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ESCUELA DE ABUELOS: PROYECTO INTERGENERACIONAL

MARÍA GUTIÉRREZ BENÍTEZ GEMMA HERRÁIZ SEGARRA

Valencia, 2007


Copyright ® 2007 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. (http://www.tirant.com).

Directores de la Colección: JORDI GARCÉS FERRER Catedrático. Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales. Universidad de Valencia: Estudio General Mª CARMEN ALEMÁN BRACHO Catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales UNED

© MARÍA GUTIÉRREZ BENÍTEZ © GEMMA HERRÁIZ SEGARRA © TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPOSITO LEGAL: I.S.B.N.: 978 - 84 - 8456 - 903 - 9


ÍNDICE AGRADECIMIENTOS .......................................................................

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PRÓLOGO ...........................................................................................

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PRESENTACIÓN................................................................................

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I. PRIMERA PARTE APROXIMACIÓN Y REVISIÓN CONCEPTUAL 1. Evolución del concepto de Tercera Edad ............................... 1.1. Estado de Bienestar Social....................................................... 1.2. Tercera Edad ¿dentro de los servicios sociales? ...................... 1.3. Compartimento estanco ........................................................... 1.4. Espacio propio ...........................................................................

17 17 19 24 30

2. Paradigma Sociocrítico en Tercera Edad .............................. 2.1. Paradigmas de investigación ................................................... 2.2. Educación personas adultas versus Educación Tercera Edad ...

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3. Nuevos espacios sociales............................................................ 3.1. Evolución y desarrollo de espacios propios ............................. 3.2. Participación y motivación .......................................................

51 55 60

4. Necesidad Educativa................................................................... 4.1. Sociedad en aprendizaje permanente ...................................... 4.2. Formación de las personas mayores ........................................

71 78 83

II. SEGUNDA PARTE UNA EXPERIENCIA EDUCATIVA 1. Creación y concreción del proyecto ........................................

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2. Análisis y diagnóstico de la realidad ...................................... 2.1. Fundamentación ....................................................................... 2.2. Formulación de Objetivos .........................................................

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Índice

3. Organización y planificación ....................................................

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4. Ejecución y desarrollo ................................................................ 4.1. Cultura Intergeneracional ....................................................... 4.2. Marco Jurídico .......................................................................... 4.3. Área de Salud............................................................................ 4.4. Área de Nutrición ..................................................................... 4.5. Conocimiento General .............................................................. 4.6. Terapias Complementarias ...................................................... 4.7. Nuevas Tecnologías ..................................................................

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5. Evaluación/Validación ................................................................

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CONCLUSIONES ..............................................................................

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BIBLIOGRAFÍA..................................................................................

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Agradecimientos A nuestros abuelos por TODO. A nuestros padres por habernos dado la oportunidad de ser, convivir y educarnos con nuestros abuelos. A nuestras familias por estar siempre ahí. A todos “nuestros abuelos” de la Escuela de Abuelos que han protagonizado el desarrollo y consolidación de este Proyecto a la vez que han hecho posible que esta experiencia se convierta en una realidad en la que todas las generaciones tienen su protagonismo. A Sacramento Pinazo por confiar en nuestro trabajo. A todos los que nos habéis acompañado y apoyado en esta especial y bonita aventura. A la vida, por hacer que nos encontremos, seamos cómplices y por lo fácil que es para nosotras trabajar juntas.


Prólogo Desde la Mancomunidad Intermunicipal Barrio del Cristo (Aldaia-Quart de Poblet), y como testigo de la labor realizada en pro de la Escuela de Abuelos, quiero dejar constancia de mi satisfacción y apoyo en la tarea de divulgación de este trabajo. En este libro, las autoras hacen un estudio exhaustivo de las necesidades actuales que confiere el colectivo de la Tercera Edad, analizando una política pedagógica y social, tan necesaria en nuestros días. La leyenda formada a través de los años en torno a las personas mayores, sobre su dificultad de incorporarse y disfrutar de las nuevas corrientes sociales y culturales, deja paso a su puesta al día integrando su pasado en el presente, que es al mismo tiempo, una actitud moral de respeto y da significado y encanto a la vida. Lejos del aislamiento y la soledad que conforman la vida de algunas personas mayores, esta es una nueva oportunidad para el intercambio de conocimientos, experiencias y opiniones que al recibir disciplinas de puesta a punto, colabora a quitar el temor del transcurrir del tiempo. Muchos aspectos relacionados con el envejecimiento son comunes a nuestras sociedades. El mejor conocimiento entre generaciones nos ayudará a encontrar las mejores soluciones de futuro a tan importantes retos. La experiencia es un grado que en muchos casos proporciona la tranquilidad y estabilidad que el individuo necesita. El mundo se ve desde una perspectiva más relajada, por lo que es muy importante adaptarse a los cambios generacionales y afrontar el futuro como la necesidad de establecer prioridades y la importancia de incorporarse a la Sociedad de la Información. En esta época de cambios y porqué no de crisis de la especie humana, la educación y la adaptación a la sociedad es una


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Prólogo

necesidad tan absoluta, que no resulta posible seguir considerándola materia exclusiva de algunos estamentos. En esta comunidad, la Escuela de Abuelos es una realidad fehaciente, abierta a todos los ciudadanos con inquietudes, que desempeñan como abuelos educadores una importancia vital en la vida de sus nietos y que, lejos de constituir la última generación familiar, comparten con equilibrio todos los espacios de la vida personal y social. Debido a la escasez de programas creados en la actualidad para la formación de los abuelos y abuelas con nietos a su cargo, la Escuela de Abuelos pretende favorecer de manera integral a los mismos promoviendo la solidaridad entre generaciones. El Barrio del Cristo, con una visión clara y tremendamente realista, no ha regateado esfuerzos en poner a disposición de sus ciudadanos mayores, todos los medios necesarios para llevar a cabo esta experiencia, de la que nos sentimos muy satisfechos, pues optimiza el desarrollo personal en esta etapa de su vida. Por todo ello, valga mi apuesta personal por este proyecto intergeneracional, por la consideración y confianza que merecen las autoras y porque con el transcurrir del tiempo, se convertirá en un bien necesario, debido a la densidad y crecimiento de este núcleo de población mayor, ya que en nuestro país, según las previsiones demográficas de futuro inmediato, no solamente se está volviendo “joven”, sino que se está volviendo más numeroso. Barrio del Cristo, Abril 2007 Sebastián Jiménez Gualda Concejal Delegado Mancomunidad Intermunicipal Barrio del Cristo (Aldaia-Quart de Poblet)


Presentación En el presente libro ofrecemos al lector una visión general y particular de la situación de la Tercera Edad en nuestra sociedad. La obra se divide en tres grandes bloques: – La primera parte hace una revisión, contextualización y reflexión de cómo ha sido tratada la figura de la persona mayor a nivel legislativo, gubernamental, político, social y familiar. Recogiendo como le afectan al colectivo de la Tercera Edad las distintas revoluciones que a su vez han transcurrido y transcurren de manera paralela, la revolución demográfica y la revolución tecnológica. – La segunda parte analiza la importancia de la figura del abuelo a nivel social, familiar, personal y generacional, propiciando la definición de su propio espacio, a la vez que fortaleciendo y enriqueciendo su función educadora. Se presenta la Escuela de Abuelos como proyecto intergeneracional en el que lejos de enseñarles a ser abuelos, pretende cambiar la imagen social del mayor a la vez que fortalecer las relaciones intergeneracionales y su figura mediadora entre ellas. En esta parte se hace un análisis de los cambios estructurales familiares y cómo éstos han afectado a la imagen del abuelo. – El tercer bloque pretende exponer los resultados obtenidos con el desarrollo de la Escuela de Abuelos, a la vez que hacer propuestas para la creación e innovación de proyectos de estas características para hacer frente a las nuevas necesidades que surgen.


PRIMERA PARTE:

APROXIMACIÓN Y REVISIÓN CONCEPTUAL


1. Evolución del concepto de Tercera Edad 1.1. ESTADO DE BIENESTAR SOCIAL Moreneo define el Estado de Bienestar Social como “aquella forma de organización del poder político en la comunidad que comparta una responsabilidad de los poderes públicos en orden a asegurar una protección social y bienestar básico para sus ciudadanos. Implica la provisión de una serie de servicios sociales, incluyendo transferencias, para cubrir las necesidades humanas básicas de los ciudadanos de una sociedad compleja y cambiante y la responsabilidad estatal en el mantenimiento de un nivel mínimo de vida a todos los ciudadanos pertenecientes a una comunidad política”. Desde el punto de vista de las autoras, hablar de Estado de Bienestar es partir de una sociedad democrática, socialmente participativa, que hace uso de los servicios (educación, servicios sociales, sanidad, cultura, deportes, vivienda…) que las políticas de bienestar ponen a su alcance, para conseguir que los estados asistenciales se conviertan en estados de derecho de los ciudadanos. La piedra angular del estado de Bienestar Social está en el afianzamiento de las políticas de bienestar de cada ámbito territorial, conseguido a través de la creación de una estructura gubernamental dirigida a poner en funcionamiento las estrategias adecuadas para: – Corregir las desigualdades. – Dignificar la vida de los ciudadanos y ciudadanas. – Cooperar en la mejora de la calidad de vida de la sociedad. Es básico pues trabajar hacia la unidireccionalidad del Estado de Bienestar Social, dirigiendo los esfuerzos hacia la consoli-


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dación y ampliación del Estado de Bienestar que garantiza los derechos sociales. A nuestro modo de ver, la clave de la evolución y desarrollo del Estado de Bienestar Social se recoge en la frase incluida en el párrafo 13 del Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento que afirma: “los países deberán reconocer y tener en cuenta sus tendencias demográficas y los cambios de estructura de su población a fin de optimizar su desarrollo”. Asumiendo que un 17,0% del total de la población española son personas mayores y teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la población en las próximas décadas, tal y como refleja la figura 1, el estado de Bienestar Social recoge esta realidad proponiendo el desarrollo del cuarto pilar que va dirigido fundamentalmente hacia los mayores: promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia (más conocida como “Ley de Dependencia”) que va a establecer como derecho público y universal la ayuda a las personas que no pueden valerse por sí mismas.

Portal Mayores

(http://www.imsersomayores.csic.es)

Población según sexo y edad, 2004 100 y + 95 90 85

Mujeres

Varones

80 75 70 65 60 55 50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 0 400.000

300.000

200.000

100.000

0

100.000

200.000

300.000

400.000

Fuente: INE: INEBASE: Revisión del Padrón municipal 2004. Datos a nivel nacional, comunidad autónoma y provincia.

Figura 1: Población según sexo y edad según padrón municipal 2004. IMSERSO.


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La creación de este cuarto pilar genera que la política para las personas mayores tenga dos vertientes claras: – Para los mayores sanos y activos: estrategia que garantiza la jubilación y el envejecimiento satisfactorio. – Para los mayores con carencia socio-sanitaria: sistema nacional de atención a las personas dependientes.

1.2. TERCERA EDAD ¿DENTRO DE LOS SERVICIOS SOCIALES? A partir de la Carta Social Europea aprobada por el Consejo de Europa en 1961, que en su articulo 14 establece que “los servicios sociales son servicios que, utilizando métodos de trabajo social, contribuyen al bienestar y desarrollo de los individuos y de los grupos en la comunidad y a su adaptación al entorno social”, se han ido estructurando estos servicios como derecho reconocido de los ciudadanos en diferentes documentos legislativos estatales (la Constitución Española de 1978, la Ley Reguladora de Bases de Régimen Local, LRBRL…) y autonómicos (desarrollo normativo propio en las distintas Comunidades Autónomas).


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Las diferentes normativas desarrolladas generan una seria dificultad a la hora de definir el concepto de Servicios Sociales de una manera general y absoluta. Intentar realizar una aproximación a este concepto es, casi siempre, susceptible de diversas acotaciones. En un primer término, se centrará la atención en la definición que se refleja en la Ley 5/1997 de la Generalitat Valenciana, cuyo objeto es “regular y estructurar el Sistema Publico de Servicios Sociales en el ámbito de la Comunidad Valenciana, garantizando a todos los ciudadanos y ciudadanas y grupos en que éstos se integran: – La prevención, tratamiento y eliminación de cualquier causa o situación de marginación o desigualdad social. – La coordinación de los recursos y de las iniciativas públicas y privadas, así como de los aspectos sociales de los sistemas sanitarios y educativos. – El pleno desarrollo de la persona en el seno de la sociedad y el fomento de la solidaridad y de la participación ciudadana en el campo de los servicios sociales”. Este intento de aproximación conceptual no pretende hacerse desde un punto de vista etimológico, sino haciendo referencia a aquello por lo que se define toda ciencia: “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento de la realidad objetiva, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”. Pero en este caso, la realidad a la que nos queremos referir no es a la aplicación legitimista del término sino más bien a su aplicación práctica, pues es la práctica desde donde se parte en lo que a la atención desde servicios sociales se refiere. La evolución histórico-metodológica del concepto ha pasado por distintas fases: fase benéfico-asistencial, fase de asistencia social, fase de servicio social y fase de trabajo social, situándonos en la actualidad en ésta última, implantada en el momento histórico-político en que se consolidaba en España la democracia y la organización del sistema de Servicios So-


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ciales, entendiendo como tal al conjunto de medios de acción profesional gestionados desde las administraciones públicas y las iniciativas sociales. Existe un consenso en afirmar que el objetivo de los servicios sociales es lograr una mayor calidad de vida y bienestar social para todas las personas por medio de actuaciones globales de prevención, de necesidades, de asistencia y de reinserción de personas y colectivos carenciales que, por diferentes motivos (personales o sociales), necesitan de actuaciones especificas para su mejora y promoción, así como la normalización social de su problemática. Esta afirmación trasladada al grupo de población de Tercera Edad, genera hacerse una serie de reflexiones: ¿por qué a las personas mayores se les atiende, en su gran mayoría, desde servicios sociales generales?; ¿estamos admitiendo que ser mayor es de por sí ser una persona carencial?; ¿ser mayor es directamente un “problema”? La respuesta es NO. Ser mayor no es un problema por sí solo, es un problema cuando viene asociado a un problema, ya sea de pobreza, de salud, de formación, de comunicación, de necesidades básicas o de interrelación con el medio. Es un problema cuando no se ha tenido en cuenta el aumento de esta población y se continúan utilizando las mismas herramientas de intervención, los mismos servicios, los mismos métodos para un grupo social tan numeroso y consecuentemente, tan heterogéneo. Esta reflexión es secundada al entender genéricamente por Servicios Sociales el conjunto de instrumentos y recursos puestos al servicio de la sociedad, con el fin de cubrir sus necesidades a través de diferentes directrices de actuación: – Promover el desarrollo de la ciudadanía. – Aproximarse al ciudadano. – Impulsar la participación. – Potenciar y favorecer la integración personal. – Adaptar los programas de intervención.


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Pero si esta definición se traslada a la Tercera Edad, que es el grupo de población que nos ocupa, podemos comprobar que las directrices propuestas no son, en la práctica, como realmente se pretende hacer ver, puesto que: – La cercanía al ciudadano mayor no es tal, ya que se parte de una sola realidad, la de Servicios Sociales. – Si hablamos de impulsar la participación de la Tercera Edad estamos asumiendo que se trata de la mal llamada “clase pasiva”. ¿Se debe promover su participación porque se encuentra apartada? – Haciendo referencia a favorecer la integración, se está considerando que un grupo tan mayoritario que conforma un 17% de la población total es problemática, y no es así, tal y como se ha referido anteriormente. – Por supuesto que debe existir una adecuación de los programas a este colectivo, porque se puede hablar de dos cambios sociales importantes en este siglo: una revolución tecnológica y una revolución demográfica. En un momento determinado de la historia, se creyó por las características de la población mayor existente, que la mejor forma de atender a esta población era crear un espacio físico (los actuales Clubes de Convivencia, Hogares del Jubilado…), dirigido a satisfacer las necesidades de las personas mayores (educativas, de comunicación, de interacción con el medio, de relación con su entorno inmediato y local, de formación) a través de una programación de actividades (de tiempo libre, convivencia, apoyo comunitario…). De esta manera, la persona mayor permanecía en dichos centros desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde y su horario estaba determinado por las diferentes actividades organizadas (así, podía iniciar la jornada a las 9 de la mañana con una clase de yoga seguida de una partida de billar, a un taller de lecto-escritura y hasta llegar a última hora de la tarde al baile incluso disponiendo algunos Centros de servicio de comedor para, de este modo, permanecer todo el día en su interior).


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De esta manera la intervención en Tercera Edad se veía reducida a:

Figura 2: Modelo de intervención en Tercera Edad superado.

En este recorrido, ha sido tal la preocupación por atender ésta demanda y a través de la misma llegar a cubrir cuanto más número de población mejor, que quizá, todas las intervenciones hayan estado focalizadas sin ningún tipo de intencionalidad, directa o indirectamente, hacia el cuánto y no hacia el cómo. En la mayoría de los casos, la experiencia nos demuestra que con esta buena intención en la manera de trabajar, estamos ayudando a fomentar la creación de un gueto, volviendo, una vez más, a excluir a la Tercera Edad separándola de su entorno social. Si lo que se pretende es lograr una interrelación, algo no funciona. Tendremos que valorar la forma de dar respuesta a las nuevas situaciones que se presentan y a las nuevas demandas que están experimentando las sociedades desde finales del siglo XX y a principios del siglo XXI. Es necesario reconocer que no sólo el sector profesional tiene que ver con esta situación, sino que también son responsables los propios mayores o ¿no reconocemos de ellos frases como: “yo ahí no voy porque sólo van viejos”, “qué joven lo he visto” o “en mis tiempos yo…”?; todas ellas son maneras de excluirse de la sociedad actual. Quizá esto ayude a reconocer que el punto de partida de todo esfuerzo en esta dirección será cómo cambiar la imagen del envejecimiento. Entendemos que el concepto de intergeneracionalidad nos va a ayudar a iniciar este camino de cambio, pues su práctica


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