LAS PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO ra
Lectu Mauro Arturo Rivera León
en la
manuales
nube
LAS PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José añón roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge a. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José raMón Cossío díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
eduardo Ferrer MaC-gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José antonio garCía-CruCes gonzáLez
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis LóPez guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
ángeL M. LóPez y LóPez
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
víCtor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
FranCisCo Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
angeLika nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
HéCtor oLasoLo aLonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
LuCiano PareJo aLFonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
ConsueLo raMón CHornet
Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia
toMás saLa FranCo
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
ignaCio sanCHo gargaLLo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
toMás s. vives antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
rutH ziMMerLing
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Javier de LuCas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LAS PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO
MAURO ARTURO RIVERA LEÓN
tirant lo blanch Ciudad de México, 2023
Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/
© Mauro Arturo Rivera León
© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc CP 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1130-353-8 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
“En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería”. Miguel Hernández
Esta obra está dedicada a Pedro León Sánchez, quien iba a ser abogado y a leer este libro para platicarlo y discutirlo conmigo. Me enseñó a tocar la guitarra y yo, años después, iba a enseñarle amparo. Que este libro traiga a mi mamá la sonrisa de lo que hubiera leído su hermano, mi tío.
Índice PRÓLOGO...............................................................................................................11 I. INTRODUCCIÓN................................................................................................17 II. LAS PARTES EN EL JUICIO DE AMPARO: EL INICIO DE UN DEBATE 1. Las partes en la teoría general del proceso.............................................................21 2. Las partes en las bases constitucionales del juicio de amparo................................27 III. EL QUEJOSO 1. Introducción a la figura del quejoso y propuesta definitoria..................................31 2. Evolución histórica del quejoso.............................................................................32 3. Análisis del quejoso en la normativa actual...........................................................41 4. Representación del quejoso (aplicable al tercero interesado).................................66 IV. LA AUTORIDAD RESPONSABLE 1. Introducción a la figura de la autoridad responsable.............................................85 2. Evolución histórica................................................................................................89 3. La autoridad responsable en la Ley de Amparo en vigor: análisis procesal............99 V. EL TERCERO INTERESADO 1. Introducción a la figura del tercero interesado.....................................................135 2. Evolución histórica................................................................................................. 138 3. El tercero interesado en la Ley de Amparo vigente: análisis de las subhipótesis......149 VI. EL MINISTERIO PÚBLICO COMO PARTE AUTÓNOMA 1. Introducción a la figura del Ministerio Público....................................................163 2. Evolución histórica dentro del juicio de amparo..................................................165 3. El Ministerio Público Federal: Análisis de su carácter de parte autónoma en la legislación vigente........................................................................................169 4. El futuro de la institución ministerial en el juicio de amparo...............................177 VII. PECULIARIDADES DE LAS PARTES EN EL AMPARO DIRECTO 1. El quejoso............................................................................................................179 2. La autoridad responsable....................................................................................182 3. El tercero interesado............................................................................................184 VIII. LAS PARTES ¿O EL TODO? GUÍA DE NAVEGACIÓN HACIA FUTUROS DEBATES IX. BIBLIOGRAFÍA RESEÑA CURRICULAR DEL AUTOR..................................................................196
PRÓLOGO Innumerables pensamientos, ideas y recuerdos me generan el prologar la presente obra. No quisiera abrumar al amable lector, pero creo que vale la pena por lo menos dejar constancia de dos que considero relevantes. El primero es de genuino reconocimiento y agradecimiento al autor, Mauro Arturo Rivera León. Quienes tenemos el privilegio de conocerlo, sabemos que es un lector empedernido, escritor destacado, novelista en ciernes, orador apasionado, pero, sobre todo, un jurista en pleno crecimiento. Así pues, en lugar de reseñar alguna anécdota de las muchas que podríamos rememorar del tiempo que compartimos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, me gustaría dejar constancia de algo que considero inevitable: Mauro está destinado a ocupar un lugar destacado en la plétora de académicos, y resaltará no sólo a nivel nacional, sino que será un referente que pondrá en alto la estirpe de juristas mexicanos en el plano internacional. Es por esto, que es un honor haber sido considerado por el autor para escribir algunas líneas que den un esbozo de la obra y animar al lector interesado a conocer este trabajo especializado de la literatura jurídica mexicana, escrita por un destacado integrante de esa generación de mujeres y hombres que están destinados a relevarnos en un futuro cercano. El segundo es esa sensación de un gusto extraño ante lo nuevo, curiosidad por el contenido de un libro y satisfacción por ser el primero en darle la bienvenida a esta obra. El nacimiento de un libro, sobre todo cuando es excelente, es una buena nueva, porque los libros forman, generan conocimiento y actualizan las disciplinas, cuestionan viejos mitos y proponen nuevas vías de pensamiento, como es el caso. Por lo que hace a la obra, aludo a este magnífico texto titulado Las partes en el juicio de amparo, un estudio cuidadoso y documentado sobre un tema específico en el vasto mundo del juicio de amparo. El tema de las partes dentro del proceso constitucional de garantías ha evolucionado considerablemente, enriqueciendo su complejidad tanto en la teoría como en la práctica. Se pensaba, en los albores de esta institución endémicamente mexicana, que las partes no eran otra cosa que lo que la teoría general del proceso nos había enseñado, esto es, partes materiales y formales que constituyen el elemento subjetivo de la relación jurídico-procesal. Sin embargo, con el tiempo, los conceptos de tercero interesado y de autoridad responsable han adquirido cédula de identidad propia. El Derecho
12
Juan Luis González Alcántara Carrancá
Procesal Civil ha marcado la pauta en torno al tercero interesado, pero cuando está de por medio la defensa de los derechos fundamentales ha sido la doctrina del amparo la que ha vertido ideas innumerables sobre qué debe entenderse por tercero interesado. La discusión deviene aún más interesante al abordar el tema de la autoridad responsable, que ha recorrido un largo camino desde su concepción tradicional decimonónica que circunscribía este concepto a una noción del Estado encarnada en cualquier variante de un agente del poder público. Tras un largo proceso de evolución dentro de la doctrina de los derechos fundamentales, esta noción se ha ampliado a personificaciones totalmente ajenas al sector público, como instituciones de educación superior, núcleos de población ejidal o comuneros, así como, en general, a particulares que de facto realizan actos de autoridad. Si a todo lo anterior se suman las más recientes reformas constitucionales y legales en materia de derechos humanos y de amparo que han transformado radicalmente el bagaje jurídico nacional, hay que hacer un replanteamiento doctrinal de las partes en el juicio de amparo. Muchos clásicos han sido superados. No lo digo en desdoro de aquellos fundadores de la disciplina, sino que, en honor a ellos, se continúa el sendero en la innovación y transformación del conocimiento jurídico. En esa ruta, el Doctor Rivera reformula y actualiza el concepto de las partes en el juicio de amparo, cumpliendo así una exigencia impostergable del novedoso marco legislativo y a la doctrina generada por la jurisprudencia del Poder Judicial de la Federación. En esta renovada disquisición que nos obsequia el Profesor Rivera, destaca un estilo que recuerda a los extraordinarios tratadistas alemanes, caracterizado por una elevada calidad académica, amplia experiencia tribunalicia y la sensibilidad que exige expresar y transmitir los temas novedosos del juicio de amparo. Este mérito ciertamente no es ninguna casualidad, tal como lo demuestran las credenciales del autor: a su doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, previa licenciatura exitosa en Derecho por la Universidad de Sonora, se suman las notables distinciones como investigador visitante del prestigioso Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado en Heidelberg, Alemania, del Centro Perelman de Filosofía del Derecho de la Universidad de Bruselas y de la Universidad Silesia en Katowice, Polonia. Por supuesto, este recién trabajo que a manera de prólogo me ocupa ahora, no es más que un eslabón en la enriquecedora tarea creativa del Doctor Rivera, quien ya nos ha regalado grandes obras como Las puertas
Prólogo
13
de la Corte: la legitimación en la controversia constitucional y acción de inconstitucionalidad en México, texto que forma, junto con Las partes en el juicio de amparo, una cadena que hilvana el Derecho Procesal Constitucional en México. Pero el Doctor Rivera León no sólo predica desde la cátedra y la palestra: predica con la práctica. En cada página de esta obra puede verse reflejada la experiencia que ha tenido en el Poder Judicial de la Federación, pues ha ejercido como Secretario de Estudio y Cuenta en la Sala Superior del Tribunal Electoral y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. He dicho lo suficiente sobre el autor y de forma justa se reconocen los méritos del Doctor Mauro Rivera, pero ¿qué hay de la obra? Mauro nos ofrece un trabajo en el que disecciona, una por una, a las partes en el juicio constitucional. A lo largo de seis capítulos sendos y concretos sobre la materia, se demuestra un amplio conocimiento tanto del juicio de amparo, como de la Teoría General del Proceso. Sin dejar de descansar a las almas de esos grandes precursores –como Goldschmidt, Alcalá-Zamora e incluso, don Manuel Crescencio Rejón– recupera la herencia de la doctrina tradicional. Pero la labor del autor no se detiene aquí, sino que va más allá, recogiendo lo granado de los estudios más recientes en los tópicos abordados. Así, en el primer capítulo, se nos presenta una síntesis del concepto de parte, en el entendido de que éstas “…tienen un conjunto de expectativas, posibilidades y cargas y liberación de cargas inherentes a la relación jurídica en la que se encuentran inmersas procesalmente”. Esto es, va más allá de la categorización tradicional de pretensiones y excepciones con las que hemos entendido a las partes desde hace mucho tiempo, abordándolas desde una perspectiva holística. En el capítulo segundo se atiende a la parte quizá más importante del juicio de amparo: el quejoso, actor principal y protagonista en el escenario dramático, de tramas inesperadas y siempre con el anhelo de que concluya felizmente esa historia llamada amparo, que indiscutiblemente gira en torno a este protagonista. En dicha aproximación, nuestro escritor hace una arqueología histórica de la figura del quejoso, desde la Constitución de Yucatán de 1841, primera en incorporar la formulación de Manuel Crescencio Rejón, hasta el análisis del quejoso en la normativa actual. Algo que me parece destacable es que se añade un apartado para el concepto tercero extraño, con una clara distinción del tercero por equiparación, en un didáctico cuadro comparativo.
14
Juan Luis González Alcántara Carrancá
Mauro Arturo Rivera nos presenta el desfile casi interminable de quiénes pueden ser quejosos: personas físicas, morales privadas y oficiales, menores de edad, incapaces y personas en estado de interdicción, personas sujetas a procedimiento penal, representación universal, autorizados de la parte quejosa, autorizados en términos amplios o restringidos, y un largo etcétera. Todo este carrusel de modalidades pasa por la óptica de los precedentes de la Suprema Corte de Justicia. No quiero dejar de mencionar un tema inusual que atiende la obra en este capítulo: el caso de los animales y seres sintientes. A tal efecto, el autor trae a colación el famoso y no menos jocoso amparo “Mazapán,” la historia de un perro conocido por bailar en la fiesta oaxaqueña de la Guelaguetza. Tras una adopción canina, Rufino Guillermo Méndez promovió un amparo indirecto en nombre del can como sujeto sintiente. Ya en el capítulo tercero, enfocado en la autoridad responsable, la obra estudia el sentido primigenio de la voz en la doctrina clásica y en la primera Ley de Amparo de 1861. Con claridad meridiana el autor nos advierte que debemos enfocarnos más en el concepto de acto de autoridad para arribar al concepto de autoridad. Así, el debate se genera cuando se personifica a las autoridades de facto u otras alternativas, como el de autoridad sustituta, particular como autoridad responsable, representación de autoridades, entre otros. Para abordar tan espinoso tema, el autor procede siempre con el rigor metodológico necesario para garantizar la comprensión del autor. Por su parte el capítulo cuarto atañe al tercero interesado. Con un amplio recorrido, preciso y detallado, se atiende la evolución histórica y el análisis casuístico de este tópico. Con el respaldo autorizado de don Silvestre Moreno Cora y del Doctor Héctor Fix-Zamudio, se hace un análisis profundo de las variantes de esta figura. No podía faltar, desde luego, el Ministerio Público, representación social autónoma dentro del juicio de amparo. Este tema se explica en el capítulo quinto, enfatizando la naturaleza dual de la intervención procesal del Ministerio Público, pues, por un lado, cumple la tradicional función de prosecución estatal, mientras que, por el otro, desempeña la representación del interés social. En la primera destaca como un interviniente del proceso penal y, en la segunda, como representante de la sociedad en múltiples facetas. En este respecto, quiero dejar constancia de un aspecto que, a mi juicio, amerita especial interés: Nuestro autor sostiene el caso específico cuando se hace un pedimento al Ministerio Público para que dictamine por escrito la opinión de la representación social sobre la forma en que debe resolverse el
Prólogo
15
juicio de amparo, todo ello a la luz de la prosa elegante de aquel extraordinario y culto Presidente de la Suprema Corte: Don Silvestre Moreno Cora. Finalmente, debo destacar la nítida exposición que se realiza sobre la forma en que las partes acceden al complejo régimen de recursos e impugnaciones en materia de amparo, haciendo hincapié en el lenguaje excesivamente confuso que la ley de la materia utiliza. Tal vez, por la relevancia del tema, el autor hubiera podido dedicar un capítulo completo que desarrollara con más soltura a las partes cuando impugnan o interponen algún recurso de los que regula la Ley de Amparo, explorando los casos en los que el quejoso es recurrente, la autoridad responsable se adhiere a la revisión o un tercero interesado impugna. Otra aportación interesante de la mancuerna autor-obra es la que desborda el capítulo sexto: “Peculiaridades de las partes en el amparo directo”, en donde se adiciona una nueva polémica, titulada Las partes ¿o el todo? Guía de navegación hacia futuros debates, en donde, con un lenguaje accesible y aleccionador, se explica a las partes en el amparo desde la postura asumida por la Suprema corte en la Contradicción de tesis 351/2014. Muchos son los méritos de la obra, pero más del autor, imperdible por muchos conceptos para que sea de consulta obligada y forme parte inmediata de biblioteca especializada. Por todo ello, felicito al Doctor Mauro Arturo Rivera León, a su familia, y celebro lo que representa este magnífico trabajo que nos invita a la lectura, al estudio y a la divulgación, con la atenta petición de que siga escribiendo y deleitando a sus lectores con su prosa, sus comentarios, su crítica y sus proposiciones para mejora de esas instituciones que son tan importantes para nuestra patria, para el mundo del derecho y para la doctrina y, desde luego, para hacer realidad el ideal de justica. JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA CARRANCÁ Ministro Suprema Corte de Justicia de la Nación Investigador Honorario del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, Primavera de 2022.
I. INTRODUCCIÓN Es bien sabido que los estudiosos del derecho procesal gustan de diseccionar una figura procesal específica en sus estudios monográficos. En cada una de ellas, en cada figura concreta, aparece una teoría integral del proceso o, en nuestro campo, del proceso constitucional. Hablar de la preclusión, por ejemplo, es hablar de la acción, de términos, de plazos, de consecuencias jurídicas. Analizar la reconvención implica estudiar la naturaleza de la demanda, de las pretensiones y la figura de la transmutación de las partes dentro de la litis que la reconvención obliga. Hablar de figuras procesales irremediablemente conduce a hablar del proceso mismo. Esta experiencia de analizar lo general a través de lo particular, la viví cuando escribí “Las puertas de la Corte” a lo largo de tres años de estudios doctorales en la Universidad Complutense de Madrid. Analizar la legitimación en los procesos constitucionales me llevó a analizar sus plazos, sus efectos, sus diferencias y su praxis. Probablemente por ello elegí que mi primera monografía específica sobre el juicio de amparo no fuese sobre el amparo mismo (el todo), sino sobre sus partes. Es usual afirmar que “el todo es más que la suma de las partes”. Paradójicamente, en la doctrina del proceso constitucional, las partes son más que la suma del todo. En este caso, la expresión tiene una doble connotación. En primer lugar, todo manual del juicio de amparo está delimitado a lo comprehensivo, a lo holístico y general. Por ello mismo, no puede detenerse en minucias y detalles a los que sí están destinados los estudios monográficos de un tema. De tal suerte, sólo por emplear el libro más conocido sobre la temática históricamente, el clásico manual de Burgoa (desactualizado por la normativa, jurisprudencia e historia) toca la temática de las partes sólo superficialmente, en apenas un par de páginas. Esta cuestión se reproduce en la práctica totalidad de los manuales. Me parece así que la mayoría de los estudios, cuando abordan cuestiones específicas del juicio de amparo, se centran más bien en la suspensión, el interés legítimo, el amparo adhesivo o figuras más “seductoras” que los sujetos procesales. Hay, sobre ello, dos grandes excepciones a mi juicio. La primera es una minuciosa obra de Miguel Bonilla, que se dedica en exclusiva a analizar de forma integral a la parte del tercero interesado. La segunda de ellas, es el libro de Castro Lozano dedicado a analizar las partes en el juicio de amparo,
18
Mauro Arturo Rivera León
aunque bajo una perspectiva distinta y otra legislación (Ley de Amparo de 1936, vigente hasta el año 2013). No puedo finalizar esta introducción sin decir algo de la historia de la obra. Este libro nació a consecuencia de dos diferentes cursos docentes. El primero de ellos, fue mi curso de amparo impartido en el año 2019 en la Universidad Iberoamericana. El segundo, fue el curso intensivo de amparo penal que recibí en la Suprema Corte en los años 2019, 2020 y 2021 a manos de grandes docentes. Tocaré a ambos brevemente. En el semestre otoño-invierno de 2019 tuve la fortuna de impartir la materia de Juicio de Amparo en la Universidad Iberoamericana (repitiendo ese curso en 2021 y 2022). Ha sido, sin duda, la materia más demandante que he impartido por sus minucias procesales y su dinámica eminentemente práctica. Al impartirla, me sorprendió la escasa atención que académicos y practicantes dedicaban a las partes y la dinámica con mi alumnado me llevó a destinarle más tiempo del usual a este tema. Allí comprendí que las partes en el juicio de amparo son como el bote del balón en el baloncesto: sólo entendiendo todos los sutiles matices de la integración del triángulo procesal del amparo es posible discutir la complejidad de su juego. En este primer curso soy deudor de mis alumnos por sus sugerentes preguntas, así como de Miguel Eraña, quien me apoyó para ingresar a la Universidad Iberoamericana como docente, y José Luis Caballero, quien me dio la generosa oportunidad de mantener mi cátedra. Sin ellos, y sin mis alumnos, no hubiese visto la luz este libro. El segundo curso fue, quizá, más complejo. En marzo de 2019 el Ministro Juan Luis González Alcántara me confirió uno de los más grandes honores que un jurista puede recibir en México: la oportunidad de ser Secretario de Estudio Cuenta adjunto a su ponencia y ayudarlo a escribir en voz de la Suprema Corte sus sentencias. En esta dinámica fui adscrito al área de penal. Así, durante los años 2019, 2020 y 2021 tuve la fortuna de cada semana discutir asuntos de dictamen y proyecto con Horacio Vite, Rosalba Rodríguez Mireles y Ana Marcela Zatarain. Pocas veces se aprende tanto como cuando debe discutirse con los mejores. Cada reunión fue una clase de amparo y he intentado, como buen estudiante, tomar apuntes. A Horacio Vite y a Rosalba Rodríguez les debo un agradecimiento (por la clase y por el apoyo). También soy deudor de Mireya Meléndez, que comparte siempre su vasto conocimiento de amparo sin egoísmo alguno a quien le sea necesario. No puedo dejar de mencionar la generosidad de Armando Gómez, gran amigo y jurista, que tras trabajar codo a codo conmigo en la Suprema Corte, comparte su práctica judicial de amparo conmigo y discutió muchas de las ideas de este libro. A Xóchitl González debo agradecer que me acompa-
I. Introducción
19
ñara no sólo en mi camino en la Corte, sino las múltiples útiles sugerencias que me brindó para este libro. A Fernando Sosa Pastrana debo también un agradecimiento por la oportunidad de trabajar y discutir con los mejores y el constantemente repensar a la luz de la teoría general del proceso las instituciones de nuestro juicio de amparo. Por último, debo “culpar” de esta monografía al Ministro González Alcántara Carrancá. Fue él quien me invitó a escribir un capítulo sobre las partes en la obra de amparo que coordinó1 junto a Fernando Sosa y Víctor Rocha (en terminología penal, tiene culpa, más no dolo, de este interés mío por las partes en el juicio de amparo). Finalizando, quisiera sólo verter algunas palabras sobre la obra que el lector tiene en sus manos a modo de prevención metodológica. Éste es un libro académico, más no está escrito desde una perspectiva netamente teórica-doctrinaria. A pesar de que confío en que puede ser de auxilio a académicos, está hecho en una extraña amalgama de mis intereses académicos, mi inclinación por las labores judiciales a las que he dedicado mi experiencia profesional mayormente y el invariable lenguaje de quien ha enseñado (y aprendido) el amparo en las aulas con y de los estudiantes. A pesar de que a lo largo del libro intento problematizar sobre los aspectos más relevantes de las partes en el juicio de amparo, procuro complementarlo también con una explicación didáctica de las temáticas. Para cumplir con los objetivos de la obra, recurro al método histórico y a la metodología de casos. La historia pareciera estar olvidada de los manuales de derecho positivo. Sin embargo, el adagio de que sólo conociendo el pasado podemos conocer a profundidad el presente es tan cierto en la historia como en el derecho. Entendiendo la evolución y el origen de las figuras, entendemos, a mi juicio, el derecho vigente, sus alcances y la razón de su funcionamiento. La historia sorprenderá al lector en más de una ocasión. Por ejemplo, las leyes de amparo de 1861, 1869 y 1881 tiene una similitud tan profunda a la ley actual que la judicatura podría, con escasas reformas, operar con ellas aun en tiempos modernos. La Ley de 1861, a excepción del tercero interesado, planteaba la intervención procesal de todos los sujetos contemporáneos con alcances similares a los modernos. Conociendo las regulaciones históricas encontraremos no sólo un fructífero campo de análisis, sino el origen funcional de las instituciones modernas concernientes a las partes del juicio de garantías.
1
González Alcántara, Juan Luis y Sosa Pastrana, Fernando et al, Teoría y Práctica del Juicio de Amparo, México, Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, México, 2021, págs. 138-176.
20
Mauro Arturo Rivera León
En cuanto a la metodología de casos intento, en la medida de lo posible, acudir a resoluciones de la Suprema Corte o, al menos, casos concretos para explicar los conceptos. He intentado conscientemente apartarme del deficiente uso de muchos manuales de explicar reglas superficialmente, sin ejemplificarlas o citar casos en que hayan sido aplicadas. Por ello, tomo la mayoría de los casos del máximo tribunal. La razón no es sólo pragmática (indudablemente conozco mejor su jurisprudencia por los años que en él he permanecido). Me interesa hacer un libro que pueda ser útil en el escenario mexicano y no en un solo circuito determinado, que es donde la jurisprudencia de los Tribunales Colegiados o de los Plenos de Circuito resulta obligatoria. Por ello, recurro mayormente a este tipo de casos, aunque eventualmente acuda a algunas resoluciones de otros tribunales federales para ejemplificar o analizar las cuestiones aquí discutidas. Espero con sinceridad que esta obra contribuya al estudio de tan fascinante mecanismo procesal como lo es el juicio de amparo o, al menos, que lo haga en parte(s).