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homenajes & congresos

homenajes & congresos El planteamiento general del libro y de las contribuciones que lo componen responde claramente a la metodología propia del Derecho comparado. Así, se ha buscado, de manera intencionada, confrontar los sistemas sucesorios español (de Derecho común) y mexicano. Ello se completa además con otros dos puntos de vista que necesariamente deben comparecer hoy día cuando se aborda el fenómeno sucesorio. De un lado, la perspectiva iusinternacionalprivatista, esto es, la consideración de que un buen número de sucesiones mortis causa, de manera creciente además, se desarrollan precisamente en un contexto internacional, en el que están implicados dos o más ordenamientos jurídicos. De otro lado, el fenómeno sucesorio actualmente no puede contemplarse de una manera completa y acabada sino se tienen en cuenta las importantes repercusiones fiscales o impositivas que el mismo conlleva, algo que se torna especialmente importante cuando éste se desarrolla en una escala internacional. coordinadores

CÉSAR HORNERO MÉNDEZ ALFONSO YBARRA BORES NURIA GONZÁLEZ MARTÍN ELÍ RODRÍGUEZ MARTÍNEZ

DERECHO SUCESORIO COMPARADO Las experiencias española y mexicana en un contexto internacional

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DERECHO SUCESORIO COMPARADO

coordinadores

CÉSAR HORNERO MÉNDEZ ALFONSO YBARRA BORES NURIA GONZÁLEZ MARTÍN ELÍ RODRÍGUEZ MARTÍNEZ

homenajes & congresos


DERECHO SUCESORIO COMPARADO Las experiencias española y mexicana en un contexto internacional


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


DERECHO SUCESORIO COMPARADO Las experiencias española y mexicana en un contexto internacional

César HORNERO MÉNDEZ Alfonso YBARRA BORES Nuria GONZÁLEZ MARTÍN Elí RODRÍGUEZ MARTÍNEZ (Coord.)

Ciudad de México, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/ Proyecto de I+D+i DER2014-58581-R, «La renovación del Derecho de sucesiones ante los retos sociales en Europa y en España» (REDESUC), del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad del Ministerio de Economía y Competitividad. Proyecto de Investigación de Excelencia SEJ-7089 “Las sucesiones transfronterizas en la Unión Europea: régimen jurídico y problemas fiscales” (Proyecto SUCTRUE), de la Junta de Andalucía.

© AA.VV.

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-779-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


AUTORES Ignacio COLOMER HERNÁNDEZ Miguel Ángel ESPÍNDOLA BUSTILLOS Humberto ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ Nuria GONZÁLEZ MARTÍN Claudio Juan Ramón HERNÁNDEZ DE RUBÍN César HORNERO MÉNDEZ José Manuel MACARRO OSUNA Jesús RAMOS PRIETO Andrés RODRÍGUEZ BENOT Elí RODRÍGUEZ MARTÍNEZ Alfonso YBARRA BORES


Índice A modo de presentación................................................................................ 11 Sucesión procesal por transmisión mortis causa del objeto litigioso........... 13 Ignacio COLOMER HERNÁNDEZ

La actualidad del Derecho sucesorio interno en México............................ 59 Miguel Ángel ESPÍNDOLA BUSTILLOS

Sucesiones en el Derecho mexicano............................................................. 81 Humberto ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ

Una aproximación al Derecho sucesorio en México................................... 107 Nuria GONZÁLEZ MARTÍN

Sobre el estatuto aplicable a la materia sucesoria en la Ciudad de México..... 129 Claudio Juan Ramón HERNÁNDEZ DE RUBÍN

Panorama del Derecho de sucesiones (común) en España: principios y líneas de reforma........................................................................................... 153 César HORNERO MÉNDEZ

La libre circulación de capitales en la tributación sucesoria en espacios de integración regional: la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE................................................................................................................... 205 José Manuel MACARRO OSUNA

La tributación de las sucesiones mortis causa transfronterizas: cuestiones generales y principales problemas................................................................ 253 Jesús RAMOS PRIETO


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Índice

La Ley aplicable a la sucesión por causa de muerte en el Reglamento de la Unión Europea 650/2012: especial referencia a la legítima................... 313 Andrés RODRÍGUEZ BENOT

Las sucesiones internacionales México-España. Problemas de Derecho internacional privado relativos al reconocimiento de herederos de los concubinos..................................................................................................... 349 Elí RODRÍGUEZ MARTÍNEZ

Derecho sucesorio inglés versus Derecho sucesorio español: problemas prácticos actuales........................................................................................... 381 Alfonso YBARRA BORES


A modo de presentación Esta obra tiene su origen en el Seminario-Taller “Derecho sucesorio comparado: las experiencias americana y española”, celebrado en Ciudad de México, en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y en la Escuela Libre de Derecho, los días 12, 13, y 14 de septiembre de 2017. Las ponencias que se desarrollaron en aquellas tres jornadas de trabajo —que contaron con una significativa asistencia, de un público especialista y muy interesado— han servido de base para los trabajos que se presentan ahora reunidos en este volumen colectivo y de los que son (somos) autores un grupo de estudiosos españoles (pertenecientes en su totalidad a la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla) y mexicanos, todos académicos (de diversas áreas de conocimiento) y prácticos del Derecho, combinación que dota, sin duda, de especial atractivo e interés a los mismos. El planteamiento del libro y de las contribuciones que lo componen, además de aunar esa doble perspectiva teórica y práctica apenas apuntada, responde claramente a la metodología propia del Derecho comparado. Así, se ha buscado, de manera intencionada, confrontar los sistemas sucesorios español (de Derecho común) y mexicano. Ello se completa además con otros dos puntos de vista que necesariamente deben comparecer hoy día cuando se aborda el fenómeno sucesorio. De un lado, la perspectiva iusinternacionalprivatista, esto es, la consideración de que un buen número de sucesiones mortis causa, de manera creciente además, se desarrollan precisamente en un contexto internacional, en el que están implicados dos o más ordenamientos jurídicos. La experiencia europea y la americana en este sentido resultan de lo más ilustrativas. De otro lado, el fenómeno sucesorio actualmente no puede contemplarse de una manera completa y acabada sino se tienen en cuenta las importantes repercusiones fiscales o impositivas que el mismo conlleva, algo que se torna especialmente importante cuando éste se desarrolla en una escala internacional. Una obra de estas características no hubiera sido editada sin en el esfuerzo conjunto de personas e instituciones. Además de las casas de estudios, centros de excelencia y de referencia internacional, que nos acogieron en Ciudad de México y que se mencionan al inicio, tanto el


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Los coordinadores

Seminario como esta publicación han sido posibles gracias a dos Proyectos de Investigación, que ahora precisamente, en 2018, culminan su trayectoria: por una parte, el Proyecto de I+D+i DER2014-58581-R, “La renovación del Derecho de sucesiones ante los retos sociales en Europa y en España” (REDESUC), del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad del Ministerio de Economía y Competitividad, liderado por el Prof. Dr. Andrés Rodríguez Benot; y de otra, el Proyecto de Investigación de Excelencia SEJ7089 “Las sucesiones transfronterizas en la Unión Europea: régimen jurídico y problemas fiscales” (Proyecto SUCTRUE), financiado por la Junta de Andalucía entre febrero de 2013 y marzo de 2018, del que ha sido Investigador Principal el Prof. Dr. Jesús Ramos Prieto. Del mismo modo, debe quedar constancia expresa de nuestro agradecimiento a la Graduada María Luisa Blanco Sánchez por su concienzuda labor de revisión de los textos de los autores. A todos los implicados, a un lado u a otro del Atlántico, vaya, por tanto, nuestro agradecimiento, desde el convencimiento —lo demuestra una iniciativa de este tipo— de que una obra como ésta sólo puede realizarse a partir de los profundos lazos que unen a España y a la República mexicana. Los coordinadores Sevilla (España)-Ciudad de México (México) Julio 2018


Sucesión procesal por transmisión mortis causa del objeto litigioso IGNACIO COLOMER HERNÁNDEZ1 SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN. II. CONCEPTO. III. NATURALEZA JURÍDICA. IV. REQUISITOS PARA LA SUCESIÓN PROCESAL POR MUERTE DE LA PERSONA FÍSICA. 1. El deber de comunicar la muerte del litigante. 2. La pendencia de un proceso. 3. Existencia de un sucesor de la parte fallecida. A. Cuando la sucesión se produzca a título universal. B. Cuando la sucesión se produzca a título particular. C. Sucesión arrendaticia. D. Sucesión en los procesos relativos al estado civil de la persona. E. Sucesión en un procedimiento para la liquidación del régimen económico. F. Sucesión en los casos de comunidad de propietarios. 4. Transmisión del objeto litigioso. 5. La personación del sucesor. A. Comparecencia del sucesor en la fase declarativa de instancia. B. Comparecencia del sucesor en la fase de recurso del proceso. C. Comparecencia del sucesor en la ejecución forzosa.

I. INTRODUCCIÓN El art. 16 LEC de 2000 bajo la rúbrica “sucesión procesal por muerte” se encarga de regular los supuestos de sucesión procesal por muerte de la persona física y transmisión mortis causa de la cosa litigiosa a sus causahabientes. Esta rúbrica constituye el objeto de la primera de las consideraciones que se debe hacer frente a la regulación de la actual Ley. En efecto, la expresión “sucesión por muerte” es absolutamente deficiente para indicar la esencia de la figura regulada, ya que, desde este inicial momento, hemos de tener en cuenta que la causa de la sucesión no se encuentra en el hecho del fallecimiento de una persona, sino en la transmisión de los derechos sobre la cosa o el objeto litigioso. La explicación de las razones que han llevado a formular una rúbrica en este sentido la encontramos en la regulación que la antigua Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 hacía en el art. 9.72. Puesto que aquella

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Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (España). Art. 9.7º LEC de 1881: “Cesará el Procurador en su representación: 7º. Por muerte del poderdante o del Procurador”.


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norma hacía hincapié en el hecho de la muerte de la parte como causa del cese del poder del procurador, para, a partir de ese dato, permitir el acceso de los sucesores al proceso. Sin embargo, la actual normativa articula el régimen de la sucesión procesal en base al origen de la transmisión (mortis causa3, entre vivos), y deja curiosamente sin regular los supuestos de extinción de la personalidad jurídica (fusión y escisión de sociedades) por su peculiar naturaleza. Pese a lo inexacto de la expresión, y dado que la doctrina mayoritariamente la acepta y la Ley la reconoce, hemos de aceptar el uso de la expresión sucesión por muerte o sucesión mortis causa, en lugar de la más correcta sucesión por transmisión mortis causa del objeto litigioso. Son varias las cuestiones que merecen atención a la hora de analizar esta figura de la sucesión procesal por muerte de la persona individual. Entre ellas hay que destacar el concepto y la naturaleza de este cambio de parte, los requisitos necesarios para que sea procedente la sucesión procesal y, sobre todo, los efectos que puede producir la comparecencia o no de los sucesores en el incidente de sucesión. Con carácter previo a entrar en el análisis del art. 16 se ha de poner de manifiesto que el precepto está pensado para la sucesión mortis causa de personas individuales, por tanto, la norma no resulta aplicable analógicamente a los casos de sucesión por extinción de la persona jurídica en supuestos de fusión y absorción.

II. CONCEPTO La sucesión procesal mortis causa es aquella situación que se produce cuando por la muerte o fallecimiento de cualquiera de los litigantes se

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El propio art. 16.1 comienza señalando “Cuando se transmita mortis causa lo que sea objeto del juicio…”, con lo que se está afirmando implícitamente que el elemento esencial es la transmisión, con independencia de su causa. De modo que el propio precepto está reconociendo, de forma más adecuada y correcta con la realidad y la naturaleza jurídica del fenómeno de la sucesión procesal, que lo que determina el cambio subjetivo en las partes de un proceso no es la sucesión por muerte, sino correctamente la transmisión por causa de muerte del objeto litigioso a favor de una persona.


Sucesión procesal por transmisión mortis causa del objeto litigioso

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transmite la cosa litigiosa por vía hereditaria cambiando alguna de las personas originariamente demandantes o demandadas, según el caso concreto ante el que nos encontremos. De ahí que se haya sostenido que la sucesión procesal, tanto la mortis causa y la inter vivos, deba ser considerada como una de las crisis subjetivas que puede sufrir el proceso en su trascurrir4. El fallecimiento de una persona produce como efecto que sus herederos le sucedan, por el mero hecho de la muerte, en todos sus derechos y obligaciones (art. 661 CC), y por ello no es extraño que la norma procesal recoja la posibilidad de que los herederos sucedan en su posición procesal a su causante. Pues, de lo contrario, si la ley hubiese optado por extinguir el proceso tras la muerte de alguno de los litigantes sería una posición claramente injusta, ya que esa actuación equivaldría a prejuzgar indebidamente el derecho de cualquiera de las partes5. Y es que, en definitiva, en estos supuestos de sucesión procesal por causa de muerte de la persona física la norma procesal se limita a aplicar el fundamento que subyace en la sucesión hereditaria, y que no es otro que evitar que la muerte de un sujeto suponga la extinción de las relaciones jurídicas existentes, y entre ellas también las derivadas de un proceso iniciado y pendiente6.

III. NATURALEZA JURÍDICA A la hora de abordar la naturaleza jurídica de la sucesión procesal mortis causa se ha de partir necesariamente de una constatación que, ya de antiguo, recogía Ramos Méndez, cuando señalaba que “la sucesión en el proceso por causa de muerte es un acontecimiento imprevisible e inevitable

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Véase el Auto del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª) de 7 noviembre de 2006 (F.J 1º). Ramos Méndez, Francisco, La sucesión procesal. Estudio de los cambios de parte en el proceso, Hispano europea, Barcelona, 1974, p. 37. En relación con la pendencia del proceso como requisito imprescindible para que pueda darse la sucesión procesal la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Supremo en su Sentencia de 5 de julio de 2006 ha expresamente señalado que “por sucesión procesal ha de entenderse aquella cuyo hecho determinante acontece ya con el proceso iniciado y durante su pendencia, lo que no es el caso”. (F.J 2º).


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en cuanto a su origen, que puede ocurrir fatalmente, sin que la voluntad de las partes puede hacer nada por impedirlo”7. La naturaleza imprevisible e inevitable del acto que abre paso a la sucesión (muerte del causante) tiene su reflejo en la propia consideración de la sucesión procesal mortis causa como un supuesto de sucesión obligatoria en la que “el cambio de titularidad del bien litigioso se impone forzosamente” y en la que “toda posibilidad de fraude queda absolutamente excluida”8. De ahí que para la inmensa mayoría de ordenamientos de nuestro entorno sea relevante la muerte del litigante y reconozcan la posibilidad de reanudar el proceso por parte de los herederos del difunto o frente a ellos9. La consecuencia directa que tiene el hecho de que la transmisión del objeto litigioso sea debida a la muerte del litigante es que verificada dicha transmisión la situación no se puede volver hacia atrás, no hay posibilidad de modificar la realidad material, esto es, no es posible mantener la titularidad del derecho o la cosa litigiosa a favor de una persona fallecida. Y por esta razón, una vez comparecido el sucesor, el art. 16 LEC prevé que se proceda a llevar a cabo la sucesión procesal, es decir el cambio de persona en la posición procesal del actor o demandado fallecidos, sin necesidad de escuchar a la contraparte inicial. Se trata, por tanto, de una sucesión procesal que se acuerda sin oír al litigante no fallecido, ya que no hay posibilidad de fraude en la transmisión de la cosa litigiosa, dada la extinción de la personalidad que produce la muerte del litigante causante. En efecto, no hay posibilidad de fraude desde el momento que la transmisión del objeto litigioso se realiza de manera necesaria por la muerte de su titular. Y esta es una característica esencial que distingue la sucesión mortis causa de la sucesión por transmisión inter vivos del objeto litigioso. Toda vez que cuando la transmisión del derecho o la cosa que constituya el objeto del proceso se hace por transmisión inter vivos, sea onerosa o lucrativa, resulta evidente que es necesario conocer la posición del litigante originario en relación con el cambio subjetivo que puede operarse ex artículo 17 de la Ley de Enjuiciamiento Civil entre

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Cfr. Ramos Méndez, La sucesión procesal…, cit., p. 36. Ibidem. Idem, p. 37.


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la persona del adquirente del derecho u objeto del litigios y la persona del transmitente del mismo, pues en tales casos resulta claro que no serán indiferentes las condiciones personales y patrimoniales particulares que presente la parte procesal que suceda a la parte originaria que haya transmitido el objeto en litigio. Hasta el extremo que la propia LEC en su artículo 17.2 prevé, como una de las causas que habilitan al juez a negarse a la sucesión procesal por transmisión del objeto litigioso inter vivos, la alegación por la contraparte originaria que el cambio de parte, esto es, la inclusión como parte del adquirente del objeto en litigio pudiera dificultar notoriamente su defensa. Por otra parte, no debe perderse de vista que, pese al tenor literal del art. 16.1 LEC (“La persona o personas que sucedan al causante podrán continuar ocupando en dicho juicio la misma posición que éste, a todos sus efectos”), no existe en realidad posibilidad, para el adquirente mortis causa de la cosa o derecho que constituya el objeto de un proceso, de decidir si su adquisición produce o no la sucesión procesal. De manera que “la sucesión en la posición procesal de la parte fallecida se produce de forma automática como consecuencia de la muerte, pues en ningún caso se contempla como posible la extinción del proceso por consecuencia de la propia muerte de la parte”10. Se trata, pues, de un supuesto de sucesión procesal forzosa. Esto significa que los cambios que se produzcan en la relación material subyacente al proceso han de tener necesariamente un reflejo en la relación jurídico procesal. De ahí que, por tanto, la muerte de uno de los litigantes debe influir y reflejarse en todo caso en el proceso, tanto si sus herederos se personan en el procedimiento, como si no lo hacen. De modo que la no personación provocará que el pleito continúe en rebeldía, o que se produzca el desistimiento, o la renuncia a la acción, según cual se la parte no compareciente (art. 16.3 LEC), pero no tendrá como efecto impedir la sucesión procesal. La muerte de un litigante produce como efecto la sucesión procesal sin necesidad de contar con la voluntad de los herederos del fallecido11,

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Cfr. Garnica Martín, Juan Francisco, “Comentario al art. 16 LEC”, en Comentarios a la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, tomo I, Iurgium, Barcelona, 2001, p. 237. En opinión de Garnica Martín, “Comentario al art. 16 LEC”, cit., p. 237, “como consecuencia de la muerte de una de las partes sus sucesores mortis causa pasan a ocu-


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dado que una vez que conste al tribunal el hecho de la defunción (art. 16.2 LEC) podrá pedir la comparecencia de los sucesores en la causa. De modo que sólo en dicho momento desplegará su eficacia la voluntad del sucesor, ya que es entonces cuando podrá decidir si comparece o no formalmente para la defensa de sus derechos. De ahí que, como señala Garnica Martín, en relación con el supuesto del art. 16 LEC “lo único que es contingente es la posibilidad que tienen los sucesores de constituirse como parte en el proceso, pues la sucesión en la posición de parte se produce con independencia de ellos y es una consecuencia necesaria que establece el ordenamiento jurídico”12. Buena prueba del limitado papel que juega la voluntad del sucesor mortis causa a la hora de suceder en la posición procesal de su causante podemos encontrarla en el hecho de que la Ley no reserve en exclusiva al sucesor la facultad de poner en conocimiento del órgano jurisdiccional el hecho de la muerte de su causante. Y es que, en efecto, el art. 30.1.3º LEC13 impone al procurador la obligación de poner en conocimiento del tribunal el fallecimiento de un poderdante. Obsérvese entonces que en el modelo legal de sucesión mortis causa el heredero o sucesor carece de voluntad para decidir si comunica o no el fallecimiento del litigante. La Ley se asegura de que el hecho de la muerte necesariamente se refleje en la relación jurídico procesal, evitando que el sucesor pueda mantener la ficción de que el causante continúa vivo para impedir que puedan afectarle los efectos del proceso. No hay duda, por tanto, de que la sucesión mortis causa es una sucesión forzosa en que la voluntad de los causahabientes sólo existe para determinar si quieren asumir materialmente la defensa de su posición procesal, pero que en modo alguno es necesaria para la adquisición de la condición de parte

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par su posición procesal, en el sentido de que el proceso continuará respecto a ellos, que se verán afectados por los efectos del mismo, con independencia de que lleguen a comparecer o no como parte formal”. Ibidem, p. 237. Esta norma es paralela al antiguo art. 9.7º LEC de 1881, y responde a la idea de garantizar que el procurador en todo momento ostente la representación de su poderdante. Sin embargo, la nueva regulación presenta una mejor sistematización al separar las consecuencias de la muerte del poderdante respecto al mandato del procurador (art. 30.1.3º) y respecto a la posición de las partes (art. 16).


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formal, ya que esta se deriva directamente de la muerte del causante y de la transmisión del objeto litigioso.

IV. REQUISITOS PARA LA SUCESIÓN PROCESAL POR MUERTE DE LA PERSONA FÍSICA Una vez sentada la naturaleza forzosa de la sucesión procesal mortis causa es necesario analizar los requisitos o presupuestos que deben concurrir para que la muerte del litigante dé lugar a la sucesión procesal. El Tribunal Constitucional había señalado al amparo de la LEC de 1881, en concreto con ocasión del ATC 242/1998, cuáles eran los requisitos que debía de reunir la sucesión procesal mortis causa, afirmando que los “presupuestos formales que, en principio, permiten tal continuidad en el ejercicio de la acción aun desaparecido el titular del derecho litigioso, originariamente legitimado a saber: litispendencia o existencia de un proceso pendiente, petición expresa de otra persona para suceder al inicial demandante y acreditamiento del título justificativo de la instada sucesión. Pero junto a estos requisitos formales, ha de añadirse otro de carácter sustantivo, atinente a que tal sucesión procesal o continuidad en el ejercicio de la pretensión tenga viabilidad jurídica, por tratarse de acciones o pretensiones transmisibles, o lo que es lo mismo, que el derecho controvertido (en este caso, el derecho fundamental cuya reparación se nos recaba en sede de amparo constitucional), y, más precisamente, la acción ya emprendida para su reconocimiento y protección, sea susceptible de ser ejercitada por persona diversa a la de su originario titular, el inicial demandante”. Posteriormente, y ya bajo la vigencia de la nueva LEC de 2000, el Tribunal Supremo ha concretado aún más los requisitos necesarios para que pueda operar un sucesión procesal por transmisión mortis causa del objeto o la cosa litigiosa. Al respecto, el Auto del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª) de 7 noviembre 2006 señala expresamente en relación con los requisitos de la sucesión procesal por transmisión mortis causa del objeto litigioso que juntos a los requisitos formales reconocidos por el Tribunal Constitucional, como se ha visto anteriormente, también ha de añadirse otro de carácter sustantivo “atinente a que tal sucesión procesal o continuidad en el ejercicio de la pretensión tenga viabilidad jurídica, por tratarse de acciones o pretensiones transmisibles, o lo que es lo mismo, que el derecho controvertido… y


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más concretamente la acción ya emprendida para su reconocimiento y protección, sea susceptible de ser ejercitada por persona diversa a la de su originario titular”, requisito que se desprende del tenor del art. 16 y que ha llevado a la doctrina a pronunciarse negando la sucesión cuando la acción ejercitada tenía carácter personalísimo —verbigracia en pleitos matrimoniales de separación o divorcio—. Finalmente, también del tenor del art. 16 se desprende que el sucesor ocupa la posición del causante “a todos los efectos”, expresión que ha de entenderse como referida exclusivamente a los efectos procesales y no a los sustantivos, sin que puedan confundirse las consecuencias materiales y las procesales de esta institución”. Actualmente, los requisitos se pueden extraer del contenido del art. 16 LEC y se concretan esencialmente en: comunicar la muerte del litigante; la pendencia de un proceso cuando acontece el fallecimiento; la existencia de un sucesor de la parte fallecida y, por último, que haya una efectiva transmisión del objeto litigioso. La concurrencia de todos y cada uno de los requisitos es necesaria para que se produzca la sucesión procesal por transmisión del objeto litigioso por muerte de la persona del litigante, con independencia además de que si, el sucesor quiere defender materialmente su derecho, deberá de comparecer en el procedimiento.

1. El deber de comunicar la muerte del litigante El primero de los presupuestos necesarios para que pueda operar la sucesión procesal por muerte es que efectivamente se haya producido el fallecimiento de uno de los litigantes pendiente un proceso14, o más específicamente, que el hecho de la muerte haya sido comunicado al órgano jurisdiccional. Sólo tras la comunicación al juez o tribunal se inicia

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Al respecto, la Audiencia Provincial de Segovia en su Sentencia de 26 octubre 1993 ya reconoció la necesidad que la muerte se produzca estando iniciado el pleito. Y para ello en su Fundamento Jurídico Segundo estableció que “No habiendo ningún proceso regularmente constituido que ‘seguir’ con los herederos, su intervención como sucesores procesales carece de virtualidad alguna, y la demanda —dirigida contra quien ya había fallecido cuando se ejercitó la acción— debe ser desestimada por falta de personalidad del demandado (art. 533.4.º LECiv)”.


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