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monografías Yesica Álvarez

monografías ¿Es posible una alternativa al desarrollo y al Derecho? Generalmente, el pensamiento crítico que cuestiona el modelo desarrollista que destruye la Naturaleza y otras culturas suele centrarse en el papel de la economía y sus agentes. Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez por el papel del Derecho en la legitimación y sostenimiento de dicho modelo económico? A partir del análisis del postdesarrollo, del pluralismo jurídico y de los derechos de los pueblos indígenas, Yesica Álvarez (doctora en Estudios sobre Desarrollo) nos invita a reflexionar sobre el carácter indisoluble entre la defensa del territorio, de los propios sistemas jurídicos indígenas y del mantenimiento de modos de vida alternativos al desarrollismo. Tomando como ejemplo paradigmático la Constitución ecuatoriana de 2008 (donde se han reconocido los derechos de la Naturaleza, el Sumak Kawsay/Buen Vivir, el pluralismo jurídico y el carácter plurinacional e intercultural del Estado) la autora analiza sus potencialidades y límites en el camino hacia la superación de la doctrina jurídica monista del Estado y del desarrollo convencional-economicista.

ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA

YESICA ÁLVAREZ

POSTDESARROLLO, PLURALISMO JURÍDICO Y DERECHOS INDÍGENAS

POSTDESARROLLO, PLURALISMO JURÍDICO Y DERECHOS INDÍGENAS

Alternativas al desarrollo y al Derecho

monografías

978-84-1355-254-5


POSTDESARROLLO, PLURALISMO JURÍDICO Y DERECHOS INDÍGENAS Alternativas al desarrollo y al Derecho


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Jorge A. Cerdio Herrán

Francisco Muñoz Conde

José Ramón Cossío Díaz

Angelika Nussberger

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Héctor Olasolo Alonso

Owen Fiss

Luciano Parejo Alfonso

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda) Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


POSTDESARROLLO, PLURALISMO JURÍDICO Y DERECHOS INDÍGENAS Alternativas al desarrollo y al Derecho

YESICA ÁLVAREZ

tirant lo blanch Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Yesica Álvarez

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1355-255-2 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción.............................................................................................. 9

Parte I ¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE POSTDESARROLLO Y PLURALISMO JURÍDICO? 1. Claves teóricas para entender las críticas al desarrollo y al Derecho.... 15 2. El postdesarrollo y sus postulados-base............................................... 45 3. El pluralismo jurídico y sus principales debates................................... 70

Parte II FRENOS AL DESARROLLISMO Y AL DERECHO: PLURALISMO JURÍDICO POSTDESARROLLISTA Y PUEBLOS INDÍGENAS 4. Pluralismo jurídico postdesarrollista vs. pluralismo jurídico liberaldesarrollista......................................................................................... 101 5. Pueblos indígenas, modos de vida alternativos al desarrollo y otras legalidades: el reconocimiento formal de derechos colectivos............... 125 6. Tierra, territorio y recursos naturales: alcance de los derechos reconocidos en fuentes formales de Derecho.................................................. 149

Parte III ECUADOR Y SU CONSTITUCIÓN: ¿HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE ALTERNATIVAS AL DESARROLLO Y AL DERECHO?....... 183 7. La Constitución de Montecristi y su marco innovador: potencialidades para respaldar alternativas............................................................ 183 8. Principales tensiones y límites del texto constitucional en la praxis: el laberinto del desarrollo y del monismo jurídico................................... 228 9. Las Mujeres Amazónicas y su Mandato: otras legalidades y otros modos de vida en disputa......................................................................... 263 Conclusiones............................................................................................. 301 Referencias bibliográficas.......................................................................... 311 Referencias de las entrevistas a las mujeres amazónicas............................. 335 Otras referencias a considerar en el estudio del mandato de las mujeres amazónicas................................................................................................ 337


INTRODUCCIÓN Este libro trata de analizar los conflictos que surgen con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos naturales dentro del marco de los debates sobre postdesarrollo y pluralismo jurídico. Y para ello se ha partido del estudio de un contexto estatal como el del Ecuador, dominado por la doctrina jurídica monista y un modelo de desarrollo convencional-economicista que está siendo cuestionado por una propuesta de cambio civilizatorio: el Sumak Kawsay o Buen Vivir. El interés de reparar en estas cuestiones parte de la constatación de una compleja problemática, surgida en un mundo globalizado e interdependiente con una Naturaleza cada día más deteriorada en el cual los modelos de desarrollo basados en los Estados-nación encuentran crecientes dificultades para hacer frente a los retos del momento. En este contexto, se está produciendo un proceso de transfiguración del modelo de Estado-nación moderno, que se encuentra sometido a diversas tensiones generadas tanto en el ámbito transnacional, debido al poder ejercido por grandes corporaciones, como en el ámbito local, como consecuencia del auge de distintos movimientos sociales y comunidades que cuestionan el modelo vigente y plantean alternativas basadas en otras lógicas distintas de las seguidas hasta ahora. Y todo ello dentro de un marco general de urgencia ecológica que abre nuevos interrogantes y plantea nuevos desafíos. En este escenario, constatamos que el cuestionamiento de algunas de las bases sobre las que se sustenta el Estado-nación moderno se plantea paralelamente —y en ocasiones va unido— a la crisis del modelo de desarrollo convencional y al surgimiento de diversas críticas que sugieren incluso la necesidad de superar este concepto. Las reivindicaciones planteadas desde una parte del mundo indígena, particularmente en la América Andina, relacionadas con la defensa de la Naturaleza, de su cultura, y de sus propias formas de organización social, enlazan con toda esa problemática global, tomando cuerpo en la formulación de distintas alternativas como las surgidas en torno al Buen Vivir.


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Estos pueblos han reivindicado sus derechos colectivos sobre sus tierras y territorios, es decir, han reivindicado un sistema de propiedad cuyo sujeto de derecho es la comunidad —y no los individuos que en ella se encuentran— y una jurisdicción propia sobre este espacio. Esto enlaza en un primer plano teórico con el tema del pluralismo jurídico, en tanto en cuanto los pueblos indígenas reivindican sus derechos a ejercer su propio sistema jurídico y de autoridades en estos espacios y presionan en los diferentes Estados en los que se encuentran para, así, ver superada la visión monista de la doctrina jurídica dominante que impide el ejercicio de su legítima pluralidad y diversidad y, con ello, el efectivo ejercicio de su autonomía y autogobierno. Asimismo, en un segundo plano, estas reivindicaciones por la tierra, el territorio y los recursos naturales también enlazan con las críticas al desarrollo, pues en última instancia lo que está en disputa es el modelo de vida y de sociedad que se quiere mantener o implantar. Unas críticas que, en buena medida, se sitúan dentro de la corriente postdesarrollista que cuestiona la noción convencional de desarrollo y plantea la necesidad de superarla. Todas estas observaciones hacen que el análisis planteado en este libro deba enmarcarse en el plano teórico en las dos referencias propuestas: por un lado, los estudios llevados a cabo sobre el pluralismo jurídico y las tensiones a las que se ve sometido el monismo hasta ahora imperante —asociado a la hegemonía casi absoluta de los Estados-nación—; y, por otra parte, los debates sobre el postdesarrollo y el cuestionamiento del concepto de desarrollo convencional, cuestionamiento que en la América Andina sostiene fuertes vínculos con la defensa de modelos alternativos por parte el movimiento indígena. Consideramos asimismo que el caso del Estado de Ecuador resulta paradigmático para el estudio de esta cuestión. Por un lado, por tratarse de un país en el que los pueblos indígenas vienen ejerciendo y tratando de hacer valer históricamente sus derechos, lo que ha venido siendo fuente tradicional de conflictos y tensiones con el Estado. Y, por otra parte, porque la firma y proclamación de la Constitución de Montecristi, aprobada en 2008, representó un antes y un después en la historia del país en lo referente al reconocimiento de dichos derechos en un marco de afirmación del pluralismo jurídico. En efecto, como es sabido, dicha Constitución establece un marco jurídico en el que se reconocen distintos derechos de los pueblos indígenas en lo


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relativo a la defensa de la Naturaleza, a sus tierras y territorios, y a su propio modelo de vida como naciones autónomas dentro de un mismo Estado. Por ello, entendemos que la experiencia de Ecuador y el análisis de su propuesta constitucional constituye un ejercicio de gran interés para valorar las diferentes posibilidades —y también límites— en el camino de superación del modelo de desarrollo convencionaleconomicista y de la doctrina jurídica monista que lo avala. El presente libro está divido en tres partes que a su vez están compuestas por diferentes capítulos. La primera parte está dedicada al estudio del postdesarrollo y del pluralismo jurídico con un total de tres capítulos, el primero de los cuales está dirigido a comprender las influencias que el postestructuralismo, las teorías de la postmodernidad-globalización y los estudios postcoloniales y decoloniales han tenido en la conformación de los estudios críticos sobre desarrollo y pluralismo jurídico. Este primer capítulo es, por tanto, común a ambos campos del saber. En un segundo capítulo se aborda el estudio sobre el postdesarrollo y para ello se identifican desde un primer momento los límites de los debates convencionales sobre el desarrollo considerando el término desde una perspectiva oficialista e histórica debido a la incapacidad de recurrir a un referente unívoco del mismo. Todo ello debido a que las teorías postdesarrollistas son consideradas aquí como un producto híbrido: el resultado de la aplicación de las críticas postestructuralistas, de la postmodernidad/globalización y de los estudios postcoloniales y decoloniales que han influido en las Ciencias Sociales en general a los límites de los debates convencionales sobre desarrollo. Posteriormente, se presenta el contenido de los discursos postdesarrollistas a partir de su particular visión del desarrollo como creencia, como producto histórico, como discurso y como práctica. Finalmente, y en tercer lugar, se identifican una serie de postulados-base de los discursos postdesarrollistas; postulados-base que conforman el tronco común compartido por la heterogeneidad de estudios, argumentos y posturas que a su vez dan forma al corpus teórico de esta corriente de pensamiento. En el tercer capítulo, por su parte, se aborda el estudio del pluralismo jurídico. En dicho capítulo se enmarca de manera general el estudio del pluralismo jurídico en relación a sus principales debates y conceptos clave, así como a referir las mayores dificultades a la hora de ofrecer una definición del término y de delimitar su ámbito de estudio.


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En la segunda parte del libro se aborda en un primer capítulo las principales relaciones entre los debates sobre pluralismo jurídico y los debates sobre postdesarrollo. Para ello, en primer lugar, se especifica en qué clave debería entenderse el pluralismo jurídico para poder ser relacionado con los discursos postdesarrollistas y en qué cuestiones pueden establecerse nexos o puntos comunes entre ambos campos de estudio. Posteriormente, en un segundo capítulo, se sitúa la lucha de los pueblos indígenas por la protección de sus tierras, territorios y recursos naturales en relación con la defensa —a su vez y de manera indisoluble— de sus modos de vida en armonía con la Naturaleza y con la de sus sistemas jurídicos frente a un Estado desarrollista y monista. En este capítulo, por tanto, se identifican las principales relaciones que pueden establecerse entre los estudios críticos sobre desarrollo, el pluralismo jurídico y el movimiento indígena de defensa de sus territorios, sistemas jurídicos y modos de vida en armonía con la Naturaleza. Para ello se realiza un breve recorrido por el reconocimiento de los derechos colectivos indígenas y de su lugar como sujetos políticos tanto en el plano internacional como regional y nacional de América Latina. Así, se llega —en el tercer capítulo— a estar en facultades de analizar el alcance del derecho de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos naturales tanto en el ámbito internacional como en el regional de América Latina, haciéndose especial hincapié en el reconocimiento de los derechos territoriales indígenas como una manifestación propia del derecho humano a la propiedad. Para finalizar, en este último capítulo de esta segunda parte, se identifican las principales consecuencias y conflictos que pueden surgir de la realización y puesta en práctica de una lectura conjunta de los derechos territoriales indígenas y del pluralismo jurídico si éste fuese abordado desde una comprensión postdesarrollista. Finalmente, la tercera parte de este libro se centra en el estudio de caso de Ecuador y en su actual Constitución. El primero de los capítulos está dedicado al análisis del texto constitucional y a la identificación tanto de sus potencialidades como de sus límites y contradicciones para avanzar hacia la superación del modelo de desarrollo convencional y de la doctrina jurídica monista. Después de una breve presentación del texto constitucional el estudio del mismo se centra en cómo ha quedado reconocido el pluralismo jurídico y los derechos colectivos de los pueblos indígenas, identificando —tal y como se ha


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adelantado— las potencialidades, límites y contradicciones presentes en el texto para avanzar, o no, hacia la superación del modelo de desarrollo convencional y de la doctrina jurídica monista. El reconocimiento del pluralismo jurídico y de los derechos colectivos de los pueblos indígenas quedan contextualizados dentro de un marco más global de reconocimiento de nuevas categorías constitucionales como son el Sumak Kawsay/Buen Vivir, los derechos de la Naturaleza, y la plurinacionalidad e interculturalidad. Y es por ello que el estudio de dichas categorías se aborda, identificando también sus potencialidades, limitaciones y contradicciones. Con ello, se plantean las posibilidades de avance que suministra la Constitución de Montecristi hacia la construcción de un tipo de pluralismo jurídico entendido en clave postdesarrollista. El siguiente capítulo está dedicado a la identificación de las tensiones y límites de dicha Constitución en la praxis que obstaculizan el avance hacia la superación del modelo de desarrollo convencional y la doctrina jurídica monista. Y, finalmente, el último capítulo se centra en la identificación de estos principales obstáculos a través del Mandato de las Mujeres Amazónicas, un documento nacido de los procesos propios y de las autoridades legitimadas por los diferentes sistemas jurídicos de las nacionalidades y pueblos indígenas de la Amazonía ecuatoriana. En este capítulo encontraremos testimonios y sentires de las lideresas y dirigentas representantes de las bases en contra de la política desarrollista del Estado y de la imposición del monismo jurídico a sus nacionalidades, pueblos, comunidades y personas. Para terminar, y como cierre del presente libro, se presenta una reflexión final a modo de conclusiones. Conclusiones que no son ni mucho menos definitivas, sino que abren la puerta a nuevas investigaciones y nuevos cuestionamientos con los que seguir avanzando hacia la superación de un modelo de desarrollo economicista y extractivista que devasta la vida.


Parte I

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE POSTDESARROLLO Y PLURALISMO JURÍDICO? 1. CLAVES TEÓRICAS PARA ENTENDER LAS CRÍTICAS AL DESARROLLO Y AL DERECHO Los Estudios sobre Desarrollo y sobre Derecho se han visto afectados, como no podía ser de otra manera, por las corrientes críticas que han influido en la generalidad de las Ciencias Sociales. Estas corrientes son —principalmente— el postestructuralismo, las teorías de la postmodernidad/globalización y los estudios postcoloniales y decoloniales. Dichas corrientes de pensamiento han supuesto en algunos casos un vuelco de 180 grados y, en otros, una verdadera ruptura con los preceptos asumidos tradicionalmente como axiomas. En el campo del Desarrollo ello ha supuesto la conformación de las teorías postdesarrollistas y de sus críticas a los límites del debate convencional sobre desarrollo y, en el campo del Derecho, la de los debates sobre pluralismo jurídico que cuestionan la doctrina jurídica monista del Estado. La teoría postestructuralista abarca una amplia gama de investigaciones que surgen a partir del final de la década de los sesenta y principios de los setenta. Dicha teoría desarrollada mayormente en Francia surge como respuesta a los límites del estructuralismo; que es considerado como un movimiento metodológico que aplica la lingüística estructural de Ferdinand de Saussure al vasto campo de las Ciencias Humanas y que irrumpirá en la escena filosófica moderna. La diversidad de obras estructuralistas recorren —entre otros— los ámbitos de la etnología (Lévi-Strauss), el psicoanálisis (Lacan), el marxismo (Althusser), la epistemología (Foucault) y la semiótica (Barthes). El estructuralismo parte del análisis del lenguaje, la cultura y la sociedad a partir de un concepto clave que es —como su propio nombre indica— la estructura. La estructura se entenderá como un conjunto de marcos yuxtapuestos en el que se producirán los significados en función de las prácticas llevadas a cabo por los sujetos que en ellas se


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sitúan y actúan. Lo vital, por tanto, es este marco en el que se produce el desplazamiento de dicho sujeto de la centralidad en el que estaba situado hacia el interior de la estructura con el que se niega la supremacía del sujeto individual y consciente. Esta referencia al estructuralismo es indispensable en tanto en cuanto el postestructuralismo reaccionará contra algunos de sus límites identificados: fundamentalmente el carácter trascendental con el que se asume la existencia de estructuras que gozan de autonomía y la asunción de una esencia natural que justifica la existencia de oposiciones binarias jerárquicas. Dichos cuestionamientos constituirán los puntos convergentes de una heterogeneidad de investigaciones y obras que se apodarán sin el permiso de sus autores —y a veces en su contra— como postestructuralistas. Los más importantes son —entre otros y otras— los siguientes: Jaques Derrida, Michel Foucault, Jaques Lacan, Gilles Deluze, Judith Butler y Julia Kristeva. La razón de que algunos —como Foucault y Lacan— se hayan inscrito en ambas corrientes corresponde a las fronteras difusas existentes entre la teoría y su crítica. Además del cuestionamiento a la autonomía de la estructura y a los sistemas binarios, el postestructuralismo se caracterizará por emprender todo tipo de descentramientos (como el del autor y la historia), así como destacar como conceptos claves el lenguaje y el discurso y, por otro lado, brindar especial atención a los temas referentes a la representación, el conocimiento y el poder. Sin duda, el giro discursivo, es definitorio y definitivo para todo aquello que se adscriba como postestructuralista. El postestructuralismo está, además, generalmente relacionado con la postmodernidad; de hecho a algunos de sus miembros, como Michel Foucault y Jaques Derrida, se les etiqueta también como postmodernos. No obstante, hay evidentemente otras personalidades que han sido inscritas en esta corriente, como son: Jean Baudrillard, Gianni Vattimo, Jean-François Lyotard, Richard Rorty y Fredric Jameson, entre otros. El postmodernismo ha sido un movimiento heterogéneo vinculado a la arquitectura, la literatura, la cultura, el arte, la estética y la filosofía; mientras que la postmodernidad o teoría de la postmodernidad hace más bien referencia a una corriente de pensamiento en el ámbito de las Ciencias Sociales. No obstante, postmodernismo y postmodernidad parten del mismo nexo común: la reacción contra la modernidad y sus preceptos. En este sentido se abandona la fe en el conocimiento científico y en la racionalidad del ser humano para


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conocer; se niega la posibilidad de la representación, pues la realidad es concebida como un simulacro, una imagen; se proclama un estado permanente de incertidumbre debido al descrédito de las certezas y de las ideologías que gobernaban la época moderna; y además, se declaran inoperantes nociones como emancipación, historia, progreso y universalidad. Se opta así por la exaltación de las pequeñas historias, por los localismos; por la defensa de la diversidad y la pluralidad en un mundo donde el sujeto, los fundamentos y los grandes relatos han muerto (del Río, 1997: 59-93). Impregnada de todo lo anterior y desde la óptica de las Ciencias Sociales, la postmodernidad se considerará —concretamente— como una corriente de pensamiento que teorizará sobre la imposibilidad de creencia y posibilidad de proyectos humanos universales; sobre el individualismo, el consumo y la mercantilización de la vida y la cultura; la debilidad del Estado-nación y las democracias convencionales; el auge e impacto de los mass-media, la tecno-ciencia y la biotecnología... En definitiva, la postmodernidad en el campo de las Ciencias Sociales se relaciona —con avales, reticencias y matices— con la globalización neoliberal; un «nuevo» período histórico que ha superado o intensificado la modernidad. Las teorías críticas postcoloniales y decoloniales, por otro lado, irrumpirán en las Ciencias Sociales para poner sobre la mesa los efectos determinantes del colonialismo y de la colonialidad; consagrando su actividad intelectual a combatir el eurocentrismo y la construcción del Otro no-europeo/no-occidental avalado por las potencias y la episteme colonizadora a través de sus estructuras e instituciones de poder-conocimiento. Es necesario explicitar, no obstante, que la historia colonial que define ambas corrientes críticas es sustancialmente diferente y ello es debido a que la experiencia colonial en el caso de las y los críticos postcoloniales se remite al siglo XVIII, mientras que la herida colonial en el caso de las y los críticos decoloniales se retrotrae a finales del siglo XV. Ello significa que es distinto el locus de enunciación temporal y geográfico de ambas experiencias históricas; al igual que divergentes son sus potencias colonizadoras. Asimismo, el proceso de descolonización está enmarcado en el primer caso en la época de la Guerra Fría, mientras que en el segundo caso su marco de referencia se fundamenta en la independencia de las trece colonias británicas y en la Revolución Francesa (Mignolo, 2003: 198-208). La teoría postcolonial nace como discurso crítico dentro de círculos


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intelectuales de escritura inglesa provenientes de las antiguas colonias del Imperio Británico —que emigraban o que eran hijos de inmigrantes— y que llegaban a las universidades europeas o norteamericanas (Mignolo, 2003: 160; Young, 2010: 282). Las líneas intelectuales seguidas por la crítica postcolonial, así como su lenguaje y vocabulario, vienen de un amplio y variado abanico que va desde el postestructuralismo, el marxismo, el psicoanálisis, el feminismo, la antropología, la teoría cultural, la filosofía... y cuyas influencias centrales son Fanon, Foucault, Derrida, Gramsci y Lacan (Restrepo y Rojas, 2010: 24; Young 2010: 284). Dichas influencias definen considerablemente el trabajo de los máximos representantes de la crítica postcolonial: Said, Spivak y Bhabha (Young, 2010: 284; Restrepo y Rojas, 2010: 24). Las influencias intelectuales de los estudios decoloniales, por su parte, hunden sus raíces en las críticas anticoloniales de Césaire y Fanon, junto con las influencias de la filosofía de la liberación y de Paulo Freire, además de en la Teoría de la Dependencia y en mayor medida por la teoría del sistema-mundo de Wallerstein y las aportaciones de Gunder Frank (Restrepo y Rojas, 2010: 43-73). El grueso de los críticos decoloniales está compuesto, de entre otras, por las siguientes personalidades: Quijano, Dussel, Mignolo, Lander, Coronil, Escobar, Castro-Gómez, Palermo, Sanjinés y Walsh. La gran aportación de estas corrientes críticas —postcoloniales y decoloniales— ha sido evidenciar los efectos perversos del colonialismo y de la colonialidad en las estructuras materiales y subjetivas de las personas y sociedades colonizadas y colonizadoras, ya sea a través del estudio del discurso del colonialismo y de la representación discursiva del Otro —postcolonialismo— ya sea a través de la problematización de la colonialidad como la cara oculta de la modernidad —decolonialismo—. No obstante —una puntualización es relevante— que se hable de postcolonialismo no significa que se haya superado el colonialismo, y ello debido a que el término «postcolonial» no hace referencia a una simple periodización histórica, sino a una apuesta epistémica crítica cuya intencionalidad es descolonizar el conocimiento y la historiografía occidental para re-valorizar y reivindicar otras historias y otros conocimientos, designados como historias otras y conocimientos otros (Young, 2010: 283; Hall, 2008: 132-136).


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El postestructuralismo, la postmodernidad y las teorías postcoloniales y decoloniales son corrientes de pensamiento cuyos aportes han influido en el desarrollo del pensamiento crítico. Al cuestionar los «incuestionables» postulados que regentan la epistemología moderna occidental, estas teorías han abierto todo un campo de reflexión donde indagar y desarrollar nuevos estudios que superen lo acotado y limitado de esta mirada. Así, dichas teorías, ponen a disposición del pensamiento crítico útiles herramientas y planteamientos a los que recurrir —con su debida cautela— para emprender el análisis de diversas áreas de las Ciencias Sociales susceptibles de ello, como puede ser el campo jurídico y los Estudios sobre Desarrollo. A continuación se presentan y exponen una serie de cuestionamientos que reúnen —cada uno de ellos— los postulados asumidos por algunos de los discursos sobre pluralismo jurídico y por las teorías postdesarrollistas del postestructuralismo, la postmodernidad y los estudios postcoloniales y decoloniales1. Críticas al discurso y al lenguaje como estrategia crítica para desvelar el poder. Las teorías de análisis del discurso (Foucault, 1979) y del lenguaje (Derrida, 1989; 2008) supondrán todo un punto de inflexión en los trabajos críticos en el ámbito de las Ciencias Sociales y las Humanidades. Tanto las teorías postdesarrollistas como un número importante de estudios sobre pluralismo jurídico se harán eco de las mismas y aplicarán sus métodos, estrategias e ideas a sus ámbitos de trabajo. En el caso de Foucault se destaca —por su influencia en los Estudios sobre Desarrollo y sobre Derecho— su análisis del poder como uso de la razón para dominar a la Naturaleza y a los seres humanos. Para Michel Foucault el poder reúne una enorme capacidad para imponer la interpretación de la verdad que responde y beneficia a sus intereses, para lo cual recurre a todos los medios a su alcance para conformar y moldear las subjetividades de los sujetos receptores. En este sentido, dicho autor sostendrá que el poder —con sus incansables repeticiones de su interpretación de la verdad— creará la verdad a la

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Se advierte de que se considerarán autores y autoras que, no inscribiéndose dentro de ninguna de estas corrientes, se les hará alusión por su estimable aportación al debate en ese ámbito preciso de estudio.


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vez que contiene y neutraliza las otras verdades. Asimismo, serán las instituciones sociales disciplinarias las que mantengan y reproduzcan la visión del poder, su ideología, pues serán ellas las que transmitan la verdad del poder. No obstante, para Foucault el poder no es patrimonio exclusivo de la soberanía del Estado y de sus instituciones, sino que éste es transversal y se ejerce por las diferentes y múltiples capas de la sociedad donde coexisten e interactúan diferentes tipos de autoridad. Por otro lado, y sobre todo por lo que atañe a las críticas al desarrollo, se destaca el contundente cuestionamiento de Foucault a la metafísica de la historia. Este filósofo se opondrá radicalmente al historicismo sostenido por la filosofía hegeliana —y que es heredada por Marx— en la cual se defiende la idea de un desarrollo dialéctico de la historia que borra toda discontinuidad acontecida para proteger la continuidad asumida como necesidad intrínseca de los hechos históricos. Para Foucault este devenir histórico lineal es una falacia, pues para él la historia no es más que una discontinuidad permanente donde múltiples agentes batallan por hacer valer y establecer su concepción propia de verdad. Es por ello que Foucault defenderá la atención a la multiplicidad de hechos históricos, a las historias menores o pequeñas luchas borradas en pro de privilegiar los grandes acontecimientos de la Historia con mayúsculas. Esta idea acogida, asumida y desarrollada por la filosofía postmoderna será presentada junto con un método de análisis en el cual las discontinuidades —lo anecdótico o considerado como obstáculo por el historicismo— ocuparán un lugar central produciendo así la multiplicación de las rupturas en la historia y, por lo tanto, la reactualización de los períodos de la misma. Foucault bautizó este método como «arqueología». Y entender dicha metodología es indispensable para entender las críticas potdesarrollistas al desarrollo y, también, las múltiples críticas al monismo jurídico. Así, Foucault situará el análisis del campo discursivo como centro de su método, lo cual le permitirá —en los estudios de casos concretos— establecer la relación entre discurso y poder. Se interesará, por tanto, en cómo se construye y se relaciona un discurso; es decir, lo importante será la descripción de lo dicho y cómo esto establece, por ello, relaciones y exclusiones, lo que puede ser dicho y lo que no (Foucault, 1979: 45). En este sentido la arqueología busca definir los discursos en tanto prácticas que obedecen unas reglas que atraviesan


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