiento voluntario de otros Estados a las líneas políticas que promueven, mediante el ofrecimiento de compartir valores políticos y culturales, e intereses económicos. Es lo que J. NYE denomina “poder suave”. Y es ahí donde las normas que traducen el respeto por determinados valores (Estado de Derecho, democracia política, respeto a los derechos fundamentales de la persona) pueden suponer un nexo de unión importante entre los gobiernos de ciertos países. Prueba de ello es la existencia de la Unión Europea, así como esa suerte de alianza instintiva entre los países anglosajones cuando se enfrentan a problemas de seguridad y
1
Actualmente, China es la segunda economía mundial y está a punto de ser la primera.
Curso de Derecho Internacional Público
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supuestas amenazas colectivas. No hay duda de la importancia de las ideas y del idioma para generar una comunidad de intereses.
1.2. Los actores de las relaciones internacionales. El papel protagonista del Estado En la sociedad internacional desempeñan un papel diversos actores y la importancia de sus roles varía a lo largo del tiempo. Históricamente, la Santa Sede desempeñó un importante papel antes de la aparición del Estado moderno, durante la rivalidad medieval entre el Imperio y el Papado. Como fenómeno derivado de esa situación histórica, aún hoy se reconoce a la Santa Sede subjetividad ante el DIP. No obstante, la Historia ha decantado el doble papel primordial que, como actor de las relaciones internacionales y como sujeto de DIP posee el Estado, al ser “una organización de poder independiente sobre una base territorial..., que implica el control último de la población en un territorio dado, el monopolio del uso legal de la fuerza en el grupo humano en cuestión y frente a los demás” [TRUYOL]. Y el hecho de que en la sociedad global aceptemos que entes diferentes del Estado ostentan un relevante papel como actores en la escena internacional no significa que el DIP deba reconocerles una condición de sujeto de derecho, pues un ordenamiento jurídico es una estructura formal y la capacidad para ser sujeto de derechos y obligaciones en ese plano formal no se concede a quienes actúan “sumergidos” por debajo del ordenamiento (grandes empresas multinacionales, mafias, grupos terroristas), sino a quienes afloran a la superficie jurídica, aceptando las reglas del juego.
1.3. Las organizaciones internacionales, los individuos y los pueblos como sujetos del Derecho internacional dotados de una capacidad restringida Un sujeto de DI debe demostrar que es capaz de ejercer esa cualidad en la práctica. Y para ello, debe ser capaz de celebrar tratados, debe poder invocar responsabilidad y constituir un centro de imputación de responsabilidad frente a invocaciones ajenas, y debe entablar relaciones diplomáticas con el resto de los sujetos. El Estado cumple todos estos requisitos. Pero el hecho de que el Estado siga siendo el sujeto primordial del DIP no quiere decir que este ordenamiento no reconozca una subjetividad parcial o limitada a otros entes, entre los cuales destacan, en primer lugar, las organizaciones internacionales gubernamentales (OI), compuestas por Estados. En el dictamen sobre la reparación de daños sufridos al servicio de las Naciones Unidas, el 11 de abril de 1949, la CIJ aseveró que los sujetos de derecho en cualquier sistema jurídico no son necesariamente idénticos,
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La Sociedad Internacional y el Derecho Internacional
ni por su naturaleza, ni por la extensión de sus derechos. Ello implicaba que, a la hora de analizar si la ONU poseía personalidad internacional, el parámetro a emplear dejaba de ser el modelo de Estado. Esto es, no había que valorar si una OI podía actuar como si fuera un Estado, sino más bien si era capaz de ejercer ciertos derechos subjetivos en el plano internacional que demostraran esa condición de sujeto, aunque no lo hiciera como un Estado. En la medida en que el parámetro de subjetividad internacional pueda ser tan sólo la capacidad jurídica reconocida por el DIP (y no la territorialidad o el monopolio del uso de la fuerza), habría que reconocer cierta subjetividad —aunque fuera parcial o limitada— a todos aquellos entes a los que el DIP atribuye derechos subjetivos susceptibles de ser invocados ante un tribunal o considera destinatarios directos de responsabilidad internacional. Coherentemente, si los individuos aspiran a que el DIP respete sus derechos fundamentales y los Estados corresponden a tal reivindicación otorgándoles legitimación activa ante algún órgano internacional específico de arreglo de controversias (como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos —TEDH—), habría que reconocerles —sólo en esa limitada medida— una excepcional subjetividad internacional. Un razonamiento semejante, aunque a la inversa —en materia de responsabilidad penal individual— podría derivarse del enjuiciamiento por tribunales penales internacionales de algunas personas consideradas directamente responsables de la comisión de los más graves crímenes de trascendencia internacional, como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad o los crímenes de guerra. Luego, en esa doble medida (por activa y por pasiva), el individuo sería un sujeto de DIP, aunque con una capacidad muy restringida. Un razonamiento paralelo podría efectuarse respecto de los pueblos, pues el DI les reconoce la titularidad del derecho de libre determinación, o del derecho a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos naturales y en esa medida podría entreverse en ellos un atisbo de subjetividad, puesto que son beneficiarios de ciertos derechos. Sin embargo, el DIP se limita a reconocerles esa capacidad jurídica, pero no la correspondiente capacidad de obrar [RUILOBA SANTANA] o legitimación activa necesaria para ejercer los derechos que les han sido atribuidos. Luego, los pueblos necesitan que otro ente (un Estado, o un órgano específico constituido al efecto en una OI), ejerza en su beneficio los derechos subjetivos que el DI les atribuye. De ahí que pueda considerárseles beneficiarios de ciertos derechos generados por el DIP, pero nada más.
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2. LA DINÁMICA HISTÓRICA DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL (1). DESDE LOS ORÍGENES DEL DERECHO INTERNACIONAL HASTA LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS 2.1. Los orígenes del Derecho internacional Hay quien remonta el origen del Derecho internacional al ius gentium romano, y, de ahí procede la utilización del término Derecho de gentes como tradicional sinónimo del Derecho internacional. No parece, sin embargo, que las realidades que pretendiera regular el ius gentium tengan mucho que ver con las que constituyeron el origen del DIP. Otros han situado el origen del Derecho internacional público en la Edad Media, época histórica en la que la regulación de las relaciones recíprocas entre las dos “superpotencias” (el Imperio cristiano y el Papado), origina la concertación de acuerdos entre ellas. El antagonismo entre ambos poderes requiere diplomacia para evitar que las divergencias supongan enfrentamientos. Estas relaciones medievales están más próximas a las posteriores relaciones interestatales, pero todavía no se identifican con aquéllas que constituyen el objeto del DIP. Por otra parte, ha sido objeto de crítica la concepción que liga el origen del Derecho internacional exclusivamente al entorno europeo, poniendo de relieve que otras culturas, como la islámica, la china o la hindú, desde tiempos inmemoriales también contenían normas elementales de relación exterior, como las que imponen el respeto a los privilegios de los enviados diplomáticos. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) se ha hecho eco de esta concepción en el asunto del personal diplomático y consular de los Estados Unidos en Teherán (1980), al reconocer la contribución al principio de la inviolabilidad de los agentes diplomáticos aportado por la tradición del Islam. No obstante, sin negar que el origen de alguna de las reglas y principios básicos del Derecho internacional actual pueda ser común a la cultura europea y a otras, el origen de las reglas de nuestra disciplina desde el siglo XVI hasta nuestros días es básicamente europeo.
2.2. La sociedad europea de Estados “civilizados” El ordenamiento jurídico internacional no adquiere su carácter específico hasta que, tras el Renacimiento, cuando se produce la fragmentación del Imperio Cristiano, van surgiendo Estados-naciones, haciéndose multipolar la única sociedad internacional entonces considerada “civilizada”, la europea. Como se ha dicho: “El Derecho internacional tiene sus orígenes inmediatos en las relaciones que se dieron en Europa Occidental desde el siglo XVI, caracterizadas por la transformación de la sociedad medieval en una pluralidad de reinos en los que los Príncipes reclamaban soberanía en el interior de sus territorios e independencia
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La Sociedad Internacional y el Derecho Internacional
en sus relaciones exteriores”, reuniéndose así, “los dos presupuestos necesarios para la existencia de un orden jurídico internacional: de una parte, la coexistencia de entidades políticas independientes; de otra, la convicción general de que tales entidades están mutua y recíprocamente vinculadas por normas jurídicas que confieren derechos, imponen obligaciones y distribuyen competencias entre los Estados” [CARRILLO SALCEDO]. El naciente sistema jurídico se refleja en la doctrina internacionalista de los teólogos españoles del siglo XVI (VITORIA, SUÁREZ, VÁZQUEZ DE MENCHACA, MOLINA) que sentaron las bases de una concepción moderna de la comunidad internacional. A su obra hay que añadir las aportaciones del holandés GROCIO para sistematizar el derecho de la guerra y el de la paz. Suele considerarse la Paz de Westfalia —1648— como un hito decisivo en la formación de la actual sociedad de Estados, al aceptarse en ella la ruptura de los vínculos establecidos entre los Estados europeos ya existentes con los poderes integradores anteriores —Imperio y Papado— determinando la aparición del Estado como estructura política dominante en la sociedad internacional moderna. Al mismo tiempo, en la Paz de Westfalia se sientan por vez primera principios fundamentales que perduran hasta nuestros días y reaparecen en la Carta de las Naciones Unidas (Igualdad soberana de los Estados), la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de la ONU de 1970 (No intervención), o el Convenio de Viena sobre el derecho de los tratados entre Estados de 1969 (Pacta sunt servanda). Y es que, en Westfalia se sientan las bases de un sistema europeo de Estados independientes, entre los cuales debe existir un equilibrio de poder y un respeto de las reglas de juego básicas para mantener la paz.
2.3. De la Paz de Westfalia al Directorio de las Grandes Potencias Si el siglo XVI consagró a España como potencia hegemónica y el XVII conoció el dominio francés, a partir de comienzos del siglo XVIII se consolida la hegemonía británica. Se ha señalado como rasgo de la misma un afán de instaurar un equilibrio de poder en Europa capaz de dejarle las manos libres para extender por el mundo las ramificaciones del imperio británico. Como se ha dicho, “si bien Inglaterra surge como gran potencia imperial en el siglo XVIII, es una potencia que busca la hegemonía a nivel mundial, pero que no siente especiales tentaciones soteriológicas en el ámbito europeo” [RODRÍGUEZ CARRIÓN]. No obstante, es hacia finales de siglo, tras la independencia norteamericana (1776) y la revolución francesa (1789), cuando comienza a generalizarse el auge del Estado Moderno, como representante de la soberanía popular y conjunción de la necesaria identidad de la nación con el Estado. Y es entonces cuando el Derecho internacional acentúa su sentido contemporáneo, como el ordenamiento
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que regula las relaciones entre Estados-naciones independientes situados en un plano teórico de paridad, procurando establecer unas reglas que sean capaces de preservar la paz, en un contexto en el que el derecho a la guerra sigue siendo considerado como un recurso al que acudir si lo justifica una razón de Estado. A comienzos del XIX se instaura un nuevo modelo de organización en el Congreso de Viena (1814-1815), capaz de sentar las bases de una paz duradera. La novedad principal consiste en la gestación de un Concierto Europeo, esto es, un mecanismo de consultas entre las potencias europeas mediante reuniones periódicas con el fin de “arreglar” conjuntamente las situaciones potencialmente conflictivas, siempre bajo las directrices de un Directorio de Grandes Potencias. Puede asemejarse su papel al privilegio conservado en el mundo actual por las Grandes Potencias que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas [CARRILLO SALCEDO] en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, expresado a través del llamado derecho de veto.
2.4. El desmembramiento de los imperios y el nacimiento de nuevos Estados. Una ampliación de la base subjetiva del DIP A lo largo de los siglos XIX y XX, el número de Estados independientes presente en la sociedad internacional va creciendo incesantemente, sufriendo aumentos repentinos cada vez que se produce el fenómeno de la descomposición o desmembramiento de un Imperio. Así, desde principios del XIX, la finalización del imperio colonial español cuaja el continente americano de una constelación de nuevos Estados, extendiendo —tanto en las relaciones entre éstos, como en las que llevaban a cabo con las potencias europeas— el ámbito de aplicación del DIP, que viene a sustituir al derecho de la metrópoli en la relación de carácter administrativo existente con anterioridad entre la metrópoli y sus territorios coloniales. Cuando la situación colonial finaliza, se produce el nacimiento de nuevos Estados sin que ello afecte a la identidad nacional de la metrópoli. Por otra parte, desde un punto de vista sociológico, al poseer los nuevos Estados americanos una clase dirigente de características próximas a las de las antiguas metrópolis coloniales, su integración en la sociedad internacional se lleva a cabo sin rupturas. Cosa diferente ocurre en etapas posteriores con la revolución bolchevique en la Rusia zarista y el desmembramiento de los imperios coloniales galo y británico. Un proceso semejante de ampliación del número de Estados miembros de la sociedad internacional se ha producido tras cada crisis importante. Por ejemplo, tras la masiva descolonización de los imperios coloniales de las potencias occidentales en Asia y África, acaecida entre 1945 y 1960. Y, de nuevo, tras la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Ello ha provocado la generalización de algunas reglas básicas (como el uti possidetis iuris, infra lección 5) que, originadas como un principio de ámbito regional en Latinoamérica, han pasado a ser consideradas
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La Sociedad Internacional y el Derecho Internacional
como un principio de alcance general, señalado por la CIJ en su sentencia sobre la Diferencia fronteriza entre Burkina Fasso y Mali (1986). Y, desde una perspectiva más general, ha ampliado considerablemente el número de sujetos sobre los que recae el ordenamiento jurídico internacional.
2.5. La Primera Guerra Mundial y la Sociedad de Naciones Desde la Guerra de Crimea (1853-1856), una serie de conflictos locales, cuyo epicentro puede localizarse en los Balcanes o en el Cáucaso, van fragmentando el Imperio Otomano en el Este de Europa. Las Conferencias de Paz de La Haya, de 1899 y 1907, pretenden reordenar las relaciones de poder e influencia entre las potencias europeas de la época. Su escaso éxito se demuestra pocos años más tarde con la Primera Guerra Mundial. En 1914 dio comienzo la más devastadora guerra hasta entonces acaecida que, comenzando en Europa, se extendió por todo el orbe. La Gran Guerra, con los primeros aviones de combate, las inacabables trincheras y los soldados pertrechados con máscaras para hacer frente al gas mostaza, duró cuatro largos años de horror y muerte (1914-1918) al término de los cuales se firmó la paz, en la Conferencia de Versalles (1919), muy dura con Alemania y plasmada en el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919. Tras una experiencia bélica tan desdichada, se abre paso entre los gobernantes una idea anteriormente expuesta por los filósofos: sentar las bases para lograr una paz perpetua, que deje de ser un simple armisticio entre dos guerras. Y para ello es necesario que la sociedad internacional en su conjunto se interese en la solución de toda guerra surgida en cualquier punto del planeta. Es preciso organizar a los integrantes de esa sociedad de un modo diferente al ensayado hasta entonces. Y nada mejor para conseguirlo que constituir por primera vez una organización internacional de fines generales y carácter universal: la Sociedad de Naciones. Por expresar la idea en los términos del propio Pacto de la Sociedad de Naciones: “Se declara expresamente que toda guerra o amenaza de guerra, afecte o no directamente a alguno de los Miembros de la Sociedad, interesa a la Sociedad entera, la cual deberá tomar las medidas necesarias para salvaguardar eficazmente la paz de las naciones” (artículo 11.1 del Pacto). Esa idea de salvaguardar la paz mundial por medio del derecho constituye el objetivo básico de la Sociedad o Liga de Naciones (SdN), de ahí la importancia que reviste el arreglo pacífico de las diferencias internacionales en el Pacto. Con sede en Ginebra, ciudad situada en un Estado entonces neutral2, la Liga supone la primera tentativa en la historia de constituir una organización dotada de órganos permanentes, con vocación de universalidad y fines globales. Ahora bien,
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Suiza no entró en la ONU hasta 2002.
Curso de Derecho Internacional Público
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un propósito tan innovador como éste requiere un largo periodo de tiempo para su estabilización. Por ello, no hay que menospreciar el proyecto porque fracasara en su primer intento. Como se ha dicho, “olvidando que una era histórica exige siglos para asentarse, se tiene tendencia a ver hoy en este entusiasmo el reflejo de una singular ingenuidad y mucha ilusión. Lo que comenzó en 1919 continúa, sin embargo, desarrollándose, pese a los obstáculos e incluso a catástrofes tales como la Segunda Guerra Mundial” [VIRALLY]. El Pacto de la Sociedad de Naciones contenía un dispositivo basado en que los Estados Partes aceptaran “ciertos compromisos para no recurrir a la guerra” (Preámbulo), que en realidad suponían básicamente una limitación o moratoria (artículo 12 del Pacto) para poder hacer uso de lo que aún seguía considerándose como un derecho de los Estados —hacer la guerra— aunque se tratara de un derecho de ejercicio limitado por el cumplimiento de las reglas establecidas en el propio Pacto. Al mismo tiempo, se establece por primera vez un mecanismo de seguridad colectiva basado en el compromiso de todos los miembros de responder a la agresión de que pudiera ser objeto uno de ellos y en virtud del cual, todos los miembros son garantes de la seguridad de cada uno de ellos (artículo 10 del Pacto). Ahora bien, la imperfección del mecanismo estaba originada por un excesivo respeto a la soberanía de los Estados miembros, manifestado en la regla según la cual, tanto el Consejo como la Asamblea debían tomar sus decisiones por unanimidad (artículo 5). Si ésta fallaba, no era posible actuar. La Sociedad de Naciones nació con importantes limitaciones políticas, derivadas de la no participación en la misma de quienes van a ser las superpotencias mundiales en la segunda mitad del siglo XX. En efecto, una de las contradicciones de su origen reside en que, siendo el presidente norteamericano WILSON uno de los grandes impulsores de su creación, finalmente los Estados Unidos no llegaron a ser miembros de la Liga, debido al predominio de la tendencia aislacionista en el Senado norteamericano. Por su parte, el triunfo de la revolución bolchevique en la Rusia zarista, configuró un Estado bien diferente a los demás en sus parámetros económicos y políticos que, en una primera época, decidió mantenerse al margen de la sociedad capitalista y de la organización creada por sus políticos. A ello hay que añadir que Alemania no fue invitada a participar, por haber sido el Estado responsable de la Primera Guerra Mundial y que Japón fue expulsado por su agresión a China, al anexionarse la región de Manchuria en 1931. Fue quizá este vacío de poder, junto a la incapacidad de las anteriores potencias hegemónicas (Gran Bretaña y Francia), el que explica el fracaso en el mantenimiento de la paz por la primera organización mundial.